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Full text of "Diccionario enciclopedico hispano-americano de literatura, siencias y artes. Edicion profusamente ilustrada con miles de pequeños grabados intercalados en el texto y tirados aparte, que reproducen las las diferentes especies de los reinos animal, vegetal y mineral; los intrumentos y aparatos aplicados recientemente á las ciencias, agricultura, artes é industrias; planos de de ciudades; mapas geográficos; monedas y medallas de todos los tiempos, etc., etc., etc"

PRESENTED TO 

THE LIBRARY 

BY 
PROFESSOR MILTON A. BUCHANAN 

OF THE 
Mi PARTMENT OF ITALIAN AND SPANISH 

1906-1946 



Digitized by the Internet Archive 

in 2010 with funding from 

University of Toronto 



http://www.archive.org/details/diccionarioencic04vizu 



DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO 



HISPANOAMERICANO 



H*r 



DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO 



HISPANO-AMERIGANO 



LITERATURA, CIENCIAS Y ARTES 



EDICIÓN PROFUSAMENTE ILUSTRADA 

con miles de pequeños grabados intercalados en el texto y tita, tos aparte, que reproducen las diferentes especies 

de los reinos animal, vegetal y /niñera/'; ios instrumentos y aparatos aplicados recientemente á las ciencias, agricultura, artes é industria 

■oíanos de ciudades; mapas geográficos; monedas y medallas de todos los tiempos, etc., etc, , > te. 



TOMO CUARTO 




-v- 



BARCELONA 



MONTANER Y SIMÓN, EDITORES 

CALLE l)K AKAlioN. NI MKIÍOS 100 Y 311 

1888 






LISTA 

DE LOS AUTORES ENCARGADOS DE LA REDACCIÓN DE ESTE DICCIONARIO 



Asenjo Barbieki. Francisco (Instrumentos de mú- 
sica populares en España). 

Azcárate, Gumersindo (Sociología, Política). 

Beltrán y Rózpide, Ricardo (Geografía, Historia, 
Arte Militar). 

Castellanos, Basilio Sebastián i Fustas, costumbres 
y /'.-' 
rROBEZA, Cari.h- ' X u m ismática). 

n llrac v Sáenz, Pelato (Ingeniería Geodesia). 

Cuenca, Carlos Luis (Derecho penal, Enjuiciamien- 
to criminal . Justicia militar, Derecho canónico. 
Uistm ia < clesiástica ). 

Danvila Jaldero, Augusto ( Monumentos arquitec- 
tónicos 

Doporto, Severiano (Historia á ica, Biografía 

t, Biografía contemporánea de españoles y 
os). 
Echegaray, Eduardo ( Ciencias exactas, Mecánica . 

Ei igm tismo, Electricidad ¡ 

Espejo y del Rosal, Rafael (Veterinai 

i Pinero, Ramóm (Astronomía, Meteoro- 

Fernández v González Francisco (Cultura órlen- 
la antigua egipcia y de la dt 
ricanos y espa ñoles). 
Fidel ( Éuscaro). 

Alcántah \ ( Pedagogía I 
/ Ji a \ .1 (Derecho administrativo 
/. ,11/ Serb W" i rbano 
I.i i imendi. J i os d< Medicina ,. 

Pedro de (Pintura, Escultura Grabado). 
\li i i I; \mox i Miti i rqu ología orü n 

ntaria Panoplia, ¡l< ráldica, 
dia y 



Menéndez y Pelayo, Marcelino (Obras maestras de 
la literatura española). 

Montaldo y Perú, Federico (Arte naval, Navegar ion l. 

Muñoz y Rivero, Jesús (Paleografía. Archivos. Bi- 
bliotecas). 

Ojea, Telesforo (Derecho civil, mercantil ¿interna- 
cional, Enjuiciamiento civil). 

Olózaga, José M.' de ( 'Economía político J. 

Pagés de Puig. Aniceto de (Lexicografía, A uto, -ola- 
des ele la lengua españolo desde su formación hasta 
,i a, stros días). 

Pedregal, Manuel ( Principios de la ciencia econó- 
mica). 

Pi y Margall, Francisco (Filosofía del derecho). 

Piernas y Hurtado, José Manuel ( Hacienda pú- 
blica). 

Pirala. Antonio (Historia de España desde la muí r- 
te de Fernando JAI hasta nuestros días). 

Revenga y Alzamora. Ricardo (Estadística ). 

Ríos, Rodrigo Amador de los (Arqueología hispa- 

no-máhomt tona). 
Rodríguez Chaves, ángel (Biografío extranji . 
sa í.vedb \, Km \uho i Arquiti atura). 

Sánchez de Castro, Francisco (Literatura precepti- 
va y española). 

Sbarbi, José María (Lexicografía Gramática, i/" 
sica i. 

Valera, Juan i Estética ¡ 

Vera s López, Jaime ( Ciencias médicas). 

Vera \ López, Vicente (Ciencias físicas y natu 

ralt s i. 
Vilanova y Piera, Juan ( Prehistm ia¡ 




C: Tercera letra y segunda consonante del 
abecedario castellano y de los demás latinos. 
Ocupa este tercer lugar por- corresponder al ghi- 
niel, tercera letra del alfabeto fenicio y de la cual 
o derivó la P h-áima] de los griegos y la C de 
los romanos, 

El nombre de esta segunda consonante de 
nuestro alfabetu es,en castellano, ce, y sus figuras 
mayúscula y minúscula son estas: C c, ambas 
derivadas de la escritura latina. 

I. !>i i i C como sonido. - Tiene esta con- 
sonanto dos sonidos: uno fuerte que se produce 
elevando la base de la li ligua bacía la parte del 
paladaí m is | irna i la gai ganta, v otro sua- 
ve lingno-dental. El primero se | luco en las 

combinaciones ile esl a letra con la:, vocalc n,n, 
v, y el segundo con la e y con la i. 

.\ • i n ■ I : ¡do, de carácter fuerte, es común á 

todo 1" ¡di .'i neolal ino . 5 equivale al valor 

peculiar de la K. Ejemplos: caria, coma, exu rp ■, 
n ca itellano; cas, conegut, curió 1, 1 n catalán , 
cade-ira, cousa, cubeiro, cu gallego; caminho, 
p o, '"iili", en porl agaés; cadrCfCondamner, 
ciíí iosili . on francé ¡ carita, '■"//"•, cucu a, en 
italii 

El cgund lo, e i" o el na\ e, difiere 

en los distinto! Idiomas neolatinos, siendo mar- 
cadamente dental en ca itellano, en cuj o idioma 
oquñ .ile ;i 1 1 ,■ ¡ ibilante j equivalente .1 la 9 en 

I . ¡ I' lO el ■ 1 ■ ■ 'le ■ 1 l.l ,■/, , I 

ll.i h 1 o 

1 muy veroi [mil uponer que el sonido fuer- 
te, gutural, dobi 1 orolqui tuvii ra pi me rami a 

te en! ie loa lal ni" 1, un j 1 ¿loen su combinado 

le . con 1 1 a, o, a . inei tmbién al uniri n la 1 v 

con 1.1 1 Prueba 1 - 1 1 1 h rogul irida 

'I' " tical -I- trocí variablí . que de día 

manera ;io tendrían cxpli 1 Ion 1 orno poi oji m 
|.|ii, el pretérito < cini 1I1 1 verbo cano, can 
n , cccini, '■'luí" ni, que íudiul iblí mi ni' pro 
nniiei.il 1.1 /. / /,;/ Prueba o 1 nnbii n 1 I hci lio 

TlllUU IV 



de que al helenizarse los nombres romanos, adop- 
taron los griegos la K (xároca) para suplir la C, 
y convertían las palabras Caesar, Cicero, en 
ICa'.uap (Kaisar), K ixspo (Kikero 

En estes primeros tiempos cambiábase con fre- 
cuencia en las inscripciones porG, hecho q e 110 
es ilc extrañar 1 ratándose de dos sonidos de aná- 
loga nal ni. ile/. 1 gutural. Así, se escriben simul- 
táneamente las palabras Carthaciniensis y Car- 
iIiiiijiiií, iisis, Cneus y Qneus, Ya entrada la era 
cris! 1 ni ' le oü di 1 y distinguieron en el la- 
tín los dos sonidos diferentes de la C, que han 
pasado á las lenguas neolatinas. 

En la Edad Media solía aveces, cuando tenía 
sonido fuerte, cambial ¡e en , ( . hechu 'pie ate 1 1 
guau los documentos de los siglos v al xn y que 
trata do explicar San Isidoro en sus Etimolog 
«por el parentesco que existe entre amba le 

tías, )> 

Permutábase también á v sen A', \ t 

raro encontrar en los escritos 'le los siglos me- 
dios k'nniliis, Kaballus, Kasa, Kontrarium, 
por Garolus, caballus, casa, conlrarium. 

Al formal 1 I" [di ■< 1 ai olal ino 1, sufrió 

la c permutaciones eufónicas, cuyo estudio es do 
eran interés para la Morfología de Las Lenguas 

leí ñas. No es posible que aquí • Salo 

toda ' ' pe 11 ni ,. \ habremos de Irjai nos 

sólo en las principalos que se verificaron en las 
1 .... Latinas al pasar al castellano. 

S 1.1 I ' .le la e en '■/' " en ;./; las 'le la 

.' . n I \ l.l . 'I'- l.i el en ch. 

I.'l .', elll 101 .', Se ' V Mil" ''II CJl ell lllll 

il ibra . j ri ultaron, 1 ¡1 mplo, las 

.,.,..... le en .' • ■' ' 

.7. 1 ,1,-ii. .1.. . . 1 i 

M is i "i 1 ni. la pi 1 1 ce n 'i.' l" . sonido 

fuertí ca . n 1 . ,.. , \ ' 1.1 el es que, 

como hornos dicho, ya 011 el lal u ■ 1 onl undi in, 

\ 1 re olí", di ".'... In |i ■' , mu lo 

fórmica, hormiga; di ndo 

li 



La el de las voces latinas se cambió en I! 
como en llaví d la vo latina 1 'aa ) 

La ct se permutó en ch, y así, de strielo 
pectore, nocle, lacle, octo, resultaron las voces 
castellanas • ■-/ -■■ •/..., / cho, pecho, 
ocho. 

II. De LA C I OMO SIGNO GRÁFICO. Si . 1 
sonido lie esta 1. 1 ra es propianv nte latino, en 
cambio el signo con que o repi 1 11 nta en la es- 
critura tiene más re to origen, derivándose 

mi liatamente del alfabeto fenicio y mediata 

mente del egipcio. 

El signo ffli , que en la escritura ¡ero 
egipcia, abandonando su valoi ideog 
tener significación fom 1 iea indicando loa sonidos 

1 la O y de la K, \ la escritura . . 

hierática con una forma más cursiva / "^ \ 
de la cual los fi nicios dedujeron la l ^"^^ ) 

figura del ghimel, letra qi n su 

alfabeto di -1 naba '1 onido nave, j 

que tenía ana figura consl ituid 1 poi dos lím ai 

rectas unidas en ángulo agudo I . De es1 ' lo 

1 1.1 1 le 1 i\ lo griegos su Y«p.pia, cou el niis- 

iii" sonido j con las dos figuras jT™ 1 l"J 'i" 1 ' 

altero d>an on la ai ofedo 

na, ¡ quo quedi más tardo reducidas .1 un 1 

ola en la nra do izquierda lia. 

I.,, 1 . . .ii.i. ."ii . ti 

r 



on otra 



pi lililí I' 1 I .1 I' 1 1 lll" 1 

^ , la cual, en las inscripciones más antiguas 

I iiin. 1 ,1.11:1:.. 1 1 lo c y d 

i,,,, , 1 ,. . ultando con do I 

' 
onido 

1 

1 



del Imperio romano de Occidente son las que se 
indican en la siguiente I 

Capitales primitivas 4 C 

Capitales C C L 



Uncial. 



Minúsculas ¿ / £ 



Cursivas. 



La Cen el alfabeto latino 



Caído el Imperio de Occidente continuó en 
i. en Francia, en Alemania, en Italia y eu 
- mismas figuras de la C romana en 
sus formas capital, uncial, minúscula y cursiva, 
sin modificaciones notables y sin que jamás lle- 
distintos en eada 
uno de aquellos países, por lo menos hasta muy 
ni. 
En I ejemplos de 

D todas las escrituras neolati- 
nas, ¡i .i continuación las prin 

uta en los manuscritos 
liles: 



Siglos 


Mayú 




Minúsculas 


valxiC C 


c 


£ € T 


• c 


c 




>".. cea cí <r 


c 


<. i C 


XIV. . 


CC c( CdT 


c 


c r 


XV . . 


cea ce 


c 


c G 


XVI. . 


Cc tt 


c 


-e x, '"' (S 




c-^t e 


t 


•e -e. ~Pj- 



illa se introdujeron en i I 

d ndola 

que las 
litaban inm i irias 






C, 



c 

Ce 
Ce 

Ce 

Ce 
Ce 
Ce 
Ce 



Las ce de la escritura redonda francesay de la 

inglesa son también derivadas de li escritura 
Las c c de la escritura gótica se derivan 
de la antigua escritura alemana epigráfica usada 
en las inscripciones de los tres últimos siglos de 
la Edad Media. 



Española. 



Inglesa. 



Redonda. 



Gótica. 



Ce 

G c 

C c 






■ 



La C manuscrita en las escrituras modernas. 

III. USO OUTOGRÁFICO DE LA C EN NUES- 
TRO idioma. - Hemos dicho en la primera parte 
de este artículo que la c tiene dos sonidos, uno 
suave idéntico al de la ;, y otro fuerte igual al 
de la k y de la q. Esta duplicidad y aun' tripli- 
cidad de signos para expresar un solo sonido, ne- 
níente ha deproducir confusiones en cuan- 
to al empleo de la c suave y de la z, y al de la c 
fuerte y la k y la q. 

Las reglas que establece la Real Academia 
Española para el uso de estas letras son las si- 
guientes: 

Se escriben con c: 

I o . Las dicciones en que precede con sonido 
dolíalas vocales o, o, u, ó á cualquier conso- 
. -ca líquida ó no, ó en que termina sílaba. 
Ejemplos: coi ico, acudir, el 

clac. 

2." Las dicciones en que precede con sonido 
de -. á las vocales e, i, como 
no, pro 

Esta regla se observa aun en voces proceden- 
fes de otras que terminan en s, coi 

S i ibi n con I le idio- 

mas e\iiane,, principalmi «te del griego iu 
han conservado su ortografía originaria." Ejem- 
' ilómetro, /. ; 

II con '/ las palabl aira el 

.-allidn fuelle A , . A",. Se l'l ■ ] ,|V .,• 1 1 1 A | ,1 COU I el 

precediendo á las vocales a, o, 
¡í, ó termiti indo ulaba. Ejemplos: cara, corazón, 

V por ulii , es regla deducida de la natura- 
liorna que en castellano ningu- 
na palabra termina en c. Exceptú msc única 

¡a a j pocas 

1 nía procedí nti de idi as oxtranje 

principalmente di 1 hel , i ama Isaac, 

i a,-, 

' - Co En los libi os y i u los documen- 
■ la c para indií li abrí 
enta luna tambii n 
i n o tras cifra i lo 

lienta ibierta 
u cuenta 

cuenta i rri 

-C: Oronol. En ol oalcndaí io ano era la 

ha i 1 

. i torcera do 
l Mari 
1 ■ imi ni i indi- 

i 



tida 9 equii alia al nombre ' 'ara Si ■ i . mii nía 
i entraba en composición de palabra se ¡eme,,,, 
Ejemplo: OLIB. (conlibt 

En las cédulas con que vía a lian los jueces ro 
luanas significaba amdemno en oposición á la 
letra á que expresaba absolvo. Por esta 
era la <' llamada littera Irislis, letra triste. 

Entra lacen combinación con alias leda 
para constituir en los epígrafes romanos siglas 
compuestas. Hé aquí las principales: 

C. M. Causa mortis. 

C. B. M. Conjugi h ite men nti. 

C. C. Calumnien causa, <■<•< i ■ can i 

isa, causa con >tg¡ c >•>>■. 

carissimee, consilium capit, causee cenjeclii 

i '< ntonat iorum, < ' llegii ■ curator 

■ , cum cultu. 

O O V. V. Clarissvmi viri. 

C. E. T. F. I. Conjugi cjus testamento ficri 
jussit. 

C. F. Cajifdia, Cajifil 

¡. conjugi i fecit, euro , 

ciendum ó curavitfieñ. 
C. N. Cneus. 
C. N. ' 'ají 

P. ' 'aji pronepos. 

C. 1 1 ' 'onjugi gratissimo. 

1 . I I oont lia ir: , 

hoc, cusios hondura. 

C. H. M. Consecravit hoc monumentum, cu- 
rara ¡uno- memoriam. 

f. K. Conjugi Karissv, 

C. K. L. C. S. L. F. C. Conjugi Karissima' 
loco concesso sibi t 

I ' LEG. O nlm 

CL I' i , . . 

,-.r p ' elarisstma Ji/ia. 

C. P. S. E. Gausam posuit sui edicti ó curavii 

pecunia sua, ó curavii proprio sumptu erigi. 

C. 1'. STAT. Curavt runt 

O P. T. Caupapu licitestamenti. 

C. SA. L. Comes sacrarum largitionum. 

C S F / 
,' o' ,,j Cum suisfiliis. 

C. S. II. Communi sumptu haredum, co: 

i hoeredum, rom sois i 
sibihoc. 

1 1. S. II. E. Cor/toro sitos hic 

i '. S. H. S. S. Cum mis hic siti 

i '. S. P. T. M. Conjug; uit titulum 

C. V. Clarissimus fio, isularis 

oir, curator viarum. 

I .' rr. ca r, tai la- mai i as del mati lial 
móvil de los ferrocarriles, expresa los coches de 
i i 1 1 i ' - de ti roer i clase Si tienen freno se deno- 
ta con la abrevia! ni 

-C: Matera. Como letra numeral tiene el 
valor de 100 en la numeración romana, 
que también hacemos usa en castellano, i litando 
se le poma una rayiía horizontal encima, repre- 
sentaba el valor de 100 000. Repi ti ' o i mu I ana 
da con otras letras numéricas, y vuelta al i 
representa diferentes \ alón s ; v. g. : CC, 
cientos; XC, noi nta i [O, mil; IO, quinientos. 
( ': Mus. Antiguamente C ó C-soí üT, era 
letra ó téi mino de música con que so indicaba la 

I ia de la escala de do, j con la cual 

también se significaba el misino tono. 

En la músii colocada al principio 

de un trazo musical y después de la clave, indica 

que el ei.lii|..,. e ha 1 1- ill\ iilll en ellallo lieln 

pos. si aparece la < ' en posición análoga . pi ro 

estando atraYí •■ ida i na linea vi i tical, ¡ndií a 

que el I olllpa- SI lia le ,ll\ nlir en ilas pal 

En el o a i u i los pasajes en que 

el movimiento debo acelerarse, 
[nveí lida. ¡ i. indica la olat a di a 

' . \ « n i En ! neda ■ anl iguas Fran- 

i a indica que fi acuñadas i n Saint Lo 

ai ien Repetida Ci , pro edén do Be- 

En las monedas austríacas es el signo 

oarai tei i tico di la di Praga. 

- C: Qii ím. En las fórmulas de la Qu i a 

na ¡gu i designaba el salina ¡ i ', ,1,, 

• i!,- la Química moderna ¡lidie ' el i ai 
líela la C do una a ( < a I, el e di 

no i ¡ i i 7 i, el cloro, 3 do una 5 (Cy), el cianó- 

■ellll 

C: Ti¡ 1, Cada un 1 ¡pos móviles 1 on 

|iti ■ ¡mpi ¡mi ' ta letra El pnn ón gr día, lo 

11 liu n que loi 1 ¡¡don pi oducí n este 



CAÁ 15 

tipo La signal uva tipogí ifica correspondiente 
al tercer pliego de una nina, cuando estas signa- 
turas se expresan por letras y no por números. 

ca (del lat. quia): conj. cans. ant. Porque. 

...ca esta es la anomolia del mundo que nías 
responde á mi natura. 

Partidas. 

luego que tuvo (don Alfonso el Magno) 

aviso de la muerte de su padre, ca no se hallo 
á ella presente, sin poner dilación se partió 
para Oviedo, etc. 

Mariana. 

ICAI interj. fam. ¡Quia! 

— ¿Conque no te quieren? -¡Ca!.. 
-Las tontas, las... Mire tisted 
Las mocosas, las... Sin duda 
Buscarán algún marqués. 

Tkueba. 

CAAB: Biog. Judío natural de Jerusalén, que 
cuando esta ciudad cayó en poder del calila 
Ornar (año 15 de la Hégira, 636 de Jesucristo), 
se presentó al sucesor cíe Alio Becr pidiéndole 
una audiencia para conferenciar con él sóbrelas 
doctrinas de Malioma. Acudió el califa, y en una 
conversación que tuvieron díjole Caab que él 
pensaba abrazar el islamismo por haber oído á 
su padre, que fue lulo délos rabinos loas sabios 
de las leyes do Moisés, que Mahoma sería el úl- 
timo de los profetas; pero que antes de renun- 
ciar á sus creencias quena bien enterarse de lo 
que era el islam. Oyóle con placer Ornar y muy 
gustoso accedió á su demanda, citándole muchos 
pasajes del Corán y repitiéndolo las palabras 
que el Profeta tantas veces había repetido á sus 
discípulos: «Nuestra religión no es sino la reli- 
gión de Abraham; á él es á quien debemos el 
nombre de Musulmanes; nosotros creemos en un 
solo Dios; los cristianos creen en tres, el Pa- 
dre, el Hijo y el Espíritu Santo. Según esta 
creencia, Dios tiene compañeros y hay varios 
dioses por consiguiente ; regocijémonos, pues, del 
título de unitarios, y no admitamos más que un 
I (ios, como Abraham y Jacob. » Convencido C'aab 
por sus argumentos, convirtióse á la religión de 
Malioma, y el califa, que decía estaba mas orgu- 
lloso de aquella conversión que de la misma 
toma do Jerusalén, colmó de honores al nuevo 
musulmán que visitóen su compañía la tumba 
di 1 Profeta. 

CAABA: HisL f. Desígnase de esta manera, pol- 
la forma cuadrada que afecta, el templo ele- 
vado por Abraham y su hijo Ismael al Señor, 
templo consagrado al culto de los ídolos di 
pues, y que tras de mil vicisitudes fué trans- 
formado poi Malí a en mezquita, siendo leo- 
la. primera en la veneración de los árabes. La 
tradición refiere que el Señor encargó i Alna 
ham le levantase un templo, que Abraham fué 
á buscar a Ismael y que los dos se dispusieron 
á complacer al Son. a ¡ empero ni '-1 uno ni el otro 
sainan en qué paraje ni de qué forma hacerle, 
cuando una nube negra, de forma cuadrada, en- 
viada por Dios, vino á indicarles el lugar y las 
dimensiones del edificio que debían construir. 
Entonces Abraham é Ismael en tn gáronsc al na 

ba o. v en poco i ¡empo terminan 1 templo; y 

cuando esto sucí dio lucieron oración y dijeron: 
«Señor, recibe esta '-asa de nosotros y después 

i onocer las ceremonias santas» (el culto); 

j Dios les envió á Gabriel, quien les ensoñólos 
ritos de la peregrinación, visitar el vallo .Mina 

j el monte Arafal . dai | almente la 

, tu li a a la ( 'aaba, arrojar piedras, ofrecer los 

aci ificio ilitii ■■ la cabez i, etc., etc. I íabriel, 

úi ni i i i ei ion, ya se había presentado á 

ellos y les había ayudado en la fabric ición del 
templo, apoi i índole i la famosa piedi a m gra, ob- 
jeto I iin "i i'- veneración i ntre lo . árabes 

que f- ai lilao, en tan mará . 1 1 1 . . a propiedades 

l.i -i' : obrenadar en el agua, hacer engor 

dar al o lio delgado que los conduzca, y 

otra A ¡-.ni., , criton i, ii '-no Massudi, pre- 
tenden que I ia fué oh lo antiguo un 

templo dedicado .i Satu , j que lólo, cuando 

• ■I culto 'I'- los astros i iyi I , lio ¡dolos 

i orno nniiolo a. 1 1 .i¡-. niel. ni fueron adoi ido 

n ella i .o lo, mi i durante i te poríodo, la. 

¡gobernaron duranl tn - lea 

alo i lo i coroixitas, á cuj i lie peí teni 

ció el Profcl i, so apodi n lo olla Esto 

n i ¡o toi \i i o o , demolieran oían 

h '.hilólo ■ , . . h ill.ili.ni pin 

l ido ooii un col lo olio iial.li . la . lian a 



CAAB 

do Abraham y de su hijo y de muchos de sus 
descendientes, y al bulo do nula uno ,1o ellos 
el dios que adoraba, los ritos de su culto y 
el relato de los principales hechos de su vida), 
y construyeron el que aún existe, viviendo ya 
el Profeta, que fué el que destruyó los ídolos 
y volvió .I templo á su antiguo esplendor, 
encareciendo á los fieles la peregrinación y con- 
virtiendo la Caaba «en una casa que debe ser- 
vir para alcanzar muchos méritos» según escri- 
bió en su libro. Las vicisitudes por que la Caaba 



CAAC 3 

hs . ido desd sta época, han sido muchas y 

grandes. Hacia el año 64 do la Hégira, ha 
biéndose refugiado en olla Abdalláh ben 1 
fué incendiada por los soldados de II. 
ben Nonicir, general del califa Yezid; algún 
tiempo d ispués ben Zobeir reparó lo . 
fectos causados; mas habiéndole asegurado al- 
gunos viejos nonagenarios que habían conocido 
la primitiva Caaba. que el templo construido 
por Lbraham era mayor en siete codos-al se- 
gundo, cuyas dimensiones se habían disminuido 




/.i' < 'aaba i n la M* • << 



por falta de recursos, le desfiguró al ensan- 
charle, igualmente que haciendo en él adicio- 
nes como las del mosaico y las tres columnas 
que do Sanaa le habían sido enviadas, y abrien- 
do una pin ata más con objeto de que no fuese 
la misma la de entrada que la de salida. De esta 
manera permaneció la casa, santa de los árabes 
hasta la muerte de Abdalláh ben Zobeir. Cuan- 
do oste suceso ocurrió (ano 73 de la Hégira), 
Haddjadj, capif tn do Abdelmeliq, habiendo 
escrito el califa las transformaciones llevadas á 
cabo por orden de bou Zobeir en el templo, re- 
cibió instrucciones para que las cosas fuesen 
restituidas á su estado primitivo, cosa que se 
llevó a efecto. Mis indo, cuando losAbbasidas 
ocupaban el poder, quisieron algunos de olios 
aumentar el templo, y aun demolerle para lingo 
levantar sobre sus minas otro mas suntuoso; 
pero la piedad do los líelos les impidió consumar 
sus deseos; sólo en la parte exterior y separa 
das de la Caaba les permitieron hacer algunas 
consl i iicciones, y el que ra is consiguió lólo logró 
hacei snsiii nir la. venerable puei ta del antiguo 
edificio por otra de ricas maderas con ion n ¡ 
llosas incrustación! ■• de oro. En fin, el templo, 
tal como se asegura que hoy está, pues pocos 
.jo .i Istianos pin-. ion alabarse do haberle con 
templado, es una pequeña con i( i ucción de pie 
iloi -iis que asemeja en su forma el cu el ido, 
j que . . I. . a on medio do un gran patio cer- 
cado do galería Su .limón i on 1 3 ins. 

a 1 i largo, 12 ¡í I" ancho j 14 ó 15 en los puntos 

do maj or elevación Sólo ¡ le pi uol rárse on 

él por la pino la citada, colocada i dos rus, del 

sin lo, por on\ i . preciso au o 

un i . caloi i para lleg u ha ta il' Esta puerta 

Olí tO 'I" I o.. al no o. I, I I I 

A un la.lo do olla . s i u el ángulo \ I ■'. del edi- 

ir o., halla . , ,,;., 

o .;... o. o . o . i o. o,.. Es de 

fO! II nial. lili. lo I 3 orín ■ .1, 

tt'O ) . • . ' 1 1 ' i ¡ ■ 1 1 1 I i . 1 1 ■ 1 ; 1 • o . . ii 

ida . I conl i 'o n I lo labio de 

i" ponió. \ I . ■ 1 I . . ! . o I i I , o 

lo. II. o .■ cubiei ba con i pi di oda ucgi 

el cual o l.ui l.oro i man. 



Este tapiz, que es re ■ dado por los príncipes mu- 
sulmanes, se renueva todos lósanos, 3 el antiguo, 
dividido en miles do pedazos, es repartido entre 

los peregri s, que los guardan y los consideran 

como el más poderoso talismán. Finalmente, 
enfrente de cada uno de los lados del templo, se 
encuentran los nmjams, cu donde habitan cua- 
tro imanes, uno de cada rito ortodoxo, y detrás 
de uno de ellos los famosos pin. .1.. Zem i m ó 
de Ismael, cuya agua cuentan tiene i veces la 
blancura de la lecho, sin que por eso sea ingra- 
ta al paladar. 

caabeiro: 'ó.,/. Jurisdicción en la antigua 
prov. do Betanzos, dióc. .I.- Sanl lago, ai 
tazgo do l;. oíros, Galicia; la componían las 
feligresías de Santiago de Bermuy, .-san Braulio 
de Caabeiro, Santiago ib- Cápela, Sama María 
do ( ¡abala] . la V illa de San Andi i - -lo < 
Sa.u Estobaii do Briues, San Pedro do Eume, 
San Pedro de Faeira, San Martín .lo Goente, 
Sania Mana de bilal. nuio. Santa < 'i ii do Sal 
to, San Juan del Seijo, Sania Kal.i lia 

rra, < loto .lo \ i lelli . San Joi ¡i do Quoi • iro, 
Santa Marina do Xaboada j parte de la parro- 
Santa M le Vilacl 

o i i bre del l oí o I 'equ 

Era o ¡i dol prioi y i auói i extin- 

guida colegial i .¡.. s i n .i o ni o Caá 

primilla, la colegi ita, se tro dado la capital] 
ii poude todo su t,i mi 

p. j. do Pin n \ Sa B 

Bü m i i" ni i A vi: I J S r, .1 i w ni. CaA- 

Bl ii." 

CAACATÍ. o 

, 1 

qno lo o. n.oi.i.i , tieue l i»" 1 li iio 

■il s, ( i ,i,. i ¡ , 

Paraná 

hermosa - .. o ■ ull ¡va 

ganad.. 

CAACAUOAY: ni. /.'. ' Pl [11 II 

rubia, 



4 VM 

y se emplea para teñir los tejidos de seda, 
usándola en unión de la cochinilla, cuyo brillo 
aviva. 

CAACICA: f. Bot. Planta brasileña que se 
supone sea la especie botánica Euphorbia 
tata, y que se tiene por remedio soberanamente 
eficaz contra las mordeduras de los ofidios ve- 
nenosos. 

CAACUPÉ: Geog. Pueblo y part. del tercer 
distrito electoral de la República del Para- 
guay. 

CAAGUAZÚ: Gcog. Cordillera del S. de la 
Rep. del Paraguay, enlazada al X. con la de 
Ama: 1 prolonga lisionesy for- 

ma al O. las montaña! i is, part. del 

la Rep. del Paraguay. 
Pueblo situado en la vertiente E. de dicha cor- 
dillera. 

CAAIGUÁS: m. pl. Etnog. Tribu indígena de 
la América meridi i délos Micuranos. 

En la conquista vivía entre los ríos 

lay y Paran íisiones Para- 

lo por completo. 

CAAL: G de la jurisdicción de Ma- 

lacatáu, dep. Huehuetenango , Guatemala; 70 

habita i iles y miner 
plomo. 

CAAMAÑO: G [Uia de 

ño, ayunt. de Son, p. j. 
' uña : 50 • lifs. V. San- 
ta M \ i 

sé 11. Plácido): Biog. Políti- 
co ami raneo, y presidente cons- 

:. X. en 
i re de 1838. Hijo de nna 
distinguida familia 

-u ciu- 
dad nal Quito, á 

nones, y reci- 
liillerenSa 
I 

abandonó la carrera y se de- 
dicó a de sus bienes, lo que 

¡u hacienda, 
denominada y quizás la primera 

de la E ina Pastori ¡a Mar- 

qnez prima hermana del pr 

por esta 
muni- 
cipal. '- nacional.-, v cóman- 
lo esti 
último ro do sus ha- 
le Vcilltilil! ,| I ';, ;,- 

imó parte 
lio ¡efe 
lierta 

Lima i junio 

n que dirigió personal- 

i el 17 
nó, con lo i numero o ■ 
i 
la que, unido 

ti, y el 11 d 

i 

nidad. 

■ 

CAÁ •• 



CAP. A 

del Uruguay., Es un arbusto cuyas hojas se re- 
colectan á los dos ó tres años, que es cuan 1" se 
supone qne han adquirido todas sus propieda- 
des; estas hojas se desecan en las aldeas y for- 
man la base de la bellida favorita de los ame- 
ricanos del Río de la Plata, del Paraguay, etc., 
estoes, el Mate t Los jesuítas tuvieron cuidado 
de establecer alrededor de sus misiones planta- 
ciones de estos arbustos, do hojas no caducas, 
de corteza lisa y blanca, y cuyas ramas forman 
nna cima apretada y ramosa. V. Mate. 

CAAMOUCO: Geog. V. San Vicente deCaa- 

MOTJCO. 

CAANTO: MU. Hijo del Océano y de Tetis. 
Ordenóle su padre que fuera en persecución de 
Apolo, quien había arrebatado á su hermana 
Melia; hallo a ésta al fin en poder del dios, y 
encolerizado puso fuego á un bosque que estaba 
consagrado á aquél, audaz venganza que Apolo 
castigó dándole muerte con una Hecha. 

CAAPUCÚ: Geog. Pueblo de la Rep. del Pa- 
y, sit. cerca de las fuentes de un afl. del 
río Tebicuari al S. E. de la laguna. Es cap. de 
dep. y part. en el decimocuarto dist. electoral. 
Fué fundado en 1787 y tuvo fama por haber 
minas de oro en las inmediaciones. 

CAAZAPÁ: Geog. Pueblo y partido del nove- 
no distrito electoral de la República del Para- 
guay y cap. del antiguo dep. de su nombre. Há- 
llase al S. de Villarriea, en la cuenca del Te- 
bicuari. 

CABA: Geog. Río de la isla do Luzón, en la 
prov. de Pangasinán; nace en la falda del monte 
rouglón, corre hacia el X. y lucen al ti. for- 
man lo semicírculo, y desagua en la orilla X. E. 
di I Golfo de Lingayen, pasando antes cerca de 
Ariugay. Es de escaso caudal y curso. 

-Caba \ Casamitjana (Antonio): B - 
Pintor español contemporáneo, natural de Bar- 
celona y domiciliado di aquella ciudad, en cuya 
Escuela di- Helias Altes desempeña la cátedra 
de colorido y composición. Desde la Exposición 
\ a liona] de 1864, figura este profesor como uno 
de los artistas mas justamente laureados en los 
públicos certámenes, lo cual dele- á nativas fa- 
cultades felizmente desarrolladas en los estudios 
que ante dependían de [a Real Academia de San 
Fernando, y á las acertadas enseñanzas del exci 
[ente pintor francésM. Gleyre, en París. Des- 
pués de di: ■. -ni ilusamente en Ma- 
drid con su cuadro de La heroína de /'■■■ 
ha ejecutado las obras siguientes, entre muchas 
de menos importancia: La madrede losGracos; 
I en el Tnomento de ahorcarse; Una escena del 
Acero de Madrid |techo del Teatro del Liceo 
de Barcelona); El tributo dü César; Los Celos, 
cuadro do género; la Co)¡ d \ multitud de 

reí i atos, entre los cuales n rdamos el de la 

aoi i do X tfré por La distinción y po fa 
de su eoloi i lo \ composición, j el del disl tngui 
lo escultor donjuán Samsó por su enérgica so- 

CABACÁN: Geog. RÍO de la isla de Mne! , 

ese que nace al pie de los montes 
del volcán de A po y de n mi a en el río i Irán- 

de. lia dad á coa m tai 

Cabacao: Geog. Pueblo 3 dist. del dep. Gua 
un., est. Zamora, en ten ¡torio del antiguo es- 
tado 1'" i, Ven niela. 

CABACEIRO: Geog. Península do la costa 

di iii i. al S de Mozambique, Es 

i '.ni 1 mi. : conti ni el tu. ti.. 

Vlesuril. 

CABACÉS: '■ I \ ¡ Uní . p | de 1'al- 

i , i ■ . . di.. ■, de 'í'.'i tosa; 91 5 

io escabroso, fertilizado 

por ol i . Esca- 

i . . i si Plantación ■'•■ i lo y oli- 

inte. 

CA8ACO: " [110 dan I" C ii i'inl"! " 

. ó tai 11".. domadora i bra 

i ■ o 

i m iai " l i . uiit, p. j. 

t, en lu la i cerro 

' I ' II I 'I t'l III l.l ¡ J "|,:l 

.I " flojo J 

lioi ti i 

cabacú: Geog. ul d.' 

lo S Otiba 



CABA 

cabacugum: Geog. Ida adyacente á la de 

S. linar, Filipin . 1 1 ■ 1 1 . . 1 ■ I j r :nai ro kilómi tros 

y de ancho dos i a os;laroui tnbajo 

y entre ella y la costa de Samar se interpon n 

varios islotes En el centro se levanta un monte 

y las costas i. idas, sin bahías ni 

surgideros. 

cabacungáN: Geog. Rio ' ii la isla de Luzón, 

entre la prov. de llocos Norte y Cagayán; une 
al pie de las cordilleras que separan estas dos 

provincias, i" hacia el tí. y desagua en el 

mar hacia los 18 c -10' de lat. Es de bastante 
caudal de agua, pero de canee muy profundo 
encajonado entre montes. || Aldea de infieles en 
la prov. de Misarais, isla de Mindanao, Fili- 
pinas. 

CABADA: '.' i Lugar en la parroquia de San 
Pedro de I íajate, a\ mu. de Lama, p. j. de Puen- 
te fallidas, prov. de Pontevedra; 26 ed 

-Cabada (La): Geog. Barrio en el ayunt. 
de, Ríotuerto, p. j. deSantoña, prov. deSantan- 
der. En este sitio creó Carlos III una gran fá- 
brica de fundición, con cuatro altos lu.ni.' y 
uno de reverbero, fraguas, grandes carboneras, 
presas, canes de piedra labrada de enorme al- 
tura y espesor; obradores de moldes, barrenos, 
carpintería, escuelas de Mineralogía, Metalurgia, 
Matemáticas y Dibujo, y buen para los 

empleados. En unos cuarenta años se labraron en 

ella sobre medio millón de quintales de hiei 

lado en cañones, morteros, carroñadas, bombas, 
halas, cilindros, tubos de fontanería y otras mu- 
chas obras con destino al Estado ó á particula- 
res. El metal procedía de las minas de hierro 
que hay en las inmediación! s. Todo ha desapa- 
recido hace muchos años. 

CABADELANTE: adv. m. ant. EN ADELANTE. 

CABADES:/,'/..;/. Rey de Persia. Cabades, lla- 
mado también Cobades y Qobad, hijo del rey 
Firuz y hermano y sucesoí .1" Bal isi h, pi incipió 
á reinar en el año 485. Durante las primeras 
épocas de su gobierno nada de particular hizo 
ni nada de extraordinario tampoco ocurrió en 
sus Estados; mis doce años después siete di- i n 

iieres cristianos), habiendo, un hombre 
llamado Mazdah, aparecido cu la Persia predi- 
cando la comunidad de los bienes y de las muje- 
res, y como hubiese adoptado (.'alia. les su doc- 
trina después de una larga conversación que con 
el tuvo, sus subditos se levantaron contra él. le 
arrojaron del trono y le encerraron en un fuerte 
castillo. No permaneció, sin embargo, mucho 
i leiiii." i ¡abades encí i rado, 1 na hermana suya, 
la mujer más hermosa de su tiempo, y con bienal, 
practicando la nueva doctrina., había tenido un 
hijo, se empeñó en libertarlo, y habiendo logt ado 
seducir al alcaide de la I" : prometió 

entregarse si la permitía cuidar a su hermano 
durante una enfei medad que este fingía, envuel- 
to .o lis lepas de un lecho, que de su casa había 

hecho transportar pata reposar cu los m utos 

1 1 ni- el fingido diferí > necesitara de sus cui- 
dados, hizosalir á Cabades cu brazos de unos 
.a i. i dos. Cuantióla noticia de este suceso se bu Lo 

hecho pública, los persas, que lid.: legido á 

Kjamasl'o sucesor de Cabades, dieron muerte á 
los engañados guardianes y enviaron por todos 
lados gentes cu su persecución; mas tedas las 
id isdei tosí nerón infructuosas, y < ¡abades, 
que permaneció en la misma capital un "ii.i,. 
pasando al terminar éste a los Estados de los 
turcos, pidió á su rey ayuda para conquistar el 
reino, obl m di "I basta treinta mil homl i . j 
con ellos en muy peen t ¡empe consiguió po! 
ocupar el trono. Cua 

eos auxiliares exigieron a < ¡abades la gran unía 
pie como recompenso les hab a ofrccido;y hallán- 
dose el persa sin nrsos sufii ieutes pava sai isfa- 

corlos, en\ ió i mh ija lore al omperadorde los ci ¡ 

\ ii i muí. pidiendo • I prestase la canti- 
dad ou" neee ¡taba I fno rotunda negatii a d. . te 
produjo un i "ii"i ri ' o -ni i" 1"- dos. Caba 

des invadió te i ■ . de Anastasio en A i.i, 

le venció di pm ¡ "le I" .'.me. 'di., una ti" ¡na 

porque una inva ion do los I s lo obligó a ello, 

En tiompo do Justiniano volvió la lucha áreanu- 
' . lirado porque Justi io li ibía 

| I" MI "l"ll qUO de -O llijO ' '" 

roí \ ie e ni había I be par i que le su- 

. líese, h docbíró la guerra, \ . aunque \ encido 

por I '.el i ni" 19 coica de Dará, poco .1 

i .ni., .i .1. pnie derrotando ií tos romanos en 

i I mi ■! un ni " ' li que álcali .1 i 



CABA 

viotoria, esto os, en al 521, murió dejando á sil 

hijo Aun \ iiu i ii como sucesor. La historia de 
este monarca, que liemos relatado á grandes tra- 
zos, hállase envuelta en un mar de contradiccio- 
iii , .i través de las cuales difícil, si no imposible, 
es al historiadoi separar la verdad déla menti- 
ra, lo cierto de lo incierto, 1" indudable de lo 
dudoso. Massudi en sus Praderas de Oro, ha- 
blando de éste monarca, dice une fué destronado 
por Mardeu Mardab . eo a queestáen completa 
oposi 'ion -le lo ijue sen lian los escritores cristia- 
nos v la crónica de Talan, liste, cuando relieve 
la vela de Qobad que es indudablemente el \ er- 
dadero nombre del que ims.it ns llamamos! ¡aba- 
des), omito < ipletamente la historia de sus 

luchas con los emperador, s de Oriente, y los li- 
bros i ristianos calíanse importantes particulari- 
dades de su existencia, pintando otras de tan 
desfigurada manera, que es imposible enumerar- 
las. Sin embargo, de la comparación de los indi- 

eados textos lo que |>: -c, -a le, completamente 

seguro, más probable, es lo que más arriba de- 
jamos apuntado. 

-Cabades Magi (Agustín): Biog. T 
español. Vivió en la segunda mitad del si- 
glo xvm. Ingres.', en la orden de los religiosos 
de la Merced, y fué el Superior de su convento 
en Valencia. Tuvo á su cargo, en la Universidad 
de esta capital, la enseñanza .le Teología; es- 
cribió una obra, que publicó en 1784, con el tí- 
tulo de Tnstitutiones theologicm in usum tyronum 
adórnala i Valencia, en 4."i Este tratado de 
Teología, que aceptaba las ideas do la época y 
que seguía la nueva tendencia de los espíritus, 
fué denunciado á la Inquisición por el año 1793, 
y su autor privado de libertad. Habiendo abju- 
rado sus errores, Cabades vio abiertas las puer- 
tas de su prisión, y, rehabilitado en su honor, 
volvió á desempeñar la cátedra que antes so le 
habí;, confiado. 

CABADIÑA: Geog. Lugar en la parroquia de 
S ni Miguel de Guillade, ayunt. y p. j. de Puen- 
teareas, prov. de Pontevedra; 11 edifs. 

CABADOSA: Geog. Lugar en la parroquia de 
San .luán do Cerdedo, ayunt. de Cercedo, p. j. 
de Estrada, prov. de Pontevedra; 24 edifs. 

CABADYl OGLU: Bióg. Jefe turco, oficial en 
,■1 tiempo de los yamaks, y uno de los princi 
pales autores de la rebelión que puso fin al rei- 
nado del sultán Selím III. Sus soldados y sus 
compañeros, por las especiales dotes que reunía, 
le el i ¡ieron sujete cuando se levantaron contra 
los nizam-djedid y el sultán. A la cabeza de sólo 
seiscientos hombros entró en Constantinopla, y 
después de haber aumenta. lo considerablemente 
sus g.-utes, dirigiendo la palabra al pueblo en la 
plaza .le Al-Meidan, dio la señal del combate 

qi virtió las calles .I.- la ciudad en arroyo 

de ingl'O. Sus partidarios, después de come- 
tía- toda clase de excesos, llevaron á la plaza ci- 
tada, donde Cabadyi Oglu había establéenlo su 
cuartel general, las cabezas de una porción de 
altos funcionarios inmolados bárbaramente, y 
entonces, destronando á Selím, proclamó á Mus 
lata I Y, pata que le sucediera 1 s n7 . I turante 
un año fué este mnslím el verdadero señor del 
Imperio; ninguna determinación, ningún acuer- 
dóse tomó sin su beneplácito, y los mismos Mi- 
ni i ros, mas . | .i ■- elegido: porel sultán, I.. fueron 
por él. Cabadyi Oglu murió desdichadamente: 
hallándose en uno de sus ca tillos, varios asesi- 
nos enviados por Mustaf Bairajdar, general que 
había sido de Selím, le sorprendieron y le die- 
ron de puñaladas en medio .1.- sus mujere i 

[ ó- Jesucristo). 

cabagán: Geog, Río do la isla de Cuba; naco 
in l i sierra de Aguacate, faldea por el < '. la de 
Cabagán al raviesa <■! anl ¡uno parí ido de este 

i breen la jurisdicci le Trinidad, do N. ás. , 

j .1 a '-ii la co in lid idional. Sierro é 

i n de alturas en la isla de i ¡uba, jurisdicción 

de Ti niel. el < ' do N. a S. al I '. .1"! pií o del 

Potrerillo, y termina ci rea do la co ta La fal 
.lea. por .-I ( i. el i ¡o .1" o nombro, j por • I E. el 
di i ..i ..i . ara; n altura pi incipal os el Pico 

Blanco i i ei o ¡ anti partido en la jni i i 

dici i lo Ti iuiclail I iba 

- 1 Iabaq \ '- : <■'' og, \ i en la prov, [sábela 

.le Luzón, Filipinas; 8 900 hábil i Hay dos i 

lili im, ( labagán Viejo \ Cabagán JTuovo opal a 

do i le "i ni por el lo C iliagán, al S, do 

i Hl término confina al E, con la 

cordillera meridional de Sierra Madre, y al O, 



l 'ABA 

con el río Grande de Cagayán. !t Hío de la isla 
de Luzón, all. del Grande Cagayán ; corre unos 
50 kms. de E. á O., y tiene bastante .anda!. 

CABAIGUÁN: Geog. Caserío agregado al ayunt. 
de Sancti-Spiritus, prov. de Santa Clara, Cuba. 

cabajay: Geog. Riachuelo de la prov. de Al- 
ba v. Luzón, Filipinas; desagua en el seno de 
Albay. 

CABAJCHÚN: Geog. Aldea en la jurisdicción 
de Ixtahuacán, dep. de San .Marcos, Guatema- 
la; 250 habits. que se dedican al cultivo de ce- 
reales, legumbres y tejidos de sombreros. 

CABAL (de cabo, extremo): a.lj. Ajustado a 
número, p.eso ó medida. 

... llegando al cabal número (.le azotes, dijo 
Merlín á Sancho), luego quedará .le improviso 
desencantada la señora Dulcinea, etc. 

Cervantes. 

-Cabal: Díeese de lo que cabe, toca ó co- 
rresponde á cada uno. Ü. t. c. s. 

Cabal: Díeese de todo aquello que no ha 
experimento menos, abo ó detrimento en su in- 
tegridad. 

Mas no por eso ultrajé 
Mi buena tez con rasguños; 
Cabal me que.ló el cabello, 
Y los ojos casi enjutos. 

GÓNCORA. 

-Caral: fig. Completo, cumplido, exacto, 
acallado, conforme á lo que pide la razón, el or- 
den, la justicia, la verdad, etc. 

... la giganta Andandona, que según mi se- 
ñor (dijo Sancho), fué una mujer muy cabal 
y muy de pro, etc. 

Cf.iívani es. 

...se halló (doña Marina) con noticia cabal 
de toda la conjuración. 

Solís. 

-Cabal: m. Requisito, perfil, circunstancia 
que completa, perfecciona ó da la última mano 
á una cosa para que salga con el mayor luci- 
miento. Usase frecuentemente en plural, y más 
comúnmente en los modos de hablar que .nie- 
lante se apuntan, tales como Al CABAL, por SU 
CABAL, porsus CABALES, y otras á este tenor. 

Aquí podrá alguno saltar y decirme... que 
si el señor Ceán Bermúdez dilataba imito la 
estampa, no era sino remirándose más y más 
en el original, para que saliese al público con 
todos sus CABALES. 

13 IRTOLOMÉJOSÉ GALLARDO. 

-Cabal: adv. ni. Justamente. 
-Al cabal: ni. adv. ant. Cabalmente, al 
justo. 

¡Oh, señora mía. qué al CABAL se pin-. le en- 
tender por vos lo. pie pasa Dios cu la Esposa! 
S S.NTA Ti RESA. 

-POK SU CABAL: ni. a.lv. ant. I'.m mucho 
empeño, con mucho ahinco, cuanto está de su 

parte 

- POR SUS CABALES: m. a.lv. ( labal ó per! 

tainente, con exacl ¡tud y precisión. 

No .ti o que hay estado m condición ti 
cu el mundoque no halle aquí por sus cabai i s 
definido, ) i on toda sus circunstancias loque 
le toca. 

bu. JOSÉ l'K SlGUENZA. 

P m:\ii : Por su justo precio. 

Vendíalo todo tan caro y tan por su n iba 

i.ks. .(in ■ a los compra lori q 

es! ¡ma ''i.. 

Estebanillo Gon 

l'ui: i s c \¡: M.r.s: l'nr d orden n gul n . 

siguiendo el cura linai io, por tus p¡ 

todo 

i ' mi vi : m Bot. \i bul do las islas filipinas, 

que constituyo la e | le Fagrai volubüis, de la 

familia de las Loganii • Su tron s de 

mi" i 60 . onl mi"' i" de gi w o, ramas I 

mis. Hoja . opue ta algo > n ida . oval 

l. repente ugu :adas, enti re , lampiña . acal to 

nn.las. .1 bu ".n o y di ' i . 1(1 ni ni.' tro 

de largo Flor, terminales d. 25 mil i ras da 

longitud, en raí irnos umbí I ido con los pi 
"p in i" . i una i" i. i la ba 

i cu uní n ii mi floi 08, pro! i ' i 

cada una de le- lúa. I. ... muy pi plenas. Las 



CARA 5 

corolas son blancas. Fruto en baya con un tabi- 
que, dos aposentos y dos receptáculos carnosos; 
semillas muchas. Florece enjillió. 

El olor de las flores es algo fastidioso. La ho 

jas sol rreosas y los muchachos las emplean 

para loriar las cartillas de la escuela. La madera 
es de escasa utilidad. 

-Cabal: Biog. Goneral colombiano. N. en 
Popayán Colombia ; M. en 1S16. Hijo de una 
familia de las mas distinguidas de su patria, fué 
educado en París. De regreso á Popayán, figu- 
ró (1812) entre los defensores de esta ciudad, y 
tomó paite en todos los combates quese libraron 
en Nueva i íranada para obtener la independen- 
cia. Distinguióse en la batalla del Palo, en la 
que mandó en jefe y derrotó al enemigo. Hecho 
prisionero más tarde en las Antillas del Tambo, 
fué mandado fusilar por Muidlo, en unión de 
otros americanos. 

-Cabal (José María): Biog. Químico y po- 
lítico colombiano. N. en Buga (estado del Cau- 
ca) el 1770; M. fusilado en Bogotá el 1816. For- 
mó parte de la expedición científica de Jo¡ ' 
lestino Mutis; llego en la milicia al grado de, 
general, y fué en 1S12 presidente de las ciudades 
confederadas del Cauca. Acompañó, como jefe 
de Estado Mayor, al general Nariño en su • ¡m 
paña de 181-1; obtuvo el nombramiento de ne 
ral en jefe del ejército, cargo que dimitió en 1816, 
siendo reemplazado por Ciborio Mejía, y hecbo 
prisionero en el mismo año por los españoles, 
tuvo el trágico fin arriba indicado. 

-Cabal (N. -. Biog. General peruano. Dióse 
. conocer en el primer cuarto del presente 
Tomó paite activa en la guerra de Indepi 
cia .le su patria, y venció en 1815 al general es- 
pañol Vi.laiirazaga , cerca de Cartagena. Mas 
tarde reunió los restos del ejército de Nariño, 
que estaba en poder de los nuestros, y los guió 
ordenadamente hasta Popayán. Sus compatrio- 
tas le cuentan éntrelos más valientes defensores 
de la República peruana. 

cabala (del bebr. cabbalah, tradición : f. 
Tradición oral rpie entre los judíos explicaba y 
fijaba el sentido de la Sagrada Escritura, ya en 
lo moral y práctico, ya en lo místico y especu- 
lativo. 

- Cabala: Arte vano y supersticioso practi- 
cado por los judíos, el cual consiste en 
I" anagramas, transposiciones y combina 
de las letras hebraicas y de las palabras de la 
Sagrada Escritura con el fin de descubrir ó ave- 
riguar su sentido oculto. La cabala servía de 
fundamento á la Astrología, la Nigromancia y 
demás ciencias ocultas. 

Hay unos que tienen una regla á manera de 

la cáb w.a. aunque más pare :e artí jica. 

Luis di i M Lrmoi . 

Hasta que se le reconoció une se metía á 
profeta con prediccioni futuras, sa- 

ca la de los misterios de la cabala, .le las 

quimei i di ios y de las dil 

astrológicas. 

I'.AIIT MI \ I \ ' \B. 

-CÁB ILA: fig. < '..bul., sup. n i aci i 

lar ó adivinar una c i 

Cabala: fig, y bine Enredo, maraña, ni 
.... ¡ación ■ iosa. 

Cabala: ii Contra la doctrina n 
di i o poi \.l .ni j transmitida por él 

10 israelita . sus hijos y peí peina. la. por los 
doctores judíos para la acei tada interpn tación 
ile in |e\ x .ii -i mi d contra la mtoi idad en la 
inti rprctaoión, ilzó U di ido 

. no sin promoi 
i i proteal i de su comp itrio! i y co 
li.ini Ben-Dios, quien compuso su obi a S 

Libro de I I I) I para dar 

d. l" doctores en ntes que habían reci lola 

1 1 nii. ion de Ii x . i ..i ha : i él , ciremí i moi i 
que le I1q% . ii il ir nol ii i i mivj intoi 

in,. los i ■ " procedido, 

n endo un. i nenie i" i" ■• ni ' i de mucho 

pi para la hist i "ii el mismo 

(in . •! ibieron otro los lu breos i 

obras, se., dándosoenti 

ihBon Ya 

..,/.;/,., i ■ ■ i 

larilics ,, e. pi i. ... j i i rabino al. n n I) 

i , i,, . ..i, 1. 1 ..i M ,|, 1 1 

i,- se entiondi poi l 
mo la i i. 



6 CAP, A 

narraciones de la Biblia y del Talmud. 

K. Eleazar lijó treinta dieas de 

.-■i reducirse a estas tn :e: 

l.o ei id descompo 

. man palabra 
ras de cada letra de una. ó se divide una pala- 
bra en dos. 2.° Transposición de letras para 
formar otras Gamatría, ó adición 

del valor nn letras de una ó muchas 

palabras para sustituirlas con una ó varias pa 
■ valor numérico sea idénti- 
" La forma mplo, el 

.teuco comi' 1 tra l"¡ n 

a alenté á tn 5 ' « ¡om- 

ntre el principio, el medio y el fin de 
labras. Por este procedimiento se combi- 
nan las iniciales de muchas palabras, ó las medias 
filiales, formando palabras mi 

. tra ii otra por medio de alfabe- 

por orden inverso ó alterado. 

r ." !'• - ' i lacón- 

Reuni: 

mido tra p dabras 

ara en discordancia con el texto 

1 l lalterado 

Permutación 

biode puntuación. 13.° Cam- 

ilismo tuvo 

partid merece 

igloxm 

i obra del tyéñdola 

a mi i i, R. Josef Caro, el moderno 

judíos y el famoso 

11. Mol inios ob- 

el primer tei 

o 1 1 
i privadodel rey i 
n iron de 1669 á I i: . 

y Lan- 

1 

ode que se trata 

■ La ex 
ida, pies verda- 

clandcstinas y 
■luto V ven- 
an del 
o, doble 
¡(¡cando 
Francia; pero 
ufamia alguna para 
I \ . te le permi- 

lito. Sin embargo, 
intervinieron 
i y Cli- 

P 

[o de la 

i no pudo 

■ 
i 

! i r 

' pai i 
coi to. 

CABALANOAY: 

■ 



C iba 

Pontevedra; 27 edifs. V. Santa Maula de 
Cabai vi:. 

Cabaleiro: ' ' I en la parroquia de 

San Pedro di lyunt. de Alba, p. j. y 

prov. de Pontevedra; 20 edifs. 

CABALEIROS: Geog. Aldea en la ayudade pa- 
rroquia de .San Jorge de Alucia, ayunt., p. j. y 
prov. de la Coruña; 45 edifs. Lugar en la pa- 
rroquia de San Martín de Uro», ayunt. de Lo- 
bera, p. j. de Baude, prov. de Orense; -11 edifs. 
Y. SanJüMÁN DE CaBALEIROS. 

CABALERO (de cabalo): m. ant. Soldado de 
á caballo que servía en la guerra. 

Si el que lid mil CABALEROS en enría en la 
hoste, toma precio dalguno ile su compaña, 
que lo deja tornar para su casa, cuanto tomar 
péchelo en novedublo. 

j'n. ro Jungo. 

CABALETA (del ital. cabalctta): f. Mus. Perío- 
do que termina generalmente las arias, dúos y 
otra- piezas de música dramática, de movimien- 
to ni isó menos alegre y animado, y cuyo fra- 
seado, por lo sencillo de su estructura, se graba 
fácilmente en la memoria. 

CABALFUSTE (de caballo y fuste): m. ant. 
Cabaluueste. 

CABALGADA (de cabalgar): f. Tropa de gente 
de á caballo que salía á correr el campo. 

Este nombre de CABALGADA la pusieron por- 
que han de cabalgar aprisa. 

Doctrinal de ( 'abolieras. 

Cuando el duque supo la ida del Rey, dejó 
la CABALGADA. 

Fernán Pérez deGuzmán. 

- Cabalgada: Servicio que debían hacer los 
vasallos al rey, saliendo en cabalgada por su 
orden ó mandato. 

Cabalgada: Despojo ó presa que se hacía 

cillas CABALGADAS Sobre las tierras del ein 



... tiene por trato salir á corredurías lucra 
ue su tierra, ven haciendo la CABALGADA se 
vuelve á sagrado con ella. 

\\ \ I 1 ro Al. I M AS. 
-CABA] ro IDA: C VBALGATA. 

..., (en la ermita valesquida) tienen su co- 
fradí res, y celebran su tiesta anual 

con cabai G mi \.- y regocijos públicos. 

Ju\ i:i i. wiin. 

I IBALGADA: ant. CORRERÍA, hostilidad, 
etci I' r i 

..".; desde i del ' ¡arpio. Bernar 

lia ro. .,: \i. . \ro \s cu las tie- 
rra 'i' l Etej . robaba, etc. 

M MIIAN'A. 

< ' \u m ro \ ro \ doble: La i iro hacía un., par- 
tida, mil raudo dos i oce ¡ en ¡.i tierra i del ene- 
mti di \ olver al lugar de donde salió. 

■ ita - ' vbalgadas, que di 
hi, li i otras á que 

Partidas. 

Cabalgada: Arl vil. Co i mibre se 

ia en la Edad VIedia la operación reali- 
zado por un destacamento 'le tropas, mas 6 me 
entraba por territorio en al 
ito ó ilpe de mano. Ln palabra 

la la 'I' bío i arsc entonces 

' e ,, todo género 'I' 
i i 1 1 1 ' i . i <le las 

'II |Ue "|" 

I I iliola ''I [.Mil" . ' 

i forma ionte: «Asi como 

.'.ro lie topara 

mu uro ■ algún I 

' 1 1 " . i i ; . i 1 1 e 1 1 1 1 , : . . ipar tan 

el i |. ro i ' i io 

■ ni . Ca lo 

imi ni.., .. 1.1 

' 15 aquel 1 ijeras leu roí ron 

uleí '' ¡i i ' , que ,.. un, mar 

m la 

. . ba han de 
. i... can di cubil 

ii mi ' fecho, 

1 

¡i lili" , i I 'i' ro II I i . 

i 1 n I.. | " contra 



CABA 

clin,- \ ¡moren. >■ Era, por I" tanto, lo cabalgada 
en esto primer concepto, una expedición militar 
.1.. importancia bo tan te pai a cau .ir al enemigo 
grau daño, y i on I ro uída con lie: z 
para hacer lien.' ., i, i ropasdel adi ersario qne 
saliesen á su encucnl m. Únicamente requería su 
que se procediese con sigilo cu el momen- 
to de iniciarla, :i liu .le que el contrario no adi- 
vinara su intento y se apercibiese con i po 

para oponerse á una operación militar que po- 
día causar destrozo grande en el país. 

De carácter difi rente la peí ii de ca 

holgadas, está definida de esta suerte en la mis 
ma ley: «La segunda que se faze i ncubiertamen- 
te es quando los qui van i n cavalgada son poca 
compaña, e lian til lecho de fazer que no quie- 
ren ser descubiertos mientra en la tierra de los 
enemigos fueren, E este nome .1" cavalgada pu- 
sieron, 'le q'.le lian .[e eavalgllf li p]ie>..i. K 11'UI 

deven llevar las croas que les embargue, para ir 
aína á fazer su fecho. Ca bien como los de la 

hueste podei ni ii nc que i ■. .ni apriessa á 

lose ¡gos, catando e metiéndolos cu miedo, 

asi conviene á los de la cavalgada de no ir de 
vagar, E lleven mucho mas andar de noche que 
non de .lia. E ayan tales homes que la sepan 
guiar por lugares encubiertos porque no sean 
vistos de los enemigos. E por esa mesma razón 
deven pasar por lugares liaxos, c también en 
ven. I uní en passando de* en aver de dia ata- 
layas ' descubridores e de noche escuchas o ron- 
das pulque no sean a desoras desbaratados. E 
todas estas cosas que dicho avenios, lian de sa- 
ber los cale Hilos...» (Part. II, tít. XXIII, Ley 
XXVIII). Estos párrafos que hemos preferido 
copiar íntegros, claramente demuestran lo que 
eran las cabalgadas en la Edad Media, á la par 
que expresan la forma en que habían de reali- 
zarse. Las cabalgadas de la seg la clase efec- 
tuaban, pues, operad sdela pequeña guerra; 

requerían, sobre todo, sigilo, astucia y un cono- 
cimiento grande del pais, para desli arse poi 
entre las tropas enemigas sin ser descubiertas, 
eludiendo todo género de combal is en cuanto 
les era posible. 

No debían reducirse las cabalgadas á opera- 
ciones por tierra, sino que por la naturaleza de 
los resultados que con ellas trataba de obtenerse, 
se extendió ese vocablo á la designación de co- 
rrerías hechas por mar, si ha .le creerse lo quo 

le ■ en el título V, del Fuero de las <,<r,i/<j<i- 
das: •(Man. la el] Emperador que sean jueces los 

adalides de tenias las cavalgadas que le i. r. u <i 
taran por mar e por tierra...)', añadiendo el tí- 
tulo XXXII ..que tudas las cavalgadas que se li- 
cieren poi tierra, en naves, ó en galera 
ntr.is baxielos cualcsquier, que sean ¡udgadas 
bien asi como aquellas que se fiziereu por tier- 
ra...» Y aunque al trillarse de expediciones por 
tierra, la íudole de la palabra cabalgada parece 
que debía circunscribirlas alas que se efectuasen 

s '1 ii fuei i de caballería, no era i .-to así, 

pues el título Y 1 1 empieza diciendo: «manda ell 
Emperadora todos los cavalgadorcs de caballo 
et '/•■ ¡a 

l..i cabalgada, de indos modos, presuponía 
siempre botín como prenda di victoria, Lien 
que no fuera n exclusivo objeto el correr y robar 
la tierra, porque esta ero operación que se cali- 
ficaba más propiamente con el nombre de alga- 
ra. Explica y concreta los prii I '.rolen 
y método con quo habían 'le hacersi las cabal-* 
gados, las ro "Ja - i que debían sume, i i.. ■■. 
balgadores, y el modo, en fin, de i egulai ¡ u el 
pillaje, el ro lia ni.. /■',., ro de las caval 
principalmente en su títulos VII, \ I \ y EY I. 

1 I' Ilee. i|e CUlÚCl I" |"U el p.'hlie P I ;! \ Jaime 

Villaninro a .1 i 1807 en la biblioteco pública 

de l'crpiñán, B I uiei i oloCCÍÓn de leyes militares, 

" i mte atribuida á ( lai I" Magno, y cuyo 

análisis demuestro que es nías bien una . eompi- 

l ición .1" fuero municipales locidos, en espe- 

. mi ,1 de A loara , publicado por la Academia 
illa Historia on el Memorial histórico español, 

I II. p '". II!' ; | , i leíanle la false- 
dad llel ni l". || qUl . I" lili il'll\ e, es II lili Ulll- 

Ulenlii ClirioSO para la llistol Í0 .le la 1 1 1 1 1 1 ' I . I ro, 

déla Edad Media, y juntas sus prescrip- 

'I. .le I.'l l qlle . I | >. I I ■ . i II ell I I I' \ ell.ldll lie 

la .. exi iii, sin duda, claramente I" 

que ' ii aquello opoca signifi aban las oporacio- 
tan que i e dei ignaron con el nouibii 



cabalgador: ni. El que cabalga, 






CABA 



CABA 



CABA 



E eran diez nos que los de la otra parte, 

ó de otros CABALGADORES fasta mil. 

Crónica general ele España. 
-Cabalgador, ant. Montador, poyo, etc. 
CABALGADURA: f. Bestia en que se cabalga 
o se puede cabalgar. 

Luego subió don Quijote sobre Rocinante, 
y el barbero se acomodó eu su cabalgado- 
ra, quedándose Sancho á pie, etc. 

Cervantes. 

La vez que se me ofrecía 
Caminar á Extremadura, 
Entre las más ricas dellas 
Me daban cabalgadura. 

Góngora. 
- Cabalgadura: Bestia de carga. 
CABALGANTE: p. a. de Cabalgar. Que ca- 
balga. U. t. c. s. 

A^ora ved qué caballero tan esforzadoé tan 
buen CABALGANTE es Ahur Sánchez. 

Crónica general de España. 

...lanzó un-suspiro clavando sus ojos eu el 
asador, vuelto de espaldas al sitio de donde 
venían los CABALGANTES, 

Larra. 

CABALGAR: ni. ant. Conjunto de los arreos y 
arneses para andar á caballo. 

cabalgar ule caballo, b. lat. cabalcdre):n. 

.Subir ó montar á caballo, ó como en un caba- 
llo. U. t. c. a. 

El primero que inventó cabalgar los hom- 
bres á caballo fué Belerofoute. 

El Comendador Griego. 

Cabalgando en un caballo, que un criado 
le tenía, se salió, y fué á Fez. 

Diego de Torres. 
-Cabalgar: Andar á pasearen caballo. 

Ordenáronlo de gnisa, que cuando hovieseu 

de cabalgar por villa, que non cabalgasen 
si uon en caballos. 

Partidas. 

...allí no hay ferrocarriles aún, y hará usted 
una triste figura CABALGANDO mal. 

Valbsa. 

-Cabalgar: a. Cubrir el caballo, d otro ani- 
mal, á su hembra. 

-Cabalgaii: Montar en sus afustes las pie- 
zas de artillería. 

cabalgata (de cabalgada): f. Reunión de 

varias personas que, ya con el objeto de pasear, 
ya con el de divertirse en alguna función, vana 
i' alio o en burros. 

...la lucida cabalgata caracolearía, correría, 
trotaría y liana mil evoluciones y escarceos. 
V 1 LERA. 

cabalhueste (de cabalfuste): m. Silla «le 
caballo, con un aren de madera delante y otro 
detrás, que ceñían hasta más arriba de la cintu- 

i a il pie [ba 11 lado a caballo, para que 'Uní 

n i e más eguro sobre la bestia. 

CABALHUSTE: lo. CABALHUESTE. 

E ia nía con 'l cuerpo pú sola i □ un cabal- 
iii'stk, é vestióle a carona del cuerpo de un 
:ho de un randal. 
' ¡roñica geru ral de España. 
CABALIÁN: d-<y. Ayunt. eu la Ma y prov. 
de Leyte, filipinas; 8000 habita. ; antes depen 

día de Sogod. 

cabalisán: Qeog. Monie n la parte orienta] 

de la prov. de Pangasinán, liil/i.n. filipinas, 

i en , del pueblo de San Nicolás. | Río y lugare- 

: i ' un diaciones de dich tte. 

cabalista: m. El .pie piel, i i, cabala. 
iiii ■ . . i 
todos á los ecreti 

S \ \\ l ni: \ f vi m:ih,. 

cabalístico, ca; adj i' nc ¡cutí ó rola 

i ¡vo a la cabala, 

...li lien ni i ¿BALÍSTICO el 

ii i., .i,, hemí i que el de tres tan 



• i 



Larra 



emo '. i i" en ol lugar cil ele la i 

1 I' \ t le el i , I el l||ii ,,|i, ;|¡e 

ote, 

Bai wi 



CABALITIÁN: Geog. Isla del Golfo de Lillga- 
yen, próxima la osta de la prov. de Pangasi- 
nán, entre las puntas Pastora y do Snal, Luzun, 

filipinas. 

CABALMENTE: adv. in. Precisa, justa ó per- 
fectamente 

...si no las declara todas (las cosas el nom- 
bre) entera y cabalmente, no será igual. 
Fr. Luis de León. 

Prendieron por fortuna á un bandolero 
A tiempo cabalmente 
Que de vida y limero 
Estaba despojando á un inocente. 

Iriarte. 

cabalo: m. ant. Caballo. 

Todo borne que mata cabalo ayeno ó buey 
ó otra animaba. 

Fuero -i< 
-Cabalo: Seog. Lugar en la parroquia de 
San Saturnino de Auiocdo, ayunt. de Pazo: di 
Borben, p. j. de Redondela, prov. de Pontei edra ; 
28 edifs. 

CABALÓN: Qeog. Lugar en la parroquia de 
San Pedro de Angoares, ayunt. y p. j. de Puen- 
te un-, prov. de Pontevedra; 25 edifs. Llámase 
también Carballal. 

CABALONGA: f. Bot. Género de plantas de la 
familia de las A pocináceas. Las especie, fili- 
pinas son las siguientes: 

1. a Cabalonga iíanghas, L. -Su nombre vul- 
gar es l i.- hojas amontonadas en los ex- 
tremos de las ramas, lanceoladas, enterísimas y 
lampiñas. Flores de corolas blancas en una es- 
pecie de espiga uniunilelada ; involucro pro- 
pio de cada flor con hojuela lanceolada. Fruto 
compuesto de dos drupas moradas, muy gran- 
des, ovales, carnosas, imillas por la liase y con 
la nuez entre fibrosa y leñosa, que contiene una 
semilla comprimida. Es un arbolito pequeño 
que arroja leche, florece en julio. Se cultiva 
como planta de adorno en Europa, y requiere 
invernáculo calido. Se multiplica por esi teas. 

2. a Cabalonga T/ievetia, L. - Vulgarmenti 
conocida con el nombre de Campánula.. Sus ho- 
jas son casi sentadas, esparcidas y medio amon- 
tonadas en los extremos de las ramas, lan «la- 
das, enteras y lampiñas. Flores de seis centíme- 
tros de largo, de color pajizo y con las orillas 
de las lacinias verdecinas. Fruto en drupa no co- 
mestible parecido á una manzanilla; carnoso, 
deprimido y alargado horizontalniente, en ligura 
romboidal, con cuatro surcos en cruz y un hoyo 
en cada extremo, con la nuez muy dura, de ligu- 
ra de media luna, comprimida, con cuatro ven- 
tallas y otros tantos aposentos; semillas solita- 
rias. Arbolito de unos dos á tres metros de alto, 
' ni en las playas. Es conocido por mis pro- 
piedades venenosas. La corteza, en debida dosis, 
hace vomitar. De ella parece que se hacen al- 
i Esta espi ci se encuentra también en 
la isla de Cuba. 1 •■• entre las demás especies de] 
mismo género citaremos las dos que se siguen: 

- i ilonga fruticosa, Ras b. - Arbusto de la 
ludía, de 1,30 á 1,60 metros de altura que se 
cultiva lo mismo que la especie C. Manghas. 

Ca alón a ¿thonai, 1.. -Arbusto originario 
del Brasil que se cultiva en 1.., invernáculos de 

Europa. 

cabaloS: '/''"7. Islote \ bajo ¡nntoall tbo 

Prior, costa X ,0 de la C ia. Los islotes son 

pequeños, a ex lepción de uno, que i 
amogotado. Unos y otro rolongan en direc- 
ción N. E. por ' i. icio de Ma milla. 

CABALUYÁN: Qeog. isla adyacente a la de 

lili/mi, Filipina i, sil. en el golfo 'le Lin 

á km. y un' lio de ia .seta Iv de la |n 

Zúmbales, en téi mino de Bi ina 

CABALLA: f. Pez muy COmÚtl 611 I 

E ip Mil. de lili pÍl i píl J III lÍO de 1 II- 

primido, rmy i tn lio lio ia la cola, de color 

■ i ni J I ei'l ii i i | mi ni' ruja 

y poco por lo quo suol lor n 

ai de la gente pobre, 

'l al I v'iiii .el 

de boga», jaula • 

1 1 M I ■, . . . I i ■ i i i 

i a loa pie-. 

Cabali i: . 'ool l'e corre pon le m 
especie dolo familia 

de le ¿ni ptoi 



La caballa es un hermoso pe/, cuya longitud 
entre m ,40 y m ,45, y Higa a lo mes .. 
m ,50 y un [leso medio de \\\i kilogramo. La 
parte superior es azul con viso dorado y listas 
transversales oscuras: la inferior es blanca y pla- 
teada, Diez a doce radios espino nen la 
primera aleta dorsal; de doce a trece blandos y 
unidos a la segund i: trece cad i ees 
cada abdominal, once la anal, veintitrés 




Cabo 

dal y además se cuentan entre estas dos últimas 
cinco radios falsos y libres. 

Suponíase, á juzgar [nulas relaciones de los 
pescadores y de otros observadores, que 1 
dadora patria de 1 i rael M irGlacial, 

desde donde emprendían sus larguísimos viají s 
anuales hacia los mares meridionales. S 
según esto, que al abandonar el Mar Glacial pa- 
saban primero por las costas de Islán I 
guían por las de Escocia é Irlanda, desde allí 
iaban el Atlántico hacia id Mediodía para 
volver á penetrar en las costas de España y de 
il y penetrar en el Mediterráneo. Entre 
tanto se dirigía otra corriente principal desde el 
Mai Glacial por el del Norte al Báltico, y otra, 
pasando igualmente por el .Mar del Norte, 
dirigirse á las costas alemanas, holandesas y fran- 
cesas. En el día no se da crédito á los viajes de 
éstos y de otros pees, pues lo cierto es que pes- 
cando á considerable profundi . u siem- 
pre caballas, tanto en el Báltico como en el .Mar 
del Norte y como en id Atlántico y en elMe- 
in m raneo, si bien no puede neg irse que á me- 
dida que se pasa á Levante escasean mas y mas. 
v que a la isla de Ruegen ya no acuden - 
gularidad; pero donde se presentan lo hacen 
casi simultáneamente en las costas meridiona- 
les y septentrionales, fior manera que todo in- 
di i que viven habitualmente á grandes profun- 
didades, de las que únicamente se alejan para 
desovar junto á las instas, del mismo mudo que 
lo hacen los arenque, ¡ otros peces. En I i 
oriental de Frisia se cogen cabal las desde la pri- 
i.i ia el otoño; en la desembocadura del 
VVeser, de mayo á julio; en Ruegen y Stralsund, 
de junio á septiembre, y eu Travemunda se pre- 
sentan en lin . - en .1 rostí 
aflOS lia, ta filian del todo, !l I 
do, poi < oue nsnl l: :x la isla .'. 

gen ' u ni i ;. or número cuando el viento sopla 

de! \"1' 

En la lelnglatei 

en marzo y aunen febrero,] 
no principia hasta nía) o ó mió 
un mes luis tarde. El deSOVí 
e-inlies mas una ninniales en junio I 
huevosquelle\ a unal rae aproximad u 
de medio millón. A 
halla-, pequeñas di 

n. dioadultasyentoncesyaso retiran, i . 

muy pocas, á las aguas profundas. '■ 
su alimento consiste principalmente en I 
de otro .i tendido quo peí 

especies más pequi So 

r manera <ru le 

lia dan i el no lo g 

caballa es en extremo voraz, p 
illa i ápidamonto. 

La opini pie preval i 

I i e. ii m de i '■■ • si ómbrido, i 

ti. i . n míe i 

qUO 11 meil. e. I ■ 

Main iba gai mu - .|i -ni" y dos 

liocicn- 
tos, en osn do la 

Indio i 1 . ■ 

en el moi ido i '■ 

dice .píl- 
ele. 



B 



CABA 



En las costas de Inglaterra se emplean por lo 
común redes de jorro ó barredera.- de «nos seis 
- de aueko y cuarenta de largo; i ida barca 
lleva de doce á "quince, que van añadiéndose 
; que se sumergen; des- 
pués marchan con el viento llevando las redes 
suspendidas verticalmente en el agua y abiertas 
hacia adelante; por lo regular noche. 

A veces también se emplea junto a tierra el vo- 
atendido que la caballa muerde el cebo 
con avidez. 

Hay otra especie de caballa. Samber eolias, 
propia del Mar del Norte y del Báltico. 

CABALLADA (Paso de la : i Paso en el 

río Bermejo , Chaco, Rep. Argentina , aguas 
arriba del Palmar. 

CABALLAJE (de caballo): m. Monta de yeguas 
y borricas. 

- Caballaje: Precio que se paga por el ca- 
eallaje ó monta anteriormente definida. 

CABALLAR: adj. Perteneciente ú relativo al 
.lio. 

Los escribanos de las Aduanas que tienen 
arrendados sus oficios, llevan cuarenta 
maravedises del registro de cada cabalgadura 
CABALLAS. 

¡del reino. 

-CABALLAR: Parecido al caballo. 

la cinta abajo tenían furnia CABA- 
LLAS. 

Juan de M i n \. 

on ayunt., p. j., prov. 

¡a; 480 habits. Sil al pie de 

lina, entre lo., términos de Muñoveí iS J 

reno fertilizado por un 
irmau las fuentes Santa, Fresnera y Re- 
donda. I lino, aci ites, frutas y leguní- 
o lanar y vacuno. 

caballear: n. fam. Andar frecuentemente 

dio. 
CABALLEJO: ni. d. de CABALLO. Suele usarse 
en sentido despreciativo. 

En el pobre caballejo 
que lleva la sin ventura 
can:. I lejo. 

ll \STILLEJO. 

-Caballejo: Caballeti ó potro de madera en 

... y p leí CABALLEJO, 

; i y atormen- 
tada de nuevo. 

Fb. i i .i. \-, \¡>\. 

CABALLERA: G ' I 01 de 

1 6 kil. de Un jo 

iíonte ó 
i i de lli¡' ■ a en i 

i de la ii i ri 
■ 1 ayunt. di 
i 

! 
ii i 25ed¡- 

CABALLERATO ' I ' llO 

para percibii 

¡i di que o 

■ rior. 

II 1 1. I 

I I. 

CABALLEREAR: D 

IALLERE8CAMENTE: 

CABALLERE8CO. CA 



CABA 
... allá se lo hayan con sus opiniones y leyes 

i LBALLERESCAS nuestros amos (dijo i] del 

Bosque), y cómanlo que ellos mandaren; etc. 
Cervantes. 

- Caballeresco : Aplícase especialmente á 
los libros ó composiciones en prosa u verso en 
que se narran las empresas ó hazañas fabulosas 
de los antiguos paladines ó caballeros andantes, 
y cuya literatura se conoce comúnmente con el 
de libros de caballerías. 

CABALLERETE: Ul. d. de CABALLERO. 
-Caballerete: fam. Caballero joven, pre- 
sumido en su traje y arciones. 

Yo conozco, dijo don Antonio, un caballe- 
rete gran guisandero de vocablos, taraceado!' 
de prosa con embutidos de otras naciones. 
Jacinto Polo de Medina. 

CABALLERÍA (de caballero): f. Bestia en que 
se anda montado. Llamase mayor si es caballo 
ó ínula, y menor si es borrico. 

Procuró levantarle del suelo, y no con poco 
trabajo le subió sobre un jumento, por pare- 
cerle caballería más sosegada. 

Cervantes. 

... (las sanguijuelas) se introducen muchas 
veces en la boea de las caballerías y las 
desangran; etc. 

Larra. 

-Caballería: Cuerpo de soldados de á ca- 
ballo, que es parte de un ejército. 

La caballería romana, que venia en la re- 
taguarda, revolvió sobre él, y le quitó la vic- 
toria de las manos. 

Mariana. 

Avanzó prolongada la frente del es 
para que fue-e unido el cuerpo del ejército 
con las alas de lacABALLERÍ i. 

SOLÍS. 

-Caballería: Cualquiera porción del suso- 
dicho cuerpo de soldados. 

-CABALLERÍA: Cualquiera de las órdenes 
militares que ha habido y hay en España; como 
la de la Banda, Santiago, Oalatrava, etc. 

ta Ciudad instituyó el Rey un nuevo 
género de caballería, que se llamó de la 
Hunda. 

,M m;i ana. 

- Caballería: Preeminencia y exenciones de 
que "". .i i I ca ballero. 

Caballería: Instituto propio de los caba- 
lé' o que hacían profesión de las armas. 

Fundó también Motezuma) otra caballe- 
ría superior, á que sólo eran admitidos los 
príncipes ó nobles de alcuña real, y para darla 
; ¡marión, tomó el hábito j se hizo 
alistar en ella. 

SOLÍS. 

Caballería: < luerpo de nobleza de una 

provincia ó lugar. 

-Cabm .i i i.i \: Conjunto, concurso ó multi- 
i ad de caball 

i iba v Serví i" militar que se liana 

.i caballo. 

i ..i.iiiii-, Pori ion que do los despojos 
toe iba .i cada caballero en la guerra. 

-Caí: h i i i: i i: Porci le I ierra que después 

de l;i conqui ¡ta do mi país so ropai i ía n los sol- 
dado do .i caballo que habían servido en la 

i i.i 

i ■ \: Medida agí iría, ti ada anti 

ni,,, la cua l sirvió de tipo en el rep irto 
o , iballcro i h icía de la i tierra con 

1 aú algunas 

l , 1 1 1 , , y on ln i i ¡ Puerto Ri co : en 

,. - i, la i 

Cabai i: 3m rto de tn fanegas di i io 

i i .o i iipoi liciale: . 

r la Coi ofloi ni, un 1 1 li 

ufrii to ' q i i compromi tía .1 

1 guerra ¡ 1 11 hombro do ai 

iballo, 
1 ■ 1 1 M 1 la di tierra quo oquiva 



'ii, Vrto y di li ' 1 ¡ai 

irla 1 1 lia o t n oj o rci 

cali illoro, 



caí: a 

Caballería: ant. Generosidad y nobleza 
de ánimo propias de los caballeros. 

Por todos estos delitos menospn 11 la 1 
baulería, que está fundada cu las virtu 
que es nobleza del ánimo. 

El < 'uní: ndador Griego. 

-Caballería: ant. Expedición militar. 

-Caballería: prov. Ar. Rentas que señala- 
ban los ricos hombres á los caballeros que ai iu- 
diliaban para la guerra. 

Por este camino todo lo que se fui adqui- 
riendo en particular por los ricoshombre! lo 
iban perdiendo los Caballeros, y la geni,, de 
guerra, con quien ellos eran 1 
tir las rentas de sus honores que llamaban ca- 
ballerías. 

Jerónimo de Zurita. 

- Caballería andante: Profesión, regla ú 
orden de los caballeros aventureros. 

-Andarse en caballerías: fr. fig. y fam. 
Hacer galantería ó cumplimientos sin nece- 
sidad, 

-Caballería: Ar/. mil. Es en un ejército la 
reunión de combatientes á caballo, y figura como 
arma desde los tiempos históricos más remotos. 
Los pueblos del Oriente tomaron del caballo su 
rapidez y fuerza de impulsión para utilizar en la 
guerra tan excelentes condiciones. Fué Egipto 
cuna de la caballería regular; adoptó el Imperio 
asirio esta arma como poderoso elemento de 
combate, y ya en laPersia llegó á alcanzar la ca- 
ballería gran poder. Al irse sobreponiendo unos 
á otros los pueblos del inundo, aprovechábanse 
los vencedores de las cualidades favorables que 

tenían los vencidos, y así fué que los gri 

vencedores de los asiáticos, los imitaron en el 
uso de la caballería para la guerra, logrando la 

identificación absoluta del jinete c 1 caballo 

por medio de la equitaei&n. Los atenienses y es- 
partanos 110 debieron, sin embargo, su crédito 
al empleo del arma de caballería, que desdeña- 
ban por sistema; aplicáronla, más que los otros 
pueblos de Grecia, los de Tracia y Tesalia. En 
1 Irecia el primei cuerpo regular y táctico lo usó 
Epaminondas en Leuctra (377 años antes de 
J. C ), bien que reducido á la exigua cifra de 
500 caballos. Mejor organizada por Filipo y Ale- 
jandro, venció la caballería de los griegos ala 
innúmera caballería persa en la admirable ex- 
pedición al Asia del famoso caudillo macedóni- 
co, cuyo ejercito contaba en la batalla de Arbo- 
la 7 000 caballos para 40 000 infantes, En los 

1, ne tiempos de Grecia dividíase la caballería 

en pesada y ligera; eran los eatafractas jinetes 
cubiertos ron pesadas armas defensivas; lo: 
balistas hacían las funciones de caballerí 
ra, y los argiráspitas constituían un escuadrón 
1, rencia para atender a la seguridad per- 
sonal del jefe, y se lanzaban a la p.-lea en cali- 
dad de última reserva. 

No emplearon los romanos la caballería en la 
cierra hasta que Pirro les hizo comprender la 

111 sidad de este elemento táctico. .Mus obseí 

vadoros los romanos que ningún otro pueblo do 
la ni ¡giiedad, y dispuestos cual ninguno a uti- 
lizar las cualidades sobresalientes de los países 

que s itían, aprendieron pronto .1 conocer las 

ventajas quo pueden obtenerse del caballo como 
demento de guerra. En el período más brillante 
de la táctica legionaria, la caballería romana 
estalla 1 ui 1 11 111,1 1 por los ciudadanos más rióos 
.'ilustres, formando pequeños pelotones ó tur- 
m ts de 32 jinetes, interpolados con la infantería 
en el orden do batalla; esta claso de caballería 
mine. 1 pa iba de ' ,,, de la fuerza total ; pero al 

un 1 iempo era indeterminada y en ocasiones 

sobrado numero: a ta c iball ría >* ¡e liar, foi 
madapor deseí tores ó partidarios del país en que 

, [a gUI 11:1, " di "II,, miles sometido. 

Bnl re ballena irn ulai se distin 

jinete ililui'e'i.t . ¡ll l'i fc < ,, unir , , < ll ', I II ui 

diciom notabilísimas apreciaron bien los roma 
nos poi su daño en las sangrientas luchas oste- 
1 1 con Cartago 
\,i ora generalmente entonces la caballi na 

1,111, ni,, ) - 1 111, ¡pal 011 la gui 1 ra; el peso de los 
, , .,, 1 1 , ifc ¡ lo oportaba la infantería, y lúe pre 

1 1 período de decadencia para 

qvii 1,, nadrones de 1 1 caballi 1 ¡0 

1. ,1 1, .o ., ., ,,'.,!. ni .1 Roma, .ulqiiii riel. 1 ti pro 
pondi «1111 11 que .mies tm ¡eran los combatió» 

1 , ,i 1 o, 

Bu el año 711 aparece en E ipañn con la irrup- 



CABA 

ción d> los árabes el antiguo jinete munida, y 
tal importancia tenía la caballería de las tropas 
invasores, que en realidad impropiamente po- 
dría calificársela como arma ó parte integrante 
del ejército, puesto que casi exclusivamente es- 
taba éste formado por combatientes a caballo. 
Durante el período feudal, fué la caballería en 
Europa el primer elemento de fuerza, siendo 
geni raímente desdeñado el infante ó peón, y bien 
qui á las veces pugnaban por prevalecer los ver- 
daderos principios del arte militar, cuando apa- 
recían guerreros dotados de las selectas condi- 
ciones que adornaban á nuestra milicia almogá- 
var y vigorosa infantería concejil, capaces de 
moderar el instinto avasallador de la caballería 
cristiana de la Reconquista, no bastaba esto para 
resucitar en el mundo la influencia de la infan- 
tería, casi totalmente proscripta de los ejércitos. 
La movilidad que ha sido, es, y será siempre 
circunstancia esencialísima para el triunfo, 1 a- 
bía dejado su imperio á las pesadas masas de 
hombres y caballos cubiertos de hierro, que era 
preciso derribar y aniquilar con armas á lí vez 
punzantes y contundentes; los severos fundamen- 
tos científicos estaban de todo punto olvidados, 
y en tanto que dominó en los ejércitos el empleo 
de. la caballería, apenas se advierten en la histo- 
ria militar hechos que merezcan ser notados, ni 
cubre señal de progreso, aun con la inven- 
ción de las armas de fuego, siendo preciso que 
mandase en Italia los ejércitos de Castilla y Ara- 
gón el insigne Gonzalo de Córdoba para que con 
la preponderancia de España renaciese el arte 
de la guerra, y en los fines del siglo xv y en la 
centuria siguiente volviese la caballería al puesto 

que 1 responde ocupar, análogo al que había 

tenido en Los buenos tiempos de (¿recia y Koma. 
Es desde entonces la caballería un arma in- 
dispensable en la constitución de los ejércitos; 
pero un arma accesoria, cuya importancia se acre 
ce ó disminuye, y cuyas aplicaciones se modifi- 
can, siendo más ó menos extensas y variadas, 
según los progresos y alteraciones que en el ar- 
mamento y modo de combatir se realizan, y las 
cualidades que caracterizan á los jefes de los 
ejércitos. Utilizáronla diestramente nuestros cau- 
dillos insignes del siglo XVI ; Gustavo Adolfo, 
Conde y Turena hicieron de ella excelente apli- 
cación en el siglo xvii; en la centuria po 
alcanzó gran esplendor bajo Federico II, condu- 
cida por Seydlitz y Ziethen, brillando sobre 
todo en Rosbach, Leuthcn, Hohenfrieberg, Tra- 
ga y Zorndorf, y ejerciendo tan considerable in- 
fluencia en los éxitos de los prusianos, quede 22 
batallas lunadas por el famoso rey ósus genera- 
les, 15 fueron decididas ásn favor por el esfuerzo 
de La caballería; manejáronla con habilidad Ke- 
llerman, Murat, Lasalle, Montbrun y otros jefes 
franceses á las órdenes de Napoleón, siendo en 
Man ngo el principal medio empleado para arran- 
car á los austríacos una victoria que creían ase- 
gurada; contribuyendo en primer término á la 
destrucción del ejército prusiano después de las 
batalla i de Jena y Auerstasdt ; luchando con bri- 
llantez en Ratisbona, Essling y Wagram; reali- 
zando verdaderos prodigios de bravura en la Mos- 
cowa al apoder irse de los reductos eni mi 
demostrando heroísmo y energía infinitasen los 
campos de Watei 1"". En la lucha civil de los Es- 
tados Unidos del Norte de América a itió la 

caballería empresa i aud ices, que has ta entonces 
no lucían imaginadas, j no h i de olvidarse fií 

cálmente el emplí o i 5c u ¡ ¡ pie si- hizo de 

< , i arma en la guerra franco alemana, cuando 
su uso parecía limitado por los adelantos que 
produjo en la tdeticael perfeccionamiento de las 

de fuego. 

I iíi 'iliill. i M adquiero sus propiedades de lis 

• ■ liciones del caballo y las completa con u 

• i ii. is lio < I caballo de guerra deben eqnili- 

in H " i'o la rapide ¡ la fon le no 

pul ¡ón, j e ti "ii cu ilidades quo, aprovochn 

d.i poi i-l ¡ineto, -;i M ovni la ii.i e de su po 

der. Por la rapidí es plora a lo lejos, bui ca al 
lie migo ha ta obtonei el incesante coutactocon 

él, i mu mili' o 1 1 ¡ o 1 1 ' I-id i do un punto .i 

ni io del campo de batalla en bravos instante i; 

por ii l le i/ 1 de impul rompe, desl i ni e \ 

aniquila las formaci i del advor irio, 

I le i ita indicacionc re ulta claramente la 
utilidad j aplicac le la i iballi ría on la di 

I ' .i iln.i. i"i" .1" I" 'i- rcito En 1" l Mu 

|i un. utos, vivaí | on ;eneral,i n la ituación 
de re] , constituyo lo pin i " ivan ido 

"ili c uid.idii, hace todo ; ro di ro :i 

Tomo IV 



CABA 

mientos, presentas.' de frecuente é improvi o en 
puntos donde es escasa la vigilancia del enemi- 
go; destroza obras importantes en las líneas de 
comunicación y de enlace entre las diversas frac- 
ciones del contrario; ocupa posiciones por deter- 
minado espacio de tiempo; efectúa exacciones 
en el país extraño; molesta sin cesar al enemi- 
go, averiguando sus propósitos y adquiriendo 
noticias sobro sus fuerzas, situación y movi- 
mientos, y forma espesa cortina propia para 
ocultar losdesignios del ejército que protege. En 
las marchas, es la caballería parte esencial do la 
vanguardia, y la que á todas las armas se ade- 
lanta; explora los flancos; cubre al ejército pro- 
pio, y evita sorpresas. En los campos de 1, ala- 
lia provoca al adversario, protege los desplie- 
gues, destruye tropas quo el luego eficaz déla 
artillería é infantería han conmovido previa- 
mente, ó que maniobras inhábiles ó poco opor- 
tunas dejaron en instantes determinados sin la 
conveniente protección ; sostiene con su acción 
briosa una retirarla; aniquila al fin de combates 
victoriosos las últimas formaciones del enemigo 
y aprovecha las consecuencias del triunfo, co- 
giendo prisioneros y persiguiendo sin tregua á 
los que abandonan vencidos el campo de la lu- 
cha. 

En cambio de tan apreciables y señaladas v. n 
tajas, tiene la caballería en su contra las difi- 
cultades que ofrece su reclutamiento é instruc- 
ción, la imposibilidad de ser aplicada á todo gé- 
nero de lugares y ocasiones, cual sucede con la 
infantería, los cuidados grandes que su sosteni- 
miento y conservación exigen, principalmente 
en la guerra, y la limitación de sus medios de 
combate, excelentes para el choque, pero defi- 
cientísimos, ya que no por entero ineficaces, para 
el ataque y defensa de posiciones. 

Es, pues, la caballería un arma que, no bas- 
tándose generalmente á sí misma en las circuns- 
tancias normales, resulta secundaria con respec 
to á la infantería, por más que deba siempre re- 
putarse indispensable. Un ejército sin caballe- 
ría, ó con caballería escasa é inferior en condi- 
ciones á la del adversario, podrá obtener trinn- 
fo-i: pero no sacará de ellos el debido provecho 
ni conseguirá éxitos completos, porque el con- 
trario no sufrirá más quebranto material qm i i 
que experimente en el campo de batalla. 

Para completar el efecto producido por el ca- 
ballo, necesita el jinete usar armas que guarden 
relación con la naturaleza del servicio que ha de 
prestar. A la caballería se le dan armas de fue- 
go para el caso en que ibata en tii i 

contestando en ciertos límites a los fuegos de la 
infantería, cuando se emplea en proteger un 
despliegue, ó piara sostener combates que on de- 
terminadas ocasiones tiene que empí Mar pie 
tierra. Y como en las cargas se presenta 

1 te el caso ile la lucha personal, es también 

conveniente añadir á las armas de fu 
la caballería, el revólver, 

Lleva también el soldado de ,1 caballo armas 
blain i . y e el able ai un c in i toda la. ca- 
ballería, bien que según las aplicaciones que 
haya de tener, se use con diferentes formas. La 
lanza, arma espeí ialmentc ofen iva 
ta cu i lidade en los jinetes que han di' ampie u 

la, 3 o ve 'I mplemcnto al sable en 

cuerpos di' caballería. 

Aparte de las armas ofen ¡iva: lia u ¡ado I i ■ 
ballería desde antiguo armas defon ¡iva 
cida ■ ''ii I" tnodei nos tiemp il ca i y la co 

I ie la nal ni ii i misma de las cosas que pro- 
duce distintas - pi cié i do hombn s y de cab i- 
11" . urge en general la c ¡ tem la v empleo de 
tros clases do caballería. Reconócese en primer 

térmi in i cahall ría de re lerva, gruesa 6 p a 

lia, compuesta de I iIhv . pulentos, monta- 
dos sobro caballos de gran alzada, cuyo destino 
os o forzar puní", débiles de uní línea 

lia, re di o ataques impetuoso i quo i ¡ m 

poi ti ".un i'l.el .1" fuerza \ iva dcspl ida 
ii i ■ "iiipletar los éxitos de la ¡ni I I 

para dotenor los ] lol 

al ''[ i ni" ni ¡tico I ' ' I i 

caballo! [a, formad i on al 
coract ros y carabitu ros, i cíe' le. i trin 
. e aci en por efi to dol 

en un. i "i [o jinol i ' i" i en -t 

din i . 1 1 .el" .1 . ' i tero \ rápido fuego de la ni 

i" i i i' luí. quo iiii" i i" 

ñoñi ' I i ampo con ii i' i' i ir 

i"' 'i ii ■' i todo punto i" 1 1 



CABA 

como muchos consideran; podrá haberse modifi- 
cado y aun atenuado la eficacia de la caballería 

i; sería equ ifirraar que fu 

lo presente inútil, é innecesaria para lo por- 
venir. 

Existe en segundo lugar una caballería ligera, 
cuyo cometido isencial consiste en explorar á lo 
lejos, velar por la seguridad del ejército, guardar 
el contacto con las tropas enemigas, formando 
una red detrás de la cual el ejército propio mar- 
cha ó descansa sin que el adversario pueda adi- 
vinar sus intenciones ni conocer sus fuerzasjen 
acometer toda suerte de empresas audaces en 
que la velocidad y sutiliza son elementos im- 
portantísimos i ! éxito, y prestar servicios 

grandes en los campos de batalla donde su li- 
gereza le da en ciertos empeños ventajas consi- 
derables. La caballería ligera requiere hombres 
inteligentes y caballos de poca alzada, ágiles y 
sobrios, que soporten bien las fatigas y priva- 
ciones, á que no deberá someterse la caballería 
/,. /././ en ciertos trances y azares de la guerra. 
Un recluta ha de someterse por esto á grandes 
cuidados, porque el soldado de caballería 
debe manejar perfectamente sus armas, 
célente jinete, y apreciar hábilmente lis formas 
del terreno. Losca 'tusares constituyen 

la caballería ligera en los ejércitos modernos. 

Además de estas do, . ballería, ad- 

miten muchos una caballería '!•■ línea 6 mixta, 
menos pesada que la caballería de r serva, y más 
snlida '| ii 1 i , [orinada por hom- 

bres y caballos de condiciones medias de ro- 
bustez, agilidad, talla y alzada, que puede su- 
plir á las otras clases de caballería, eniple 
alternadamente en los usos á que una y otra se 
destinan. Pertenecen en general á esta caballería 
mixta los lanceros, uhlauos y dragones. 

Xo todos los países aceptan hoy esta subdivi- 
sión en las tropas de caballería. Admítela Ale- 
mania, que tiene coraceros como cdballi rí i "• sa- 
da; afílanos, reiters y carabineros como caballe- 
ría de línea; dragones y húsares como caballería 
ligera. Existede igual manera en Francia, don- 
de hay coraceros, dragón ■ y húsares; 
cons, avala Rusia, donde los coraceros de la 
illa componen la caballería pesada; dragones, 
granaderos, uhlanos y húsares déla guardia, la 
caballería de línea; y los cosaco» la caballi ría li- 
li' ras, l'ero Italia tiene sólo dos especies de caba- 
llería, distinguiéndose al efecto sus latía i 
sados de los <" ros y regimientos 
valleggieri, y Austria-Hungría constituye real 
i con cuerpos ligeros de dra- 
gón ■ uhlanos y húsares. Ni la alzada de los 
caballos, ni la estatura y corpulencia de los 
hombres, i on á propósito para foi mar cab 
pe ida en España; cuando existieron regimientos 
, ros, ei mi mi i de nombre que de hecho, 
y con buen acuerdo se ubdivide actualmente 
nuestra caballoría en cal com- 
puesta de lanceros \ i lige- 
ra, constituida por caza 

Hay '"i la acl u ilidad partidarios de que i 
una -I i cía ¡e de cab illería. I,"', que a 11 opinan 
¡ niel ni su criterio en que el sei '. ii io de oxplora- 

1 pi incipal, j a que no el Aiii 
prestar esta n.rnii. r. y que habí picarse 

toda -11 él, no parece lógico hacer distincii ti d 
gun.i, y aun aíiad n que le ligera 

puede ¡ampo de batalla 

i ":ii" I i '!.' . 

ii depende de la masa y de la velocidad, 

1,. qile "II lili. i 

B tito e te, en verdad, que c 

al pi ni" i ni tante; pero p ■ aprendo su 

■ del . si so id\ iortí que I ¡ oí igilidad 

en el caballo do m inoi al; el. pn 

j i de rapidez en I i i orpn- 

1,'HM de I i ■ 1 lebe, pin 

■ la suporioi i ■ l i . ii , l 

\ en o i 'ción durante el i -¡ como no 

■ ■i i 'i, 'u ue ¡ o l.i ni ilid el de la cabo 
en olí" por su iii.i- 

un 'i i fatiga y li para 

■ 
decii ' que la hi itoriu militar no ofrece 

1 I aser- 

" 

' 



10 



CABA 



batientes. Un regimiento de caballería ligera 
que por medio de diestra maniobra gana el flan- 
co á otro adversario, obtendrá la victoria, cual- 
quiera que sea el instituto a que éste pertenezca. 
Si es cierto que algunos consideran precisoque 
toda la fuerza de caballería se dedique á 
ploración, mauti. ui ¡i muchos la opinión contra- 
ria, toda vez qne es absurdo imaginar terminada 
en la época actual la acción táctica de la caba- 
llería ; y aunque se conceptúala exacto aquel 
criterio," todavía se ocurre argüir que el servicio 
de exploración no pide análogas cualidades en 
las fuerzas que hayan de desempeñarlo, y muy 
bien podrán emplearse en él los jinetes de Xa. ca- 
ballería pesada sirviendo de reserva á los Ugi ros. 
Por estas razones se hace menester la clasifi- 
cación de la caballería en la forma señalada. 
ise de tal modo uniformidad dentro de cada 
cuerpo, igual en la ligereza é índole del aire de 
que en el racionamiento del ganad", el 
cual, en realidad, debe estar relacionado con la 
corpulencia del caballo. Y estas diferencias, le- 
jos de ser perjudiciales, producen un convenien- 
te espíritu de cuerpo, que no ha de censurarse 
ni proscribirse, dentro del de compañerismo y 
unión necesarios en los institutos armadoe, por 
ser engendrado]- de brillantes acciones qnc el 
estímulo y la tradición fomentan y enaltecen, 
sería inútil negar que va de- 
creciendo la importancia y número ele la caba- 
llería de reserva, y que sobre todo hay tendencia 
á que : i de los ejércitos el instituto do 

coraceros. La perfección del fusil moderno y la 
fuerza de penetración de los proyectiles, dismi- 
nuye el poder dé la coraza, que porsu pe 
al hombre que la lleva poco apto para cierto 
la caballería, y del todo inhábil 
isa de que sólo existan 
coraceros en cantidad apreciable en Francia y en 
Alemania, donde hay respectivamente do» 
diez regimientos de I instituto; pues si es 
venlad que todavía se conservan en Kusia cua- 
i ] nientos de coraceros 

n de es asa iin- 
e-ia con relación á la fui za tol d de los 
1 tos. 
El instituto de ■ bastante extendido 

hoy, fi na iones de la caballo- 

línea, como en Fran ¡i • Etu lia y España, 
tes elemento componente de la 
cual ocurre en Aloman! i y 
I 

¡i apa- 
rición i tno i i nado 

i caballo, 
confoi n ii I' i ■ i ■ 1 1 ■ ■ en, para lo 

cual llevab i |i que en 

ictuali- 

dad no didades esen- 

is distinga 'le otros 

re i ii 

anual. pi li ir Heconocida la 

i el serví do de explí 

ido un buen . i . jinetes, una 

illerín, i no 

i ocurn on lo 
divci i ropa, 

i acerca 

. n n 

m ider > 

..... 
i tir en los 



caí; a 

Es de advertir, sin embargo, que hay muchas 
circunstancias que alteran aquella relación; asi 
es que el principe ilolicnlolie-Ingeliingen, en la 
primera de sus notables cartas sobre caballería 
recientemente publicadas, dice lo que sigue, re- 
firiéndose á la proporción que debe existir entre 
la caballería y la infantería: «En todos tiempos 
y en todos los ejércitos ha sido variable esta 
proporción; y así, el establecerla como norma, lo 
encuentro una teoría poco juiciosa. Existiendo 
el servicio general obligatorio, único fundamen- 
to sólido de organización de un ejército para po- 
der emplear oportunamente toda la fuerza de la 
nación en caso de peligro, esta proporción hade 
deducirse tan sólo de las condiciones producto- 
ras del país. La acción de la caballería es tan 
amplia é importante, sobre todo en las primeras 
operaciones de una guerra, que nunca será exce- 
siva la cantidad de jinetes que se tenga dispues- 
ta para entrar en campaña. Además, lo mismo 
que se emplea á todo hombre útil para el servicio 
de las armas cu defensa de la patria, debe em- 
plearse todo caballo también con el propio fin; 
y repito, por lo tanto, que el estado de la cría 
caballar del país es el que establece la relación 
que la caballería ha de guardar con respecto al 
resto del ejército; porque tampoco sería sosteni- 
ble una organización que nos obligase á comprar 
una parte considerable del ganado en el extran- 
jero.» 

Influye asimismo en la determinación de la 
fuerza de caballería la naturaleza del teatro de 
operaciones, y la mayor ó menor facilidad para 
alimentar el ganado. En nuestra última lucha 
civil dificultábase mucho por este motivo el em- 
pleo de la caballería; y en cuanto se internaba 
el ejército en las fragosas provincias de Vizcaya 
y Guipúzcoa y el Norte de Navarra, era preciso 
dejar la mayor parte de la caballería en la lla- 
nada de Álava y en la ribera, de la última de aque- 
llas provincias, donde prestó siempre útilísimo 
servicio, bien que el número do jinetes fuera ni 
general escaso, impidiendo al adversario todo 
género de correrías. Y cosa análoga á lo que ocu- 
rrió en el ejército del Norte, sucedió en los de 
Cataluña y el Centro. Son también causas que 
influyen en la cantidad de caballería las condi- 
ciones con que puedo ésta trasladarse al teatro 
de operaciones, la índole de la lucha, y el nú- 
mero y calidad de la caballería enemiga. Los 
transportes marítimos, sobre todo, restringen 
considerablemente el número de jinetes de un 
ejército por efecto do las dificultades grandes 
qne se ofrecen. Los franceses, en su expedición 
célebre i Egipto, en 1798, bajo el mando de 
Sonaparte, solamente llevaron 2800 soldados de 
caballería, la mayor parte desmontados, pata un 
efectivo total de 35 < 36000 hombres, mu ¡listan- 
te ser el empleo de dicha auna mas conveniente 
que en oti i irras, por la naturaleza del ene- 
migo j su manera de combatir. Eu la campaña 
de i Irimea, la inferioridad numérica de la caba- 
llería aliada se bacía menos sensible por virtud 
de que las operaciones Be limitaban al cerco y 
ataque de una plaza; y en nuestra guerra de 
Marruecos, hubo que reducir más de 1" que fue- 
ra de descaí las i ropa i de caballería, en aten 
ción i los entorpe limientoa que causaba el tran s- 
poi ó' dol ganad", y la necesidad de enviar desdo 
la Penín mío toda suerte de abastecimientos. 

Eu España difícilmente será posible, en tanto 
que ii" He modifiquen mucho las circun i mei 
, disponer de un i fuerza de caballería 
i ii con la infantería on la rela- 
ción 'i ai "ii" p igual en 1 iempo de paz 

qui 'ii .i io de guei ra. ' ipóneso n ello, ontro 

"iii ii . i i Jccadi acia de une itra i a i ca 

b 'II " ¡ la i" '11111 ¡a del I i ¡si esta ¡nfei íoi i 

dad numéric i relativa i la caballería u ad\ ii i 
te claramonte en ¡" ríodos normales, júz ;ue le 

■ i o do gui "i conl ni un ejercí 

i" bien "i".. mi. .el", ouandi haj a po ibilidad 

"lo la ' H "I ■ ti r inji'i" 

i ' cui i ni i i" """i ti i mino hay que 

' ii - i ." i" i caball i ' c m todas 

las di nos y i nci po i, ci la que al 

miento 1 1 ■ i " noii Ii i na i piden 

i ' ' dol soldado en las lilas, 

'"I ¡I II Olí '".i ''1 lna 

II O posibl lll ii-'ii pie t i II 1 lle- 

to ol caso di un. i ' ompotoncia 

l "i i i"' '" ■ militar 

on I i cuanto i I n on dis 

irl n '' ¡ tal mai caí 

lo 1 I ' | |'i" ".i" ¡i i i I i i 



CABA 

de los ejércitos permanentes, con el fin de no 
gravar demasiado al Erario y dejar al país ex- 
hausto de brazos para el i rabajo, que en la ac 
tualidad las naciones unís poderosos modifican 
sus leyes de reclutamiento y organización con 
objeto de traer á las lilas por mas ó menos tii m 
po, y dar la necesaria instrucción á toda la po- 
blación válida, aumentando hasta un período de 
veinte á veinticinco años el tiempo que el ciu- 
dadano ha de estar sometido al servicio militar. 
Para lograrlo, el soldado sólo sirve tres años en 
activo en la mayor parte de las naciones de Eu- 
ropa; y Francia misma que. por satisfacer á con- 
diciones de solidez, había creído preciso mante- 
ner á los soldados cinco años en las filas, con 
arreglo á lo dispuesto en la ley de 1873, concep- 
túa ya que debe entrar en la conducta general, 
reduciendo ese período de tiempo de la manera 
que en otros pueblos se ha verificado. 

Nadie duda de que para la buena organiza- 
cióu de la infantería es bastante el servicio de tres 
años en activo, aminorado aún para los indivi- 
duos que se encuentran en determinadas cir- 
cunstancias; pero puede abrigarse la sospecha de 
que este espacio de tiempo resulta sobrado cor- 
to para la caballería y las armas especiales que, 
si son elementos auxiliares, contribuyen podero- 
samente á dar vigor y eficacia á loe ejércitos. Si 
en razón al mayor tiempo que exige la instruc- 
ción del soldado de las armas especiales se de- 
termina el de permanencia en las lilas del sol- 
dado de caballería, claro es que el servicio activo 
había de ser para ésto mayor que para el que 
pertenece al arma de infantería; mas si tal so 
hiciera, desaparecería el espíritu de igualdad 
que todos encarecen, y sería tanto más injusto 
y odioso el perjuicio que á los menos se oca- 
sionara con semejante forma de organización, 
cuanto que al ingresar el recluta en caja y ser 
destinado á cuerpo, no es libre deelegir á su ar- 
bitrio el arma ó instituto en que ha deservir. 

Como este asunto tiene verdadera importan- 
cia, en la mayor parte de las naciones se iguala 
el tiempo de servicio obligatorio en activo para 
los soldados de las diferentes armas; y adelan- 
tando la instrucción cuanto es posible en los 
institutos montados, se considera suficiente un 
período de tres años de servicio para formar una 
buena caballería, lo cucl realmente parece con- 
firmado por los excelentes resultados que (lió la 
caballería alemana en la guerra de 1870-1871. 
Sin creer que lo ocurrido entonces sea. prueba 
notoria é irrefutable, porque no es bien que se 
olviden las condiciones de inferioridad del ejér- 
cito francés en aquella memorable lucha, ñique 
dejen de juzgarse los hechos con criterio impar- 
cial, despojado de evidentes exageraciones que 
la opinión del vulgo forja y mantiene, es imn - 
gablo que en general la caballería alemana pres- 
tó .servicios adecuados a la índole de la guerra 
moderna y del país en que luchaba; pero las 
mismas cartas del príncipe de Hohonlohe-Ingol- 
liiigen, en que se hace un detenido estudio de 
aquellas tropas, basándose en sus hechos duran- 
te la contienda con Francia, acreditan que si la 
caballería germana se condujo hábil y acerta- 
damente, no hay motivo para que se la glorifi- 
que y ensalce en forma hiperbólica. 

Mas aun siendo exacto que naciones muy ade- 
lantadas en punto á organización militar hayan 
reducido á tres años el servicio activo de la ca- 
ballería, igual que en las otras armas y cuerpos, 

nadie desconoce la conveniencia de que el tiem- 
po .le permanencia en filas se aumente en los 
institutos montados, y bien lo demuestra el que 
en Alemania se admitan para, la oaballería en- 
ganches especiales .le cual ro años, concediendo á 
los soldados quo en esto casóse hallan la ven- 
illa de una aminoración de dos años de servicio 
ni la lanihvelir; que en Italia la ley do 1882 es- 
tableólo que los hombres afectos á I i caballería 

periilalc van nial m afiOS 011 las lilas, en lugar do 

los tres que se asigna ó la generalidad do los sol- 
dado; , reo tjando on c nensacióu tros años para 

aquéllos ol i iempo total que han do estar 

ni" al sn vino militar, y que de análoga lea 
in ■ i ■ ii Turquí o donde so redujo a tres años 
al son icio acl ivo on "1 ejército, se baya hecho 
"ni o ccopción por lo que toca, á lii. caballería, 
"i'li ■ indo a |" i nía r cual ro años en las filas 

i I" "M.nl" .1. I mi ni ,la. anua 

II ¡un i, . \ i dente yju itificado "I empeñoque 
todo I" M i "I" iniiesi rao on retener al jinete 
ni. i do tn "i" on las lilas, dispon ándolos, al 
efecto, do varios años do reserva por cada uno 



CABA 



('MÍA 



CÁBA 



11 



más que eontinúon en el servicio activo, ó alen- 
tando por otros medios el enganche voluntario 
y el reenganche. La instrucción que se pide al 
soldado de caballería es cada vez mayor, y 
requiere de día en día más tiempo para su perfec- 
ciouaiuiento, resultando de aquí rjue, si la per- 
manencia en lilas es corta, podía quizá la calía- 
llena presentar al enemigo masas bien dispuestas 
y adoctrinadas para obrar en conjunto; pero 
es de temei que mucha parto de ella no esté en 
actitud de eje r los múltiples y delicados ser- 
vicios que á las veces desempeñan jinetes ais- 
lados, parejas, ó grupos dirigidos por algún cabo 
ii sargento tan falto de experiencia y cualidades 
militares como los soldados que mandan, sobre 
todo si no se cuida con esmero de fomentar la 
mejora de las clases de tropa, reteniendo á sus 
individuos en el servicio activo con el aliciente 
de ventajas positivas y de segura realización. 

Lógico es creer que los inconvenientes expues- 
tos han de advertirse más ó menos, según sean 
unas ú otras la naturaleza de las ocupaciones 
preferentes de un pueblo, y las circunstancias 
peculiares de su suelo. En una comarca esencial- 
mente agrícola, donde se emplean muchos caba- 
llos en las faenas del campo, ó se cría con mucha 
abundancia el ganado caballar, podrán encon- 
trarse bastantes hombres acostumbrados á ser- 
v ¡ i se del caballo con destreza, los cuales serán, á 
la verdad, muy á propósito para ser buenos sol- 
dados do caballería en un espaciode tiempo rela- 
tivamente breve, puesto que adquirirán pronto 
toda la instrucción individual que tan penosa es 
para quien no tiene la práctica del manejo del 
caballo; pero cuando se trata de un país en que 
preponderan las labores de la industria y del 
comercio, será mucho más difícil el reclutamien- 
to de la caballería, aunque la mayor ilustración 
de los habitantes de esas regiones los haga más 
aptos para recibir en general toda clase de ins- 
trucción. Basta que en nuestro país observemos 
las mejores cualidades que para servir en caba- 
llería tienen los habitantes de ciertas provincias 
andaluzas, extremeñas y algunas de Levante, con 
oto á otros de la península, principalmente 
de la zona cantábrica, para que fácilmente se 
comprenda el fundamento de las consideracio- 
nes anotadas. 

Pero de uno ú otro modo, y aun suponiendo 
al hombre dotado de condiciones especiales para 
completar la instrucción que necesita el soldado 
de caballería, siempre ha de ser muy difícil que 
pueda utilizarse el jinete durante el primer año 
de servicio, siendo por esto probable que en el 
momento de una movilización, á menos que ésta 
se ejecute en una época determinada del año, 
no estén los reclutas del último llamamiento en 
disposición de entrar en campaña; y si por el 
alan de presentar mayor numero de jinetes 
frente al enemigo se nutren con aquéllos las 
lilas de las fuer2ás activas, perderían las unida- 
des tácticas en cohesión y en vigor lo que en 
cantidad do hombres ganaran, y no ha de olvi- 
tl irse que, masque ninguna otra arma, necesita 
la caballería unidad di acción y de fuerza en los 
elementos que la forman. Podría ciertamente 
obviarse la dificultad indicada dejando á los 
reclutas en los depósitos al presentarse el caso 
de guerra., y dando sus caballos asoldados reser- 
vistas de la cía e más modei aa, en quienes deba 
tponi i c todaí ía peí fecta insti acción y espíritu 
militar; pero c to le dificultaría la moviliza- 
ción de 1 1 iiii i]|i ¡ 1 1, que conviene sea más rápi- 
da que la de ninguna ni la anua, si se tu m . 
cuenta que ha de preceder a todas en su entrada 
en campaña para ganar al principio de la guerra 
dos ó hv , ¡1,1 n i I , sobro el grueso del ejercito, 
j adquirir desde luego el i tacto con el enemi- 
go, qui no debe ya perder en el cui <■ de lasope- 
raciones. 

Examinado, poi tanto, con reflexión ol i unto, 
no parece prudente emplear el sistema quo acá 
i' i de indi u o; y como i ii ra partee menes- 
ter salvar el incon\ oniente gi n e do quo lo 

i"- [i i di illeí i comió in la i operaci is sin 

el tercio de su fnei i orgáni a, aponiendo de 

tres • el ei i icio en filas, i ha creído por 

i Id i aeei 1 ido ni intenei en i" n gimientos 

• luí inte la paz un ofi tivo bastante numeroso 

para que, dedm ido los reclutas on I" cuale 

i mi til n\ ' un e I le dopó no 6 reemplazo, 

qucdi i'i'l i\ i le i mi inte para complí i ir 

• . melime i di caní] con el total il [a fuerzo 

i' 1 mi' ni." i Esti procedin il toso 

P i ' I "i 'i Il ¡ill ti '!"' Ii i | nocí id el 



de sosteuer constantemente ei activo, se halla 
establecido cu el ejército alemán, donde los 
quintos escuadrones de los regimientos sirven de 
depósito, al llegar el caso de guerra, y dan su 
fuerza útil a los otros cuatro escuadrones que 
entran desde luego en campaña, y ceden á los de 
depósito los hombres y caballos que no están on 
disposición de efectuar operaciones activas. 

Las consideraciones aducidas prueban de una 
manera perfecta que si la precisión de aumentar 
considerablemente el efectivo de los ejércitos en 
caso de guerra, y de dar á todos los hombres 
disponibles instrucción militar, haciéndoles pa- 
sar por el servicio en lilas durante cierto espacio 
de tiempo, ha obligado á disminuir éste á un 
período, que es generalmente de tres años, no 
puede negarse que con ello han debido sufrir 
quebranto la consistencia y solidez de la caba- 
llería. Sin embargo, parece todavía mayor el 
inconveniente que resulta de que el servicio ac- 
tivo en la caballería dure más que en las otras 
armas por prescripción obligatoria , porque la 
desigualdad que así surge no está compensada 
equitativamente con la disminución del tiempo 
de permanencia en las reservas, aunque éste sea 
doble del aumento eu el activo. Salvo en casos 
excepcionales, los diversos contingentes pasan 
tranquilamente en sus hogares el tiempo que 
les corresponde servir en la reserva; y en hecho 
de verdad poco le importa al soldado prolongar 
más ó menos tiempo su permanencia en la reser- 
va, que, eu períodos normales, sólo en circuns- 
tancias particulares le causa alguna molestia. 

Por lo demás, ya que del reclutamiento de la 
caballería se trata, interesa señalar la circuns- 
tancia de que así como la infantería se nutre y 
acrece fácil y rápidamente en caso de guerra, 
cuadruplicando sus fuerzas en las naciones más 
adelantadas, no acaece lo mismo en la caballe- 
ría, que, siendo relativamente poco numerosa, 
puede y debe sostener de un modo permanente 
la mayor parte de la fuerza que necesita en pie 
de guerra. Y así es preciso cpie suceda, toda vez 
que la caballería no es susceptible de aumentos 
tan rápidos y fuertes comola infantería, porque 
requiere hombres aleccionados por medio de una 
amplia preparación, y á la par exige que se re- 
una con prontitud gran cantidad de ganado en 
condiciones adecuadas para prestar inmediata- 
mente toda clase de servicios de campaña. 

Examinada ya esta primera cuestión del re- 
clutamiento, y pasando á analizar la organiza- 
ción de tropas de caballería, encuéntrase ante 
todo cuno unidad táctica normal el escuadrón, 
cuya forma orgánica suele ser de unos 150 caba- 
llos. El escuadrón sirve de base á todos los mo- 
vimientos tácticos, y generalmente se divide en 
cuatro secciones ó pelotones, que son unidades 
tácticas secundarias. Cuatro, cinco, seis, alas ve- 
oes siete i he < scuadroni ¡, forman un regimien- 
to; dos ó tros regimientos constituyen una briga- 
da, y dos ó tres brigadas una división. En 
alguna época ú ocasión so ha formado excepcio- 
nalmente algún cuerpo de ejército de caballería, 
juntando dos ó tres divisiones; poro semejantes 
mi i ,i,i;,i 8 000 caballos son muy pesadas y 
difíciles de alimentar, y rara vez se encontrarán 
circunstancias propicias para manejarlas y diri- 
girlas acertadamente. El infeliz resultado que 

esas grandes sas do jinetes dieron cu la un 

paña de 1 * I 2 en Rusia, basta para, a "ii "j ir que 
de un modo definitivo j permanente no se reúna 
orgánicamente tan considerable ni! iro de ca- 
ballo 

La caballería nuil e auna leaua admite otra 
anidad intermedia entro el el regi- 

miento, dividiendo éste en iosbatallont ¡ de i ¡n 

.- mas no parece prudente eh 
seis el número de e cua [roñes do un regimiento, 

'. ii ■ | ' ¡ército . como el austi i 

las fuerza de éste en -I" i gi tipos de 

li 'el ". .i ' ni ía de la oxcosii a. fuerza 

que I" :■ gimii ni" ■ i i- non allí. 

Por lo dein i . la .'..../ do ' iballería i ele 

mentó indivisible; por ' coi ' marcha y 

n bra " i almeuto; j o oxistonro 

iiiei poderosa quo ai ousojan msl .luir la 

. .'" i i niobi is y opero i \ oin 

lieil I n ni I i i i! lllo Ol'gli ''l'le .'"il 

\ ¡ene quo esto núinoro so el< ••• i treinta y cin 

6 cuarenta, i ol fin de 1. mi i u id 

- nal miles. 

I le I" dicho resulta, qi a n giinii i lo 

caballi ría han ti ponda ano qnii 

caballo i liónos, 



y que en ningún caso la fuerza debe llegar á mil 
jinetes. Masas de mayor consideración salen de 
los límites convenientes; las movimientos de un 
regimiento de tal clase no se harían con la ue- 
cesaria rapidez, y con dificultad podría serelieaz 
la acción del mando y la vigilancia de los por- 
menores, igual en el cuartel que en el campo, 
lo mismo en las maniobras de la paz que en los 
accidentes de la guerra. 

Para la organización de conjunto dentro de 
un ejército, se divide hoy la caballería en di- 
visionaria é independí) ni . A cada división de 
infantería agrégase un regimiento de caballe- 
ría, siguiendo los principios modernos, y el 
resto de las tropas de esta arma forma eu los 
países bien organizados desde el punto de vista 
militar, divisiones independientes que reciben 
el impulso y acción de los jefes de los ejérci- 
tos. Estas grandes agrupaciones de jinetes han 
menester siempre del concurso eficaz que les 
proporcionan algunas baterías de artillería á 
caballo, ó montadas, que fortalezcan los medios 
ofensivos y les den también la precisa consis- 
tencia. 

La caballería divisionaria debe prestar su 
cooperación á las tropas que constituyen una 
división de infantería dotada de sus elementos 
complementarios, al modo que hoy se hace en los 
ejércitos. Encargada de velar por la seguridad 
de las otras armas, aliviando á la infantería de 
un trabajo que' sólo imperfectamente y dentro 
de estrechos límites podría realizar, tiene asi- 
mismo cometido importante sobre ei campo de 
batalla, y á estas consideraciones ha de some- 
terse la cantidad de caballería que á cada divi- 
sión se asigne. Sabido es que en los ejércitos 
europeos bien organizados no tienen las divisio- 
nes menos de doce batallones, y que la fuerza 
de cada batallón se eleva en guerra á unos mil 
hombres. De aquí se deduce que la longitud de 
una columna divisionaria que con todos sus ele- 
mentos marcha por un camino ordinario, no 
baja delákms., teniendo en cuenta las distan- 
cias que se guardan entre las diversas fraccio- 
nes, y esto demuestra que no es excesiva la 
fuerza de un regimiento de caballería com- 
puesto de cuatro escuadrones para atender á 
los servicios de exploración y vigilancia; por- 
que si bien bastarían en rigor dos escuadro- 
nes, en opinión del general Lcwal, para cumplir 
estos cometidos, el servicio en semejantes con- 
diciones se haría por extremo penoso y destrui- 
ría prestamente el ganado, y ademas debe pro- 
curáis'' que una misma tropa de caballería 
sólo sea empleada una vez cada tres días. 
Por otra parte, el frente de combate de una di- 
visión llega de frecuente á 2 000 ms., y en oca- 
siones excedo do esta longitud, y no parece 
prudente que por ningún concepto dosciendade 
cuatro escuadroni s la caball 
si ha de emplearse sobre el campo de batalla de 
la manera rápida y con la acción casi insl 
nea que la índole del arma do caballoría exige. 

Inspirándose eu ideas de esta naturaleza, las 
naciones i uropí as asignan un regimiento de ca- 
ballería, ó un grupo do tres ó CU ni " ' u. nilo- 
nes, si aquéllos constan do mayor número, 

Eungría é Italia, para el si n Icio de 
una división de h i, sin que esto quiera 

■ i. en que tal distribu ion soa enteramente in- 
variable en caso deguerra, pues habrá ch 
tandas en que la estructura del terreno acó 

rofoi mar de un i lo ev intual laoi t 

fuerza de alguna parte do la co 

en la cual, dicho sea de pa o, no di bon 
entrar nunca tropa ■ do >ra raí I li suerte que 
á un cuorpodo ejército con do livi liónos 

do infantería, se lo deben destinar en i ti 
e. uto unos miljinel 

La caball i también llamada 

| 
do '■ i i grande i mu lado 
acción a la- úrdenos del coni d jefe, 

. i : . , I: ,: 

eido eu dob 

bab . b '. i. ndo opoi luí'" 

on i I i uní'" do batalla i las otros 

. 

tener su progresos, i ndo i 

do la vid os do 

I i derrota. Natural • - quo pora sal 

' si l'len lia 

do somel i o 



12 



CABA 



i|ue uo deben olvidarse. Organizase para el efec- 
to la ■' divisiones 
sueltas formadas por dos ó tres brigadas, pre- 
firiendo este último número, y componiendo una 
de estas brig gimientos d 

hacerse en Alemania. Y 
como varía entre dos y cuatro el número de re- 
gimientos d afectos á cada brigada, 
dedúcese que 

varía también entre dos mil quinientos y 
siete mil caballos, bien que esta segunda 

. va para ra mtener la división 
concentrada, pues sólo en circunsl mci ls parti- 

- y en cora 11 
nales podrá sostenerse reunida tan considerable 

Porlodem illería forma actualmen- 

te eu dos filas en todos los ejércitos; des le los 
grande: ' n ' as 

que se veían en el siglo XVI, fué disminuyendo 
el espesor de la formación á la vezque la acción 
de la 

fuego se perfeccionaban. La segunda fila no au- 
menta hoy i lad del cho- 
,jne eu i da mayor solidez á las 
líneas y fuer llena los hue- 
mera fila e impid [ue van 
delante se detengan u disminuyan la veloci- 
dad. 

Re ¡riéndonos á I i verd id por 

ir las trans 
que lia sufrido el arma de caballería en la sa- 
rilla un cuerpo de caballería conocido 
nombre de tropa ó co/¡ i, que 

al trono, imponiendo 
D ta esta 
i su propia mengua 
■ ¡rólicos 
cimenl apercibién- 

IS une 

i .i 2 de mayo d 

o ''! 

que fué 

■ nuestra na- 

. ididos 

, C0I1 enill- 

i Orde- 
: . i uer el 

lo ere i lo, mi arnés, 
i i¡ ino 

i. qui- 

En un 
pillo 

I 

I 

I 

, como 

i 

. ¡ 






CABA 

bróse á designar estas fra u inicas con el 

nombre variando su número en 

cada trozo, conforme la n ¡cesidades de la or- 

Uan. 
Reinaba aún en España la casa de Austria, 
cuando se crearon cuerpos de dragones, arma- 
dos de espada de cazoleta y arcabuz, corto, con 
el cometido de combatir á pie ó á caballo, se- 
gún lo demandábanlas circunstancias, y al rao- 

e's II existían nueve / 
en los diversos dominios españoles. 

Al inaugurar su reinado la casa de Borbón, 
reformóse radicalmente la organización de la ca- 
ballería como la del resto del ejercito, introdu- 
lose usos y nombres franceses. Conforme 
los artículos 63, 64, 65 y 66 de la ta- 
' (rdenanza de 10 de abril 1702, conocida 
con el título de Ordenanza de Flandes, cada 
compañía de caballería ó dragones debía com- 
ponerse de: Capitán, Teniente, Corneta, Porta- 
estandarte, .Mariscal de L'.gk 34 caballos lige- 
ros y un Trompeta: cada cuati" compañías luí- 
maban un escuadrón; dos, tres ó cuatro 
drones formaban un regimiento, cuya Plana Ma- 
yor se componía de un H íestre de Campo ó 
Corom i, L'i ue nte de .Maestre de Campo ó Te- 
niente Coronel, Sargento Mayor, Ayudante de 
Sargento Mayor, Capellán y Cirujano. Fué es- 
ta organización base fundamental de las poste- 
riores, y al poco tiempo desapareció definiti- 
vamente el titulo de Maestre de Campo, de tan 
gloriosa tradición en España, 

I mocidos en un principio los cuerpos de ca- 
ballería por los nombres de sus jefes, en fines 
del siglo xvii se dio á algunos trozos no 
fijos, asignándolos después de igual manera á 
todos los regimientos de caballería y dragones 
por virtud de una Ordenanza de 1718. 

A los tres escuadrones con 12 compañías (¡ue 
formaban entonces los regimientos, se 
en 1722 una compañía de carabineros, y con to- 
das estas se creó eu 1742 el primer regimiento 
de carabineros reales, sirviendo de norma y ori- 
gen para id e os compañías que vinie- 
ron de Ñapóles eu 1713 y se extinguieron dos 
ls t.r, le; y como d - ip ireci ¡se también 
muy luego este regimiento de i >á reírles, 
casi al tiempo mismo que el de coraceros que 
relia época existía en nuestra organiza- 
ción militar, que laron al promediar el siglo xvn 
veinte regimientos de caballería y 16 de 
.-, con i I i uno de ''Ibis con dos 
- de a cuatro compañías. 

ta, pues, que en aquella época había en 
: i solamente i de lint '. 411c era 

la «pie antes se calificaba edu el nombre de ca- 
li pues si bien existió un regimiento 
do coraceros y otro de húsat , alcanzaron estos 
por onton es 1 1 ida. Acreditada, no 

obstan! 1 lad do cuei pos ligeros, se crea- 

1762 doce compañías en diversos pun- 
ía Península, las cualcsse juntaron alano 

siguiente en cuatro escuadr con los nombres 

•aball o 1 istilla, \ 1 1 ei, 
Extremadura y Andalucía, constituyendo 

1 17.66 un n ¡imicnto denominado de no- 
de E ia. 
Aun cuand 1 lomion o di I iglo pa- 

i o I ramos particular emp ii a imil ir 

1 . iranís é importar n imbre 
liendo el carácter propio que nos 

le II 11 b ! Vil, cuando 

modelo ;i Europa, ■■• le ciei to que 
tai o que 

1 podido ¡ arraiga) 

tria 1 ei muy 

tond pu que 1 reían co 1 

fácil crear arj \<¡ caballería ligera 

1 11 . ! . ■ 1 hombro 

, 011 externa molo 

di isiva en ol equi] riontal 

rar ol 1 reto 
1 rabies que hi 
1 iqtiul jinol •' 1 

o, diestro y casi i 
1 
M , o osporar qvi 

no , .1! influjo di' li 
1 e 'pe', lirec ite 

o poi 

pie ip 1 
tl'Oll i' 1 n 

ol instituto d 

1 1 ni. 1 



CABA 

yor apresuramiento aceptamos á poco de surgir 
en las caballcí ías extrae, 

Por di - 1. non en 

li nuda mitad di 1 'iglo xvm el número de 

compañías en los o cuadrónos, de o tuadrouc 1 
eu los regimientos, y el de los regimiento di 
dragones, y habiéndose transformado ''-.tos en 
y húsares, quedó constitui- 
da la caballería española en 1803 con di" 
mientos de l < de cazador* y cinco de 

húsares, componiendo un total do 16 200 hom- 
bres y 13 00S caballos. 

Aparecieron de nuevo los dragones en 1805; y 
como durante la guerra de la Independencia fué 
preciso aumentar el número de los regimientos 
y su fuerza, con arreglo 1 las 1 ¡encías de la 
lucha, en 1811 formaba la caballería diecisiote 
regimientos de línea, diez de dragones, cuatro de 
cazadores, cuatro de húsar* s y ocho escuadrones 
provinciales. 

Iba entonces adquiriendo cierta boga en Eu- 
ropa el instituto de lana ros, seguramente porla 
distinción con que cu las luchas del primer 
Imperio peleaban los cuatro regimientos de lan- 
ceros polacos que servían en el ejército francés; 
y de la manera misma que habíamos adoptado 
los institutos de h ) ■ 1 idori ■ " caballo, 

era natural imaginar que aceptásemos el de lan- 
ceros. Sin que ahora se entre á analizar las ven- 
tajas e inconvenientes del jinete armado de lanza, 
que en lugar oportuno y propio han de ser exa- 
minados, bien será consignar que en 1815 se 
crearon cuerpos de lanceros por vez primera en 
España, formándose entonces dos clases de ca- 
ballería: la de línea, compuesta de eorac 
lanceros, y la ligera, organizada con drag 

I' de aquella fecha en que 
llegó a tener nuestra caballería 22 003 hombres 
y 20 074, caballos fué decreciendo su fuerza y nú- 
mero de regimientos; y habiéndose extinguido 
todos los de hiisaresy lanceros, en 1S2S había sólo 
doce regimientos, con 5 892 hombres y 4 468 ca- 
ballos. Cierto es que poco después la 
des de la prolongada guerra civil de 1 s:;:; á 1840 
dieron motivo al acrecentamiento de la caba- 
llería; pero con todo eso nunca llegó el arma 
durante aquella contienda al punte que antes 
alcanzara; y asi, aunque se organizaron tres regi- 
mientos nuevos, entre ellos el de húsares de la 
1 María Isabel, y se dio mayor cantidad 
de jinetes a las compañías, en todo el período 
citado no llegó á tener la caballería 10 000 ca- 

El decreto d.d Regente del Reino de '.i de 

junio de 1841 introdujo la notable alteración de 

que por virtud de sus prec ptos desapareció la 

uñón de caballería de linea ligera; mas 

ci ' esta modificación no tenia fundamento 

solido, pronto volvió á surgir la división en 
coraceros, lancerosy cazadores, siendo de notar, 
como consecuencia de la comparación entre lis 
m ' 1 dones, que poco á poco 1 ué 
disminuyendo el número de las compañías que 
entraban d componer cada escuadrón, basta id 
punto de desaparecer la comp nía 1 oino uni- 
dad orgánica en I"' regimientos de caballería. 

HI entusiasmo, raj ai n fanatismo, 'pe' en 

mi' .11"-. militare ¡ de ¡portó el uso de la lanza 
din. míe la guerra civil de iioto años, en la cual 
antes que por la< tropas liberales fué dicha irma 
■ n los jinetes 'pe' organiz i Zumal 1 ■ 1 re- 
gui, fué sin duda cansa de que en 1847 se con- 
virtiesen en cuerpos de lanceros los dieciocho re- 
gimientos d< ■ ntonces existenti . 'pie 
dando 111 realidad 1 1 lucida la caballería 
. do o icuadronc 1 moltos de cazadores localizados 
n 1 íalioia y Mallorc 1, Pero como semejante 

or miza id b locía má 1 igeradas 

di 1 ni mto, so modificó en 

.1 ¡mientos di 
moro fue aumentando, al puní" q 

aumentaban también hastadie :i adro- 

ni do 1 "'1 ' atorce do los cna- 

■ ■■ neii liesreginiicnl " /. ■'■/■ ro I 11 1855. 

. do] n\ ''i .1 lo 1" cara 

ros 011 1 quedó formada la cab dle 

1859 tn regimientos do to 1 

ochodi ' . ■ tatrodi 1 > •' vi res rio hú- 

Ele\ ado n veinte el total de regimi 

'■ i' dujo ■' de ■ i" li 1 366 p'O la oxl ilición do 

1 

Sin un' ilterai ion ¡1 011 la 00 

hasta 1 67, en que 10 tran formal 011 ti 

' " do coraceros en cambín o rdo\ lindo! ede 

i. . . 'o ni 1 1,0 . I uúmorode regimiento del 



CAl'.A 

arma; y habiéndose luego transformado también 
en carabineros, los dos regimientos de coraceros 
que quedaban, se constituyó en 1873 la caballería 
con cuatro regimientos de carabineros, ocho de 
lanceros, seisde cazadoresy dos de Alisares. Nofné 
muy larga la existencia de los regünieiltos~de cíl- 
rabineros, pues en febrero de 1*7 1 se cambiaron 
en lanceros, ascendiendo on consecuencia á doce 
el número de regimientos de este instituto. La 
necesidad do que todo cuerpo de caballería hi- 
ciera uso del fuego en determinadas circunstan- 
cias, fué causa de que en 1.° de julio de 1869 se 
organizase en tiradores la cuarta partí' de la 
fuerza montada de los regimientos de coraceros 
y lanceros, que hasta entonces sólo llevaban ar- 
mas blancas; y obedeciendo al mismo principio 
se creó un escuadrón de cazadores en cada regi- 
miento de lanceros por los preceptos de la citada 
organización de 1874. En este mismo año se dio 
un escuadrón más á cada regimiento de caballe- 
ría, aumentando asi durante la última guerra 
civil la fuerza total del arma. Suprimidos los 
quintos escuadrones pocos meses después, se 
organizaron con tilos en 1875, tres regimientos 
de cazadores y 8 escuadrones sueltos del mismo 
instituto. Al año siguiente so formó un nuevo 
regimiento con cuatro de los ocho escuadrones 
sueltos que quedaran, disolviéndose los cuatro 
restantes. 

Teniendo en cuenta estas diversas transforma- 
ciones, luego de concluida la guerra civil se dis- 
puso por Real decreto de julio de 1877 que la ca- 
ballería constase de doce regimientos de lana ros, 
diez de cazadores, y dos de húsares, con cuatro 
escuadrones cada uno, dos escuadrones sueltos 
de cazadores, y veinte cuadros de reserva. Sin 
embargo, como el alan de reformar la organiza- 
ción, y no siempre con acierto, continuaba sub- 
sistente, en 1885 se constituyeron dos regimien- 
tos sobre la base de los escuadrones sueltos, y se 
crearon otros dos más, convirtiéndose en drago- 
nes cuatro regimientos de lanceros. 

Mantiénese boy esta organización, que no 
creemos destinada á prevalecer por mucho tiem- 
po; y así, la caballería consta de una Dirección 
general, un escuadrón de Escolta Real, veintiocho 
regimientos de á cuatro escuadrones ( de los cua- 
les son ocho de lana ros, cuatro de dragones, cator- 
ce de cazadoresy dos de húsares), una sección de 
cazadores de África con residencia en M lilla, un 
escuadrón llamado de Milicia voluntaria di Ceu- 
ta, una Academia de ampliación para oficiales, 
una Escuela de Equitación y otra de herradores y 
forjadores, una Subdvrccción de remontas con 
tres establecimientos, cuatro depósitos de caba- 
llos sementales y dos s iones afectas al segun- 
do y cuarto depósitos, y veintiocho regimientos 
de reserva. 

Cada regimiento de activo tione.361 caballos 
de tropa y cuarenta de jefes y oficiales, ci- 
fra en verdad sobrado escasa., porque general- 
mente se estima hoy como principio ii icuso 

el que un regimiento en caso de guerra debe 
contar con 500 caballos, si estd organizado en 
cuatro escuadrones, y que esta misma, ó ai i o 
mayor fuerza, debe tener cu tiempo de paz, con 
el lin de qic los regimientos de caballería entren 

completos en operaciones, sin aguardar la í- 

centi ación de soldados reservistas. En conjunto, 
nuestra caballería reúne I 269 caballo ide ¡efe \ 

oficiales y 10250 de tropa, con 11 519 soldólos 

y clases de tropa; es decir, que su fuerza ha do- 
crecido bastante con relación á laqi I arma tu- 
vo en otros períodos del presente ligio, y es evi- 
dentemente escasa i ¡pecto á la fuerza del 

ejército permanente, que pasa de 99000 hom- 
bres. 
Debiera indudablemente elovarse, en bunios 

pi ni' i| "i ganicos, la fucrz i de itra ¡aba 

lleí ii h i ti i o o l , 000 caballos; porque, como 
ya '■ dijo, eiiando se presenta el caso de guerra 

es fácil oí ¡zar tu. i , nerosa i de infante 

ría, contando coi buen sistema de p arve , 

que dosgraciadi ule hasta ahora no tenemos 

mi i . i' He ■ ["'i " ' muy difícil un ni n l.i 

fui i i de la caballeí ta, que durante la paz debe 
aproj ¡maree en I" po libio á la cifra de jinetes 

nece ni" o i mo\ ili ición genei d. Y no se 

diga que teniendo veintiocho regi intosde re- 
serva podrá duplioai o i n circun ti ia dada la 

cantidad de caballi ría utili ible, porque pon iat 

en ello, es pensar en i ¡ i m, ninguna 

m I" Europ i oc ' : i ■ to hacodoro, aun 

siendo ni. i i ¡cas J lene lid fO\ i 1 ' iiel Me i i 

di " niel,, cali d lar que li i ra . ) í nadie 



('ABA 

que bien discurra puede ocurrirse que por seme- 
jante medio y sólo con la existencia, de cuadros 
exuberantes de regimientos de reserva , haya 
de obtenerse el resultado apetecido, y más te- 
niendo en cuenta que nos resta mucho que ha- 
cer antes de ponernos al nivel de otros Estados, 
por lo que atañe al modo de aumentar el núme- 
ro de caballos en caso de guerra. La caballería 
debe tenor en los períodos normales de paz 
fuerza relativamente considerable, por la difi- 
cultad de acrecentarla con rapidez y prontitud, 
no debiendo olvidarse, que en las primeras ope- 
raciones de una campana no habrá modo de 
aprovechar más fuerza útil que la que regla- 
mentaria y ordinariamente poscenios regimien- 
tos, con tanto mayor motivo cuanto que la ca- 
ballería ha de inaugurar la lucha, precediendo 
i todo el ejército. 

Y por lo demás, como en España no existe, 
por desventura, organización militar, en el ver- 
dadero sentido de la palabra, más allá del regi- 
miento, porque se desconocen realmente las uni- 
dades superiores de brigada, división, y cuerpo 
de ejército, y únicamente hay en determinados 
puntos elementos embrionarios para el objeto, 
claro es que no hay que hablar por ahora de ca- 
ballería divisionaria y caballería independiente 
óde ej< rcito, limitándonos á tratar de esta clasi- 
ficación al exponer los fines que en una y otra 
forma cumple la caballería en los ejércitos ex- 
tranjeros. 

Espíritus impresionables, al advertir la per- 
fección y rapidez en el tiro de las modernas ar- 
mas de luego, llegaron á .suponer que el cometi- 
do de la caballería había terminado, y que sobre 
todo no sería posible emplearla en el campo de 
batalla para alcanzar los brillantes electos que 
por la acción del choque lograron las caballerías 
prusiana y francesa bajo Federico II y Napo- 
león I. Error grande, sin duda, de que en mu- 
cha parte vino á sacar á gentes poco reflexivas 
sobrado crédulas la guerra franco-alemana, ense- 
ñando que si la caballería consiguió pocos éxitos 
en las guerras de Crimea y de Italia, debe atri- 
buirse á defectos de organización y falta de in- 
teligencia en los jefes que la mandaron, más 
bien que á la eficacia de los fuegos, que no era 
entonces, á la verdad, tan grande como muchos 
imaginaban. Innegable es que la caballería no 
puede hoy intervenir tan constante y enérgica- 
mente como cu pasados tiempos, y no cabe du- 
dar de que los medios de acción han modificado 
los procedimientos de combate, haciendo impo- 
sible que batallas decisivas, cual la de Rosbach, 
sean ganadas casi exclusivamente por la caballe- 
ría, y que se repita el hecho acaecido en Hohen- 
friedberg de que un regimiento de esta arma 
conquiste en una caiga sesenta y seis banderas; 
pero también es exacto que en la jornada de 
Mars-la-Tour, alcanzaron señaladísima impor- 
tancia dos divisiones de caballería prusiana, dete- 
niendo con brillantes cargas la acción de conside- 
rables masas francesas de todas armas, y no debe 
olvidarsse la intervención activa y resuelta de 
la caballería francesa en Woerth, Mars-la-Tour 
y Sedán. 

Conviene, sin embargo, manifestar que, más 
que los efectos producidos cu el campo de bata 
lia hizo notable á la caballería en las güeñas 
últimas el servicio de exploración extendido con 
brioso impulso hasta largas distancias. Realizado 
en general este cometido por ta caballería inde- 
pendiente éi de ejército, q ló proscripto el prin- 

i ¡pió Hiles observado y tenido por inconcuso de 

que las grandes masas de caballería debían man- 
tenerse a ict.i "iiirdia do los ejércitos para lan- 

i I grueso del enemigo cuando llegase 

el momento oportuno y deci ivo Quien preten 
le ' emplear boy la caballeí 1 1 do o its suei te, 

■ ría el riesgo de ser sorprendido í ca 

tan te enfrente de un adversario que se si tora 
drii luiente de sus jinete : y caí eciondo di toda 
clase do nol ici is acere ido la voi I idora ¡I nación 

di 1 1 1 n o», ' iiiiin.iri.'i .i la veul lira en busca 

le un i neraigo que, no dej indolo un neme uto 

de repo.o, estaría dis] to i i ai i sobro él con 

empuje abrumador, cuando la oca i in i 

propicia 

\d "l.ini indo ii 1 1 cab dloi [a di dool principio 

do í ' "i"-' iciouos, y ex tondiéndo o por 

s leí torril m mi no 

ejét cito de que dep 

caucioi l i H o i reí do ro] ] on sus 

neo i ii i leo i, i . ir ¡e ni i i \ i reconocid 

■ lili. 1 1 . . reparados i" preparada 



CABA 



13 



los víveres. Puede marchar con rapidez y sin pe- 
vivir con desahogo, fraccionarse sin te- 
mor, leentrarse con seguridad, y efectuar au- 
daces operaciones estratégii as, merced á la doble 
ventaja que le proporciona el adquirir por me- 
dio do la caballería avanzada cuantas noticias 
necesita luna fijar la situación y fuer, a del ene- 
migo, y ocultar asimismo la situación, movi- 
mientos y fuerzas propias. 

Exponer la malura con que. la caballería sa- 
tisface estos fines, indicando al pormenor la 
forma, de realizarlos, haríanos entrar en prolijas 
consideraciones que no parecen necesarias en 
esta descripción. La lectura de la historia de la 
guerra franco-alemana vierte clara luz sobre este 
particular, y son grandemente instructivas las 
notables cartas del principe de Hohenlohe-Ingeí- 
fingon, ya citadas, pudieudo también aleccio- 
nar á quien circunstanciadamente quiera estu- 
diar este asunto el examen de cuanto con 
respecto al servicio de exploración prescribe el 
reglamento para el servicio en campaña, publi- 
cado como ley del Reino en enero de 1882. 

La caballería asi utilizada puesta muy intere- 
santes servicios, que no han de disminuirse en 
las guerras venideras, siendo piara el enemigo al 
modo de insecto pegajoso y molesto, contra cu- 
yos movimientos rápidos é irregulares le será 
preciso preservarse, si no ha de quedar expuesto 
á continuos percances, que pueden ser tan gra- 
ves como los que resultan de la destrucción de 
una importante obra de arte en la línea de ope- 
raciones ó de comunicación entre las fracciones 
diseminadas de un ejército, ó del pánico que 
produce la aparición súbita de una masa de ca- 
ballería en parajes que se creían seguros y libres 
de su acción. 

Estas consideraciones nos llevan á decir algo 
referente al empleo que los norte-americanos 
hicieron de la caballería en la guerra separatista, 
realizando atrevidas excursiones a largas distan- 
cias, calificadas con el nombre de raids, con 
que generalmente son conocidas. A juzgar por 
las empresas llevadas á cabo, son los ra, 
ciirsiones hechas por gran número de jinetes, 
los cuales quedan por algún tiempo aislados del 
ejército á que pertenecen, sin contar con sostén 
ni protección alguna; que abandonados á si mis- 
mos, tienen temporalmente cortadas las comuni- 
ciones con su ejército, y que no pueden recibir 
órdenes de ninguna clase mientras dura la audaz 
empresa con que se sorprende al adversario en sus 
flancos y retaguardia, se infunde el pánico en 
cierto punto del campo enemigo para desapare 
eei velozmente y caer como terrible alud sobre 
otro lugar del territorio que se consideraba á 
cubierto de todo insulto. La importancia de es- 
tas operaciones, en que lia de liarse todo á la 

resolución, habilidad > iniciatú a del ji fe, i 

menester encarecerla, pues solo con su descrip- 
ción aparece bien manifie ita. 

La naturaleza de los raids demuestra, sin em- 
bargo, que una caballería organizada regular- 
mente no ha de aventurarse en semejantes co- 
rrí i ías, En la gm i ra de I"- Esl ido ¡ 1 indos hubo 
dos clases de caballería: una, regular, estiba 
mandada por oficiales procedentes de la Escuela 
militar de West-Point; la otra, compuesta de 
pal i ¡di j dirigida por jefes de Igual proce- 
dencia, alcanzó tal celobridad, que los misinos 
oficiales del ejército regular solicitaron pronto 
como un honor el parí icipar de los i riuni 
quiridos por aquellos cuei pos de jinetes. 

A los generales del Sui correspondió la gloria 
do iniciar osas empn a ¡ audaí e i con que i 
nilOVO aplicación ;l la caballina; y si bien los 

caudillos del Norte tomaron en este punió por 
modelo tí sus enemigos, sobresalicroi 

dos los jetes confederados M , ,| ■• m J Foi'CSt, dis 

linguieiidose, ya al fin <]¡- lalueha, los fed 
i ruorson, Stoneman \ W'ilson. 

Motivo había ciertamente para mostrarse sov- 
lo ante las marchas ejecutad i 

de | jiiieies que, a pesar do 1" 

.ni 60 mili i por día, habiendo oí 
i ii qin Uoi tu roí "i 1 1" una distancia do 90 un 

1 1. 1 - , i i i ,' i. iliouei i'o ,ii 1 1, n i | hora 

\o había ejemplo de omploo semejante do la ca- 
balleí i,i. y bien puodo osogui o i tu los los 
países j i 
triarían, sin 

• , ' , i : 

.•■o i ,, i'oei 

ClOll qil,, 10 011 Al 



14 



CABA 



nes considerables de terreno, salvando alas ve- 
ees inmensos bosques, caudalosos ríos y altas 
cordilleras. Sería entonces preciso aceptar la 
opinión de Sheridau, quien afirmó que con 10000 
s bien conducidos podrá siempre impedirse 
la concentración de un ejército de 100000 hom- 
■ara lo cual bastará atacar y batir prime- 
óte á la caballería enemiga, y man bar 
luego resueltamente sobre la retaguardia del 
eiiemi»o con objeto de destruir sus vías de co- 
municación, alma- enes y dep isitos, dispersando 
y destruyendo á la par las tuerzas aisladas que 
marchan á los lugares de concentración. 
Hay publicistas muy distinguidos que, como 
ral Lewal, son partidarios entusiastas de 
. irgas expedicioues de la caballería, de las 
cuales los rusos, más que nadie en Europa, pue- 
[entes resultados por la índole 
ial de los cuerpos y no han ial- 

tado escritores pertenecientes al arma di 
Hería que echaron de menos operaciones añiló- 
nos en la guerra franco- 
nade 1870-71; pero hay que reconoi 
razones para que no si 
modo la caballería en la guerra de 
Turquía y en la campaña de Francia, to 
,,,„. ,, . i ninguno con las atrevi- 

do ;au, I orest y Guersou la 
ir ral ruso Gurko al traví s de 
, ni los servicio» pri stados por la 
lemanaen 1870-71. Sobre este par- 
■ , en i onsidí ra- 

xpuestas por el Príncipe 
I : ti ii contestando álos car- 

r no haber procedido con igual auda- 
cia y i la caballería americana, se hi- 
cieron á la caballería germánica. 

Para realizar las "aventuradas cxcni 

.ii la guerra de los Estados Unidos, 
cotí la simpatía y cooperación 
ai de adquirir pre- 
IS exactas del territorio, fuera is 
. del enemigo, medio único d 
igUl'O que en 
■m. ■ idos por numerosas 
■ urales se n 
tan h i alcanzar 

■i ■ sí 

lantadolos n la campaña 

lisponcr una apre a 

para impedir la co ion de la 

I inton 
iperación militar de i i 
:.i, i ii indo el 
¡i i .. -i i rento un i 

apoj ado en plazas fuer- 

i, porqui ¿1 empn i 

¡ínense 

■ n que 
■ manos, cuando, prisiom ro el 

|xi ra línea, se n unían á 

allegadizas i oña pa- 

. ¡ ..; 

iballería 
■ 

o orí en 
n 

mpo que ii ■ le con 

do qui- 
i. guardias 
I 

■ u los 
. y una 
por las 



CA r>A 

después de la catástrofe de Sedán, la cuarta 
división de la caballería invasora intentó rea- 
lizar una empresa semejante, fué detenida pol- 
los fuegos de la infantería francesa, cubierta 
por todo el lindero del bosque de Orleáns. Y si 
por acaso una masa de jinetes, por virtud de 
una marcha afortunada, hubiese podido esquivar 
ó vencer todo linaje de obstáculos, y alean: ira 
al fin el objetivo de sus proyectos, gravísimo 
riesgo corría de ser atajada á su regreso y de 
sufrir entonces un gran desastre, pues los telé 
grafos, ferrocarriles y demás medios de comuni- 
cación, pin den ser hoy utilizados con tal rapidez, 
emente teniendo a su favor el país, que 

nada habría sido más sencillo para los h ¡eses 

que cortar la retirada á sus audaces enemigos, 
separados del grueso de su ejército, del cual no 
podían recibir protección alguna. 

Demás de esto, hay que tener en cuenta que 
estas división ' tH< ría independiente ne- 

cesitan llevar consigo alguna fuerza de artille- 
ría á caballo, porque á menudo tendrán que 
atacar pueblos y tomar posiciones; seráles asi- 
mismo menester a cada una de ellas una colum- 
na de municiones mayor ó menor, para reponer 
la ilutación ordinaria de municiones de artille- 
ría v carabina, que se consumirá pronto en estas 
operaciones, en que de frecuente habí á que com- 
batir á pie y sostener vivos combates; habrá 
también que agregarles una columna con víveres 
y material sanitario, y bien se advierte que en 
tales condiciones no será fácil moverse con la 
rapidez apetecida. 

Por estas razones es juicioso decir, en conclu- 
sión, que en guerras europeas no serán posibles 
los raids que tanta lama alcanzaron en los Es- 
tados Unidos, y que la acción de la caballería en 
. Continente no podrá ser más dicaz que 
lo fué en la campaña de Francia la de los jinetes 
alemanes. 

Y pasando ahora á examinar la participación 
que en esta época debo tener la caballería en los 
combates, considerando el alcance, precisión y 
rapidez en el tiro délas modernas armas de fue- 
go, indudable es que no liando volver para ella 
días tan gloriosos como los de Rosbach y Ho- 
henfriedberg. Mas que nunca sera menester re- 
nunciar hoy á las cargas contra tropas intactas 
de infantería; pues si bien en las últimas gue- 
rras hay ejemplos de resultados notables obteni- 
, contra fuer; is de infantería no quebrantadas 
por la lucha, cual ocurrió ru la batalla de i ¡us- 
tozza, donde dos brigadas de caballería con 2 400 
jinetes detuvieron durante toda la jornada el 
de 25 000 infantes que aún no habían 
combatido, cogiendo más prisioneros que hom- 
bres tenían ellos, y decidiendo la victoria en fa- 
vor de los austríacos, alguno que otro caso ais- 
lado, debido á cireunsti ¡as especiales ó alas 

malas condiciones de la infantería con que se 
pelea, no destruye la verdad de la afirmación 
expuesta, confirmada por multitud de hechos 
lini, Kmiiggratz, Worth y Sedán. 
per,, si ,n el caso dii bo no debe empleai e en 
1 1 caballería j a manejo i - difíi il en 
[os combatea con toda esp ii de tropa . porque 
, i . ■: ma [i fuego, obligando or- 
dinariamente á la ' aballo] ii a mantenerse a bas- 

i i di i i.i di la lim ■' ' nemiga, entorpece 

la apn iación del momento oportuno | ira caí 
. u , o" ti bii o afirmar que la acción de la c 

i i t r.i fui :.'■! de todas at ma ■■ sea de todo 

punto infructuosa i n el campo de batalla, Qui 
tanto como la caballería lia perdido la infante- 
ría on aptitud para ■ i ataque, j a nadie lo ha 
urrido deeit que la ai cion de e ¡ta ai ma ■ 

meno im¡ I lo i combates que lo era 

mi i na i ti ' llaro ' que la dificultad para 

■ . 1 1 .. 1 1 1 . a la. tome pai to en la luí It 
atará en lo 

■ i nucía y al- 

. , j qui i ii ' 'i' aguardar la 
i , , 1 1 | , . el enemigo esti quebrantado 3 
ni iltratada 1 1 inl mtoría, di ' c pi 1 mam cei lai 
¡o 1 " mpo i iril . I" cual no puede hacoi 1 

1 jo un fui 1 1 Ifi 1 " Te 

niiil' 1 di l ' ' 

1 m lo ■ : o el ofi to terrible 

ti lian di produoii en 111 1 1 

odod i" ' 1 ib illot ' 1 iineiii 1.1 ■ 

[ocal 1 1 ' 1 

1. ti [1 ■ ni ¡i" roo 

1 n ' ' 1"' 

' ituada • " o ' ■' 

i- ■ ■ la . para 



CAP, A 

acudir con igual facilidad á una y otra parte, 
II,... n.i ,.|, sji neral á 7 ú fi 000 mi 1 ro i.' distanoi 1 
que debe recorrer ; es decir, que aun cuando 
marchase constantemente al galope, se necesita- 
rían dieciocho á veinte minutos para chocar con 
el enemigo, tiempo sobrado para que se modifi- 
que completamente la situación de las cosas. 

Pero como todos ios campes de batalla pre- 
sentan irregularidades que pueden y deben uti- 
lizarse, loque ahora, sobre todo, necesita la caba- 
llería, es habilidad para acercarse á la linca de 
■ ó permanecer cerca de ella, resguardada 
con las ondulaciones del suelo, y destreza en 
el jefe que la manda para conocer el instante 
preciso de emplearla; cuando este caso llegue, la 
caballería es y será siempre un elemento pode- 
roso de combate que asegura y completa unas ve- 
ces la victoria, y sirve en otras de ayuda y pro- 
tección á las fuerzas batidas. 

Contribuye á obtener éxitos favorables la 
circunstancia de que el encarnizamiento de la 
ele apartar la atención del enemigo de 
la caballería que está en reserva, hasta el punto 
de que aquél no advierte muchas veces los mo- 
vimientos de las masas de jinetes, sino en el mo- 
mento en que carece ya de medios para contra- 
rrestar su empuje vigoroso. Cuando los comba- 
tientes lanzan á la pelea las últimas tropas dis- 
ponibles para disputarse el triunfo, el infante 
hace fuego contra el infante, la artillería de am- 
bos partidos lucha una contra otra , se bate 
desesperadamente para 110 perder una batería, 
ni una pieza, empleando todos los recursos, á fin 
de preparar un avance decidido de la infantería, 
ó de contener un ataque brioso del enemigo. En 
estos momentos supremos podrá la caballería 
aproximarse sin gran peligro, y viendo entonces 
mas de cerca las peripecias y azares del comba- 
te, el jefe graduara con mayor facilidad cual es 
el instante oportuno de darla carga. De todas 
maneras, la caballería procurará en lo posible 
ganar velozmente el flanco del adversario, mien- 
tras otras fuerzas le combaten por el frente; si 
no lo hiciera así, su movimiento de avance in- 
utilizaría el fuego de la artillería é infantería 
amigas, colocadas detrás, y el enemigo hallaría 
modo fácil de rechazar sus ataques, porque esta- 
ría á cubierto de cualquier otro riesgo. El poco 
efecto alcanzado en Worth por los coraceros 
franceses contra la infantería alemana, á pesar 
del valor heroico que demostraron, debióse á 
que su avance inutilizó el fuego eficacísimo de 
la artillería é infantería francesa que abrumaba 
á los alemanes ; libres éstos del daño terrible 
que sufrían, hallaron en las cargas de la caballe- 
ría de Mac-Mahón mejora para su situación apu- 
rada, y sobre el terreno misino que ocupaban, 
sin adoptar formación alguna especial, rechaza- 
ron las cargas de los valerosos jinetes ti .11 

El jefe principal de una tropa, siguiéndolas 
vicisitudes del combate, conseí vara a su lado la 
caballería, mientras 110 aparezca claro el punto 
donde debe esta arma ser empleada. Luego que 
resuelva sobre el particular, dé instrucciones al 
qie dirige la caballería, el cual, siendo arrojado 
y perspicaz, encontrara ocasión de acercarse al 

■ - m-1 1, 1 '"ii objeto de acechar la oporl unidad 

de la carga, Respecto del modo de hacerlo y de 
1 1 aprecia ion del instante oportuno en que ha 
de lanzarse la caballería al ataque, nada puede ' 
,!,. 11 , en concreto: lo estimará, según su criterio 
y experiencia, el jefe de la caballería, á quien el 
1 ; n dejará la iniciativa necesaria. 
Para terminar, no hay error en decir que la 
caballería ha de tomaren lo venidero parte muy 
activa en la, decisión de las batallas, Y si su 
acción es importante en las batallas ofensivas, 
ii" I" es monos ciertamente en las defensivas, 
porque entonces se eligen las posiciones en forma 

y situad venientes, y dentro de ellas se 

.que, 1.1 1 .1 bii 11 l.i natui.ile. a del tei reno pat 1 pre 

1 11 la coloi aCÍÓll que ha de darse a la cal. alie 

ría, de manera que sin dejar de hallarse á ou 
bierto do los fu ■ migos, esté lo más prosi- 
ta 1 i'" lible 1 la 1 a do batalla. 

-CaUMI I l;i\: HlSt. De Indas las ¡ustitlicio- 

111 qui "i tii ron en la Edad Media , ninguna 
ni,! inton inte que 1 ita, eie.nl 1 para I 1 ó' fen a 
d, 1 b ¡ ido, di 1 1 i' l ""it 1 de Las mujeres, y en 

1 di l débil - ontr 1 el fuerte l.l ira íl 

caballi ro loi que las fot maban, 1 piegenei il 

iball 11 n nombro la- 
tino era quit - "" ''"''.', porque II \ iban 
, |,M, |a dorad 18 La caballi 1 lo roflcja admira 



(A HA 

blemonte el carácter de la sociedad feudal, y la 
distingue de nodo notable de la sociedad mo- 
derna. Esto, el hecho de no haber institución 
parecida en ninguna otra época ni en pueblo al- 
guno de la historia, fuera de los tiempos medios, 
y la grande influencia que la caballería ejerció 
en la civilización y en el estado social, explican 
sobradamente la atención con que es estudiada 
por filósofos é historiadores. Y T eamos, pues, cuá- 
les fueron los orígenes, cuál el espíritu y cuáles 
los efectos de la famosa institución. 

I Orígenes de la caballería. - No hay para 
qué recordar los relatos, hoy reputados falsos pol- 
la crítica, según los que Artos ó Ai tur de Bre- 
taña instituyó los caballeros de la Tabla redon- 
da, ni merecen más crédito las pretendidas ha- 
zañas de los paladines ó doce pares de (Jarlo 
Magno. Por otra parte, aunque aceptásemos 
como verdad histórica la existencia de los ¡>uht- 
diñes y de los caballeros de la Tabla redonda, 
habríamos con ello señalado solamente el mo- 
mento en que la institución aparece, pero no las 
causas á que debió su aparición. Podríamos de- 
cir que la caballería, como dignidad que se ad- 
quiere mediante una especie de investidura acom- 
pañada de ciertas ceremonias y do un juramento 
solemne, nació de la anarquía feudal al principio 
del siglo xr. Mas aunque semejante afirmación 
es á todas luces cierta, no puede ser considerada 
más que como la causa próxima, pues ninguna 
institución es verdadera sino tiene sus raíces en 
el genio de la nación y en causas independientes, 
y las violencias y abusos de los señores, que 
vino á reprimir la caballería, no bastarían á jus- 
tificar la larga vida de la poderosa institución. 
El origen de la caballería ha de buscarse en las 
costumbres primitivas de los germanos, modifi- 
cadas por su enlace con las costumbres romanas, 
y más aún por la influencia del cristianismo. 
Nadie ignora hoy que los pueblos de raza ger- 
mánica que fundaron nuevos estados en Europa 
respetaban y aun enaltecían á la mujer, que era 
para ellos la compañera de la vida; también los 
germanos, pueblos valerosos, aficionados á la 
guerra , nobles por sus sentimientos y religiosos 
hasta la superstición, adoraban á un Ser Supre- 
mo é invisible; poblaban de espíritus todas las 
partes de la tierra; creían en la magia, los encan- 
tos y las predicciones; concedían los honores y 
1 ■ i gloria a los más valientes; y cuando un joven 
pretendía contarso entre los guerreros, reuníanse 
en asamblea, sufriendo el aspirante un examen 
rigoroso, y si le juzgaban digno y valiente, su 
padre ó ano de sus parientes más cercanos le ar- 
maba con la lanza y el escudo. Sentían aquellos 
pueblos tierno entusiasmo bacía la mujer. Leal, 
virtuosa y enérgica, no dio ésta nunca motivo 
pava que comenzase la historia del adulterio, y 
asistía á los combates para presencial' las haza- 
ñas ile los suyos, y animarles si acaso desfalle- 
cían, Las heridas no causaban dolores ni la muer 
te I listeza con tales testigos. Para el germano la 
mujer tenía algo de divino y profético, y el hom- 
bre debía ser dócil á sus consejos y recibir sus 
respuestas como oráculos. 

I, os escandinavos sobre todo eran fanáticos pol- 
la mujer, la gloria y las aventuras heroicas, El 
guerrero que ambicionaba distinguirse, ibamuy 
lejos éi buscar los peligros para hacer célebre su 
nombre y merecer el cariño de su ainada. Las 
rivalidades producían desafíos, y los combates 
in ¡ulares teñían 'le sangro las selvas y las ori- 
lla de los ríos. 
Tale,-, icio las costumbres de los pueblos báv- 

bi cuando, avanzando hacia el Mediodía, van 

debilitando más y unís al Imporio c ano hasta 

que por lin le destruyen. Desdo que entraron en 
n l ictone: a el i lecidonte, comenzó el cristia- 
nismo i ganar conciencias entre dios, siquiera 

no lin- 10 una un nía la época ni uno niisn 1 

siglo de la coni ei ¡mi de los pueblos ¡uva ore i, 
l,i nuei i i eligión, lejo - de opai or á los dos so- 
tos, i-- tinió ni , porque sus creencia re ipecto 
A la mujer confirmaban el respeto y la conside- 

Cilíll qile ;'| e-| i \ i ■ j 1 1 ,, i , | i I , i 1 1 |,, • i ,i i |, 

re i '' ni lo i bárbaro , influidos por la superior 

cultura -I" lo i >m , bc onl n ¡orón a toda 

cía e de i icios ín pordor el i lodo su carácter, 

El ci i i muí uní. alti rodo por iu ¡gnoranci > y 
credulidad, di jonoi 6 on upoi il ¡ción j lantm ro 

nei ce So conser' i 'i npuli - nto la Coi 

ni. i ' -. torioros, mas se oh Ido la moi al, y del a 
queo, el asesinato y la prácl ¡i a tío ti 4o i los i 

-i" pasó i 1 1 ponitoncia \ I los peí egi h 

iu" para voli er al crimo ■ ai el i ib ma 



CAHA 

feudal. Cada señor hizo de su castillo una pe- 
queña corte éi imitación de la del rey: tenia. 
guardias y oficiales, daba á su esposa cierto nú- 
mero de damas de honor, recibía frecuentes vi 
sitas de sus vasallos, y tedos adquirían las ma- 
neras galantes y respetuosas representadas en la 
palabra cortesía, distinta de la urbanidad, pues 
era la política menos deli i la de los simples 
particulares. A fines del siglo x el feudalismo 
reina sin rival. Corren los días del que se llamó 
siglo dehierro y de l i nublas, que lo es de ignoran- 
cia, de barbarie y de anarquía feudales en toda 
Europa, Los poseedores de feudos son ya pro- 
pietarios y soberanos en sus dominios. Cada se- 
ñor habita una fortaleza defendida por una guar- 
nición correspondiente, y no satisfecho con lo que 
posee, ataca con frecuencia á sus vecinos, y les 
toma esposa, castillo y tesoros. Hay faita de 
seguridad en los caminos y escasas comunicacio- 
nes entre unas y otras comarcas. Los mercade- 
res que pretendían marchar de una ciudad á otra 
eran robados en el camino por los dueños de las 
fortalezas por las que pasaban. Los castillos ser- 
vían de almacén para las mercancías cogidas, y 
de cárcel para las mujeres robadas. Nohabíaley 
ni freno. El rey era desobedecido. El opresor 
pasaba al día siguiente á la condición de opri- 
mido. La Iglesia intervenía estableciendo la 
tregua de Dios, por la que se prohibía toda lucha 
entre los señores desde el miércoles por la tarde 
hasta el lunes por la mañana; pero esto era in- 
suficiente, y como el daño alcanzó á todos, reyes 
y señores, prelados y plebeyos, el mismo exceso 
del mal hizo á todos buscar el remedio. 

Los grandes señores, que traían humillados á 
los reyes y oprimidos á los pueblos, eran los qui- 
en aquella anarquía, en aquel dominio absoluto 
del más fuerte, tenían que perder más, y los que 
menos tenían que codiciar, puesto que lo poseían 
todo. Los grandes señores, por tanto, fueron los 
primeros que se empeñaron en restablecer la paz 
pública. El ejemplo que viene de lo alto es siem- 
pre imitado; los vasallos superiores y los que lo 
eran de éstos, trabajaron en la misma empresa. 
Despertaron entonces los nobles sentimientos de 
los pueblos invasores, el respeto á la mujer, el 
amor á Dios, la protección al débil, en suma, los 
sentimientos arriba expuestos que el cristianis- 
mo había mejorado y que alentaban en todos los 
corazones, siquiera por algún tiempo hubiesen 
estado dormidos, que no muertos. Juraron todos 
defender la religión, á las mujeres y á los des- 
validos; animóse la devoción, el valor y la ga- 
lantería; arregláronse por la costumbre el novi- 
ciado, la acogida, los deberes, los ejercicios, los 
privilegios y los castigos de los caballeros, y la 
caballería resultó organizada y podéroste. 

II Organización de la caballería. - No se 
alcanzaba por todos la dignidad de caballero. 
Eran precisas largas pruebas y ciertas con. licio- 
nes. El que aspiraba a tal honor había ó'- ser 
noble por parte do padre y madre, y probar 
cuando menos tres generaciones de nobleza 
Cuando un niño cumplía la edad de siete años, 
era enviado al castillo de algún señor para i ¡er 
cer las funciones de paje, escudero ó doncel. Un 
paje era un verdadero criado; acompañaba á SU 
señora y á su señor, les servía á la mesa y les 
echaba do beber. Educábanle las mujeres, que le 
enseñaban ó un mismo tiempo las oraciones y 
rezos y el arte de amar. Se le acostumbraba á 
las gracias exteriores, y se le ensayaba en tirar 

la piedra y la I m :a. A los calmee ] joven 

entraba en la clase de escudero, dejando la do 
/'■"■ i loi scudoro tenía ó su oai go el princi- 
pal servicio do la casa, y sobre todo el cuida- 
do de las armas y de los caballos. Acompaña- 
ba á su señor en los viajes y en l.i guerra, SO 

colocaba del ras de él en I" i comb ites, pronto á 
liarle en caso de ucee; ¡dad, un 1 1 1 1 ■ ■ \ o caballo 6 
nno\ i . ai mi i, i parar los golpes que ¡¡onl 

so fuesen dirigido i y A n cibii los prisio 

Juegos peí i daban al cuerpo del jovon vigor, 

di tro i y agilidad, que lo 9er i n 

los combates. Los juegos do lortija, i i lucii lo 
caballos y lanzas, crin ocupaciones habituales 
para l"s escuderos; poro adornas ésto aprendían 

i iltar y ó i r cubil rtos con pi oda co 

ir la barra, á do itruii lo etnpali el. 

V ,1 pele. ir ' -ni el /'/Ve/-, li' o 1 1 i i | . |, pie 

son! iba un i iballoro ai mado, Sabían también 

'I M una ¡"i i al-- i, \ t"i ni i 1 ,. ni .I-, euei i-" de 
i ropa . de los cuole i • -I uno defendía un d fila 

clero ' i ti q tro trotaba de posar, i os 

pi ¡meros gocos del i 10 i i estos duros 



( ' \ 1 1 \ 



15 



trabajos. Cada joven elegía una dama, y á ella, 
como pudiera hacerlo á Dios, refería todos sus 
sentimion tos y acciones. Nada debía extinguir 
esta pasión ardiente. La caballería incluía el 

ain n el número de los deberes, pero n im- 

prendía el a r que vana de objeto, sino que 

exigía la constancia inquebrantable en el senti- 
miento hacia la misma dama. 

Nadie se hacía caballero hasta los veinte años 
por lo menos. El que se presentaba para ser re- 
culillo ayunaba, se confesaba y comulgaba. Sus 
padrinos y el que debía armarle caballero co- 
mían alegremente en la misma mesa. El que 
debía ser armado vestía una túnica blanca en 
señal de pureza; y aunque tenía mesa aparte en 
la que se le dejaba solo, le estaba prohibido ha- 
blar, reir y aun comer. Pasaba la noche comple- 
tamente armado en una capilla, y esto era lo 
que se llamaba vela tí lasarmas. Aldíasiguii li- 
te, después de haberse bañado, entraba en la 
iglesia con su espada al cuello,; la preséntale! al 
sacerdote, por quien cía bendecida, y, con las 
manos juntas, se arrodillaba delante del que 
había de aliñarle. Juraba no economizar sangre 
ni bienos para la defensa de la religión, del rey, 
de la patria, de las mujeres y de los huérfanos; 
obedecer á sus superiores; vivir como hermano 
con sus iguales; ser cortés con todo el mundo; 
mantener bajo sus banderas el orden y la disci- 
plina; no aceptar pensión alguna de príncipe 
extranjero; no faltar nunca á su palabra, y no 
manchar sus labios con la mentira ó la calum- 
nia. Enseguida sus padrinos le calzaban las es- 
puelas doradas, le vestían una cota de malla 
llamada loriga, una coraza, brazales, musleras 
y manoplas, y le ceñían la espada, i luaudo estaña 
así compuesto, es decir, vestido con su armadura, 
el que debía hacerle caballero le dalia el brazo y 
pronunciaba estas palabras: En el nombre de 
Dios, de San Miguel y Santiago te hago caballe- 
ro, añadiendo alguna vez: Sé valiente, atrevidoy 
leal. El abrazo consistía generalmente en darle 
en el cuello ó en la espalda tres golpes con la 
hoja óe la espada, y esto se llamaba pescozada ó 
espaldarazo, o un golpe en la mejilla dado con la 
palma de la mano, ósea una bofetada. El nuevo 
caballero tomaba el yelmo ó el casco, el escudo ó 
el broquel, y la lanza; montaba á caballo y daba 
vueltas blandiendo su lanza y luciendo la espa- 
da, y la ceremonia terminaba con un festín, un 
torneo ú otras diversiones, que siempre pa ¡aba 
el pueblo, pues los señores feudales imponían á 
sos vasallos una contribución para, el día en que 
armaban caballeros á sus hijos. En tiempo de 
guerra se concedía la dignidad de caballero de 
modo más breve, que consistía en presentar 
la espada por la guarnición al que había do dar 
el abrazo, sin que se necesitara otra cei - n 
El caballero novel llevaba las armas blancas y 
el escudo sin divisa ni empresa ale-una, hasta 
que la ganase con su esfuerzo, per lo qui 
caseaban las ocasiones de exponerse a los ma- 
yores peligros en las batallas, justas 3 iónicos. 
Todos los caballeros eran pan ■. y lo 1 | 
complacían en ser armados por un noble: a 
Boyardo armó á Franei ico I. I fesigualc 1 loa no 
liles por sus riquezas j sus , -lases, tenían, sin 
embaí -.", en cuanto caballeros, eiei ta ¡gu ildad, 
en laque no había otras diferencias que 
11. el. 1 por el propio esfu 1 1 lad que en 

tro los caballeros so distinguían los «osee 
que el ni los que gozaban derecho de 1 1' \ ar pen 

don independien! 1 la guerra, do los ba 

res 6 noblí d l< ano si 1 \ tan bajo la banda 

ra de otro; pero esta distinción, hija del 
feudal, solo tenía aplii ación en la gui rio, 
jor, cu el servicio luiln o El ora unse- 

ñor bastante ricoy podi ro o pal 1 le\ mi 11 - 

ie.11 cincuenta homb áeormas lo l rej os 

llamaban para la guerra r 

coi o do le\ .ini.ir 3 1 tener aquí 1 irme 

hombros, era solo soguido por algunos vasallos 

ü.iin ido I Cl El pi i' ee el" di lo 

l'O 1 eslía en llevar inei b nei- 1.1 CUttdl ida en 

la punta de lo Ion 1 El - .1 md irte á pendón do 
los bachillor 

El mismo noble podía . 1 mi su id 

lo un fon l" ni. 1 ; e menos con- 
siderable; mas ni por uno "i po 
peí tonei la d la coba 1 lo on 

lo f"i ni 1 que le iu ■ dicho 

Los cabal! solían perfeccionar su 

educación en lo imisos lejano 

e \ 1 1 1 1 1 1 , 1 1 . , lili', 

' : Sedaba 



16 



CABA 



juegos, y no despreciaban ocasión alguna en que 
pudieran del . destreza y su valor. A 
i acudían muchos, porque como. nuestra 
península fué, durante el i Lo de laRe- 
eonquista, vasto campo de batallas casi diarias, 
venían á ella los caballeros seguros de poder 
realizar hechos, en la lucha contra los infieles, 
que les acreditasen de valientes 3 
Va de '. país, buscaban aventuras. 
y cabalgaban por montes y valles para 
zar los 1 á los eclesiásticos, á las 
mujeres y á los huéllanos, y, en suma, ayudar á 
los débiles. Nuestra historia ofrece á cada paso 
curiosos ejemplos de las costumbres caballeres- 
- romanceros han sacado gran par- 
tido del mismo asunto. Sitiada la ciudad de 
Sancho la la infanta 
doña Urraca por don Diego de Lara, tres 
lloros salieron á la defensa de la dama, soste- 
sal inocencia. Pelearon uno después de 
otro en 1 presencia de los jueces 
■ ados de una y otra parte. Don 1 liego mató 
á dos de sus contrarios; cortadas las riendas del 
; o v llevad. 1 el jinete fuera de] 
palenque, el combate no pudo quedar resuelto, 
llamar la atención que los musul- 
illería las for- 
1111.1 institución, aceptaron mucha 
timibi mtería 

proverbial de los mismos. Sin multiplicar los 
cjempl lar los variados inciden- 
tes de la guerra contra el reino de Granada en 
-lieos. 
Un cabal 1 el retrato y la 
librea de su si se hallaba con algún 
otro ca tido del mismo 1 lo, los ce- 

los era ana lucha sangrienta, siendo 

muy raro qui nti'o de ambos, aun sin la 

1 dicha, le siguiera un duelo, pues 
cada uno quería probar con la lanza y con la es- 
pada que su dama era la más virtuosa y la más 
hermosa de las mujeres. Cuéntase que uno de 
i ia, Inglate- 

rra y I. 1 el retra de su dama esmal- 

: que cuando encontraba caba- 
lleros 1 arar que la mujer cuyo 
retrato les todas en hermo- 
iii esta declaración; 
que ven ' los retratos de 
sus ani tillo con estos tro- 
puso á los pies de su dama. 

Al api 1 silero andante. 1, 

abrían para 
hacerle honor. Las damas para recibirlo 

: le el estribo. 
Celebrábase su 1 y alegre re- 

unión el con- 

otra 1 1 ■ 1 iones. Por la noche 
ro al cuarto que le 1 ta 
traba ''anda y 
I 

alguno nanen- 

haba colmado de rico 
que un caballero 
, oprimía al 
débil, 

cho exci pcióu 
i para negai 

1 mfaba el más 
1 
n h mal. 

iin juraban 
e impo 
1 verifi- 

1 i 

u 1 





CABA 

y ,1 !,i gloriosísima Virgen su Madre, ¡1 

despui . deellosá las damas y al pavo, hacei tal ó 

cual cosa. Acompañaba siempre al caballero su 

mo de armas, porque la amistad tema en 

la institución de la caballería tanta paite c o 

el amor ó la religión. Los liermanos de armas 
reunían sus bienes, dividían igualmente los tra- 
bajos y la gloria, los peligros y las utilidades 
de las empresas que acometían, y se obligaban 
1 Unamente cojí su brazo y d seguir 
as, hasta ¡a muerte. El pacto era con freeuem 11 
santificado con ceremonias religiosas y se estre- 
chaba con sangre de los mismos caballeros, la 
cual bebían mezclada con el vino. Se debía 
abandonar todo, aun la defensa de las damas, 
para acudir al socorro del hermano: pero como 
la fidelidad al principe era el primer deber, los 
hermanos de armas de diferentes naciones esta- 
ban relevados de sus juramentos desde, que co- 
menzaba la guerra entre sus respectivos sobera- 
nos. Los caballeros componían casi toda la ca- 
ballería de los ejércitos, 'finían costumbre do 
pelearen hilera, esto es, en una sola fila; los 
escuderos, como se ha dicho, quedaban detrás: 
rota la línea de los caballeros desaparecía toda 
esperanza de triunfo. Conocióse por fin que 
ciamas ventajoso formarse en masas ó escua- 
drones, y así se hizo en España desde los días 
de Carlos I; á este método debió en parte su su- 
perioridad nuestra caballería, siquiera adole- 
ciese de algún defecto táctico. La caballería su- 
fría todo el peso de la guerra. Igualmente dis- 
puesta á pelear á pie que á caballo, hacía frente 
al enemigo en campo taso; ponía y sostenía los 
sitios, atacaba y defendía los atrincheramien- 
tos. Los demás cuerpos, faltos de instrucción, 
poco aguerridos, ávidos de saqueo, sólo eran 
buenos para mancillar la victoria ó hacer funes- 
ta la retirada. La caballería ignoraba también 
la táctica, y conocía poco la disciplina; tenía 
mis valor que prudencia, y pensaba menos en 
servir al listado que en ilustrarse con hazañas 
particulares. Con frecuencia peleaban en el pa- 
lenque varios caballeros contra un número igual 
de caballeros enemigos. Los historiadores re- 
cocí dan áoste propósito 1 / combate de los treinta, 
que se verificó el 27 de marzo de 1351 entre in- 
gleses y bretones, contándose entre los prime- 
ros Brembro, comandante de la guarnición in- 
glesa de Ploermel (en Bretaña), y entre los 
segundos el caballero Beaiimanoir. El lugar de 
la pek-a se hallaba entre Ploermel y Joselin. 
Lucharon de cada partí: treinta caballeros: 
Brembro perdió la vida, y todos los ingleses 
fueron muertos ó prisioneros. En Italia, du- 
rante las campañas de Gonzalo de Córdoba, 
hubo otro combate enl re once españoles 
ir. mero de franceses. Entre aquéllos figuraba 'i 

1. 90 I lan 1.1 de Paredes. Los jueces declara 

1 lespués que españolt s y franceses eran igual- 
mente buenos caballeros. Matar a un enemigo 

nado ó herido era di honroso para todo el 
que abrazaba la caballería, lie aquí que los pri- 
sioneros fuesen tratados con dulzura y los más 
ilustres colmados de atenciones. Debían rescatar 
11 libertad, pero alguna vez la recibían gratui- 
1. me de la genero lidad del vencedor. Cuen- 
to 1 que o i' los lujos ile Guillermo el 1 'mi 

quistador venció cu duelo singular a su pa ln 
\ que ice nndele 1. 1 .muí el., cuando le tenia a u 
pies, le dejó marchar libremente. Eduardo III de 
Inglaterra rinde, a Eustaquio .1.- Ribaumont, 
vainille caballero francí . mas,n conociendo el 

|i 1 ,|ei rotado, se quitó, cuando vencido 
dot ' i.,!,, i, . 1.1 corona do y 

1 Q 011 ,|ii, ceñía sus sienes, y 

la 1 N 1 1 , ..i,. ■ 1 ,1, m pi talonero, en.- u ;án 

dolé que la llevase pin ta aquel a in consi- 

.1 1 .1 mi. 1 11 peí ■■111. x dieiéndole: «estáis en 

.1. •.- nodei salii mañana mi- mosi gustáis.» 

A toda acción olíl lili la .once mu do un 

Íiri , 1 i".. 1 "■! nocido, al que o 
1 (1 litro los dei mi o 

esto 1 i., -i e e| 1 i,,, ,.,. mió de ■ 

ele C ¡Inj e e] r|.c.. .|e I O | IC ,|. I ¡ 

i, con esta ti lo 01 do. ¡i 6 su 

muerte que liah i i i tido en bu i po ó troin 

■ i I 0111 lio " n las 

muchas vei 

( ' luí. I. . ni a i. .lili . ■ mpon . 

mii ..I., ii i I IoIcb la digni 

1 i, i ., Poi ti I i : ■■ medio 

II . i un gran i [mu I" qui i Im lo hechos 

piolo La protí ■ i ' o i . 1 1 1 d¡ | i. o. lo 

toml lo ú la [lorsonn 



CABA 

sí que también i la cau i justa Alfonso VI 
de Castilla y León, cediendo á las instancias 

venidas de Boma, q bolii el rito mozárabe 

para adoptar el romano. Lino y otro contaban 
con decididos pai tnlai ios, pero más aún el pri- 

ro. Entonces i e acordó un duelo enl re un 

or del mozárabe, también llamado gó- 
tico, y otro del romano. Este último fué de- 
rrotado (1077). Las Cruzadas señalan el pe- 
riodo de apog le la caballería. Ocioso sería 

exponer aquí el entusiasmo con que los cristia- 
nos acometieron la empresa de rescatar los San- 
tos Lugares del poder de los infieles. Los caba- 
lleros al cruzarse, no trataban de tomar parte 
en una lucha que les diera honra y provecho, 
pero que careciese de interés paia su patria. 
Era aquella guerra á la que se preparaban el 
choque del Uceid. -lite con el Oriente y de dos 
religiones que se disputaban el mundo; la veu- 
ganza del cristianismo desterrado de su cuna. 
Era preciso atravesar el mar ó países inmensos, 
pelear por Jesucristo en la tierra regada con su 
sangre, cebar á los infieles á .sus primeras guari- 
das. Las dificultades del viaje, el largo tiempo 
que para efectuarlo se necesitaba, las noticias do 
(pie en el camino hallarían los guerreros muchas 
y ricas y fastuosas ciudades, el ver pisados y 
profanados por los musulmanes los sitios en que 
pi i di -o Jesucristo, todo esto movía a los mejores 
caballeros de toda Europa á lomar la cruz, y el 
que moría en aquella lucha era envidiado, 
porque entraba en la compañía. ><> los mártires. 
Yendo á la cruzada se ganaba el cielo y la re- 
compensa en la tierra. El verdadero caballero 
era tan fiel << su dama como á su Dios: á ella 
invocaba en los combates, y al expirar, el nom- 
bre de su amada era el último que pronunciaban 
sus labios. - ¡ Ab, si me viese mi dama! - decía el 
caballero que acababa de distinguirse por su va- 
lentía, y con mayores bríos se lanzaba de nuevo 
á la pelea. La imparcialidad obliga, sin embar- 
go, a declarar que, en general, los cruzados ol- 
vidaron los preceptos evangélicos y los deberes 
de la caballería; que cometieron horribles crí- 
menes, y que dieron muestras de una ferocidad 
repulsiva. Se creían autorizados para todo en sus 
relaciones con mahometanos y griegos, como 
pueblos que, según ellos, blasfemaban . I.- Jesu- 
cristo ó no reconocían á su Vicario, Por otra par- 
te, la indulgencia plenaria concedida por los 
Papas a los que tomasen parte en las Cruzadas, 
dio aliento al crimen, por lo mismo que ésto ha- 
llaba absolución ni.. liante aquélla. Consecuencia 
délas Cruzadas y prueba del progreso alcanzado 
por la caballería, fueron las ordenes militares 
entonces creadas, de las que aquí sólo conviene 
citar los nombres de las principales, ó sean la 
de los Hospitalarios, la de los Templarios, la del 
Orden teutónico, y otras á las que éstas sirvie- 
ron de modelo, tales son: las de Alcántara, ' 'a- 
¡airara y Santiago, en Castilla y León; la de 
.1/. ,./< o, en Aragón; la de Cristo, en Portugal, 
etc. \l..s tarde se formaron, terminada ya la lu- 
dia .-.ni los sai lácenos, otras órdenes, como la 
de la Jarrctiera, por Eduardo III de Inglaterra; 
la del Toisón de Oro, por Felipe el Bueno, du- 
que de Holgona; lasde la Estrella y San Miguel, 
en V rancia; pero éstas no conservaron el espíri- 
tu ni los usos de la cal. aliena; fueron simples 
distinciones concedidas por cada soberano a los' 

demás narcos, ¡í sus Ministros, á sus genera- 

i. j a los personajes mas distinguidos de sus 
cortes La antigua caballería no tenía jefe que 
repartiese honor i, estatutos y privilegios. To- 
davía guardan ludios rclici.m con ella ¡as órde- 
nes particularmente destinadas á recompensar 
la ciencia y el talento. 

No son para olvidados los combates y las va- 
riadas diversiones de los que tenían la dignidad 
.le caballeros. Dii i uianse en sus combates 

imilla. los las /oslas. ... lillas, ¡>OS0S i/r aroals, 

combates en tropel y torneos. La. justa, propia- 
mente hablando, era el combate singular i 

lanza. La castilla representaba el ataque de un 
,,i tillo ó de una torro. Elpasodc armas 6 em- 
pro ... .-ia el de un puente ú otro cualquier paso 
. trecho. En los combates < a tropel todos los ca- 
balleros se mezclaban y se atacaban indistinta 

mentó i ó otros. Los torneos | V. esta pala 

bi . o llamaban gran l ■-. ci I te 

nidos i". i lo i anas ó los pi íiicipcB 

¡ por los nobles do posición infei ¡or, 

v en . i i las damas alma y parle prinei 

pal, como lo eran laminen rn las corles ó tribu- 
; , no) , . e.q u,tos j ¡evero i I i i 



CABA 

fallaban sobre la infldeliil id de los amantes, los 
rigores ó les caprichos do las hermosas damas. 
La galantería caballeresca suavizó las costum- 
bres de los hombres sin corromperlos. El concu- 
binato estaba permitido, pero la infidelidad era 
un crimen, de modo que las inclinaciones no le- 
gitimadas por la Iglesia tenían la ilinación y 
easi la pureza del matrimonio. Una exageración 
sentimental transformó á las mujeres en divini- 
dades: la hermosura fué el premio reservado al 
valor. Las mujeres, colmadas de obsequios y al- 
tivas con su imperio, concibieron una idea más 
elevada de sí mismas y el deseo de merecer las 
pasiones nobles que inspiraban. Los dos sexos 
nacidos para agradarse, reunidos por el dulce 
atractivo de una inclinación irresistible, se es- 
tudiaron por instinto, se comunicaron sus sen- 
timientos y se animaron del mejor espíritu. Las 
mujeres, después de haber excitado la ternura y 
el heroísmo, se asociaron á las virtudes y á la 
gloria de sus amantes, y fueron, como ellos, fie- 
les y animosas. Influidas por el ardor guerrero, 
perdieron el temor propio del sexo y desaliaron 
los peligros y la muerte. Así se vio que las mu- 
jeres atacaban y defendían las plazas; que las 
princesas guiaban a los ejércitos, ganaban bata- 
llas y manifestaban una constancia sin límites 
en los reveses. Por esto se inmortalizó Isabel la 
Católica. 

La reparación de las oleosas presenta un ca- 
rácter particular en la institución de la caballe- 
ría. En (¡recia y en Roma el ofendido producía 
su queja á los tribunales y se satisfacía ion una 
reparación pecuniaria. Se encuentra en los códi- 
gos de los bárbaros una tarifa de indemnizacio- 
nes en dinero para toda clase de ofensas. Mas 
esto pareció poco noble á los caballeros. Preciá- 
banse éstos de desinteresados, desdeñaban las 
fórmulas judiciales, y preferían la espada como 
instrumento de venganza. Fundada la caballe- 
ría, ciertas ofensas adquirieron mayor gravedad, 
y el orgullo feudal creyó que debía castigarlas 
con la muerte, porque atacaban á los nobles en 
su honor y en su calidad. Las gentes nobles se 
batían entre sí, á caballo con sus armas. Los vi- 
llanos á pie y con [talo. El palo era el instrumento 
de los ultrajes, porque un hombre que por tal me- 
dio hubiese sidu combatido, Tiábla sido l rutado co- 
mo un villano. Solo los villanos peleaban con 
la cara descubierta, por lo que únicamente ellos 
recibían golpes en el rostro. Un bofetón llegó á 
sei una injuriaque había de lavarse con sangre, 
porque el hombre que lo recibía había sido tra- 
tado como un villano. Mientras los caballeros 
se mantenían fieles á su juramento y conserva- 
ban su dignidad, gozaban de muchos privilegios 
honoríficos, y se los distinguía con los títulos 
de don, señor y otros, y á sus mujeres con el de 
:■■■//"/ a. Los caballeros eran los únicos admiti- 
dos en la mesa del rey, honor que no tenían sus 
hijos, hermanos y sobrinos hasta que fueren ar- 
mados caballeros. 

Ellos solos tenían el derecho de llevar la lanza, 
la eota de malla, el oro, el veros (pieza honrosa 
en el escudo), el armiño (imitación de las coli- 
llas, negras, ó mosquetas sobre campo blanco en 
ido), lá marta, el terciopelo y laescaí I ita 
Ordinariamente no permitían á los escuderos 
combatir en la justa con ellos. Tan honro os 
eran estos privilegios, como afrentosa, terrible é 
ignominiosa cualquier mancha de los que se 

'le honraban i cobardía u otra cualqnii i b ijc 

za, pues la degradad ira muy semejante i la 

que pudiera e icr olin i" miiii I ros de la. Igle- 
sia que faltaban é sui deberes. El caballero con- 
dón ido por Infamia veía i aducido .i un tabla 

ib. preparado al intento; allí se rompí m •■ pi la 

> i arma i y escudo, borrando á esto el 

bli i a.1 iba ;il cond nado .1 la cola de un 

e ib illo j ie !'■ arra .1 raba poi el "el", ,1 la. voz 
que loa ejecutores pronunciaban Injurias a1 roce 

"mi 1 1 "I culp ible, b" i"i d . do pi 

I1.1i litado los 1 il a mortuoi ios, fulmina- 

bau contra él las maldicione 1 del salmo r\ 111 

Ti 1 1 1 e pregnntab bre > tro vi 

o repetía re el heraldo replicaba 

que oso ira el nombre del que tenían a la vis 

la, pue que al re [1 - on iidi raba ya rr¡ 

quo como 1 traidor, <*', 1 al j /■ m ntido. En 

el 1 le • criaban p or 1 1 ■ ,i„ j .,..ii 1 caliente, 

'" para boi raí el sagrado carAetor conferido 

con el al - Ii pasaba ei tom ■ una cuerda 

por ib bajo ó' I" brazos 3 1 li dejaba caer bajo 
el 1 ii'l ido; '■ i,, ponía un •<< o tejido do caña: 
ó mimbres) cubiei Lo con un po io inoi 1 1101 ¡o ¡ 

l"'Jli I \ 



CAUA 

en esta disposición era conducido á la iglesia, 
donde se le entonaban los mismos cantos que á 
los muertos. A esta degradación seguía algunas 
veces la muerte en la forma dicha, o el entierro, 
y en ambos casos los hijos y descendientes del 
condenado eran declarados incapaces de poder 
ser nobles, indignos de presentarse en la corte y 
en los ejércitos, justas ó torneos, so pena de ser 
desnudados y azotados. 

III Decadencia de la caballería. - Resultado 

del feudalismo esta institución, desaparecí ni 

aquel sistema. Fué por mucho tiempo la caba- 
llería, creada para contener la anarquía, la única 
fuerza pública, y sus miembros eclipsaron real- 
mente con sus hazañas á los héroes de Homero; 
peí" ,1 medida que aumentó el poder de los re- 
yes y del e-lado llano, la inocencia, la propiedad 
y la vida estuvieron menos amenazadas, y la 
caballería perdió su influencia y su prestigio, y 
cedió sus funciones á una autoridad legitima- 
mente constituida. El uso de la pólvora cambió 
la forma de la guerra. Antes combatían cuerpo 
á cuerpo, y la fuerza, la destreza y el valor 
triunfaban siempre. Las armas de fuego alejaron 
á los combatientes, y dieron la ventaja á la se- 
renidad, á la disciplina y a la táctica. La caba- 
llería, pues, perdió su superioridad en los cam- 
pos de batalla. Su armadura de hierro, su duro 
aprendizaje, su ciego ímpetu llegaron á ser in- 
útiles y aun peligrosos. Los reyes organizaron 
ejércitos permanentes, mucho más dóciles y 
mejor organizados que una nobleza belicosa y con 
frecuencia ausente de sus banderas. Por otra 
parte, los caballeros incurrieron en toda clase de 
vicios. En un principio estaban obligados á po- 
seer el conocimiento de las letras y de las leyes, 
al mismo tiempo que se dedicaban al manejo de 
las armas. Insensiblemente descuidaron los es- 
tudios ajenos á la guerra, y llegó un día en que 
se considero titulo honroso el hecho de no saber 
leer ni escribir. La menor tintura de las letras 
era vergonzosa para un caballero, porque las 
vigilias dedicadas al estudio creíanse contrapues- 
tas á los ejercicios guerreros, y por tanto al esta- 
do noble. La ignorancia y la relajación de cos- 
tumbres llevaron á los caballerosa tener gastos 
excesivos, y ellos, para reparar el quebranto 
de sus fortunas, cometieron toda clase de trope- 
lías, movieron guerras para tener ocasión de ro- 
bar, cambiaron á menudo de Vianderas, fueron 
la plaga de los campos, y, en suma, se convir- 
tieron en crueles bandoleros. Pedro I de Castilla 
quiso dominarlos, y los nobles no sosegaron 
hasta que el bastardo Enrique se ciñó la corona 
por medio del fratricidio. Castilla y León, en los 
días de Enrique IV, ofrecían el triste espectáculo 
de un rey débil de carácter y falto de poder po- 
lítico, un estado llano empobrecido por la falta 
de seguridad en los campos, y una nobleza com- 
puesta de caballeros que salían á los caminos 
para robar á cuantos se atrevieran á emprender 
viajes. Prostituyóse también la institución cuan- 
do seconcedió la dignidad que ella suponía, á 
niños, á menestrales y á ciudades enteras Fían 
cisco I de Francia la otorgó a los sainos y artis- 
tas y quiso enaltecerla, pero era tarde, ('arlos I 
de España fin- mas feliz. En Francia puede de- 
irse 1 1 ue la institución desapareció con Bayardo. 
En España los Reyes Católicos y el Cardenal 
iiee ros acabaron con sus últimos restos. Surge, 
cuando la caballería estaba ya decadente, una 
literatura rica y brillante, que celebra sus vir- 
tudes, porque ha s lido siempre que los I 

bu ., ante los males del presente, vuelven con 
e o mu los ojos al pasado, que quizas fué peor, 
pero 'pie por la distancia se ofrece con caí u 
res simpa lieos. Mas ( 'oreantes, con su inmorl il 
Quijote, acaba de ridiculizar hasta el recuerdo 
de la muerta institución, 3 j 1 uadie \ uel\ 
cribir ///'Me,- </. caballa las v estas palabras), 

I v Juicio acerca di tu caballería. -Loi 
llero 1 1 ib M o "ii pi"i echo poi la tranquili- 
dad publica; corrigii al ¡o la ti rocidad 

11 1 'le l.-e. --ii .1 timbre 1; 1 le\ aron 1 1 pol 1 ic 1 .1 loa 
c impo . eiiiien 1 ti 1 11 o i- 1 > e 1; die- 
ron ejemplo de valenl 1.1 ;i l.i - '1 I .- i i . 

bullían i. '.a ron los horrores de la guerra; fomenta- 
ron la suavidad y galantería en las co I bres¡ 

comunicaran más energí i .1 la mu ¡en ¡dosi 

lia I - 1 ' ■ I 1 1 1 ' I ' -lili ■ 1 1 1 I ' 1 1 lie ■ - I ■ 

y dignificaron a los d ioióh j 

pill l do COSl lllnl'le .; I : I 'el ni" ,|i h 

eran el alin.l ile la in,l Ituciólli I ' pn dad, '1 \ ,1 

lnr, la pa mu amoló i. dcgOlli i i - 'ti ni'r, 

tur I" en upoi I ' " loca tom ' ' ' J ' 1 111 ' 



o u;.\ 



17 



ría pueril, y, además, cuando los caballeros se 
hicieron poderosos, abusaron de su influencia v 
de sus fuerzas y fueron remora de todo progreso. 
En España, por ejemplo, retrasaron con sus lu- 
chas intestinas y con sus alzamientos contra los 
reyes el término de |la Reconquista. Dueña en 
nuestros días la mujer de una cultura superior 
la de siglos anteriores, guiada, sin embargo, por 
el sentimiento, se deleita con la lectura de obras 
que describen los hazañas, la galantería y los 
amores. Sedúcela aquel honor rendido á la her- 
mosura por los guerreros; aquellos combates sin 
otro móvil que defender la honra y merecer las 
alabanzas de los demás, y, particularmente, de 
aquella á quien se adora; aquellas divisas galan- 
tes o misteriosos que cubrían los escudos; aque- 
llos cantos de los trovadores, mezclados con los 

ipn. nos de las fiestas militares, los juegos y si- 
mulacros de batallas; aquellos juramentos de fi- 
delidad; tantas y tantas hazañas y hechos he- 
roicos. El literato acude á tan ricas fuentes 
seguro de hallar bellezas sin cuento que despier- 
ten la inspiración en el artista, el entusiasmo en 
los lectores. El filósofo no juzga un mal la des- 
aparición de la caballería, porque no es, á la 
verdad, para envidiada una época en la que la ra- 
zón estaba en la infancia y el estado general era 
la anarquía; en que el defecto de las leyes y la 
falta de protección en el gobierno no podían ser 
compensados sino por ideas exageradas del honor 
y del deber; pero literato y filósofo, historiador 
y hombre político, todos habrán de reconocer 
que la exageración de tales sentimientos luí- el 
principio de grandes virtudes y de acciones bri- 
llantes, que prestaron caracteres simpáticos á 
tres siglos de la Edad Media, 

- Caballerías y carruajes (Impuestos 
SOBRE): Hac. jxíb. LTno de tantos arbitrios áque 
se acudió en el azaroso reinado de Carlos IV fué 
la imposición sobre los caballos y ínulas de re- 
creo. Creóse en 1799 con destino á la Caja de 
amortización de los vales reales, y tenía carácter 
progresivo, exigiéndose 25 reales al año por el 
primer caballo de regalo, y aumentando lineo 
los derechos por el segundo, tercero, etc., hasta 
fijar 139 reales por cada uno de los que excedie- 
ran del número de diez. El impuesto se extendía 
y era más alto sobre las nudas de regalo, porque 
éstas debían pagar 100 reales la primera y 379 
con 21 maravedises la décima. Eran tan esca- 
sos los rendimientos de esta contribución, que 
abandonó al cabo del primer año. Fué restable- 
cida, sin embargo, en 1822 con una tarifa mucho 
más elevada, que imponía 100 reales ala prime- 
ra muía, 3 000á la décima y la mitad por ios 
caballos. Tampoco en su segunda épne.-i . 1 1 i . i : ■ ■ . ■ 
esta imposición suntuaria, que sólo duró otro 
año. 

Mas antiguos precedentes tiene la contribución 
sobre los coches, si es cierto, según opina en su 
Ilicrionario ('.inga Arguelles, que se ensayo du- 
rante el reinado de Carlos II, si bien hubo mn\ 

ie le renunciarse á li branza porlasdifi- 

Cllli "!'- ' "U qui I i"|" .'iba. Al mismo til ii'i"' 

y con igual objoto que el impuesto sobrí 
ballos, estableció Carlos IV el de los coches, 
gravando con 120 reales anuales el primero y 
llegando hasta 4000 reales para los que pasasen 
del iniiin i" de cinco. En 1808 rendía el arl 
cerca de dos millones de reales; la J un 
le confirmó en L809, le mantuvo i irnbiéu el plan 
ileilaray, figuraba ' recursos adoptados 

poi la Cortes do 1822, lo mismo qui oído caba- 
llos, v tuvo igual sui Me ,|n. éste. 

La caballi rías y carruajes de lujo uo pagaron 
mas que los arbitrios locales establecidos por 

ule - Ayuntamientos de las grandes capitales, 

hasta que la ley de Presupuestos do 29 di 

le 1 867 el' le mu-i "iin ¡ 

U, Has y cari " ',:' -.. que di 

la caballería maj on , no ompl ida en 

y todos los 'ni i najes quo, hallándosi rlodi 

ni n- il omodidad do sus dueño i paga 

ran ya al 1 tado alguna i 

i . i l,i i . 1 1 1 1 . i e -. i ■ ' i cuotas di i ' ' 

poblaciones, di 

i!" di tinción 

cuatro i ie -i is. Esta 

|."i la ley di Pn up lia 1. " do julio do 

i o" e la volvió d . ., ■ 

2 do octubii - 1 < ' 

nene ibol ida ] '■ ■ i 1 I l 

1 1 1 ' 1 1 1 1 . 

tos como a ri 



18 



CABA 



-Caballería ó Nal ibo en 

la costa N. de la isla de Menorca. Es el frontón 
septentrional de un promontorio cuya extremi- 
dad oriental la constituye el Cabo de Levante, 
y la occidental la isla de Porros. El cabo es 
limpio y acantilado, tiene SO m. de elevación y 
se presenta tajado al mar, aunque disminuyendo 
de altura hacia el S., de manera que visto ¡i 
cierta distancia desde el E. ó el O. parece una 
isla. Hay un taro en su cumbre y punta más sa- 
liente. 

-Caballería y Portillo (El padre Ff.an- 
I . i ñor español. 

N. en Yillarrobledo (Albacete). Floreció á me- 
diados del siglo xvm. En 1751 era prefecto de 
espíritu, ó sea maestro de sagrada Teología mís- 
tica, eu el colegio Máximo de Alcalá. Escribió 
una Historia de la M \ - 1 /"" Leal 

o, en la provincia de la 
Mancha Alia, con ss desús 

Madrid, 1751, en 1." i El doc- 
tor don Bernabé de Bargas, catedrático de Teo- 
logía^' tibió, al censurar dicha obra, 
el siguiente elogio: «No ha menester más 
prueba la plata del Potosí que el ser de aquellos 
cerros, ni más examen el oro de esta Historia, 
que ser de la fecunda mina de Villa-Robledo, 
iza no sólo se deja ver en el hermo- 
so lienzo que el P. Caballería tan diestramente 
descubre, sino en que siendo este sólo, de cuyo 
lleno sujeto, mejor que en Máximo dijo Ovidio 
que miraba á Roma, diré yo que en este autor 
r al mundo el rostro hermoso 
D propio autor dijo el doctor Bargas: 
■■ En el pens i i, en el discurrir sólido y 
en el di te; la erudición es varia, el es- 
tilo ajustado á las materias, y la frase suave, 
sin na r.isidad.» El libro, escrito con 
buen método, está dividido en dos partes: la 
primera relata la historia secular de la villa, y 
la historia eclesiástica y 
lóselo. ritor de nuestro tiempo expo- 
ne el juicio que el P. Caballería le merece en 
- términos: «Hoy resulta algo hi- 
perból imio el del doctor Bargas ; 
lo el mérito literario del P. Caballe- 
ría á - ivía podemos calificarle 
de esc! para su tiempo, pues su 
propia, y su estilo suelto 
tella balumba de citas y aque- 
u el siglo pasado.) 

caballeril: adj. ant. Perteneciente ó rela- 
tivo al 

Y recibiendo lasi IBalli Rli ES ario 
. 
.ItAN di Mena, 

CABALLERILMENTE: adv. ni. ant. CABALLÉ- 

CABALLERIZA í de , o l) Sitio Ó lll- 

i lo., ca- 
de á [lie llevaron los caballos a 
RV ANTES. 

siri: i lanadas 

UAI.I.I.IIIZA. 
I i Jbkú [IMO G] II I w. 

ballos 6 mu- 

'■ ' i i RIZA. 

UlA, 

roso de 

P, I ZAR. 



CABA 

Las caballeri :as deben reunir tres condiciones 
higiénicas esenciales: abrigo contra la humedad, 
luz y ventilación. Lo primero se consigue eli- 
giendo bien la situación y los materiales; lo se- 
gundo abriendo vanos cuidadosamente orienta- 
dos, y con esto mismo ó con medios artificiales se 
obtiene la conveniente ventilación. 

En las caballerizas ordinarias se colocan los 
caballos unos juntos á otros, y se acostumbra 
separarlos por barras ó tablones fijos ó movibles, 
llamados vallas. 

La orientación que en nuestros climas mejor 
conviene en las caballerizas para las puertas y 
ventanas es la del Mediodía, y de no podéis» 
elegir ésta se pondrán á Levante, ó por lo me- 
nos se procurará que haya siquiera una ventana 
a otos vientos. 

Las dimensiones deben calcularse de modo 
que cada caballo disponga de un volumen de 
aire de 2S á 32 metros cúbicos por hora, por lo 
que suelen darse á cada plaza las siguientes: 



76 
75 



5 m x 5 m = 35 m 3 como máximo. 
4 x 4 = •28 m 3 como mínimo. 



No se dará á la caballeriza meuor ancho de 4 
metros, para que el caballo pueda recular, y se 
atienda á mi servicio, y no pasará de i o4 m ,50 
la altura para que no sea muy fría. 

Se disponen las caballerizas de diversas ma- 
neras: una es la llamada sencilla y longitudinal 
( Fig. adjunta); tiene las plazas b, un paso de- 




Caballeriza sencilla y longitudinal (planta) 

tras para el servicio, colgaderos c para los arne- 
ses y un pequeño cuarto « para el mozo de cua- 
dra, hecho con biombos, pues tiene que desar- 
marse para que puedan entrar los caballos en 
las dos últimas plazas. Para salvar este incon- 
veniente en las que tienen alguna elevación, se 
dispone este cuarto en sobradillo, á media altu- 
ra, servido por escalera de mano. La caballeriza 
i nía tiene 15 metros de largo y 5 de ancho; 
está alumbrada por tres ventanas al frente y 
dos laterales, y se entra en ella por dos puertas. 
La Jiíj. adjunta muestra la sección, viéndose 




Caballeriza sencilla y longitudinal (sección) 

dos tul"', do ventilación; y en id desván se dis 
pone poi lo regular el granero, con puertas ó 
\ entana ibiei tn i en los hastiales. 

Las Caballi rizas llamadas dobles y longitudi- 

, por ti nei 'lo, tila . de plazas, pueden pre- 
sentar dos disposiciones. En la una (Fig. ad 

junta ) lo caballos están de grupas, el pasillo de 




Caballeriza doble y longitudinal /i!"n/,,\ 

servicio es central lo ¡uadarní • - están i lo 

el cuarto del m I fn uto de la 

no tal disposición para caba- 
lado rju al sentir "ti"- por do 

La otra & on agí upar dos sencillas 

lougiti ljo una misma cubierta, u p i 

-i un muro ilí i i cuyo dos lados 

n ''Mii dichón por sus extremos 

-i ion lo '! mparti- 

n "ili I no id i II llisver 

Ion I ni 'o o i ' ir illas., dublés. 

I tiom 'i i" I 

ros di ■■ - - 



CABA 

cuarto del mozo con las arcas para el grano En 
las dobles el edificio se encuentra dividido en 
dos caballerizas separadas, como en el tipo ante- 
rior, teniendo en él centro el cuarto del mozo y 




-' 'aballt riza transversal 

guadarnés (Fiíj. siguiente). Se pueden reunir los 
dos departamentos y llevar las habitaciones á 
una extremidad. 

En algunas partes se han establecido caballe- 
rizas con un pasillo intermedio, dispuesto por 




Caballeriza trun sea-sal 

detrás de las pesebreras, que se abren con tram- 
pillas para poner el alimento. Esta disposición, 
que podrá ser conveniente para otras clases de 
ganado, no lo es para el caballo, que conviene 
acostumbrarlo á ver de cerca al hombre. 

En Inglaterra se tienen los caballos de regalo 
en pequeñas piezas, llamadas cajas, en completa 
libertad. 

Las puertas deben tener por lómenos l 1 ", 25 
por 2 m ,25 á 2 m ,40 de altura, y eu caso de tener 
que reducirse se pueden bajar á un metro de 
ancho y dos de alto. Es conveniente poner ro- 
dillos giratorios en las aristas de las puertas 
para que no se lastimen al entrar y salir los 
animales. No deben situarse las ventanas enci- 
ma de los pesebres, tanto ¡tara que no hiera la 
luz directamente en los ojosa los caballos, cuan- 
to para evitarles corrientes de aire en la cabe- 
za. Se sitúan regularmente a tres metros so- 
bre el suelo. Este debe estar cubierto de un 
pavimento sólido que resista alas patadas, y se 
usa el empedrado , solados de ladrillo bueno 
puesto á sardinel para mayor resistencia, ó as- 
falto sobre una tongada de hormigón. Ha de 
ser impermeable para que no se filtren los orines, 
que deben correr fácilmente á regueras dispues- 
tas al efecto, y para ello se da al piso una pen- 
diente de n> ,025 por metro en el sentido de la 
cabeza á la cola: á las regueras que conducen 
fuera de la caballeriza los orines se les da pen- 
diente de ti" 1 . 02 por metro. 

El techo conviene cubrirlo de cielo raso ó bo- 
vedillas para que en las vigas no se críen sucie- 
dades ni insectos. 

-Caballeriza: Oeog. Aldea en la parroquia 
de San Adlian de Toba, ayunt. de i Ve, p. j. de 
Corcubión, prov. de la Coruña; 20 edifs. 

CABALLERIZO: lu. El que tiene a SU cargo el 

gobierno y cuidado de la caballeriza y sus de- 
pendientes. 

Y llamando á la puerta de los aposentosdel 
CABALLERIZO, que estaban enfrente, Le des 
pertó y obligo a que abriese. 

Ai ons Sai is i; lrbadillo. 

-Caballerizo; Criado, pie \. a caballo de- 
trás de alguna persona de distinción, por boato 
ó para resguardo de ésta. 

... aun si fuere menester (dijo Sancho) le 
liaré (al barbero) que ande 'ras mi como I a- 
BAL] l RIZO de rilidc'. 

CeUV \\ lis. 

Caballé» • lmpo, i ri \ ¡ Em- 
pleado de la servidumbre de Palacio que tiene 
por oiirio ir & caballo á la izquierda del coche 

di I i''\ 

Cabali erizo m \yiii; del i:i:\ : Uno de loa 

¡l O di Pal ll i" ' OUyO cargo esta el cuida. i" y 

gobierno de las caballerizas de S. M . de la Ar- 
i; ,i ¡ unas dependencias. 

... avii " a i i R Pedro Sese, hombreno- 

ble j - .'■ ,'..,. , i rej recibirla 

i. [lo pi ladumbre. 

M M.IANA. 



CAlíA 

-Primee caballerizo del rey: Inmediato 
subalterno del caballerizo mayor, y que en 
su ausencia gobierna la caballeriza do S. M. 

caballero, RA (de caballo): adj. Que cabal- 
ga en caballo ú otra bestia. 

... el que lleva (el caballo) eucima puede lle- 
var una taza llena de agua en la mano sin que 
que se le derrame gota, según camina llano y 
reposado, por lo cual la linda Magalona se 
holgaba mucho de andar caballera en él. 
Cervantes. 

Salió la veloz fama caballera 
Ei' un caballo símil y conforme 
A aquel por quien perdió la vil Quimera, 
Su monstruosa figura multiforme, etc. 

VlLLAVICIOSA. 

... iba caballero en una jaca alazana. 
Valera.- 

-Caballero: fig. «Seguido de nombres regi- 
dos por la preposición en, que expresen actos de 
voluntad ó de inteligencia, como propósito, em- 
peño, porfUí, dictamen, opinión, etc., dícese de 
la persona obstinada, que no se deja disuadir 
por ninguna consideración.» 

Esto dice la Academia por vez primera en la 
duodécima edición de su Diccionario, pudiendo 
presumirse que la ha incitado á sentar semejan- 
te errónea definición una falsa interpretación, 
por parte de Pellicer y de < 'Icinencin, del pasaje 
siguiente de C rvantes (Quij. , pte. II, cap. 45): 
«... y el caballero, en su dañada y primera 
intención, fué añadiendo caperuzas, y yo aña- 
diendo síes...» Ahora bien, la falsedad de inter- 
pretación de dicho pasaje estriba en haberlo leí- 
do de este modo: «... y él, caballero en su 
dañada y primera intención,» etc., con lo cual 
pierde toda su gracia y verdad el resto, pues la 
palabra CABALLERO está tomada aquí en sentido 
irónico, como la más expresiva y adecuada para 
tildar de bajo y ruin á un hombre que exigía le 
sacaran cinco caperuzas de un retal de paño 
que con dificultad daría de sí lo suficiente para 
que le pudiesen sacar una. 

Caballero: m. Hidalgo de calificada no- 
bleza. 

En la insigne ciudad de Toledo..., habia no 
há muchos tiempos, dos caballeros de uua 
edad misma, etc. 

Lope de Vega. 

- Caballero: El que profesa alguna de las 
Ordenes de caballería, como de Santiago, Cala- 
trava, Alcántara, etc. En algunas localidades de 
España, suelen llamar caballeras; á las reli- 
giosas profesas de alguna de dichas Ordenes. 

... ¿sabéis lo que es honor, caballeros ele 
Calalraval 

Labra. 

-Caballero: El que se porta con nobleza y 
generosidad. 

... medió tres onzas y las gracias encima: 
le digo que D. Juan es todo uu caballero. 
FernAn Caballero. 

-Caballero: Baile antiguo español, de rao- 
pimiento alegre en tres por cuatro, especie de 
fandango. 

-Caballero: Término de cortesía, del cual 
se abusa en ocasiones tal vez más de lo justo y 
conveniente, que se dirige á un sujeto cuando 
sr habla con él, especialmente si no se lo co- 

i e, 

< 'mi m.i.kiiii... Señor mío... 
Si usted no lo toma á mal 

Quisiera saber á q n 

Tengo la honra de hablar. 

Bretón de los Berreros. 

CaB mi. uno, eso par. tener un doble en 

tído, ' . lel'qile Usted sopa qili' el l'osho 

me itión no e pinta, etc. 

M esonero Romanos. 

Caba nni Soldado de i caballo. 

I ieben facer dos cosas, la rlnr i \ bai i i 

ro que vayan iempre con ello delante í 

die .ti" y ii un 1 ' 1 1 ... 

Doctrinal de < fabalh ro 

Son los biene ■ que gano el hijo e rra 

siendo t ';i|iii,mi, a Iférej, i m: "i i no, Boldado, 
marino, remador, etc. 

A/.rn ni i x 



CABA 

-Caballero: Fort. Fuerte interior que se le- 
vanta sobre el terraplén de la plaza, y sirve 
para defender una parte de la fortificación. 

El Capitán levantó luego un caballero 
alto para sujetar a los trabajadores, y poderlos 
descubrir en la obra que hacían. 

Luis del Mármol. 

Que lo primero que se habia de hacer era 
añadir y poner dos caballeros al castillo. 
Estebanillo González. 

-Caballero andante: El que en los libros 
de caballería se finge que anda por el mundo 
buscando aventuras. 

Donde le hacen caballero andante. 
Antonio Agustín. 

Le dijo: -Diablo ó caballero andante, 
Según capituló Carlos Severo, 
Pues que caíste, quedas prisionero. 

QUEVEDO. 

-Caballero andante: fig. y fam. Hidalgo 
pobre y ocioso que anda vagando de una parte 
á otra. 

- Caballero AVENTURERO : Caballero an- 
dante ó novelesco. 

-Caballero cuantioso: Hacendado que en 
las costas Je Andalucía y otras partes tenía obli- 
gación de mantener armas y caballos para salir 
a la defensa de la costa cuando la acometían los 
moros. 

Los caballos que han de tener los dichos 
CABALLEROS cuantiosos, sean buenos para pe- 
lear. 

Nueva Recopilación. 

-Caballero cubierto: Grande de España 
que goza de la preeminencia de ponerse el som- 
brero en presencia del monarca. 

-Caballero cubierto: fig. y fam. Hombre 
descortés que no se descubre cuando lo reclama 
la urbanidad y cortesía. 

-Caballero de alarde: El que tenía obli- 
gación de pasar muestra ó revista á caballo. 

Porque la caballería sea acrecentada en 
nuestros Reinos: Mandamos que sean guarda- 
dos los privilegios, usos y costumbres que han 
y tienen los CABALLEROS de premia y de alar- 
de, que mantuvieren caballos. 

Nueva Recopilación. 

-Caballero de conquista: ' lonquistador á 
quien se repartían las tierras que ganaba. 

- Caballero de contía ó cuantía: Caba- 
llero cuantioso. 

... en cada pueblo haya uu libro en poder del 

escribano del Concejo donde estén escritos y 

asentados todos los cíballeros de cuantía. 

Nueva Recopilación. 

-Caballero de espuela dorada: El que, 

siendo hidalgo, era solemnemente armado CA- 
BALLERO. 

-Caballero de industria 6 de la indus- 
tria: Hombre que, con apariencia ile caballero, 
vive á costa ajena por medio de la estafa ó del 
engaño. 

-Caballero de la jineta: Soldado que 
monta á la jineta. 

- Caballero di; la sierra: Caballero de 
sierra. 

- Caballero del HÁBITO: El que lo es de al- 
guna de las Ordenes militares, 

-C abállelo de mohatra: Persona .pie apa 
renta ser caballero, no siéndolo. 

-Caballero de mohatra: Caballero de 

I MU si RÍA. 

I ! MIAI.I ERO DE PREM1 \: Kl que esta obli- 
gado . i mantener armas y caballos para ir ala 
guerra 

Mandamos se informen en principio de cada 

un año de todos los que tienen cuantía para 

ser cabai i.i.mis tlr premia que no lo son, etc. 
.Y/o va Recopilación. 

I ! IBALLI5R0 de si ERRA: En alg 9 pue- 
blos, gualda di 1 d caballo do los i les 

Cabali ero en plaza: El que toret i ■ 
bailo con garrochón o rejoncillo, 

Cabali ero gran oru¡ Orai orí 

OaBAI i iio m i .-. LDERO I lot 'endiente de 

lili jefa d' he ai I 



CABA 



19 



-Caballero novel: El que aun no tenía 
divisa, por no haberla ganado con las armas. 

-Caballero pardo: El que, no siendo 
noble, alcanzaba privilegios del rey para no 
pechar, y gozar las preeminencias de hidalgo. 

Don Repollo y doña Berza 
1».' una sangre y de una casta, 

Si no CABALLEROS pardos, 

Verdes fidalgos de España. 

QUEVEDO. 

-A CABALLERO: ni. adv. con que se significa 
estar más alta ó superior una cosa respecto de 
otra. 

- Armar caballero á uno: fr. Vestirle las 
armas otro caballero ó el rey, el cual le ciñe 
la espada con ciertas ceremonias. Hoy se obser- 
va y practica con los caballeros de las Ordenes 
militares y de algunas otras, que son armados 
por otro de su orden. 

... propuso de hacerse armar caballero 
del primero que topase, etc. 

Cervantes. 

... prohibió expresamente (el legislador) 
que se pudiese armar caballero al hombre 
pobre, etc. 

Jovellanos. 

-Artero, artero, mas non buen caba- 
llero: ref. con que se reprende á los que en su 
proceder usan de alguna astucia para engañar á 
otro. 

-¡Buenas noches, caballeros! -Y eran 
todos zapateros: ref. con que se moteja 
de estar compuesta de Lente de poco más ó 
menos alguna concurrencia que presume de lo 
contrario. 

- De caballero á caballero: fr. Entre ca- 
balleros, á estilo de caballeros. 

- Poderoso caballero es don Dinero: fr. 
prov. con que se encarece lo mucho que pueden 
las riquezas, hasta el punto, en ocasiones, de 
hacer que se tuerza la vara de la Justicia. 

- Caballero: Art. mil. En fortificación las 
frases caballero de baluarte, de I rindiera, de 
ataque, designan la idea de elevación, domina- 
ción artificial para tirar « caballero, de alto á 
bajo. En tal sentido, como apunta Almirante 
en su Diccionario militar, la palabra caballero 
es hoy, más que desusada, desconocida. El caba- 
li, ro de baluarte era generalmente otro baluarte 
ni. is pequeño, con sus lineas paralelas á las del 
baluarte á que servía de reducto interior para la 
última defensa. El caballero de trinchera en los 
siglos XVI y XVII tenía por objeto ver, dominar, 
barrer los terraplenes del recinto; boy no puede 
tener más aplicación que contra el camino cu- 
bierto, y se reduce á un pequeño trozo de la 
misma trinchera, más elevado por medio de 
cestonadas en que se apostan tiradores, que 
suben | iscalones interiores hechos con fagi- 
nas. En general, el caballero de trinchera, Je 
aproche, Je acceso, de asalto. Je ataque, es lo 
mismo que la (eriaza, el agger, el montón di' 
tierra 11 otros materiales destinados en la anti- 
güedad a plantar máquinas, y después artille- 
ría. Je sitio para tirar á eaballi iobi 

sor de una muralla. 

-Caballero: Zool. Nombn común Je las 
aves zancudas que forman el géw ro Votantes, Je 
la familia Je las cscolopa. idas, subfamilia Je 
los totaninos. Aunque frecuentan las orillas de 
lo le,., lis playas, las niarisiiias. las praderas 
bajas y binneJas y se mantienen Je gusanos, 

Je buido ice! Y de insectos, sol] ave ,1. 

no se mu .ni las regiones europeas más que en 
invierno; llegan por ol j parten por la pri- 
mavera, Su carne es muy delicad i, pero | 
nocida, fuera de las cosí <■• do mar, mucho más 

frecuentadas por ¡. que las orillas Je 

las aguas dulces. 

I i pecies mas impoi l ni 

i 'aba I ¡l Je la punta del '. 

la ,!■ I i eola llene d I |,lll- 1,1 I , \ ol fol 

i,, ,i,, n plumají i bl ne o, con pequeñas man- 
chas transversales Je un gris i 
i. \ n la parfc upoi ioi del cu lio j Je todo 

el i ñor no; la p o te anl i do I 1 1 abo • del cue- 
llo j I i io|, a i,,i ,1,1 , uoi po son Man, 

ne ,'l i d. ot i • ■'■ 
i o, lia • .ni ínulas de un Ol . 

i I centro; otras pintas Je esto misn 

\ , ¡ i 1 1 . i i i i . i ¡ 1 1 , 1. 1 1 1 1 1 1 , 1 1 . i 
d.i ¡i. i 



20 



CARA 



anaranjado y negro en su extremidad: los pies 
anaranjados y las uñas negras. 

Este caballero, procedente de la bahía de Hud- 
son, es una de las ares cuyo plumaje se torna 
blanco en dichas regiones por lo riguroso del 
frío y que en la estación más templada vuelven 
á cobrar los colores propios de su especie; y 
aunque á la verdad, siendo ave que se alimenta 
sólo di y gusanos no parece que pu- 

diera vivir en una región donde el frío es ca- 




' ! -llera blanco 



Caballero verde 



paz de hacerla mudar su plumaje en blanco, cesa 
xtrañeza si se reflexiona que aun durante 
el frío más riguroso puede encontrar algunos gu- 
sanos y diferentes animales casi de la misma na- 
turaleza en las aguas del mar y en los fangos 
ibren. 

-. -Su longitud desde la punta 
del pico hasta la cola es de más de once pulga 
. y la de un extremo á otro de las alas de 
diecinueve pulgadas y algunas líneas; sus alas 
•orno la cola; la cabeza, 
la pai - del cuello y de todo el i w i po 

plumas negras en medio y 
en los bordes, la garganta es blanca; La 
ruello esta cubierta d>' plumas 
idas de blanco; el pecho y el abdo- 
s de un blanco muy hermoso, a excepción 
is que están cubiertos de plumas de 
un gris claro rodeado de blanco; las tectrices 
de las alas están mezcladas de gris, de negro y 
de blanco; las rémiges son negruzcas por arriba 
y cenicientas por debajo, con la extremidad cir- 
ino, y el tallo del mismo color; 
i de un gris pardo, guár- 
ala de blanquizco ¡las cuatro 
eriores de cada lado 
tienen a i manchas transveí ali 

de afuera, y una faja del mismo co 
; ii minución 
os lados; el i i i - es de color ave- 
llana; el pi jo iro n gi uzeo en la 

ir lo regular son encarnai 
algún i 

■ I 1 : 

i punta del pi o 

di punta á 

p ido s lia -a i el 

uperior 

del cu ion de 

están cubiertas de 

plumas pard 

■ pai i" ■■ 

■ ■a blam o manchad 

tecti ¡ce i 

I" COloi gl i 'II 

ii ',M' o por la 

■ i" 'i- vi inl 

blanquizco por la 
inco unís in- 

' 

u>iueic>ii 
del con loce pill- 

en n edio de 

i 

i [|c la 

| 



CABA 

pardas por en medio y blancas por las mallas; .-1 
pecho, el vientre y los costados semblados de 
manchas ó fajas pardas, unas al través y otra i á 

lo largo sobre fondo blanco; éste íiltinn lor i s 

el de lo alto de las piernas, como también el de 
las tectrices de la cola, que además están rayadas 
de un pardo negruzco; el borde del ala junto a 
suplie. ■ -tillo de plumas pardas, guai 

necidas de illanco; las pequeñas tectrices son de 
un gris pardo, las medias del mismo color, 
rayadas por medio de un pardo negruzco, y las 
mayores pardas ti i minadas mi blanco, sobre •■! 
cual tiene una raya parda en forma de Z ; las 
rémiges están matizadas de gris pardo, di- ceni- 
ciento, de pardo, de blanco, y la mayor parte 
merecerían una descripción separada. La cola i - 
blanca, rayada por medio de un tinte negruzco y 
manchada de un gris pardo sobre el Maneo de 
las dos plumas del medio; el pico tira á rojo 
desde su raíz hasta la mitad de su longitud y es 
negruzco en lo restante; los pies son de un rojo 
pálido y las uñas negras. 

El caballero llamado yintorfoporalgunos.es un 
ave que tiene muchas relaciones con la antece- 
dente y que se diferencia en ser algo más pe- 
queña, en que los colores no están distribuidos 
en su conjunto de la misma manera, y en que 
por lo general domina más el gris en su plumaje. 

Caballero variado. - Su tamaño y dimensio- 
nes son casi los mismos que los del caballero de 
pit < encarnados. La coronilla de la cabeza es 
negruzca y lo restante está cubierto de plumas 
par las por en medio y grises por las orillas; la 
parte superior del cuello es gris, y las plumas 
di I lomo negruzcas y guarnecidas de rosado; el 
obispillo es ceniciento pardo, con una mancha 
negruzca en el extremo de cada pluma; la gar- 
ganta de un blanco rosado; la parte anterior del 
cuello y el pecho de un gris rosado, y la n gión 
abdominal de un blanco sucio teñido de ro ado; 
las pequeñas tectrices de las alas son negruzcas 
por en medio y de un gris pardo por las orillas; 
las grandes y mas inmediatas al cuerpo negruz- 
ca-, guarnecidas de rojo, y las grandes mas apar- 
tadas' de él también negruzcas y circuidas de 
blanquecino, pero tan solo en su extremidad. 
No tiene más que veintidós plumas en cada ala. 
las nueve primeras de un pardo negí uzeo guar- 
necidas por la punta de un color blanquecino; 
las nueve siguientes de un ceniciento partió guar- 
na ' ida de blanco, y. en fin, las cuatro más in- 
mediatas al cuerpo negruzcas y circuidas do ro- 
ldo : la cola es de un gris pard splandecien- 

te, culada en su extremidad poruña faja ne- 
gruzca, terminada en color de rosa; el pico y 
los pies son tiegru: i os 

Caballero verde. Desde la puma del pico á 
la de la cola tiene cena de ocho pulgadas y me- 
dia; la coronilla de la i abi a es Manca; -. 
lelos, garganta ycuelloson de un pardo oscuro; 
la p o te supi leí Ionio, las plumas escápu- 
la tCCtl ees de las alas tienen 
i culo-,,; la paite inferior del lomo, la región ab 
doiuinal y la rabadilla son Maneas; las rémiges 
purpureas, y todaspor la pule de afuera tienen 
.. ni' i i ancuas anaranjadas; las medias 
ca i verdosa i ccepto la mas Inmediata al cncr 
po que e i blanca ; la cola es de color de púrpura 
mbrado de chas anaranjadas; el iris ama- 
rillo, el pico de) mismo color; los pies de amari- 
llo verdoso j las as negras lisia ave, singular 

género por lo he ¡o de su plumaje, se 

i i" ni n Bengala V. A.am is, Toi ino. 

i ' \ i:\i.ii i.,e Pi ."ii. pondiente al 

género / di la familia de los esciénidos, 

, e utóptoros. 










I ¡ay varia i pocii 'le caballt ros; iodos ellos 

dial i"" ii n ["" ' i 1 " obloi , compri- 

' ' i i ' t " elevado on el doi o j \ 

I' i' ' i 'I e, I,r le la cola ¡ la . pin 

muy d liada, en b i le pa 



CABA 

recer un Bable; la aleta caudal i rombóidí 

• tan pal L'ialmenti cu ..... mía 

la ei.in, ación es brillante. La especie I 
E. lanceolatus, llamado vulgarmente Caballero di 
talabarte. El color fnndamenl i] de i te p 
un amarillo gris con tr< - listas am ha p 

oí adas de blanco gris, una que corre por el I o 

y otra cu cada cosí a- lo l ,a primera al"!," dorsal 
tiene dieciseis redios, la segunda cincui ni i 
cuatro; quince cada aleta torácica, la anal tam 
liicn quince y la caudal diec ive, 

-Caballero: Geog Arroyo de la República 
del Uruguay, afl. del río Yi, cu la pal i occi 
Mental del dep. del Durazno, forre de N. a S. 
Hay otros dos arroyos de igual nombre, uno en 
el mismo dep. y afl. tambii n de] río Vi, y otro 
en el dep. de Sau José, afl. del río San José 
por la orilla izquierda. 

Caballero (Marqueses dj 'Oencal. En 1794 
Carlos IV di., los títulos de vizconde 'le San Je- 
rónimo y Marqués de Caballero ■< don Jerónimo 
Caballero, Teniente general, muerto en Muí Le 
sucedió su sobrino don .lose Antonio Caballero, 
Ministro de Gracia y Justicia i interino de la 
Guerra, fallecido en 1821, y pasó el título a su 
hija única doña Gabriela, que lo llevó por ma- 
trimonio á la casa de Montoya. Hoy es marquesa 
de Caballero doña María de la Soledad Joaquina 
de Montoya. 

-Caballero (Martín): /. De este ar- 
quitecto español de fines del siglo XV, solo se 
sabe hasta ahora que era maestro de las oláis 
del duque de Alba y que falleció el año 1 188. 
Así consta de su lápida sepulcral existente en 
Coria, enfrente de una de las puertas laterales 
de aquella catedral, en la pared: pero e gra 
tuita la suposición de Ponz de une la arquitec 
tura de dicho templo puede ser obra de este 
profesor. 

Caballero (Jr.\ \ ■. Biog. Militar español. 
N. en Ñapóles el año 1712; M. en Valencia el 
año 1791. Hizo la guerra de Nápole , ¡ acom- 
pañó a Carlos III, que tenía en mucho sus talen- 
tos, cuando este monarca ocupo el I roño de Espa- 
ña. Defendió á Melilla contra el rey de .Marrue- 
cos, y se hallo a las inmediatas órdenes del duque 
de Crillou en el porfiado aunque infructuoso aso- 
dio de Gibraltar. Mandóle el rey a. Sicilia con el 
encargo de fortificar las principales picas de 
aquel reino, cargo que lleno Caballero como cío 
rrespondía á sus vastos conocimientos de ingenie 
ro. Al volver ii España desempeñó empleo 
gran importancia. 

-Caballero (Jerónimo): Biog General y 

Ministro español, hermano de .1 lian. M. enl807. 
Salvó á don Carlos cu la sorpresa de Yolletri 
I7U .y esto le valió rápidos ascensos Desi nv 
peñó la funciones de Ministro de la Guei ra di de 
1787 a 1790 Vióse por algún tiempo desterra- 
do de Madrid cuando Godoy subió al gobierno, 
y fué poco después nombrado Cousejero de Es- 
tado, 

-Caballero M \\i i i i ¡■¡••i. Militar espa- 
ñol. Dióse á conocer ;i principios de este siglo. 
Fué teniente coronel de ingenieros; se hallo i n 
el sitio de Zaragoza el 1808, y dejo escrita una , 
Relación de su defensa. 

-Caballero (Ramón): H¡<"j. Teólogo y es- 
critor español, tí. en Palma di' Mallorca (Islas 
Baleares) en 1740; M. en Roma en 1^'JU. Abrazó 
en su juventud la carn a i cie¡ iástica, é ingrí 6 

II la 1 nliipaiiia de .Icsiis, Al ser suprimida e la 

orden en España, se reí en R d le se 

dedicó 1 piel, i al eiil 1 1 \ de las letras. Sus 

ola-as lila-. Ilota I 'les son: Dú /'Cirila lypogra- 

anica óslale specimen; 0\ •• sobre 

pintor Josi /.'. a /-', y El heroísii o 
.ni i 'ortés confirmado por las a asura 
migas. 

( ' M; MI 1 l - I " l \ . I '■ l" -'■' ' i Políti- 
co I pañol X. en Zaragoza por los i sl7iit>; 

M. en Salamanca en 1821. En su larga vida po- 
lítico "I" III" illil.' ello ,, lo CargOS 'I'' alcalde 

di ' "i n Sevilla y fiscal del Consejo Supremo 

de i luí ni Sucedió a Jovellanos en la cartera de 
Gracia 3 Justicia, que perdió después del motín 
di \ i ni iiie/. Peí tenecio a la .1 unta do notablí 
pie idida por M urat, y firmó el mensaje dirigi- 
do a N ipoleón, solii itando para regii i Espafl 

le ti familia Ma 1 tard ¡upó el 

di i "ii ajoró de Jo é Bonaparte, al que 



CABA 

siguió á Francia (1814), no regresando á su pa- 
tria hasta después de la revolución de 1820. 

-Caballero (Agustín): Biog. Teólogo es- 
pañol. N. en la Habana en febrero de 1771 ; M. 
en su ciudad natal el6de abril de 1835. Mostró 
desde su juventud especial vocación por la ca- 
rrera eclesiástica, é ingresó en el Real Seminario 
de San Carlos, donde, siendo aún estudiante, 
adquirió fama de profundo teólogo y orador elo- 
cuente. Hizo con brillantez los estudios necesa- 
rios hasta graduarse de Doctor en Sagrados ca- 
li :s en la Universidad de la Habana el 12 de 

abi il de 1 785; obtuvo por oposición una cátedra 
de Filosofía en el indicado Seminario; ocupó los 
cargos de tesorero de la Universidad, y decauo 
del claustro de Teología, en el desempeño del que 
falleció. Hombre de notable erudición, tanto en 
las ciencias teológicas como en las ülosóflcas, 
poseía grandes conocimientos lingüísticos; do- 
minaba el latín hasta el punto de escribirlo y 
hablarlo con igual pureza que el castellano; cola- 
boró en la prensa cubana, y fué uno de los pri- 
meros redactores del Papel periódico, semilla del 
periodismo de Cuba; en el titulado El Lince 
1830), en las Memorias de la Sociedad, y en El 
Obst n> tdor Habanero. Hábil y elocuente orador, 
ha dejado varios sermones notables, figurando 
entre ellos el pronunciado el 19 de enero de 1796 
en las honras fúnebres de Colón, impreso en esa 
fecha y reimpreso en 1838; el panegírico de don 
Luis de las Casas, publicado el 1820 eu El Obser- 
vador Habanero: el elogio fúnebre de don Nico- 
ilvo y los de San Ambrosio y San Francis- 
co de Sales. Escribió además una Memoria sobre 
la necesidad de reformar los establecimientos uni- 
versitarios; unas Lecciones de filosofía eclesiástica, 
que permanecieron inéditas y fueron dadas áco- 
nocer después de su fallecimiento, y la Historia 
de América , fersión que hizo al latín de la 
obra de Sepúlveda. También vertió del francés 
los escritos del abate Condillac, y compuso en 
latín un epigrama á la muerte del ilmo. Espida. 
poesía inserta en El Din rio de la ¡Habana el 22 
de octubre de 1832, y que constaba de •'!:>, versos 
espondeos. 

-Caballero (Isidro): Biog. Coronel uru- 
guayo. Hombre de campe, figuraba entre los 
caudillos del partido conservador, y se plegó á 
la revolución que este partido hizo al presidente 
Pereira en 1857. Vencida la revolución en las 
costas del Río Negro, fué fusilado con los de- 
más jefes principales de ella en el paraje deno- 
minado Paso de Quinteros. Su nombre figura 
grabado en el gran monumento que se erigió en 
el cementerio de Montevideo, á la memoria de 
todos aquellos jefes, en 1867. 

- Caballero (José de la Luz): Biog. Filó- 
sofo cubano. N. en la Habana el 1800; M. en 
1862. Destinad" por sus padres al servicio de la 
[glesia, comenzó el estudio de la Teología, que 
abandonó para seguir el de las Leyes al compren- 
der que no tenía ninguna vocación para el sa- 
cerdocio. Al llegar i la mayor edad, fué nombra- 
do profesor de I* ilosofía en e] Colegio Seminario 
de "sin i ¡arlos, donde se dio á conocer por la pro- 
fundidad de su .'inicia. En 1818 hizo un viaje 
por Europa, recorrió Francia, Inglaterra, Ita- 
lia j Alemania, y i su regreso á Cuba fundó un 
colegio c introdujo útiles reformasen la educa- 
ción primaría de su país. En esta ■'•poca (1836), 
e di tinguió por la polémica que sostuvo cotilos 
partidarios del eclecticismo le V, Coussin, polé- 
mica que le obligó ;i publicar una refutación de 
i i de i i e lili isofo. I )isponíase á marchar 
á Taris, para consultar con los doctores de mas 
fama una enferi lad gravo que padecía, cuan- 
do i i ei general < i I lonnsll le persiguiócomo 
conspirador abolicionista, y le ai n ó di ••■>■ ami 
go del mulato Plácido, cansa por la que I 'aba 
[loro huyó de lo I [abana, y no i olvió a ella has- 
ta el <'■■■ leí i itado gem ral i E paña.. En 

ix 10 fundó oí legio, d le ed i i casi toda 

I i i"\ entud de la isla que más tarde ha floreci- 
do -ai I i Id ii i l i ,1' |ado ■ critos un gran nú- 
mero de afoi i j de p n amii ntos filosóficos, 

inéditos, y i Memoria sobre un I n i nulo que 

qui o -II u en la 1 1 iiiin i. v no pin!., terminar 

bra obn la Rio ofía do i loussin. 

Caballero Fi r m i Bi \g E ci itoi e i 

N 'ii R o ija di M.i lo < tu m s i l 7 do 

julio do 1800; \l. el i, de junio do [876, Hijo 
de honrados labradores, cuyos recursos, aunque 

i n liderable , lo i peí initier lai ex< olonte 

educación á su hijo, aprendió la | h'í.ii'iim' 



CABA 

fianza en su pueblo natal; la Gramática latina 

en Vald [menas de Abajo y en Gascueña; 

Filosofía en el Colegio-seminario conciliar de 
San. lidian de Cuenca, y los primeros años de 
Teología en la Universidad de Zaragoza. Desti- 
nado en un principio ala Iglesia, fué orden ele 
de primera tonsura para gozar del beneficio de 
una capellanía vinculada en su familia, y de la 
que distinto algún tiempo, ejercitándose á la 
vez en la predicación, como quien se proponía 
adquirir tama de orador sagrado. Triunfante la 
revolución de 1820, conmuto algunos de los es- 
tudios concluidos por los de Derecho, abrazó la 
carrera del foro, que siguió y terminó en las 
Universidades de Alcalá de llenares y Madrid, 
y en esta última capital un curso de Botánica, 
ciencia á la que, como á la Agricultura, y más 
aún á la Geografía, mostró desde luego una 
predilección marcada. Su primer cuidado, no 
bien visitaba una población, era levantar el 
plano topográfico de su casco y cercanías. Así 
lo efectuó en su pueblo de Barajas, en Alcalá, 
la Isabela, los Hueros, San .Martin y Xavalmo- 
ral de Pusa, Talavera de la Reina, Malpicay 
otros lugares. Tal fama adquirió como maestro 
consumado en este género de conocimiento-, que 
habiéndose creado el año 1822 la cátedra de 
Geografía y Cronología de la Universidad de 
Madrid, fué nominado para desempeñarla, como 
la desempeñó, en efecto, interinamente, redac- 
tando un curso de lecciones sumamente útiles á 
sus discípulos. Dejando la carrera eclesiástica, 
caso con doña Paula Heredero, muerta en 1855, 
de la que no tuvo sucesión. Como letrado, ges- 
tionó en 1821 eficazmente y con la mayor pro- 
luda d, complicadas transacciones en los Estados 
de la Casa de Malpica, y alcanzó una concordia 
beneficiosa así para el marqués como para los 
pueblos. Como político se afilió al partido pro- 
gresista y ejerció los siguientes cargos: indivi- 
duo de la Comisión de división territorial ; en- 
cargado para proponer un plan de censo de 
población y para el arreglo de los Cinco Gre- 
mios: adjunto del Ayuntamiento de Madrid; 
vocal ile la Comisión ele Estadística general de 
España; jefe de sección del Ministerio de la Go- 
bernación y dos veces Ministro de este ramo; 
procurador por Cuenca y Madrid en las Cortes 
del Estatuto; diputado progresista en las si- 
guientes y senador del reino. Como periodista fué 
el redactor principal del célebre Boh tín, después 
Eco del Comercio. Como gobernante, dio un pro- 
yecto de Museo Histórico, otro de una Ley elec- 
toral, y una Memoria sobre los ramos de su 
Ministerio. En su infancia construyo un reloj 
astronómico y un arado de su invención. Tam- 
bién escribió unas lecciones de Derecho español 
é Historia del mismo; un Mapa exacto de la gue- 
rra de Turqula\ 1828); las Máximas de Agricul- 
tura para los labradores de Barajas (1836); un 
Interrogatorio para ladescripcion de los pueblos; 
un Manual de la lengua inglesa; un Epitome \ 
un Vocabulario de Botánica; un Manual de Geo- 
grafía, é inmemorables opúsculos que no vieron 
la luz pública, En sus últimos años ilustrólas 
Vidas de algunos Conquenses ilustres, y sacó á 
luz la del abat Hervás, la de Melchor Cano, la 
del Doctor Alonso Díaz de Montalvo, [as de los 
reformistas Alonso y Juan de Valdés, la de su 
cariñoso amigo el Doctor D. Vicente Asuero, la 
del ramoso orador l>. Joaquín María Lóp J 
otras. Preparaba la del doctor Constantino La- 
no reí, o ocio llegó el término desu vida. Hom- 
bre benéfico y caritativo, adquirió los bienes 
del clero de Barajas para repartirlos entre le 
senra y seis familias pobres del misino pueblo, 
y habitualmente destinaba una parte de su pe- 
culio á la educación de algún nif cogido 

mi re los matrimonios más honrados j mi ne 
torosos de la población, Diariamente visitaba 
bibliotecas, consultaba archivos y mantenía 

e pondencia con cuantas peí ona podían 

ai i. o .o .o i dudas, y o to lo hizo ha ita el fin do 
sus días. Por lósanos 1827 á 1830, imprimió 
los célebres fol lotos titulados Con 
al señor Miñano, que i enían a* sei una impla- 
cable sátira del ü 

/' MCI, '' "I I, o pOr e| ' II .n|" |'..| ' I 

época publicó El Dique contra el '/'" r •' j La 

i 'ordobada, con mra el pri ro del i ratado de 

-■' de D. Mai Ii Torn nte, j 

la Bogunda de las \ ■■'.■■< ■ . / . 

Buminisl i" a M ne '1 diplom t ico I ' into 

o ¡o Lope do i lórdoba, l i igo lad, ol gi 

j al di entallado estilo 'i , dio en aqii" 



CABA 



21 



lias producciones, le dieron justa reputación dé 
escritor, y acreditaron los sólidos conocimientos 
y las originales ideas que en la ciencia gei 
tica poseía. Por voto unánime obtuvo el premio 
ofrecido por la Academia de Ciencias Morales y 
Políticas al autor de la mejor .]/, moría sobre 
fomento depoblación rural. La de Caballero fué 
calificada por algunos como superior á la famo- 
sa Ley Agraria de Jovellanos. Tres im - 
desu muerte, Caballero había sido nombrado 
presidente de la Sociedad Geográfica de Madrid, 
siendo el primero elegido para aquel cargo. Eu 
1860 caso en segundas nupcias con doña Felisa 
Matute y Asuero. D. Cayetano Rosell da el si- 
guiente juicio de este escritor: «...al buen gus- 
to de la invención, añadía el acierto del desem- 
peño; ala exactitud del juicio, la propiedad del 
lenguaje; al interés de la narración, la artificio- 
sa oportunidad de las digresiones, realzando el 
concepto que ya gozaba de infatigable escudri- 
ñador, profundo crítico, erudito literato, sabio 
filólogo y consumado hablista.» 

De un catálogo formado por el mismo ñor 
Caballero de sus obras impresas hasta 1873, to- 
mamos los títulos de las siguientes, que no son, 
sin embargo, todas las en dicha relación con- 
tenidas. La Turquía, teatro de la Querrá i Ma- 
drid, 1826); La Turquía victoriosa (id., 1829); 
f 'uadro político de las cinco partes del mundo (id. , 
1829); .¡¡niulaniienlos de historia, continuación 
de la de Anquet.il (id., 1831); Nomenclatu: 
orático d, España (id., 1834); .472 sepulturero de los 
periódicos (id. . 1 834 ; Fisonomía de lospro 
res á Cortes (id., 1836); El Gobierno y las < 'orles 
del Estatuto (id.., 1837); Fermín Caballero < 
detractores (id., 1837); Voz "' alerta á lo 
i'iolcs constitucionales (id., 1839, reimpresa en el 
mismo año en Barcelona, Córdoba y Coiuíia); 
Casamiento de Doña Mario Cristina con don 
Fernando Muñón (Madrid, 1840);.Pi 

fea " ('errantes : id. , 1810 : Los es/¡a ho/es pi nta- 

dosporsi mÍsmos(id., 1S43\ que contiene enano 
tipos pintados por el autor; Manual geog 
administrativo de España (iá., 1844); Sinopsis 
geográfica, 6 toda la Geografía en un cuadro (id., 
1818), pliego de gran marca y á colores; Memo- 
ria sobre el fomento de la población rural (id., 
1863-64, Vitoria, 1866 : esta obra fué tradu- 
cida al portugués; Discurso de recepción en la 
Academia déla Historia (Madrid, 1866); Reseña 
geográfica de España para la Es París 

(id., 1867; Parts, 1867, y una edición enfrancés 
del mismo año, Madrid, 1868'; Discurso de re- 
cepción en la Academia de Ciencias i/"- ' '■ " Po- 
líticas Madrid, 1868, y Zaragoza, 1868 ; \ 
del Doctor don Nicolás Heredero (Madrid, 1868); 
La Imprenta en Cuenca (Cuenca., 1869 ¡etc., etc. 

- Caballé Puga (Eduardo 

critor y periodista español. N. en Madrid I ■■: 
defebrerode 1847. Durante sus primeros años 
residió sucesivamente en las provincias 'I i 
turias, Madrid. Granada, Valencia y Sevilla; en 
1864 regn ¡ó á Madrid, donde fundo El < 
Nacional; fué propietario de El VigilanU . \ más 
tarde redactor de La leería y de La Prensa, lia 

escrito varia- ■ diaS ( l'n peilSa 

furtos, lióme, . I ,., ■ .,, .,,'.... ¡ 

del Cían Oriente Nacional de hispana y ha pu ■ 

I ■ .'.' 
maestro francmasones, notable . lobre todo 

i cicero, perlas interesantes noticias que ii 

lien acerca de la historia contemporánea 
paña . algunas poco ó nad i 
hoy, pue proceden de los archivos de dicho Gran 
ii i o - 1 artículo Fb \\<\i mi\ brí * n pro 

duciremos on p rte tan curiosos datos. 

Cabali v l'i unan Ron \ \ 

rONIO : 8 .■ ' \ "i M idri.l el 3 de abril de 
1816; M en la mi ma \ illa el 26 do dii ierabro 
do 1 87 6 1 1 1 ■■ : ■ ..nii \ 

i tibteniento al ai m 

infante) [a, ' laballero de Ro i I o sus prime- 
ras armas en los úll irnos I iem p 
guarro i arlisl i, distinguí su \ alor y 

serenidad en el polig 

hombre políl ico en la insí cióu de 1854, i n 

la que a la vista del eiieii insu- 

rrectos en lo acción do \ 
de Alric i i .'inpii i i reí por sus h 

militaros, y fué o 

dor dene ra María R 

tei i ido ■ "o ' I duque de la Ton 
rules a I i ' 1 I mu ¡08, e,o\ bII 



22 



CABA 



península pnva efectuar el levantamiento na- 
cional de 1868; fué uno de los firmantes del Ma- 
nifiesto de C diz, y al mando de una división 

parte en la batalla de Alcolea. Triunfante 
la Revolución fué promovido a Teniente Gen. ral, 
y se hizo cargo de la Dirección general de Arti- 
llería y realizó en breve tiempo su victoriosa 
campaña contra los republicanos armados de 
Andalucía, dominando por completo una insu- 
rrección que se ostentaba imponente. Se 1 a us 
sin embargo ien la toma de Málaga un 

impropio de un soldado, como lo es el 
I is mujeres, madres é hijas de los in- 
3, i la cabeza de las columnas que mar- 
chaban al at 

- Caballero y Góngora (Antonio): 
Prelado y político español. Dióse á coni ci r i 
fines del siglo xvm. Era en el año 1782 arzo- 
país que hoy forma la República de 
Nueva Granada. Eu la citada fecha falleció el 
virrey Juan ó .Manuel de Torrezal Diez y Pi- 
mienta; y como al abrirse el pliego de futura 
sucesión se halló el nom Telado, creyóse 

entonces, y aún la historia no ha disipado la 
ha, que el arzobispo había envenenado al 
Ulero sucedió, por tanto, á Torrezal en 
imenzó el ejercicio del mismo 
ana amnistía completa, abriendo las 
nido el decreto que infan 
uñado parte en una sublevación 
anterior. También arregló los límites de las dió- 
de Nueva Granada, Quito y Venezuela, 
fundan padode Antioquía, en donde su 

lor Mon trabajó gloriosamente por 
i ora k i. ' ¡abállelo 
para tnejorai las conii siom s 
de Cas i ■ m Martín, aunque fueron in- 

útiles por incapacidad de los frailes; informó á la 
iquezas de las minas, especial- 
J iriquita y Muzo, á las cuales vinie- 
mineros alemanes y el célebre José D' 
Elhm ció el desarrollo de la instruí ■- 

mío los colegios de San 
j el Rosario, en donde la educación 
ími lite decaída y las rentas mal apli- 
cadas. Además fundó el famoso In ututo de 
nocido con el nombre de 
ica. Habiendo hecho dimisión 
nos, el arzobispo virrey salió 
i - i n nuestra península 
1 rdo ' . obtuvo el capelo carde- 
nalicio. 

iallero r Valero \ ícroa : Biog. Poi - 
i ii dramático español. N. en 

o le 1 s;íS; M. en u eiud ni natal 

1 874. llinn : ni- di de la ni- 

■11 su juventud con graves dificulta- 

• le no saber leí 

mpo que residió en la I [abana 
entre ellos en el 
o poeta ! 

i la composi' 

I t muertí i Prím 

.. ni mente político. Co- 
ta tomó parte muy activa en la Vi 
/'. rlulia, j en 
i El i ' o /.' ' 'ant 

3ll |'H r:i nina fué la l'Veii 

a ■•' i Valí . j en olla de- 
para el cultivo 

eyi mías 

levado del ardor polí- 

I pi i • 1 1 cpie 

imprui 

lo Verá 

i próxi- 

; in 

. ' n i 

CABALLEROS: 
CABALLEROSAMENTI 

I 

CABALLEROSA. 



CABA 

-Caballerosidad: Proceder caballeroso. 

...tanto desprendimiento, tanta CABALLERO- 
SIDAD me sedujeron, etc. 

Fernán Caballero. 

CABALLEROSO, SA : adj. Propio de caba- 
lleros. 

-Caballeroso: Que tiene acciones propias 

de caballero. 

Aquí no hay tocar gente pobre y no caba- 
llerosa, sino preguntar quién son los más 
privados. 

Santa Teresa. 

...era un hombre que,... no es posible ha- 
llarle de mas respeto, mas caballeroso... y 
al mismo tiempo mas divertido y decidor. 

Moratín. 

-Caballeroso: V. Manto caballeroso. 

E llamábanlo manto caballeroso, é este 
nome le di cían por que non lo liavía otro 
borne á traherdesta guisa si iiuii ellos. 

Partidas. 

CABallerote- m. auni. de Caballero. 

- CabaLlerote: fam. Caballero tosco y des- 
airado en su persona, ó de ruin proceder. 

... sería gentil cosa casar á nuestra María 
(dijo Teresa a Sancho) con un condazo ó con 
un caballeuote, que cuando se le antojase la 
pusiese como nueva, etc. 

Cervantes. 

Por Madama de Valois 
Se cargaron de rodelas 

Cuatro ó seis caballerotes, 
Como cuatro ó seis entenas. 

GÓNGORA. 

CABALLERUELOS: Geog. Nombre de dos ria- 
chuelos de la prov. de Avila y p. j. del Barco 
en término de Santa María de los Caballeros. 
Ambos desembocan en el río Tormes. 

CABALLETA (de caballo, por la forma): f. SAL- 
TÓN, insecto, especie de langosta, etc. 

CABALLETE: 111. d. de CABALLO. 

-Caballete: Lomo que en medio levanta 
el tejado que se divide en dos alas. Regular- 
mente es una línea de tejas mayores que las de- 
más, y unida con cal y yeso. 

Mas gesto tiene de caballete de tejado que 
de puente pasajero. 

La Picara Justina. 

Estaba sobre un alto CABALLETE 
De un tejado sentada 
La bella Zapaquilda al fresco viento, etc. 
Lope de Vega. 

- Caballete : Potro de madera en que se 
dalia tormento. 

Fué primero atormentado en el caballete, 
donde su ..unan., fué rasgado con garfios de 
linu ro. 

Fr. Luis de Granada. 

-Car miiu Madero en que se quebranta 
el cáñamo ó lino. 

i ¡ .1 caballo boca abajo y pensativo, 
Haco que i abállete de e padador. 
/..'•./. barullo '.'.../ .. 

-Caballeti Pieza de los guadarneses que 

s impone de dos tablas juntas á lo largo, de 

■ lo que fot un o un I , y las iiiuli i, . i. \ a 




do ob tro p¡i in en para toner las 

■ ...¡i posición de que no se maltratou los 

Loi lo tiorra .nada ¡u. 

■ ) in. .. l, ¡un. i ie i . 1 1 1 1 ■ ¡i 

Caba Cu ttn i le la . In 

; ■ u. lo i .i ii .1 tejo i tu 1 1 . 



CAÍ! A 

hacia ahajo, ó de dos tejas ó ladrillos empina- 
dos que forman un ángulo, para que 110 entre el 
agua cuando llueve, ni impida la salida di 1 
humo. 

- Caballete: Elevación que suele tener en 
medio la nariz y la hace corva. 

Andanle las narices mucho trecho de su 
cara; pero tan prevenidas, que para no cansar- 
se tienen cierto caballete. 

Rivera. 

-Caballete: Elevación huesosa, como la de 
la nariz, que está entre las pechugas de las 
aves. 

- Caballete: Atifle. 

-Caballete: Impr. Pedazo de madero que 
S3 asegura con un tornillo en la pierna izquierda 
de la prensa, donde descansa y se detiene la 
barra. 

- Caballete: Mar. Especie de vehículo para 
salvar rompientes formado por dos palos unidos 
en ángulo obtuso, por medio de una enea llama- 
da totora, que se usa en la costa septentrional de 
Chile manejándolo un hombre que va sentado á 
proa bogando con un canalete. 

- Caballete: Pt,it. Especie de bastidor, pol- 
lo común más ancho de abajo que de arriba, y 
sobre el cual descansa el lienzo en que se pinta, 
y se sube ó baja según es necesario. Tiene va- 
rias otras aplicaciones, fuera de la susodicha, 
como cuando se coloca en él una pizarra, etc. 

El caballete es para arrimar el lienzo ó 
tabla que se hubiese de pintar, y poderlo có- 
modamente levantar ó bajar. 

Antonio Palomino. 

-Caballete he Casa (El): Geog. Lómasele 
la isla de Cuba y estribe que destaca hacia el 
N. E. el nudo de los Gavilanes en las inmedia- 
ciones de Banao, jurisdicción de Saneti-Spiri- 
tus. Están pobladas de bosque. 

Cab\llillo (d. de caballo): m. ant. Caba- 
llete de un tejado. 

-Caballillo: ant. Caballón, ó sea el lomo 
de tierra arada que queda entre surco y surco, y 
al cual se da igualmente el nombre de caballete. 

CABALLINA: Mil. Fuente consagrada á las 
musas que brotaba al pie del monte Helicón; es 
la misma de Hipocrene ó fuente del caballo Pe- 
gaso. 

CABALLISTA: m. El que entiende de caba- 
llos y monta bien. 

... habían de ir conmigo doña N. N. y don 
N. N., que no son caballistas, ni yo tam- 
poco; y así fué necesario recurrir á una ga- 
lera. 

Hartzeneüsoh. 

... en dos ó tres semanas haría de mí el me- 
jor caballista de toda Andalucía; etc. 
Valera. 

-Caballista: prov. And. El domador ó pi- 
cador de caballos. 

-Caballista: prov. And. El contrabandis- 
ta de á caballo. 

CABALLITO: ni. d. de ÜABA1 I <>. 

Y en un caballito 
Pondré uní cabeza 
l >e guadamací, 

Dos hilos por rienda. 

Góngora. 

CABALLl 1'i>: Mirr. CABALLJ i i 

-Caballito mi diablo: Libélula. 

Caballito: Geog. Pueblo del part. de San 
■ i i de Flores, prov. de Buenos Aires, Rep. Ar- 
gentina; empezó a manifestarse como agrupa- 
ción urbana en 1878, y debe su nombre á una 
antigua casa de negocios que llevaba el nombre 
.1. Esquina del i laballito. 

caballo niel luí cabállus; del gr. xoepá- 
ii', ni. Animal doméstico del orden de los 
solipodos, que se destina para montura, ice 
y tiro. 

... sei i tiotoi ". de 1 1 1 ti . . . ■ 1 1 1 1 . ■ ...ir lasriendaa 
di do dab m.i os desbocado ¡ furiosos a un 

une. ll.n-.i. ete. 

Fu, Luis de León. 



CARA 

... al misino tiempo se compraban bastimen- 
tos, municiones, armas y algunos oaballos; 

etcétera. 

SOLÍS. 

-Caballo; Pieza grande del juego de ajedrez. 

Camina <le tres en tres casas, contada como pri- 
mera la en que está, y como tercera, aquella 
adonde va a parar; salva la segunda en cualquie- 
ra dilección, y pasa á la tercera cambiando á 
cualquier lado que sea. 

No de otra suerte que si jugara al ajedrez, 
donde suele la astuta ciencia del jugador bara- 
jar en una misma tabla reyes, caballos y 
peones. 

Pellicer. 

- Caballo: En los naipes, figura que se re- 
presenta montada á caballo, y su valor es medio 
entre el rey y la sota. 

Sabe alzar figura, 
Si halla por dicha 
O rey, ó caballo, 
O sota caída. 

GÓNGORA. 
-El caballo aún no ha salido. 
— ¿Qué carta vino'í-La sota. 

ESPRONCEDA. 

-Caballo: Banco alto, hecho de un madero 
con cuatro pies, sobre el cual se ponen tablas, y 
que sirve de andamio portátil para hacer bove- 
dillas y otras obras de albañileria. 

A este respecto se pueden hacer los anda- 
mios para las bóvedas de cañón, salvo que 
para el medio se haga un andamio portátil con 
dos caballos. 

Antonio Palomino. 

- Caballo: Tumor ó apostema que se hace 
en la ingle, y procede del mal venéreo. 

Y hasta las trongas de Madrid peores 
Los llenaron á todos de caballos. 

Quevkdo. 

- Caballo: Hebra de hilo que se cruza y atra- 
viesa al tiempo de formar la madeja en el aspa. 

-Caballo: Miner. Pedazo de roca estéril que 
se atraviesa en una labor minera, interceptando 
el curso del filón metalífero. 

-Caballos: pl. Mil. Soldados de á caballo. 

Sucedió que trescientos caballos romanos, 
se encontraron y vencieron en cierto encuentro 
á quinientos jinetes alárabes, etc. 

Mariana. 

-Caballo aguililla: En algunos países de 
América, cierto caballo muy veloz en el paso, 

-Caballo albabdón : ant. Caballo de 
carga. 

-Caballo bardado.: El que iba armado ó 
defendido con la barda. 

-Caballo coraza: ant. Coracero de á ca- 
ballo. 

-Caballo he AGUA.: Caballo malino. 

-Caballo de aldaba: Caballo derega- 
lo. Llámase así por estar 1" más del tiempo en 
la caballeriza atado á la aldaba ó argolla sin tra- 
bajar. 

-Caballo de batalla: El que los antiguos 
guerreros y paladines se reservaban para el día 
del con i b at e, por sor el más fuerte, diestro y se- 
guro entre los ipie poseían. También 1" tienen 
hoy los i.|i.-i..li generales y otros militares de 
alta graduación. 

-Caballo de batalla: lig. Aquello en .pie 
sobre ale el que profesa una ciencia ó arte y en 
que suele ejercitarse con preferencia. 

-Caballo de buena boca: fig yfam, Per- 
oné que le i noda fácilmente é todo, sea bue 

DO Ó malo. Dlceso más c-olll II ullK'll I '• lia blando 

di la '"mida. 

Cabali ó de Frisa ó Frisi i: Mil M idero 

da n gul ii' i i uadi ¡a, cilindrico ú ovalado, alia 




■e 



( 'aballo c?< Vr\ a 

fi ido por largas púas do liierr atacas agu- 
zadas, que i ii i c leí ti i nitro la cana 

Unía, \ pal a i ri i ai | portantes 



CABA 

-Caballo del diablo: Caballito del dia- 
blo. 

-Caballo de mar: Caballo marino. 

-Caballo de balo: fig. y fam. Caballete, 
potro, etc. 

-Caballo de balo: fig. yfam. Cualquier 
embarcación. 

-Caballo de kegalo: El que se tiene reser- 
vado para el lucimiento. 

- Caballo ligero: El que no lleva armas de- 
fensivas, y por eso se revuelve y maneja con más 
facilidad y ligereza. 

Pasaron de la otra banda del río toda la 
gente de armas y caballos Zíperes, y la mayor 
parte de la Infantería. 

Fr. Prudencio de Sandoval. 
-Caballo marino: Hipopótamo! 

La sangría aprendimos del caballo marino^ 
que en lengua griega se llama Hipopótamo. 

Fr. Luis de Granada. 

-Caballo marino: Pez que habita en los 
niaresde España. Es de ocho á diez pulgadas de 
largo; tiene el cuerpo comprimido, de siete lados 
y lleno de tubérculos; la cola igualmente com- 
primida, de cuatro lados y más larga que el cuer- 
po, y la cabeza prolongada y erguida como la de 
un caballo. 

- Caballo mulero: El aficionado á muías, y 
que se enciende demasiado con ellas. 

-Caballo padre: El que los criadores tienen 
destinado para la monta de las yeguas. 

- Caballo recelador : El destinado para 
incitar las yeguas. 

-A caballo: m. adv. Montado en unacaba- 
llería. 

Tuvimos todos que ir á caballo. 

V VLF.BA. 
-A CABALLO COMEDOR, CABESTRO CORTO: 

ref. que exhorta á corregir y moderar las malas 
inclinaciones. 

-A CABALLO REGALADO, ó PRESENTADO, NO 
HAY QUE MIRARLE EL DIENTE: ref. COll que se da 

á entender que las cosas que nada cuestan, pue- 
den admitirse sin inconveniente ni reparo algu- 
no, aun cuando adolezcan de algún defecto ó 
tacha. 

-A CABALLO VIEJO, TOCO FORRAJE, Ó POCO 

VERDE: ref. que enseña como el alimento que se 
ha de dar á las personas de edad debe ser sus 
tancioso. 

-A mata caballo: m. adv. Atropellada- 
mente, muy de prisa. 

-Caballo grande, y ande ó no ande: ref. 
con que se censura á los que prefieren el tamaño á 
la buena calidad de las cusas. 

-Caballo ijue alcanza, pasar QUERRÍA: 
ref, conque se denota que por lo común aspira- 
mos á mas de lo que hemos conseguido. 

-Caer bien, ó mal, \ caballo: IV, fig. y 
fam. listar airoso el jinete a CABALLO y mane- 
jarlo con garbo, ó al contrario. 

-Deoaballo de regalo, a rooíndemo- 

l l '. ERO; ref. que se aplica al que pasa de lili es- 
tado próspero ¡í otro infeliz. 

-Decaballos: m. adv, ant A caballo. 

- El caballo harto no ei con ti: ref. 

El 1. 1 EY HARTO No ESCOW I 

-Eso QUEREMOS Los DE a CABALLO, Ql i 

salga ki. toro: ref 'i cplica el deseo que 

tiene alguno de lo que mira como útil, aunque 
acostado alguna dificultad ó peligro. 

Mn\ r vi: v CABALLO: fr. Montar en una oa 

ballel la, 

... el abado c a ir.,, tan cruel la larde, que 
no pudimos montar " i vballo 

,I,,V I I I VNos. 

-Poner ¿caballo: fr. Empozai a .-u ofiar y 

i'i adestrar a uno en el arte 6 habilidad de andar 

Í .'Vil VI, Lo 

Ponerse bien, ó mal, en r\ i vballo: 

fr, i ' vi, ., n m vi . (caballo 

i 11 un NO mon IV (.CABALLO DEL DABA 

i i o ni i v i < v i . ref, , ■ i mi i que 

bis cuín i', n ii inherentes n ■ adu cosa, solo 
pueden r< tor on aquellas peí bobo quo on dicha 
" i pan ó i raen entre m u 



CABA 



23 



-Sacar bien, 6 limpio, el caballo: fr. 
En el manejo de Caballería, y particularmente 
en las corridas de toros, salir del lance ó de la 
suerte sin que el caballo padezca, y siguiendo 
la mano y el paso que enseñan las reglas de la 
Equitación. 

-Sacar bien, ó limpio, el caballo: fig. 
Salir airoso de alguna disputa, emj ó acu- 
sación. 

-Sacar bien, ó limpio, el caballo: fig. 
Hacer una cosa difícil ó peligrosa, evitando 
todo daño. 

-Sí el caballo tuviese bazo, y la pa- 
loma, HIÉL, TODA LA GENTE SE AVENDRÍA 
bien: ref. que enseña que no podrá tener buen 
trato y correspondencia el que no contemporice 
con los afectos ó inclinaciones de los demás. 

- Subir A caballo: fr. Mon i ai: á cab illo 

... en aquel punto iba (Lisardo) á subir á 
caballo para pasear su calle. 

Lope de Vega. 

-Yo Y MI CABALLO, AMBos TENEMOS UN 
CUIDADO: ref. contra los que se tratan como 
brutos, que sólo piensan comer. 

-Caballo: Zoo!, y Zootec. Mamífero del oi- 
den de los ungulados imparidigitados, familia de 
Los équidos, genero Equus, especie Equtis coba- 
lilis de los zoólogos. 

Se caracteriza esta especie por presentar extre- 
midades monodáctilas con estiletes peroneos que 
representan el segundo y cuarto dedo; sistema 
dentario; i s / 3 , c 1 /,:/'/» :: ,; m : .-. \ Fó] mi i v 
DENTARIA). El primer premolar solamente exis- 
te en la dentición de leche y algunas veces 
persiste con los dientes de la segunda denti- 
ción. Los molares están constituidos por largos 
prismas triangulares con gran desarrollo de ce- 
mento. Cola provista de largas crines hasta la 
base. 

Es el punto de partida y el animal tipo para 
los estudios de Veterinaria, habiendo sido siem- 
pre un instrumento de civilización, Los servicios 
que ha prestado y presta al hombre lo colocan 
en primer término i n la escala de los seres nia- 
les. Una de las primeras y mejores conquistas 
del hombre lia sido el caballo. Fuerza, nobleza, 
energía, valor, clara comprensión de la voluntad 
de su amo y placer en someterse á ella; tales son 
sus principales condiciones. Ademas su estruc- 
tura dúctil se presta, en manos del hombre, á 
amoldarse no solo á sus necesidades según los 
tiempos, sino también á sus caprichos, conser- 
vando siempre las cualidades preciosas que le 
distinguen. 

En las primeras edades el caballo fué una pie 
de caza, un objeto de consumo destinado s 
facer la primera de las necesidades, la alimen- 
tación, siendo su carne alimento tan codiciado 
como la de otros herbívoros que aún hoj i 
neo otro objeto principal. Después se convirtió 

en servidor del hombre y fué i siderado de otro 

modo en virtud de su- facultades. Se vio qu 
dado su volumen, era animal de exl nina I 
reza; se advirtió que es sobi io, agí adecido 
neroso; que hay en él cierto espíril u 
ó de orgullo que no consiente rii ni en 

valor, ni en fuerza, ni en resistencia, y qui mti 
mucre que ib a larai e vi ncido , se compn ndió, 
en lin. cuino se identifica con su dueño, partici- 
pando de sua sentimientos y adivinando sus in- 
tento! i i ni is leve iii'bc ii i"n Entonces se le 
aplicó la silla y sirvió 'para la guerra, que po 
exigir en los priun ros tiempo i, con 

, 1 1 la victoria, la velo 1 1 ■ i ■■ lig n 
los moi iinii'iii.i ,. obligó i los pueblo tu ícosi 
escoge] y elegir para ¿1 comb ite i iballos enjutos 

v 'le mediana al a. la, lo un mo p portar el 

peso 'I'I oldado j ti m i . que paro ti rastrar 

[os carros di abra ol 

iiii ■ i ■ i Homero, Vai Ló, and s tiem 

pos, el cal I'' ¡tai'Oll pila 

ella ma 'Me , mpujo; hubo 

el hombí e buscó, en la 

oí i.ili. ni caballo dogrand i] i la ¡ n 

nudií ra decirse do 1 o pañeros 

lea, a nido tambiéi , 

ríe do en imionto roí formar 

razas nuevos ci ■ i ; trom- 

po trajo co 

del lujo y al caprii fio 

une al caballo ni: 



24 



CABA 



y, por consiguiente, modificaciones necesarias en 
mis formas. 

Hoy el caballo es un obrero activo de la civi- 

n, y del mismo modo que el hombre ha 

ensanchado la esfera de su dominio, el caballo 

• n ha tenido que multiplicarse para con- 
tribuir á la grande obra del progreso ; por eso se 
cuentan y se crían con esmero multitud de ra- 
zas, cada una de las cuales tiene su aplicación 
especial; así se ve al caballo arrastrando pesadas 
máquinas de guerra ó voluminosos productos de 
la industria; otras veces ayudandoen sus faenas al 
agricultor; ya arrastrando coches de lujo, ya en- 
noblecido siempre conduciendo á los héroes en 
la batalla, y á veces consiguiendo la victoria á 
costa de su vigor y de su sangre, ya, convertido 
en instrumento del vicio, ganando para sus amos 
los premios y las apuestas del hipódromo, ya, en 
fin, entregando una vida en la que todo ha sido 
abnegación y lealtad, en la arena de esa plaza 
de toros, baldón y oprobio de nuestra nación y de 
la humanidad misma. 

II '.'■■ tica del caballo. — El ante- 

jico del caballo ¿n Europa fué el 
Hiparionte, animal cuyas distintas especies fó- 

• encuentran hoyen el plioceno y mioceno, 
talmente en Alemania y Grecia. 

primeros caballos aparecen en las últimas 

terciarias, B Equusnoma- 

En la época diluvial ya se encuentran 

bastan! Íes de caballos como son: el 

i I .'.'. ;us, el E. america- 

etc., de donde proceden los caballos ac- 

En las formaciones terciarias de Norte Amé- 

oria i del caballo es aún 

ompleta. En el eoceno inferior aparece el 

I Eohippus); ene] ¡eno medio el Orohi- 

inferior el Mesohipo; en el mio- 
7 >; en el pliocí no infci ior 

el Proi el plioceno superior el Pliohipo. 

en unos trescientos mil años 
rido antes que el europeo somel io- 
caballo á domesticidad ; pero así como aquí 
datos para seguir la historia del caballo 
doméstico, en Orí obran Hay muchos do- 
cumentos qui prui o pueblo primitivo 
del Asi j utilizó los caballos indígenas 
di donde los llevó laemigrai ion 
no lo poseían diezy nue- 
ve mil de Jesucristo. También i i ree 
cal i lio desde la 
■ mota. X" .'i ií los chinos j al' 
is ó siro-árabes que 1" re- 
.11 ya domes ti iado; bacía el año 2550 antes 
de la i l bina I leí aba mucho 
rfeo ¡onai el caballo, 
reiuado de Si ostri que fu ¡433 año 

lavía no exisl ían caball i] 

I reinado 'I" Ram 1 1 
J. l oí ya muy numero- 
ni en la gueri a. 
David fue inl rodujo entre los 

I caballo, y Salo] I" - lie 

ralizó. 

Ku lo i ai oiga, no puede decii e que 

la ci '.'i de c di dios hasta lo prin 

Aun . dio árabe debo, ñn duda, sus 

■ i i i progenitora, 

llegara n alcanzar el renombre 

■ .i,]., tipo ¡ 

i, prob ''i"i'-i de lo- 

H ] ¡gentes cui- 

lO ["'I fl i'i lo- 



ii lo 

En , i razas 

' 

1 

' ii un 



CABA 

origen anterior al de los árabes, y hasta es posi- 
ble que hubiese una raza aborígena, pues descu- 
brimientos paleontológicos prueban que desde la 
época cuaternaria existía allí una raza de caba- 
llos salvajes caracterizada por la finura de las 
extremidades, indicio de gran velocidad en la 
carrera, 

Las razas vivientes de América y Australia 
sabido es que tienen muy reciente origen en los 
caballos domesticados de Europa. 

Lo que no se sabe á punto fijo es por qué tiem- 
10 se discurrió el henar los caballos. Créese que 
esta costumbre es relativamente reciente. Los 
romanos del tiempo de la República no conocían 
el henaje. Lo que sí se ha usado desde tiempos 
antiquísimos han sido unos hierros que se suje- 
taban al casco con unas correas y que se llama- 
ban Mposandalias. Pero éstas, que indudable- 
mente han sido precursoras de las herraduras, 
sólo se usaban en casos muy excepcionales. 

Caracteres y costumbres del caballo. -El caba- 
llo duerme mucho menos que el hombre cuando 
está en plena salud; no se mantiene echado co- 
múnmente más que dos ó tres horas seguidas, y 
luego se levanta para comer, y siempre que ha 
estado muy fatigado ó cansado se echa una vez 
después de haber comido, pero en todo no duer- 
me ordinariamente mas que tres ó cuatro horas 
en las veinticuatro del día. Algunos caballos 
hay que nunca se echan y que duermen siempre 
levantados, y aun los que se echan duermen 
también muchas veces de pie. Adviértese que los 
caballos capones duermen más veces y más largo 
tiempo que los enteros. 

El caballo bebe aún con más ansia que come, 
y así se nota que mete la boca y las narices pro- 
fundamente en el agua, la cual traga copiosa- 
mente por un simple movimiento de deglución; 
por esto se ve precisado muchas veces á beber 
de un golpe y sin respirar, lo que suele 'lañarle, 
que es por lo que se ledebe hacer beberá pausas 
ó por intervalos, esto es. cortándole el agua á 
menudo, sobre todo después de haber hecho 
algún ejercicio violento. Y siempre que el mo- 
vimiento de su respiración es corto y veloz, tam- 
poco se le debe dejar beber el agua demasiada- 
mente fría; porque además de los torozones á 
que se le expone, le sucedería también, por la 
necesidad que tiene de meter las narices en el 
agua, el resfriarse ó constiparse, y el contraer 
muchas veces el principio de esta enfermedad 
llamada muermo, la mas formidable de todas 
para esta especie de animales, porque se sabe 
que el sitio de di. -ha enfermedad está en la 
membrana pituitaria, del bruto, que es, por con- 
secuencia, un verdadero v maligno resfriado, que 
con el tiempo le causa inflamación en dicha 
parte y en seguida la muerte. Este mal no pare- 
ce i ni frecuente en general en los climas cálidos 
como en los fríos; pudiera, pues, precaverse no 
dando ti ia agua fría á los caballos y enjugán- 
doles bien las narices después que hubiesen br- 
indo. 

Los caballos que más relinchan, particular- 
mente de alegría y (le deseo, son los mas nobles 

y geni roso Motase que lo caballos enteros 
tienen el relincho mas fuerte que las yeguas 

y que los rabal]. i. capone lo cuales relinchan 
muy poco, y que desde que nacen tienen los 
machos el relincho más fuerte que las hem- 
bras, como también á los dos años ó dos y me- 
diólo miz del macho y de la yegua se hace ya 
más grave y fuerte. Siempre que el caballo está 

ni" .ir amor, di dése le apetito, 

ni sus largos dientes v parece que ríe; asi- 

i i" muí ii ' en eña cuando i stá apa 

"ii ido d' la cólera ¡ siempre que quiere moi 
di r Ugunas veces saca también la lengua para 
lamer, pero menos frecui iitcmente que el buey 
v 1 1 toro qui lamen mucho mas que el caballo, y, 

tanti "i i nsibles y agrade ¡do 

i raí nía El caballo ie acuerda también 

muí i a tiempo de las injurias é inju I li ia 

li ha ' n ) del mal trato quo so lo da, y 

enoja ai iini ■ ni fácilmente que el bue\ 

Su natural ardiente j ani le presta todo lo 

que ti' no do i uei ti y atreí ido para n 

que ' nuil''' que e le quiere i \ igir más 
, di lo que nii' o n fuerza 3 u pi 

i i ' '" ili I'i'n ¡ncreim uto en el i po 

¡o di ' o ii i i i lo vivii ' ito ■ 

'■Mili ii, ' ■" . treinta; los ejemplos 

un i" "ii poco i "onon I " caballos 

, ido , i o. " los do tiro j los 

' " i""' le ni i prnnti inte que I"-. 



CABA 

caballos finos; viven taml menos tiempo, y 

son ordinariamente i iejos ■■ lo edad de quince 

años. 

Una de las cosas más importantes y necesa- 
rias en todo aficionado caballero ó jinete, es el 
conocer la edad del caballo; y como sea precisa- 




Incisivos del potro 
á los 30 ú 40 días 



Mandíbula de vn potro 
(/, SíQmeses 



'.nentc por los dientes por donde pueda venirse 
en este seguro conocimiento, se hace indispensa- 
ble explicar su posición y diferencias. Para esto 
debe saberse que el caballo tiene cuarenta hue- 
sos en los alvéolos de las mandíbulas, a saber: 
veinticuatro murías, cuatro colmillos y doce 
dientes incisivos ó cortantes. Las yeguas rara 




Incisivos inferiores, ti los dos años ymedioótres 

vez tienen colmillos; y cuando á alguna se le ad- 
vierten, son sumamente pequeños. 

Las muelas no sirven para el conocimiento de 
la edad del .aballo, ni los colmillos la declaran 
tampoco apunto lijo, como pretenden los france- 
ses, y sí sólo manifiestan la vejez del bruto cuan - 




Las puntas ó los cincoaiíos 

do ya lia cerrado y no se le puede conocer de 
ningún modo su edad, Para saber éstaantesque 
el bruto baya llegado a los siete años, conviene 
entender que nace ya con cuatro dientes mamo- 
nes, á saber: .bisen medio de las encías superio- 
res y dos ni medio ib* las inferiores; que a los 
ocho, diez ó doce días de nacido el potro, ya se 
lo descubren fuera de las enría;, y que al año 

I ¡rile todos IOS dlK'e 'lientos illa Ilíones o lie Irrlir 




Incisivos inferiores & los ocho años 

que debe tener, Que A los dos año ¡ medio mu- 

,| i., nal tu primeros diente; do lochi (en cuyo 

dice que va a tres años); que ,i los tres 

i j medio minia ni ros i uatro dientes que se 

llaman I" inmedia.tos por ser 1 í próximos 

a I" ' uai ni do rn medio, y en e te i tado sódico 



CABA 

que va á hacer el bruto cuatro años: que á los 

eui y medio le uacen los dientes llamados 

extremos por ser los postreros incisivos qui 

ben salir, v entoncesse dice que va á hacercinco 

afios, suya edad se advierte en ver estos últimos 

dientes mediados v frescos; c 1 tener seis 

años el caballo, en manifestar el diente fresco, 




Incisivos inferiores & los once aHos 

parejo é igual: y queoumplió los siete en tenerle 
algo rancio, en notarse el postre] diente de arri- 
ba ya con gavilán y abrazando el 'le abajo, y cu 
llenarse las canales de entre dii ate y diente de 
abajo arriba (le carne. Pero para eutcndei con 
menos equivocación la edad fija de los caballos 
antes que cieñen (porque después no es posible 




Incisivos infi ñores á los quince años 

á punto fijo distinguirla ni averiguarla), convie- 
ne advertir que hay cuatro diferencias de dien- 
tes, á saber: belfos, picones, conejunosy vanos. El 
diente h Ifo es el que es mucho mayor en la en- 
ría baja que en la alta: el picón, al contrario, esto 
es. mayor en la alta que en la baja, cuyas dos 
[ifen acias de dientes son perjudiciales á iosbrn 




mr i ' 'Él 

- 



¡fundibula inferior del caballo en la edad 
avanzada 

toa que las tienen, cuando tienen que mantener 
sede lo qne pastan, porque uo pnedon cortar 
la hierba fácilmente, j por i to en el pasto no 
toman como los otro i caballo la i caí ai i que de 
ben tener. 
líl di ati que 'leen conejuno, que es el pequo- 




Perftl 

B nal im ne ina ; toda ' 

le de ni el ' pero también el 

iim equivocado para el qm lo ■ ti •. \ [in 

aele i i ocho dii ■ rtoi o i i bi uto y mo 

aife tai i "1 míenle sei , pi ini ipnlmi ntc i i el 
diente postrero no tiene gai ¡1 in poi babel nli 
Tomo IV 



CABA 

limado, en cuyo cas,, se engañan muchas veces 
los más expertos albéitares, y más si no atienden 
á las canales de entre diente y diente, que todo 
caballo cerrado debe tener llenas de carne. Este 
«ronero de diente es aún más común en las yeguas 
que en los caballo . 

El diente «ano es el que se nota cóncavo ó 
hueco; y como este género de diente no suele ha- 
cer gavilán arriba por su poca solidez, necesita 
el que le examina también mucha advertencia 
para conocer puntualmente en el bruto la edad. 

Después de cerrado el caballo, es imposible 
poderle conocer á punto lijo los años que tiene, 
bien sea por los surcos del paladar qne se borran 
al paso que el caballo envejece, por los pliegues 
que hace en su parte inferior, por las i spondil s 
de la cola, ni por la retiración pronta ó tarda 
de la piel, y solo puede venir poco más ó menos 






^•ír 



Perfil de la boca á una edad avanzada 

en conocimiento do los años del bruto el que 
tenga mucha práctica en ver caballos y haya 
largo tiempo observado cuidadosamente en ellos 
aquellas señales generales y particulares que in- 
dican su vejez. 

Cria i instrucción del caballo. -La, cría se 
hace en agrupaciones que reciben el nombre de 
yeguadas ó piaras, clasificadas en salvajes, cerca- 
das y domésticas, según que la cría se realiza en 
completa libertad, como sucede en América, en 
sitios cercados ó dehesas, como se efectúa 
raímente en Andalucía, ó en cuadras, como se 
verifica con las razas de gran valor. 

Los muchos y hembras destinados á la repro- 
ducción, se denominan respectivamente caballos 
padres y yeguas de vientre. 

El deseo de la reproducción ó celo se manifies- 
ta en la especie caballar desde principios de 
marzo á fines do junio, y se conserva en las hem- 
bras dieciocho á veinticuatro días. 

Se da el nomine de ¡al1 umita al acto de 

la unión sexual entre el caballo y la yegua. 
Puede efectuarse en Ubi rtad y á mano. 

En el primer caso se deja al caballo libre con 
una ó varias yeguas, y en el segundo se condu- 
ce con dos ramales hasta el sitio que se encuen- 
tra la hembra que ordinariamente se suele ligar 
para facilitar la cópula. 

El número de yeguas que se destinan a cada 
semental depende de circunstancias variadas, 
siendo por término medio de veinte á veinti- 
cinco. 

lia sido debatidala conveniencia de la monta 
anual, opinando algunos debía ser alterna ó de 
año y oes; pero lo mayor parte de los hipólogos 
están conformes eu que la monta debe verifi- 

ii , todo I" ni" m inconveniente para las 
crias, como lo demuestra la nativraloza y loeon- 
firma la práctica seguida en las mejores gan i- 
dirías. 

Las señales de preñi dgo aparentes princi- 
pian a re velai i ií lo cual i i 

i im los movimientos del foto son algo sen- 
sibles. 

I nte la -i tación debe proi urai • que las 

¡ egua i ten bien alimentadas, especialmente 
durante los últimos meses en que el desarrollo 
del foto i considerable. 

Pueden atili tar te la j egnas ha ta el oovono 

mes de la gcstacii a en los trabajo ig la oí 

dinarios, siempre que oo sean excesivo Lo 

ge i o dura poi té uedi i mi 

Ujorl ni i ¡h i eci lo ■. no iv tusa 

variadas, dependiendo, en i H CBSOS, (li Igellti 

i ño res, como lo .unía, b ni 
ral iii.i. mala alimentación, caíd i 

ol roa e i o . de vicios congí nil i foi 

mai ion. 

La proximi lad di 1 pai to revela on 

por la pie eii.aa d I i I do BSpOCl 

los pezones y por una igitai ion contimí ido. Si 
.d acto es normal, el feto il i im i l ti 

• le i le. poi la madre, i atándosi pri 

ne ie l ' in ■ il i y pai 



CABA 

restantes. En el caso de aparecer el feto en otra 
posición, constituyendo el parto anormal 
apelarse al veterinario. 

Pocos cuidados requieren los potros des 
de nacidos, pues la yegua se encarga de vigilar 
su rastra con un celo incesante, obedeciendo á. su 
natural instinto. 

Alimentándose las crías durante su primera 
edad exclusivamente con la leche de la madre, 
debe proporcionarse á la yegua un alimento abun- 
dante y sustancial en este período. El tiempo 
que debe durar la lactancia es de seis á ocho 
meses por término medio. 

Para efectuar el destete so. conducen los i 
a cuadras ó sitios cercados, denominados/»// ili s, 
donde se les suministran alimentos apropiados 
á su edad, procurando que el cambio no se veri- 
fique de un modo brusco. La cría de los potros 
después del destete se hace en dehesas ó caballe- 
rizas. 

En el primer caso se conducen á pastos nu- 
tritivos y abundantes, pues durante la primera 

edad es cuando puede obrarse de un i lo mas 

eficaz sobre el desarrollo del animal. Conviene 
que baya algún cobertizo donde se recojan los 
potros durante la noche ó en los rigores del in- 
vierno y estío, para evitar los accidentes une 
tales ea ir-.as puedan originar. 

Si la cría se hace en caballeriza, se dejan 
sueltos los potros basta la edad de dos años pró- 
ximamente, á fin de que hagan el ejercicio in- 
dispensable para su perfecto desarrollo. 

La castración puede efectuarse desde pocos 
días después del nacimiento hasta una edad al- 
go avanzada, pero ofreciendo inconvenientes 
graves ambos límites, s,- prai tica ordinariamen- 
te ala edad de uno á dos 

La cría de los potros termina con el amarro, 
que se verifica á los cuatro años en la dehesa y 
a los dos en la caballeriza. Después se procede 
á domarlos y amaestrarlos. V. Doma, Pica- 
di im 

El freno y las espuelas son los dos instrumen- 
tos y medios principales que han sido inventa- 
dos para obligar á los caballos a obedecer los 
y designios del jinete. El freno, por la 
igual y desigual compresión en los asientos de 
la boca del bruto, para deti nerle en la violencia 
de un aire ó de una marcha . para pararle, para 
darle pasos atrás y para dii I ¡irle á derech 
quierda; y las espuelas para ayudarle y empujar- 
le hacia adela n le, siempre que (no obstante otras 
ayudas suaves que deben precederle) retarda un 
movimiento mas de loque conviene. 

La boca, como parte más principal del tacto 
del caballo, es de una grande sensibilidad en el 
bruto, que prefiere al sentido de la vista y al 
del oído, por donde debe gobernarse el jinete 
para hacer entender al caballo su voluntad. 

El menor toque, el más ligero tnovimien 

bocado ó eml adura (V. Boi ido basta para 

idvertir y determinar al bruto jobn todos sus 
aires, y este mismo sentido lí engaño principal 

del taei i tiene otro tlefi cto que su propia 

perfección ; porque si si al ti a de esta misma 
gran sensibilidad del caballo se la pierdi 
siempre, haciéndole insensible á las ¡mpre 
de la embocadura) < luando un c iballo está bien 

! menor impul movimiento do 

los muslos lillas ó d i brida 

hasta para gobernarle y dirigirle. I 
se hacen las r inútiles, y no deben usar- 
se .siim para forzar ú obligar al bi 
prontos y extraordinarios vimientos. Y siem- 
pre que poi la impericia del caballero suced 
aplicando al caballo i retiene al mis- 

ino tiempo la mano de la brida, el bruto, h i 

i . I na p o le J l'l li nido de 

ol ¡a. no puede hacer otra 

. dar un salto ni 
mu sitio que - n ser burlándose a una u 

vcrtii 

[i i que In o 
1. 1 ini i ucción le da al caballo fin de 

liacci e ' "te dócil, y formal 

in ino le la luida. 
i \ olucii 

in me de partí nlai i ¡ercivio coi 

n bri di 

CU KI, A 1)1 MUDA, JIN1 n 

1 1 \ I ' I, V AJ 15! I " 

pon 

ton entro i 

i i n 

l 



26 CARA 

en algunas islas, al Norte ele la Oran Bre- 
taña [SheL : 

En el estado de libertad los caballos uo son 
feroces, son solatnente salrajes ó silvestres; y 
aunque superiores en fuerza á la mayor parte de 
.imales, nunca les acometen ni embisten 
de su propia voluntad, y si son acometidos por 
ellos los desprecian, y si esto no basta los em- 
bisten furiosamente basta matarlos si pin den. 
Van también en tropas ó manadas, se juntan 
sólo por el placer de vivir en compañía, porque 
se toman mucho cariño unos á otros y no porque 
u algún miedo. Como la hierba y los vege- 
m suficientes para su comida y manteni- 
i y encuentran bastante abundancia para 
■er su necesidad, y, por otra parte, no 
u de ningún modo la carne de los ani- 
. nunca les hacen la guerra ni la tienen 
o entre sí; viven siempre en paz, porque 
sus deseos son simples y moderados y los satis- 
facen con facilidad, por cuyo motivo no tienen 
que envidiarse. 

Los caballos en estado libre ó salvaje no son 
animales tan hermosos como en domestieidad; 
su cabeza es más abultada, y más pronunciadas 
sus eminencias huesosas. 

Las castas principales de caballos salvajes 
son: 

1. a I K.stos caba- 

llos son de origen árabe; fueron abandonados 
is sarracenos en las mái 

i en que aquellos 
iros invadieron la (¡alias. Su talla es de 
poco más; tienen la 
. . testera recta, la cabeza has- 
miembros bien conformados y 
: | i-. En el iui i- ruó es su pelo largo 
y fuerte y les preserva di 1 frío. 

Anuí i ha in di gi neradomu- 

cho, particularmente desdo que algunos propie- 
intn ducido caballos padres de razas 
cruzadas entredi ibjeto de mejorar la 

merced á varias de 
E luí dotadosde ínu- 
n pmo y tienen el 
o Viví ii todo el año casi 
i 'i manadas de 
i i os, don- 
todo, 
iballo de la ' no es, por lo i mto, 

proflll i ll i ' . el hombre no 

[c cuid m i época de crecimiento, y vi- 

... 1 ,:• im i en i tado sal- 

pi ; tem ci n ■■ propietario! qui 
ni por ser cogidos, 




•^ 



indo n cuor- 
,i [quieren 

inticin- 

. i I ■ 1 ¡ 

II- I le 
I . I ' ¡ , ] l'llli- 



CABA 

pampas de la República Argentina. V. Cima- 
rrón. 

El Guian. — Raza que se extiende por el 
país de los kil'guisis v las estepas del Asia alta. 

V. Clt.AN. 

4. a El Mustang. — Caballo salvaje del Para- 
guay. V. Mista \ 

5. a La Jaca dcShetland. (Poney). -Caballos 
pe píenos que habitan las islas septentrionales 
de la Gran Bretaña, y que son conocidos con el 
nombre de Poneys di Shctland. 

Es nn animal de pequeña especie, que no tiene 
.i veces más de dos pies y medio de alzada, y no 
suele pasar de tres. 

Suele ser de una belleza sorprendente; tiene 
la cabeza pequeña, cuello corto que se adelgaza 
hacia la laringe; espaldillas bajas y gruesas (lo 
cual no es defectuoso en un animal tan peque- 
ño); el lomo estrecho; las ancas anchas y fuer- 
tes: las piernas finas, y el pie redondeado. 

Estos caballos viven más ó menos indepen- 
dientes en su patria; corren todo el aun por los 
bosques sin que los cuiden sus propietarios, 
quienes uo los buscan sino cuando quieren coger 
-. á üu de venderlos ó utilizarlos para nn 
ii-n cualquiera. 




Jaca de S!u tland 

G. a El Tarpán. -Caballo que habita las este- 
lias de la Europa sub-oriental. V. Tarpán. 

Razas doméstic i.s. Aptifotdes del caballo. - Po- 
cosson los países en que el raba Un no figura entre 
los animales domésticos, y por estoy por los 
diferentes métodos de cría, alimentación, etc., 

resulta un número muy crecido de razas d ¡s 

ticas. Todasellas se dividen en dos grandes gru- 
pos, a saber: caballos de silla ó de carrera, y 
i a de tiro 6 de paso y '.role. Los caballos de 
estos grupos presentan tipos de conformación 
que corres] leu a sus disi mías api ¡tildes. 

Los cniaWos de silla deben ofrecer como ca- 
rácter general elegancia j esbeltez en las formas, 
agilidad y soltura en los movimientos. Estas 
condiciones exigen aplomos perfectos, extremi- 
lelgadas, limpias y provistas de fuertes 
músculos, sin ser voluminosas; tronco corto, pu- 
diendo inscribirse con las extremidades en un 
cuadrado perfecto. El ruello debe tener alguna 
longitud para ayudar la acción de la brida, grue- 
so en n base, bien contorneado y flexible; la ca- 
beza ligera, y la mirada expresiva, 

1. 1 . cíiveí a ■ aplicaciones del caballo de silla 
establecen diferencias de detalle en armonía con 
. icio .i que -'■ destine. 

El caballo de tiro debe poseer los caracteres 
[ui n "i ni i un :a y resisten^ 
ció Sepuedi o tablecer como principio general 
que la corpul ni lia, formas redondeadas, y, espe- 
cialmente, la He hura de la región torácica ¡ i o 
lumen de las extremidadi on los caracteres 
e leucial de e te grupo. 

■ n que el caballo se destine al i iro de ca- 
i ji de lujo, al i ii" le. i'iin irio, 'i al tiro 

pesado I mas Ó líenos mar- 

l o pi mi' ro deben ofrecei ciei I 

: .ni i mtoá -a l ai . con los de silla, y 

1"- último i' 'M nn ¡non i i pií ! gi m i, ■ ne 

1 1" coi - to, crines espe o ¡ exl remid i 

■ hi sus fot mas en gi ni ral 

i 

r ¡ cuenta paro m i numeración las 

■ ornan i . lo pt inoipalos razas do 
nn 
( 'aba m prototipo del i 

di illa. 

El caballo árabe mo nipi i ioi ó 

ii i . I, i\ en Arabia nb-ro as qiu tii m n 

i i un iii" El ■ ii'.ill'i K". IóKi 

nuei is 1 ' - ■■ ■ lonci - pi 

i . . | ni-' ii . perl cto, i I 

i . i . , 

' inte] ' 1 orvicio do lo firme 

i 



• 'ABA 

En Arabia existen otros caballos de segunda 
clase, tanto por ni - orno poi u orí 

gen, y e ito -mi li mente si im] oí 

tan en I lurop i naciéndolo po ai I" 1 1 ndi don - 
por árabes de pura sangre, j hai ta prese: 
una genealogía falsificada, 

La tercera dase de caballos árabes son el pro- 
ducto de la fusión de distintas razas obtenidas 
en a. piel suelo. 

He aquí una descripción exacta de lo que es 
el verdadero caballo árabe "'l" pura sangre, 
como generalmente se le llama 

«El Koiíl es la mas alta expresión de lo que 
se entiende por un hermoso y buen caballo. 
Ningún otro manifiesta en la conformación tan 
perfecta armonía entre los órganos. Cas propor- 
ciones, que desde luego son en él exactas, respon- 
den á la idea que ha de tenerse formada de su 
belleza, pudiéndolas apreciar como un reflejo de 
uní perfecta y feliz organización interna. En 
efecto, sobre cualquier pai te de su cuerpo en que 
so fije lo mirada, sorprende la corrección de las 
lineas, la perfecta eleganciade la forma, y se re- 
conocen los indicios de una pujanza que no se 
encuentra en el mismo grado en ninguna otra 
raza del Oriente. Su alzada es aproximadamente 
metro y medio, y estoes, con relación á nuestras 
exigencias, el lado débil de esta individualidad, 
por otra parte tan rica: pero ¡qué vitalidad y 
qué energía en esa vitalidad algo concentrada! 
¡qué armonía en las partes anteriores y poste- 
Cas primeras smi para los movimientos 
geni mies un resorte lleno de flexibilidad y de 
fuerza, y las segundas, dispuestas como para 
abrazar mucho terreno, reciben por la columna 
ve i tebral el impulso á que obedecen con maravi- 
llosa soltura. » 

Desde el punto de vista dinámico el esqueleto 
del Kiiel es admirable. Las palancas móviles que 
lo forman alargan por todas parles sus brazos 
3 los proyectan en la dirección en que mas se 

la el seno del anguín de las potencias que 

le mueven. De aquí resultan en los detalles po- 




Cal "' ; " árabe 

inicias de primor orden, y eu el conjunto una 
facilidad en los movimientos, una gracia y una 
ligereza excepcionales. 

i ' n m i. r especial y distinto de las otras 

razas orientales, tiene el Koel la espalda larga, 
muy inclinada, ligera, y. n pe n de esto, pro 
vista de Incites músculos; por consiguiente, la 
cruz es muy elevada y el pecho no es menos alto ;' 
el costado se redondea convenientemente y i ta 
disposición da al pecho, mirado de frente, bas- 
tí a lo 'I ura. 

I. a cabeza es bella y expresiva; la frenteancha 
v cuadrada ; el ojo, grande j muy abierto, res- 

plandi ¡on \ ¡\ os fulgoro y i 1 bordo libre de 

lo párpados presenta una ligera banda negra 
que le forma un marco regularmente dibujado. 
Comparado con las anchas proporciones de la 
frente, los labios pare :en den asiado finos, pero 
i i" 08 mas apárenle que nal Ca firmeza de 
los tejidos, la limpieza de los contornos y la 
anchura ¡ i paciosidad de sus narices conservan 
ni esla es i n iiiiil.nl do la cabeza la forma cua- 
drada característica do esta, magnífica raza, Cas 
en i i son un poco largas, muy movibles y más 
¡unta que I" quo pareí ía permitir el volumen 

del 1 10 miembros , amplios y sólida 

monto apoj ados, llo\ an el cm rpo sin fatigo por- 

n i ¡cilla lione son anchas y los tendones 

fuerte y muy separados do las supoi ficies huí 10 

i ■ aplomos s ioi recto y ¡acojo coi nea ó 

tan n ¡stunti i 01 i ¡ tica, En resumen, 

h ' ' I Koi l una admirable ar nía oni re 

todo los j aparato: do su economía. El 

cerebro, el cora ón y los pulmones fi ¡onan 



CAB.V 

con admirable libertad, dando, por osto mismo, á 
los demás órganos un impulso regular y com- 
pleto. Pero dentro de esta especie de jerarquía 
vital, el punto más elevado es el grandísimo 
desarrollo <!<' la acción nerviosa, cuya preferen- 
cia es uno de los caracteres más marcados de la 
nobleza de las razas. 

Caballos berberiscos. -Son más comunes en 
Europa que los árabes; tienen el cuello largo y 
i ido, poco cargado de clines y biensalidode 
la cruz; [a cabeza ordinariamente acarnerada y 
pequeña; la vela bien formada y con buena colo- 
cación;las espaldas llanas y flexibles; la cruz 
alta y poco carnosa: el lomo corto y derecho; el 
i jar elevado; las costillas y el vientre con bue- 
na vuelta; las ancas y nalgas carnosas; común- 
mente algo larga la grupa y un poco alto el na- 
cimiento de la cola; los muslos ordinariamente 
redondos; los brazos y piernas bien bechos y poro 
peludos; el nervio despegado del hueso de la ca- 
ña, y el casco de buena Incluirá y calidad, pero 
la cuartilla comúnmente larga, y por consecuen- 
cia, el memidillo demasiado flexible. Vense en- 
tre estos caballos' todas suertes de pelos ó de 
capas, pero los que más abundan son los tordos. 
Son algo pesados en su paso, por lo que es pre- 
ciso irlos ayudando con frecuencia; en lo demás 
tienen mucho espíritu y valor grande, agilidad y 
bastante nervio. 

Díeese que los mejores caballos berberiscos son 
los procedentes de Marruecos, y después los bár- 
baros de la montaña. 

( 'aballas ingleses. -Forman diversas razas: unas, 
. specialísimas parala carrera; otras, apropiadas 
para el tiro pesado, lis tipo de las primeras la 
Taza anglo-árabt ó de pitra ía?igr . y pueden ci- 
tarse entre las segundas las de Clydesdale y de 
Suffolk. Entre las de tiro ligero merece 
mención el Bayo de Cleveland. 

El caballo inglés d¡ carn ra y de caza es pro- 
ducto de varios cruzamientos; el tipo oriental 
es el que ha servido para crear los dos, pero al 
primero es al que se le da el epíteto da pura san- 
gre y el que representa más valor. Aunque en 
Inglaterra hay varias clases de cali, dio, indíge- 
nas y 1 ¡tizos, cuando se dice caballo inglés, 

se obrentiende que se trata de los primeros. 

Hoy el corredor inglés está de moda, pero 
autoridades tan respetables como Zundel sostie- 
nen que el verdadero pura sangre es el de caza, 
y ápropósito del de carrera añade: «El caballo 
de carrera en la actualidad es una creación arti- 
ficial, producto encaminado sedo á especulacio- 
nes de mal género; sú producción nada tiene que 
ver c,,n la mejora caballar. La disminución de 
las distancias y el uso de los hanclicaps, le lian 




Cabul/,, , . | rera 

d ido el lílti golpe. Sus cualidades han 

do - ei del dominio di I compá - l li neralmente 
1 i io li i mtado, no tiene suficiente pecho, 

ni fondo, i lonsiguiente, ni aptitudes siquie 

'■' de i. i luctor. Ks adornas quisquilloso, ¡rri 

1 ible 'l lo ardiente y exce u amenté ñor 

1 ■ la pai ti moni predomina obn l eria, 

y no lia\ yo el conjunto ari ¡oque constitu- 
ye el pura mngrí Lo i producto i ic nti n di 

e i" i su uso y mi venta lli gan á ■ i muy difí- 
il 

El i >//.,,//,, ,/. t ■/,„/, „;,,,< Es un inieii caballo 

di tiro para el ti ibajo 'le camp pal i m nita 

I " nombn li un di le < /,„/, , 

1 " E i - i.i qu i donde io ai lo principal^ 

1 caballo os originario di uno de lo dn ido 
de 1 1 imilton, donde le ci n aron las mejoi 
111 i di l.;in.iil. los i iballi i> idn lli ■ ido 

'le t I líele 

El Clydesdale os de mayoi ta iuo el Su- 



CABA 

ffólk, tiene mejoi cabeza, cuello mas largo, ar- 
mazón mas ligero y los lomos más llenos. 

Suele- ser ile color negro, pero también abun- 
dan el pardo ó el bayo, y hasta se ven indivi- 
duos de pelaje gris con harta frecuencia. Tiene 
el cuerpo más largo que el caballo de Inglaterra 
y monos pesado, compacto y vigoroso. 

El Caballo fornido de Suffolk. - Esun caballo 
de tiro, ingles, descendiente de padre normando 
\ de yegua de Suffolk. 

Se le llama punch (rcgonlote: á causa de sus 
formas redondeadas y fornidas. 

La fuerza enorme de este animal resulta de la 
posición de sus lomos, que son muy bajos y le 
permiten tirar vigorosamente de la collera. 

El verdadero Suffolk se lia extinguido casi 
del todo. 

Era un cuadrúpedo vigoroso que tiraba muy 
bien de la collera y podía resistir tóelo un día el 
trabajo más rudo. Una de sus cualidades más 
preciosas y raras (en la raza actual no se ha per- 
dido por completo) era la viveza de los movi- 
mientos unida á la persistencia del esfuerzo. 

El Bayo de < 'h veland constituye una raza es- 
pecial de caballos ingleses obtenida por la mez- 
cla progresiva del caballo de pura sangre con 
razas comunes del país. Es una raza muy apre- 



:"^!sí-- 



CABA 



■27 





¡y . • 



AV bayo ¡le Cleveland 

ciada para el tiro ligero, ó sea para carruajes de 
lujo. Su cría se efectúa principalmente en el 
cantón de Cleveland, en el condado de York 
! Inglaterra), y aunque pueda haberlos de dis- 
tintos pelos, la variedad más apreciada es el 
bayo, de cuyas circunstancias toma el nombre 
esta raza. 

Caballos anglo-americanos. -Los colonos in- 
gleses de América han obtenido por el cruza- 
miento una raza de caballos llamados trotom !, 
que son excelentes para el tiro de coche y se em- 
plean exclusivamente para este objeto. 

Tiene la cabeza pequeña, cuello estrecho y un 
poco largo; piernas enjutas y nerviosas; es muy 
fuerte y se distingue por su mucha resistencia 
para la fatiga. 

No se utiliza el trotón sino para los coches; es 
muy apreciado en América por su mucha resis- 
tencia y su paso rápido; se ha. da. lo el caso de 
que uno recorriese cien millas en diez horas y 
siete minutos, inclusos los treinta y siete que se 
perdie m > parada, resultando, por tanto, 

que hizo el trayecto en nueve horas v media. 

Caballos anglo normandos. Resultan del cru- 
zamiento de la antigua raza normanda \ 

guas inglesas. La tilla de estos ouadrúpedos es 

de I" 1 . lio a I m ,66, ¡ elcoloi I' i ;, poi ! iimiii. 

Tiene la cabe: i un | fuerte, algunas veces 

estrecha y ligeramente hundida, la engalladura 
hermosa j bien desarrollada, la cruz regular, el 

loi edondoado y la., formas agradabl i ■ en o 

conjunto. La gi upa. es lai go c pi imida a me 

nudo latei dmi ni. . la cola fuei te j loen puesta, 
la espaldilla mu iculosa, el antebrazo \ los coi vi 

jones perfectamonl foi mados, ylo 

bien g I- que i" qui ños. 

En] re los caballos anglo ñor ¡lando se debí o 
'b tinguii lo il. pura mngre y los de 
sangre. 

Caballos espaU ' El cabal] ha ti 

nido gran celebridad en ,,t ros tiempo tai l i ai 

i I I. i |" del.. ,n i ni | .. .i I .ii.i .. j li.n OUO 
collsiile pie • I.' d"seeii,o en t. apreci 

geni ral di u la til idi j bi lie o > p< nde, má 
que de "i ra esa, ,(,■ la rutina do lo riado 
i. 'leí desprecio incalifii iblí on que en lis 
paña io miran lo p ntos de i 

que contiene. El tipodi I Ihadi 

■I 'i" ea |'l. Mué i... Si 

1 ' ' ' I ' 1 e I I i I | I | i , | . 



Andalucía, especial mente en Córdoba y Jerez de 
la Frontera, en cuyas fértiles comarcas aún 
quedan pocos pero bueno., tipo, de aquellas ra- 
zas majestuosas que unían á las del caballo ára- 
be cierto aire de señorío y grandeza que le, i. 
propios para llevar á los grandes hombres en las 
mas augustas solemnidades. Los árabes llama- 
ron á los potros de Córdoba hijos del viento, en 
razón de su ligereza, y estos caballos debían ser 
en todo diferentes de los que montaban los go- 
dos, que por su pesado armamento necesitaban 
caballos ele gran resistencia. 

Hoy día se. toma el caballo andaluz como único 
tipo y representante de la raza española. 

Es de mediana alzada, con la cabeza grande y 

ligeramente acarnerada, con las orejas un ] 

grandes, la frente ancha, los ojos vivos, gran- 
des, fogosos, y con mirada noble y expresiva; la 
quijada huesosa y los labios y asientos tinos. El 
cuello, aun cuando bien conformado, es bastante 
grueso, señaladamente en la unión con el tronco, 
de cerviz graciosa, de la cual se les desprenden 
dos crenchas sedosas y onduladas llamad i 
nes, que le hacen muy agradable á la vista, par 
ticularmente cuando trota. Bajo de cruz, tiene 
las espaldas gruesas, el pecho ancho, el dorso 
ensillado, flexible y voluminoso, formando des- 
pués el vientre una convexidad abultada. Coitos 
los antebrazos y musculosos, con cañas delgadas 
y largas, como asimismo las cuartillas. La gru 
pa es redondeada y de buen aspecto; la cola, que 
es muy poblada de cerdas, nace bastante baja, y 
en la marcha la lleva pegada; los muslo- on 
delgados; las piernas un poco largas, y los corve- 
jones acodados. 

Tardío en desarrollarse y de temperare' uto 
por lo regular sanguíneo, requiere bastante cui- 
dado para su conservación; pero su buena índo- 
le, su inteligencia y sus airosos movimientos, le 
hacen muy estimado como caballo de comodi- 
dad. 

Los [.cíes ó capas más comunes en la raza an- 




daluza son el negro, el castaño, el toldo 

alazán; hay bas ante >>■<', os j se conocen i iría - 
capas como tigre, azúcar J Canela, !"■!" ■', 
el rosillo, el pico pe) la, el ' i i \ amo, etc. 

El caballo andaluz sido puede servir para 
la silla \ - -■ poc ¡isteiltl i la la: ¡g i 

-u docilidad, su belleza, la suai id 

elegancia de sus movim ,1 im 

objeto de lujo me parable pai i i 

i i Nada haj en. lidio como uno 

ballos, ya regido por un hal.il jinete, ya en li- 

bei tad ; pi i", desgraciadamente, en 

de la lli lll'la.l no pude Ion OOmpí til "i. 

razas ]" i fea ionadas. 

listo no .piieie decir que el eaballoi pa 

ptible 'le mejora, j á itondi- 

do por el Estado, \ aun poi lo mismo 

i i ¡nado .Id Ri ¡i Pati ¡monio de \ 
i 'i ..ni. 1 1 1 oxi eli no c ii . 

no han prosperado, li 
mentó, 'le las ói tordias políl ¡ 

La rogión central caroco do ti i propio, pero 
supi io .i la and ilu o i n la dii oí idad di 
ii, pri uta, y la igua 
lama de su., ¡ana 

En Cataluña i tdi mis que en ol 
de i 1 ' i .' i i . • : tre li- 

I lobi n 
¡ 

i 

s debido la cría, puuii 

ni i fuoran lo quo lo i 






CABA 



CABA 



'' ai: a 



Finalmente exisl abraza «le caballos 

pequ ida, pero de gran re- 

i :ia, propios nava viaje ú tiro ligero ordi- 
nario. 
No debe tampoco pasar siu mencionarse, por- 
iso, que el tipo 
Je la primitiva raza española, perdido en la Pe- 
conserva en Austria, formando la 
raza llamada imperial. V. Ca 

- En Austria h > 
¡dad de razas, pero muy pocas de mérito 
onoeiéndolo así, se emplean, lo mismo 
que en Alemania, para mejorarlas, sementales 

de las mejores razas extranjeras, y singular! 

te 1" i inglesa, 

En Galitzia, país de cultivo muy atrasa 

i la sangre oriental para la cubrición; en 
nia, Moravia, la Baja Austria v en la par- 
te de la Estiria que no es muy montano 
emplí ¡esa. 

lin las altas montañas de los Alpes se crian 
ó menos pesado, se- 
gún su corpulencia. Estos caballos constituyen 
una verdadera y preciosa raza nacional. Se lla- 
ma Pinskan y desciende de los romanos. Estos 
caballos son parecidos á los perdiéronos, pero 
mas sobrios; y como es antigua su prosapia, su 
■ reproduce mas fa- 
ite eu la descendencia. Tienen muy des- 

nuscnlares y son de fuerza 

Lordiuaria. 
En la parte montañosa de Bosnia y Moravia 
ta raza con las naturales de aquellos 

En Hungría se ci ían caballos de tiro ligero, y 
ros d poca alzada, perú de gran 
utilidad. 

Pero hay en Austria una raza especial de ca- 
. especial mención, y ea 

Los cab illos imperiales, asi llamados por per 
a ¡ai-, constituyen una. raza que 
i en el Kladrup i Bohemia), lis 

España, y los pi ii lítales 

Andalucía el emperador Leopoldo, 
va en toda su pureza y existe 
-ni.» el libro gi nealógico de lo 
i excep .-ii descendien- 
■ 
En 1 id la raza impí rial se divido 

i mi os y otro de m 
el grupo blanco se divide en ov ñera 

• ¡león 
elevada, va- 
lí l m ,70 a I 1 ", su; sirven 
a ¡a imperial, y son muy 
■ ¡ parad El empeí 

II, -lanía 

a ii ¡en en España 
q w 1 1 ■, i n de 
i primitiva i iza espá- 
lela. 

i i . Alemania >1 o i 

i , a o i 

i 
alema i ,n con di recho 

que los in- 
.,, ibe la 

pi ¡ucipio ii ' 

i iquel lanuda, 
I 

i: [l|gl Ltl II 1, 
''I pi ¡II 

,11 

I i ) otra 

■., |i'i 
lio»; lo 



sus caballos j o mas ó menos como los árabes, 

y les hacen montar de siete á ocho meses por 
criaturas que los corren á pequeños escapes. Asi 
los enseñan poco a poco y les hacen sufrir gran- 
des (lirias, tanto en la comida como en la I, alu- 
da, pero no los montan para ir en cabalgatas ni 
en corrorias, sino cuando ya tienen seis ó siete 

años. Entonces les dan fatigas increíbles, c i 

el caminar dos o tres días sin pararles ni darles 
el menor descanso; hacerles pasar ouatro ó cinco 
sin otro mantenimiento que un puñado de hier- 
ba de ocho en ocho horas, y tenerlos al mis- 
mo tiempo veinticuatro sin beber una gota de 
agua, listos caballos transportados á la China 
y a la India disminuyen de tuerzas y valor; 
pero prueban bástanla bien en Persia y en Tur- 
quía. Kn la Pequeña Tartaria existe también una 
raza de caballos de poca alzada, los que tienen 
en tal estima que no permiten vender jamas nina 
á los extranjeros. Estos caballos tienen todas las 
buenas y malas condiciones de los de La Gran 
Tartaria. 

Caballos franceses. -Se dividen en los tres 
grupos siguientes: 1." razas de montaña; -." 
razas de llanura, y 3." razas de valle. Teniendo 
en cuenta las diversas zonas del territorio, se 
han reconocido igualmente razas del Norte, del 
Mediodía, del Este y del ' 'miro, y también se cla- 
sifican en razas grandes, que son las de los paí- 
sesfértiles, y razas pequeñas, correspondientes á 
los pobres. He aquí cómo se designan topográ- 
ficamente las principales razas de caballos indi 
genas, que han recibido los nombres de las loca- 
lidades donde se encuentran: de la Camarga; 
landesa o de los médanos de Oaseuña; <lf los Pi- 
rineos o de Tarbes; navarra; de Avxernia borgo- 
ñona;lemosiua; normanda; corsa; del Morbihan; 
(/■■ < 'ornouailles; di I Poitou;perc7ierona; boloñesa; 
flainenca; picarda; ardenesa; del Franco Conda- 

De todas estas razas, merecen indicarse espe- 
cialmente, además de la de la Camarga, que ya 
queda citada al hablar de los caballos salvajes, 
la normanda, la boloñesa, la. percherona y \a,Jla- 

iin mu. 

La antigua raza normanda, que era nni\ esti- 
mada, se lia ido modificando por el cruzamien- 
to con la melisa, hasta el punto que hoy quedan 
i ipos primiti\ os. 

Los caballos normandos son muy mansos y 
dócil ■ api o is ¡ia\ iaii re olios ¡ndi\ iduos vicio- 
sos o inclinados a enerar. 

Aunque excelentes para el tiro, no valen tan- 
to romo los lemosines p ira la caza , pero ti i en 
mejor para la caballa ta de línea, por- sopoi tan 
bien las ladeas de la gurrra, y los combates. 

La raza boloñesa es ¡a que presenta el mejor 
tipo para tiro pesado. Su alzada es giganti 
enorme su desarrollo muscular. 101 caballo del 
Poilou tiene la misma aplicación, es decir, para 
trabajo duro y pesado, pero no es tan fuerte ni 
-ir tanta alzada romo ,.¡ anterior. 

El caballo perdieron tiene las formas un poro 
pesadas, y su configuración, aunque buena, no 

S tu j agradable. La frente de estos 

caballos está ligeramente acarw rada entre los 
■a i, un ios, ipe- son salientes; la cara es 

larga, i on la testera an ta, recta en la base 

y ligeramente hundida baria ,1 ex1 le 

la nariz; las losas nasales, bastantes abiertas, 
mi movibles; los labios gi m sos; ¡a booa grande; 
oí a lo ".i j :, \ antada i; lo,-, ojos vivos y 
mimada, lil cuello es fuerte di 

' ' . i a 'i icimii ni"; la Cl in lin i \ 

medianamente pobl ida; la rola abundante \ 
te alta; los mii rubros fuei ir... musculosos, 

de i o 1 a ton olida j cañas no pon, l.,, • , 

di provi ia I. oí o,,, . El pie es bueno; tiene, 

por lo regulai '1 pelaje do un color gris man 

chado i la talla varía entn i m ,50 j l m ,60 

l ti puede considerarse i orno modelo ,1, I ca 

ligí ro; es a la vez vi ¡o y i ¡a 

lio, dol ido di ai o \ !• l I mía, iviiiiii ii,l,,. 

la pal qm í'uoi i agi lidad 1 10 i" el i , 

' "ir, iom n particulai mi nti para la agricultura 

l ' i a 1 1 i i ■ i |,. lin i rl r que produ 

I' ir al, i ;.. \ ni, ,]. I. ición 

caí i, hierro tcníi I privilegio de 

produi i' I" in ¡olí caballo ti posta 

i,-!,,. 

i oír I I l i l'.H . M 

ii ca i oxclti i ■, .■ iiio'im i ir,, i i 

' v I' I in o, dicha ciudad 

porte rápidos de mercaucíai 

El en aia i mi i, 



cuino dr fj in, ■ ,, es 'le micha, talla y de o.ii 

corpulencia; se ven muy á "" nulo i iduoi 

que alcanzan L m ,80. Su rara es muy prolongada, 
esl reclia y hundida en su exl remidad las un, 
ci - pequi o. ' ; la m jilla planas ; la boi a gran 

irejas gruesas, largas y un pi 

los ojos j ir 1 1 iieños; el cuello corto, como la i pal 
dilla . está, sobrecargado de 'a ¡nos; rl cuerpo es 
largo y la grapa doble. Tiene los miembros muy 
gruí ios, cubiertos <1, abundantes crines b 
y los pies son anchos y aplanados El color del 
I" 1 ijo suele ser oscuro; el tinte más frecuente 
ese] castaño. 

Tiene el caballo flamenco temperamento lin- 
fático; es caluroso para el trabajo 3 care le 

vigor ; su fuerza está eu la enorme masa del 
cuerpo, y sirve muy bien para rl tiro pi ado. 
Esta raza, mejorada por la cría, es laqucpro- 
porciona á los cerveceros de París los coloso 'I, 
la especie caballar que admitan los paseantes. 
Dícese que los mejores proceden de los alrede- 
dores de Bourburgo. 

Caballos de Italia. - Fueron en otras épocas 
mejores que actualmente, porque de cierto t ir ñi- 
po á esta parte han descuidado mucho las 
castas; hállanse aún, uo obstante, muy luirnos 
caballos napolitanos, sobre todo para tiros de 
coche, pero en general tienen la cabeza muy car- 
nosa, rl ñu lio e,i naso.. son inilociles, y , por conse- 
cuencia, difíciles de enseñar. Sin embargo, todos 
estos defectos están compensados por su corpu- 
lencia y arrogancia y por la hermosura de sus 
movimientos, que es por lo que son excelentes 
para la ostentación, y tienen gran disposición 
para rl paso de movimiento " movimiento sobre 
el paso. 

Caballos de Holanda. -Son perfectamente 
apropiados para los coi lies y se tienen por los me- 
jores los de la provincia de Frisia, aunque se 
hallan también bastante luirnos en el país de 
I ¡ríe y de Fuliers. 

Caballos dinamarqueses. —Son de buena al- 
zada y hermosa estampa, por lo mal son muy 
estimados para el tiro ligero; hállanse entre 
ellos algunos perfectamente bien formados, 
mas en corto número, porque la mayor parte 
tiene el cuello grueso, las espaldas muy carno- 
sas, ,1 lomo un pon, largo y hundido, y la gru- 
jía demasiado estrecha en relación de lo grueso 
del cuarto delantero; pero tienen todos gallar- 
dos movimientos, y en general son excelentes 
para la guerra, para la ostentación y aun para 
la caza. Hállanse de todos pelos, y aun délos 
más singulares, como pies y piel de tigre, que 
nose encuentra casi nunca sino entre los caba- 
llos dinamarqueses. 

Caballos irlandeses. — En Irlanda, donde el 
trio rs excesivo j donde muchas voces no uian- 
tnnirii a los caballos sino con pescados, son vi- 

gorosísi s aunque pequeños, y los hay «Ir 

i. in i a alzada que solo pueden moni u los los 

muchachos. Son tan comunes on esta isla, 
que los pastoirs guardan sus ovejas a caballo, 

y rl mantenerlos no les su] gasto alguno 

Llevan , los que no necesitan, á las monta- 
ñas, donde los dejan mas o menos tiempo des- 
pués de haberles puesto la marra, y luego que, 
los quieren volver a coger les ojean para juntar- 
los dimanadas y les tienden lazos \ cuerdas para 
in 1 1,, caer y amarrarlos, porque de oír,, modo 

unes posible sujeta ríos, ;i ral isa de iple se vuelven 

enteramente silvestres. Si algunas yeguas pro- 
ducen potros en estas montañas, sus aírenoslos 

marcan c i todos los , Irmas y los dejan en 

ellas hasta la edad de tres años, listos caballos 
de montaña se hacen mas hermosos, de más an- 
churas, mas linos y de mas aliento que los que 
han s¡,|o criados en caballerizas, 

Caballos de Noruega. Son , Ir pequeña alza- 
da, poro muy bien proporcionados; la mayor 
pai i,- lia\ ,, .. ron la veta an el lomo \ fajeados 
¡" n mo i al un ' hay también castaños y 
tordillos, lisios caballos tienen rl pió suma- 
mente seguro, caminan con precaución en las 
veredas de las montañas unís escarpadas, y so 

dejan deslizar ai tu ando los pios bajo el i io 

u ijan por un torrono duro j mu, lo. Estos 

ultímale ni tan i alientes j a un,' que se 

,1' lii mi' a i ontra los osos, y siempre que un ca- 
ballo padre percibe ,, esto i oran animal ¡ • 
lialla ' on pol tu ó 3 egua i a an lado, los coloca 

■'! i.i i a ir deti a-. ,1- . \ v,.| en seguida ¡i 

no in .i i enemigo a manotadas, de las qui le 
liar, ordinal 1 1 ir peí ocer; peí o : ,i rl caballo 



CABA 

quiere defenderse con loa pies es perdido sin re- 
curso, porque ol oso le salta sobre ol lomo y le 
cierra j le comprime tan fuertemente, quealfin 
le sofoca y le devora. 

i \ballos d< b T ordlandia. -Tienen á lo más 
cuatro pies y medio di alzada, y al paso que se 
adelanta hacia ei Norte se notan más débiles \ 
pequeños. Los caballos de la Nordlandia Occi- 
dental tienen la cabeza gruesa, los ojos en ex- 
tremo grandes, las unjas pequeñas, el cuello 
sumamente corto y poblado de crin, los pe- 
chos anchos, los corvejones estrechos, el tron- 
co un poco largo, pero con bastantes anchu- 
ras, la guipa eoita. el muslo, la cola, los 
antebrazosy muslos largos, las cañas cuitas, los 
menudillos y cuartillas sin pelo, los cascos pe- 
queños y lluros y siempre sin herraduras. Son 
ordinariamente muy buenos, rara vez orgu- 
llosos y sin detenerse trepan con huella segurí- 
sima ó con gran facilidad por todas las mon- 
tañas. 

Caballos persas. - Fueron célebres mucho an- 
tes que los árabes, y su cuna fué la antigua Me- 
dia. Son verdaderamente elegantes en sus for- 
mas, pero resisten mucho menos, comen más, 
su instinto no se halla tan desarrollado y tienen 
poco afecto á sus dueños. 

Caballos turcos. Parecen ser un producto del 
cruzamiento del árabe y el persa. Sus crines y 
su cola son espesísimas y hermosas; resisten 
mucho á la fatiga, aunque son sumamente indó- 
ciles. Bien alimentados, adquieren gran corpu- 
lencia y sirven para el tiro. 

1 - illos del Asia Oriental. - Los japoneses 
son bastante pequeños, aunque se hallan algu- 
nos de buen cuerpo que traen probablemente 
su origen de los de las montañas. 

Los caballos que nacen en la ludia nunca son 
buenos, y así los grandes y magnates del país 
se sirven de los que se hacen llevar de Persiay 
Arabia. El mantenimiento que les dan en lugar 
de cebada y avena, es heno y guisantes cocidos 
cuu azúcar y manteca de vacas. Los caballos na- 
turales del país son, por lo general, muy peque- 
ños. Los caballos chinos no llevan ventaja alguna 
a los de la India porque son débiles, cobardes, 
mal formados, flojos, pequeños. Los de la Corea 
no tienen mas que tres pies de altura, y casi 
todos los caballos en la China son capones, tan 
flojos y cobardes que no se punir hacer uso de 
ellos en la guerra; con todo, aseguran los viaje- 
ros que los del Tonkín son de una buena talla, 
de mucho nervio, obedi' ntes á la mano de la 
brida, y que se les puede amaestrar fácilmente 
y arn grades en todas suertes de aires y manejos. 

( 'aballos artu ¡ ¡canos. Las razas que pudieran 
llamarse indígenas valen muy poro, como cria- 
da, .ai esiado salvaje; carecen de belleza y ele- 
gancia, pero tienen gran resistencia para sufrir 
las mayores fatigas y los rigores de la intempe- 
rie. Esta cualidad es muy favorable para obte- 
ner magníficos resultados de la cruza con semen- 
tales de las neis lamosas europeas. Por su vigor 
se distinguen la voza pampa y la raza, criolla. 

Los aun i ¡i ni" en i e: de empeñarse, por or 
güilo del pai i, i ii luí .o la mejoro de sus razas 

ii dudólas sin mezcla . se han dedicado, 

comprendiendo la superioridad de las razasen 

ropo i . a pi manar | buzamientos inteligentes 

ion las mejores de e ta raza . tipos apropiados 
a aquellos país' j i a ni 1 1 idadi Va se ha 
creado el caballo anglo-americano, ya descrito, 
I- nfe i.i a de los troladon i. 

Caballos del África Occidental. Los caballos 

de la i !o ta de de i rtiinea, ele., son como 

lo 'l' la I odia, rio ei . malí mili . r impropios 

para lodo hilen servicio; llevan siempre mal ni 

locada la cab 3 muy bajo el . mulo; 1 mi a 
ba 1 una talla, tienen la marcha dudosa y por,. 

ni! \ id. 111,1 , son sumamente indóciles, y 

propio olí inte para servir do pasto á lo 

negros que gustan tanto de la carne de I" 1 ab 1 
líos como de la di' lo . perros. 

E te gn to pui 1 1 1 11 ,1. 1 caballo es 

entre los árabe , tártaro j el 

1 ! iballo: MU, 1 la Irles I Ni en la 

mitología egipcia ni en ta ¡ logl isorientali 

li I caballo; on cambio en la initolo ;ía 

"i a "a de lompí a 1 impm tanto papel. En efecto, 

lo gi i"-,.. ,.ii 'a afán de ¡inbolizw poi 1 lio 

de imágem los 1 di lo nal ui 

n pn lonti por medio de inipotuoso - caballos 

qui acudían sus flotanti . la ola qui 

-a pl. ai. 1 ni. o ,r acumulaban 1 1 1 udu 1 do 1 pu 



CABA 

maá impulsos del viento. PoresoPoseidón(Nep- 
tuno), dios del mar, iba en un carro tirado por 
briosos corceles que tenían los cascos de bron- 
ce y las crines de oro, lo cual unido á la armadura 
de oro que vestía el dios, producía maravilloso 
efecto sol ue las ondas del mar. Así nos describe 
Homero en su lliada á Neptuno, cuyos eaba- 
llos, según Decharme, son las olas que espuma- 
¡' a ¡ encabritan al recibir el soplo del vien- 
to. En la tierra el caballo simbolizaba el agua 
del manantial que brota á gruesos borbollones 
1 sobre su lechode rocas; era, pues, el curso 
impetuoso de los nos del ¡recia, que en su mayor 
parte consistían en torrentes. El caballo estaba 
especialmente consagrado á Neptuno y figuraba 
desde muy antiguo en ciertas prácticas del cul- 
to. Así vemos que en la lliada, para honrar los 
tróvanos al dios río Escamandro, arrojan ala co- 
rriente del misino caballos vivos. En Argólida 
balea una sima llena de agua dulce que se supo- 
nía estaba en comunicación con el mar, por dun- 
do los primitivos habitantes del país arrojaban 
caballos embridados en ofrenda á Neptuno. A 
la misma idea se refiere el mito de Arion, corcel 
maravilloso de Adrasto: según la leyenda Arca- 
diana, Démeter (Ceres) se metamorfoseó en yegua 
para sustraerse ala persecución de Neptuno, quii 11 
tomó forma de caballo para unirse á ella, da cu- 
ya unión nacieron Arión y una niña. Diversas 
variantes de esta tradición expresan que el caba- 
llo divino bahía nacido de la Tierra ó de Posei- 
dón y de una Arpía. Un simbolismo análogo al 
indicado se advierte en el nombre Pegaso, que es 
otro caballo maravilloso (V. Pegaso). La le- 
yenda de Atenas ñus enseña que queriendo Nep- 
tuno disputar á la diosa Atenea la posesa 
Ática, hirió con su tridente la Tierra y di é 1 
surgió un caballo alborotado é inquieto como 
las olas del mar. El caballo de Neptuno, que 
como se ve, en su origen 110 era mas que una 
imagen, apareció más tarde en la leyenda y en 
el culto de ce dios; este los enganchaba 
carro, que arrastraban volando sobre los aguas, 
y por esto en los monumentos figurados aparecen 
con alas. Eran los caballos de Neptuno unos ani- 
males dotados de razón y de palabra como los do 
caballos inmortales Baliosy Xautos, que el mi. 
moNeptuno dióá Peleo en regalo de boda, y que 
más tarde debían conducir á Troya el carro de 

Aquiles, y como aquellos otros que asegurar 1 

Pelops la victoria sobre Oenomaos. En muchos 
puntos de Grecia en las fiestas con que se honra- 
ba a Neptuno, había carreras de caballos. En 
las que se celebraban en Onquestc, los caballos 
iban atados a nn carro, pero abandonados a sí 
mismos por los conductores, pía-, éstos sólo los 
seguían de lejos excitándoles cuu la voz; v los 
que por azar ó por instinto se dirigí 1 ha 
bosque sagrado, se consideraban como vencedo- 
res, y el carro se colocaba en -l templo bajo la 
protecci leí dios. En el templo que tenía Nep- 
tuno en el istmo de Corinto había una compo 
aun de escull uro ci isi lefanl ina que representaba 
a tíepl uno 5 A niii 1 ue cuu Palemón en un cu , 
arrastrado por cuatro caballos completaineul 
dorados, á 1 ccepcióu de los cascos que eran de 
marfil. La las de 1 liomedes 1 1. as fu- 

rio 1 c Indomables que había en Xracia v que 
devoraban ú lus extranjeros 'pie por desdicha 
arrojaba a aquella costi la tempestad. Estas 

,1 fueron objeto de uno de los nal' 
licuad. , pue em a) gado 1 ¡te héroe de llovaí las , 

\l lema . '■ embí ' p.na Xracia con te ali 

1 . 1 ' 1 . 1 vol un tarii ■ ■. 1 í que llego en tro en 

la caballeriza de I húmeles, tiró por tierra a lo 

guardiam 1 1 dujo las yeguas a la milla del 

mar; peni los bistones acudieron armado ■ .1 la 
defi o a, y se 1 rabo un combate del que laliei 011 
\ ¡ctoi lu ios It reules y sus compañero . quedan 

do muertos muchos de loi trados, eni re 

ellos Diomedi cuya carne e dio á ti 1 
yogito I lecharme intei preta e ta li j ondo di 

cii mía 'pie debe \ ei o en I ti do ti re¡ de l,, 

tempí id. ■. e H .i, , , orccli a anl ropól 1 
loplo \ !"!■ "i" d'l huracán -pie ... . 

ha en el 111.11 \ i 11 I.i 00 1,1 de ha. ¡ i, |,i 1 . i 1 . n 

d-i 1 1.1 11 1', . j ue i., i lo hom ' 1 ' ni ' 

í 1 ólo podía deti nei el héroe ol 

1 ." caballo de \i.u 1 . 11 1 j 

Folll ' . ' ¡ Xl III"! \ e| Xl llul|. . 1 ,,11 

" .11 I Ion ¡' I !■ I" ','.■ .1 1 pu. 1 di 

a 1 udo le arrebató 1) 111 hijo Ganii 

1 ." 'I' I "ii 11. ■ . .pu andaban 

sobro las aguas, Y ou fin o do A nquisc 

ei, ni de 1.1 i.. 1,1. lo .1. 1 .c 1 Cuenta la fábii 



TABA 



29 



la que cuando Eneas pisó por primera vez Italia, 
vio cuatro caballos blancos paciendo entina pra- 
dera, y como esto fuera para él y los suyos un 
buen presagio, Anquises exclamó: «Oh, tierra 
extranjera, tít nos prometes ¡a guerra » Con 
efecto el caballo estuvo considerado en luda, la 
antigüedad como animal belicoso y símbolo de 
la guerra. Este carácter se aviene con el de los 
centauros (véase esta voz) mitad hombre y mi- 
tad caballo, que habitaban las montañas y ei 

■ temibles é intervienen en varias empre- 
sas belicosas, de las cuales la ríe más lama fin; 
la guerra que sostuvieron con lus Lapitas. 101 
caballo de la guerra de Xroya era un enorme 
caballo de madera, dentro del cual se escondie- 
ron unos soldados griegos merced á una puei ti - 
cilla que tenía en un costado, para apoderarse 
de la plaza sitiada por sorpresa, ya que por la 
fuerza no podían vencerla. Los griegos tomaron 
como pretexto para construir este caballo el 
supuesto deseo de hacer una ofrenda; los troya- 
nos no hollaron inconveniente en permitir que 
entrara en la ciudad el caballo votivo, y á media 
1 he un sujeto que estaba comprometido, lla- 
mado Siuón, saco a los soldados del caballo, y 
éstos, abriendo las puertas de la plaza, introduje- 
ron á los griegos De- este hecho dan cuenta 
Homero en la Iliaday Virgilio en la K 
además las artes figuradas han perpetuado este 
hecho en varias representaciones pautadas ó es- 
culpidas. 

II Después de habernos ocupado del caballo 
en la mitología, pasemos á ocuparnos de el en la 
historia. Los textos egipcios no hablan de este 
animal hasta principios de la, dinastía XVIII, 
es decir, después de lus reyes pastores, y es de 
untar -[lie las palabras con que le designan de- 
notan que era una importación asiática. El sabio 
egiptólogo M. Chabas, f\\ un detenido estudio 
que ha hecho acerca del caballo en Egipto, 
que estuvo muy apreciado, empleándole para los 
mismos usos que hoy, ó sea para lus carros y 
para la equitación ¡añade que en la épo 

nica había unos establecimii 111--. públi 

amaestrarlos y conservarlos, sobre todo para que 
fueran titiles en la guerra. Los reyes egi 
dieron nombres especiales á su, caballos favori- 
tos; luíanse, 11 consagró al Sol lus dos caballos 
1 pie arrastraban su carro de guerra después de ob- 
tener sobre los asiáticos Setas la prodigio, a vic- 
toria que inmortalizó Pentaur en un poema que 
ha llegado hasta uosotros. En un monumento 
egipcio, la estela d.- Pianlt . se ve representado 
cu la parte superior al rey asido Nimrud pre 
sentando un caballo al rey etíope; este hecho 
recuei da la ofrenda del caballo de sumisión, que 
es una de las prácticas de las triluis árabes. Los 
peí - 1-, lu- ateniense ¡ losi 

caballos al sol. Fui- un animal qi 

los antiguos mucha consideración, que á veces 
II. 'gn al de liriu y al extravío. Según dice L Minio 

iferencia á Juba, la reina Scmíramis se 

apasionó de un caballo basta el punto de entre- 
ga! e í él. 

Darío debió d Im iballo. Sei 

grandes señoi es de la Peí ■ 1 a de tronaron i Smi r 
dis el Mago, y, para elegii sucesor ti ano de 
ellos, con\ ¡nieron en salir una caba- 

llo lucra de la ciudad. \ aquel cuy o caballo relin- 
chara antes qm losdelo 
lida del sol, quedaría elegido roy. Darío, 
Herodoto, pn 1 ino ásu 1 I un te, 

mayí 1 y 1 illo, hizo pasai 

1 ' i' por ju .1 aquí lía, lo di •■ 

cubriera . y . un reed 1 to , cuando I" 
pretendientes hicieron su salid il dio de 

I tu lu. al 1 le 11 1' 11 i., ni qui I. 

1 la ;. ','iua, relinchó: al momento 1 

1 un] y escuchó a un trueno . 

hallar,!' el ciclo s.-icnu. anl, | ,,s lus 

otros cil o apearon ; 11 011 a 

1 1.11 ni por 911 rey. Esb 1 .1 caballo v 

.: . t re al pie do 

i.i CU li lu " 

ha subido al tron. I 



I 

bo II" de I ce, de tamaño natural, oad 

cuu ,u conductoi . mi" ' ' ulpido uoi I lionisio 
',- y ol i" por Simón 1 na; 011 la 

,'iun del 111 

pOl ■ llioildo a un 

: . , . , 



30 



OABA 



límente eu la primavera, corrían á él, 
escapándose de manes de sus conducto 

hallaban. Los griegos acostumbraban á 
uas álos caballos que habían ganado 
premios en los juegos públicos. Los suevos, anti- 
guos pobladores de la Gemianía, alimentaban en 
sagrados unos caballo.s de que se 
i para presagiar, y que no podían 
-ino por el sacerdote ó el jefe de la nai ion, 
que eran quienes los uncían ¿una carroza sa- 
ín sus relinchos y sus estre- 
Se cuenta que habiendo muerto 
un rey escita en un combate singular, su ca 

litó con los dientes al vencedor, 
que se había I .-todos 

los pueblos de la antigüedad los que mas 1 jos 
fueron eu el extraviado aprecio al caballo, fueron 
los romanos. Designaban con líennosos nombres 
a los caballos que corrían en el circo; en una 
marmórea de Ro n hasta 

nte de estos nombres. A los vencedo- 
res les levantaban estatuas y tumbas, habiéndo- 
se hallado el epitafio de un caballo llamado 
Martin. Hay noticias de muchos caballos cé- 
ledad. Uno de ellos es el que 
monta le, según Suetonio, tenía los 

forma humana, porque el casco está- 
lía hendido de un modo que le daba todalaapa- 
i de los dedos. Este caballo nació en la 
misma i - ir, y como los arúspii 

femaran á quien le montara el imperio de la 
fué enseñado cuida citni- 

fin la profecía. Andando el tiempo 
: na á su caballo, ¿llenan 
to á la conformación de sus ca 

n de Suetonio, pues la Academia de París 
ha com i existencia del caballo pohdác- 

u pi lido que por 

ilii/i el nombre de 
i de Alejandro, más bien que 
: fuera semejante á la de un 
ivenía mejor el nom- 
iballo ii" m 
lia . llamada Indi 
que su dueño mostró tal pasión que Lo construyó 
un pal Seo donde pudiera 

que fue irle,yun mobiliario sun 

i i de marfil y la manta d 
pura borda. lía; en vasos de oro se le 

¡e le escanciaba vil 

ule á su mesa y servirle 

ismo ia la; le había nombrado iiu 

r pensaba nombrarle con- 

i lin á su reinado tío 

i 

odo hizo fundir en 

¡ su cabf'bi I imagen 

que llevó siempre consi minia] 

hizo itai el Val ¡ca- 

■ 

i .i. antes de 

ni nii- 

prade- 

to no era m que uu 

i nal 
1 es inmo- 

i 
uno do Lo 

i 

1 1 1 

I IIIOV¡. 



CABA 

alzada, de cabeza pequeña, y su tipo cri e 
aun en el Kurdistan, comarca lindante con Asi- 
ría. Los griegos y los romanos representaron el 
caballo con mucha verdad y extraordinaria ele- 
gancia. En las pinturas de los vasos griegos ar- 
caicos, los caballos están bien pui ito pero 
lan mucho á los egipcios, porque son del- 
gados, sobre todo de extremidades, j Lacabezay 
el cuello están muy bien dibujados. Los caballos 
del friso del Partenón, que ya uo tienen la rigi- 
lica . son muy elegantes 3 gi icio os y de 
poca alzada; llevan la crin cortada y recta. Los 
caballos que ganaban el premio eu las carreras 

de los juegos Olímpicos en ¡presentados sobre 

: Iriga junto al conductor, y estos grupos 
eran ejecutados en bronce por los mejores allí 
, i s. Se cita romo una obra maestra de Ageladas 
de Argos una cuadriga de bronce ejecutada para 
conmemorar la victoria de Cleosteno de Pidam 
no en la Olimpiada setenta y seis. Cimón de 
ügiua y Dionisio de Argos adquirieron celebri- 
dad por su arte en modelar caballos; pero elque 
más se distinguió en esto fué Calamis que, en la 
Olimpiada setenta y ocho, ejecutó, en unión de 
Onatas, el carro de bronce tirado por dos caba- 
llos, acompañado de lacayos que Dinomeno de 
Siracusa hizo colocar en Olimpia para conmemo- 
rar la victoria de Hieron, su padre. La tumba 
de .Mausoleo estaba coronada, por una cuadriga 

ni 1 1 mol, obra de Pitis. En Roma se hicieron 
numerosas estatuas de caballos, entre las cuales 
merece citarse por su belleza la estatua ecuestre 
de Marco Aurelio. Es de advertir que las nume- 
rosas estatuas ecuestres de bronce que había en 
Roma se designaban con la voz eqaus, y así, por 
ejemplo, se decía equus üonstantini para designar 
la estatua ecuestre de Constantino que había en 
el Foro. Los famosos caballos de bronce que de- 
coran la fachada de la iglesia de San Marcos, en 
Venecia, son obra del cincel griego y pro edén 
del Hipódromo de Bizancío; sin embargo, los 
arqueólogos han debatido mucho el origen de 
estos caballos, pues mientras unos afirman que 
están hechos por Lisipo y fundidos en Corinto, 
ó hechos eu la isla de Quios, de donde fueron 
transportados á Constantinopla por orden de 
i-, en el siglo iv, otros pretenden que 
son ulna de un artista romano contemporá- 
neo de Nerón y que fueron llevados por Cons- 
tantino n Constantinopla. Desde esta ciudad 
pasaron en el siglo xm á Venecia, de donde los 
hubo de quitar Napoleón para coloi irlos sobre 
el Arco de Triunfo del Carrousel en París, ba- 
la, nl,i sido restituidos d \ euecia en L815 porel 
gobierno francés de la Restauración. A lo que 
p,n, ce debieron estar unidos á algún carro for- 
mando cuadriga. Sería demasiado larga la enu- 
meración de los numerosos - aballos de bronce ó 
• i,- marino] que nos quedan de la anl igüedad, 
recogidos muchos de ellos en las ruinas de Hcr- 
cnlano y de Pompeya; sólo citaremos los dos 
que lia\ en el monte Quitina] l Moute-cavallo) 
que proceden de las termas construidas en 

I; a poi Constantino, pero que parecen ante- 

rion i i ite enipci idor. En linimen- 
tos funerarios de Los pi imeros siglos do] oí isl ia 
ie \ > la figura de un i aballo pina lo ó 
ndo con una palma encima de la cabí a 

un n ¡i\ o i varios pasajes do la Sa- 

gi ,i,| i i . especialmente do San Pablo, 

quien i li ra la vela ci i il iana i una ca 

1 1 era de circo i cuyo téi uno .1 i La victoria 

púa el que ha seguido gi o iro i mti lacaí rera 

I, be un ni" símbolo se ' ale piedra 

, -i , ¡mil ni. i-, de niños, indican 
I ,ni unto había tei minado rápidam i 

rera, Volviendo i Los i mi itia 

eu os ui 

i., lin tor y las 
corre pon lionti palma El caballo li ¡ura - n la 

, i i Media Un lo io\ orando 

intilema de la debilid id ven 

i. iti 'bal do 

I | i \ .ai "I ,'ain 

i- .mi" di Pi i En 'l \ ¡gallo do Florencia 

i : Prieto Chofliui, d I" bi vi a 

i la figura do un cab i] lo alado. En una 

ii,, ni qm hay en 
ita de lo cal ern I ia 

id ' ¡ lio ilancí 

, , 1. 1, 1,. > n i.i ni, ii] lo de cun 

i "illa , lili qlll ¡Ilibol 

¡ata En ' lo caballo n 

i i iiuin uto i l i I Idail Me 

, ■ lio I I i , , 1 "i 



CABA 

mal dibujados, >n | ido y carecen de 

cia y di gra i D delai | i di I R< nai ¡miento 

han sido muchos los pintores y i cultori qm 
han distinguido en la ejecución de caballos. En- 
tre los antiguos maestros italianos Bon de i 
Paolo Ucello y Mantegna. Los caballos que é i 
representó en el triunfo de César se di tinguen 
por la belleza y el vigor de formas. En cuanto 
la escultura, son bien conocidos el caballo de la 
estatua ecuestre de GattaMelata, por Dónatelo, 

que está en Fadua; la de Bartolón Colleoni, 

por Andrea Verroeliio, que está en Venecia; la 
di i osme I, por. Juan de Bolonia, que se ve en 
Florencia; la de Víctor Amadeo I llamada e] 
caballo de mármol), por Pietro Tacca, qm 
en Turín; las de Los reyes Felipe III y Felipe IV 
de España (la primera de ellas llamada el caballo 
de bronce), obras del mismo Tacca, queestán en 
Madrid; la de Constantino, porel Bernino, que 
se ve en Roma, y otras. Las escuelas de] Norte 
también se distinguieron en el género, siendode 
citar la estampa titulada El caballero de la 
. obra de Alberto Dinero, y las de] Triun- 
' riqueza, por Holbein. Entre los flamen- 
cos hay que citar á Rubens que, en el San .Mar- 
tín que hay en el palacio Windsor, pintó un 
caballo que es una maravilla de color y de di- 
bujo. Houwermans puso caballos en casi todas 
sus composiciones; en las de su primera ma- 
nera algo pesados y en las de la segunda es- 
beltos y vigorosos. En España, el pintor que 
más se ha distinguido en e] género es Velázquez: 
los caballos de los retratos ecuestres de Feli- 
pe IV, del Conde Duque de Olivares y del Prín- 
cipe don Baltasar Callos, son líennosos de color 
y de movimiento, y admirables por el realismo 
con que está interpretado el caballo típico espa- 
ñol. Después de Velázquez ha sobresalido Goya, 
con raras excepciones, en cuanto ala pureza del 
dibujo, pero siempre verdadero en el color; en 
las estatuas ecuestres de Carlos IV y María 
Luisa, estuvo muy feliz. En Francia neis se han 
distinguido los escultores que los pintores como 
caballistas. Gozan de cierta celebridad los de 
Marly esculpidos en mármol por Couston; el 
caballo de la estatua escuestre de Luis XIV por 
Girardon, y el de la de Enrique IV, por Lemot. 

-Caballo marino: Zool. Pez correspon- 
diente al género Rippocampus, de la snb-familia 
de los hipocampinos, familia de Los signátidos, 
orden de los lofobranquios. Los caracteres prin- 
cipales de los caballos marinos consisten en te- 
ner el cuerpo muy comprimido y formando 
con la cc.bcza un ángulo muy agudo, y la cola 




< aballo marino 

prensil desprovista de aletas, El hocico es reía- 
i ¡vamente corto con la boca pequeña, abierta 
casi en el centro; la cabeza se baila adornada de 
, ,i,,iinia. cartilaginpsas á manorade barbillas, 
v la cola do puntas insertas en los lados, Elcuer- 
po - i,i cubierto do escudo ■ am hoa j la cola de 
cuatro anillos planos, provisto de protuberan- 
cias y de filamentos formando mechones, Laco- 

lorac genera] es pardo ci nicii tita clara, que, 

i ni ulo de reflexión do la luz, ofrece i n 
vi o i ul " ■, erde. La longitud vana en 
i" ■ 

i 'mu" patria verdadera del caballo de mar co 

iiiiíii. del onsidei irse el M iditci i ánoo, desde 

i Ion. le 3o extiende por el Atlántico hasta ol Golfo 

do Vizcaya 3 á i hai ¡a el Noi te pro entán 

do ' individuos sueltos en las aguas inglesas y 
n,l Mai del Norte. Por otra pai te, so encuentra 
i nnbiéii en la < iceanía, 

Sólo vivo el caballito de mar en los si 

qm mi i abundante \ egel i re ''1 fondo del 

i i ni ntro a alinn uto ¡ dondi ■ Ii 

vi i ■ I" .i las plautni adando enl ro 

.II. niiu dospai i" Su ilimcnto principal con- 



CABA 

siste, en ovustácoos y moluscos microscópicos 
que recoge de las hojas y algas marinas; y como 
es imposible proporcionará los caballos marinos 
cautivos estos seres diminutos en cantidad sufi- 
ciente aunque se viva á orillas del mar, resulta 
que cuantos se desean conservar, están irremi- 
siblemente condenados á morir de hambre más 
ó menos pronto. Sin esto ya mueren muchos al 
los del agua, y cuando desi arga una teni- 
pestad suelen sucumbir todos de golpe. 

La reproducción se efectúa del misino modo 
que en las agujas de mar; es decir, que la hem- 
bra deposita las huevas en el vientre del macho, 
donde quedan adheridas y fecundadas por éste, 
y luego se va produciendo una hipertrofia de la 
epidermis, que constituye la bolsa en la cual se 
hace la incubación. 

Se conocen varias especies de caballitos de mar, 
cuales son: el // i/ipiiaiinjiiis a ni ii/iiorum, que es 
el caballo marino común; tt\ 11. longirrostris, que 
habita en el Japón, y el II. guttulatus, propio del 
Océano y del Archipiélago Indico. 

-Caballo de vapob: Mecen. Unidad de 
Tuerza ideada por Watt para valuar la potencia 
motriz de las máquinas de vapor, y en general 
de toda clase de motores inanimados. Esta uni- 
dad representa la fuerza necesaria para elevar en 
mi segundo un peso de 75 kilogramos ala altura 
de nn metió; equivale, por lo tanto, á 75 kilo- 
grámetros. V. Kilogbambtbo. 

El origen de esta unidad, tanto de su valor, 
como de su denominación, procede de las expe- 
riencias realizadas por Watt para determinar el 
trabajoque podían realizar los más robustos caba- 
llos de tiro de los cerveceros de Londres. A con- 
secuencia de estas experiencias se obtuvo la cifra 
de 33 000 libras elevadas á un pie por minuto. 
[deó una palabra para explicar el trabajo mecá- 
nico: foot-pound, libra-pie. 

Si se convierten las 33 000 libras elevadas á 
un pie por minuto en kilográmetros por segundo, 

ti ndra: 

33 000 x0 k , 4 534 -„ , 

80x3,281 = 76k S m - 004 

siendo k , 4 534 el valor de la libra inglesa, 
3,281 el valor del metro en pies ingleses, y kgm. 
abreviatura de kilográmetro. 

De aijiii se fijó la cifra redonda 7."' kilográme- 
tros paro ' pre i] la nueva unidad de fuerza. 
Como los motores animados no pueden trabajar 
sin interrupción, y su esfuerzo varía además mu- 
cho legún su naturaleza, alimentación y triodo 
de utilizar su tuerza, resulta que no se puede to- 

m mi lida de la potí ncia motriz de nin 

gnu motor dicho esfuerzo, supuesto que no cóns- 
ul uw un valor fijo y determinado. Por esta 
razón Watl tomó, como expresión constante, la 
ea ii ti.lad 75 kilográmetros, y le dio el nombre de 
caballo de capot atendiendo a su origen. 

Calculando en ocho horas diarins el máximum 
de trabajo que se puede exigir á un caballo de 
ingre, y teniendo en cuento que los motores in- 
animados pueden trabajar sin interrupción, re 
lili i que una máquina de vapor de un poder 
¡nal ¡ aballo de vapor, realiza, tra- 
bajando de uní manera continua, un trabajo 
equivalente i tres caballos de sangre y al de 
uno 35 hombres. 

En inglés la unidad de caballo de vapor se 

i" i las p ii iie. i a,,, , , ,,.- r, j .I- aquí 

las iniciales II. I', cu que se indica en las má- 
quinas inglesas y muí.' i a i la potencia 

nominal y efectivo que pueden alcanzar. 

Caballo: Gcog. Río en el di p do Trujillo, 
Etep, de Honduras; nace ci rea de Yoro, ni X. E. 

■ I- la sierra Sulaco; corre do s, í x. y desagua 

ii i M.u .lo i,, i Antillo , co i frente á la i : 
t ¡ochinos. 

CaballoóCaa u i .o Ota i Punta ... ib i en 

1 i ' " ta do lo prov. d tontin i, Argelia. 

Ti iioiii.i poi el E. el Golfo de Bugi i y i to foi 

'" i' 1 i i n grupo do picacl 

uno de otro poi profunda i garganl i 

bii ii.. de ai bol do na ta la cia i El puntomás 

;, 1 "i ebel Sidi bi 1 1 , cuya i 

ti o -.i... 1 1 y rico .o minoral de cobn i tan 

■ plol idas por una ( lomp iñía. 

Cab m.i.ii Blanco: Geog ildca on la .u u.| , 

do pai ro.piin |. Sun Juan do I ilfi a . ivunl 

di Sei mi. , p j. del Corroí, prov, de la l ' 

o i 16 edil . 

1 IBALLO Jl v. '.'. og i ilote " pi 



CAP, A 

y piramidal, inmediato al Cabo de los Aguí 1 Iones, 
costa N. de la Cortina. 

-Caballo Muerto: Gcog, Caserío de la ju- 
risdicción de Cuyotenango, dep. de Suchitepe- 
quez, Guatemala; 1S0 habits. Zacatón y ce- 
reales. 

CABALLOCANCHA o CABALLOCOCHA: GeOCJ. 

Aldea en el dist. y prov. de Huanta, dep. Aya- 
cucho, Perú; 230 habits. 

CABALLOCOCHA: Geog. Laguna del Perú, sit. 
unos tres kms. á la derecha del río Amazonas, 
cerca de Loreto, de la que dista 10 kms. Es bas- 
tante extensa, con ocho brazas de fondo, y la 
rodean espeso., bosques. || Aldea en el dist. de 
Loreto, dist. Bajo Amazonas, prov. Loreto, 
Perú; sit. en la orilla izq. del Amazonas y junto 
á la laguna del mismo nombre; tiene 315 habi- 
tantes, y el pueblo, aunque pequeño, es de muy 
buen aspecto. 

CABALLÓN (aum. de caballo): m. Lomo de 
tierra arada que queda entre surco y surco. 

-Caballón! El que se hace en las huertas 
con el azadón para plantar las hortalizas ó apor- 
carlas. 

-Caballón: El que se dispone para contener 

las aguas ó darles dirección en los riegos. 

-Caballón: Agrie. Hoy se hace mucho uso 
del caballón en los suelos de mucha humedad j 
en los poco profundos de los países de gran cul- 
tivo; labor alomada que los franceses denomi- 
nan billonnage,y que consiste en labrar el terreno 
con un arado potente de dos vertederas, que sitúa 
la tieria á derecha c izquierda, y que cuando la 
supi ilieie do la tierra está completamente remo- 
vida, forma una serie de eras más ó menos an- 
chas, separadas por surcos profundos. La an- 
chura de las eras con surcos alomados varía des- 
de 1 á 15 metros. Algunas veces sobresale poco 
un relieve al pa-o ipie otro se eleva á 80 centí- 
metros y hasta 1,20 metros. Llaman ados ó lomo, 
á la arista culminante del camellón ó caballón; 
reguera al surco ó línea de separación, y respaldo 
al reborde inmediato al surco. 

Se llaman también caballones los lomos de la 
tierra que aislan los cuadros interiores de las he- 
redades y aun los exteriores, que encespedándose 
al tomar carácter permanente, sirven para piso y 
comunicación de unas heredades á otras, en cuyo 
caso pierden el lomo y quedan planos. 

En las riberas del río Almanzora, en la pro- 
vincia de Alim i ín. don. I.- se acostumbra obligar 
á las aguas turbias á que sedimenten sobre las 
heredades, se levantan altos caballones de tierra 
y atocha, que llaman atochadas, para retenei 
¡as aguas el tiempo necesario para que .1. p,. i.-i 
i mayor cantidad de limo ó tarquín, que las be- 
neficia para algunos años. 

-Caballón: Gcog. Cordillera de la prov. de 
Valencia, paralela á la orilla izq. del río Júcar. 
Prinoipia en Antella, p. j. de Alberique, v co- 
rre hacia el N. O., introduciéndose en la prov. 
de i o. o. i por Jaragnas. 

-Caballón: Geog. Bahía en la costa S. de 
la isla de Santo Domingo, Antillas, comprendí 
da entre el Manchón de su nombre j lai la del 
", i;, i, fondeadero muy redm ¡do, aun 
que basl ante e¡ paciosa. 

CABALLOS: Geog. Puerto en la costa X. de la 
isla de Sumo Domingo, Antillo . inmedi itoá la 

punta de ,\ Igai mi, o. Es pequeño, pero ol 

má . abt igo que el pro i puei to de Plata j la 

ensenado sita al < >. de la. punta Isabelii i. 

-Caballos: Geog. Laguna en "I municipio 

i Bai I . del . i del l lauca, l lol bia ; se 

loi nía en nuil llanura ende el Patio j el T 
se alimenta con las vertientes que surgen de unas 
di ■ ono ido | .. up ol. i- por aguas 

se noi ni I i. .ios do las mareas como on la 

misma laguna, y da origen al río de su nombre 
que de ¡emboca on el Po 

1 inii.i.'is lli 'nco Geog. Frontones dome- 
diana iltura .oí la costa S. de la isla di I 
Antillas. En sus Inmedi i ¡om hay un ] 
fondeadoro. Otro dos frontón on lo taO, 

de l:i isla de Santo I lolni; ,, \ i . i , , i, | 

uno. di ic ■ di l ibo de l h la punto 

de Perlas; bm tambii n aquí una pequeño en 

n ida un i., que di enibocí tro 

CABALLUELO: 111. d. de CABA! NO 
CABALLUNO. NA idj I , i , , . ,,,, felati- 

i o, ,. s, mojante al caballo, 



OABA 



31 



Yo cargaba con la ganancia por mercader 
de empanadas CABAl i i 

Eslcbanillo González. 
CABÁN: ni. Medida de capacidad usada en 
Filipinas y equivalente á 7 litros y 600 centi- 
litros. 

CABANA: f. ant. Cabana. 
-Cabana: Mar. Habitación pequeña desti- 
nada en los buques de guerra á un contramaes- 
tre, y a mi pasajero en los mercantes; las de és- 
tos no suelen conten. o má ¡i. una litera adhe- 
rida al costado del buque y un taburete de tela. 
\ ■ es se construyen limitando un espacio cual- 
quiera por medio de bastidores recubiertos de 
lona. 

- Cabana: Mar. Especie de portón ó gran ca- 
jón do madera que forma una casa, y amarrado 
de firme en los puertos sirve de cuerpo de guar- 
dia al resguardo de rentas. 

-Cabana: Mar. Nombre de un buque fluvial 
que llevaba enel centro una especie de alojamien- 
to ó de cabana, de donde recibía el nombre, bajo 
el cual podían refugiarse los pasajeros. Esta i m- 
barcaeión de río se usaba, á mediados del si- 
glo xvu, en los ríos Loire y Sena. 

-Cabana: Mar. Patea/, bote fuerte de dos 
proas que se tiene generalmente en las dársenas 
para colocarlo junto al buque que se carena á 
Ilute y depositar en él bis herramientas y mate- 
riales de uso inmediato en la obra que se eje- 
cuta. 

- Cabana: Geog. Ayunt. en el p. j. de Carballo, 
prov. de la Coruña, dioc. de Santiago. Tic lie 
4 350 habits., y lo forman las/elig. de San Es- 
teban de Anos, San Juan de Borneiro, San Mar- 
tín de Candoas, San Esteban de Cesullas, San 
Pedro deCorcoesto, San Pelayo de Cundios San 
•luán de Esto. San Pedro de Nanton, San 
tin de Kíoboo y San Pedro de Silvarredonda. 
Está sit. al N". O. de la cap. del partido y en la 
costa del Océano, continuando por el N. con la 
ííadeLage y Gorme. Le cruza el río Aliónos, 
cine bajando por Carballo, desemboca en la in- 
dicada ría. Terreno fértil en lo general, con al- 
gún monte, arbolado y [nados de pasto Cerea- 
les, patatas, lino y legumbres; telares .1. lienzo; 
cría de ganados, especialmente vacuno, ,1 
y caballar. Aldea en la parroquia de Santa .Ma- 
ría de Galdo, ayunt. v p. j. de Vivero, prov.de 
Lugo; 23 edifs. 

-Cabana: Geog. Dist. déla prov. de Pal las- 
ca, dep. Anea, ii- V 1650 habits. Pueblo 

cap. de este dist., sil. en las faldas de un ci rro: 
2400 habits. Sus casas forman anfiteatro, de 

modo que en cierta din ei i n se sube ce por 

gradas, A poca distancia del pueblo existe s 

paredones, restos ,1,. antigua población nm. i ior 
á la Conquista. Dist. de la prov. I, 
Ayacucho. Perú; -1 150 habits. Pueblo cap. de 
ie di i . eon i; ió hábil . hist, de la prov. y 
dep be Puno, Perú; .1 si ñoi Pe Sold i 
Diccionario, declara que no ha sido posible 

la pobl.i r le dicho 

disl rito. La pnlii!.. i i 
vocablo quechua ' 'ni, un 

Caban \: '.'- .... \ ..:. n de la ii n andi- 
na, sit en los -jl 57' de lal . os limi- 
tes entre Chile v Bolivia, al S. del Olla 
i 500 ni, de alt. 

CABANABONA: ' 1 .,\ 

Bal -ió i . pee de Lérida, dio . ; . i : ' 

Sit, en un II. il E d I irroyo 

do Raba: i, cerca di s n »os. Mucho vino 
les y legumbre i; puado lunar. 

CABANACONDE: Gcog. Disl 

\r. .piip.i, Pi 

Pueblo cap. de este di¡ I . con i 020 h ibits. 

CABANAS: 

Figueras, proi 

Sit. en terreno II ino, ■ ni 

Fortili 11 ! '.lúea. 

\ produi . . . ioiIi ., vino ; 

Cadins. i on la parroquia do S 

le I i i .o. ni ■ 

■ le l'oni.e odra; 75 edil l ..... i i ¡ 
.le San Martín do Sulw do, aj mu 
p. j, j peo 
la pan . i San ■Futí in do Noi | ni do 

I .. . |. | .. M .... i,. ,• 



32 



(.ABA 



¡icios. || Aláea en la parroquia de San Salvador 
eda, ayunt. y p. j. de Monforte, prov.de 
Lago; Aldea en la parroquia de ban 

Miguel de Cabanas, aviuit. de La Baña p. ]. de 
ra, prov. de la Goruña; 2Í edifs. \ . SAN 
Miguel, San Pantaleón, San Pelayo y San- 
ta Ma anas. 

CABANATUÁN: Geog. Ayunt. en la prov. do 
Nneva Erija. Luzón, Filipinas; 10300 habits. 
SU en la orilla izq. de un río que toma el amu- 
la población, y al O. de la sierra Madre. 
le la prov. de Nueva Erija, Luzón, Fili- 
pinas; toma diferentes nombres, según los pue- 
blos por donde pasa, y desagua en el río Grande 
de la Pampanga. 

CABANCALÁN: Geog. Ayunt en la isla y prov. 
de Negros, Filipinas; 5 880 ha 
CABANE (Felipa : Bio • Favorita de .luana I 
.ules. M. en 1345. Fué apellidada 
í. Era lavan i 

: i. fué escogida para 

nodriza del hijo de' Roberto, duque .1" I lalabna 
i i sagaz, d licado, 
parala intriga: y habii o lo viuda, 

a su hermosura á un joven .-.a- 
¡o de i; durando . que se casó 
do después servía como .lama 
la duquesa cíe Calabria, Catalin i di 
Austria, esposa del hijo de Roberto, y más i u 
adoptado por Rai- 
: lor su nombre, su 
v su fortuna. Muerta Catalina de Austria, 
litad de la duquesa, pasó a des- 
butora ó aya de Jua- 
Le i Malina. La lavandera de 
, na mi nueva señora la ami- 
, cómplice de las locuras de 
a q Ue l] ■■ : la ayudó en 

sus intrigas amorosas; favoreció sus pasiones;la 
i . su marido, Andrés 
Lió á cometer este asesina- 
Juana, perseguida por su cu- 
ñado Luis, ¡e refugiaba en su condado de Pro- 
. mIo con su amante 
uto, Felip i la por orden 

por .-I Papa .le 

instruir el pi i ontra la aui leí 

i ojada en una prisión, 

icruelm icumbió pronto, 

sin haber desmayado un solo instante, sin pro- 
nunci :■■ ,,n ' tedora ¡ 

i ivorita, llamado Roberto, 

ai ito de \n- 

| , halló la muerte en el toi im n 

de .luana I, h i lo i. 

toda la odiosidad de su 

CABANEIRO: QtOg. V. San l!\l:l MÉ DE 

CABANEL ¡ 

mbre de 1823. 

I i en el 

representaba la 
, año i 

pintura por 

obtuvo 
osta capital, 
i 
Enco 

doce na 
■ ; 

, Ótelo 
i 



CAÍ! A 

Tage, p. i de Carballo, prov. de la r,. n 39 

. difs Aldea en la parroquiade Santa Cruz del 
Valle de Oro, ayunt. del Valle de Oro, p. j. de 
Mondoñedo, prov. de Lugo; 21 edifs. V. Santa 
Makía de Cabanela. 

CABANELAS- Geog. Lugar en la parroquia de 
San Lorenzo de Escuadra, ayunt. de Lama, 
p. j. de Puente -Caldelas, prov. de Pontevedra; 
22 edifs. raigar en la parroquia de San .luán 
de Liiimpio, ayunt. y p. j. de Estrada, prov. 
de Pontevedra; 33edifs. Lugar en la parroquia 
de Santa Eulalia de Ribadumia, ayunt, de Ri 
mia, p. j. de Cambados, prov. de Ponte- 
vedra - 52 edifs. II Aldea en la parroquia de San 
Clodio de Ribas del Sil, p. j. de Quiroga, prov. 
de Lugo; 20 edifs. || Lugar en la parroquia de 
Santa Eulalia de Banga, ayunt. y p. j. de Car- 
balliuo, prov. de Orense; 28 edifs. \\ Lugar en a 
parroquia de Santa María de Leirado, ayunt. de 
Quíntela de Leirado, p. j. de Celan. .va, prov. 
de Orense; 47 edifs. 

CABANELLA: Geog. Lugar en la ayuda de 
parroquia de San Martín de Cabauella. ayunt. 
de Navia, p. j. de Luarca, prov. de Oviedo; 41 
edifs. V SanMartín de Cabanella. 

CABANELLAS: Geog Lugar con ayunt. al que 
a, tan agregados los lugares de Caixás, Espina- 
vesa, La Estela, San Martín Sasserras y Vila- 
.1. auiras. p. j. ile Figueras, prov. y dióe. deGe- 
rona; 1175 habits. Sit. en una colina cerca de 
la montaña de Nuestra Señora del M.mt. Terre- 
no fertilizado por el arroyoó ribera de Algama; 
cereales, legumbres, frutas y mucho aceite; ga- 
nado lanar. 

CABANES: Geog. Villa eon ayunt., p. j. y 
prov. deCastellón, dióc. de Tortosa; 3020 ha- 
bitantes, sit. sobre un cerro de poca elevación, 
no lejos y al N. del Desierto de las Palmas, 
cerca de Oropesa y Benicasím. Terreno arenisco 
¡ poco fértil al S. O; cereales, vino, aceite, al 
garrobas, patatas y legumbres; mina de hierro 
hematitis; ganado lanar, cabrío, vacuno y de 
cerda II. n en la villa un buen templo de orden 
corintio, eon fachada de bastante gusto. En el 
término se halla el hospedaje conocido por De- 
sierto de las Palmas, sitio ameuísimo y muy 

visitado. Al lado de los n tes de dicho ti 

to se ve el cerro de la Machmudella con buenos 
mármoles negros. Hacia el N. déla villa se ex- 
ima i asta llanura conocida con el nom- 
bre de Llano de Arco, por existir allí uno que 

levanti i los romanos de dieciocho pies de luz 

v veinticuatro de altura, de mármol pardo y 
bien . onservado. 

-Cabanes (Guido de): Biog. Trovador pro- 
, ¡lo xni, Se le conoce por cuatro 

canciones que escribió, la primera, eon otri - 

vador I lama. I., Lanías; la segunda, eon I 
letta, v las .los últimas con AUamanóu el Joven. 
I ., i.i. de . ¡te último hace supon. a- que < la- 
ilanes fué contemporáneo de Ramón Beren- 
gurr IV y >^'- ' 'arlos de Aujou. 

i \l;\M ;s ( FRANI 1800 JAVIER ) : Biog. 

General español, V el año 1781; M. el 1834. 
Se halló .u 1 1 expedición del duque Crillón 
contra los ingleses en la isla de Menorca, \ fué 

objeto .1 ic i nducto en I" 

y '( a de la ciud id de Mahón y fuerte de San 

luz., la campaña de Portugal; combatió 

.....i l, imo en multitud dcacci - \ encuen- 

¡orio a gnei ra de la [ndependencia, y 

ió .a c o rcro do Mariscal de ' tmpo Re 

di 1 en icio do las armas, dio a la pu 

blicidad ho bm no i ritos; lo pi incipa 

'( l ' .■' r 

fia, príiih ra campana; Historia de 
la ,,,,. rrad l ¡ aña contra Napoleón, líi morías 
: i modo di . . ribir la última gtii rra en- 
tila 'i Francia; Memoria sobrí la 
/ ... 

CABANGAÁN ó CABANCÁN: Geog. Amiih i 

i i | di / unb di . Luzón, Pili] I 590 

it. oí i p fi 

i i na leu lo do lo 

1 i, Filipino 

CABANQÁN: '.' 0t¡ ' i ■ ■ \ lN. 

CABANGBANGAN : Gc0t¡ lilll'1'10 i n ili al 

¡ , oloi proi di l'anipan ;o Lu ón 

\NI( | I Í\P. I II .ai ' i o 



CABA 

dcSanta Muía del Pedrero de Tuna, ayunl di 
Tineo, p i de Cangas deTineo, prov, de Ovie- 
do; 28 edifs. 

cabaniguAn:'/. - - O ;uo partido 

en la jurisdicción de la Tunas, isla de Cuba. 
Llamábase también partido de Vangua. 

CABANILLA: Geog. Dist. de la prov. de Lam- 
pa, dep.. Puno, Perú. II Pueblo cap. de estedis- 
trito. 

CABANILLAS: Geog. Riachuelo de la prov. de 
Madrid, en .-1 p. j. de Torrelaguna. Lo forman 
varias fuentecillas que so desprenden de los ce 
rros llamados de la Cabrera; corrí di a E . 
atraviesa la carretera de Madrid á Burgos y se 
une al arroyo Vadillo. V. eon ayunt., p. j. de 
Tíldela, prov. de Navarra, dióc. de Tarazona; 
500 habits. Sit. á la izq. del río El.ro. sobre una 
altura inmediata al cana) de Tauste, al S. de 
Tudela. Terrenode muy buena calidad; .aval.,, 
vino, aceite, frutas y hortalizas; ganado lanai y 
cabí ni. || Lugar en e¡ ayunt. de Cuadros, p. j. y 
prov. de León; 41 edifs. 

-Cabanillas de la Sierra: Geog. V. con 
ayunt., p. j. de Torrelaguna, prov. y dióc de 
Madrid;370 habits. Sit én la carretera de Ma- 
drid á Burgos, entre Buitrago y Torrelaguna. 
Terreno árido y nmy escaso de aguas. Cereales, 
viuu y legumbres. 

- Cabanillas del Campo : Geog. V. con 
ayunt. al que está agregada la villa de Valbue- 
nii. p. ¡. y prov. de Guadalajara, dióc. de Tole- 
do; 175 habits. Sit. en terreno llano y de cues- 
ta, al O. de Guadalajara. I ereales, garl 
vino v aceite. Buena iglesia parroquial de San 
Pedro Apóstol, eon tres naves y hermosa torre. 

-Cabanillas del Monte: Geog. Lugar en el 
ayunt. de Torrecaballeros, p. j. y prov. de Se- 
govia; 32 edifs. 

-Cabanillas he San Justo: Geog. Lugar en 
el ayunt de Noceda, p. j. de Ponferrada, prov. 
de León; 104 edifs. 

/ cabanis (Pedro Juan Jorge): Biog^ Escri- 
tor fr 
sualist 

á la edad de siete años, bajo la dirección de 



.ADAMIO lliail.V'.H .e> ."'I..-"'', -i-..;.. .... 

francés, médico v filósofo de la escuela sen- 
lista. N. el 1757'; M. en París el 1808. Pues- 
to, a la edad de siete años, bajo la dirección de 
dos sacerdotes, mostró ya excelentes condición - 
de inteligencia y una constancia y una tenaci- 
dad en sus costumbres, que permitían adivinar 
el porvenir del niño. A los diez años entró en 
un colegio de Brives; allí estudió eon aprove- 
cliamii uto varias materias, excepto la Retórica, 
que no 1" agradaba j . sometido ó una disciplina 
severa, endureció su carácter. Vuelto por sus 
maestros al lado de su padre, éste, cuando e 
convenció de que el empleo de la violencia daba 
resultados opuestos á los que desraba, le llevó a 
París y le dejó en completa libertad. Despertado 
en su espíritu el amor al saber, Cabanis, poco 
asiduo . ones de sus profesores de Lógica 

y ] ii. leyó á Locke, siguió los cursos de luis- 
son, y dedicó dos años completos al estudio de 
las letras clásicas. Quiso su padre llevarle otra 

Vez juiltO a la lamilla; peiO I 'ahanis se liego re- 
sórbale, nte a obed r, y temiendoquei I autor 

de sus días no le enviase dinero, aceptó á los 
dieciséis años de edad el cargo de preceptor en 
una familia polaca, y marchó a Polonia, donde 
fué testigo de dolorosos acontecimientos políti- 
Los medios puestos en prarlira para ol.te- 
m i de la I > ¡ . - 1 .- 1 polaca la ratificación de lai i io 

leí ni. -lidas por Rusia, l'rusia y Austria. 

.liaron al jo\ en una idea poco satisfactoria .le 
los hombres y de las cosas del siglo XV iii,_j lleva- 
ron a su alma el sentimiento de des] :io hacia 

la humanidad en general y una melancolía que 

¡tinguió por ipleto hasta su muerte. 

do años n aii.niis a Francia, \ a 

..a alguno expeí ienci i j un . oí ¡miento im- 

pi ifecto del idioma alemán, j vivió algún tiem- 
po con los re.au -.. que le propon ion. iba su 

padre U nido poi íntima amistad al i ta Ron- 

h i ii a. lujo la Iliada y presentó a un concurso 

abierto por lo Acadoniia algunos fragmentos de 

i.i traducción; no ..lomo el premio, ni dojóde 

ir vr que .11 la poi la 110 alean n i I niim a 

vi i'dadoroa triunf. Entoncí i io c sagró al es 

indio do la Mr, Urina, no lanío asistiendo •> l:ls 

\ . mío las lecciones del doctor 

Dubreuil, a quien acomp ifiabo en lo • \ isitas a 
lo mi. i un. J del que reeiliiouna OXCelonto en- 
.iim .i baúl ii o Ni. líe . io oinbargo.un \ rola 
mi \ si recibió después el nom 



CABA 

tiramiento de profesor de clínica, concedido al 
filósofo mejor que al médico, mantúvose siem- 
pre en las generalidades do la ciencia, lo que res- 
pondía á las tendencias de su espíritu. Retiróse 
a Auteuil, á lío de poder consagra] ¡e libremen- 
te á -sus estudios favoritos, y, admitido en caso 
de madame Helvetius, entró en relaciones con 
los hombres ilustres que allí concurrían y cutre 
los que se contaban Diderot, d'Alembert, Tilo- 
mas, Condillac, el barón de Holbach, Jéfferson 
y Franklin. Aún se ensayó una vez más en la 
poesía, sometiendo al juicio de Voltura algunos 
trozos de su traducción de la Iliada; pero no 
hallando en éste el aplauso que deseaba, renun- 
ció definitivamente á la gloria poética y aplicó 
su inteligencia á laFisiología medica y ala Filo- 
sofía, y en 1789 dio á la imprenta su primera 
obra importante, Observaciones sobre los hospita- 
les (París, 1 vol.en 8.°) 

Llegaron los días de la Revolución, y Caba- 
nis, que profesaba los principios de la misma, 
dio en distintas ocasiones á Mirabeau los mate- 
nales para sus discursos, y fué su médico. El fa- 
moso orador, en los últimos momentos, no quiso 
recibir otra asistencia médica que la de Caba- 
nis, y en los brazos de éste murió. Cabanis, para 
sincerarse de la calumnia contra él lanzada, y 
que le acusaba de haber envenenado á Mirabeau, 
y para cumplir un deber de amistad hacia el 
muerto, publicó el Diario de la enfermedad y 
muerte de Honorato Gabriel Riquetti de Mira- 
¿«««(París, 1791). Muerto Condorcet, con quien 
en vida le unió sincero afecto, recogió los escri- 
tos de aquel hombre ilustre y casó con Carlota 
Grouchy, enlace dichoso al que debió la paz de 
los últimos años. Viviendo Mirabeau , había 
sido Cabanis nombrado oficial municipal y elec- 
tor de la Commune de París. Después del 9 ter- 
midor se le confió la enseñanza de la Higiene 
en París. En 1796 ingresó en el Instituto, clase, 
de ciencias morales ypolíticas, sección de análisis 
de las sensaciones y de las ideas, y en 1797 en- 
trecomo profesor de clínica en la Escuela de Me- 
dicina Perteneció al Consejo de los Quinientos 
como di] nitado del Sena, y en él sostuvo constan- 
temente la política interior y exterior del Direc- 
torio. Fué amigo de Siéy es ¡tomó parteen el gol- 
pe de Estado del 18 brnmario; figuró entre los 
cincuenta diputados escogidos de entre las dos 
Cámaras para elaborar un nuevo proyecto de 
i ¡onstituciónjycomo aprobaba los planes y obras 
de Bonaparte, fué nombrado senador y comen- 
dador de la Legión de Honor. En Auteuil, don- 
de residía, sufrió en 1807 un repentino ataque 
de apoplejía, que, repetido al año siguiente, lo 
llevo al sepulcro. 

Tres fases distintas presenta Cabanis como es- 
critor, ¡mes fué á la vez, aunque con distintos 
éxitos, literato, fisiólogo y filósofo. De sus obras 
lili nías, además de la traducción de Homero, 
cita remos la Colección de traducciones delalemán 
(París, 1797), que á la verdad, es una obra poco 
original. Sus trabajos de Medicina y de Fisio 
logia son: Observaciones sobre los hospitales! 
Iiiario de la iii/', rutedad i/r Mimbran ; I'rl ijrada 
de certí a en Medicina (París, 1797 y 1802, en 
8."), obra en laque rebate victoriosamente los 
argumentos expuestos por los adversarios de esta 
ciencia en todos los tiempos; ( /jaula sobre las re- 
soluciones y la reforma de la Medicina (París, 
1804, 1 vol. ''ii 8.°), que es como un ensayo filo- 
sófico de la historia antigua y moderna de la Me- 
dicina; Observaciones sobre las afecciones catarro 
le» ni general, etc., (1807 y 1813). Los títulos 
que como filósofo presenta Cabanis á la inmor- 
talidad, están contenidos en su Tratado de la 
i, ¡ca y di la moral del hombre (París, 1802, 2 vol. 
en 8. i, reimpreso al año siguiente con el título 
de Relaciones di la física y la moral del hombre. 
I.i ¡dea de Cabanis en dicho tratado man i fes 
i i i , e re turnen bion en esta frase de Pn icali 
«El hombro es un compuesto de materia y espí 
ritu; i'.' 1 espíi lio, de icoi la matei ia. 

de !l m ¡ I lazo qllc Hile la 1 1 1 : 1 I < TÍ :i 

al ospíritu, y, ni embargo, oste es ol hombre.j> 
«Si i londillac, decía I ibaní . hnbie e conocido 
mejor la economía animal, hubiera comprendido 
i i 'l alma i una facultad y no un sol ■> 1. 1 
ulna provocó verdaderas tempestades; pero el 
autor tenía ol valor de sus "pin iones, gPido, ex- 
clamaba en Ulia sesión del LlStitutO, qile 'I ll"l 1 1 

bro do I líos no sea pronunciado en este rooirtto >• 

En la \ ida ínl imi trál mo hostil ti las 

ideas religiosas. Así lo ati tigua n Carla obrt 
las causa i "primeras, impresa poi pi iroei i vez 

Tomo iv 



CABA 

en 1821. La víspera de su muerte renunció Ca 
banis á la mayor parte de sus teorías, que cam- 
bió por sentimientos más ortodoxos, si bien no 
dejó de afirmar que todas nuestras ideas, senti- 
mientos y afecciones, todo lo que compone nues- 
tro sistema moral, es el producía de las impresio- 
nes, que son la obra del juego de los órganos. 

Es innegable que las doctrinas de Cabanis 
ejercieron en los comienzos del presente siglo, 
así en las ideas como en las costumbres, una in- 
fluencia ya extinguida pero considerable. En 
cuanto al mérito literario del famoso escritor, 
véase lo que dijo Destutt de Tracy, que le suce- 
dió en el Instituto: «Todas las obras de Cabanis 
llevan la huella de una imaginación rica y fe- 
cunda, pero siempre atemperada, y, por decirlo 
así, siempre contenida en justos límites por esa 
razón superior, por esa sabiduría profunda que 
son las únicas que pueden dar alas producciones 
del espíritu humano el carácter de una utilidad 
durable y universal.» Y respecto al estilo decir. 
Destutt de Tracy: «En sus producciones nume- 
rosas y variadas... se hace notar siempre por 
la propiedad del estilo; claro, elegante y i ve- 
to cuando expone los hechos y cuando discute 
opiniones, se eleva ó se anima, según la conve- 
niencia de las ideas ó de los sentimientos, siem- 
pre en relació:i exacta con la naturaleza de los 
objetos ó de los pensamientos, y halla en su 
imaginación... todos los colores necesarios para 
pintar sus ideas con verdad ó presentarlos con 
calor y dignidad, sin la menor traza de afecta- 
ción.» A las obras ya citadas de Cabanis hay 
que agregar las siguientes: Ensayo sobre los so- 
corros públicos (1796); Relación hecha al Consejo 
de los Quinientos sobre la organizición de las 
escuelas de Medicina (1799); Algunas considera- 
ciones sobre la organización social en general, 
y particularmente sobre la nuera Constitución 
(1799); una nota sobre el suplicio de la guillo- 
tina; un trabajo sobre la educación pública; una 
nota sobre un género particular de apoplejía; 
dos discursos sobre Hipócrates; una laografía de 
Franklin; un elogio. le Vicq-d'Azyr, y una caita 
s ibre los poemas de Homero. V. la colección de 
sus obras publicada por M. Thurot (1823-25). 

CABANNES (Les): Gcog. Cantonen eldist. ele 
Foix, dep. del Ariége, Francia; 6 000 habits. Ali- 
nas de hierro y plata. || Además de la cap. de 
este cantón, hay en Francia otras localidades 
del mismo nombre, entre ellas una del municip. 
de Fitou, en el dep. del Ande, donde el 11 .ll- 
enero de 1537 se estipuló una tregua entre Car- 
los V y Francisco I, hasta 1.° de junio del mis- 
mo año. 

CABANO: Geni/. Río del condado de Temis- 
euat.i, prov. de Quebec, Canadá; es, con el Tou- 
ladi, el principal tributario del lago de Temis- 
cuata. 

CABANYAS (Las): Geocj. Lugar con ayunt., 
p. j. de Villafranca del Panadas, prov. y dióc. 
.le Barcelona; 880 habits. Sit. en un llano, ntre 
Villafranca y San Martín de Surroca. Terreno 
de buena calidad. Cereales, vino y hortalizas. 

cabanyes (Manuel de): Biog. Poeta espa- 
iiol. N. en ViUanueva y Geltrú (Barcelona) el 
27 de enero do 1H0S; M. en la I ¡ranada ( Barcelo- 
na) el 16 de agosto de 1833. Adquirió sus pri- 
meros conocimientos en el Colegio de las Escuelas 
Pías de Barcelona; más tarde cursó las Facultades 
do Filosofía y Jurisprudencia en las Universida- 
des deCervera, Valencia, Suesca \ /. irago a; en 
esta última obtuvo el grado de Lie mciado, ■ n 

1832, y al siguiente añi ireoió el privilegio 

de abogado de los Reales i Consejos. Profundo co 
nocedorde las lenguas cultas de Grecia y Roma, 
y .le los principales idiomas vivos do Europa, 
cultivó con feliz éxito el estudio de las Bellas 
Letras. Sus poesías, publicadas en el opúsculo 
Preludios de mi i na. causaron admirai raí entre 
, i oruditos, que descubrieron en i I autor un 

genio subí i , digno imitador déla olovaci le 

l'ín.laro y .le la travesura de Horacio. Es illdu- 
dal le que hubiera llegado ú la cumbre .le la 

gloria i haber oí trado en su camino el 

sepulcro. 
cabanzóN: Qcog. Lugat'on el lynnl de Valle 

'le Míe ia ;. p J 'le San VÍC01 lo la Bal'qile 

ra, prov. de Santander; I 71 edifs. 

cabana (del céll caban ) I Ca illa tosca j 
rústica hochacnoli uní» pai gorso los pas- 
tores ni" guarda 



CAÍ I A 



33 



... acabamos de subir toda la montaña por 

ver si .iesde allí algúu poblado se descubría ó 
algunas cabanas .le pastores, etc. 

Cervantes. 

Compraré de contado 
l na robusta vaca y un ternero, 
i, 1 le -alte y corra toda la campalia, 
Desde el monte cercano á la cabana. 
Saman i Eg o. 

-Cabana: Número considerable de ovejas de 
cría. 

Como si dijese el testador que mandaba una 
Cabana de ovejas con todas las cosas que le 
pertenecen. 

Partidas. 

— Cabana: Recua de caballerías que se em- 
plea en portear granos. 

-CABANA: En el juego de billar, espacio di- 
vi'li'l" por una raya á la cabecera de la mesa, 
desde el cual juega efqne tiene bola en mano. 

-Cae aña: En algunas provincias Cabañería. 

-Cabana: Pint. Cuadro ó país en que hay 
pintadas cabanas de pastores con aves y otros 
animales domésticos. 

-Cabana Real: Conjunto de ganado trashu- 
mante propio de los ganaderos que componían el 
i ons. jo de la Mesta. 

Que los ganados de nuestra cabana Real 
anden seguros conforme á sus privilegios. 
Nueva Recopilación. 

— Cabana: Arq. rué. En la cabana ó choza 
rústica se ha pretendido reconocer el principio 
de la arquitectura griega, como en las grutas 
naturales se creyó '. er el tipo de la egipcia. 

Las callanas pueden haber variado en cada 
país con la clase de los materiales, clima, etc. ; 
per., es ¡o cierto que la descrita por Vitruvio no 
difiere en nada de las que se construyen en las 
regiones del Mediodía. La más antigua .le que 
se habla en documentos escritos es aquella en 
que Ulises encontró á Eumea. Virgilio y Ovidio 
describen la que habitaba Rómulo, fundador de 
K.mia, cuando era simple pastor. Tucídidos re 
riere que las cabanas del Atiea eran de piezas de 
mail.ra ensambladas, y se desarmaban y trans 
portaban en tiempo .le guerra. 

-Cabana merina: Ganad, Ganadería lanar 
trashumante. La palabra cabana tiene, sin em- 
bargo, "tías acepciones. Unas veres expresa el 
conjunto de relíanos que posee un ganadero, y 
así se dice Cabana del Patrimonio, Cabana .1.1 
Infantado, etc. ; otras indica el conjunto del ga 
nado que pasta en una serranía, y en este con- 
cepto eran cuatro las cabanas existentes en Es- 
paña, á saber: soiiana, leonesa, de Cuenca y 
na; finalmente, se entiende también por 
cabana el conjunto de toda la ganadería, y así 
la define el Ri al decreto de 3 de mar/o de 1 n77 , 
en su artículo primero, que dice: .(Forma la Ca 
baña española todo ganado criad" .. recriado en 
la Península, de las cinco especies lanar, i iba 
llar, vacuno, cabrío y de cerda, cualquiera que 
sea su raza v sin distinción de estante, traster- 
minanto, y l rashumante. » 

|, a cabana, tomada en su acepción más co 
miiii . ó iea el conjunto de m ido lanar trashu- 
mante, lia experimí n1 ido i n I ■'. paña muchas 
vicisitudes. Primeramente se \ i" tan i ejad i 
i ni i \ pin -ia ,i toda suei te de ataques y \ iolen 
cías, que los reyes se vieron en la necesidad de 
dictar leyes protc 5¡éndola, concluj endo por to- 
marla din el mi. nte bajo su protc ici n de donde 

vino la denomina. -i. n de < !ahañ i Real S ga- 

i o salvagu irdias para defenderla, \ le con 

cedieron ¡nmvraei ibles pi ¡\ il< gios, i descoinopor 

■ tiitii- a los pastores cortar libn mente lena pal i 

sus majadas, colocar ralesy hacer puentes; tomar 

cortí i de las encinas para curtir piólos; llevar 

sal pal . ii ii ii' 

se; ii" pagar porl izgo ni tri 

butos, gaDi las, ni i outontas di lase en 

sus viajes do trashninación, I lespu 

mucho más. Se dio i lo ■ m uloros la facultad 

.le paso \ pasto 1101 lie partí 

,|, |,i,, lUailO los IVlltO que es lo que se 

1 1 . 1 1 1 1 . i ■ .« . leí q 

ibusoqui omel 1 1 n ] t 

n;i, y hasta : ''.. ai. m al foil 

baña 1" ii) i municipalidades y del 

Estado lo la tasa de las hi 

ponion i lilicull idea i I . idqui ¡i ion do 



34 



CABA 



CABA 



CARA 



pastos y ;i las subaslas. Estos privilegiosy otras 
mil disposiciones que eran otros tantos absurdos 
económicos, establecieron una rivalidad, suma- 
perjudicial parala riqueza pública, entre 
la Agricultura y la Ganadería, y llegaron des- 
tos parala misma Cabana, tanto 
por la odiosidad que levantaron contra ella, co- 
mo porque, confiado» los ganaderos en esos pri- 
en la desmedida protección de que 
objeto, no hicieron por sí esfuerzo alguno 
en la mejora y fomento de sus razas, en 
der los mercados y en prepararse a resistir la 
competencia que más tarde vino. Creóse un tri- 
bunal especial para entender en los asuntos de 
la i ¡abaña, que fué el ' 'onsejo de la Mesta 
M esta ) ; se cometió el gravísimo error de prohi- 
bajo penas severas la exportación de ganado al 
extranjero; el número de reses escedió á las ne- 
cesidades del consumo interior, y el preciode 1 is 
- iiaj" á un precio extraordinario, llegando 
¡i una oveja menos de tres pesetas. 
Por tin reconocióse la serie de absurdos y erro- 
res que envolvía tal estado de cosas, dando á 
conocer Jovellanos lo injustos é inconvenii ntes 
que eran los privilegios otorgados á la i 
y desde entonces empezó á variar toda la legis- 
exisb ute. Porfin el decreto de i de agosto 
tarando acotadas todas las tierras, 
11 la legislación el recto sentido ju- 
rídico del derecho de propiedad; la Cabana como 
todos los ramos de prodii ición quedó reducida á 
sus propios recursos, y fué poco á poco ab indo- 
nándose el istema de trashuniación y fueron 
ido las famosas Cabanas del Patri- 
monio, del Infantado, de [turbieta, de Tama- 
de 1 i- Suelgas, del Paular, de Negreti, y 
otras ii. no ii is cor icidas, y repartidas 

por la- i Soria, Segovia 

i. V. Mksta, Oveja. 

-CabaS \ Real pe ' • Legisl. En 

lo antij terpo, hermandad ó gre- 

mio do picaban en el trajín 

nducei icio público. 

A esta hermandad 1< (cedieron lis leyes 

is privilegios y preeminencias, por 1" cual 
tomó el nombre de Cabana I!'"!. 

Las I tít. 28, lib. 7 de la Nov. Recop., 

privilegios. Según ellas, los ca- 
rnalidad podían circular líbre- 
lo téi mino 'i- linios los pueblos, 
para I" cual las justicias debían tener compues- 
ii suelta en cualquier pai te á 
para pa ¡er las hierbas v beber las 
naalguua, perodebiendo 
..... ■ , prados de 

i i que I" 1 1 mcejo guarda- 
irán por costumbre antigua. 

ii pena 
la en vedados, debiendo sólo abonar 
i de un [irrito 
nombrado ¡ pai te. 

1. 1 lej le permitía tambi n qui ni i caballe- 

i la poi 

coiniin 

. , ■ ortar 

inte p iblico v eonceji- 

-. guisar; Uoi ar or- 

i i u dquiei i parte 

I . . irlos on cu ilquior 

ii 

' Mil' 'I 

. : i, m 

di 17 de junio 

í 'o di 

de ln ■ 

Ratón, 

I ll la 



cabañal: adj. Dícese del camino ó vereda 

por il le pasan las cabanas. 

-Cabañal: m. Población formada de ca- 
banas. 

-Cabañal (El): Geog, Playa de la costa me- 
diterránea de España, sit. cerca y al N. del 
puerto de Valencia ó Villanneva del Grao; avan- 
za incesantemente, pues se ha adelantado hacia 
el mar más de 300 metros desde que á princi- 
pios de este siglo se levantaron en su orilla las 
primeras cabanas de pescadores. En ella se ha 
edificado el lugar llamado Pueblo Nuevo del 
Mar. V. Pueblo Nuevo del Mar y Valen- 
cia. 

CABANAS: Geog. Lugar con ayunt. al que es- 
tán agregadas las aldeas de Navezuelas, Reta- 
mosa, Roturas y Solana, p. j. de Logrosán, prov. 
de Cáceres, dióc. de Plasencia; 1770 habits. Sit. 
en la falda de unas sienas que son ramificacio- 
nes de las <le Villuereas, al N. O. de la sierra de 
Guadalupe, cerca del río Alinonte. Terreno es- 
cabroso por el que pasan varios afl. de aquel 
río. Cereales, vino, aceite, lino, frutas y horta- 
lizas; ganado cabrio; corcho. En la parte más 
elevada de las sierras que rodean á la población 
estuvo el castillo de Cabanas. ¡ Villa con ayunt. 
en la felig. de San Andrés de Cabanas. El ayunt. 
de este nombre comprende las felig. de San An- 
drés de Cabanas, San Braulio de Cabeiro, San 
Esteban de Erines, San Mamed de Larajo, San 
.Martín de Porto, San Vicente de Regoela, San- 
ta Cruz de Salto, y Santa Eulalia de Soaserra. 
Pertenece al p. j. de Puentedeume, prov. de la 
Corona y dióc. de Santiago, y tiene 2S60 habits. 
Hállase situado en la orilla septentrional del río 
Euine que le separa de Puentedeume, y confina 
al O. con el Océano Atlántico, ría de Ares y 
Betanzos. Terreno fértil por lo general; cerea- 
les, vino, legumbres, frutas y hortalizas, liana- 
do de toda clase, especialmente vacuno y de 
cerda. Fáb. de aguardientes. ¡| Lugar con ayunt. 
al que está agregado el lugar de Mata de Quin- 
tanar, p. j., prov. y dióc. de Segovia; 350 ha- 
bits. Sit. en una hondonada, al S. de Peñarru- 
bias, cerca de un arroyo llamado Polendos. Ce- 
reales, legumbres y hortalizas; ganado lanar. || 
Lugar con ayunt., p. j. de Almunia de Doña 
Godina, prov. y dióc. de Zaragoza; 500 habits. 
Sit. en terreno llano cruzado por el río Ebro, al 
E. de Alagón. Cereales, vino, aceite, frutas y 
hortalizas. || Lugar en el ayunt. de Ríofrío, p. j. 
y prov. de Avila; 52 edifs. || Lugar en el ayunt. 
y [>. j. de Valenciade Don .luán, prov. de León; 
17 edifs. || Lugar en la parroquia de San Félix 
de M ii alio, ayunt. de Tinco, p. j. de Cangas de 
Tineo, prov. de Oviedo; 37 edifs. II Lugar en la 
parroquia de San Andrés de Bedriñana, ayunt. 
y p. j. de Villaviciosa, prov. de Oviedo; 10 
edifs. V. San Andrés de Cabanas. 

-Cabanas: Geog. Surgidero en lacosta S. de 

la isla de Cuba, á unos cinco knis. n sotavento 

del puei i" de Santiago de i luba. II Río de Cuba; 

¡i las lomas del < lorral del Cuzco, mire 

hacia el \. y desagua en la ensenada de -luán 

en el pin rto de la villa de < ¡abañas. 
Río de la misma isla; nace en las cuchillas de 

Moa, ■ (¡pora las j lieciones de i íuantánamo v 

Baracoa y desagua en la rusta. N. i Ayunt. en el 
p. j. de i -i ni M i\ , prov. do Pinar del Río, « !u- 
lia; 1O000 habits. Lo forman la villa de Caba 
ñas 3 i" i i . 'I- Aiiiint v Ensenada. La vi- 
lla ' t.i : ii, ni i,, ita Y de la isla ¡ 

di í 1 1 1 ' foi nía la. península de la I Cerradu- 
ra, 'ai .'ll;., o inte ■ li illa el puerto, Sus torre 

por los i los Santiago, Plata, 

1 i i H 1 1 ■■!! • a. Esto desagua en la I igu 

o i ' li ni, que \ ii i ti- como l"s otros sus ríos 

■ nil pin 1 1" E t" - de si gunda clase j do los 

mpoi tantos do la co ita N. ; lo i an dos 

al K j otro al 1 1, , entro los 

i iitot ¡.-ll i i [ la '!'■ Cayo T is, 

on cuj o oxtn ni" N '■ li '. anta la batería ó 

l di la R ni i Amalla 

I lopai i mi' lito di la Rep 
. ¡ ■ América Central; il en la pai to 

tri ol don. do< lialatei ylaRopú Mira 

de II.. r ' I di ]» di San Miguel al lv. 

. Vicenti al S. y ol do < lu u al lán al O 

i pli to limitado entro 

. V 15, , \ illnrlili il. . I al S saín 

moni i N j N E , m i llano 

¡ " i i Ii ' "t i i... .il 

[ii 'i lof citad ii ¡di .o iiuovo mu 



uicipalidades y su cap. os Sensuntepcqne. Gra- 
cias al valle del Lempa el terreno es feracísimo 

y abundante en liras y variadas produrrione . 

-Cabanas (Las): Geog. V. ron ayunt., p. j. 
de Camón de los Condes, prov. y dióc. de Palen- 
cia; 320 habits. Sit. entre Osorno y Marcilla, al 
lv .I. Santillana de Campos. Es estación en el 
f. o. do Palencia á Santander, Terreno llano be- 
neficiado por las aguas del Canal de Castilla; 
cereales, legumbres y vino; fáb. de curtidos y 
aguardiente. || Lugar en la parroquia ib- Santa 
Cruz de Jove, ayunt. y p. j. de Gijón, prov. de 
Oviedo; 47 edifs. 

- Cabanas de Aliste: Geog. Lugar en el 
ayunt. de Ríofrío, p. j. de Aleañiees, prov. de 
Zamora; 37 edifs. 

-Cabanas pela Dornilla: Geog. Lugar 
en el ayunt. de Cubillos, p. j. do Ponferrada, 
prov. de León; 41 edifs. 

- Cabanas de la Sagra: Geog. V. eonayun- 
tamiento, p. j. de Illescas, prov. y dióc. de To- 
ledo; 525 habits. Sit. en el centro del territorio 
llamado La Sagra, en la carretera de Madrid á 
Toledo. Es estación en el f. c. de Madrid á Cá- 
ceres v Portugal. Terreno arcilloso y de buena 
calidad; cereales, legumbres y hortalizas. 

-Cabanas de Oteo: Geog. Lugar en el 
ayunt. de Junta de Oteo, p. j. de Sedaño, prov. 
de Burgos; 19 edifs. 

-Cabanas de Sayago: Geog. Lugar con 
ayunt., p. j. de Bermillo de Sayago, prov. y 
dióc. de Zamora; 730 habits. Sit. en el vértice 
de un ángulo que forman dos valles, al N. de 
Peñausende. Terreno de calidad varia fertiliza- 
do por un arroyuelo; cereales, garbanzos y vino; 
cría de ganados. 

-Cabanas de Teba: Geog. Lugar en el 
ayunt. de Camarzana de Tera, p. j. de Bena- 
ventc, prov. de Zamora; 58 edifs. 

-Cabanas DE Yei-es: Geog. V. eon ayunt, 
p. j. de Ocaña, prov. y dióc. de Toledo; 1 150 
habits. Sit. en una llanura, entre los términos de 
Ocaña, Dosbarrios y Yejies. Terreno de mediana 
calidad; cereales, vino y aceite. Se llamó antigua- 
mente esta villa Villafranca del Gaitán. 

-Cabanas Raras óCabv. \s del Portiel 
de Don Fernando: Geog. Ayunt. formado por 
el lugar de Cortiguera y el barrio dé Santa Ana, 
p. j. de Ponferrada, prov. de León, dióc. de 
Astorga; 1 000 habits. Sit. en la paite más ele- 
vada y árida del Bierzo, cerra de Cueto y de 
Magaz de Arriba. Terreno de mediana calillad, 
escaso de aguas, principalmente en verano; cé- 
nales, patatas, vino y hortalizas; ganado lanar 
y mular. 

CABAÑERÍA (de cabañero): f. Ración de pan, 
aceite, vinagre y sal que se da á los pastores 
para mantenerse una semana. 

Cabañero, RA: adj. Perteneciente ó relativo 
á las cabanas ib. los pastores. 

-Cabañero: m. El que. cuida de las mona- 
das n de las i.vn.i • . .mu. nías ron rl nombre de 
cabanas. 

-Cabañero (Joan): Biog. General español. 
N. en Aragón; M. on el año do 1849. En la pri- 
mera guerra civil so alzó en armas en favor do 
ilmi i ¡arlos, y una serie do encuentros, ora adver- 
bos ya favorables, pero en los que siempre se 
distinguió por su Bizarría, le hicieron gozar de 
gran prestigio entre sus compatriotas los arago- 
neses. Su hecho do anuas mas memorable es rl 
de haber entrado por sorpresa en Zarago a al 
frente do cuatro batallones y cuatrocientos ca- 
ballos, el 5 de marzo de L8S8; y aunque fué re- 
lia ido con grandes pérdidas de gente por la 
milicia urbana do la ciudad, es un acto que hon 
a a u arrojo 3 talentos do guerrillero. Cuando 

sé v oí ii I non ''mu do Vorgara, se adhii i" ñ 

la causa o titi n al, j i las órdenes del gene- 
ral Espai tero c m rió ü la expedición del ojér 

cito del Norte sobre el Centro de Catolufia, en 
oloso do brigadier del ejército, y asistió á las 

" ' ' di I M.i dO 1 11 Mal. i . « 'a Irlliitr, sitio 

j tomado Mordía y á los últimos combates en 
Cataluña, j toma do Borga, En ol segundo levan- 
tamiento de los carlistas, en 1848, ol gobierno 
lo confió ol mando do una do las col ñas de 

"I" lar 



CABAÑEROS: '.'.."i V 011 el i\ilul do LagU 
ni de N'-'i illos, p. i do l.a I 1 , ir a. |.i..\ .1. 

León; 52 odifs. 



(ABA 

CABAÑES: Geog. Lugar en el ayunt. Je Cas- 
tro ó Cillorigo, p. ¡. de Potes, prov. de Santan- 
der; 25 edifs. 

-( 'abañes de Esgueva: Geog. V. conayun- 
taiuicnto al que está agregada la villa de San- 
tibáñez di Esgueva, p. j. «le Lema, prov. y dió- 
cesis de Burgos; 075 habits. Sit. ¿orillas del río 
de su nombre, entre Sautibáñez y Pinillos. Te- 
rreno de muy me. liana calidad; cereales, anís, 
hortalizas y algo de vino. 

cabañil: a.lj. Perteneciente ó relativo á las 
cabanas de los pastores. 

Cabañil: V. Muí, a cabañil. U. t. c. s. 

Embargamos recuas de mulos, calilas de ca- 
bañiles, y recuas de rocines. 

Esteban i Ih, González. 

-CABAÑIL: m. El que cuida de las cabanas 
de ínulas con que se portean granos durante el 
verano. 

CABAÑUELA: i', d. de CABANA. 

La sauta doncella fuese á una villa nueve 
millas de allí, adonde vivía retirada eu una 

CABAÑUELA. 

P. Juan Eusebio Niekembekg. 

Cabañuela: Calculo que, observando las 
variaciones atmosféricas en los veinticuatro pri- 
meros días de agosto, forma el vulgo para pro- 
nosticar el tiempo que lia de hacer en cada mes 
del año siguiente. 

CABARCA: Geog. Aldea en la parroquia de 
San Clodio de Ribas del Sil, ayunt. de Ribas del 
Sil, p. j. de Quiroga, prov. de Lugo; 36 edifs. 

CABÁRCENO: Geog. Lugar en el ayunt. de 
Penagos, p. j. de Entrambas-Agnas, prov. de 

Santander; 57 edils. 

CABARCOS: Geog. Jurisdicción en la antigua 
provincia de Mondoñedo que comprendía las 
feligs. de San Julián y San .Insto de Cabarcos, 
hoy pertenecientes al ayunt. de Barrenos, antes 
llamado Cabarcos, en el p. j. de Ribadeo, provin- 
cia de Lugo. || Lugar en el ayunt. de Pórtela de 
Aguiar, p. j. de Villafrancn del Tuerzo, provin- 
cia de León; 58 edifs. V. San Julián y San- 
Justo de Cabarcos. 

CABARDES: Geog. Pequeña comarca del Lan- 
guedoc, Francia; hoy forma parte del dep. del 
Ande. Su cap. exs> Cabaret, importante fortaleza, 

de la que sólo quedan ruinas de una cindadela, 
situadas en el municipio de Lastours. 

CABARETE ó SANTIAGO: Geog. Puerto en la 
costa N de la isla de Santo Domingo, Antillas, 
único sitio frecuentado por embarcaciones ma- 
yores cutre el Cabo de Samaná y el puerto de 
Plata, comprendido éntrela punta de su nombre 
al E. y de la Coleta al O. 

cabarga (Peña de): Geog. Monte en la 
prov. de Santander, p. j. de San toña; empieza 

en el tugar de Sobremazasy s ctiendede E. áO. 

hasta el puente de Solea. Contieno minerales de 

hierro. 

CABARl: Biog. Ultimo cacique charrúa. En 
1707, al frente de su tribu y de odas con- 
federadas, hizo una guerra seria á los espa- 
ñoles aliados con los guaraníes de las Misiones 
jesuíticas en el Río de la Plata. Porúltimo fué 
vencido, qnedando reducida la resistencia indí- 
gena, después de su muerte, á correrías más ó 
monos encarnizadas, pero sin plan lijo. 

cabarne: Mil. Po tor de la isla de Paro 
primer sacerdote de • leros d quien dio" la noticia 
del rapto de Proserpina. 

CABAROÁN: Geog. Bi lopendionte de 

Mo i'J prov. do llocos Sur, Luzón, Filipi- 
na B; li pendiente de Pidig, prov. de I!" 

coa Norte, Luzon, filipinas. 

CabarrúS: Geog iutigua canal entre los 

ríos Lo i ' ■ n ln prov. de Madi id, 

p, j. de Torrclog 

i'u.i ' : Gi og l lonuodo de la < larolina 

del Norte, E tado 1 1 nidos, il en I i c ca u 

perior del Vfadkin; i 000 k. '■ y 15 000 h tbit 
i !ap. i loncord. 

Caba a Fu u - oiidt di ) Biog. 

( vb i, ir ha. nudista espafiol, N, on Baj I 

afio 1752; M. el H de abril di I ilO Hijo do un 

comeicianti lo Baj ono qui l muí I ;o 

cios España fu en I d enviado 6 



CABA 

la casa de un tal (lalabert, corresponsal de su pa- 
dre en Zaragoza, y se naturalizó en España. Supo 
agradar á la hija de este comerciante, y cuando 
apenas contaba veinte años de edad la tomo por 
esposa. A lili de establecerle, su suegro le puso 
al frente de una lubrica de jabón en lase. o. mu 
de Mol rió Poco satisfecho de esta ocupación, el 
joven Cabarrús lijó su atención en la Hacienda 
pública, y desarrolló entre los sabios de la ca- 
pital ideas y planes nuevos en España. Pronto 
se halló unido por los vínculos de la amistad a 
los hombres más ilustres que bajo el reinado de 
Carlos III procuraron sacar á España del atraso 
en que yaeía. Ganó fama de buen hacendista, y 
vio admitido y aplicado su proyecto de emisión 
de vales ó bonos reales, hecho que fué la causa 
de su elevación. En 1782se le contió la dirección 
de un Banco cuyo plan había él ideado, y que 
tomó el nombre de Banco de San Garlos. El nuevo 
establecimiento prosperó rápidamente, y su au- 
tor, en cierto modo, vino á desempeñar en nues- 
tro país el papel que en otro tiempo habió co 
rrespondido á Law en Francia. Tres años después 
l 'ib.ui us logró ver instituida la Compañía para 
el comercio de las Filipinas. Luchó con no po- 
cas dificultades, aun en Francia, para asegurar 
la vida de las dos empresas, y esto decidió a Mi- 
rabean á ilustrar al público acerca de su valor. El 
folleto del orador francés hirió sensiblemente al 
endito de las dos instituciones debidas á Caba- 
rrús. Ingresó éste en el Consejo de Hacienda, y 
es seguro que hubiese provocado importantes y 
beneficiosas reformas, á juzgar á lo menos por 
los escritos que sobre esta materia publicó, si 
Carlos III no hubiese muerto por aquellos días. 
Cabarrús pronunció en la Sociedad Económica 
de Madrid el elogio del citado monarca y señal.'. 
en su discurso todas las reformas nacidas del en- 
tusiasmo del rey: el establecimiento de La liber- 
tad del comercio de granos, la fundación de So- 
ciedades económicas, la expulsión de los jesuí- 
tas, etc. Pero Carlos IV no imitó la acertada 
conducta de su padre. Los hombres que en el 
reinado precedente ejercieron gran influencia. 
cayeron ahora en desgracia, se hicieron sospecho- 
sos. Cabarrús no se libró de esta persecución. 
Acusado de haber malversado los fondos públi- 
cos, fué encerrado en una prisión (1790), on la 
que permaneció dos años. Para justificarse diri- 
gió á Godoy varias cartas que luego .lió á la im- 
prenta. Se comprendió al fin, acaso porque se 
advirtió, que era necesaria su inteligencia pan 
los negocios, la falta que con Cabarrús se había 
cometido. El rey hizo que, en juicio, se decla- 
rase la inocencia del procesado; prometió á éste 
una indemnización de seis millones de reales . lo 
concedió el título de conde y le empleó en varias 
misiones, principalmente en el I longreso de Ras- 
tadt (1797). Quiso también acreditarle cu calidad 
dejombajador cerca del Directorio de la República 
francesa, per., no fué admitido por éste, que pre- 
textó que no podía representar un francés, cerca 
del gobierno de F rancia, a un monarca i xtranjero. 
Dio i entonces el nombramiento de embajador 
en París al conocido y bien reputado Azara, pero 
Cabarrús permaneció en Francia como agento 
... reto, j de ó.- allí daba buenas noticias y me- 
jores consejos á Godoy, y favorecía al por tantos 

. oí ptos ilustre Jovellanos. Entóneos < labal rus 

fué enviado á Holanda. No tomo parte, .'. no 

i. p o o. nuble, cu la revolución qu :osiouó 

la abdicación do Carlos [Vensu hijo Fernando; 
poro cuan. I.. José, el hermano do Napoleón . se 
sentó en el trono de E ip iña, el conde do i ¡abo 

i .i quien juntamente t imondaban sn cali 

dad de trancé de nacimiento, su \ asto saber v 
el conocimiento que tenía de la situación do 

si i., pal ria, fué nombrado M ¡ni tro di Ha 

cienda No eran las c liciones en que subía 

i aquel pue ito las más favoi ablí i pai i asegu- 
rarse un. . legítima reputación i orno hombro do 
Estado; y en efecto, Cabarrús hubo do acudií 
,. los medio ■ ico itumbrados para proporcionar 

icdir ios ..i to le un rey al quo lo oí p: 

¡es despreciaban. Alterada bu salud, qui . poi 
. l ..... ,i. i rebojo, * ..'...i i .i falleí ¡o on la fe 
i lia citada, i anti ■ do la i » pul ¡óu ¡i la uue- 

\ ,i .huí I ii En el I lempo en que .|i -.frutaba 

gr ni bu ..i .o la coi te de Cario III, h ibín co 

ido o hiji M. Fonti tu • i ! -'," li ibía 

iido ..le ii .el. . por ol principo do Lj I i i 

dama adquirió más tardo colobi ¡dad ' rjoel ti 

bre de madanu Talli ií. Cali 

una i/- murtas y i 

/., /<„ 



«Al; 



35 



CABARRUYÁN o ANDA: Geog. Isla en b> 1 il t. 
O. del Golfo de Lingaycn, Luz. ni, Filipinas; per- 
tenece á la prov. de Zanibales, y en ella se hulla 
el ayunt. de Anda. 

Cabasilas (Nicolás): Biog. Teólogo griego. 
Floreció á mediados del siglo xiv. Fué adi ersa 
rio declarado de las doctrinas .le la Iglesia latina, 
cuyos escritores le han criticado con el misino 
calor que los de la griega, y aun los protestan- 
tes lo colman de elogios. A su muerte ocupaba 
la silla arzobispal de Tesalóniea. Se conservan 
de él las siguientes obras: rispí xojv aíxtiüv tí,: 
gxxAu.a , tao"t[X7J< otaa-áasco; (Londres, sin fecha), 
y Oso; Trj; a,o'/?¡; toü Tti~?., publicad., por vez 
primera con la -traducción latina de Flacco 
(Francfort, 1555). Fabricio da una lista de las 
obras inéditas de Nicolás Cabasilas. 

-Cabasilas (Nicolás): Biog. Arzobispo de 
Tesalóniea, .sobrino y sucesor del precedente. 
Vivía en la segunda mitad del siglo xiv. Des- 
pués de haber desempeñado altos puestos eu 
Coustantinopla, fué enviado por el patriarca 
Juan, en 1346, al emperador Cantacuceuo para 
intimarle á que renunciase el poder imperial. 
El año siguiente recibió del misino emperador 
la misión de hacer saber á la emperatriz Ana 
los términos eu que firmaría la paz con ella. 
De este prelado queda: 'Eppvr]Eia zr-psÓAaicúor);, 
obra publicada por primera vez en latín por 
G. Hcrvet (Véncela, 1548). El original griego no 
se dio á luz hasta lf¡42, en el suplemento a La 
Biblioteca de los Padres. Fabricio enumera las 
demás obras de Cabasilas. 

CABAT (Nicolás Luis): Biejij. Paisajista fran- 
cés. N. en París el 24 de diciembre de 1812. Es- 
tudió la pintura bajo la dirección de Camilo 
Flers, y, joven aun. 1.001 ¡ó lossitios más pinto- 
rescos de Francia. En 1833 presentó en el Salón 
de París algunos paisajes que fueron acusados de 
realismo, y hasta ls:;7 perseveró en el género 
que había adoj culo y que hizo escuela. Dos ve- 
ees visitó la península italiana; y si hasta 1848 
sólo figuró en dos. de las Exposiciones anuales 
do su país, desde aquella fecha ha concurrido á 
casi todas las posteriores. En 183 I gano una se- 
gunda medalla, y una tercera en la Exposición 
Universal de 1S67, año en que fué elegido miem- 
bro do la Academia de lidias Artes. Director, 
desde 1878, de la Escuela francesa de pintura 
en Roma, obtuvo en 1843 la dignidad de caba- 
llero de la Legión de Honor, y la de oficial en 
1855. Sus mejores ..bus tienen estos títulos: 
Hostería 1 ti el Indre; La fiesta de la Virgí n a\ I 
Agua; Lux llanuras de Arques; 1 
Fontenay-aux-Eoses; El invierno; La sam 
na, paisaje histórico; El joven Tobías presentado 
poi el Ángel á Raqu l; Ca a del jabalí; La na 
ñaña; El crepúsculo; La isla de Croissy; Las 
orillas del Sena en ( 'roi ■ <y; /.'< . » . dos ■■ 
Xiuii; Tiempo tempestuoso; /■'nenie dr< 
1872), etc. Al mismo artista se deben algunos 
grabados al agua fucile. 

CABATBATÁN o CABUTBUTÁN: (7...,/. Monte 

en la isla de Cebú, Filipinas, en término de 
Naga. 

CABATINGÁN: Geog. Monte en .I límite do la 
prov. del Abra con la do I oco Noi te, I 
Filipinas, i ei . a de I ibugas. 

CABATUÁN: Geog. Aynnl. en la prov. de 

Ib, il.,, isla de Pan aj . filipinas; 20 180 habits 
El puoblo está sil enllano dgo eleí ..-i., á orilla 
<b-l río Tigum ó Sagalop. Fué fundado en 1782. 

CABAYÁN: Geog. Ayunt on la prov. do Bell 
gui i . Luzón, Filipin i ¡0 hábil Sil en lo 

. . i.- N di I . pro; j i "i ól.is del curso supo 
il. .r del l lo A ■ • 1 1 

Cabaza (de i '; • I i. mi. Manto I 
gabán. 

CABAZÁN: <!■ • l. I'u.bb. del dist. do San Ig 

nació, muñí ni de San J >\ ¡or, o i. de Sinaloa, 

H 

CAB BEN ASJRAF: B ..pora- 

neo ib- \l .leen i. |. . 1 1 familia do los 

1,,-m Nadhii i 'ni hombro podoi o 
ln foi tal i \ i llni -. 

líos, v uno de I" i i nc irnizndn 

, \i..,, poota, i ompuso multitud di 
ir.i Si. iln .ni i j . ,. i . i . [«iones 

. cuanto pudo poi un ¡ 

! iiu up I i [ilion fu 

1 



36 



CABD 



car, nombrado Mohammed, prestóse á darlo 
muerte, y con el beneplácito del Profeta, para que 
obrase según creyese más conveniente, con va- 
rios compañeros, entre los cuales se contaba un 
herniauo de leche deCab, dirigióse al castillo de 
éste, á donde llegó á hora avanzada de la no- 
che. Entonces encargó á Silkan fuese a llamará 
su pariente, quien, á la sazón recién casado, re- 
posaba al lado de su esposa en una terraza. Des- 
pertólo por las voces de su hermano de leche, y 
ir de los esfuerzos de su mujer, que con el 
presentimiento de una desgracia, en manera al- 
guna quena dejarle partir, él mismo salió á 
recibir á Silkan, quien, disculpándose con que 
la necesidad le forzaba á dirigirse á él á hora 
tan desusada, empezó á hablar mal de Mahoma 
culpándole de tener á todos sus partidarios lle- 
nos de hambre y miseria, negando que fuera 
tal profeta y diciéndole que él y unos amigos 
suyos habían ido á pedirle como espeí i.il favoi 
les dkse algo de trigo y ditiles con qm 
alimentarse ellos y alimentar á sus familias. 

'„■ Cab, presentáronse los compañeros de 
Silkan con Mohammed á su cabeza, y todos con - 
firmaron lo dicho por el traidor, con lo cual re- 
cibióles con gran cariño el judio por el horror 

Mahoma profesaba, prometiéndoles soco- 
cuanto sus recursos permitieran. Luego 

[rallaron conversación, y después de mu- 
daron reunidos, á una señal de 
otros dos de sus compañe- 
ros precipitáronse sobre Cab, y, sujetándole por 
el pelo y los brazos, dejaron sin defensa su pe- 
i o á las espadas de los asesinos. Estos, 
con nunca visto encono, cayeron sobre él y le 
dieron muerte; y tal fué lo ciego de la acometi- 
da, que Harit, uno de los que sujetaban al 
. alcanzado cu la cabeza por un golpe diri- 
gido ú Cab, quedo malamente herido. Sin cin- 
cuenta la tradición que su herida tardó 
muy poco en curar, pues el profeta, cuando los 
ron, habiendo soplad* i en 
el cráneo del miserable, enrole por milagro ins- 
tantáneamente. 

CAB ben zohaira: Biog. Poeta árabe con- 
temporáneo de Mahoma. Cuando éste empezó 
su predicación burlóse de él en diversas compo 
aieiones, ma , seducido por la nieva 

i I islamismo y escribió un poe- 
bono] del Profeta. Este hallábase en la 
Meca cuando Cab pidió ser presentado á él para 
ion; y aunque .Mahoma no 
ignoraba las sátiras que m contra suya : 

. recibióle congranagasajo, y cuando hubo 

I poema, prendado de su talento, dio- 

i de amor, el manto que llevaba 

os, llegando -u complacencia 

: mo '!'■ ponéi sele con sus propias 

falso apóstol hizo que l"s 

muslimes designasen desde aquel día el poema 

i por el noml 

l (poema del manto,.. Esta parte de le 
I rofeta fué guardada cuidadosa- 
por el poeta, qm i i fama, llegó á 

i diez mil dra :m i rui el califa 

ió porél. A sil linéate SU 

i i i la. tentai ion i - lo 

"o al califa por veinte mil. y desde esta 

on pode] de los 

Mahoma [ui I 

n ¡ 
IIhIi he'' su último poseedor. Cuando Hol i 

ilila. - ipo 
I ■!■ I l..i O. n 

del I'- 

no muy al conl ra 
y para 

IIIIO l'i 

CABCABÉN '.' 

CAUCIÓN: 
CABDAL (del l.¡ 

mullos, 



CABE 

-Cabdal: ant. Caudaloso. 

\ ii enge muchos rios cabdales á fondón, 
Mas I iniiis es más irlo de quantos que liy son. 
Libro de Alexandre. 

— Cabdal: m. ant. Caudal. 

1 lissoli al indio que era maioral, 
Al que li promethio quel prestarte cabdal, etc. 

I', i: uceo. 

E asi sin conciencia e sin ningunt otro mal, 
Podemos nos sacar de aqui algunt cabdal: 
Ca dise el Euangelio e nuestro decretal, 
Que digno es el obrero de leñar su jornal. 

Pero López de Átala. 

CABDALERO, RA: adj. ant. Principal. 

Todos los sacrificios los de la ley primera 
Todos significan la hostia verdadera: 
Esta luc [hesu-Cristo que abrió la carrera 
Porque tornar podamos á la sied cabdalera. 
Berceo. 

Ya tenie aguisado naves e marineros, 
Bateles e galeras e conduchos lleneros: 
Poro e Abisouo dos reys CABDALERns 
Essa hora auien dir con los más delanteros. 

Libro de Alexandre. 
Cabdalero: ant. Grande. 

Azien á todas partes per toda las riberas. 
Montes grandes e sierras de grandes caimaneras: 
Criauan muchas bestias de diversas maneras, 
Con queouieron muchas faziendas cabdalebas. 

Libro de A lexandre. 
CABDELLADOR: m. ant. Caudillo. 
CABDELLAR: a. ant. Cabdillar. 

CabDIELLA bien tus azes, passo ses manda yr 
Qui arruinar quisier faz lo tu referir: etc. 
Libro,!,' Alexandre, 

CABDIELLO: m. ant. Cabdillo. 

Mas segunt nuestro si-so, si lo por bien touiesses 
l'na cosa ile nuevo quememos que feziesses. 
Que escogiesses xii.quales más quisiesses, 

Alcaldes e cabdiellos, a essos nos pusiesses. 

Libro,/,- Al, , ;i ii, lr,\ 

El buen rrey, noble cabdiello 
Esforcando cuantos son, 
E Pero Rruys Camello 
Lleuaua el su pendón. 

Poema de Alfonso onceno. 

CABDILLAMIENTO: m. ant. AcACDILLA- 
Mll.N 1". 

Que bienes vienen del CABDILLAMIENTO. 
Doctrinal de Caballeros. 

CABDILLAR: a. allí. ACAUDILLAR. 

Onde los cabdillos que en todas estas mane- 
ras de cabalgadas non supieren bien de cabdi- 
llar a los que i t-lla^ liiest-ii. 

Partidas. 
E hade CABDILLAR á sí, y á otros muchos. 
Doctrinal de Caballeros. 
CABDILLAZGO: m. ant. Empleo de caudillo. 
CABDILLO: m. ant. Caudillo. 

... CABDILLOS tienen logar de graud honra... 
E por ende queremos aquí fablar cuales deben 
tomar para oabdillos. 

Doclrinalde Caballeros. 

E puesque eu tinieblas anda, verlas siempre 

[re i-, 
i i i cabdii i ode 'lli - l lal pecador pere i e. 
Pero Lópi ?, de As ma. 

cabe: m. Golpe de lleno que en el juego de 

lia da una Lola .i ol ra, impelida de la 
pala, de forma que llegm al remato de] ¡uego, 

C [Ul ' 'ii.iii'. . 

,'. rnzom e tn para no lo enterm cer? 

[Quí i MU para no le tirar) 

La Picara Justina. 
iin iguardas? tira este i bi 

Morí i o 

1 c m i 1 v i ' m: 'aleta 

oí! de pala io. Ocasión ó lance 

quo ion i n "i ib e ofrecí rio quo 

i M ALETA o M v PALETA Imi l I 

la argolle norte quo consiste on que- 
bolo i tal distam i quo dio monos 
lo la pali [iii ' ¡ui ■ 



CABE 

De las vidas hacen 
( 'mi de o paleta, 

Qtle pasan las rayas 
Hasta las muñecas. 

GÓNGORA. 

Como mi amo me puso el CAB1 de á patela, 
y yo tenia, tras de jugador, un poquito di 
loso, fué fuerza el tirarlo, dándole toque y 
emboque al baúl. 

Estebanillo Gonzáh 

-Dar ün CABE: Ir. fig. y fam. Causar un 
perjuicio ó menoscabo. 

Estaba por cortarme la mano, porque las 
suyas me habían dado un Cabe. 

La Pícara .Indina. 

CABE (de cabo, orilla ó borde): prep. ant. 

Cerca de, junto á. Usase todavía en lenguaje 
poético. 

Vi CABE mi un negrillo muy abominable, 
regañando como desesperado. 

Sama Teresa. 

... lo blanco se echa de ver mejor par de lo 
negro y la luz cabe lo escuro, etc. 

RlVADENEIRA. 

- Cabe: Geog. ant. C. de España. Casa Ber- 
múdezla fija en Peüarrubia, cerca de la villa de 
'r.l.a, por haberse hallado allí un pedestal con 
estas letras: Rep. Cabensiuin, y otras antigua- 
llas que pueden verse en su Sumario, pág. 324. 

-Cabe: Geog. Río de la prov. de Lugo; nace 
cerca de Joilebar, eu el p. j. de Sarria, pasa por 
lucio, Cañedo, Ferreirúa, Puebla del Brollón, 
Cereija y Fornelas, llega a Santa María de La- 
clarte donde recibe al río Man, continúa por Ró- 
bela y Rubián, recoge las aguas del riachuelo San 
Fiz, sigue su curso por San Pedro de Ribas Al- 
tas, Móntente de Lemos, Siñeira, Destriz, Vila- 
melle, Carrabal, Villaoscura, Espasante, San 
Miguel de Rosende, San Román de Aecdre, San 
Esteban de Aullo y Frontón, y junto á la ban/a 
de San Esteban desemboca en el río Sil. Su 
curso es de 60 kms. y contiene buenas truchas 
y anguilas. 

CABECARES: ni. pl. L'liiug. Tribu indígena 
de Costa-Rica. Ocupan la parte occidental del 
Coen, afluente del río Tiliri ó Sicsola. Están 
considerados por sus vecinos los bribris como 
seres inferióles, y en su consecuencia, los cabe- 
cares, que tácitamente reconocen esto, ejercen 
las ocupaciones domésticas, no teniendo jefe 
propio sino quo están sujetos eu todo a obedecí i 
al jefe bribri desde tiempo inmemorial. Tie- 
nen, sin embargo, el honor de la supremacía 
religiosa, en cuanto que el gran sacerdote per- 
tenece á su tribu. Sus costumbres, religión, y 
género de vida son idénticas a las de los biibris, 
distinguiéndose tan solo en el mayor abandono. 
Los cabecares están próximos a desaparecer. V. 
Bribris. 

CABECEADERO: m. Min. Punto ó sitio del 
hastial pendiente donde se apoya el extremo 
más elevado de un estemple ó de un marco. 

CABECEADO (de cabecear): ni. Mayor grueso 
que se daba en la parte superior al palo de al- 
gunas letras, cuino la // o la il. 

Esta enseñanza de la letra bastarda por el 

ejer ¡icio > manejo délas eles trabadas con los 

cabeceados magistrales antiguos, es inventiva 

de nuestro eran mar lio, i y ¡n, nía. Morante. 

A/.\ \i: DE P 'i isia 

CABECEADOR: ni. ant TESTAMENTARIO. 
CABECEAMIENTO: III. CABECEO. 
CABECEAR: II. MoVOl 6 i lid i liar la cal II a J i 

a un lado j i otro, ó moi orla con frecuencia ha 
i.i adelante. U. t. c r. 

Mas yo ' ibeceaba como rocín enfrenado 
que siento i ¡ca y la espanta á cabezadas. 

I.,i Picara .indio,, 

i ' m.i i i- 1 1; : Mover la cabe i de un lado á 
otro en dei itración de que no se asiento ■< lo 

que ■ oye ó ■ pule. 

Lúe ■ lo oyó Platón, empezó ¡i i mi - 

cr mi y dudar de la verdad. 

DlEOO G P, aoiAs 

Cabecear: I lai eabí ido 6 inclín n la 
cnbi a hacia 1 1 pi cho .nimio > so va dur- 
miendo. 



CABE 

Los hombres, después de haber bien bebido, 
suelen CABECEAR, y aun de su propio estado 
caerse. 

Andrés de L.\<¡una. 

Un poquito dormirás, y otro poquito cabe- 
cearás. 

Fe. Luis de Granada. 

-Cabecear: Mover los caballos con frecuen- 
cia la cabeza de alto á abajo. 

-Cabecear: Hacer la embarcación un rao- 
vimiento de proa á popa, bajando y subiendo 
alternativamente una y otra. 

... y estas son las causas por que la uao ca- 
becea mucho. 

Cano. 

-Cabecear: Moverse la locomotora cu mar- 
cha análogamente al movimiento del buque, lo 
que se verifica por mal repartimiento del peso 
cuando las traviesas de ¡unta do los carriles 
están unas altas y otras bajas, formando distin- 
tas rasantes, ó cuando corren por una línea con 
pendientes cortas y alternadas. So dice regular- 
mente Arfar. 

-Cabecear: Moverse demasiado hacia ade- 
lante y hacia atrás la caja de un carruaje. 

- Cabecear: Inclinarse á uua parte ó á otra 
lo que debía estar en equilibrio, como el peso ó 
tercio de una carga. 

- Cabecear: a. Dar á los palos de las letras 
el cabeceado. 

-Cabecear: Echar un poco de vino añejo 
en las cubas ó tinajas del nuevo para darle mas 
fuerza. 

-Cabecear: Poner bis encuadernadores ca- 
bezadas á un libro. 

- Cabecear: Coser en los extremos de las 
esteras ó ropas unas listas ó guarniciones que, 
cubriendo la orilla, la hagan más fuerte y de 
mejor vista. 

Cada par de lados para los carros de la 
pleita que pidiesen á veinte y cinco marave- 
dises estando enfogadas y cabeceadas de ca- 
da lado. 

Pragmática de tasas de 1680. 
-Cabecear: Poner de nuevo pie á las cal- 
cetas. 

- Cabecear: Agr. Dar los surcos de cabecera. 

- Cabecear sobre el ancla: Mar. Dar ca- 
bezadas un buque cuando tiene el ancla á pique 
ó con muy poco cable fuera del escobén. Tam- 
bién se toma por cabecear extraordinariamente 
á causa de la mucha mar, hallándose el buque 
al ancla ó fondeado. 

CABECEO: m. Acción, ó electo, de cabecearé 
cabecearse. 

CABECEQUIA (de cabo, jefe, y cequia): m. 
prov. Ar. Persona á cuyo cuidado están los rie- 
gos y acequias. 

cabecera (de cabeza): f. Principio ó parte 
principal de algunas cosas. 

-Cabecera: Parte superior ó principal de 
un sitio en que se ¡unían varias personas, y en 
donde se sientan las más dignas y autorizadas. 

Ordenamos que en las dichas juntas no haya 
□ABE* cu as, y se sienten é dos coros. 
Recopilación de las leyes de Indias. 

Cuando el Señor resucitó, y apareció á sus 
discípulos, Be paso en medio de ellos, y "o á 
la cabecera ni en otra parte. 

Maestro Juan de Avila. 

-Cabecera: Parte superior de la cama, don- 
de se pon. ui las almohadas, 

... algunas vece . au tq ra niño, me subías 

á la oabeoeb \. y me apretaba i contigo, y por- 
que olías .1 vieja me apai taba de ti. 

La i '• /• .i mu. 

i ! M'Kiia; \; Tabla ó barandilla que se suele 
ponerá la parto suporior do la cama para que no 
c ligan las almoh ida 

( Iabei ir i Ti ii indo ' do la me la, pi inci 

pal v Ii< ii Reo a iento de ella, que es por 

il que ostd más di itante de la i ni rada 

le la pieza, 

... díe la oabei i i; i ) pi ¡ncípal n liento 

(en La me la I, pue ito que él lo rohu iba, á don 
Quijote, 'i . 

ClSHVA ii 



CABE 

-CABECERA: Origen de un río. 
-Cabecera: Punto fortificado de un puente. 
-Cabecera: Capital ó población principal de 
nna nación, provincia, territorio ó distrito. 

Entre todas estas ciudades, Burgos, León, 
Granada, Sevilla, Córdoba, Murcia, Jaén y 
Toledo, por ser cabeceras de reinos, tienen 
señalados sus asientos y sus lugares para 
votar. 

Mariana. 

Dividiéronse sus poblaciones en diferentes 
partidos ó cabeceras, ete. 

Soi.ís. 

-CABECERA: Grabado que en los libros im- 
presos suele ponerse al principio de cada capí- 
tulo, 

-Cabecera: La parte superior de un libro, 
de una página escrita ó dibujada, etc. 

- Cabecera: Almohada. 

Uno busca las armas, que dormido 
Ya le solían servir de cabecera, ete. 

Valuuena. 

... el lecho se componía de aquellas sus es- 
teras de pahuas, doude servía de cabecera 
una délas mismas esteras arrolladas, ete. 

SOLÍS. 

- Cabecera: Cabeza ó principio de un es- 
crito. 

Pone en el principio y cabecera sobre todos 
el rey don Juan. 

El Comendador Griego. 

-Cabecera: ant, Barrio más ó menos apar- 
tado de una población. 

Y fiados en la natural fortaleza de sus pé- 
naseos contenían en si los edificios, formando 
cuatro cabeceras ó barrios distintos. 

SOLÍS. 

-Cabecera: ant. Albacea ó testamentario. 

E para cumplir esto dejó por CABECERAS al 
obispo don Jerónimo, á doña Jimena Gómez 

su nuiger, é á don Alvar Canez Mi naya. 
Crónica general de España. 

-CABECERA: ant. Oficio de albacea. 

- Cabecera: ant Capitán ó caudillo de un 
ejército, provincia ó pueblo. 

Murió en esta batalla el CABECERA de Baza, 
que era muy valiente caballero. 
Crónica del Key Don Juan el Segundo. 

Tienen sus Xeques y cabeceras hombres 
nobles de su propio pueblo, por quien son go- 
bernados. 

Luis del Marmoj . 

-Asistir, ó Estar, a la cabecera del en- 
fermo: fr. Asistirlo continuamente para todo lo 

que necesite. 

El sacerdote que asiste á su cabecera, les 
puede ayudar á bien morir. 

Fr. Jerónimo Guacían. 

... Pepita ha estado á la CABECERA de su 

cuma hasta el último instante, etc. 

V u i i; \. 

Cabecera: Arg. reí. Testero ó parle prin- 
cipal de una, iglesia donde se encuentra el san- 
tuario. Unas \ 3 es un sencillo rectángulo, en 

cuyo ca o constituye la cabí ra un muro para- 
lelo á la fachada pi incipal ; ol ras lo forman uno 

éi tres ábsides, j en las grandes iglesias s m- 

pone do ábside principal ó capilla maj or, deam 
bulatorio y ábsides menores é. capillas absidalcs. 

La cal i' i de las iglesias presenta en los dis- 
tintos estilos arquitectónicos de la Edad Me, lia 
las \ ariaci - siguientes: 

En el primer poríodo del románico, la caren- 
cia de vanos y la cortedad de las dimensiones da 
o i poeto sencillo en demasía á La cabecera de 
1. 1, primitivas iglesias. En el segundo la mayor 
parir de las iglesias solo ofrecen un muro perfo- 
rado con alguna ai cada 6 vi ntau i. En o] tor- 

cer peí Iodo los áb lides i] cm . 1 i % ¡dula i i 

teriormente en \ arias zonas por soni illas faj i 

horizontales j lompartimionto | tras 

i i| i verticales, de ordinario más anchas j Ii ta ; 

oirás vi :os llrv.ui columnas on los fronl 

ellas van coronados poi toj ¡ai 11 los, 

uipl i idos á voces | itura y hasta por 

galeí las, El neo triunfal, ó oa el que i la 

< mi lina del áb "i ) i" epura del crucero, 



CABE 



37 



que primitivamente se adornaba por dentro más 
que los otros arcos torales, y se decoraba con 
pinturas y esculturas, suele sobresalir del ábside 
en forma de piñón coronado con una acrótera. 
En las iglesias con deambulatorio, tanto el ábsi- 
de principal como los que le rodean presentan 
estos mismos caracteres. 

Durante el estilo ojival no se usaron las divi- 
siones en zonas, ni los canecillos ni casi los teja- 
roces, sino sólo unas fajas coronadas á vecs con 
balaustradas. En las cabeceras es donde aparece 
con mayor realce la brillante ligereza de las cons- 
trucciones ojivales por medio de los atrevidos 
arbotantes, elevados botareles, agudos pináculos 
y rasgadas ventanas. 

-Cabecera del Mal: G-eog. Laguna en la go- 
bernación de Santa Ana, Rep. Argentina, Pata- 
gonia; es salada, se comunica por un canal na- 
tural con la bahía ó puerto Pechet, y en sus orillas 
abundan los huanacos, los cisnes y los patos sil- 
vestres. 

-Cabecera Nueva: Geog. Pueblo cabecera 
de su municipalidad en el dist. de Tlaxiaco, est. 
de Oajaca, Méjico. 

CABECERO, RA: adj. ant. CABEZUDO. 

-Cabecero: m. ant. Cabeza de casa. 

-Cabecero: ant. Albacea. 

-Cabecero: Carp. El madero horizontal de 
la parte superior de un cerco de puerta ó ventana. 
, - Cabecero : Carr. Capataz que vigila de 
quince á veinte peones. 

CABECIANCHO, CHA: adj. De cabeza ancha. 

El ciento de clavos mayores cabecianchos> 
á veinte y ocho reales. 

Pragmática tic tasas de 16S0. 
CABECILLA: f. d. de CABEZA. 

Al volver la cabecilla cutre las pajas. 
Fr. Hortensio Paravicino. 

-Cabecilla: Com. lig. y farn. Persona de 

nial porte, de mala conducta, ó de poco juicio. 

-Cabecilla: ni. Jefe de rebeldes, 

... decían que cinco ó seis CABECILLAS car- 
listas se habían reunido en la montaña, etc. 
Fernán' Caballero. 

cabedello: i,'c,„i. Punta en la costa de Poi 
tuga], extremo meridional de la boca del río 
Duero; es una lengua de arena, prolongación 
del gran banco que se lia formado cu la [cute S. 
de la entrada del no, adosándose sus arenas al 
pie de la tierra firmo cu que están las piedras y 
la batería de Cao. Abriga una ensenada, del 
misino nombre, formada cu la margen del río. 
II Hay otras puntas del mismo nombre en las 
bocas de los nos Mondego y Tajo. 

CABEDERO, RA: adj. anl. Olio tiene cabida. 

Que la excusa que ponía ante si non era GA- 
BEDERA. 

Partidas. 

CABEDO (JORGE): i:i<>,j. Jurisconsulto portu- 
gués. N. cu 1525; M. el l de marzo de 1604, 
Era canciller del reino cuando se reunieron las 
Coronas de España \ Portugal, y entonces fué 
nombrado Consejero Ac Estado por el reino de 
l'oi i ii d, i ii .Madrid. Escí ¡bió una obra titulada 
Divisiones Lusitana que so imprimió, la 

primera parto en Lisboa en 1 602, j la le 
en Francfort on 160 1. Esta coleo ¡ón, empreu 
dida por orden de Felipe II, estaba destinada 
1 1 " i\ o las pretensiones del rej de España á la 
soberanía de Portugal. También dejó Cabodo 

otra obra que lleva por titulo / V 

' ■., , ¡ta corona i 
1603), 

cabeiras: Qeog. V. San Sebastian di Ca 

I ■. I IRAS 

CABEIRO: Q ■■ i. Tunl i Bt I i COSl i i ■■ i 

de la n. i de Mu , < ' irufl i Pii anta hacia ol O 

un frontón i n irp "1", dominado por un monto 

indo pi o. i ¡ rido r no ¡o 

i , omp endid i entro dicha pun 

la y la iiimodiata A \ ra, 8 d 
i taíi i,,,. Entre lo puní i Cabeiro y la < loi boiro 
so abro la enson ida do Polvoira, también : 
da do Cal \ \ füA io i -. i i 

CABEL | A ni: l INO V w 1)1 
piolo: o 'i lio] llldl i \ ii I 

ol 1681 j M. en Lyói 



38 



CABE 



¡ue significa cuerda; ha- 
llándole sin duda malsonante, adoptó el de Kn- 
bcl, que quiere di > Irían tuvopor pri- 

mer maestro á Juan van Goyen, y en el estudio 
<le este artista se desarrollaron rápidamente sus 
raras y preciosas cualidades. Aunque Descamps 
afirma lo contrario, es lo cierto que Cabed visito 
la Italia y residió largo tiempo en Roma, pues 
en esta capital recibió el sobrenombre de el Co- 
ndón espiritual, lo que parece indicar que el fa- 
moso artista puso en sus primeros paisajes cierto 
gusto de poesía autigua, aquella grandeza en 
calma y severa que Poussin y Guasprc habían 
dado á conocer con austera magnificencia en 

inmortales. No obstante, aunque Cabel si- 
guió las huellas de aquellos maestros, nunca lle- 
gó a la altura de tan poderosos genios. Más tar- 
de fijó su residencia en Lyón, donde consta que 
ya vivía en 1670. Allí pinto muchos cuadros é 
hizo muchos grabados al agua fuerte. Parece, da- 
do que sus obras fueron numerosas, bien pensadas 
y cuidadosamente hechas, que el artista debía lle- 
var una vida arreglada y ejecutar uu trab 
gnido. No era así, sin embargo. El maestro obser- 
vaba unacon rdenada, casi crapulosa, y 
por motivos nada honrosos, por acciones vergon- 
rado en una prisión, de laque 
pudo salir gastando mucho dinero. Nótanse en 
el, juzgado como artista, grandes desigualdades 
que se explican por el desorden de su existencia. 

obras admirables y trabajos muy malos, y 
entre estos dos extremos, composiciones bellísi- 
mas y otras mas modestas. En todas se advier- 
te, á pesar de lo dicho, que el autor era un ver- 
dadero artista. Su estilo fácil y de amplitud 

tral, el acierto con que representaba les 
difíciles, comprueban este juicio, 
ataba á la sombra de grandes 
árboles, fign i idoras, de fina y esmerada 

ejecución. Poseía el secreto de los horizontes sin 
fin, que se alejan hermoseados por los rayos de 
una luz deslumbradora. Pintaba, siempre 
copiando á la naturaleza, árboles, animales, 
te., y hubiera igualado á los 
ii.i' qi e in¡ piraba, si no se hubie- 
se limitado á imitarlos, i idos todo es 
valiente, de gran mérito; y aunque eran 
probablemente dibujos improvisados, resultan 
para nosotros sabios y admirables estudios. 

CABELL: Cteog. Condado de la Virginia OCCÍ 

dental I os, ii i o I .i pai te O. del 

i orilla izq. del Ohio, que le separa 

: de Ohio; 1290 km.,.'- y 1 I 000 habits. 

Cap. Barboursville. 

■ ; i . Biog. Músico español. 
X. en M. en Alquer (( lerdeñ i i 

i e on Montserrat, donde to 

iie. el le. bu- i 96 i| irgo 

de Vicario general j Visitador del obispado do 
Alquer. Fue un excelenb músico, y escribió el 
i ial, si bien el ermitaño 
las letras 
aayoi partí poi haber muer- 
to el P lirias. 

CABELLADO, DA: adj. ant. CABELLUDO. 
CABELLADURA: I Mil i IBKLLERA. 
CABELLEJO: m. 'I de I IBBLLO. 

Si no fuera por un. i skllejo mas rubios 
nei tu lopodín comer 

lili erinil 

VlOl M I I I I 

CABELLEI.'/ );l 1 

>bi [ai palda 

n 

I 

i 

' i 

■ i 

i 



CABE 

-Cabellera: Ráfaga luminosa de que apa- 
recen acompañados algunos cometas. V. Co- 
meta. 

cabello (del lat. capillas): m. Pelo que na- 
ce en la cabeza. 

...(tenían los ocho sacerdotes ancianos) lar- 
go basta los hombros el CABELLO, salpicado y 
endurecido con la sangre humana de los sací ¡ 
ficios, etc. 

SüLÍS. 

Alcanzó la guirnalda 
Que pendía del árbol, 
Y coronó con ella 
Los cabellos dorados 
De la gentil zagala, etc. 

Samaniego. 

-Caiiellos: pl. Especie de nervios que tie- 
nen los carneros en las agujas. 

-Cabellos: Barbas de la mazorca del maíz. 

-Cabello, ó Cabellos, de ánoel: Dulce 
de almíbar que se hace con la cidracayote. 

-Cabello, ó Cabellos, de .i noel: prov. 
And. Nervio bastante recio que tienen las reses 
desde el pescuezo hasta las agujas, y que se re- 
siste de mi modo tenaz á la masticación. Equi- 
vale á lo que en el resto de España se conoce con 
la denominación de carne de valiente, ó di guapo, 
ó de demonio, etc. 

- Cabello merino : El crespo y muy es- 
peso. 

-Asirse de dn cabello: fr. fig. y fam. 
Aprovecharse á valerse uno de cualquier pretex- 
to para conseguir sus deseos. 

Y hallando el demonio de donde asir, aun- 
que sea de algún cabello, hace terrible gue- 
rra. 

Rivadeneira. 

-Cabello y cantar no cumplen ajuar, ó 

mi ES buen ajuar: ref. que denota que la mu- 
jer aficionada principalmente á componerse y 
divertirse, no es la más á propósito para aten- 
der á las haciendas ni al buen manejo de la 
casa. 

- Cada cabello hace su si im bka en el sue- 
lo: ref. que aconseja no despreciar á ninguna 
persona, ó cosa, por humilde ó pequeña que sea. 

- Coloar, ó Estar uno colgado, de los 
cabellos: fr. lig. y fam. Estar con sobresalto, 
duda ó temores esperando el fin de algún su- 
ceso. 

Sola una mano y vuestra dulce plática tuvo. 
poder jiara tenerme tantos días colgado de un 

CABELLO. 

El Soldado Píiuhnii. 

-Cortar un cabello en el aire: fr. lig. 
Tener gran perspicacia ó viveza en comprender 
o is, por dificultosas que puedan ser. 

-EN CABELLO: 111. adv. Con el CABELLO 
suelto. 

... andaban las simples y hermosas zagalejos 
de valle en valle y de otero en otero, en trenza 
v i // CABELLO, etc. 

Cervantes. 

-En CABELLOS: ni. adv. Con la cabeza des- 
cubierta y sin ador 

- Estar r ndii i t un cabello: fr. 

E tu en riesgo inminente alguna cosa. 
Hendí r un i ibello en el aire: fr. fig. 

I ¡ORÍ Si; i \ CABELLO EN EL AIRE. 

... la hija, que olió el poste, y liendía .... ca- 
bello en ' l no i .til rió la bola. 

Que\ 

I,i.r.\ \t; a uno EN UN i IBELLO: fr. lig. y 

fam, con qui i d tu la facilidad que hay de 

inclinar a lo que Be q il que e muy dócil, 

l.ll \ u; d uno DE, Ó POR, LOS CABELLOS: 

ti Llevar! m ro mi voluntad ó poi i ¡olencia, 

\ quien e iré de tan buena "ana. pues 

no li ííi va I"- di lo i >ia i i os, ti olo iu 

ni- agrada, 

Km II i.M.iii Par vvioino, 

i • i i i i i CABELLO: fi 'i- y fam. 
No fttll o la parte más poq Ii al 

ii in rpo tan entero | in le 

... «<< üad Ii ■■■ 

L'i \ \ in . i n: \. 



CABE 

-No montar un cabello una cosa: fr. lig. 
y fam. Ser de muy escasa importancia. 

-Partir un cabello en el aire: fr. lig. 
y fam. Curiar un cabello EN EL aire. 

- Poder, ó Podérsele, ihogar á uno con 
UN CABELLO: Ir. lig. y fam. Estar muy acongo- 
jado y falto de espíritu. 

... la pobre estaba que se la podía ahogar 
con un cabello, etc. 

Fernán Caballero. 

- Ponerse el cabello, ó los cabellos de 
punta, ó tan alto, ó tan altos: fr. Eri- 
zarse ó levantarse por algún susto, espanto ó 
terror. 

... Vive Dios 
que se me ha puesto el cabello 
tan alto como el balcón. 

SOLÍS. 

-Tirar á uno de, ó por, los cabellos: fr. 

Llevar á uno de, ó por, los caiiellos. 

-Tocar a uno en un CABELLO: fr. fig. 
Ofenderlo en cosa muy leve. 

- Traer alguna cosa por los cabellos: Ir. 
fig. Aplicar con violencia alguna autoridad, sen- 
tencia ó suceso á una materia con la cual no tie- 
ne relación ni conexión, ó traer á cuento algu- 
na especie ó circunstancia sin la debida prepa- 
ración, aun cuando no desdiga del asunto de que 
se trata. 

... puesto que los refranes son sentencias 
breves (dijo D. Quijote á Sancho), muchas 
veces los traes tímpor los cabellos, que más 
parecen disparates que sentencias. 

Cervantes. 

-Un cabello hace su sombra en el sue- 
lo: ref. Cada cabello hace su sombra en el 

SUELO. 

-Cabello: Anut. y Qulm. Producción pilosa 
propia de la especie humana, implantada sobre 
la porción de la piel que recubre la parte supe- 
rior y posterior del cráneo. 

Están formados los cabellos de tres partes: 
un tubito cilindrico, que es la parte exterior; 
unas escarnirás imbricadas envueltas por el tubo, 
y una sustancia medular en el interior, que su- 
ministra los líquidos necesarios para ¡a forma- 
ción de la sustancia pilosa. El corte ó sección 
transversal del cabello de los negros es elíptico; 
el de los individuos de raza amarilla ovalado; el 
de las razas arias más ó menos oval. El color de 
los cabellos es debido á los líquidos que los lie 
nan; los cabellos de color rubio contienen un 
aceite amarillo rojizo; los cabellos negros un 
aecite gris verdoso, y los '.dáñeos un aceite inco- 
loro. La blancura de los cabellos aparece con la 
edad a causa de que cesa la secreción de mate- 
rias coloreadas, y también procede de fuertes 
afecciones morales. Los cabellos son productos 
segregados por un folículo alojado en el espesor 
del dermis; en el fondo de este folículo aparece 
el bulbo, porción ensanchada que sostiene el ca- 
bello. V. Pelo. 

La composición elemental de los cabellos es 
la siguiente: carbono, 19, 777 ¡hidrógeno, 6,360; 
nitrógeno, 17.1 10; oxigeno y azufre, 26,723. La 
cantidad de azufre es de un 5 por 100. Por la 
calcinación dejan los cabellos cierta cantidad de 
cenizas, compuestas de sales terrosas, óxido de 
hierro y sales solubles. 

Los cabellos son higroinetrii os y atraen la 
humedad en contado del airo, aumentando de 
volumen, pero no entran en putrefacción. 

Los cabellos son Disolubles en agua ; pero si se 

calientan con agua en tubos cerrados, se descom- 
ponen, despidiendo hidrógeno sulfurado, El al- 
cohol disuelve en rallrlilr ¡OS aei ¡(es coloreados 

de los cabellos, depositándose por enfriamiento 
el aceite incoloro, y los olios .pedan en disolu- 
ción. El ácido clorhídrico y el sulfúrico diluidos 

disuelven los cabellos, lomando un color rosado. 

El ácido n 1 1 1 ico los hace tomar color amarillo y 
los destruye, formando ácido ova lie.., ácido sul- 
fúrico y otros cuerpos mal conocidos. Los aira 
lis disuelven los cabellos, 011 lo eual esta funda- 
do el uso de los depilatorios. Por lo acción del 
calor se hinchan los cabellos, desprendiendo olor 
;i cuerno quemado, y arden con llama brillante. 
dojando un residuo carbonoso. Por la destilación 

a dan productos auioni.iralrs \ 0I0O8O8. 

Poi' la anión del cloro se ib a nloiali En eoli 
tarto de . arrias sales IllCtálicaS, espee ¡al llielll 11 

■ di plata, de plomo y mercurio, torai lor 



CABE 

negro los cabellos Illancos y los rubios, en lo 
cual está fundada la tintura de los cabellos por 
medio del nitrato de (plata, acetato de plomo y 
sulfuro de mercurio. También se emplea para el 
mismo objeto el plumbito do cal y las materias 
vegetales astringentes, especialmente el zumo 
de las cascaras de nueces verdes, cuyas sustan- 
cias son preferibles á las sales metálicas, porque 
no son nocivas ni alteran como éstas el cabello. 

Una de las composiciones más reputadas para 
teñir de negro el cabello y la barba, y que se ha 
tenido como un secreto, es la siguiente: 

Frascos azules. - Nitrato de plata, 10 gramos; 
aguado rosas, 100 gramos. Se disuelve el nitrato 
en el agua; se añade amoníaco poco apoco basta 
que se enturbie el liquido, y después se conti- 
núa añadiendo más amoníaco basta que se re- 
disuelva el precipitado y quede claro. 

Frascos blancos. -Se vierten 100 gramos de 
alcohol débil sobre 85 gramos de nuez de agallas 
en polvo, se deja en maceración durante, dos 
días, se filtra y se pone en el frasco. 

Para emplear esta composición se da primero 
en los cabellos con el mordiente, es decir, con 
el contenido de los frascos blancos, y después que 
estén secos se aplica el contenido de los frascos 
azules, oséala solución de plata amoniacal. 

También se usa para teñir el pelo una solución 
en agua de partes iguales de nitrato de plata y 
sulfato de cobre, añadiendo amoníaco hasta que 
se redisuelva el precipitado. 

En Oriente empican como pasta depilatoria 
una mezcla de una parte deoropimente y nueve 
de cal viva. También se emplea para el mismo 
objeto elsulfhidrato calcico, obteniéndole hacien- 
do pasar una corriente de hidrógeno sulfurado 
por una lechada de cal viva. La aplicación de 
estos depilatorios debe hacerse con precaución, 
porque atacan la epidermis. 

Los pelos difieren de los cabellos por su opa- 
cidad y por su forma, que es cónica. Los pelos 
de la barba están compuestosde: carbono, 51,090; 
hidrógeno, 6,717; nitrógeno, 12, '284; oxígeno y 
azufre, 25,002. 

-Cabello (Domingo): Biog. Militar español. 
N. en 1725; M. en Nicaragua (América) el 1801. 
Hizo la campaña en Méjico y ejerció los cargos 
de coronel, teniente del rey, y subinspector de 
las tropas de la isla de Cuba. En abril de 17S9, 
por relevo de Ezpeleta, que salió para Caracas, 
se encargó interinamente del mando de la isla, 
y durante su gobierno convirtióse en catedral la 
iglesia mayor de la Habana, que fué desde enton- 
ces ciudad episcopal. En junio de 1790 Cabello 
ascendió á brigadier, y concluyó su mando acci- 
dental; promovido después á comandante gene- 
ral de Nicaragua, falleció en el desempeño de 
este cargo. 

-Cabello (Francisco): Biog. Político espa- 
ñol. N. en Torrijos de Campos (Teruel) en 1S02; 
M. en 185o. Terminados sus estudios de Filoso- 
fía, cursó los de Jurisprudencia en la Universi- 
dad de Zaragoza, Recibióse de abogado en la 
Audiencia de esta capital, c ingresó en el Cole- 
gio de letrados de la misma. Desempeñó los car- 
gos de corregidor y juez de primera instancia de 
Zaragoza y Daroca;gobi mador de las provincias 
de Teruel, Castellón y Valencia; magistrado de 
la Audiencia de Madrid, y Ministro de- la Go- 
bernación. Fué diputado á Cortes en las legisla- 
turas de 1840, 1841, I842y 1843 por las provin- 
cias de Terne] y Castellón, y senador vitalicio 
en 1847. Afiliado desde su juventud al partido 
progresista, defendía las idoas y principios do 
aquél con una constancia digna do elogio. Es- 
cribió una obra en dos tomos Ululada: Historia 
dcla guerra última en Aragón y Valencia, 

CABELLOSO, 8A: adj. ant, CABELL 

CABELLUDO, DA: adj. Den ho Cabello. 

■ Cabelludo: Aplícase & la planta ó día fru- 
ta poblado de hobi is largo > mi ra de pelos 

ó cabellos. 

Aquel nardo h ¡acó e I lene por i ccolente, 

(pie es lie (co y \i\ iano, muy i \ bi u. do, i u 
bio i iloro io, etc. 

A N Mi: I : ni Lagun \. 

CABELLUELO: ni. ll do I kBBLLO. 

... hablando del 'anjo, dice: Quo ni e le 

r:is| n OAiiitLLi ii" de ii raíces. 

Fll, Hoil l'ENAIO PAItAA 101 ' 'i 

CABEN: Qcog Case lo li jurisdicción de 



CABE 

San Pedro Sacatepequez, dep. de San Mareos, 
Guatemala; 300 habits. 

CABENDA: Geog. V. Cabinda. 

CABER (del lat. capere, coger): n. Poder con- 
tenerse una cosa dentro de otra. 

Cada pellejo en que quepan seis arrobas de 
viuo, no pueda pasar de cuarenta y ocho rea- 
les. 

Pragmática de tasas de 1 G80. 

Ofreció de darle prenda que cupiese en el 
puño, y en el valor pasase de cincuenta mil 
ducatlos. 

Cervantes. 

-Caber: Tener lugar ó entrada. 

... en la plaza no cabía un alma más; etc. 
Fernán Caballero. 

-Caber: Tocarle á uno ó pertenecerle algu- 
na cosa. 

-Destruya, rompa, quiebre, dañe, dé á al- 
cahuetas lo suyo, que mi parte me cabrá. 
La Celestina. 

Copóme de partición 
De molinos de agua y viento, 
El molino de mis dientes, 
Que no muele á todos tiempos. 

GÓNOORA. 

-Caber: ant. Admitir. 
- Caber: ant. Tener parte en alguna cosa ó 
concurrir á ella. 

-Caber: a. ant. Coger, tener capacidad. 

... por más señas tiene (Teresa) á su lado 
izquierdo un jarro desbocado que CAPE un buen 
porqué de vino, etc. 

Cervantes. 

-Caber: ant. Comprender, entender. 

-Cuanto cabe, ó En cuanto cabe, ó En 
lo QUE cabe, ó Lo que cabe: exprs. En cuanto 
es dable ó se puede exigir. 

No le falta mérito á su trabajo, en cuanto 
cabe que le tenga una obra por mitad inglesa y 
de pane lucrando, aumentada por un extran- 
jero que es nuevo en Inglaterra. 

PUKiBLANCH. 

-No cabe más: expr. con que se da á en- 
tender, que una cosa ha llegado en su línea al 
último punto de perfección posible. 

-No caber en uno alguna cosa: fr. lig. y 
fam. No poder esperarse de alguna persona 
aquello que se le imputa, no hacerla capaz ó sus- 
ceptible de aquello que se le atribuye ó achaca. 

Y entendiendo que era embuste, y cabía en 
él aquella maldad, la quisieron echar de allí. 

RlVADENKIKA. 

-No CABER en .sí, de gozo, ó de orgullo, 
etc. : fr. íig. Estar sumamente poseído de aquel 
afecto ó sentimiento de que se trata, 

... querría dar voces en alabanzas el alma, y 
estdqueno cabe en sí, un desasosiego sabroso. 
Sania TERESA. 

Este, que en la fortuna más subido 
No cupo en sí, ni cupo en él su suerte. 
VlLLAMEDTANA. 

Todo cabe: fr. lig. Todo es posible ó pue- 
de suceder; dados tales a 1 1 1 eeei le 1 1 1 es, fcodo pile 

de esperarse. 

Qué fuera que de Profeta 

1 mullicara el don! 

Todo cabe en su virtud. 

Calderón. 

Todo cabe en fulano: fr. lig. y fam. queda 
á entender ser alguno capaz de aquello que se le 

acumula, Tómase por lo c in en mala pule. 

CABEREA: f. Zool. Género de luseóideo: 

I ios eelopl'óetidos, del orden de los gilll- 

nolemdtidos, bud orden de los quilostomdtidos, 
grupo de los celularinos, familia de los colnlári- 

flos. So distingue por tenoi i ios dispuestos on 

dos " en cuatro lilas con dos con aviculares y 

viliraeiil.ues, eslíe, idlinios de gran latir ) 

dispuestos en dos lilas; tallo inarticulado, Ks 

notable la especio C, Ellisiitrae viví en el mar 
del Norte y en los maros drl ico 

CABERlAS: f. pl. AH. mil Si ni l.inoi i j 
M ¡randa, en su />. nodo,/, s de 

Navarra, i" cal lo mismo que oab i 



CABE 



39 



líos en la acepción de milicia; también se llama- 
lian así las rentas que los ricos-hombres y caba- 
lleros recibían del rey, con obligación deservirle 
en la guerra con cierto número de caballos. A 
fines del siglo xni sustituyó á esta palabra la de 
milites y luego la de mesnaderos. 

CABERO: m. En Andalucía Paja, el que tiene 
por oficio echar cabos, mangos ó astiles á las 

herramientas de campo, no azadas, azadones, 

escardillos, etc., y hacer otras de madera, como 
rastrillos, aijadas él horcas. 

CABERO, RA: (de cabo, fin): adj. ant. Último, 
postrero. 

-Cabero (Pablo): Biog. Abogado español. 
M. en la Habana cu junio de lili. Doctoren 
Leyes, ocupó el cargo deOídor de Santo Domin- 
go. En febrero de 1708 fué enviado á Cuba para 
residenciar al gobernador, Marqués de la Torre, 
á causa de sus controversias con el Auditor Fer- 
nández de Córdoba. Cabero suspendió á los dos 
funcionarios, y en febrero de 1711 se hizo cargo 
del gobierno político, mientras desempeñaba 
clon Luis Chacón el militar. Cabero murió en el 
ejercicio de las funciones propias de su cargo. 

CABERRES: m. p!. Etnog. é Hist. Nombre de 
un pueblo de la América meridional en la época 
precolombiana. Los que lo formaban se exten- 
dían por las orillas del Gnaviare (afluente del 
Orinoco) hasta la boca del Ariari. Eran belico- 
sos y antropófagos; hacían la guerra á sus veci- 
nos sin más objeto que saciar con los prisioneros 
su brutal apetito. Dominaban á los pueblos cer- 
canos y aun á los caribes que subían por el 
Orinoco en busca de esclavos. Intentaron inútil- 
mente, y repetidas veces, los caribes hacerles sen- 
tir el peso de sus armas; pero no lograron vencer- 
los ni por sorpresa. Tenían los caberres,en altoza- 
nos que dominaban gran parte del río, centine- 
las que, apenas divisaban á sus contrarios, toca- 
ban el tambor de alarma, y llamaban en su de- 
fensa á los mejores guerreros. Hacía llegar el 
tambor sus voces á tres y más leguas de distan- 
cia, y era contestado al punto por otros tambo- 
res de no menos fuerza. Siempre acudía á con- 
jurar el peligro más gente de la necesaria. Los 
caribes, que salieron derrotados en cuantas lu- 
chas empeñaron con tan valerosas tribus, llega- 
ron á temerlas, de suerte que no pasaban por la 
embocadura del Gnaviare sin alejárselo más que 
podían de la ribera. 

CABERTA: GeOQ. V. San FÉLIX DE ÜABERTA. 

CABESTAING oCABESTÁN (GUILLEEMO DE): 
Biog. Trovador provcnzal. Vivíaen elsigloxm. 

Más que por sus ingenuas y graciosas i sías, 

es conocido por las atroces circunstancias que, 
según la tradición, acompañaron á su fin trági- 
co. Hijo de noble familia, careció, sin embargo, 
de fortuna, y fué acogido por Raimundo de Ro- 
sellón (país en que Millot dice que había nacido 
Guillermo), que le hizo muy pronto escudero de 
su mujer Margarita. Joven, ingenioso, dotado 
do talento poético, inspiró á su señora una pa- 
sión correspondida. Raimundo concibió sospe- 
chas, ni n y pronto cambiadas en certiduml 
I ¡i ii vengarse, llevó i Cabestaing lejos del cas- 
tillo, le quitó la vida, le cu tó la cabeza, 3 le 

anai -1 corazón. A su regreso mandó que 

i-I cocinero condimentara el corazón de la víctb 
un \ ipn- se lo sirviesen í M irgai tta. ( luando 
ésta lo luilio comido, Raimundo arrojo a sus 
pies la cabeza de Cabestaing; descubrió i su es- 
posa qué alimento era el que acallaba de tomar, 
y le preguntó cómo lo había hallado, «Me ha 
parecido tan delicioso respondió ella, que no 
volveré & probar manjar alguno para no porder 
el gusto. >■ Comprondiondo Raimundo lo que 

estas palabras significaban, 30 precipitó, espada 
en mallo, solee Margarita. Esto pudo huir, y 
halló la miieii. arrojándose por un balcón, .luán 
de tíotro Dame dice que la lioroína de este dra- 
ma Un la mujer di 1 Si ftor de Seillan. Ti 

Carbonell, qne so dejó moi irdo 1 n 1213 

i ialu ii la lie Vergy y la niarqm \ 
pasan igualmente por haberse hallado on 
cione mi. do ¡a Bo accio lia conl ado la a\ ontu 
ra de Cabí taii . ol lili ti ligii o del tro\ ador, 
digno di 1 siglo bárbaro on que < i\ in, ha inspi- 
rado alguna i otra npo ii iom I - 1 Biblioteca 

d do Francia poseí ieto ca 

tOS do I LÍI1 De ellas cinco hall sillo 

publii el i en la I 

Rayí i mi. 



40 



CABE 



CABESTAÑY: Geog. Lugar en el aynnt. de 
Sant Pere deis Arquells, p" j. de Cervera, prov. 
de Lérida; 16 edi 

CABESTERRE ó CAPESTERRE: GcoiJ. Una do 
las dos partes en que se divide la región occi- 
dental de la isla de Guadalupe, Autillas. || Fon- 
deadero ó pequeño puerto situado ante un pue- 
blo de la costa S. E. de Marigalante, Antillas 
\. Guadalupe ; el pueblo tiene 4 000 habits. 

-Ca rre-le-Marigot: 

Geog. Pequeña ciudad de la costa S. E. de la is- 
la Guadalupe, Antillas Menores, desembocadura 
del río de 1 ¡ . tiene 7000 habits. yes 

can. de un cantón, con 16000 habits., que com- 
prende tres municipios y las islas de las Santas. 

CABESTRAJE: m. Conjunto de cabestros. 

-Cabestraje: Agasajo que se hace á los va- 
queros que lian conducido con los cabestros la 
adida. 

-Cabestraje: ant. Acción de poner el ca- 
bestro á las bestias. 

CABESTRANTE: ni. CABRESTANTE. 

CABESTRAR: a. Echar cabestros á las bestias 
que andan su 

- i IBESTRAR: < 'azar con buey de cabestrillo. 

cabestrear: n. Seguir sin repugnancia la 
bestia al que la lleva del cabestro. 

-Cabestrear: a. Cazar con buey de cabes- 
trillo; cabestrar. 

El que usare el cabestrear con el buey, y 
quisiere lograr su trabajo, lia de hacer lo si- 
guiente. 

Alonso .Martínez de Espina». 

CABESTRERA: f. Pese. La unión de las pun- 
ías re les que hay en las alma- 
diaba- ' ve para mantener afian- 
zadas las as tancia conveniente del 
pone á las cabezas ó 
vis de las andana- de i 1 Cuerda que 
aguanta ó mantiene calados los trasmallos y 
la uno de los dos cabos de es- 
di largo, que se amarran 
a los i jángtúl y se unen en la popa 
¡i i-n la pesca de anguilas. 

CABESTRERÍA: f. Taller donde se hací n i a 
y otras obras de cáñamo, como cutidas, 
jáquim -, etc. 

-Cabestrería: Tienda donde se venden di- 

¡ ERÍA. 
CABESTRERO, RA: adj. pl aplícase 

nopiezan á dejarse llevar 

- Caí ni. El que h ide ca- 

■i mu. 

' cinco reales 

1680. 

i forma de 
-i la abertura 
I ■ i espe- 
12 metros de largo a¡ 
paso de los p pequ 

iprisiona las 
i . uno de 
leí irte di 

CABESTRILLO (<l. de 

del homhi tener la 









Di» 



CABE 

;, Arco de hierro que sujeta al mango la hoja de 
la azuela de mano. Alna/adera de hierro que 
pasando por encima déla llanta de una rucia la 
sujeta a la pina. 

-Cabestrillo: ¿Mar. Cabito de una pulgada 
de grueso y media vara de largo, con un as de 
guia cu un chicote, y firme el otro en algún cán- 
camo, del que hacen uso los veleros en sus tra- 
bajos. 

-Cabestrillo: Oir. Este aparato consiste en 
una canal ó gotiera, que puede ser de cuero, de 
madera, delata, etc., convenientemente guar- 
necida y almohadillada, de la extensión del an- 
tebrazo y la mano, y cuya canal ó gotiera so 
snspende del cuello mediante unas correas. La 
canal del cabestrillo descansa horizontalmente 
sobre el pecho y el antebrazo y la mano se colo- 
ca en su concavidad de suerte que el antebra- 
zo está en semiflexión sobre el brazo. Cuando el 
miembro queda suspendido en este aparato se 
dice que el brazo está ■ ii cabestrillo. 

Este aparato es útilísimo en las luxaciones y 
fracturas de la mano y del antebrazo, y en ge- 
neral en todas las lesiones inflamatorias ú otras 
de estas partes, porque evita el éxtasis venoso 
que resulta de la posición declive de la mano 
ruando el brazo está caído. 

El mismo fin suspensorio se consigue más 
sencillamente con vendajes sencillos que se ha- 
cen con pañuelos cuadrados ó triangulares, que 
en general toman el nombre de cliarpas. V. esta 
palabra. 

CABESTRO (del lat. capistrum): ni. Ramal o 
cordel que se ata a la cabeza de la caballería para 
llevarla ó asegurarla. 

... linlas (las armas) solee [¡neniante, al cual 
tomó de la rienda y del cabestro al asno, etc. 
Cervantes. 

Albania' y cabestro- eran nuevecitos, 
Con flores de seda - rojos y amarillos. 

Iriarte. 

-Cabestro: Buey manso que va delante de 
los toros y vacas con un cencerro al cuello y les 
sirve de guía. 

... el tropel de los toros bravos y el de los 
mansos cabestros,... pasaron sobre D. Quijote 
y sobre Sancho, Rocinante y el rucio, etc. 

Cervantes. 

-Cabestro: Cabestrillo, cadena delgada 
le oro, etc. 

-Llevar, ó Traer, del cabestro á uno: 
fr. lig. y fam. Llevar, ó Traer, de los cabe- 
i uno. 

-MEREI i' i: l SO QUE LE PONGAN UN OABES 
TRO: fr, fig. y íaiu. con que se moteja de tonta 
a alguna persona. 

— Cabestro: Oir. Vendaje que se usa para 
mantener reducidas las fracturas y luxaciones 
de] maxilar infeiior. Puede sei s & doble. 

Elprimí i I i e culi una venda de seis metros 
de longitud y tn - dedos de ancho. Para aplicarlo 
sedan primero dos vueltas de venda alrededor 
di la i aluza: en seguida se lleva la venda á la 
nuc i por di bajo de la oreja del lado opuesto al 
d. la h ti tura; sé pasa por debajo de la barba 
iln del maxilar del lado fracturado y 
pul el DO] li po terioi de ai i .mo a lo largo del 

cual se i cuidado de colocar una con 

gruesa: se sube después a la cabeza y se dan de 

me ■-. o tres Vi foi man las do- 
lólas; 1 ¡. a la venda d t res veces de 

a parte ante- 

si ule. o da una < mita vertical 3 si tei 

mina con algunas 1 ¡reulares alri i doi del 
neo. El .iii'e indo leo. frai 

1 cuello de ambos cóndilos j se hace con 

una venda de nueve mellos arrollada en dos 

1. 1 i, 11 o media -<■ anlicasobre la líente, 

1 ' le . do . "leo- hacia la nuca, b en 

n 1 1 II 1 o lo . por d 1 oreja y 

icadas A lo largo 

• r . 1. 1 ¡or de las lama I, 1 ni i , i I | i . , 

in o! para d I" 

uto do la fronte A la 

. , . ta a 1 a barba i. la cuar ta v uol ta 

la barbo para 1 o la 

i, lo i lobo mii til 1 1 1 mi el 

ijotn I ' ' [>arba el bordo mperior 

¡una 'nenia 

. 1 . . , ; . , 

- : ' ■ '," .1-. n \. , 1 . 



CABE 

tro para guiar las piaras de teses luavas y con 
ducir los luios de un punto a otro, sinotambii 11 
en las corridas de toros, \ 1 liando la aul 
lo dispone, para retirar desde el redondel al co- 
rral las reses que no dan juego. Los hay tan 
maestros y cQji tal instinto, que no sido por la 
fuerza de la costumbre conocen el camino por 
donde han de conducir el ganado, sino que hasta 
n eon la mayoi precisión la voz de los 
vaqueros y mayorales. Estos los cuidan con 'I 
mayor esmero, sabiendo la imprescindible ne- 
cesidad que tienen de los buenos cabestros en 
todas las faenas. En los encierros para las corri- 
das y en la translación de unos puntos á otros 
por los caminos, ya siempre delante un cabestro 
que se llama di punta " ma slro, que es el guía 
de los demás y que lleva muchas veces entre sus 
astas el anca del caballo del mayoral que marea 
la ruta. 

CABET (Esteban): Biog. Fundador de la secta 
comunista de los Icarios. N. en Dijon el 2 de 
enero de 1788: II. hacia l.s.'ii;. Re. iliwsode abo- 
gado tras 110 pocos afanes; defendió causas poli- 
ticas en su pueblo natal; se inscribió en el toro 
de París; colaboró algunos años en un periódico 
de Jurisprudencia; tuvo noescasa parte en las agi • 
taciones del liberalismo bajo la Restauración ; fué 
de 1830 á 1S31 procurador general en Córcega, 
puesto que perdió por sus ideas democráticas, y 
tomó poco después asiento en la Cámara de Dipu- 
tados, en la que combatió rudamente al gobier- 
no, á ¡a vez que lo hacía en la prensa por medio 
de innumerables folletos, por una Historia de la 
revolución de 1830 y por varios artículos insertos 
en el periódico El Popular. Condenado en 1834 
por una ofensa al rey, marchó á Inglaterra, y 
por este tiempo, previa la lectura de la Utopia 
de Tomás .Moro y otros escritos análogos, aceptó 
las doctrinas comunistas que ya defendió hasta 
su muerte. Vuelto á Francia en 1837, preparó 
su Historia de la n 1789 y un famoso 
Viaje <í Icnriít, novela lilo-oliea \ social del gusto 
de todas las utopias conocida-. Esta última obra, 
corregida y aumentada en edicniíes sucesivas, 
vino á ser el evangelio de una secta de comu- 
nista-, que ganó muchos prosélitos en Francia 
y aun en el extranjero, comunistas, por otra 
parte, inofensivos, que se distinguían de los 6a- 
mivistas en que rechazaban el empleo de la fuer- 
za para el triunfo de sus ideas. Cabet hizo de El 
Popular él órgano de su partido, y desde 1844 
publicó anualmente el Almanaque Icario, sin 
contar muchos folletos políticos sobre las cues- 
tiones de actualidad. Obligado en 1847 á poner en 
práctica sus ideas, reunió cierto numero de adep- 
tos, y con el producto de las .suscripciones reci igL- 
das adquirió terrenos en Tejas y presidió el 2 de 
febrero de 1848 la partida del primer grupo de co- 
munistas destinado a echar las bases de la nueva 
ciudad. Detenido él en Parts por la revolución 
del mismo mes y año, usó de su influencia para 
calmar las pasiones, y al año siguiente marchó, 
con otros de sus partidarios, pata Tejas, donde 
hall ala comunidad ya dividida. Abandonando 
la Sociedad a sí misma, se trasladó con el resto 
de .-us adeptos, ipic todos reconocían su dieta- 
dura, al Illinois, y adquirió las ruinas del esta- 
blecimiento de que los momioues habían sido 
expulsados. Condenado en Francia por malver- 
sación de fondos y en virtud de la queja de al- 
gunos ico ¿os disidentes, volvió a París, defen- 
dió su causa ante el Tribunal de apelación y al- 
canzo el reconocimiento de su in mía (1851 1. 

: ' luego a Nauvoo para administrar la eo- 

nnlad, é hizo durante algunos años grandes 

esfuerzos para realizar su icaria; pero al cabo 
las disensiones surgieron en la pequeña repúbli- 
ca, eivei'i la oposición contra el. y en 1856 el 
voto de la mayoría le privó de la dirección \ 
lo condenó á una especie de ostracismo. Cabel 
ve 1, tiró 1 San Ion- donde poco después el pe 

sar le llevo al Sepulcro. A pesar del mal resul- 
te 1. 1 de su teiital iva. aun cuenta numerosos dis- 

cípulos cu Francia 

Cabet (Pablo Juan Bautista ): ¡'■¡"■i. Es- 

1 i|llm il oe, \ 1 11 NuitS (CO ta le l ■ 1 . > ' el 

1 1 ' M. en IsTti. Fjstudió su arteen Pat ís bajo 

I I dio ■ CÍ 1'' W O' I' J CJ pUSO eli el Sil |. Oí de l.l 

, ipital de Francia, 'I 1 885, un busto de M. I'ai 
Uol Ri publii o ntusiosta, alió de Fran 

ció pat i . I i . i . ! le la policía 

\ le» i Km i a, ' ],, atando 1 1 abajos importan- 

' .1, S ni Pob I blll \ nn.i lie ule inmune e 

tal en Odesa De regn o a m p itrio ¡guió otro 






CABE 



CABE 



CABE 



41 



vez los consejos de Rnde, que le profesaba sin- 
cero carino, y casó con una sobrina de su maes- 
tro. En 1844 presentó en el Salón un busto y 
una estatua en bronce que representaba á un 
Joven viajero en las tumbas de las 'J\ rmópilas, 
y que reapareció en mármol en 1846. Artista 
serio y austero, buscó siempre, como su macs 
tro, la perfección de la forma, y no tardó en 
ocupar un puesto distinguido entre los esculto- 
res de su tiempo y de su patria, por lo que, á 
contarde 1864, fué constantemente elegido por 
los artistas miembro del Jurado de Escultura de 
los Salones aúnalos. Cañó una medalla de pri- 
mera clase en 1861, y fué condecorado cou la 
cruz de la Legión de Honor en 1868. Sus mejo- 
res obras sou: el busto de llagues Sambin : Hade, 
busto en bronce, luego reproducido en mármol; 
El Dolor, bajo relieve; El despertar de la pri- 
mavera, estatua cu mármol; La Teología; La 
República ó La Resistencia, para la ciudad do 
Dijon, etc. 

cabete (do eolia, extremo): m. Herrete. 

CABETICÁN: Ge.og. Barrio dependiente de 
Bacolor, prov. de la Pampanga, Luzón, Fili- 
pinas. 

CABEZA (del lat. (opal): f. Parte superior, ó 
anterior del cuerpo animal que contiene el ce- 
rebro, y los principales órganos de los sentidos, 
y que en el nombre y en muchos animales está 
unida al cuerpo por medio del cuello. 

No abajes la CABEZA al responder; etc. 
La Celestina. 

... no se gana otra cosa (en las aventuras 
de encrucijadas) que sacar rota la cabeza ó 
un oreja menos; etc. 

Cervantes. 

- Cabeza: Parte superior de ella, que empie- 
za desdi- la frente y ocupa todo el casco. 

Los cabellos, que de la cabeza nacen, se 
dicen ser enriscados y negros; etc. 

Fr. Luis de León. 

Ceñían (los indios) las cabezas con unas co- 
mo coronas, hedías de diversas plumas levan 
tadas en alto; etc. 

Soi.ís. 

- Cabeza: Principio ó una y otra extremidad 
do alguna cosa. 

...y en cada cabeza de pipote cinco arcos 
de hierro del grueso del dedo meñique; etc. 
Recopilación de /m/ias. 

Siguióse la victoria hasta la plaza, y des- 
pués basta la cabeza del puente. 

Carlos Coloma. 

-Cabeza: Parte superior del clavo, en don- 
de se dan los golpes para introducirlo en algún 
lugar. 

-Cabeza: Entre encuadernadores é impreso- 
res, parte superior de una página ó de las hojas 
de un libro. 

-Cabeza: Partí superior de la campana, 
compuesta de maderos sujetos con barrotes de 
hierro, formando un todo de figura piramidal 
inversa, 

-Cabeza: Cumbre ó parte- más elevada de un 
monte ó sierra, 

', .i. tOS montes apenas 

Las c Bl i ■ tiarnecían, 

Lope de Vega. 

En una CABEZA de sierra muy alta, que 

cerca de i;i vilhi e taba, luí bia un eastill v 

alto. 

González de Clavijo. 
Cabeza: fig, Manantial, origen, principio, 

... di taba i. .uní de la rúente ó o ibbz i 

del i luadiana, <\ i ti le bi otan las prime 

rar agu i de este río, etc. 

Cl w I'. I l:\li DEZ. 

i ' \ i;r \ : fig i uicio, talento y capacidad. 

... en l'i guoi i i pele i md l i cabeza que l;i 
manos. 

SOLÍS. 

Porque en il so hallaban aquel día 
Las nii 1 I CABEZA di Tin quía. 

1 1 \ ■ L'l m 

< ' \ reza: fig, Suportar, jofi qui ibii i n i 
preside ó acaudilla unacomnniíl ul, fai ióti pan 
dilli, motín, corporación, muchednmbro, ote. 

II, III. e. III hoy en illa. 

Tomo iv 



Caudillo era y cabeza de la gente 
Francisco Villagrau, etc. 

Ercilla. 

... vinieron á Cartagena (los amotinados) 
donde todos fueron por Scipióu ásperamente 
reprehendidos, y castigadas solamente las ca- 
bezas del motín, etc. 

Mariana. 

-Cabeza: fig. .lele principal de una familia 
que vive reunida. U. m. c. m. 

Fin- su padre (de íñigo) Beltrán de Loyola, 
. señor de la casa de. Loyola y cabeza de su 
ilustre y antigua familia. 

Rivadeneira. 

-Cabeza: fig. Persona, sujeto, individuo. 

... quería estuviesen lejos del peligro de la 
guerra las dos cabezas que él más amaba. 
Mariana. 

, Guardan niños y mujeres para trocar en 
África por armas: por cinco ó seis arcabuces 
una cabeza, etc. 

Antonio de FüenmaYor. 

- Cabeza: fig. Res. 

... per duas cabezas de ganado, pechen un 
soldó. 

Fuero Juego. 

... llevaban mas de cuarenta mil cabezas 
de ganado mayor y menor, y cuarenta ó cin- 
cuenta cristianos. 

Crónica del ReyD. Juan el Segundo. 
-Cabeza: fig. Población principal, capital. 

... en tiempo de los godos era (Toledo) ca- 
beza del reino y silla de los reyes. 

Mariana. 

En Burgos, noble cabeza 
De Castilla, me dio el ser, 
Don Rodrigo de Cisneros, etc. 

Tirso de Molina. 

- Cabeza: ant. Capítulo de algún libro ó es- 
crito. 

-Cabeza: ant. Encabezamiento. 

... ordeno hacer su testamento con las más 
breves y compendiosas palabras que se puede 
imaginar, porque hecha la cabeza por ser 
oficio del notario, él en lo que le tocaba dijo 
asi: etc. 

Mateo Alemán. 

-Cabeza: Anat. Ciertas porciones de algu- 
nos huesos, redondeadas y separadas del resto 
del hueso por una porción estrecha ó ruello; así 
se dice, cabeza del húmero, cabeza del fémur, etc. 

-Cabeza: Tndust. Las primeras porciones de 
un líquido destilado. Usase generalmente, en 
pl., y se aplica con especialidad en la destilación 
de alcoholes y aguardientes. 

- Cabezas: pl. Juego que consiste en poner 
en el suelo i'i en un palo tres ó cuatro simulacros 
do i vbeza hnmana ó de animales, y enristrar- 
las ron espada ó lanza, ó hernias ron dardo o 
pistola, pasando corriendo á caballo. 

-Cabezas: Mor. Las partes principales que 
forman el esqueleto de un buqué, como son: 
quilla, codaste, roda, cuadernas, etc. 

Después ó'' haber puesto las maestras ó ar- 
madora, y haver nivelado la madera de cuenta 
yapuntádola por laescoa, se henchirá de Cabi 

ZAS con los (lies de gcnolcsy fio 

ilación iie Indias. 

-Cabezas: Mor. Extremos, popa y proa, de 
un buque. 

-Cabezas: Mío. Las cenizas con (pie se en- 
lodan las juntas de los alúdeles, el hollín de 

éstos y demás productos de la destilaci leí 

mineral de azogue. Estos residuos sb someten 
una proparai coi mecánica para dopurai 
mercurio que contionon; también so construyen 
mu ellos las Mué ida ■ que seso- 

meten ,i un ■. i de i ilación 

I ' mu :/. s ni: \ ns: Conjunto de los bulbos 

que forman la ral do la planl i I imad 

cuando oslan todavía reunido I id 

solo cuei po 

Pú on una olla ; ■ i i . l de 

mucha mu or c ip icidad, una '. 

ó<- linaza, bi mi ul 

\ i ..- ni l'M OMINO, 

C a Bl i di > ■ m : i ■ ■ i i re i" un baran 

.■o, 



-Cabeza de casa: El que, por legítima des- 
cendencia del fundador, tiene la priinogenitura 

y hereda todos sus derechos. 

... las cuales se juntaron eu una, casándose 
Martín de Azpilcueta, cabeza de su casa y 
familia, con doña Juana Xavierre. 

Rivadeneira. 

- Cabeza de chorlito: fig. y fam. Persona 
de poco juicio. 

¿No ves que conozco las locuras rpie se te 
han metido en esa cabeza de chorlilot... 
Moratín. 
-Cabeza de fierro: Testa de ferro. 

-Cabeza de ganado mayor: Cabeza ma- 
yor. 

-Cabeza de gigante: prov. And. El botón 
de la planta llamada girasol, el .nal está cua- 
jado de unos granos blancos comestibles, pare- 
cidos en sn forma y gusto á los piñones. 

-Cabeza de hierro: fig. Persona terca y 
obstinada en sus opiniones. 

-Cabeza de hierro: fig. La que no se can- 
sa ni fatiga por mucho tiempo, aunque con- 
tinuamente se ocupe en algún trabajo mental. 

-Cabeza de la Iglesia: Atributo ó título 
que se da al Papa respecto de la Iglesia uni- 
versal. 

Nunca I "spaña dejó de reconocer al Vicario 
de Cristo, como á obispo universal de los he- 
les y cabeza de la Iglesia. 

Fr. Juan de la Puente. 
-Cabeza del dragón: Astron. Nodo bo- 
real. 

La luna en la cabeza del dragón, significa 
que el dragón no tiene cabeza. 

Quevedo. 

-Cabeza de linaje: Cabeza de casa. 

Hernán Martínez de Ceballos, natural del 
Valle de Trasmiera en las Asturias de Santi- 
llana, deudo de Gutierre Díaz de Ccvallos. 
Merino mayor de Castilla, y cabeza de este 
antiguo y nobilísimo linaje, etc. 

P. Bartolomé Alcázar. 

-Cabeza de olla: Sustancia que sale de 
las primeras tazas que se sacan de la olla. 

Deseoso estoy por entrar en casa hecha, que 
buenos din. ros son casa con pucheros, y por 
no andar de bodegón en taberna, sino comer 
cabeza de olla. 

Blasco Caray. 

-Cabeza de pared: .lile La que presenta 
su grueso á la vista; suele tener una cadena de 
sillería. 

-Cabeza de partido: Ciudad ó villa prin- 
cipal de un territorio, que comprende distintos 
pueblos dependientes de ella en lo judicial y 
gubernativo. 

-Cabeza di perro: Celidonia menor. 
-Cabeza de proceso: Auto de oficio que 
provee el juez mandando averiguar ol delito en 
causas criminales 

Losó denea j descomposl uraa de la Igle- 
sia son ofen ■ di I líos, 10I0 desahuciadas, 

sino las que hacen cabeza de proceso contra el 
pecador y su alma. 

Fu. PEDItO DE OñA. 

Cabi i de i irro: fig. j fam. Persona que 
tiene gi ande la cab 

-Cabeza de TARRO: fig. y fam. Persona 
necia. 

-Cabe \ DE rESTAMENTO: Principio de él 
hasta donde empieza la parto disposil i\ a, 
Cabeza mansa: En algunas partos ■ 
maba i inonti al doi echo do pi ¡ n 

nitura, al total do una horom ia, la porción do 

lena ufici lito p na ol pasto do lili pai do bllO 

¡ . di laboi , y lo que basta i un labrador p ira 
que lo pi ué su subsis- 

tencia, 

- Cabi ZA. MAYOR I i di ll mi linaje i la 

nuil i 

Cabi i mayor: El ! ' | ol oaballo, ó la 

milla i 

Ca I i. ros- 

p. oto dol fiui y, ol oaballo ó la ínula 

l ■ \ i a \ MORIIN \: La del caballo do color 

claro, quo la tiono u 



42 



CABE 



- Cabeza perdida: C Lacle un 
clavo ó tomillo cuando queda oculta ó embebi- 
da en la pieza en que se halla introducido. 

-Cabeza redonda: fig. y fam. Persona da 
rudo entendimiento y que no puede comprender 
las cosas. 

-Cabeza torcida: fig. y fam. Persona hipó- 
crita. 

-Cabeza vana: fig. y fam. La que está dé- 
bil ó flaca por enfermedad ó demasiado trabajo. 

-Mala cabeza: fig. y fam. Persona que pro- 
cede sin juicio ni consideración. 

-Abrir la cabeza: fr. fig. y fam. Desca- 
labra!:. 

-A LA CABEZA, EL COMERLA ENDEREZA: l'cf. 

con que se da á entender que, cuando el dolor 
de cabeza proviene de debilidad en el estómago, 
se remedia fácilmente aquél con tomar alimento. 

-Alzar cabeza: fr. fig. y fam. Salir algano 
de la pobreza ó desgracia en que se hallaba. 

-Alzar careza: fr. fig. y fam. Recobrarse ó 
restablecerse alguno de una enferim dad 

- Andársele auno laca reza: fr. fig. y fam. 
I.- . perturbado ó débil, pareciéndole que todo 
lo que ve se mueve á su a 1 red i 

-Andársele auno la cabeza: fr. fig. y fam. 
Estar amenazado de perder la dignidad ó em- 
pleo. 

-BAJARLA careza: fr. fig. y fam. Obedecer 
y ejecutar sin réplica lo que se manda. 

- Bajar la careza: fr. fig. y fam. Coufor- 

resignarse, tener p i uaudo no hay 

otro remedio. 

-CABEZA CALVA, PEINADA DESDE EL ALBA: 
ref. con que se denota, por punto general, que, 
las personas que tienen pocas exigencias, pronta 
y fácilmente las satisfacen. 

BEZA LOCA NO QUIERE TOCA: ref. con que 

que, fuera de ocasión, 
lleva descubierta la cabeza. 

-Cabeza loca no quiere toca: ref. Em- 
también para dar á entender que la per- 
o juicio no se sujeta á regí. to- 
do alguno. 

-Calentarse i . i u i fr. fig. Dedicarse 
con ni alan á algún trabajo mi ntal, 

tidio, una • m ■' ti, el descifro de 
un acei tijo harto complicado, etci tera. 

-¿A que queremos 

l 

Sobre este particular? 

, ó» de los Herreros. 

-No hay que calentarse ene lio /(«careza 
Va i. era. 

-C\ no i CABEZA: fr. Sentir 

tiicnto. 

¡i CABEZA DI "l l \ 

IRJ11 ni PEÍ ME] ' 

¡gne el que es cabeza do fa- 
milia. 

Ii- i fr. 

... | II INI i 

I i | l i / \: ti, fig. j i¡ I il algu- 

I I ■, i i M i 1 1 i i i.i 

CARI 

| | 

leu ii 

lii 

I 

til id 

i la. 

I i 

ripio- 

o. i... 



CABE 

- Doblar, ó Doblegar, la cabeza: fr. fig. 
y fam. Bajar la cabeza. 

-Doleule á uno la CAREZA: fr. fig. y fam. 

Estar próximo a. caer de su privanza y autoi idad. 

-Do No lie CABEZA RAÍDA, NO HAY COSA 

cumplida: ref. que advierte que los eclesiásti- 
cos son por lo regular el amparo y sostén de sus 
familias. 

-¡Duro, y á la cabeza! expr. fam. con que 
se exhorta á alguien ano cejar del rumbo em- 
prendido, sino á seguirlo con constancia y fir- 
meza, ó á tratar á alguna persi ua, ó cuestión, sin 
ningún linaje de contemplaciones ni miramien- 
tos. 

-Echar de cabeza: fr. Agr. Tratándose de 
vides y otras plantas, enterrarlas sin cortarlas 
de las cepas para que arraiguen, y poderlas des- 
pués transplantar. 

-EN CABEZA DE MAYORAZGO: loe. fig. y fam. 
con que se pondera la dificultad que uno tiene 
en desprenderse de alguna cosa porlamucha es- 
timación que de ella hace. 

-Encajársele á uno en la cabeza alguna 
cosa: fr. Afirmarse en el dictamen ó concepto 
que tiene hecho de ella, y perseverar en él con 
obstinación y terquedad. 

-Escarmentar en cabeza ajena: fr. Te- 
ner presente el suceso trágico ajeno para evitar 
uno el que le toque la misma suerte. 

-Estar en cabeza de mayorazgo alguna 
cosa: IV. Estar vinculada. 

- Flaco de cabeza: expr. Se dice de la per- 
sona poco firme en sus juicios ó ideas. 

-Hacer CABEZA: fr. Ser el principal en un 
negocio, dependencia, etc. 

- Hacer cabeza: ant. Hacer frente á los 
enemigos. 

-Hacer cabeza de bobo: fr. fig. y fam. 
Ser cabeza de boro. 

- Henchir le á alguno la cabeza de vi i.x ro: 
fr. fig. y fam. Adularlo, lisonjearlo, llenarlo de 
vanidad. 

-Hundir de careza: fr. Agr. Echar de 
careza. 

-Ir careza abajo: fr. fig. y fam. Decaer, 
ii se ii ruinando por grados. 

- Írsele á uno la cabeza: fi'. fig. Perturbar- 
se el sentido á la razón. 

-¡Dios mío! 
Toda la sangre me bulle... 
La cabeza se me va... 
Bretón he los Herreros. 

- Írsele ;i uno la cabeza: fig. Andársele 

á uno LA CABEZA. 

-LA CABEZA, BLANCA, YELSESO, Rol: VENIR: 

ref. que reprende á los que. siendo ya ancianos, 
proi edén en sus acoioni s sin juicio ni madurez. 

Lavarla oabj .--. i. dei \ no, perdimien- 
iii ni jabón: ref. I'i B v es la lejía en la 

CAREZA DEL ASNO. 

- I.i \ INTAR C IB] Z \: IV. fig. y fam. Al ii 
CABEZA. 

I.i\ \-,i\i;iiihi DE SU CABEZA alguna cosa: 
IV. fig. y fam. Fingirla ó inventarla 

- Llenarle á alguno i v cabeza de vn nto: 

v fam. Henchí ri r á alguno la cab; \ 

ni \ 

-Llevar uno en la cabeza: fr. fig. yfam. 
Recibir daño ó perjuicio on vez délo que pro- 

ti mili 

|,M \ m; muí EN LA I mi ' \ alguna . ..sa: 

1 1 fig \ t mi 1 i '.i 'i ii . \ algu- 

■ 

M , VALÍ ER CABEZA DI l: I fÓN, QUE 

ooladi ii" ¡rol", que donota que es má ipri 

eiable soi el primero, j mandaí en una 

nidad ó coi poi v ti i mando pequeña, que 

i ■ I t'il i ' tnayoi 

Meter LA cabeza en dguna pal to¡ fi fifi 

< i o iiitrodiicirsi ó i ' admitido 

ell e||a. 

Meter la i vbeza ni i i puchero fi fig 

I i i ni ¡ni i 'I i ú i ntondor que niei leí pn 

di i ido ■ u '"'i i o ilgm iteria, ¡ ti ti) 

i • o' '■ '' ¡ i' rqui dad 



C \i;k 

- Meterle á uno en i vi ibeza algiinacosa: 
fr. fig. y fam. Persuadírsela eficazmente. 

- Meterle á uno en la cabeza alguna i - a 
fig. y fam. Hacérsela comprender ó en Sarso- 
la, venciendo cu I i.ii-.ii" u torpí za " ineptitud. 

-Meterse de cabeza: fr. fig. y fam. Entrar 

de lleno en lili negocio. 

- Metérsele á uno un la careza alguna 
cusa: fr. fig. y fam. Figurársela con poco " nin- 
gún fundamento y obstinarse en considerarla 
cierta " probable. 

-Metérsele auno en la careza alguna 

cosa: fig. y fam. Perseverar cu un propósi 

capricho. 

-No HABER DÓNDE VOLVER LA CABEZA: fr. 
fig. NOTENERDÓNDE VOLVER LA CABEZA. 

-NO LEVANTAR CAREZA: IV. fig. Estar muy 

atareado, especialmente en leer ó escribir. 

-No levantar cabeza: fig. No acabar de 
convalecer de una enfermedad, padeciendo fre- 
cuentemente recaídas. 

-No levantar cabeza: fig. No poder salir 
de la pobreza ó miseria en que un" ie en- 
cuentra. 

-NO TENER DÓNDE VOLVER LA CABEZA: fr. 
fig. No encontrar auxilio, carecer de todo favor 
y amparo. 

Otorgar de careza: fr. Bajarla para asen- 
tir á lo que se pregunta ú oye decir. 

- Pasarle á alguno una cosa por la cabe- 
za: fr. fig. yfam. Antojársele, imaginársela. 

- Pasársele á uno la CABEZA:fr. Resfriarse. 

- Perder la cabeza: fr. fig. Faltar la razón 
ó el juicio por algún accidente ó circunstancia 
de mayor ó menor gravedad. 

-Si uo la dejo, 
Voy i perder la cabeza. 

Bretón de los Herreros. 

-Podrido de cabeza: expr. ant. fig. Loco. 

Si algún home dice á otro podrido de la ca- 
beza, ó de la cerviz, é aquel á quien lo dice 
non lo fuere, el que lo denostó reciba cincuenta 
azotes ante el Joiz. 

Fuero Juago. 

-Podrido decareza: ant. fig. Necio. 

-Poner en- careza de mayorazgo: alguna 
cosa: fr. Dejar en careza he MAYORAZGO al- 
guna cosa. 

- Poner sobre la careza alguna cosa: fr. 
Tratándose de bulas, breves, despachos rea- 
les, etc., ponerlos sobre su CABEZA el que los 
recibe en señal de respeto y reverencia. 

Vista la cédula y perdón, la besó y puso 

sobre SU CABEZA. 

Diego de Mendoza. 

- Poner sobre la cabeza alguna cosa: fig. 
Hacer grandísima estimación de alguna cusa. 

PONERSE EN la careza alguna cosa: fr. , 

Ofn rsc a la imaginación sin antecedente ni 

motivo que ii ello pudiera dar lugar. 

-Por se careza: m. adv. Por su dictamen, 
sin consultar ni tomar consejo. 

-Quebrantarla cabeza: IV. fig. Humillar 
la soberbia de alguno, sujetarlo. 

mi ebRANTAE LA CABEZA; fig. t'ansarymo- 
[e i o i uno cou pláticas y conversaciones necias, 
porfiadas " pesadas. 

QUJ BRARSE LA CABEZA! IV. fig. y fam. Ha- 
cer 6 solicitar alguna cosa con gran cuidado, 
diligencia 6 empeño, <> buscarla con mucha so- 
licitud, i- peí ialmonte cuando es difícil ó impo- 
sible su logro 

Ql i i.i: el l Mi l \ CAB] ZA, \ Mlot: s ME 
UNTA EL CASCO: ref. que nota al que con adu- 
lación " lisonja quiere linar el grave daño que 
antes lia hecho contra el mismo sujeto. 

Ql n -. 0AB1 / \ TIENE, No II \ MENESTER 

iioi i Cabeza loca no qui i ri rooA. 

cu ii iRLRii mi" tu- r.A oab] \ alguno co a: 
fr. fig. y l mi Disuadirlo del concepto que lia 
bín formado ó del ánimo que tenía, 

Rompí iilh b uno i \ oabez v¡ fr, Descaí i 
l.rarlo, herirlo en la e\ Bl S 

Romperle á uno i \ cabeza: li ti-- j fam 



CABE 



CABE 



CABE 



43 



Molestarlo y fatigarlo con discursos impertinen- 
tes y machacones. 

-Romperse la cabeza: (V. fig. yfam. Can- 
sarse ó fatigarse mucho con el estudio ó investi- 
gación de alguna cosa. 

-Sacar uno de su cabeza alguna cosa: fr. 
fig j lain. Levantar uno de su cabeza algu- 
na cosa. 

Toilo aquello que cauta lo saca de su cabe- 
za, porque lie oído decir que es grande estu- 

iliante y poeta. 

Cervantes. 

-Sacar i, a cabeza: fr. fig. y fam. Manifes- 
tarse ó dejarse ver alguno, ó alguna cosa, que 
no se había visto en algún tiempo. 

-Sacar la cabeza: IV. fig. y fam. Gallear, 
empezar á atreverse á hablaró hacer alguna cosa 
el que estaba antes abatido ó tímido. 

-Sentar la cabeza: fr. fig. y fam. Hacerse 
juicioso y modelar su conducta el que antes era 

turbulento y desordenado. 

Ya es tiempo 
De sentar esa cabeza, 
Joaquiuito. 

Bretón de los Herreros. 

-Ser cabeza de bobo: fr. lig. yfam. Tomar 
pie o pretexto de una cosa para abonar de este 
modo actos vituperables. 

-Subirse á la cabeza: fr. Ocasiona'.- en ella 
aturdimiento los vapores del vino, bebidas aleo 
hólicas, tabaco, etc. 

— Tener uno EN la cabeza alguna cosa: fr. 
fig. y fam. Tenerla presente con todo cuidado y 
solicitud, á lin de que no se borre de la me- 
moria. 

-Tener la cabeza á las once, ó á pája- 
ros: Ir. fig. y fam. No tener juicio. 

-Tener la cabeza á las once, ó a pája- 
ros: IV. lig. y fam, Estar distraído. 

-Tener mala cabeza: fr. lig. y fam. Pro- 
ceder sin juicio ni consideración. 

-Tocado de la cabeza: expr. lig. y fam. 
Dicese de la persona que empieza tí perder el 
juicio. 

-Torcer la cabeza: fr. lig. y fam. Enfer- 
ma it. 

-Torcer la cabeza: Ir. lig. y fam. Morir. 

-Tornar cabeza á una cosa: fr. fig. Tener 
atención >> consideración a ella. 

-Venirle á uno Á i.a CABEZA alguna cosa: 
IV. lig. y fam. Ocurrírsele ó antojárseleá alguien 
alguna especie, idea, etc. 

Y la turba confusa charladora 
Le ..Hita .ni compás y sin destreza 
Todo cuanto le viene << /<' cabeza, etc. 

S\M ANIEGO. 

Vestirse ron i.a cabeza: fr. lig. y fam. 
Ser del sexo femenino una peí n na 

Vestirse por la cabeza: fr. fig. y fam. 
Por extensión, pertenecer un individuo al estado 
eli ¡ástico, en atención i vestii 1 raje talar. 

Volvérsele á uno la cabeza: IV. lig. Per- 
der l.\ OABEZA. 

-Cabeza: Antrop. y '/««I. Extremidad supe- 

1 na v anterior del cuei po del hombre, y que 

¡ini para alo jai los principales centros nerviosos 

¡ l-i principales órganos de los sentidos. Está 

constituida do dos partes, cráneo y cara. V. estas 

En los anímale 1 te da también el nombre de 
eab 11 la pai te anterior dol cuoi po, del resto 

del cual 1 1 0] 1 1 gem ral ni'', por un 

• 1 1- ' ii ' nto¡ puede llo\ n " no alj 'gano 

'I' I" senl el" , pero c no iemprc poi lo mi 

nos e| orificio anterior dol 111 il alimenticio. 

< ',/''' ,1 ./. / honibi ■ El <■ 1 tidio de la confoi 

mi -o 1 le la • aboza, y en parí ¡ciliar dol cráneo, 

tiene un 1 impoi tum ia nmj grande on la Anuo 
pología, 

I.a. detoi nuil i' 1 le 1 1 ■ difi rente 1 1 lid 1 

-I '"ni en' I o 111 la cabeza ú lin de fijar su 

conformación, consl M uj o la 1 ■ f'alonu tría V. esta 

'. " I ■" dato i" ' • mi' ' I t'iirfi'ci 

ce/alonii ti <- | los trropori ion 1 E i 

1 te ri lioren 1 la all otal il la 1 ibezu 



y á las alturas parciales de las diferentes regio- 
nes de que se compone. Respecto á este punto 
se notan las siguientes diferencias en las distin- 
tas razas: 1. a La porción comprendida desde el 
vértice del cráneo al límite de los cabellos, es 
más corta en los negros que en los europeos y en 
las razas altaicas; 2. a la frente, desde la inser- 
ción i¡e los cabellos á la raíz de la nariz, estarnas 
alta en los negros que en la raza amarilla, y en 
ésta más que en los blancos; 3. a la distancia de la 
raíz á la base 'le la nariz es mas corta en las ra- 
zas urgías y altaicas; 4. a la parte comprendida 
desde la base de la nariz á la parte inferior de la 
barba es más corta en los europeos que en las 
ii' altaicas, y, sobre todo, que en los negros; 
5. a la altura del vértice del cráneo sobre el en- 
trecejo, ó sea la altura total de la región cere- 
bral anterior, es notablemente mayor en el euro- 
peo que en el negro. 

Por lo que se refiere á la altura total de la 
cabeza, comparada con la talla ó altura total 
del individuo, hay también diferencias muy gran- 
des en las diversas razas. En general los euro- 
peos son los que tienen cabeza de menor altura, 
y las razas altaicas, por el contrario, cabeza de 
mayor proporción vertical; los negros de África 
se aproximan en este punto á los europeos, y los 
negros de Oceanía á los asiáticos. Por término 
medio, la altura de la cabeza en los europeos es 
de 13 por 100 de la altura total del individuo, y 
en los mogoles el 15,5 por 100. En todas las ra- 
zas la cabeza de la mujer tiende á tener más al- 
tura que la del hombre. 

Relativamente á las proporciones transversa- 
les de la cara, se observa que los tres diámetros, 
bioTbitzrío externe. t bi í.zgomáli o \ iz gomzno 
(V. I IefalometrÍA), son mayores en los negros. 
El contorno de la cara se estrecha hacia la parte 
inferior en los europeos, y en la parte superior 
en los negros, mientras que en la raza amarilla, 
por consecuencia del enorme ensanchamiento 
transversal de la región media de la cara, esta 
es más estrecha, por la parte superior, que en 
los otros dos tipos, y por la parte inferior menos 
ancha, relativamente, que en el negro, y un poco 
más que en el blanco. 

Por último, la longitud del intervalo ocular 
n diámetro bicarnucular, es mas pronunciada en 
las razas amarillas que en las demás; sigue des- 
pués en los negros, y es más corta en los euro- 
peos. Este es un carácter fetal que aproxima las 
razas amarillas al feto de las demás. 

Respecto á la disposición y estructura de las 
diferentes partes que constituyen la cabeza, todo 
se estudia al tratar respectivamente del cráneoy 
de la cara. (V. estas voces yCEFALOMETRÍA). 

Cabeza de los animales. - En los animales su- 
periores, como son los mamífi w, tiene gran 
semejanza en su aspecto y disposición con la del 
hombre, especialmente la de los cuadrumanos. 
Se marea ya más la diferencia cu los reptiles, y 
neis aún oxterior mente en las aves, á causa del 
pico, que les da un aspecti pecialy caracterís- 
tico. En los //.ves y en algunos anfibios 110 se 

advierte separación entre la cabeza y el ti :o, 

faltando, por consiguiente, el estrechamiento 
llain. nlo cuello, correspondiente a la región cer 

vical. 

En los animales inferiores la cabeza \.< per 

inii I " cada vez más la fisonomía y especial con- 
formación que tiene en [os vertebrados; el crá- 
neo no existe, el cerebro también falta, j ocupa 

u lugar un ganglio cefálico; asimismo los órg 
nos externos en la cabeza contenidos varían no 
tablcmeute, En algunos moluscos (cefalópodos) 
yon muchos articula' los (insectos), esta parte del 
cuerpo conserva cierta autonomía y se distin- 
gue perfectamenti del resto del cuerpo; en otro; 

animales de I i irnos tipos citado . 1 1 oabí 1 

apar inftmdido con 1 1 cuerpo (i 'rv 

aranóideos, lamelibranquios, etc. Descendiendo 
nía ico 'o la escala 1, en tientran 

animales rn que la. cabeza aparece solamente in- 
dicada por aor uno de los os 1 n ino 1 ój'i mate 'Id 

■ 1 ¡"' J i" mi' 'le a 1 1 i" laical . 

■ '■ ipondionte 1 a la prensión y 1 

el .1 II 'I'' I" al: Utos, OOn idl ' I 

el lip.i .le l.i el iie. p| ilicipftlmi ni'' ''i! I" 

.lie leí" \ ''II al 'Mil" . e.|'ll le '. I 11 i i I 

i II lelltciicis ; i "iien de j"H" animales di 

los quo ni ano l i . i- el. el lie d determina la ca 

. ii l ..i parto de los [ui 

no'lenuos y celontci ios, y, ] II imo, o 

i i - ni i o i l i ' ' '. i . 1 1 . i i " i il existí coi 

\ ' on mucho proto 



En Zootecnia tiene bastante importancia el 
estudio de la cabeza de los animales domésticos, 
pues sirve para determinar los caracteres ó ras- 
gos más sobresalientes de la raza. Así, la cabeza 
del caballo árabe es característica, lo mismo 
que la de las distintas castas de perros, lebre- 
les, dogos, mastines, alanos, perros de lanas, de 
caza, etc. En la especie bovina también se 'lis- 
tinguen las diferentes espíeles y razas por la 
conformación de la cabeza. También la especie 
ovina ofrece caracteres especiales, y la cabeza de 
las reses merinas es do forma diferente que la de 
las churras, normandas, flamencas, etc. La ca- 
beza, que encierra los órganos de los sentidos, es 
como el hogar de la inteligencia. 

En la cabeza se hallan también los órganos de 
la prensión, de la masticación y de la insaliva- 
ción, actos indispensables para la digestión, y 
de consiguiente para la vida. Las especies ovi- 
na, canina y porcuna, tienen en ella también sus 
armas de defensa y de ataque. 

Entre todos los animales domésticos, el perro 
es el que ofrece mayor diversidad por la confor- 
mación de la cabeza, expresiva, inteligente y her- 
mosa en los de aguas, Terranova, San Bernardo, 
perdiguero y sabueso; abrutada, recogida y enor- 
memente musculosa, en los de presa, dogo, mas- 
tín y otros más fuertes que astutos, y fina y lar- 
ga y delgada en el galgo, y más tendida hacia 
adelante que en ningún otro. Las orejas, que en 
los primeros son anchas, largas, vellosas y gra- 
ciosamente caídas, se les cortan generalmente á 
los otros cuando pequeños para que sus enemi- 
gos no puedan hacer presa en ellas; á varios se 
les arreglan para que resulten puntiagudas, y 
muchos las tienen replegadas hacia atrás. Las 
uarices, aunque de aberturas anteriores bastan- 
te reducidas en casi todas las razas, poseen en 
algunas prodigioso fondo, cual sucede en aque- 
llas cuyo olfato es excelente, y en la de caza so- 
bre todo. La conformación de la cabeza difiere 
poco en las diferentes castas de gatos. De cortas, 
pero anchas y fuertes mandíbulas, muy muscu- 
losa, corta y abultada, de ojos brillantes, de mi 
rada fiera y contenida, caracterízase en todas 
las castas por los atributos esenciales de la as- 
tucia y de la energía. 

En las reses vacunas, cuya cabeza es tan di- 
ferente por su conformación en las distintas razas, 
■■■■ también que aquélla sea apropiada ai 
trabajo que a los animales se impone, y así, en 
el toro de [daza, so requiere que sea corta, ancha, 
potente, de amplio y húmedo hocico, de gran 
empuje y desarrollo por la parte superior, ó sea 
hacia el testuz, en cuyos lados nacen los cuer- 
nos, y de anuas ofensivas y defensivas, en que 
la igualdad, buena dirección y finura son requi- 
sitos de belleza. En el buey de labor la cabe a 
ha de ser más enjuta y prolongada que en el 
toro, amplia también, solida cu el testuz y hacia 
los cuernos, sobre todo cuando hayan de nucirse 
por la cabeza. Para el celo se elegirán razas de 
cabeza pequeña, poco hueso y cuernos diminutos, 

condiciones a que e li igi egar la di jas 

vellosas \ pi 'pene,. \ ce la expresii a, inte- 
ligente y dulce cuando se trata 'le lea- de 1, 

che. En los ganados lanar y cabrío se prefiere la 
cabeza poco voluminosa, de cuernos poco des- 
arrollados y mocha, si es posible, i no -eren los 
moruecos y machos cab] ios Los inteligentes con- 
sideran como indicio de gran energía reproduc- 
tora el tumor quo durante el celo suelen pie 
sentar algunos moruecos i uanto al cerdo 

rec ndarse la cabeza larga, recta y chala. 

El hocico, en el cual se abren las narices, ha de 
li i |'i "l"ii nlo, ancho y plano cu su liarte infe- 
rior, bien delineado, muí mói il y fui 1 1 
sor el princip dói ■ <<<■ del tacto 3 el iusl ■■ 

l" paro hozar y leí aular la i 

Cabeza »i .11 

n losl leal i á fi líder Ullo o 

varios puente-, para a ¡ni 

comunicaciones do una n otra orilla, é impedir 

al propio i ieni| I paso al onouvi ■ I : 

siderar las dificultad 
zar un ii" i in.l doso ante no idvorsai io 1 
vigilante, partí qn mipi i la ion la impor- 
tancia .pie tiene el 10 i tu i un puente q [iii 

e. ha ■'"!" ganado ó con ti nido .1 eos! idi 
lidas, y do milita 

i : . 1 1 11 objeto de ex pul 

sil al 011 ' "i. 1 I e 

puente ha fa Hitado el 1 lo I 

II COII 



44 



TAllE 



súbase, y para que por él circulen destacamentos 
más ó menos numerosos, convoyes de anuas, 
víveres y municiones. Interesa también grande- 
mente su conservación en buenas condiciones, á 
fin de que por él se pueda repasar el río ordena- 
damente cuando las necesidades de la guerra así 
lo exijan. 

El sostenimiento y defensa de los puentes se 
efectúa por medio de atrincheramientos que se 
apoyan en las orillas del río, ó se colocan en po- 
siciones adecuadas para cubrir los puestos del 
lado del enemigo. Claro es que á la importancia 
de estos pasos, y á la aplicación que de ellos ba- 
ya de hacerse en las operaciones militares, debe 
acomodarse la índole de los atrincheramii lto¡ 
ó cabezas de puente, que los protegen. Desde un 
pequeño rediente ó luneta, colocado delante del 
puente que defiende, y construido por los pro- 
cedimientos de la fortificación pasajera, basta 
extensas de carácter permanente-, sirvien- 
do de base á un gran campo atrincherado, pre- 
visoramente ejecutado en el sosiego de la paz, 
pueden emplearse obras de fortificación de muy 
distinta clase, que sirvan de verdaderas 

/ite, adaptadas en todos los casos á la na- 
turaleza del terreno y á la entidad del objeto 
que han de satisfacer. 

En algunas ocasiones se construyen dobles ca- 
bezas de ¡ntente, con el fin de cubrir los puentes 
en cada una de las orillas del río por una 
de puente: resultan entonces los puentes com- 
prendidos entre dos atrincheramientos 410 de- 
: izarse y construirse de manera que se pro- 
tejan mutuamente. Como es lógico, las dobh s ca- 
¡ileso emplean cuando hay que pre- 
caverse contra ataques que el enemigo pueda 
tai por una ú otra orilla. Aplíeanse al caso 
le la línea de operaciones de un ejéi ito • - 
paralela al curso de un río, y con su auxilio con- 
servan siempre las tropas el medio de pa ar de 
una orillad la »ún las conveniencias lo 

aconsejen. 

1 IDA: ni. Zoul. Pájaro denti- 

rrostro de la familia de los paridos, y que cons- 
tituye una de la- irus, 
Llamase también Trupial macJw y 7' 

Sencgal; es casi del tamaño del pico 

pa, 3 parecería en un 

iite á él por su forma á no tener el 

piro más largo; pero dejando aparte la longitud, 

en lo di iros es del mis- 

mo mudo, muy grueso y muy ancho poi u ba e, 

impui to de dos partí 
igualmente gruesas, cuya parte superior si avan- 

punta por medio y por su na 
cia la coronilla de la cab' 1 a i es de suponer 
pertenezcan a un misino género 

El cabeza morada tiene la coronilla, ios lados 
■ le la e ibi /a y el cuello negro ; este 1 oloi 
prolonga en forma de punta en medio del cue- 
llo; la parte de atrás de la cabeza v de 

ipavonado; el lomo 

negro; 

itn 1 1 

1 ¡lio teñido di i" ido; la par- 
claro y 
sin mi de las 

'• ■■ li riba, matizadas «le algo 

isi terioi mi n 
lo, v la da abajo de un 

amarillo clai 1. ] n .,, 

Trupial. 

110 peculiar 
1 CoiihísI on una 
ü dia 

1 

1 
1 1 1 

11 




CABE 

abundan con dibujos variados, elegantes y muy 

bellos en Toledo, Sevilla, Guadalajara, Sogovia 

ls poblaciones. Las fiys. siguientes mués- 




Cal as de. clavo 

tiau algunos modelos. Se hacían de Morro for- 
jado, calados, repujados, y basta cincelados; 
unas veces se destaca sola la cabe/a del clavo, 




otras e¡ tá sujetando una. arandela 6 planchuela 
igualmente trabajada j que contribuye al adorno. 




CAB] i ' 1 \ S I VlCI l'H HE la Ca 

111./ \ 

- Cai:i ' \ ■. '.' og. A Idcn 1 11 el dist. y prov, do 
Huancabamba, de] l'orú, it A 16kil. 

■ Hi ibamba ; 1 275 hábil 

1 11 1 t>] lo 1 ■ 1 1. ■ , Lu 1 

p 1 do 1 prov, ile Salamanca, dio 

li Pía ■■ i0 liabits Sil en lo falda 

del cen 1 istillo do Moros, rodeado do 

"i i-» . li m lyoi altura, con 11111 líos 1 ic des 

1 til l.iiii lino j il ■■ 1 oréale 1; 

mail lo lienzo 3 lana hilada, 

1 ■ 1 . . .■ 1 1 ' > 1 ■ 1 1 1 . 1 1 

1 1 ■■ 1 . I i 1 . 1 1 1 1 ■ 1 1 . . 1 \ 1 1 1 1 1 do 

1 ''i 1 'I- [i i' l' idra; 

:;:¡ e,|ii 



CABE 

-Cabeza de B"uey; Qeog. fortín en el río 
Negro, prov. de Buenos Aires, República Ar- 
gentina. Médano 6 cadena contigua al río Ne- 
gro, prov. de Buenos Aire-,, República Argenti- 
na; á sus pies están las Salinas I " 1 1 i ■ 1 . 

- 1 Iabeza w: Caw PO: Qcog. Lugar en el ayunt. 
de Comilón, p. j. do Villafranca del Bierzo, 
prov. de León; 67 edifs. 

-Cabeza de Diego Gómez: Qeog. Lugar en 
el ayunt. de Sando, p. j. de Ledesuia, prov. de 
Salamanca; 33 edifs. 

-Cabeza de Enmedio: Geog. Isla de la cos- 
ta de la prov. de Huelva, al O. cerca del Gua- 
diana, y al S. de la isla I ¡oudó; es arenosa y es- 
téril, con algunas chozas de pescadores en su 
orilla meridional. 

- 1 Iabeza deFramontanos: Geog Lugai con 
ayunt. al que se halla agregado el lugar de la 
Zarza de Don Beltrán, p. j. deLedesma, prov. y 
dióc. de Salamanca; 690habits. Sit. á unos once 
kins. de Portugal, en terreno de muy mediana 
calidad bañado por el arroyo Grosin. Cereales y 
patatas; cría de ganados. 

- Cabeza del Buey: Geog. V. con ayunt. p. 
j. de Castuera, prov. y dióc. de Badajoz; 7 -100 
habits. Sit. en la parte occidental de la prov., 
cerca de las de Córdoba y Ciudad Real, en la 
falda septentrional de la misma sierra, llamada 
del Pedregoso, al S. O. del monte Torozos. Es 
estación de f. c. con servicio telegráfico perma- 
nente en la línea do Ciudad Real á Badajoz y 
Portugal, y en su término se encuentra al O. la 
estación de Almorchón, empalme con el f. c. 
que se dirige á las minas de Bélmcz y á Córdo- 
ba. El terreno participa de sierra y llano, sien- 
do el primero bastante quebradizo y pedregoso. 
Las principales producciones son cebarla, cente- 
no, aceite, garbanzos y hortalizas; hay ganado 
de valias clases, especialmente lanar, y minas 
de plomo argentífero y hierro. La industria está 
representada por telares de jerga, lienzo, paños 
y bayetas, todo ordinario, y í'álj. de teja y de 
ladrillo. Tiene iglesia parroquial bajo la advo- 
cación de Santa .María, y algunas ermitas. Al O. 
de la población y á bastante distancia hubo un 
convento de Templarios convertido luego en 
Santuario de Nuestra Señora de Belén En el país 
se llama cabezo ó cabeza á un cerro ó promonto- 
rio de base redondeada, por lo que debió tomar 
el nombre este pueblo de algún cerro en que hu- 
biera una figura de toro o buey, tal como las quo 

se han ei tradoen (luisa mío, Vil la I oro y otros 

puntos de España. Cortés reduce á esta pobla- 
ción la antigua Turóbriga. 

-Cabeza del Caballo: Geog. Monte de la 
prov. de Cáceres, en el p. j. de Montánchcz y al 
E. del lugar de la Turre de Santa María. Forma 
una sierra redonda de media legua de circunfe- 
rencia y esta poblado de encinas do poca corpu- 
lencia entre mucho monte bajo de jara y otros 
arbustos. ¡, Lugar con ayunt. al que esta agre- 
gado el lugar de Fuentes de Masucco, [i. j. de 
Vitigudino, prov. y dióc. de Salamanca; 880 
liabits. Sit. á orillas del riachuelo Sardón de los 
Alamos. 1 'enales j gal ban: os, 

1 ibeza del León (Punta de): Geog. Ter- 
minación de las colinas i|ii trien en la mar- 
gen derecha del río Limay, cerca de la Vuelta 
del Desengaño, Gobernación del Neuquen, Re- 
pública Argentina. 

1 ' ibeza riui Geog. Despoblado y 

1 1 1 ni on la prov. de ('nene. 1, p. j. de Huele, 
término de Saelices, cerca del noJigiiela. En él 
se encontraron ya di ¡de los últimos neis del 
siglo \\ 1 restos de murallas y otras construccio- 
nes que revelaban haber sillo aquel lugar el 

asiento do antiquísima ó importante ciudad. 

V. Ero ni \ 

1 ' \ia ' \ 10 1 \i : Geog. L a del gru- 
po do I ¡uaiuuli 13 a, enl re los pal tilos de Trini- 
dad J I 11 nfliegOS, ( 11 1 01 : hallase al S. Iv del 

Pieo Blanco, 3 di ta unos 1 7 kms. do la costa. 

-Cabeza de ros Jinetes: Geog, ant. Lu- 
gar próximo a Granada 'I lo el - 1 de junio de 

1431 ! > ii iei "ii 1. 1 i ropas do .luán 1 1 do < las- 
tilla con las dol 1-03 do Granada, iondo derro 

I el.i ■ 1 '•! 1 

1 11. \ 111 1; 1 \ 1 Geog ( 'niilill. 1.1 de la 
prov, de Badajoz, en ol p. j. de VIéi ida, téi m 

I, di A laie-e 

1 ' m,i / \ de San Ju \v Geog 1 'abo en la 



CABE 

isla do Puerto Rico, al N. E. , peligroso por los 
bajos que hay cutre él y la isla de la Culebra. 

-Cabeza, he Tigre: Geog. Laguna eu los 
llanos de Manso, Chaco, República Argentina. 
En sus riberas, habitadas por mas de 800 indios 
de las Misiones, se halla el pueblo de Inmacu- 
lada Concepción de María. 

-Cabeza de Tuba: Geog. Lugar en el Chaco 
Argentino, donde se ha construido el fuerte 
Bosch. Se le dio el nombre .pie lleva en recuer- 
do de un combate que hubo en 1 S75 con los To- 
bas, y eii el que murieron muchos de éstos. 

-Cabeza de ToitO: Geog, Fondeadero en la 
costa N. E. de la isla de .Sanio Domingo, Anti- 
llas, y primer punto donde puede desembarcarse 
al N. O. del Cabo Engaño. 

-Cabeza de Vaca: Geog. Lugar en la pa- 
rroquia de Santa Eufemia del Centro de Afuera, 
ayunt, p. j. y prov. de Orense; '¿i edifs. 

-Cabeza Curda: Geog. Cordillera en la 
prov. de Badajoz, p. j. de Herrera del Duque, 

termino de Fuenlabrada de les Montes; pi le 

di' los montes .le. Toledo. || Sierra en la prov. 
de Tul-do, p. j. de Madridejos; divide los tér- 
minos de Villafranca de los Caballeros y 
i 'anilinas. 

i \i:uza la Vaca: Geog. V. con ayunt, p. j. 
di' Fregenal de la Siena, prov. ydióc. de Bada- 
joz; 2540 habits. Sit. al N. de la sierra de Ttt- 
dia, entre Segura de León y Fuentes de León, 
en terreno áspero bañado por el río Ardua. Ce- 
reales, bellota, aceito y hortalizas; cría de ga- 
nados. 

- ( ÍABEZA Rubia: Geog. Punta extrema orien- 
tal de la isla del'Javaí, eu la costa de la prov. 
de Buenos Aires, República Argentina. Dista 
unos 11 kms. de Punta Rubia, y esta formada 
por un médano. 

-Cabeza Vellosa: Geog. Lugar i ayunt, 

p. j. y dióc. de Plaseiieía, prov. de Cáceres; 
76ñ habits. Sit eu una alta quebrada á la de- 
recha del camino de Plasencia á llanos. Terreno 
muy áspero v c cabroso; cereales, vino, aceite y 
hortalizas.il Lugar con ayunt, p. j., prov. ydióc. 
ile Salamanca; 245 habits. Sit. entre colinas, al 
S. de Villaverde. Cereales, algarrobas y legum- 
bres. 

( 'aceza (Juan): /''"';/. Músico ó cantor del 
rey ile España Felipe IV. No hay datos de su 
vida. Sólo se sabe que gozó de gran influencia 
en la corte, y que sus canciones agradaban ex- 
traordinariamente al monarca. En el relato de un 
viaje á España, publicado, por autor anónimo, 
i ii Francia, el 1087, so copia un epitafio dedica- 
do a Cabeza, yquoel dicho autor anónimo afirma 
haber Leído eu Zaragoza. El epitafio, tal como 
se halla en la citada ulna, dice asi, mitad en es- 
panul y mitad en francés: 

CI-QIT 

Juan < ¡ahí./ \ 

cas [' Miul: DEL RES MI .SEÑOR. 

Cuando /» reeibidoen laeorte délos ángeles 
cuya i-".-,"! compañía aurtu ataba, tanto se distin- 
guió allí haciendo su parte, '/"- Dios, •/"■ h < .cu- 
chaba •■"¡i <iii nciin, dijo bruscamente a los ángí /• t: 
i ¡alien, ladrones, canta Juan Cabí i, cantador 
del rey mi señor; es decir; Taisi mus, oeauz, et 
chanlt i Juan Gabeca musicien •/•/ roi mon 
seigneur. Todas las palabras subrayadas están 
en francés en el original. 

cabezada: f. Golpe que se da con la Ca- 
beza. 

\l.<" la cabeza dándome con ella en los 
unos una gran cabez mu. 

\l l i ku Alemán. 

i ' \ ni,/, ida: < lolpe que se reí ibe en i i cabí z i 
por efecto de choca! conl ra algún cnei po duro. 

Yo os dejaré tan mi amigo, 
Que no ciarme i ncliilln i 

i,» i' i ais: 3 i ! 

i cuento lo esto costi 

I ! ■ i BUZADA 

Muí: i i.. 

( Iabez \u,\: Inclinación de la cabí i li o ia 
el pocho del que BC va din miendo y no está 

tado, 

... la vio 1 1 i 'le mono al amoi ríe la 

lumbre; i ni re c mu bada y c.\ w un inurmu 
raba al uua ora ion, etc. 

Fl i: 



CABE 

CABEZADA: Movimiento que hace la embar- 
cación al impulso de las olas, bajando alterna- 
tivamente la proa y la popa. 

...porque hace que la cabezada del navio 
sea más violenta. 

Fernández. 

- Cabezada: Compuesto de correas o cuerdas 
que ciñe y sujeta la cabeza de uua caballa ia, 
que está unido el ramal. 

Cabezadas dobles de estambre, á seis rea 
les. Cabezadas de Ubeda con rostrales, á seis 
reales. 

Pragmática de lasas de 1030. 

Muchos hay que no mandan a los mozos qui- 
tar á las bestias la cabezada, ni á los Amos 
les moderan la comida. 

Mateo Alemán. 

- CABEZADA: Guarnición de cuero ó seda que 
se pone á las caballerías en la cabeza, y sirve 
para afianzar el bocado. 

Sacó i sigo sesenta y seis lujos y nietos, 

todos hombres, á caballo, muy bien enjaezados, 
estribos, espuelas y cabezadas. 

Diego de Touk.es. 

- Cabezada: • lordel con que los encuadei Da- 
dores cosen las cabeceras de los libros. 

-Cabezada: En las botas, cuero que cubre 
el pie. 

-Cabezada: Espacio ó parte de terreno que 
está más elevado, ó en la cabeza de alguna cosa. 

- Cabezada POTRERA: La de cáñamo que se 
pone a los potros. 

- Dar cabezada: fr. Inclinarla cabeza hai ¡a 
abajo en señal de respeto, ó en manifestación de 
algún afecto. 

- Dar cabezadas: fr. fam. Inclinar repetidas 
veces la cabeza el que está sentado, montado, 
etcétera, pero no acostado, cuando dormita ó se 
deja vencer del sueño. 

El ermitaño á todo comenzó á dar CAB] 
DAS y bostezar muy á menudo. 

Vicente Espinel. 

Ya el madrugón del cielo, amodorrido, 
Daba en el Oliente CABEZADAS. 

QüEVEDO. 

-Darse di: cabezadas: fr. fig. y fam. Fati- 
garse en inquirir ó averiguar alguna cosa sin 
poder dar con ella. 

-Darse de cabezadas por las paredes: 
fr. fig. y fam. Darse contra las paredes. 

Se levantó como desesperado, y rompiéndose 
las vestiduras se daba de cabezadas por las 
parí •!• s. 

Pedro Mejía. 

cabezadas (Las): Geog. Aldea en el ayunt. 
de Barlovento, p.j. do Santa Cruz de la Palma, 
prov, de Canarias; 64 edifs. || Aldea eu el ayunt. 
de Tijarafe, p. j. de Santa Cruz de la Palma, 
pi'OV. de Canarias; 51 edifs. 

CABEZADOR: ni. ant Cabezalero o albacca. 

CABEZAJE: m. ant Ajuste o derecho por 

cabeza. 

-Cabezaji de moros: /A"-, púb. I mpuesto, 

estábil cido sobro los moros une permai icron 

en los reinos cris! ianosdespuésdela Reconquista, 

qne se pagaba por cabezas, y de aquí .-1 nombre 

on que ■■ le de L i ia b oía algún i 

participación en i us | lucto , c sucedía 

respecto de las aljamas ójied rías. 

A C IBEZAJE: in. adv. ant Poi cabe a 

cabezal: m. Al liada pequeña, común- 
monte en.i'b ida " cuadi ilouga, en que se reclina 

l.i ' i!" 

I M'.l ■■/. IL: Pedazo de lien/o eoli \ al 

bli li ■• '¡ pone sobre la cisura de I I 

v que en Cirugía sil ve tambii n para otro 

■ ni il 

I . I . I ', i ■ i ' : 

t pi l l iiii, 

tu , rula. 

y aquí se acó >] 

Rivi HA 

Cabezal: a Imohadn larga qu upa toda 
la cabí ''.'i .i de la i una 

i bro un jergón rio poja, qtn 

i i ' 'I- c 11111 

1 1 1 . . 1 1 I • I i I i , I : I | 1 o 

iiií 



CABE 



45 



... y dejándole sola la cabeza de fiera, le 
puse debajo de ella nu cabezal, y dos almoha- 
das de blanda pluma. 

Eslebanillo González. 

-Cabezal: Colchoncillo angosto de que usan 
los labradores para dormir en los escaños ó poyos 
junto á la lumbre. 

Sobre un cabezal ó traspontín de ti r 
morado, con cenefas de brocado, iba recostado 
el Venerable Patriarca José. 

Diego de Colmenares. 

Este candil, mi Laurencia, 
Cuelga en aqueste portal, 
Y saca aquí un CABEZAL 
Para este pobre... etc. 

Lope de Vega. 

-Cabezal: Eu los coches, parto que va so- 
bre el juego delantero, y se compone de dos pi- 
lares iabrados, con su asiento, de dos piezas 
chicas llamadas tijeras, de otra que cubre la 
clavija maestra, y do la telera, 

Cada pina con sus dos rayos, á nueve rea- 
les. Cada CABEZAL á cuarenta y cuatro reales. 
Pragmática de tasas de 1680. 

-Cabezal: Can. Travesano horizontal que 
une los costados del mano en que juega la com- 
puerta do un canal, que al propio tiempo sirve 
de tuerca al tornillo ó husillo con que aquella 
se maneja. 

- Cabezal: Carp. El calzo que se pone de- 
bajo del madero que se va á labrar sobre el ban- 
co y que levanta la pieza lo necesario al efecto; 
regularmente son dos los que so ponen. También 
se usan para apilar la madera en los corrales, 
poniéndolos debajo para que no toquen al suelo 
las primeras piezas. Cada uno do los palos que 
atraviesan y sostienen la hoja en las braceras. 
También se les dice coda 

- Cabezal: Mar. Trozo de madera, de propor- 
cionado grueso y largo, que sirve de apoyo á 
algún otro madero. 

-Cabezal: Cir. Pieza de lienzo, deforma 
variable, plegada ordinariamente en varios do- 
bleces, y que sirve para cubrir las curas, para 
mantener aplicados líquidos resolutivos á las 
partes enfermas, y on al is para ejercer 
una presión moderada solee los tejidos. Así, ca- 
bezal se llama la pieza de lienzo de hilo lino 
que, en la operación de la sangría, se aplica in- 
mediatamente sobre la herida después de la 
operación, y que, sostenida por el vendaje, i mi- 
titnye por sí sola toda la cura; esta pieza de 
lien o 'I ; ». tener tres dedos de ancha por quin- 
ce ó veinte centímetros de laica, doblánd 

exactamente sobre si misma cuatro veces; así 
doblada previamente, se coloca bajo la mano 
del cirujano, que, en el momento en que quiere 
cerrar la vena, no tiene más que aplicarla trans- 
versalmente sobre la herida y sujetarla, con la 
venda. Es sinónimo de compn sos, de más u¡ i en 
el día. V. i Iom fl! i \ 

CABEZALEJO: m. d. de CABEZAL. 

Sustentábale la cabeza, poníale algunos oa- 
bez ilejo 
ei unago. 

Fr. José de Siqí enza. 

CABEZALERÍA: f. ant Al BACEAZI 
CABEZALERO, RA: m. y I Ai hacia. 

Mandó, di lióse eu algu 

ñas ni- rpetuas, quele ord 

.ilin i, como bueu i mu. i i bri i ¡ mejoi 
llero. 

Mateo alemán. 

i u:l ILERO Peí | n ' 

cabeza con los que llevan foro, y cobl i J paga 
1 n por tod ,i ntondií iido¡ e con i I dvu ño. 

( 'mi/ m ERO Jl w M m;i i Pintor 

español dol siglo xvii, de la escuola do Madrid. 

\ i n l.i \ illi .i. Alin el n .o 1683; M 
1672 I 

uiú poi su buen colorido, i oí 
ti el uiiico cuadro do su mana 

¡ le M idi el j pío ■ ■ 

ule. n ,i| IYoSCO 

poeo fl II . pO i. ¡ Boi'l 

•II I le -,|| ,.,i.i , noro, \ ni ioi ■ i 

l] ijocutó ii i 

p ii dos 1 '' ipilla del S ipul 

i 



46 



CABE 



', con que decoró la sala de Capítulo de la 
Cartuja del Paular. 

CABEZAMESADA: Geog. V. con ayunt., p. ,j. 
de Quintanar de la Orden, prov. de Toledo, 
-70 habits. Sit. en una llanu- 
ra, entre Santa Cruz de la Zarza y I '.mal de Al- 
lí r, en la orilla del río Eiansares. Cereales, 
anís, vino y legumbres. En las afueras hay rui- 
nas de varias ermitas, una de las que par res- 
to de antigua fortaleza. 

CABEZARADOS: Geog. V. con ayunt., p. j. de 

Almodóvar del Campo, prov. y dióc. de Ciudad 

ibits. Sit. en un llano, cerca y al 8. 

nadiana, y en las inmediaciones de algu- 

rros. Cereales, legumbres y algo de vino; 

i de alcohol. Su parroquia es aneja déla 

ir. Las armas de esta villa son una 

cabeza vacuna y dos arados. 

CABEZARRUB1AS: Geog. V. con ayunt., p. ,j. 
de Almodóvar del Campo, prov. y dióc. de Ciu- 
dad Real; 910 habits. Sit, en el valle de la Alcu- 
dia, al X. de la sierra de Almadén, cerca del 
origen de los ríos Jandula y .Muías o Casillas. 
Terreno de cerros y pizarroso. Cereales, patatas 
y legumbres. La parroquia es aneja de la de 
nza. Fué esta villa aldea de Puertollano 
ia el 10 de agosto de 1842, 
CABEZAS: Geog. Ayunt. en el p. j. «le Alfon- 
so XII, prov. de Matanzas, Cuba; 9 000 habits. 
Forman el ayunt., además del pueblo de > labezas, 
i de Bermeja, Bija, Lima y Magdale 
na. El pueblo está sit. en la falda del grupo 
.rral deCayajalos, á orillas «lid 
n .luán, luego llamado Santa Bárbara, y 
i: ian el termino los ríos Viajacas, Quin- 
tanales y Magdalena, además del citado. 

I Pueblo y cantón de la prov. 
ra, d.-p. de Santa ( niz. Bolivia. 
bezas Altas: G I ¡i el ayunt. 

do Navat> jares, p. j. de El Baleo de Avila, 
prov. de Avila; ¡"ó edifs. 

-Cabezas Bajas: <¡, g 1. u en el ayunt. 
de Navatcjares, p. j. de El Barco de Avila, 
prov. i 

BEZAS DE A I i .1 !: 'ó g Lug ir con 

ayunt, p. ¡. de Arévalo, prov. y dióc. de Avi- 
.: . Sit. en terreno llano, algo deva- 
lan Vi i ■ de Ai évalo, Don .limeño 
B Saldueña. Cereales, vino y horta- 
lizas. 

I : .\n la: Gco i Lugar en el 
ayunt. de la Siena, p. j. do Piedra- 

¡ 

'■ 0:Geog Lu ion aj unt. . 

p. j. d i dióc de A vil i . 390 

ites de Ano, Fontivoro y 

el .loa Alba de Tor- 

v vino, 
lauco ordinario. 

DEL VlLLAR: ffi I I , . n COI 

ayunt., p. j. de Piedrahita, prov. y did di 

Avila; 1 030 balii i - i en 1 

en I reno i ibroso y de 

i y va ■ 

' i l. Geog V. con 
v dióc. 'I'' Si vi- 
!. de la pro 

I I • : i , . i 

ea del f. c. di n ■ . , 

, l 

i 1 i 

i ... 

do Vil 
ii do 

. i ■ 



CABE 

-Cabezas Rubias: Geog. Lugar con lyunl , 
p j. de Valverde del Camino, prov. de 1 1 Iva 
dióe. de Sevilla; 1 140 habits. Sit. en un valle 
rodeado de montes, cerca de la orilla izq. del 
rio Malagón, en terreno pedregoso bañado pol- 
los arroyos ó riberas de Chai-colino, Cañuelo y 
Forguera. Cereales y bellota; cría de ganados; 
lili, de aguardiente. 

A esta población se reduce la mansión Ad /'» 
iras del Itinerario romano. En ella se han des- 
cubierto ruinas de un templo dedicado al dios 
Endobelico, adorado por los primitivos españo- 
les. Destruida en la Edad Media, se reedificó en 
el siglo xiv. En 1644 los portugueses la quema- 
ron y pasaron á cuchillo á sus vecinos. 

-Cabezas(Fk. Francisco he las): Biog. 
Arquitecto valenciano, lego de la orden de San 
Francisco. N. en la villa de Enguera en abril 
de 1709; M. en Valencia en 1773. Fue bautiza- 
do con el nombre de José, que mudó por el de 
Francisco al abrazar la vida religiosa, por devo- 
ción a su santo patrono. Después de dirigir va- 
rias construcciones en Alcoy y en Alcira, hizo 
la traza para la iglesia de San Francisco el Gran- 
de de Madrid, cuyas obras dirigió poniendo la 
primera piedra el S de noviembre de 1761, sin 
lograr concluirlo, porque, habiéndose paralizado 
la fábrica por falta de recursos, no se volvió á 
continuar sino mucho después de retirarse él á 
Valencia, donde falleció en la fecha citada. 

-Cabezas Altamirano (Fbay Jdan de 
las): Biog. Prelado español. N. en Zamora; M. 
en diciembre de 1615. Perteneció á la orden de 
Santo Domingo y ocupó los cargos de catedráti- 
co de la Universidad de Santo Domingo y Pro- 
vincial de la provincia de Santa Cruz, siendo elec- 
to obispo de Cuba y La Florida en 17 de em ro 
de 1602. Visitó su diócesis en dicho ano y si- 
guiente, y en 1604. cuando se restituía de la 
llah. nía .i su metrópoli, al pernoctar en el hato 
dejara, fue apresado por el pirata francés Gil- 
berto de Girón, que cruzaba aquellas costas, y 
puesto en libertad bajo la promesa de sus feli- 
greses de entregar al corsario 1000 cueros de 
toro, 100 arrobas de tasajo y 200 ducados en efec- 
tivo, ofrecimiento que no cumplieron los nues- 
tros, pues, antes al contrario, incendiaron las na- 
ves del pirata y dieron muerte á Gilberto de 
Girón. Después de esta aventura, Fray Juan 
pasó á Bayamo, y de allí á Santiago de Cuba, 
donde alivió los daüos hechos por las inva- 
siones de los piratas y fundó en 1607 el Semi- 
nario Tridentino costeado por el vecindario. 
Luego regresó á la Habana, donde edificó el pri- 
mor pílelo episcopal, lili sus viajes enseño a 

I", indios Cestas el uso del fuego, que no cono- 
cían Fu june. .1. MÍO Cabezas fué promovido 
a la silla de Guatemala, que pasó á servir, y al- 
go después .i la de Arequipa, que no Llegó á ocu- 
par por haber muerto de una apoplejía. 

cabezazo: m. Cabezada, testarada, 

cabezo (de cabeza): m. Ceno alto .i cumbre 
de una montaña. 

i elidieron el cabezo ayuso muyapresu 
radamente a herir en los crisl ianos, y a ¡ ... 

mol" iie. o. . comenzaron a descender aquel 
... etc. 

Jl \-, \ i .1 .'. DE VlLAIZAN. 

para obsorvarl jor subió á I., al;., de 

en cabezo, desde d le sedescubría toda la 

leu a. 

Diego Guacias 

CAE] '..: MoiltecillO al ! ido. 

i bezo: Banco do an na ó i iei ra que for- 
man I . barras, de ba tante pi ligro para los 

Cabi /.". Roca redondeada sil nada en o] 
mar y qm i nn rgo ó no la uporfici del agua 

ta di ¡ 

do, Btl 

iloutc déla prov de A licanto, 

it, al s. du P , o" el p j. do Monóvar, cer 

1 1 ora do Murcia Su i tierra 

y el núcleo do! n te es todo de al, j 

ilablí lú cantidades que do i ta u 

lo on todo tiempo Haj on .-1 i. 

..... .. . ■ 1 1 . v .. i do con 1 1 acción ii regular y dis- 

i . . II ! i do la Pared i la que i i ne 

...luirle! id Brotan d. i nti vario 

. . dada I . . i ■ ■ i . . -. . i n i 

il [>ro\ do Cácorcs, dióc. do Co 
on los confín la pro\ 



CABE 

de Salamanca en terreno á pero, montañoso y 
quebrado; maíz, centeno, aceite; fintas y horta- 
lizas; [tirita de cobre; telares de lienzo. 

- Cabezo ó Gabejo da raikha: Geog. Sie 
nade la Beira Baja, Portugal, junto á Fignei 
redo, en el concejo de Celta; 10ol ni. de alt. 

-Cabezo de la Jara: Geog. Sierra de la 
prov. de Almería en el p. j. de Veloz Rubio. 

cabezón, NA: adj. fam. Cabezudo, que tiene 
mucha cabeza, U. t. c. s. 

-Cabezón: fig. y fam. Cabezudo, testarudo, 
terco, porfiado, obstinado. U. t. c. s. 

-Cabezón: m. aum. de Cabeza. 

- Cabezón: Padrón ó lista de los contribu- 
yentes y contribuciones, y escritura de obliga- 
ción de la cantidad que se ha de pagar de alea, 
bala y otros impuestos. 

-Cabezón: Lista de lienzo doblado que se 
cose en la parte superior de la camisa, y, ro- 
deando el cuello, se asegura con unos botones ó 
cintas. 

Los corpinos eran bajos, pero la camisa alta, 
plegada al cuello con un CABEZÓN labrado de 
seda negra. 

Cervantes. 

Pondráste el corpino 
Y la saya buena, 
Cabezón labrado, 
Toca y alba negra. 

GÓNGOKA. 

-Cabezón: Abertura que tiene cualquier ro- 
paje, ajustándose al cuello, para poder sacar pur 
ella cómodamente la cabeza. 

... metióle (á Mudarra) por la manga de una 
muy ancha camisa, y sacóle la cabeza por el 

CABKZÓNjetc. 

Mariana. 

-Cabezón: Cabezón de serreta. 

Es un potro lajuvenf lid, que con un CABEZÓN 
duro se precipita, y fácilmente se deja gobernar 
de un bocado blando. 

S \ wi'.i'KA Fajardo. 

- CABEZÓN: ant. Encabezamiento, padrón. 

-Cabezón de cuadra: Cabezada, compues- 
to de correas ó cuerdas, etc. 

-Cabezón de SERRETA: Media caña de 
hierro en forma de media luna, con dieutecillos 
ó puntas; en cada extremo tiene una charnela y 
dos hendeduras, la primera para el montante, y 
la segunda para la sobarba. La media luna se 
prolonga por su parte exterior hasta formar án- 
gulo recto con los lados de aquélla, y en el cen- 
tro y en los extremos tiene tres argollitas, lijas 
las de las puntas, y movible la del centro. El 
. mi V.n se coloca en la ternilla de la nariz del 
caballo. 

-Llevar, ó traer, de los cabezones á 
uno: ti-, fig. \ fam. Llevarlo ó traerlo adonde se 

quiere, ó contra su voluntad. 

-Cabezón: Geog. V. con ayunt., p.j. deVa; 
loria la Buena, prov. de Valladolid, dióc. de 
Falencia; 1 014 habits. Sit. al N. E. de Valla- 
dolid, en la orilla izq. del río Fisueiga, entre 
. te j el cerro Altamira que en otros tiempos 
coronó una fortaleza. Fs estación en el f. e. do 
Madrid á la frontera francesa, y también atra- 
\ i.- i la villa la carretera general. Terreno llano 
en su mayor parte; cereales, vino y hortalizas; 
ganado lanar. 

Hist. — Tuvo esta villa gran importancia en 
otros i i. -nipos, y. según la tradición, ira mayor 
que Valladolid. La pobló \ dio varios privile- 
gios a sus habitantes el rey Alonso III de León 
. n '..no. Fin- una de las poblaciones que A Ifon 
so VIH din en anas á su esposa, Leonor de ln- 
glati i . i . 

( ' ' UKZÓN: <■'. Oy Fue. ii ni la pallo pn.i do 

do San I', dro .!.- i ibe; .o., aj uní. y p. ,i de 
Lona, pro\ do ' >\ ¡«do; •, odifs V. Si\ Pedro 

ni. i ' mu .. 

i . i i ón deCami ros: '.'-.-o V ayun- 
tamiento on el p. j. .le Torrecilla .1.- < lameros, 
prov. do Logroño, dióc. do Calahorra; 17" há- 
bil mtos, Sil. on la orilla iz.p de un arroyo, en 
terreno escabroso y do mediana calidad; corea- 
h ) I alizas, 

Cabi üón de i \ S \l: Gcog. Vallo <n la 
prov. do Santander y p j do i labnéniiga, Es 
un . I i.ii.in loada de montano en la que so 



CABE 

encuentran los pueblos que forman los ayunts. 
de Cabezón de la Sal y Mazonerías. Este valle 
fué el primero que atacó á los jefes carlistas 
Arroyo y Barcena, cuandoen 1834 entraron en 
el país. Sus habitantes, armados con escopetas, 
concurrieron á la batida del primero en Corre- 
poco, y en combinación con los urbanos de To- 
rrclavega concurrieron á la derrota de Barcena 
en lis orillas del río Uhqnera. || V. con ayunt. 
al ijutí están agregados los lugares de Bustabla- 
do. ( 'abrojo, Carrejo, Casar, Ontoria y Santi- 
b He / y las aldeas de Periodo y Vernejo, p. j. de 
Cabuérniga, prov. y dióc. de Santander; 2 580 
liabits. Sit. en el valle de su nombre, en terreno 
llano, excepto alguna que otra casa que se le- 
vanta al pie de las montañas. Riegan sus tie- 
rras varios arroyuelos aíl. del Saja. Maíz, frutas 
y hortalizas; ganado vacuno y lanar. 

-Cabezón de la Sierra: Geog . V. con 
ayunt. , p. j. de Salas de los Infantes, prov. de 
Burgos, dióc. de Osiua; 350habits. Sit. en nn ba- 
rranco entre Castrillo de la Reina y la Gallega, 
en terreno muy fuerte y feraz regado por dos 
arroyuelos; cereales, frutas y legumbres. En los 
alrededores de esta villa hubo en otros tiempos 
dos pueblos llamados San Miguel y San Pedro 
Sailiees. Uno de los dos arroyos citados conser- 
va el nombre de Sailiees. 

-Cabezón he Liébana: Geog. Lugar con 
ayunt. al que están agregados los lugares de 
Aniezo, Buyezo, Cahecho, Cambarco, Frama, 
Lnriezo, Perrozo, Piasca, San Andrés y Toriees, 
y las aldeas de Añezo, Aciñaba, Laniedo, Lós- 
eos, Lnbayo, Obriezo y Yeba.s, p. j. de Potes, 
prov. de Santander, dióc. di- León; 2 200 liabits. 
Sit. á uno y otro lado del río Bullón ó Valde- 
prado, en terreno montañoso con algunos valles: 
cereales, vino, patatas, legumbres y buenas fru- 
tas; ganado lanar y cabrío. El barrio de Cabe- 
zón fué quemado casi en su totalidad por los 
franceses en la guerra de la Independencia, á 
causa de la obstinada resistencia que hicieron 
los paisanos á una división de aquellas tropas. 

-Cabezón he Valderaduey: Geog. Lugar 
con ayunt., p. j. de Villalón, prov. ele Valla- 
«loliil, dióc. de León; 115 liabits. Sit. en la ori- 
lla derecha del río Valderaduey, en la parte N. 
de la pi'ov. Terreno de calidad varia; cereales, 
legumbres y hortalizas. 

cabezonada (La): Geog. Aldea en el ayunt. 
de Toledo, p. j. de l'.nltaña, prov. de Huesca; 
20 edifs. 

CABEZORRO: m. aum. farn. de Cabeza. Dí- 
ecsc más comúnmente de la cabeza que es des- 
proporcionada y deforme. 

CABEZOS (Los,; Geog. Serie de cayos próxi- 
mos á la costa de la prov. de Cárdenas, Cuba. 

CABEZOTA: f. aum. lam. de Cabeza. 

-Cabezota: com. fam. Persona que tiene la 
cabe/a sumamente grande. 

-Cabezota: lig. y fam. Persona terca, tes- 
taruda. U. t. c. adj. 

cabezudo, DA: Que tiene mucha cabeza. 

Sácense c ibezi dos los puerros cortándoles 
las hojas v el tallo, y cubriéndolos con alguna 
teja debajo de la tierra. 

Andrés he Lam n \. 

-Cabezudo: lig. y fam. Testarudo, terco, 
porfiado, obstinado. 

También pertenece no ser el hombre por- 
fiado Ó CABEZUDO. 

Fr. Luis de Cu vNADA. 

...el tratar con ola la lej escrita es como 
1 1 atar con nu hombre c íbezi di i, etc. 

Fr. Luis he León. 

I ! \ BEZUDO: ./'/>'■ V. S \ l:\ll r:\ ro CABEZUDO 
I ' M)l ¡SI DO: lo M i rOL. 
CABEZUELA: I .1 do I \r.l IZA. 

Cabezuela: 1 1 h ¡na mas gruesa que sale 
del 1 1 igo de pin di icadalo flor, 

-Cabezuel w Planl i i" indígena de 

E i , que ene. I,., .i., l.i iliiii i de do pies, v 

tiene la uOJaS a .el i nl.i . ., .. i \ >a i i, i , J 

be; Moles blancas. Ó plll |<IU'e: (¡011 ll cáÜCI 

oubierto de i pino muj pi qnefl i Se emplea 
paro hacoi i coba 

i ' m.i íui i l: Botón de la mi i, de que i ■ 
Lea on la boticas un igua di Lilnda 



CABE 

Las CABEZUELAS de las rosas en restriñir y 
apretar tienen mas eficacia que todas las otras 
partes. 

Fr. Luis de Guanaba. 

-Cabezuela: Alb. Entre alfareros, la pieza 
sobre o ue se coloca la pella de barro que va tur- 
ncando y tendiendo el oficial. 

-Cabezuela: com. lig. y fam. Persona de 
poco juicio. 

-Cabezuela: Bol. Inflorescencia indefinida, 
de dos grados, en la que el eje principal, diver- 
samente modificado, lleva llores sentadas, ro- 
deadas por un involucro general. Por sus llores 
sentadas se asemeja á la espiga, que no presenta 
nunca involucros; por su involucro se refiere á 
la umbela, que no tiene jamás flores sentadas. 
Las cabezuelas de las flores del Eringium y de 
la Matricaria, que se componen de un eje princi- 
pal cónico, muy alargado, que sostiene numero- 
sas dures sentadas rodeadas de involucro, recuer- 
dan á la vez la espiga y la umbela. El re. eptá 
culo está siempre alargado. En la Caléndula ar- 
vensíses hemisférico y se aplana completamente 
cu algunas especies de Áster. Toma la forma de 
vaso y se ahueca en otras compuestas. Se ve por 
estos ejemplos que la cabezuela puede revestir 
múltiples formas y órdenes que pertenecen á fa- 
milias muy diversas: umbelíferas, compuestas, 
dipsáceas, etc. Las floresde una cabezuela pueden 
ser todas parecidas ó afectar formas distinl i 
pecialmente en la familia de las compuestas. Las 
llores ijue forma la cabezuela son por lo general 
tan pequeñas y están tan apretadas que á los ojos 
del vulgo pasan casi siempre como elementos 
constitutivos de una sola ñor; así se dice, la flor 
de la manzanilla, una margarita, una dalia, etc. ; 
el lenguaje científico, para no incurrir en error, 
emplea, la expresión ieflor compuesta. La- flores 
reunidas en el eje de la cabezuela, son por lo ge- 
neral muy semejantes entre sí, y no se diferen ian 
más que en la edad, siendo las más jóvenes las 
más próximas al vértice orgánico de la cabezuela. 
Hay veces, sin embargo, y particularmente en 
ciertas compuestas, en que dichas llores pueden 
diferenciarse bastante; así sucede en la marga- 
rita grande, el eje déla cual lleva en su base 
una tila única do ñores de corola irregular lar- 
gamente ligiilada, mientras que en el resto de 
su extensión lleva ñores mucho mas pequeñas y 
de corola regular. La cabezuela puede, aunque 
muy pocas veces, pasar del segundo grado de 
vegetación, como sucede en casi todas las inllo- 
rescem ias indefinidas; en este caso la cabezuela 
presenta tres grados de vegetación y constituye, 
propiamente hablando, una cabezuela de cabe- 
zuelas ó, mas sencillamente, una cabezuela com 
puesta. 

La cabezuela puede igualmente entrar en la 
constitución de ciertas inflorescencias mixtas, 
siempre que la .superficie de su eje principal dé 
origen á inflorescencias definidas de llores senta- 
das, que e; li) que sucede, [mi ejemplo, en las 
higueras, en la morera papirífera, etc. V. Inei.h- 
i ' i mía , Flor compuesta. 

-Cabezuela: Geog. V. con ayunt , p. j. y 
dióc. de Plasencia, prov. de Cáceres; I 770 ha 
hitantes Sit, en la falda de Sierra Llana, en un 

valle que se prolonga de X .1 s . \ en la orilla 
izq. del río . I cite. Terreno escabroso, parte calizo 
y parte arenisco, con muchas y buena, canteras, 
y muy pintoresco á causa del inmenso plantío 
de \ ue I" COn que se bailan cubiertas las lade- 
ras de las sierras. Hay un pasen de álamos ex- 
traordinariamente altos. Las principales pro- 
ducciones soi reales, castañas, vino, aceite \ 

ricas frutas, i lanado cabrío y vac ] I 

curtidos. Es villa do origen romano y lelos 

pueblos qll 1 ■ 1 1 u el llamado Valle 'le l'la 

. n 1 1 En sus inmediaciones existieron los pue- 
blos -le Pon-ahorcajado y i Ijalbo v con aj un 
tamiento, p. j. de SepúL eda, prov. y dióc. de 
Segovia; 690 liabits, Sil. en terreno llano entro 

Aldeonsancho y lo: c me de Villa y i ierra 

de Sopúlvoda, Lo titravii ¡o un ari'03 o 'le muy 

corto c interrumpido on \ oí Coi calos, 

legumbres y hortalizas; ganado lanai • va 
cuno, 

l'uir/.ri I \ DE SAJ.V \ l l ti: i : V: ffi og Ltlg u 

con ayunt, . p j de Ubn do Toi 

'b le s il i 265 hábil ■ sil. oí 

tillojo y i lam pillo, on toi lo mirj ined 

calidad, Ceri 'l' ■ loria 

CABEZUELAS: Geog Río di 1 i i I i 'le Cuba; 



(Allí 



47 



baja de las lomas del Breñoso, corre liana e] }, 3 
atraviesa el camino de Holguín y desagua en el 
río Salado, en Cauto id Embarcadero. 

-Cabezuelas (Conde de i \ : Gemeal. Car- 
los II dio este título en 1690a D. Gregorio Bai- 
11o de la Beldad y Cárdenas, señor de las ( !abe- 
zuelas, .Ministro del Supremo Consejo de Ha- 
cienda. Murió el primer conde en 1710. El actual 
conde es el sexto, y se llama Juan de la Cruz 
1 ¡aillo. 

CABEZUELO: 111. d. de CABEZO. 

-Cabezuei.O: Geog. Lugar en el ayunt. de 
La Carrera, p. j. de El Barco de Avila, prov. de 
Avila; 11 edifs. |l Aldea cu el ayunt. de Abijar, 
p. j. de Alacena, prov. de Huelva; 37 edifs.' 

CABGÁN: Geog. Islita adyacente á la de Ley- 
te, Filipinas, sit. en la embocadura del puerto 
de Palompón. 

CABGIRK: Kist. Tribu de turcos orientales, 
descendientes de Cabgiak. D'Herbelot cuenta 
la historia de éste de la siguiente manera: «Com- 
batiendo Oghuz Jan con Itborat, entre algu- 
nas mujeres que seguían al ejército, una, que se 
hallaba embarazada, á consecuencia del disgusto 
que tuvo al saber la muerte de su esposo, acae- 
cida cu los campos de batalla, sintióse con dolo- 
res de parto y escondiéndose en el hueco de un 
árbol, casi á la vista del enemigo, dio á luz un 
niño que Oghuz, sabedor de lo peregrino del 
caso, se empeñó en adoptar. Este niño, á quien 
Oghuz Jan dio el nombre de Cabgiak, que en 
lengua turca viene á significar corteza de árbol, 
tuvo una descendencia muy numerosa que pose- 
yó extensos dominios al Norte del Mar Caspio.) 
«De este país, dice el citado autor, es de donde 
salieron los numerosos ejércitos conocidos bajo 
los nombres de Kipt-chak yTJzbeks, que tantas 
veces asolaron los dominios que los príncipes 
descendientes del gran Gengis Jan poseían, 
sin que aquéllos fuesen poderosos á impedirlo, 
á pesar de haberlo intentado, como lo hizo 
Oktai enviando contra ellos un ejército de no 
menos de 30 000 caballos. 

CABÍA: Geog. Río en la prov. y p. j. de Bur- 
gos; lo forman varias fuentes que brotan en Sal- 
guerito y Revilla del Campo; pasa por Sarracín 
j Ai- os, y junto al pueblo de su nombre se une 
con el río Arlanzón, Se lo llama también río 
Ausín. [! V. con ayunt., p. j.. prov. y dióc. de 
Burgos; 465 habits. Su entre los nos Arlanzón 
y Cabla ó Ausín. Terreno mediano; cereales, 
frutas y legumbres. Esta villa fué donada por el 
rey Alfonso XI a Sancho San B 

-Cabía: Biog. Ulema turco, que hab ido 
estudiado las doctrinas de Jesucristo, abrazó la 
religión cristiana y empezó a predicarla por lis 
calles renegando de Maboina. Sus actos, motivo 
de escándalo entre un pueblo esencialmi ni mu- 
sulmán, y, principalmente, entre sus colegas, 
dieron lugar, después de dos controversias uní 
en público sosl UVO, a que el M ul'li Van- .' Idy 
Effcmli diesi ni. I, o a un eadí de prondei 1 

causarle, y éste ordi Ha-e rjUI le fuese enriada la 
cabeza (945). 

CABIAGÚA: Q i I i nina en la gobernación 
del \' liquen . República Argentina : de ella 

n. 1 no Agrio, por lo que algunos le llaman 

Agria. 

CABIAL: m. CAVIAL. 

I'u >ier ai asimismo un manjar tiegro 

b- . ii que -'■ llama OAB] U J ■ ■ line 

VOSde .Miele. 

III.-. 

CABIANGÓN: Ge I RÍO b la isla ,le i I 
V. Al PACO 

Cabiao: Geog. Ayunt en la prov, de 
Ecija, Luzón, Filipina 6750 habits. El pueblo 
esta sil. en terreno llano f uno do 

lol G ando de la Panip ing i. Pe 

quoño 1 1" 'b' dicha n sus 

ai- n i ii ¡un i partí di ero. 

CABIAY: m M m .-a' de la la 

milla do los 

// tliyO I' OSpi 'le //. M- 

Es el roedi 

pío de Ai -a j it ini.il. I" por alguno 

razón , on i c ual so i ¡a 

i p j ' In 

pues el ni,',', 
biay api liinodoañn \ i lio; 



48 



i \m 



tiene la cabeza más corta v la boca no tan abier- 
ta como el cerdo; los dientes y los pies tampoco 
ccn, porque tienen membranas entre los 
carece de colmillos y cola ; tiene los 
j os „. ; is orejas más cortas que el cer- 

lifcrencia de este por el natu- 
ral' y las costumbres, así comopoi la conforma- 
ción. , , 
El cabiay permanece muchas veces en el 
acua, donde nada como una nutria, y buscaasi- 
mismo - v sale á la orilla á comer los 
que coge y agarra con la Loca y uñas. Come 
también semillas, frutasy cañas de azúcar; como 
sus pies son largos y chatos, se sienta con fre- 
cuencia sobre los de atrás; su voz os más bien un 
rebuzno que un gruñido. 

nales andan comúnmente de noche 
v casi siempre muchos en compañía, sin alejarse 
de las ovillas de las aguas, porque como corren 
mal á causa le sl,s P 1CTnas 

podrían salva-'' en la fuga, y para 
iar de los que los ea; an se echan al agua en 
la cual se zambullen y van á salir muy lejos o 
perma .;,, de ella tanto tiempo que se 

pierde la esperanzade volverlos á ver. 

La carne del cabiay es gorda y tierna, pero 

tiene el gusto de un pescado malo más bien que 

el de una buena carne. Este animal es de un 

natnral pacifico y suave; no hace mal ni ataca 

á los demás animales; se domestica in ti ibajo: 

á la voz v signe voluntariamente á los 

que conoce y que le han tratado bien. Por el 

| .,■ tiene la hembra, 

produce mu : ; illos, pero 

el 'l'' 1 ll "' lv 

' y, por consiguiente, la duración de su 

vida. 

Este animal se halla comunmente en la i.n.i- 

Brasil, en el Ai y en toda-, las 

tierras bajas de la Américamcridional, y parece 

Irá vivir también en la Europameridional. 

El cabiay ha sido lian ■'" porMare- 

Pirói i ¡ : >' cochino ríe 

1 -marcháis. 

CABIBUÁN, i i: id la isla de Lnzón, en 
de Tabaj i ' seno deGui- 

CABICASTRO: 67 ' Punta en la costa déla 

prov. >1- P< . I la extremidad N. 

di la i . i de Pontevedra. 

CABICORP: ffeoff. Torre en el térmi le Al- 

- istcllón, sil. en un 

donde, ;i juzgar por ron das que 

lo, existió una población ro 

cabida (d F. Espacio ó capacidad 

a para contener otra. 

rque los baldíos de 
Ai,., i i v darán para todo, se 

l CABI- 
JOVELLA 

', BIDA, I S ni, tpai 

fr. fig Tener valimiento, 
prep i buena ai ogida. 

que en 
i DA para 
muy ri 

I i l.KSA. 

¡. y del enea 

i i i 

CABIDA 

i 

CABIDO, D 

idilio. 

\ el: 1 1.. 
I*. r l 



CAB1 

-Cabido: En la orden de San Juan, caballo- 
lile que por opción ó derecho disfrutaba 
o beneficiaba una encomii nda. 

IDO: m. Mojón, lindero, termino. 

CABIEDES: Gcog. Lugar en elayunt. de Valle- 
de Valdáliga, p. j. di' San Vicente de la Kar- 
qnera, prov. de Santander; u'9 edil's. 

CABIHAH ó CAHIBAH:JS%. Esclava favorita 
del califa Al-Motagnakil, célebre por su belleza 
v su avaricia. Fué madre de ilutar y tan rica, 
que ninguno en el califato podía igualarla. 
Cuentan "que vivía miserablemente y su avari- 
cia era tanta, que con ser tan poderosa consin- 
tió mil veces que su hijo fuese insultado por los 
turcos que retalian a mi servicio y á quienes se 
lian muchas pagas, antes que deshacerse 
de la miserable cantidad (en comparación de 
sus tesoros) que se les debía satisfacer. Algu- 
nos historiadores la acusan, y con razón, del fin 
miserable del califa su hijo, alegando que con 
sus tesoros, bien pagadas las tropas, se hubiesen 
evitado sus continuos levantamientos, y el que 
ocasionó los excesos de que fué víctima el Mil- 
iar v a consecuencia de los cuales murió. El su- 
: de este califa, Mothadi, castigó como se 
merecía á tan inhumana madre. _ Encarcelada 
por su orden, hízola confesar entre tormentos 
el lugar dmnle escondía sus riquezas, y si ipo 
deró hasta de cuatro millones en escudos de oro 
que tenía guardados, en compañía de muchas 
joyas con piedras del mayor tamaño y calidad 
(año 556 de la Hégira, 255 de Jesucristo). 
CABIL: Biog. Nombre por el cual designan a 
hijo de Adán, los antiguos escritores ára- 
bes. Según se ve en sus historias, Cabil, hijo 
primogénito del primer hombre, tuvo una her- 
mana gemela que su padre había destinado para 
de Abel. Cabil, enamorado de ella, opú- 
sose con todas sus fuerzas, y Adán entonces 
mandó á sus dos hijos que ofreciesen cada uno 
al Señor un sacrificio, para que éste, aceptándo- 
le , hazándole, indicara cuál debía ser el cs- 

posode la mujer que los dos amaban. Entonces 
Abel, que era pastor, ofreció al Señor la más 
herniosa de sus ovejas, mientras Cabil, que era 
labrador, sólo ofreció lo peor que pudo encon- 
trar en sus campos. Dios aceptó el sacrificio del 
primero y despreció el del segundo, y entonces 
entri gó á Abel la hermana gemela de Caín. Fu- 
rioso éste, jnró vengarse del preferido, y, i 

efecto, puco tiempo después, un día que Abel 
se entregaba al reposo en el campo, Cabil, con 
ayuda de nna oran piedra, le dio muerte. Cuan- 
do Cabil hubo consumado su fratricidio, inspi- 
róle I' ni"i I" que había hecho y quiso ocultar 
el cuerpo de Abel en un lugar donde nadie pu- 
diera encontrarle; con tal objeto, cargóse el ca- 
dáver :i sus espaldas y empezó a buscar un sitio 
., propó no; no 1,. encontró, sin embargo, y 
mucho tiempo parmaneció asi errante y cargado 

con ,ii ei i ii. hasta que el Señor hizo que dos 

c ba,tii i n 'ai ai pn i tu ia hasta la 

muerte de uno de ellos, y que el vencedor hicie- 
ra con su pico una fosa donde metió a su ene 
migo. Cabil enl mees hizo lo que había visto 
lia. a r d los animales, y Abel, que fué el pi iinei 

hombre que muí ió a b¡ inado, fué el pi <• 

que fué lepnltado en la tierra. 

CABILA: f. KABILA. 

i , i 1 1 < ,. i ■, , ■. i \ Gcog, ant. i '. de la Tía- 
cia, al 0. do Mesembvia; en i 11 i Filipo de Ma 
o doma, p idrc de alejandro Magno, confinaba 
á los criminales. 

cabildada: f. I'am. Resollé ion atropellada é 
imprudente de una comunidad ó cabildo. 

CABILDANTE: ni. CABILDERO. 

I MI l oí- ti I ' \ I' I I ri.AI!. 

cabildear (do cabilá I " Gi ti i con 

: i i | o | o i oluntadi en al 

r po u io ii ' ' el i o de i orpora- 

', cm; til no ni i uso tral votai iones 

CABII DI <>■ ni Vi ■ ion, o , í, , i,,, de cabil 

CABILDERO: ni K.l que i ibildo i 

iiloo tlol la1 mpiltUum i m. Cuerpo 6 

,.i di och i , I pitulan d 

, , ii Ii ¡¡al 



CAUI 

V. por esto rogamos é man laníos á todos los 

Arzobispos e ' ibi ipos e otro pn lado qua- 
lesqnier, e á todo i lo i i bu dos de la ll, iaa 
i .., Irales... que guarden a '■ , ¡teyi 

que , i :,.,, i en ei I a costumbre. 

Ordi ce» "■■ di Ca ¡tilla- 

(Mil DO: En algunas localidades, ellii po 'i 
Comunidad que forman loa eclesiásticos, que hay 

con privilegio para ello. 

i \ru D0:AY1 n i vmikntii, corporación que 
en las ciudades, villas, etc. 

...tamicen lie sido yo cd que sacó de la 

Regla colorada la i :ordia del cabildo con 

el concejo de Pravia sobre peí a, etc. 

JOVEU.ANOS. 

- ( ' VBILDO: Junta celebrada por un CABI] DO. 
-Cabildo: Sala donde se celebra la junta ó 

CABILDO. 

El fuego era tan grande, que todo el monas- 
terio quemo, sino fué tan solamente el CABILDO 
y un palacio cerca de él. 

Juan Ndñez DE Vii.laizán. 
... van á aealiar en capillas y eu el CABILDO, 
sacristía y librería. 

Ambrosio de Morales. 

-CABILDO: Ayuntamiento ó Casas Consisto- 
riales. 

... he recogido todo cnanto hay en los archi- 
vos del cabildo y ciudad de Oviedo, etc. 
JOVELLANOS. 

Mañana voy al CABILDO 
A ver echar el sorteo, 
Y si le toca á mi amante, 
Diré que por él me quedo. 

Cantar popular. 

- CABILDO: Capítulo ó junta que celebran al- 
gunas religiones para hacer las elecciones de sus 
prelados y tratar de asuntos concernientes á su 
gobierno. 

■ -Cabildo: Junta de hermanos de ciertas 
cofradías, aunque sean legos. 

-DECIDLO EN CABILDO, 1 ALLÍ SEKÉIS RES- 
PONDIDO: ref. «que enseña que no se han de tra- 
tar ni resolver ni censurar ó formar juicio cabal 
de las cosas publicas en secreto, á escondidas, 
sino donde se puedan y deban conferir, paraque 
las resoluciones sean prudentes y acordadas. 

- Cabildo: Dro. can. No están de acuerdo 
los escritores canónicos acerca del motivo por 
que se designó con este nombre el Consejo epis- 
copal. Sostienen algunos que la razón de estose 
halla en el hecho de que, así como el obispo, en 
su diócesis, es la primera autoridad ó la cabeza 
de la Iglesia, el cabildo viene á ser cabeza de 
segundo orden, como superior á todos los dianas 
chrioos on su jurisdicción. Otros sostienen que 
si bien la palabra originaria de capitulo deriva 
de capul, que quiere decir cah ai, aquí la voz 
capítulo no quine decir mas sino que los indi- 
viduos que le componen, tratan en común, ó por 
capítulos, las esas do su corporación. Hay quien 
sostiene que la den oui i u a i 'i o 1 1 so deriva de las 

institucii s monacales (Instüut. Jur. Canon. 

poi i; de M., lib. VI, cap. II. art. I. par. I) ó 
de la vida en común de los i inónigos, y no falta 

quien la considera proveniente del uso antiguo 
y constante de leer, durante el oficio divino, el 

capítulo de la Sagrada Escritura, & la hora de 
prim i Dedúcese, sea cual fuere la mejor de las 
opiniones antedi, has, qu,' por cabildo, según la 

función, debe entenderse, lo mismo la colecth i- 
dad de personas eclesiásticas adseriptas á una 
iglesia o monasterio, que la colectividad do otó- 
, igo instituida poi la Iglesia para auxiliar y 
suplir al "hispo en el gobierno ¡le su diócesis, 
lis necesario i|iie 1: lamida,! se compon- 
ga, poi lo monos, de ll, ¡„ a ."lia ., porque es 

preí i o que los a ¡untos propiosde la comunidad 
se resuelvan por ésta según la voluntad de los 
más, 3 no llegando á treslos sotos, no es posi- 
ble la , r>i ' -ai caso de divergencia, do la 

o i la mayoría, lisio no obstante, los 
,ln le, i ,1 título del cabildo pueden conser- 
iii c en d" ¡ aun on nn solo individuo, porque 

el nú rodé tres, necesario para la constitución 

¡ . ■ ,|>:i ulo, se refiere al 01 ¡gen y a la fundación, 

ni m , cu do ésto después do i I i 

i ti do (Pro ■ ■ ,'. Jur Ca S Súl 

a i. II, parí, ' ' » t. i. ■'. nüm, 380) 
Instituyó la Iglesia i ta corporación do uno, ei 
Bal y i om m don i I i el propósito do quo se 



i a i ; i 

distinguiese de todas, aun en los casos en que 
el obispo reuniera, corporativamente, un núme- 
ro determinado de clérigos para que le aconse- 
jasen, y ala vez con el intento de que le auxilien, 
que es, al Cabo, el fin esencialísimo y primario 
del cabildo. 

El cabildo se divide en catedral y colegial, 
según está adscripto a la iglesia catedral para 
auxilio del obispo ó á la colegial para la celebra- 
ción solemne del olieio divino. Lo mismo el ca- 
bildo colegial que el catedral pueden ser: secu- 
laresy regulares, según la clase de clérigos que 
los compongan ; numeración é innumerados, según 
sean en número previamente lijado por los esta- 
tutos ó no suceda así, y exentos 6 no exentos, 
según la sujeción en que se hallen respecto á 
la jurisdicción episcopal ó á su independencia 
de ésta. Las colegiatas pueden también ser co- 
munes ó insignes, habida consideración á la ca- 
rencia ó posición, según el caso, del privilegio 
pontificio, á la capacidad del templo, número 
del cabildo, antigüedad, solemnidad de los ofi- 
cios divinos, etc. (Concilio de Trento. Sesión 24, 
caps. XII y XV, De Beformat. ) 

Los diáconos y presbíteros de la ciudad epis- 
copal constituían un Senado en la Iglesia pri- 
mitiva y servían al obispo, con su ayuda y sus 
consejos, para el mejor gobierno de sus diocesa- 
nos. En los tres primeros siglos, y en casi todos 
los dominios de la Iglesia, se componía dicha 
corporación de doce sacerdotes y siete diáconos. 
Cuando había necesidad, el obispo enviaba, á 
este efecto, áunode ellos que, ana vez cumplida 
esta misión, volvía á su lado. Ninguno residía 
entonces en los pueblos rurales, y los cristianos 
habitantes en ellos se iban á la ciudad cuando 
necesitaban los auxilios espirituales para reci- 
birlos de mano del obispo. Sucedió esto hasta el 
siglo IV (BonLe: Ik capitulis, part. l. a ,sect. 1. a , 
cap. I, par. 1.°) en que se crearon las parro- 
quias para la atención de los numerosos fieles 
que vivían en las poblaciones diocesanas ó en 
los campos. Distinguíanse ya, desde esta época, 
los presbíteros y diáconos llamados plebanos y 
con residencia lija, fuera de la ciudad, de aque- 
llos otros que estaban constituidos en Senado 
episcopal, no sólo porque los últimos regían la 
diócesis con el obispo, sino porque tenían su 
jurisdicción en los casos de muerte, enfermedad 
ó ausencia de este prelado. Datan, pues, estos 
diáconos y presbíteros de la edad apostólica, y 
fueron denominados sucesivamente coronoe, sena- 

tul, prcshjlcrii, eu/lcij/Hiíl, capitldn m y cailuilici. 

Demostrada con datos irrecusables, prueba 
esta doctrina claramente que el presbyierium 
(presbiterio) fué el origen de los cabildos cate- 
drales. Y así se sobreentiende por el origen eti- 
mológico de esta última voz latina, que significa, 
en su raíz griega «el orden ele los mas ancianos» 
( Tkomassino: Vet. et nov. Eccles. discip. , part. 1.", 
lib. III, caps. VII y sigs.) Los cabildos no se 
conocieron con esie nombre basta tiempos muy 
posteriores á los antes dichos, y puede decirse, 
con razón, que no se llamaron asi, sino mucho 
después del siglo ix. Pasaba á los cabildos cate- 
drales la jurisdicción episcopal , sede vacante, y 
esta representación, con más la. de ayudar al 
obispo, sede plena., pueden considerarse y deben 
como la caracterial ira de la función colectiva ca- 
pitular desde ios primeros días del cristianismo. 
El asistir al coro en horas determinadas, el ce- 
lebrar en la iglesia el oficio divino, no son sino 
fines accidentales y secundarios de los cabildos. 
El Papa Pío IX dice esto mismo en el art 15 del 
Concordato celebrado en 1851 entre España j 
la Santa Sede: Eecleaiie iiienteni esse. ni. c/n ¡capas 
consilio capiluli utatur; et capitula esse consilia, 
ríos natos episcoporwm (Bonix: ¡te capitulis, 
pai i i '. soct. i . ', cap. II, prop. 2,") Los ca 

¡libios colegiales no I ieilOn como lili el de eolis- 

titnir; ii Consejo ó Senado opiscopal, y por esta 

* ni i uiobjetoe "i ro: Li [curación, et inún, 

de los oficio idi\ i i lloras determinadas. 

La orcación de lo cabildo ■ catedi ale i corres- 
pondo al Sumo Pontífice, como qu el' i ni 

estas cosas mayores y reservadas, por lo tanto, al 
Papa (Bonix: de Capitulis, part. -.", cap. 1). 
También le correspondo la erección de los cabil 
dos colegíalos, e -i o pi Ai i ie.i do lo [ele ¡o en 

108 'i I timOS eil siglo 1. I 'ollipele :i| ol)Í 00 la 

convocación del cabildo, c lo 10 con Uli i m 

-■oii ajero ó onadores nyos los prosbíte rué 

lo c i o i I 'oncil. Trid. . o ion 15 cap \ I 

le l;, formal. I En en mío I unid el i ipil n 

lar puede COnsidol 11 I COI 101 | ¡I " II 

ro 10 iv 



CABI 

convocatoria es cosa correspondiente á la digni- 
dad primera del cabildo (l'hillips: Fur. Canon, 
in seminar. S. Sulpit. , part. 2. a , sect. 4. a , art. 6.°, 
núm. 420). Puede ser el cabildo ordinario ó 
extraordinario. No es menester, en el primer 
caso, citar á los capitulares, á menos de que 
haya de tratarse un asunto arduo; pero cuando 
ocurra el caso segundo de los antes mencionados, 
debe citarse á todos, y aun los ausentes si residen 
á corta distancia del punto de reunión. Si se 
tratare de elegir beneficios ó prebendas, debe no- 
tificarse, aun á los que residieren en lugares muy 
distantes, siempre que fuere posible. La convo- 
catoria á los presentes se hará por cédula, cam- 
pana ó por el medio que establecieren los esta- 
tutos de las iglesias respectivas. 

Los requisitos necesarios para la validez de 
los acuerdos capitulares, son: 1.° Que la convo- 
catoria se baga por persona con perfecto derecho 
para el caso. 2.° Que se cite á todos los capitu- 
lares que tuvieren voto, sin cuyo requisito serán 
nulos los acuerdos. 3.° Que concurran las dos 
terceras partos de los capitulares que quieran, 
deban y puedan asistir. 4.° Que no tengan voz 
ni voto sino los que fueren del número de los 
canónigos ordenados in sacris. 5. ° Que los ausen- 
tes, enfermos ó impedidos puedan nombrar pro- 
curador que vote en su nombre. 6. ° Que este 
nombramiento pueda hacerse de un extraño, si 
el cabildo no se opone, ó de un capitular que 
tenga voz y voto. 7. ° Que el poder de esta clase 
de procura ha de ser especial , consignándose 
en el mismo, bajo juramento, la causa que im- 
pidiere al otorgante asistir al cabildo. S. ° Que 
haya libertad en la votación y se haga esta en la 
forma acostumbrada; y 9.° Que haya mayoría 
absoluta de los votos de los presentes. 

El cabildo tiene derecho á dictar las reglas ó 
estatutos capitulares, en cuanto sean conducen- 
tes al fin del mismo (Pralect. Jar. Canon in se- 
minar. S. Sulp., part. 2. a , sect. 4. a , art. 3.°, 
núm. 391). Este decreto es, al mismo tiempo, 
para los capitulares un deber, según declara- 
ción de Benedicto XIII en el concilio Romano 
de 1725. Este deber y aquel derecho se limitan 
á los puntos no regularizados por disposiciones 
generales ni afectos á los derechos del obispo 
diocesano (Bonix: De capitulis, part. 4. a , cap. IV, 
par. 2. °) Tienen además la obligación de some- 
ter dichos estatutos á la aprobación del obispo, 
y pueden modificarlos, siempre que á este efecto 
observen las mismas prescripciones áque se atu- 
vieron al redactarlos y aprobarlos anteriormen- 
te. Las leyes eclesiásticas ordenan al obispo que 
pida consejo unas veces, y confirmación otras, 
para sus decisiones, al cabildo. La potestad de 
administrar la diócesis por enfermedad , au- 
sencia ó muerte del obispo (sede vacante), co- 
rresponde ál cabildo, siempre que sus decisiones 
no redunden en perjuicio del obispo sucesor ni 
alcancen á los derechos personales del obispo 
ausente ó muerto ( Bonix deCapüulis, part. 5. a , 
sect. 3. a , caps. III y IV). Lo mismo sucede cuan- 
do, por falta de libertad ó de autoridad, por exco- 
munión ó por violencia, no puede el obispoejer- 
cor en su jurisdicción (sede impedita), con [a 
obligación del cabildo á la Santa Sede do notifi- 
car la vacante episcopal. En todos estos ca o el 
cabildo debe nombrar un Vicario capitular que 
supla al prelado ausente o muerto en sus fun- 
ciones ordinarias. Si el cabildo no cumpliere este 
deber, compele al metropolitano, al sufragáneo 
Ó al obispo más próximo, según el caso, la su- 
plencia episcopal, lín Francia suelen nombrarse 
en tales circunstancias dos ó tres Vicarios capi- 
tulares, pero en España lia sido reprobada tal 
costumbre en la única diócesis en que se puso 
en prácl ¡ca, que fué la de Málaga, por León XII, 
Papa. 

CABiLONENSE(del lal. Cabillónum, Chalóns, 
ciudad fraiieesa i: adj. Rolativo ó portonocionto 
á i 'halóos, ciudad do Francia. 

i '\r.i!,.iNi:v.i COKCIl 10! ): H 

gún la ' fonología de lo icilio de - ; li i ¡io, 

lo- b-l ira 1 1 os en Chalona del Saona, que llevan 

el nombro do < labilononsos, fueron cual i o, lo 

cuales se efectuaron respectivamente en los 

.. ■ y 813; pero en oi torea en- 

n.ni i uno que la mái an1 iguti do la \ ambleas 
ecli iásticas quo en Chalón iron oa 

aquella que San Paciano, ohi no do I. ven. ro 
unes hacia ol aflo l~o. para dar nn ruco oí í 

Pablo 1 1, llamado ol.Iovou i i lii i i 

ini n ol I' ipa Juan VIH olo\ ú do ipm . on ■ p| 



CAI'.I 



49 



al catálogo de lis santos, fué elegido allí y consa- 
grado por el mismo Metropolitano (Apolinaris 
Sidonius, lib. IV et XXV). El rey Gontrán 
hizo celebrar en 479 un concilio contra Salonio 
y Sagitario, en el cual, acusados de crimen de 
lesa majestad y de otras maldades, fueron de- 
puestos del episcopado y encerrados en un mo- 
nasterio de Borgoña, del que poco tiempo des- 
pués lograron evadirse. También se cita otra 
Asamblea de prelados efectuada en 590, bajo el 
reinado de Gontrán, en la cual fué examinada la 
causa de las princesas Basiniay Crodielda, reli- 
giosas que habían acusado álaabadcsadePoitiers. 
La vida escandalosa de Brunequilda obligó al 
arzobispo de Viena, San Desiderio, á reprenderla, 
y tanto se ofendió esta princesa, que, á su ruego, 
se reunió en Chalóns un concilio en el año 603 
presidido por Aridio. En él fué depuesto el san- 
to prelado, y apedreado algún tiempo después. 
El P. Teófilo Raynard y otros historiadores han 
tratado de defender á Aridio de. este cargo, pero 
otros antiguos aseguran que presidió la Asam- 
blea, y Fredegario dice que fue uno de los que 
aconsejaron la muerte de San Desiderio. Según 
nuestro historiador Mariana, hablando de este 
hecho, dice: «Buenos autores afirman que todo 
esto es una pura tragedia tomada sin juicio de 
los rumores y hablillas del pueblo. Yo entiendo 
que las maldades de Fredegunda. y el castigo 
que le dieran, si los austrasiauos fueran vence- 
dores, mintiendo como suélela fama y trocando 
los nombres, se han atribuido á Brnnechilde, 
princesa religiosa y buena, como lo demuestran 
dos cartas de San Gregorio, Papa, para ella lle- 
nas de verdaderas alabanzas, además de muchos 
templos magníficos edificados y adornados en 
Francia á su costa, y gran número de cautivos 
rescatados con su dinero. Por ventura ¿negarás 
que esto sea así? Mostraremos memorias ciertas 
de todo ello. Por ventura ¿creerá alguno qiie 
tales cosas hayan sido hechas por mujer impía 
v cruel? No lo parece. Allégase á esto otro argu- 
mento más fuerte, y es, no hacer en su historia 
de Francia Gregorio Turoñense, que vivió en 
aquel tiempo, mención alguna de estas maldades. 
¿Podráse pensar que hizo estopor respeto de. Brn- 
nechilde, un escritor francés y varón de grande 
autoridad' Por ventura ¿el que decían'' todas las 
maldades y engaños de Fredegunda, y las puso 
por escrito, perdonará á una mujer extranjera? 
No lo creo yo. Dirás que el rey godo, por nom- 
bre Sisebuto, en la vida de San Desiderio, obis- 
po de Viena, cuenta muchas maldades de Bruñe- 
childe, testifica que hizo morir á aquél mártir, 
y que últimamente, por venganza de Dios, pere- 
ció arrastrada de caballos. Fuerte argumento es 
éste si se probase bastantemente que el autor de 
aquella vida, fue el rey Sisebuto, y no más aún 

otro del mismo nombre mas i Icrno, que afir 

ma recogió aquellos rumores del vulgo con me- 
nor autoridad y diligencia que si fuera rey. 
Quede, [mes, por cosa cierta, que llruncebildc 
fue buena pi ince a, y. que sin embargo, en aque- 
llos tiempos muy perdidos, la cargaron de pe 
culos ajenos, según el Bocaccio 1" consideró 
|n mielo que no i, escritor de ingenio poi tii o, 
pero de grande diligeni ni v cuidado en rastrear 
la antigüedad, y después de Paulo Emilio en su 
Sistoi i' i de Francia » Otro concilio se i elebró en 
t ¡halón i n el año 650, n in indo I ¡loi is II. pre 
si. lulo por < laudericio de Lyón, del cual se con- 
¡en ni i cinto cánones j una i irta í Teodosio 
ó Ti odoi ¡co de Ai i. s, El quo geni raímente se 
llama Cabilonen o II se reunió en SIS, asistien- 
do los obispo j ab el. do fco la la 1 1 ilia Lidio- 
sa, decn i:. n. los.' scsenl 13 ei cánones. Do otros 
concilios hablan los autores qui iron en 

873, 887 y 894. En 916 tres arzobispos j otros 
tantos obispos . rounii ron contra Rodolfo, con- 
de do Macón, i quien obli iron poi .1 temor de 
las .-en ni as, :i 1 . tituir los bii 111 qui I Iglc 
si.i había usm pelo Podro I > iniián, li ■ ido do la 
Si n 1 1 Sed., pi. ñdió otro concilio en 1063, al que 
.e istioron troco obispos, 3 11 G raido 

coni I l - en I". ; Mi i : ll ibl 1 

los .-le. -i nados on 1 1 14 

cabilla (del ¡tal. co Barra 

cilindrica do hiei ro, do pulgadas de 

■i m . . ...i 1.1 rj i" se lavan 1 

,,i . n en 1 1 construcción (i 

lili. pies 

Caí i Cada uno da los palo 

Pulí 1 nenie toi neados . qui 

pura asegurar lo 

7 



50 



CABI 




( 



del timón, para amarrar los cabos de labor, etc. 

i «ILLA: F¡ rr. Tarugo de madera, en forma 

de clavo, que se usa para sujetar los cojines á 

las traviesas ron preferen- 

¡^ c~>'""C7 cia * los clavos (le llicrra 
' También hay cabillas de 
mi tal, y la figura ad- 
, deja verlas distintas 
formas que tienen, siendo 
redoudasúoctagonales.con 

J'JI punta en bisel ó cónica. 
-1 .V Sus dimensiones suelen ser 
m .l-lS á m ,169 de lo 
tud, v diámetro deO m ,016 
á m .'01S. Se las clava en 
las traviesas diagonales para que no corten las 
mismas fibras y no se favorezca la hendidura. 

CABILLERO: m. Mar. Tabloncillo ó meseta 
lima de agujeros por donde pasan las cabillas 
para amarrar los cabos; está fija de canto y a lo 
D las amuradas, ó fórmala barandilla de 
los propaos ú otras armazones semejantes que 
con este intento se fijan al pie de los palos. 

- I ¿bilí EEO: Mar. Zuncho de llave que ró- 

ñalo á corta distancia de la cnbiert 
guarnecido en su circunferencia de varias mani- 
guetas salientes agujereadas en su extremo en 
las cuales se encajan las cabillas. 
CABILLO: m. d. do CABO. 

Es un cabillo de hombre bien vestido, 
Y es un chisgaravís pintiparado. 

QUEV] DO. 

- Cabillo: ant. Cabildo. 

■ hllo: B i. Tallo principal que sostiene 
el fruto y no las hojas de la planta. 

CABIMAS: Qcog. Municipio en el dist. de Mi- 
,.,•!„, i., i m, territorio del antis 

tado Zulia, Venezuela, sit. en la orilla oriental 
del las 

CABIMENTO: ni. Cabimiento ó calada. 
CABIMIENTO: ni. CABIDA. 

Los jarros en la misma conformidad que las 
Chocol m SO CABIMIENTO. 

/•,.,, imát ■■■/ de ta tas de 1680. 

X, tiene o I en aquellos tiempos 

i por nombre don For- 

::i el que por ma- 

trini ¡ja suya se nniese aquel Con- 

P. .Tosí', MORET. 

-Cabimiento: En la religión de San .Inan, 

por antigüedad I los 

caballeros y freiles para obtener las ena 
das ó ■ ella. 

Ti ■ i i: i M.: MIENTO: fr. Hablando de jn- 
u el valor de la renta 

.i 

CABINDA: O J i di 1 1 co ta O de 

Afric 'I Imi:1 '' ' 

'. ii i, Tiene 
iri 

CABingáN: Oeog. 1 ila del An '• 

ipoTapu E p [ue5a, 

cabio: m. Arq, Madero menor que la i 

que i,, rra de cada 

lado 1 | 

do • 

Cabio: ( ' ' de la 

i 

CAÍ: 

Poní 

; la OH 
UflAV I p 




Cabiros 



CABI 

bañen Tebas, en Lemnos y en Samotracia en 
honor de los Cabiros Algunos pretendían que 
el instituidor de ellas fué Júpiter, desdi' cuyo 
tiempo so venían celebrando. Se efectuaban por 
la noche, y sus ceremonias tenían carácter mis- 
terioso y secreto; sólo se sabe que el iniciado te- 
nía que' su jetarse primero á terribles pruebas y 
- con los ríñones ceñidos por un cinto de 
purpura y la cabeza por una corona de ramas de 
olivo, era subido á un trono resplandeciente de 
luz, en torno del cual ejecutaban los demás ini- 
ciados unas danzas simbólicas. 

CABIROS ó CABEIROS: ni. pl. MU, Estos per- 
sonajes mitológicos vienen siendo objeto desde 
hace bastante tiempo de serias investigaciones 
por parte de los mitólogos y de los arqueólogos, 
pues constituyen uno de los puntos más impor- 
tantes y complicados de la mitología. Las tradi- 
ciones referentes á ellos aparecen coníí.as y 
opuestas unas á otras, pues los antiguos mismos 
se contradecían y la moderna erudición quizá ha 
embrollado más el asunto en vez de esclarecerle, 
como dice Freret. Lo que de momento importa 
afirmar es que hubo dos clases de cabiros: fe- 
nicios y pelásgicos, divinidades completamente 
distintas, sin otra cosa de común que una seme- 
janza de nomine puramente fortuita, y que sólo 
fueron asimiladas en la antigüedad en un i i po- 
ca tardía y de una manera artificial. 

I. Cabiros fenicios. - Kabbir en lengua fenicia 
significaba poderoso. Los Kabbirim de la Fenicia 
eran en número de ocho: personificaciones cós- 
micas y siderales, son los siete planetas con el 
mundo' formado por su reunión; habían nai ido 
de Sydyg (El justo, el rec- 
to), dios que presidíaal Uni- 
verso, por virtud de sus 
movimientos, y do las siete 
titánidas que son las estre- 
llas de la Osa mayor; el oc- 
tavo Cabiro, personificación 
del mundo sideral en con- 
junto, parece ser la estrella 
polar. Este cabiro so lla- 
maba Esmíin, que quiere 
tlecii el "'i:ii o, yera un dios 
uránico, cósmico y médico, y uno de los más im- 
portantes de la Frniciajfué asimilado por los grie- 
gos á Asclepios (Esculapio) con el cual tenía de 
común el símbolo de la serpiente que exprésala 
noción de la marcha sinuosa y orbicular délos 
planetas. Esmún tuvo un temploeu la cindadela 
deCartago. En Argelia se ha descubierto un bajo 
relieve púnico con su imagen en pie, teniendo á 
cada lado de la cabeza ora estrella y junto al 
costado izquierdo una serpiente. Segúnlaleyen- 
da, Esmún moría periódicamente. Astar Naamáh 
madre de. los dioses, se enamoró de él porque era 
el más hermoso de los mortales, y, como le per- 
siguiera, él se mutilo voluntariamente; pero As- 
tar precipitándose sobre su cuerpo le pri tó 
nuevo calor y le volvió á la vida. El fondo de 
este mito guarda alguna analogía con el de los 
cabiros pelásgicos, especialmente de Maccdonia 
y de Etruria. bus ocho Kabbirim pasaban como 
inventores leí arte de la navegación, sin duda 
p : pe- en u alela. 1 oe dioses planetarios reco- 
rrían en sus lineas el océan deste, Lenor- 

mant nieg i que ap irezcan en los monumentos 

con ai i ii.ni" . de diosi - herrero i n otros ca 

racteres que los asemejen á los Cabiros p 

. una moneda de Berita con el busto ai I 
empina. 1 01 l|. |i ¡.alo, aparecen las imági nes 

' . I . . ' , . I I o M I 1 1 ■ 

i la ant iguas i radicioui ■ nacionales. Fuera 

deesto, las i i que se c 

pondon al concepto pol > I [erodoto 

vióen M. mil una de los hijos del dios 

i , i \ ule lien a quioni s 

mi i in a con la ■ de Leni 

i.. . n tiempo de Herodoto aún no se ha- 

■i . mili i. lo lo ' Lijos de Vllle .no a 

.,. do 1 i Fonici i, ¡ por c m liguieuto es 
ipricli i ol calificativo di I 

ió (11 ie ion .I.. ., i,:,, confundiendo 

primeros con lo i ananosqm 

o ib vi como pro 

I o . I u f u ion han caíd o 

ito 

I I . El Culto V la I II p 

n ; ni pie ei 

|(1 . i. . i,, i i di qlll Ol flll 

mnrl I 1 1 tn i 

. | n ii ni < • i" l 



CABI 

biros una:- personifica, ¡one del principio 

ionio lo indica claramente - imbro. Eran, -in 

duda, grandes divinidades de una época muy 
remota que sólo conservaron su caí icter en los 
misterios, y que, salvo .n Samotracia, solo figu- 
raron en Grecia como demonio ó genios, per- 
sonajes secundarios de lo mi m I imilia que las 
coriba Uas, las cúrelas, los dáctilo y los telqi 
Lenormant da como prueba do que la religión 
cabírica no fué importada a i ¡recia por los feni- 
cios, sino que era pelásgica, el hecho de qui los 
vestigios de ella se hallan en todas las coman as 
griegas habitadas primitivamente por los pelas- 
gos apareciendo como centro principal la Beo- 
da. Esta religión pasó, según entendían los mis- 
inos antiguo:, del Asia Menor á Samotracia, y 
sirviendo de intermediaria el Ática á Beocia. 
Según Cerecídeo, los Cabiros eran tres genios hi- 
jos de Hefestos y de Cabira, hija del dios mari- 
no Proteo, y tenían por hermanas á las tres 
ninfas calilladas; sus nombres eran místicos, y 
sólo se revelaban en el secreto de las orgías pro- 
pias de su culto. Acusilao dice que Hefestos y 
Cabira sólo eran padres de Casmilos, y que de éste 
eran hijos los tres Cabiros, de los cuales nacieron 
á su vez las ninfas cabíridas. Píndaro, por últi- 
mo, diee que sólo hubo un Cabiro lemuiano. pa- 
dre de la humanidad é institutor de los miste- 
rios. En Lemnos, isla volcánica, es donde los 
Cabiros se presentan con caráctei más pronun- 
ciado de dioses del elemento ígneo. En el mito 
de Dyonisos aparecen no más que como héroes 
dedicados á los trabajos del fuego, como auxilia- 
res de su padre en las fraguas del Etna. Al mismo 
tiempo son genios de la fecundidad del suelo 
alimentado por el fuego subterráneo. En los mis- 
terios se manifestaban, no como simples genios, 
sino como «dioses glandes.» «dioses podero- 
sos» en inmediato parentesco con los Titanes, 
confundiéndose con su mismo padre cuando se 
aparece éste como el primero de los Cabeiros ó el 
Cabiro por excelencia. En cuanto ásus nombres 
en un fragmento del antiguo poema de la Foró- 
nida, se los llama Celanis, el fundidor, Damna- 
menco, el martillo que bate el hierro, y Anión, 
,4 i:,i ique. Xonno. escritor de baja época, los re- 
dujo a dos: Alcón y Eurimedón. Una moneda 
de Hefestia, ciudad de la isla de Lemnos, lleva 
por el reverso una antorcha entre dos gorros 
que indican claramente una pareja de diosi < 
bíricos asimilada á la de los Dióscuros y el ca- 
duceo de Mercurio. 

En Samotracia tampoco aparecen como genios 
sino en su concepción primitiva de dio- 
no de primer orden, como los más grande^ de 
los dioses. Sus nombres secretos sólo podían pro- 
nunciarles eficazmente los iniciados en el mis- 
¡. i io le su culto, cuando se hallaban en peligro; 
dichos nombres eran Asieros, Asiokersa v Asió- 
kersos, y á estos tres tod i i reg ib i otro. 
Casmilos, nomine que se lee en un amuleto 
que debió pertenecer ¡i algún iniciado; estos 
nombres son puramente pelásgicos, y tienen su 
raíz en los elementos mas antiguos de la lengua , 
griega. Según Mnaseas y Dionisodoro, Aseaos 

era I ter; Asió K.i-a. Porsefone; Asió Ker- 

aos, Hades; y < lasmilos, Hermes. Herodoto unía 
al culto cabírico de Samotracia el Hermes fáli- 
oo de los pelasgos. Otros escritores asimilan el 
mayor do los Cabiros á Zeus, elmenoi á Dyoni- 
sos, y lo a .. ¡i ni , \: i. . .. ,i l.i i r oles frigia; 
en un medallón imperial de Smyrna, se vea 
teniendo on la mano ó los dos ' 'abiros. 
N,, . manos importante para el ca io un 
n; .. mol del Museo .1.-1 Vaticano que consisto en 

lili llorínes de lies cal'aS representando ;i Asió 

[tersos, Asió Kersa y Casmilos, I i olaformacon 
que ordinariamente le repn ¡i litaba á Dyonisos 
Líber, ó I lora Libera j i Hei me joven; la ima- 
gen 1.1 primero i fúlica; la e [unda aparece 

Vestida, V el l.ae. lo II. o a laminen . a 1 aeteriz.ldo 
SU Se\o; pei'O lo 'pie ll .lee lilllS ¡ II t O l'OSlUl tl> el IIIO- 
lllllneillo, e - ,|llo flll IB I. I ' . d0 I U III ell relie- 

m las divinidades n respondientes i las 

li. dil no. I. ele, ealni leas; Ap..l.. I [olios al pie 
|l \ Í0 KC1 0S, \ ¡ 1 ..■ 1 1 1 I al pie de Alo l\. l.-a V 

l pie d dio Eii un vaso pintado la i 

divinidades tic Samo! racia 011 Pan, \l i odita j 

1 1. i ... Lenoi i i i" un st.as asimilado: 

u. i in contradictoria! mocí nfu i , do lama 

ni i , ¡ . i.i. : habin una gran divinidad 

■ un i | pi ineipio y madre universal de los 

y do divinidad.' i ma ulina m 

¡I | ¡píO lllllli '•■ del I 'I' o eelesle 

.pie reclinan la materia pi h lial \ pasiva, la 



CABJ 

madre tierra, de quien había nacido, y el 
ordenador del universo, el generador terrestre 
personificado cu el Hermes fálico, en Dyonisos ó 
en Bros, hijo de la misma. Los navegantes invo- 
caban ó los dioses de Samotracia como dueños de 
los vientos y de las tempestades para que los 
salvaran délos peligros <lel mar, y losdiosos in- 
vocados solían aparecérseles en forma de llamas 
eléctricas ó fuegos de San Telmo, forma que les 
ero común ¡i los Cabiros con los Tiudáridas ó 
Dióscuros. Las dos estrellas de la constelación 
do los Gemelos, que para la mayoría de los grie- 
gos eran los Dióscuros, fueron atribuidas á los 
( 'abiros por los órneos, por Nigedio y por Ampe- 
lio, mientras otros autores distinguían aquellas 
dos estrellas de los tres astros de los Cabiros. 
Después de los misterios eleuxinos, los más cé- 
lebres en la antigüedad eran los de Samotracia 
celebrados en honor de los dioses Cabiros. 

Por lo que hace al mito cabírico en Beoda, 
estas divinidades eran dos: Prometeo y su hijo 
Aeenaeos, héroes que dieron hospitalidad á De- 
meter, quien los recompensó dejándoles en de- 
pósito los objetos inefables y sagrados, conteni- 
dos en lacista mística, y los preceptos de los ritos 
con que debían celebrarse las santas orgías; 
desde entonces quedaron asociados á la diosa. 
El centro principal de este culto era el bosque 
■ ons igrado á Demeter cabida y á Cora, inmedia- 
to» un santuario de los Cabiros y á poca distancia 
de la Tebasde Beocia; dicho santuario era anti- 
quísimo, anterior, por lo menos, á las guerras 
médicas; pero las orgías misteriosas en honor de 
Demeter y los Cabiros, sufrieron una interrupción 
de muchos siglos, pues dichas orgías fueron 
restablecidas definitivamente en tiempo de Epa- 
minondas. Anfisas, en la Fócida, se adoraba en 
unión de Atenea y de los dos dioses mancebos, 
que unos tenían por los Dióscuros, otros por los 
(Jinetas, y otros afirmaban que cían los Cabiros. 
En miele s monumentos de Atenas, de Mace- 
doma, del Peloponeso y hasta de Egipto, se ve 
á los Dióscuros con antorchas, atributo que se 
relíele' á la naturaleza ígnea de los Cabiros, ó 
i ioi iadoscon Demeter. Todos estos monumentos 
deben considerarse como vestigios de las religio- 
nes cabíricas, que con el transcurso del tiempo 
tomaron una forma exterior helénica. 

En Tesalónica, de Macedonia, se adoraba un 
solo Cabiro, enya imagen nos ofrecen las mone- 
das de la localidad en la figura de un mancebo 
con mi martillo de herrero en una mano y un 
rilon, expresión del doble carácter que queda 
apuntado con respecto é los ( 'abiros de Lcmnos. 
En otras piezas aparece la madre cabírica, sen- 
tada con el Cabiro en una mano, y el cuerno de 
la abundancia en la otra. La circunstancia de 
ser un solo Cabiro la han explicado Julius Eir- 
iiiiens, Maternus y San Clemente do Alejandría, 
refiriendo la leyenda de los Colábanles y asimi- 
lándola a la de los Cabiros: éstos matalón á su 
hermano y recogieron el falo en una cista que lle- 
varon consigo áTirrenia, donde abriera a es- 
cuela de religión, y en ella daban á adorar el falo. 
Este mito guarda estrecha relación con el de 
Zaegro, y recuerda á la vez una de las tradicio- 
nes admitidas con iv i| ecto a.1 < ' i milo i de Samo 
trocía, á la mutilación de litis y Dyonisos. La 
Tii renio, á donde fué llevada lacista contenien- 
do el falo del dios, era al país de los peí i igo 
tirronianos de la Calcídica y de las islas de 
I, eninos y de [mbro i;con efecto, a 'Nos atribuía 
Dionisio de Halicarnaso la costumbre de consa- 
grará Zeus, i Apoloj á los Cabiros, el diozmo do 

echas; rendían culto también al I termo i 

Cadnios 6 Casmilos, y den inaban a los minis- 
tro del altar K«8|juXo'., de donde viene la voz 
l.ii mi. i eamilhis. 

['OTO sea lo que. quiera lie rsto 01 "ene.., es lo 

cierto que ha i la so nuda mitad del siglo i \ , 

v i 1 siglo ii i anti i de J. O., época on que so 

fabricaron la maj or pai te de lo i pojos etrus- 
eo i con ii íiinto ■< ib ido i, una inllucncin \ enida 

do Mací I i ó 'I" I i i ila do la Tracia había 

extendido por toda El ruria las tiasca dondo 
celebraban lo mi ti rio en honor del ' 'abiro 

muerto por ii ; i ei un 

Lo i pojo otruscos ofi ecen < m m ¡raba lo 
no . i lo 'ni. ro del nulo 1 1 . 1 1 ii o, h'iel" de id 

vei i ir que dichas i po e i ¡oneii por liase 

la i'leui ilicaeión plií .1 ¡cu di los < 'abiros j de los 
I (¡ó cui > Lo iniii" que puodon registi u io 

son: los tres lie en tsociaci ¡ to i; 

l.i iiiuei 1 1 del dios jo /cu j le I i 

re ¡ción dol ' 'ubii o ii poi M 



CAI'.L 

teogamia del tercer Cabiro resucitado. De las 
tradiciones apuntadas nació la creencia romana, 
según la cual el paladión y los Dióscuros-Pena- 
tes fueron las divinidades de Samotracia lleva- 
das a Troya por Dardanos y luego á Italia por 
Ernas, después de la caída de Troya. 

CABIRTALLO: Oeog. Lugar en la parroquia de 
San Félix de Longares, ayniit. de Mondariz, 
p. j. de Pnenteareas, prov. de Pontevedra; 31 edi- 
ficios. 

CABIZ: Iiiog. Doctor y heresiarca musulmán, 
llamado el Amado. Se ignora la fecha de su na- 
cimiento. M. el 19 de septiembre de 1527. Coli- 
sa -r ido á los estudios teológicos desde muy tem- 
prana edad, acabo por sostener la superioridad de 
la doctrina de Cristo sobre la de Mahon.a. Em- 
plazado ante el diván, dejó á los cadilaskers de 
Ri ¡lia y Anatolia sin poder replicar á sus ar- 
gumentos, por lo cual tuvo que ser puesto en li- 
I ertad. Sin embargo, el sultán no se dio por sa- 
tisfecho y llevó el asunto ante el mufti y el 
cadí de Constantinopla. El primero sostuvo me- 
jor la lucha, y después do controvertir larga- 
mente con Cabiz, invitó al cadí á que pronun- 
ciara la sentencia dictada por la ley, que era la 
pena capital. Este trató en vano de arrancar- 
le su retractación; pero como persistiera, la 
justicia se cumplió. Con motivo de esta causa 
se dictó un edicto que prohibía hacer en sentido 
ninguno comparaciones entre las doctrinas de 
Cristo y de M ahorna. 

CABIZBAJO, JA: adj. fani. Que tiene la cabe- 
za caída hacia adelante. Aplícase comúnmente 
al que anda triste, ó pensativo. 

Fué Sancho cabizbajo y pidió ¡a mano á su 
señor, y él se la dio con reposado continen- 
te, etc. 

Cervantes. 

Muy cargado de leña un burro viejo, 
Triste armazón de huesos y pellejo 
Pensativo, según lo cabizbajo, 
Caminaba, etc. 

Samanjego. 

CABIZUELAi'.'.iir/. Lugar con ayunt., p. j. de 
Arévalo, prov. y dióc. de Avila; 220 liabits. Su. 
en terreno llano, atravesado por el río Arevali- 
11o; cereales, legumbres y algarrobas. 

Cablahuh-tihax: Biog. Rey cakchiquel de 
la América central en la época precolombiana. 
M. en 1511. Hijodc Lahuuah ó Lahuli-Ah, suce- 
dió á su padre, por muerte de éste, y reinó jun- 
to con Oxlahuhtzi, pues la monarquía, como 
entre los quichés, era doble. Su poderío comen- 
zó a brillar después ele la muerte de Caquicab, 
rey quiche, con quien vivió en buena amistad. 
Muerto Caquicab, los quichés, celosos del engran- 
decimiento de sus vecinos, aprovecharon la opor- 
tunidad que les ofrecía el hambre queso dejaba 
sentir entre aquéllos por la pérdida de la cose- 
cha de granos, organizaron un numeroso ejercí 
to é invadieron el territorio de los cakchiqueles. 
Cablahuh-Tihax y su adjunto reunieron fuerzas 

i toda prisa y las situaron en los puntos on don 
de debía aparecer el enemigo. Los primeros en 
en. nitros fueron desde luego favorables á los 

cakchiqueles, que \ ¡ después alcanzaron una 

victoria decisiva en las inmediaciones deTecpan- 
Quauhtemalan. Este combate afirmó el poder 
de los vencedores y les aseguró el puesto princi- 
cipal entre las Monarquías centro-americanos 
Creció el orgullo y la ambición de Cablahuh- 
Tihax, que se apoderó del territorio de los alca 
hales y venció graves dificultades opuestas por 
un. i Ii" i de voi ios pueblos, 'fias el apogeo i ¡no 
muy pronto lo decadencia. Los habitantes do la 
capital, que loeraTecpan Quauhtemalan, se di 
vinieron en zot: ¡le h ni. uchésjy aunque 
"i ros peí tonecían ii la gran familia de lo 
mieles, los segundo i oí ¡ginaron una i i olucióri 

Y Cay-Hi ' o ri qui ¡". i en ravo peligro 
el podi i de ' lablahuh Tinax y Oxinli thl i No 
toi minaron aquí la di cordias I i Monarquía 

Fro cionó en vi i estad i ontre los 

que parecí haber sido m is ¡mp irl into el que 

oonsl ii ni i lo icatopí qui on lo puoblo . 

iini\ ii roso ontoncí . [lio o llam iron . des 

I le la conqui ita . San l iiic is, Sauti igo, 

Ziimpango, San Podro y San Juan /,< itop 

que,.-. Troco ni" -i' un. 1510 i" ' '■. i iluili 

i i . \ on ol liguii uto el pi [ncipo i ibl ihuli Ti 
I. i . . | n.. gobernaba con aquel Sui dióí mi 
rii 1 1 1 1 " llu ni q j Lahuli Noli 



CALI, 



51 



cable (del lat. capülus, cnerda): ni. M 

muy gruesa, á que está asida el ancla prin ipal 
de la nave. 

No consientan los generales que si algunas 
naves dieren al través, se deshagan de 
boles, jarcia, cables, lastre ni otro aparejo. 
Recopilación de Indias. 

Alegaban que ya no tenían anclas, CABLES 
ni jarcias. 

B. L. pe Argensola. 

-Cable: Mar. Medida de ciento y veinte 
brazas. 

-Cable lavado: Mar. El de cáñamo, abacá, 
ramio ú otra fibra que. habiendo ya servido mu- 
cho, da de sí, y, por consecuencia, tiene gastados 
los hilos exteriores. 

- Arrizar el cable ó los cacles: Mar. Sus- 
pender las vueltas circulares ú oblongas que están 
tendidas ó el cable que va de las bitas á la esco- 
tilla mayor, y dejarlos sujetos á la cubierta supe- 
rior. 

- Corree con cacles por la popa á la ras- 
tra ó Á la ZAGA: Mar. Echar uno ó más por la 
popa, teniéndolos amarrados por un extremo al 
palo mayor, para que, arrastrando por el agua, 
hagan disminuir la velocidad de la embarcación 

que se ve precisada á correr un tieripo en \ a 

extensión de mar. 

-Correrse el cable: Mar. Salirse más ó 
ó menos del escobén para afuera, con riesgo del 
buque en ciertos casos. 

- El, VIENTO NO ROMPE CABLES: Proverbio y 
máxima corriente entre los marinos, que signi- 
fica que la marea y velocidad de las olas del mar 
ó los grandes golpes bruscos que producen, son 
las únicas fuerzas capaces de hacer faltar los ca- 
bles, y que, en efecto, los rompen, pero nunca el 
viento por fuerte que sea. 

- ESTAR CLAROS DE cables: Mar. Tenerlos 
en la dirección que se dio á cada uno al fondear 
el ancla respectiva, ó que estén crúzalos por de- 
lante de la proa; antiguamente se usaba como 
equivalente en este caso de la frase estar ó que- 
dar limpios. 

-PlCAR CABLES: Mar. Cortarlos á hachazos 
También se dice pinar las amarras. 

- Recorrer ó requerir el cable: Mar. Pa- 
sarlo por encima de la laucha y palmeándose por 
él, llegar hasta cerca del ancla, para ver sí ostá 
enredado con algún otro objeto, rozado, etc., y 
dejarlo en la disposición conveniente. 

- Salvarse sobre el cable: Mar. Lil 

de un naufragio próximo por haber resistid i i 1 
cable del ancla a que se dio fondo cuando ya lio 
quedaba otro recurso. 

-Cable: Mar., Min., Indust. y Teleq. Cuerda 
de cáñamo ó de olambre, empleada en la indus- 
tria paro arrastrar ó levantar grandes pi sos, j en 
la marina para mantener foudeados los buques, 
para los remolques, etc. 

Después de la invención dol telégrafo y del te- 
léfono respectivamente, soban llamado también 
cables á las lineas conductoras que sirvon para 
transmitir la corriente eli trica rand 
cias, ya bajo la tiei ra fea I, ya 

bajo el mar fcabl ■. ■■ que por estas 

razones tienen una disposición muy diferente de 
los hilos telegráficos j telefónico ordinarios. 

Por últi tombién se llaman cables, lo 

ductores do la corriente eléctrica para las insta- 
lación ■ '■■- ti n as de luz elécl i ¡oa, o para la I rans 
misión de la fuerza á distancia por medio di la 
electri 

Deben, pues, distinguirse .1 • el i > do cables, 
muy distintos por su objeto, los oomunos y los 

I ii ¡COS. 

[Caí mi m . Son los que v, omplc Mi 

únicamente como agí lites tran n fuer: a 

que o aplica en miodi los uxl romo para irá* obr ir 
al ot i,, extremo So com truyon li libra ti xtih s 
voget oles, gen il mentí di ¡lar 
de liioi i", ó de oslabon o es 

Mes do cadoua 

i lonp neral una 

longil nd de ciento veinte ora is uno 
tros), por lo cu 

eni re i,. ,i ¡uo •li.i.i de longitud ó do 

distancia yo una di tanci i de m 

do do 

los las Ii 
I ,■ , ¡ 



52 CABL 

con más frecuencia la cordelería (V. esta pala- 
bra) prefiere para esta fabricación á toda otra 
materia el cáñamo de Europa, que se reemplaza, 
según las circunstancias, por diversas textiles 
i ¡as, tales como el yute, el abacá, el sumí 
-i-as palabras). La fabricación de los cables 
se hace, ya á mano, ya mecánicamente, y en uno 
y otro caso se divide siempre en tres partes 
distintas, (pie son: 1. a i de los hilos. 

á.'' Fabricación del cable; y 3. :l Operaciones 
accesorias. La fabricación do hilos simples, que 
por su reunión forman un cable, se hace. ¡ 

las fábricas, con máquinas muy diversas, «pie se 
ician en e. ida país. La fabricación del ca- 
ble propiamente dicho, varía según el grueso del 
producto que se quiere obtener. En fin, las opc- 
>nes accesorias, tales como el embreado, por 
lo, se hacen constantemente en las mis- 
téis. De una manera general, reunir 
entre sí muchos hilos de careto y retorcerlos, se 
llama colchar. Luego, según el número de hilos 
de careto que se colchan juntos el producto que 
se obtiene lleva un nomine diferente. Excusado 
forma el cordón se tuer- 
iompre los hilos en sentido inverso de la 
a de los hilos de careto, lo misino que cuan- 
do se reúnen muchos endones juntos, lo cual 
constil límente el cable; estos cordones 

u el mismo sentido que los hilos de 
i El comercio hace generalmente cuatro 
categorías en los cables propiamente dichos. Así, 
pues, se distinguen: 
1." Los cables colchados una vez, que se corn- 
il de tres cordones torcidos en conjunto 

Los cables colchados en cuatro, formados 
itro cordones en vez de tres, rodeando una 
alma ó cordaje delgado formado de cordones tor- 
cidos en espiral, destinado á mantener los cor- 
as posición. (El alma es 
;.[< de estopa de cáñamo ; se ha ensa- 
liilos de zinc, pero este en- 
sayo parece que no ha da 

Lo bichados de tres en uno. 

4.° I planos, que se componen de 

! i do de otra para for 
mar una banda plana, torcidas alternativamen- 
te ¡i den cha é izquierda á lin de impedir que se 
reunidas entre sj por cuerdas 

! rdajes e emplean especialmi n 

las minas del Nortede Franciay delPasode 

fabrican principalmente en Sens. Es- 

osidos con máquina, provista de dos agujas 

muy ¡le ion ni una a eada lelo in 

traduciéndose a través del cable por tornillos ho- 
rizontales que obran en una dirección oblicua. 
En la fábrica de jarcias del arsenal de ( arta 
can los cables de la manerasiguiente: 
ruos al arsenal desde los punios 
productores, M urcia, Valencia. < la tellón \ ol ro , 
idas las muestras en 
i lugar, en grandes fardos 
ó bala 180 kilogí o"" de pe ¡o, en los 

que vii en trenza ó haces, prensados 

bala. Some- 
tido c.idu uno de aquéllo- al i t amen de una. I unta, 
la ¡u -i oportunas para 
¡ li ¡ cánamo, se 

- prueba di ¡ ros de 

■ I inferencia, el 

probada ei 
. indoí 50 ¡i ' 

!e l 750 kilo I Hilo I 

i nfreel cafi i 

i cor 

Hedidas 'I' 

filami i ibajarlo 

011 li 

, loo 

■ I 
.en la 



CABL 

damente por una caldera que contiene alquitrán 
á 70°; se le seca por frotación y se lo arrolla en 
carretes. Para formar un cabo se reúne cierto 
número de cordones en la operación llamada col- 
char; la jarcia se divide en dos clases de cabos, 
que son los llamados guindalezas y los calabrotes; 
las primeras se fabrican de una sola vez, es decir, 
queseforman con tres ó cuatro fascículos de hilos 
de los llamados cordones; los segundos se fabri- 
can en dos veces, o sea que se forman con las 
guindalezas, como éstas se forman de cordones, 
y de aquéllas los cables. Al hablar de la jarcia 
se completarán estas noticias sobre la fabricación 
de los objetos de cáñamo en los arsenales. Antes 
de servirse de los cables se los experimenta por 
medio de máquinas que les hacen soportar un 
esfuerzo muy superior al que han de ejercer nor- 
malmente, el doble como mínimo. 

El deterioro que resulta del frotamiento cons- 
tituye el priucipal inconveniente de los cables 

■ le materias vegetales. Tanto que en algunos ca- 
sos, para disminuir la pérdida que resultaría del 
abandono de ciertos cables deteriorados, se ha 
recurrido á un artificio para hacerlos servir de 
nuevo. Se abren entonces los cables por el cen- 
tro para separar los cordones unos de otros, cor- 
tando la costura con un cuchillo á medida que 
se presenta. Recogiendo en seguida cada parte 
se desunen los cordones tirando lateralmente 
de cada uno de ellos. Si se puede disponer de 
una locomotiva, eomo en las minas, se separa el 
cordón desunido por medio de la máquina, man- 
teniendo la otra parte en un punto fijo. Por me- 
dio de un corchete movido por una palanca, se 
despojan fácilmente los cordones extremos de 
la costura ; se sujeta entonces el hilo por el cen- 
tro al punto en que se repliega para cambiar de 
dirección. Esta operación se practica muy á me- 
nudo para los caldos planos hechos con aloes, 
usado entre los hulleros del Paso de Calais, em- 
pleándose entonces cordones ó ramales de estos 
cordajes paralas maniobras de los planos inclina- 
dos del fondo de las minas. 

Cable de alambre. - El construido de alambre 
de hierro con ó sin alma de cáñamo. A igualdad 
de fuerza s,,u mis ligeros y económicos que los 
de cáñamo y menos voluminosos. 

Se emplearon por primera vez en 1831 en las 
minas de las montañas de Hartz y en 1838 co- 
menzaron á usarse en Inglaterra. 

Se usan para la jarcia firme de los buques. 
Do las fábricas que abastecen á la marina es la 
más completa la del arsenal de Charlestown 
Massachusei i - 

Los redondos suelen contener seis cordones 
de a seis alambres cada uno, y los planos regu- 
larmente tienen seis cordones de á veinticuatro 
alambres. 

Su empico se generaliza cada vez neis en la 
industria para la extracción de minerales, para 
la transmisión de fuerzas á distancia, en el trans- 
porte de vehículos por planos inclinados, en los 
ferrocarriles llamados de alambre, etc., etc. 

Cable de cadena. - Gruesa cadena, compuesta 
de eslabones do hierro, que tienen en su centro 
un dado del mismo nieta! que los divide por 
mitad, y evita que se enreden unos con otros, 
lomen cocas Ó se estirón y pierdan la forma. Su 
longitud es indeterminada, pues do quino en 
quince brazas tienen un grillete que puede za- 
con facilidad siempre que acomode ajus- 
tarle un trozo ó quitárselo. 

La correspondencia entre el m u, ,, i, ln oa . 
l'le de , Henil-, j el de un eslabón de cadena está 
pi'óximamenti en razón de pulgada por línea Kl 

Cabll de cadena, dina 111:1 quC el de cáñamo; so 

fácilmente i cíe. n i H , ,i, hierro; 

■ mi" al ancla por medio do un grillete, y 
adornas ofrece otras ventajas lobre el segundo 

( 'aili de puenli colgado. El de il in ido é o 
tener ol tablí ro de i itai la c de puente i, Están 

formados, por lo iviodar. de manojos de alam 

bre de hioi ro, iodos de ¡cual longitud y sometí 

í igual ti ni no ri ton idos entre sí, sino 

pai alela mentí y enlazado i tre 
ic. lio di ios has con alam- 
bro fino j n coi do i ini sustituido en \ ontaja 

II las i e! n I iln a que plilllcl. Hílenle ,. 

o n con igual objeto, 

II i in. i i 1 1 i Xicnliii d ido ■ • 

i ei impui i" di mi din i mi i.i 

i di ''in ni ii< 1 1 1 n l uloi i M. mi id 
di ' ingu ■ ' do i ible i 

o i ' i bb los des 



r%® 




Cable submarino de 
varios hilos 



CAP.], 

tinados á las líneas Submarinas y los destinados 

a Inca - aereas. 

Cables destinados á las líneas subterráneas.— 

Pueden dividirse en I res clases; telegráficos, te 
lefónicos, que no se diferencian do los antei iores 
sino en ser mas delgados y menor el espesor 

de sn capa aisladora v lo. que pican para 

la luz eléctrica. 

Cablespara líneas telegráficas y telefónicas. - 

Alemania y Francia son las ] as naciom 

que han adoptado este género de lineas telegrá- 
ficas, y la malicia de con ■;• 

f~^f~^) tlllir sus cal i les, que comú 11- 

(~* S^fj mente se emplean para las 
transmisiones telegráficas 

subterráneas, esla ¡guíente: 
a) Alemania. - Cable de 
cuatro á siete conductores 
de cobre separados y sumer- 
gidos en la guta; capa de 
cáñamo de Rusia, embreada; 
revestimiento de alambre 
galvanizadc mo protec- 
ción mecánica, y por último 
capa do asfalto para preser- 
var de la humedad. 

¡i) Francia. - Cable de 
siete conductores; cada con- 
ductor formado por un cor- 
dón de siete hilos decobre re- 
cubierto de dos capas de gu- 
tapercha con interposición de 
la composición Chatterton. 
Kl molde así formado está 
recubierto do una capa de 
algodón embreado; después 
siete moldes de éstos están 
cableados y recubiertos de 
tus envolventes: una cinta 
de algodón, una capa de for- 
mioy una cinta de algodón 
embreado Los cables destinados á ser colocados 
en tierra son simplemente embreados y encerra- 
dos en tubos de fundición cuyas junturas están 
soldadas con plomo ; los que hayan de ponerse en 
túneles ó en sumideros, se protegen con tubos 
de plomo que deben tener lo menos 50 ms. de 
longitud sin soldadura. 

Los cables de Broock, que sirven para la tele- 
grafía, y, más particularmente, para la telefonía, 
están formados de conductores de cobre envuel- 
tos y mantenidos separados por una capa de 
yute, y privados de tuda humedad; se intro- 
ducen estos conductores en tubos de hierro li- 
gados entre si y llenos de aceite de petróleo. Un 
tubo de cuatro centímetros de diámetro inte- 
rior permite colocar hasta cincuenta hilos tele- 
gráficos ó telefónicos. El aislamiento de esto 
micro de cables es un poco inferior al de los 
cal.lcs ordinarios. 

Los cables de Berthoud y Borel, que se compo- 
nen de un conductor do cobre recubierto por 
una capa de algodón impregnad" en una mezcla 
de resina, y de paladina. Muchos hilos reunidos 
están contenidos en una cubierta de pío su- 
mergida en brea "rasa y recul'icrta por una se- 
gunda capa de plomo. 

Cables Forlin-Hermann. - Este autor propuso 
el siguiente medio para colocar las líneas subte- 
rráneas en las mismas condiciones que las líneas 
aéreas, es decir, para utilizar el ain- como die- 
léctrico. Cada conductor está entilado en peque- 
ños cilindros que se tocan todos y Forman rosa- 
rio; así preparados se introducen los conducto- 
res & su vez en un tubo ó cubierta de plomo y 
se consí n ii\ o asi un \ erdadero cable. 

Cables destinados á líneas submarinas. Estos 
cal des so 1 1 análogos í los anteriores, y se constru- 
yen únicamente con unís solidez; se da gran 

■ I i a laseap.as aisladoras j ic protegen por 

medio do una armadura extorior do alambre ó 

dO léelo, que I' I le I". || la 1'OtUI'O V loS l'OZ.a- 

mientos, 

El primero que tuvo la idea de aplicarla 

electricidad á la transmisión de despacho-; a 
traví del agua, fué M. Vfalkoi Broit, que se 

['■■ con ,u In imano Jacob Broil . de expo 

ll lll i.. oléctl il i \ ni" I parí ienlai monto fu lo 

qui atañí í toli ¡rafia Después do investigacio- 
nes infructuosas, Intentadas I cáñamo y 

algodón para con oguir ol aislamiento en el 
agua, M, Broil procuró sorvirsi du la gutaper- 
cha, l'aia -u descubrimiento quiso obtener el 

■l|.o\ o J 1 l il || del I I ni lo S|e 

PIICI '"i poro I I'' lo di el j |e recil.jo 



OABL 

desdeñosamente, dándole la seguridad de que 
jamás obtendría un resultado satisfactorio. La 

confianza de Breit no se quebrantó por este des- 
calabro; trabajó por fabricar un cable telegrá- 
fico \ le hizo tenderen el Canal de la Man .lia, 
pero le faltaron los recursos necesarios para lle- 
var á feliz término tamaña empresa Esta sólo 

logró verla realizada merced a la prol dónde 

Napoleón III. Por medio de una carta de reco- 
mendación obtuvo una audiencia del jefe del go- 
bierno francés, que escuchó con interés las ex- 
plicaciones del inventor, examinó con cuidado 
tas muestras del cable submarino, aún muy 
imperfecto, que le fueron presentadas, y le pro- 
metió su auxilio para poner un cable telegráfico 
cutre Douvres y Calais. Breit entonces volvió á 
Londres y confeccionó el primer cable subma- 
rino que atravesó el Canal de la Mancha. 

Conviene hacer notar este hecho, porque entre 
las cuestiones científicas que han tenido el pri- 
vilegio de interesar y hasta entusiasmar al pu- 
blico, no hay nada que haya sobrexcitado más 
la atención como la de los cables eléctricos sub- 
marinos; los accidentes que acompañaron por 
dos veces, en 1858 y 1865, el tendido del cable 
transatlántico y el éxito de la tercera tentativa, 
en que tantos intereses materiales y morales se 
hallaban comprometidos, han aumentado toda- 
vía más el interés que se une á la idea general 

de las i iiinicaciones submarinas. M. Wheats- 

tone había propuesto en 1811 un sistema que 
difería poco del que Breit empleó; cinco hilos 
de cobre formaban el cuerpo del cable; el todo 
estaba protegido exteriormente por un canalón 
hecho con alambro galvanizado. Breit hizo posi- 
ble su sistema por medio de la gutapercha, y 
después de tendido su cable, en 1851, cuidó in- 
mediatamente de reunir Francia á la Argelia é 
Inglaterra á la América, y se puso con ardor á 
la obra. Merced á sus gestiones, se formó la • !om- 
pañía del telégrafo submarino del Mediterráneo 
para la reunión de Francia á la Argelia por 
Spezzia, ( orcega, el Estrecho de Bonifacio, Cer- 
deña y las costas de África. Esta misma línea 
debía atravesar el Egipto y llegar hasta las In- 
dias. Formó también con un ciudadano de Nueva 
York, Mr. Field, la Compañía del cable trans- 
atlántico. La primera mitad del cable argelino, 
que reunió Spezzia, Córcega y Cerdeña, se. ten- 
dió perfectamente; pero no sucedió lo mismo con 
la icgunda sección entre Cerdeña y Oran. Tres 
veces -e rompió en la cuenca cónica que existe 
entre las islas del Meditei raneo y la costa africa- 
na. Sin embargo, el primer ensayo fué feliz: la 
línea de Douvres ó Calais se inauguró el 13 de 
noviembre de 1851; el cable eléctrico recorrió 
una distancia de quince millas. Pudo, pues, dar- 
se por resuelto el problema. En 1853 se estable- 
cieron otras dos líneas submarinas de Douvres á 
Ostcnde y de Oxford a Schveningen (Holanda). 
I, o ingleses formaron entonces el grandioso pro- 
yecto de unir el Antiguo Mundo al Nuevo por 
medio di' un cable transatlánl ico. 

Lo ,,,/,/, i para lincas volantes son los que 
emplea la telegrafía militar para la instalación 
de líneas provisionales, cuya descripción puede 
v .i o en el ai tículo Tía egi¡ m ía. 

Cablt i para Vm i Uctrica. Se distinguen dos 
cía ■ 

a) Los cables formados poruña serie de con- 
ductores no aislados entro sí y recubiertos de una 
capa doblo 'I 1, algodón <'» cáñamo embreado ó 
impregnado de caucho. 

/, j Los cables bajo plomo que ie componen de 

un. i orie d inductores no aislados entro í, 

rodeados 'le caps de amianto (sustancia in- 
combustible i, dei puc 'le una capa doble ó ti i- 
pío de algodón ó cañal imbreado o impreg- 
nado de catu lio, j ]ioi último de una toja de 
plomo. Los cables Borthoud y Borcl, anti 
crito pueden empleat e para la luz elécl rica; 
en ' te 'i", ius dimen iom le calculan en 
consecuencia. 

Cable tclcdindmico Kl empleado para trans- 
mil ir el i I ueizo ib> un motor d "rundes .listan- 

' i i Fue it opiv to por Mr. I''. Hirn, de 

t "bo. n , en 1 852, " ni i ¡ii. Helo ... .i.i.i vez ni. i 
en la nelu i m . . n mu i i oí , iplicacioin 
So cuentan tran mi iom i istonti de fuerza 
do ion caballo i i 981 un tros;di 10 caballos 

6 i e") ni no . -I- 00 i iballo i i n 

En ]a fábrica do pólvora di Ochta Rusia di 

trnúl i ]." gran voladi Mii.il ■ de 

\ " e e i '''! eieron do i i n i lo 

l.i he i i i producían I ! caballo 



CABL 

se distribuyó en la fábrica por el intermedio de 
dos cables teledinámicos, el primero de 400 me- 
tros y el segundo de 1 400. Se construyen estos 
cables regularmente de cinco á seis cordones, de 
á seis alambres cada uno , sobre un alma de 
cáñamo para aumentar su flexibilidad. Las poleas 
que los sostienen se espacian á 50 metros al mí- 
nimo, y la pérdida por el rozamiento con ellas 
no pasa de é á i¡ por 100. 

Fabricación de los cables eléctricos. -Los alam- 
bres que componen un cordón son, casi siempre, 
siete, siendo uno de ellos central que sirve de 
móvil de la cuerda así formada. Este hilo cen- 
tral es generalmente de un diámetro superior 
al de los seis alambres exteriores. Esta disposi- 
ción, adoptada por primera vez por Mr. M. Sie- 
mens después de la construcción del cable di- 
recto en 1875, es un termino medio entre el 
alambre único y el cordón de alambre de [gual 
diámetro, y lia dado hasta aquí excelentes re- 
sultados. 

Los últimos cables grandes del Atlántico es- 
tán formados de un núcleo de once alambres, uno 
de los cuales es central, de sección superior á 
los diez alambres exteriores. El peso del conduc- 
tor varía entre 160 y 100 kilogramos próxima- 
mente por milla marina (la milla marina tele- 
gráfica, medida adoptada para los experimentos 
y para todas las operaciones relativas a los cables 
submarinos, vale 2 029 yardas inglesas, ó sea 
1 s;,,V","> I i. La fabricación del cordón es muy 
sencilla: sé efectúa por medio de una máquina 
análoga á las que se emplean en la pasamanería. 
Los carretes que contienen el alambre fino des- 
tinado á formar el cordón se colocan sobre una 
mesa giratoria, puesta en movimiento alrede- 
dor del alambre central. Varios frenos regulari- 
zan convenientemente el movimiento de cada 
carrete y so ajustan á la mano hasta que se expe- 
rimenta una tensión igual sobre cela hilo que se 
arrolla así con un esfuerzo igual y constante. 
Cada extremidad del hilo está soldada á la si- 
guiente á fin de que ninguna extremidad libre 
pueda agujerear la cubierta aisladora. 

El cordón se. fabrica por longitudes de una ó 
dos millas. Se unen y sujetan en seguida estos 
pedazos para formar un todo sólido y continuo. 
Esta operación es delicada. 

La materia aisladora ó dieléctrica, general- 
mente empleada, es la gutapercha, que se aplica 
en caliente. El alambre antes de recubrirse de 
guta se unta con una composición especial (coin- 
posición Chattcrton, mezcla de guta y de alqui- 
trán do Nornegay de resina). Impide que el cobre 
sea atacado en caso de que la guta se agriete. 

La armadura destinada á proteger el ánima 
del cable varía según los peligros a que se ex- 
pone y, por consecuencia, con las profundidades 
a que debo sumergirse. Su primer revestimiento 

i una i pecie de borra ó acolchado interpuesto 
entre el ánima y los alambres de acero ó de hierro 
que forman la craza. Este revestimiento está 
generalmente formado de hilo de cáñamo muy 
impregnado de una disolución de tanino, desti- 
nado i conservarlo en el agua ; dos capa 
ii .1. cáñamo así preparado, se arrollan en 
sentido contrario. 

Antes si. rni], le, iba el alquitrán como sustan- 
cia protectora del cáñamo, pero se profiere hoy 
reservar esta materia parala segunda cubierta 
de cáñamo en contacto con los alambres, que se 
preservan así de la oxidación, La cubierta exte 
rior es de alambres .i de aceros, arrollado sin 

o n , i Kstos alambres están unidos 

formando hélii e tan tos unas i otra on tod i 

su longitud, y constituyen una funda que no 
alarga, por decirlo así, por la tracción, y manti 
uo mi uta .-I ánima. El número y ,li ¡posiciones 
i, ' tos alambres vai ía .í fin de dar al cabio una 

resistencia n , má j uiá grande i i lela 

quo ' aproxima a las costos, donde losi 
:ou mi v ..i . Todo I" alambí i sci mple m mí 
i .un i.ios para protí goi i" así del enmohecí 
uiii ni,, 

Por último, los cables guarnecidos di liiei ro 
se recubren en cuida, I,, de do capas invoi 
i , I , i o . 1 1 1 1 , 1 1 , \ I 1 1 , i ! . ' , I , ■ 1 1 1 1 

si, izclado cu i ' mineral ó i imbina 

ib> en i He mi,, di cal mu i. ¡ii i itoncia 
suficiente. El cable n i uoii rto de bi i un toma una 

i redon ¡ i , , • .i,- una mn 

lie que lep o , ,1 , . ¡odi uto 'le ■ ii Fií 

mente, pal a las manuten 

cubici to di un i ■ i] i di creta ni intei In 

o i ' I iglin, di i I" qui |" 



CABL 



53 



herencia de las diferentes espirales entre sí. Los 
cables costeros propiamente dichos se refuerzan 
además considerablemente por un nuevo capa- 
razón de gruesos alambres galvanizados torcidos 

de tres en tres y dispuestos en doce cordones en 
hélice que les hacen mucho más manuables que 
los hilos macizos de sección equivalente. 




cables submarinos 



Lasfigs. anteriores indican varios tipos de ca- 
bles subfluviales ó submarinos y uno subterrá- 
neo. El primer tipo (D) comprende cuatro hebras 
de m ,0008; el diámetro del dieléctrico es de 
m ,008; el cable es de un solo conductor; la ar- 
madura está compuesta de diez alambn s gah i 
nizados de m ,004 de diámetro. El pi so aproxi 
ruado de este cable es de 1 300 kilogramos por 
kilómetro. 

El segundo cable (A) comprende un conductor 
do siete hebras de m ,0008; el diámetro del die- 
léctrico es do m ,008; la ai madura está compiles 
ta de doce alambres galvanizados de m ,007 de 
diámetro, un núcleo dieléctrico y doce cordones 
de á tres alambres cada uno. Kl peso aproxi- 
mado de un cable así formado es de SOou ki- 
logramos por kilómetro. 

Por último, el cable subterráneo (I) es de ar- 
madura compuesta. Contiene tres conductores do 
cinco hebras de r ",000s; el diámetro del die- 
léctríco ' de m ,007. La armadura de este cable 
está formula de dieciséis alambres galvaniza- 
dos do m ,005 de diámetro. El peso aproxima- 
do es de 9 130 kilogramos por kilómetro de Ion 
gitud. 

Ensayo de los alambres y dt los cables. Se 
construyen maquinas para los ensayos do la 
tracción de los alambí i y di loi i ablcs. En es 
tas máquinas el esfuerzo que se trata do mi 
dir esta equilibrado por la acción do I 
-i. ,ii atmosférica, ejerciéndose sobro un platillo 
movible sus i le o, 1 1, lo ,¡ un platillo snpi rior fijo. 

Estudio di I tcrri no. Para estudiar la marcha 
que conviene seguir para tntroducii el cable, se 

practican sondeos ti distancias má 

grandes, según la configuración del suelo; bo 
tanto alej ido ¡ uando el fondo os uniformo, pi ro 
aproximados dos ó tres millas uno di otro 

cuando el fondo es accidentado. De esto i lo 

o tei o i I n to el relievo ino tai 

1 1 naturaleza del tero uo ¡ se iu ci iben las in- 
dicaciones obtenida on mapas marinos de gran 

. e.ll I, 

Embarqt El cabio 

preparado n I ' la oí illa del 

ni ii e embarca a buques especialmente ai 
.los para recibirlos, Estos buq i mal mi- 

llos uo modo quo ni o, b, n tan fái ilnn uto hacia 
.ii i.i . ..in.. hacia idolante sin que ton 
sitiad do virar, 1,1 u rollar, 

ti' II" 'I' -I I ill.ll i ' ,1 I.i i , I, , el, l.e I d0 

ion, ) en din imónn tro que pi i tniti 
gradualim uto lo 

consigue u por medio du los 

la velo, i.i ,1 d inniei ii n Sólidaim ni, 

i nulos i 

llevan | or medio lo 

el punta baila anclo i Ti i • 

inni ido ' i n el in la y 



54 



CABL 



enfila el cable por la popa, sin pararse en tanto 
que no ocurra uin. 1 1 e . Duranb 

tiempo, el barco se baila en comunicación eléc- 
i nte con la costa, donde se baila 
una oficina cuya úniean sponder á las 

señales del buque, para notar que no ocurre di- 
ficultad alguna. Se puede también comprobar sin 
interrupción y por métodos especiales las dife- 
rentes cualidades del cable. Se continúa el ten- 
dido noche y día i n tanto que el buque tiene 
cable á bordo. Para los cables grandes del At- 
. cuyo peso es considerable, no puede 
una sola expedición. El Faraday, que 
es actualmente el barco de más porte especial- 
mente dedicado al tendido de los cables, ti' ue 
5000 toneladas. A pesar de este gran ca- 
no puede hacer en menos de tres 
una inmersión de este género. Se procura dar al 
cable la configuración del terreno tanto como 
lole siempre un vuelo de 5 ó 6 
próximam 

i <■/./ rites. -Los acciden- 
epuestos los cables sumergidos 
son numerosos. Dejando á un lado los ¡libélen- 
le construcción, los cuales se deben 
reparar antes ó después de tendido, 
len clasificar en tres cal igorías las causas 
lítales destín ito'-as di' los railes. 
Primeramente las causas físicas, tales como 
bancos de hielo ó ia i rgs, que salen i vecesmás 
de 100 metros del nivel del agua, llegan con fre- 
cuencia á tener una profundidad de 500 á 800 
, por causa de las materias extrañas 411c 
\ ¡cneu a aumentar la densidad de la parte sit- 
ia, y cuando en estas condiciones tocan el 
fondo del mar destruyen cuanto encuentran á su 
que se han visto los tres cables exis- 
cortados en un misn 
por un mismo descenso de hielo que rompió s¡- 
ias las comunicaciones entre 
los dos Continentes. Los rozamientos de los cables 
contra las rocas y los bancos de coral, los tem- 
de t¡< na y los hundimientos submarinos, 
.mii causas frecuentes de lc ¡dente 
I ;o vienen 1 . ■ .. ton •; los 

. . o cuyo i' n 
indid ideí de 2 000 
... destruyen el cáñamo ó la 
a esta última, y ponen 
modo la armadura metálica en comunicación con 
tiburones, lo ú rrasypeci 1 pada 

o 1 ionanl tmbién grandes d: 

ao, entre la- 
las anclas y redes de 
iasta200 metros 
. uir los eabl 

. que para- 

bajo. Afoi tunadami ute oc que 

i'oduce en el uelo <i se 
chas que le 

mucho meno accidentes en 

i,- i.i que al cabo de 
idos. 

.i iM. 

suponen un 1 li " más 

complicadas que las de su inmersi ando 

■ or detei 
limiontos in- 

,',. \ , ; . 1 1:1 

1. 1 I 

■ 'i 1 ' ¡ , 

ttemí 

■ poco 

[uro 

Mi¡ 

- do la 

ll I Al lililí"!., 






CABO 

cuya longitud es próximamente de 4 000 kilo 
metros, representa la de una batería eléctrico 
cuya superficie iotal tuviera N4 000 metros cua- 
drados, ó dé un condensador de hojas de estaño 
cuya extensión fuese de 11 OSO metros cuadra- 
dos. Esta sena la capacidad de una esfera aisla- 
da cuya dimensión fuese casi la de la tierra. 

Valor comercial de un cable. -El valor co- 
mercial ile un cable depende de los trabajos que 
puede efectuar, es decir, del número de palabras 
que puede transmitir en un momento dado. 

De un modo general, la transmisión es inver- 
samente proporcional á la resistencia del ('in- 
ductor, á la capacidad electro-estática del cable 
y al cuadrado de su longitud. La resistencia del 
conductor está también en razón inversa de su 
diámetro, y la capacidad para un dieléctrico de- 
terminado es una cierta función de la relación 
de los diámetros del conductor y del anima. 

Resulta de aquí que existe para uu alma 
ilada una relación matemática entre estos dos 
diámetros que suministra la velocidad máxima. 

En la practica se lia procurado disminuir un 
poco el diámetro del conductor; se compensa el 
inconveniente que puede resultar tomando un 
metal lo mas puro posible. 

Otro fenómeno hay que indicar, porque desem- 
peña un gran papel en la telegrafía submarina, 
el cual es la absorción cine se manifiesta bajo la 
forma conocida de cargas-residuo. Esta absor- 
ción ictarda la transmisión y aumenta en apa- 
riencia la resistencia de aislamiento. Obliga a 
adoptar en la práctica un intervalo de tiempo- 
tipo de carga y de descarga para los experimen- 
tos de aislamiento. (V. Medihas eléctricas). 
Una señal emitida de Europa requiere algún 
tiempo para llegar más allá del Atlántico. Se 
evalúa en 1J /iou de segundo el tiempo que tarda 
en llegar, y aun no se ve manifestarse tan rápi- 
damente. Él instrumento receptor más delicado 
no da nada al cabo de '-/10 de segundo. La co- 
rriente no llega toda de una vez, aumenta gra- 
dualmente hasta un máximum, á partir del cual 
disminuye en seguida progresivamente durante 
un tiempo igual al empleado para producir su 
efecto máximo. De aquí la necesidad de emplear 
aparatas especiales descritos en el artículo Tele- 
grafía liara llegar á una gran rapidez relativa 
en la transmisión por cables submarinos. 

CABLIEVA (del li. Iat. caplevare, fiar): f. ant. 
fianza de saneamiento. 

CABO (del lat. cáput, cabeza): 111. Cualquiera 
de los extremos de las cusas. 

Esto senos dio á entender en la Reina Ester, 
que besó el cabo de la vara dorada del rey 
Assuero. 

Maestro Juan de Avila. 

... vi yo (dijo Sancho) que el ventero, que 
aquí está boy día, tenia del un CABO de la 
manta, y me empujaba liana el cielo, etc. 

I I UVANI'ES. 

-Cabo: Extremo ó parte pequeña que queda 

de alguna cusa; ciiniii el residuo de una vela, de 

uno hebra de hilo, etc. 

... encendió un cabo de vela que encontró 
sobre la mesa, etc. 

li 1: i . Cab m 1.1.1:11. 

-CABO: El pedazo del tallón vara .pie queda 
unido a la Hor ó fruto cuando se arranca de la 

-Cabo: M ■ - 

llm ( M íi Muí) galán y bravo, 
1 1 cucharón sil cabo, 
i 1, to ni hierro, de acar buñuelos, 

Por caí 1 1 li' cabí za, el''. 

1, mi ni Vega 

- C vbo: En algunos oficios, liil" ó hebra, 

Cabo En 1 1 iduanas, lí" " bulto peq 

que ii" llog 1 1 fardo. 

-Cabo íoi ó pedazo di tierra elevado 

. . . 1 .i 

... qui 11 tr ' i' c 11 ' norte, que 11 

i, una i'nl ■ ' I lad i 

ontoi 1 '■ I 

CERVANTl 

... y ( noltn 1 ' ¡ii" ' (di li larco di Ti u 
. : ni!" del ' .c" 
n \ ii ente j ■<■ las in le todo lo 

1 ero) 3 

■ un I" I lelli ' 

María 



i 'A 150 

-Cam'i: En el juego del revesino, carta infe- 
rior de cualquiera de lo cuatro patos, como el 
dos. 

-Cabo: En el dicho juego del revesino, cual- 
quiera otra carta cuando han salido todas las 
superiores á ella. 

-Cabo: Caudillo, capitán, cabeza, caporal, 
jefe. 

Nombró (Hernán Cortés) por cabo de esta 
jornada al capitán lamí" co de Montejo, y 
eligió los soldados que le liabiau de acompa- 
ñar, etc. 

SOLÍS. 

- CABO: Parte, lugar, sitio ó lado. 

Vendienlos á los mercaderes que venien hi 

por mar, é havie entonces muchos que venien 
hide todos CABOS. 

1. 'fuñica gem ral de España. 

... Las precisas obligaciones de mi profesión 
(dijo D. Quijote) no me dejan reposar en nin 

gUU CAUO. 

Cervantes. 

-Cabo: fig. Fin. 

Tiene esta buena dueña al cabo déla ciudad 
allá cerca de las tenerías, en la cuesta del río, 
una casa apartada, etc. 

La Celestina. 

..., el (cohecho, dijo el duque á Sancho) que 
yo quiero llevar por este gobierno es que \ ais 
con vuestro señor D. Quijote á dar cima y cabo 
á esta memorable aventura; etc. 

Cervantes. 

-Cabo: ant. Parte, requisito, circunstancias. 

- Cabo: ant. fig. Suma perfección. 

- Cabo: prov. Ar. Párrafo, división ó capí- 
tulo. 

-Cabo: Mar. Cualquiera de las cuerdas que 
se emplean á bordo ó cu los arsenales. 

Oyendo la advertencia de Pablo cortaron los 
soldados los CABOS al esquife, y le dejaron co- 
rrer. 

Qi EVEDO. 

Las galeras abatidasde la tuerza de los vien- 
tos, y combatidas de las soberbias y encum- 
bradas ondas, rompiendo cabos y despeda- 
zando gúmenas, se encontraron y embistieron 
unas con otras. 

Estebanillo González. 

-Cabo: Mil. Cabo de escuadra. 

No hará tan buena barriga 
En el cuartel, y si da 

Con un cabo loco... 

Bretón dk los Herreros. 

-Cabo: ant. Mar. Remolque. 

... e demandaron cabo á la calera de su pri 
mo, que estala mas fuera, é denude, c así re- 
mando sacáronse de aquella priesa. 

Crónica de Pero Niño. 
Cabo: adv. 1. ant. Cabi 

Y llegando cansado se sentó cabo un pozo 
ú cisterna, donde los pastores traían á beber su 
ganado. 

Fu. ÍV v\ M iROjUEZ. 

i víais: pl. Piezas sueltas qui seusanconel 

vestido; cuino S011, medías, zapatos, sombi. i", 

etcétera. 

-Cabos: Tómase también por los adornos 

adlierenics al vestido principal, como encajes, 

il. franjas, etc. 

La cinta de terciopelo 
Verde coa c \u.« colgados. 

Cristóbal de Castillejo. 

Pu liáronme un \ e 1 ido de p iño 1 ion 

muchos pu laman y bol ■ efe plata, j con 

muy cosí i cabos. 

Estebanillo González. 

1 1 vbo i: ' "la y crines del caballo 'i do la 
¡regu 1 

1 11 .11 un ii lyo cabos ue '" . llevaba 

un guión de tafetán blanco. 

I>ll,.ui DE COI MENARES. 

-CABOS: fig. Especies varias. pie se hall toca- 
do en algún asunto ó razonamiento. 

Ca mío \i'\: MU. En el ejército ol cabo 

quo .n no 1 '1 "■■■ni" bi '" "l il ■ '■' * icio me 

illil " .1. I cuerpo. Se Mama lambí. 'II se/o'". 



CABO 

-Caro de ala: Mil. El cabo ó soldado quo 
forma i la cabeza ó al fin de la lila. 

-Cabo de ano: Oficio que se hace por un 
difunto el día en que so cumple el año de su fa- 
llecimiento. 

-Cabo de vrmería: pvov. Nav. Gasa-princi- 
pal (i solariega de un linaje. 

- Cabo de baura: Real de á ocho mejicano, 
que en su hechura manifiesta que es el último 
que se hace de la barra ó remate de ella. 

-Cabo de BARRA: Ultima moneda que se da 
cuando se ajusta una cuenta, íunque no llegue 
á completarla, y también la que sobra. 

- Cabo de blanco: Mar. El carpintero de 
blanco que sigue en categoría al capataz. 

-Cabo de cañón: Mar. Soldado ó marinero 
encargado del manejo de una pieza de artillería. 
En la fragata de madera Gerona, agregada á la 
escuadra de instrucción, está establecida una es- 
cuela práctica de ellos. 

- Cabo de casa: ant. Superior ó cabeza de 
una familia. 

-Cabo he columna: Mar. Buque cabeza do 
una escuadra ó división marítima. 

- Cabo de cuartel: Mil. El que por turno 
ó elección del jefe de un cuerpo cela en la puerta 
del cuartel el aseo de los soldados que salen á 
paseo, no permitiendo además que saquen nin- 
gún efecto sin licencia de los superiores. 

- Cabo de chaza: Mar. El de maestranza 
ó de ritiera que tiene á su cargóla obra de car- 
pintería ó calafatería de una cuartelada ó chaza 
en la construcción ó carena de un buque. 

-Cabo de división: Mar. En la marina 
militar el capitán de un buque que manda cual- 
quiera de las divisiones de una escuadra. 

-Cabo de escuadra: Mil. El que manda 
una escuadra de soldados. Es el primer grado 
de la Milicia. 

Irme quiero á mi casa, pues no cuadra 
A mi ancianía sel cabo de escuadra. 
Juan Rufo. 

Manuel Andrés , sargento de Villagra, y 
Alonso de Roldan CABO de escuadra, y otro 
portugués. 

1!. L. de Argensola. 

-Cabo de escuadra de entrega: Mil. Pri- 
mer caro de escuadra de la guardia. 

-Cabo de fila: Mil. Soldado que está ala 
cabeza de la lila, es decir, lo mismo que cabo ele 
ala. En marina, cuando todas lasembarcaciones 
ó buques de una división ó escuadra navegan en 
una misma línea, es el que forma á la cabeza de 
ella. 

-Cabo de fogones: Mar. El que está al cui- 
dado y á la vigilancia de las cocinas. 

Cai'.h ih. c:r midia: Mar. Marinero de pri 
lucia clase que en los buques de guerra manda 
cierto número de hombres en las faenas de á 
bordo. 

-Cabo DE GUZMANE8: Mil. El cabo de es- 
cuadra principa) que en una compañía teníala 
preferencia sobre tos demás de su clase y gozaba 
dos escudos do ventaja al mes. 

-Cabo de labor: Mar. Cada una do las cuer- 
i i i sirven para el manejo de la maniobra. 

-Caro de LU015S: Mar El de escuadra en- 
de ido por semanas ó meses del cuidado y vigi- 
lancia de las luces lie á burilo. 

-Cabo de maestranza: líl que dirige una 
brigada de obreros. 

- Caro ni: m vil: Individuo de clase superior 
cu la marinería de un buque de guerra 

- Caih i de MATRÍCULA: Mar. líl matricu- 
lado vetorano , elegido por el comandante do 
ni. u ¡na de una provincia pai i los actos del des- 
empeño do su juriscieión sobre la gonti do mar 
de .lia. 

Cab í rui ia: Mar Kl oficial destinado 

i idar un buqu gido al enemigo: también 

Be [lama oficial y capitán de m < \a, 

('mío i i i : iiiinii \: Al 01 i . ¡ I quo va gober 

liando ia i la. 

Cabo i •■ da: En ol re guardo de Ren 

tas, el que ma uda una | I i d< guardas para 

impedir los con! cubando 



CABO 

-Cabo de ronda: Mil. Militar que manda 
una patrulla de noche. 

-Caro DESANIDAD: Mar. El individuo nom- 
brado por la .Imitado Sanidad de un puerto para 
la vigilancia y demás atribuciones de esta de- 
pendencia con relación á las embarcaciones que 
entren ó se hallen en cuarentena. 

Cabo he varas: Presidiario de mayor con- 
fianza éi menor condena á quien se encarga la vi- 
gilancia de un pelotón de confinados, en núme- 
ro de diez por lo regular, cuando trabajan en las 
obras públicas ú otras. 

-Cabo estirado: Mar. El que por haber 
servido el tiempo suficiente, ha perdido la rigi- 
dez de su colcha, está flexible, y no toma coca, 
codillo ó vueltas cuando se aduja. 

-Caro furriel: Mil. El que nombra el ser- 
vicio de cada compañía. V. Furriel. 

-Caro .mayor: Mil. Los romanos y los go- 
dos daban este nombre á los jefes de tila; pero 
luego pasó á denominar la categoría de los ofi- 
ciales superiores. 

- Cabo menor: Mil. Jefe de hilera entre los 
romanos y los godos; más tarde designó esto ca- 
lificativo á los oficiales subalternos. 

- Ca no SUELTO: fig. y fam. Circunstancia im- 
prevista ó quo ha quedado pendiente en algún 
negocio. 

Ese, amigo, es el otro género de ilustración 
de que me resta hablar para no dejar cabos 
sueltos. 

P.artolomé José Gallardo. 

- Secundo caro: Jefe militar de una provin- 
cia después del Capitán General. 

-Cabos negros: En las mujeres, pelo, cejas 
y ojos negros. 

Blanca de los cabos negros. 
Hermosa tan cabalmente, 
Que por esos negros ca ios. 
Diera el Rey sus cabos verdes. 

Francisco Manuel. 
-A cabo: m. adv. ant. Al caro. 

A cabo de un año en puuto, desde el primer 
día que le vi, murió: etc. 

Santa Teresa. 

-a caro de cien años los retes son vi- 
llanos; y a caro he ciento y diez, los vi- 
LLANOS SON REYS: ref. que alude a la incons- 
tancia de las cosas y á los altibajos que con el 
tiempo experimentan en su hacienda y lustre 
las familias o las personas. 

-Al. caco: m. adv. Al fin, por ultimo 

Pero al caro los dos se desasieron, 
Y otra vez á las armas acudieron. 

Ercilla. 
Ni habrá ira represada, 

Que al CAitii no engendr lio. 

Alonso he Hachos. 

¡Oh! Joaquín es otra cosa. 
[Qué despejado! ¡qué lino! 
"i al cabo es un capitán. 
Este si que honra a sus tíos. 

Bretón he los Hf.rreros, 

-At. cabo, ai, n loe fam. Después de 

todo, á pesar de linio, en último resultado, u 

CABO. 

... pien o (dijo Sancho) que al i vbo ni i vbo 

me ha ilc llevar el diablo. 

Cke\ antes. 

- Al. CARI DE CIEN ANOS, I s SEREMOS 

CALVO 6 VLVOS! ref. con que se. Idiota el pOCO 

aprecio que se hace de alguna i cuyocumpli 

lucillo larda niiicl n llegar, pues. Cuando 

realice é ite j .> habré s deja. I., do • 

Al, CABO ni. l \ JORN MU: loe I un I 

limo resultado, a la conclusión o terminación de 

aquello de que I Stá I rutando. 

,i I pié mulo te pediré al i vbo ; 

n."/./ que me dea el cielo ' 

PR. Lris ni i . i i i-, 
- Al, Mi" l'i l VÑO, M IS GOMF, i i \i i i. lo 
ih i i i, sano: ref. con que se indica lo mucho 
fragio 

los difunto I, en el pri i ic. • I pul de su I i 



CARO 



55 



I! Miele gd tai e ell l|l ICO- I | 00 I |>"1 

, CI1 el |)| I I lie, di 

lie, uto 

Al i 1 110 IH I MI \ me loo I mi \ en il.piie- 

ia |i M I, poi li lilil. \ i lie, I i qui SI li di' 



Usase más comúnmente para dar á entender lo 
dispuesto que está uno á arrestarse á todo, con 
tal de lograr su objeto. 

... confirmo el don que os he prometido (di- 
jo D. Quijote) y juro de ir con vos al CABO 
del mundo hasta verme con el fiero enemigo 
vuestro, etc. 

Cervantes. 
-Al cabo de i os años mil, vuelve el 

AGUA POR lio SOLÍA IR, o ll i i yin LAS AGUAS 
BORDO SOLÍAN IR. Ó TORNA El. AGUA Á su CUBIL: 
refs. que advierten que con el transcurso del 

tiempo tullían ciertas cosas a su primitivo ser. 
ó vuelve á practicarse lo que había caído en 
desuso. 

AL CARO DE UN AÑO TIENE EL MOZO LAS 

mañas he su AMO: ref. que denota lo mucho 
que influye en los inferiores el ejemplo de los 
superiores. 

-Ai, cabo Y Á la POSTRE: loe. fam. Después 
de todo, al fin, por último. 

-Al caro y al fin: loe. fam. Al fin y al 

CABO. 

-Atar caros: fr. fig. Reunir especies, pre- 
misas ó antecedentes para poder venir en cono- 
cimiento del resultado ó consecuencia que se 
desea obtener. 

Hallamos en la Historia general tanta mul- 
titud de cabos pendientes, que nos pareció 
poco menos que imposible el atarlos sin con- 
fundirlos. 

Solís. 

Fué cotejando sucesos, fué atando cabos, y 
halló el fin. 

Juan Martínez déla Parra. 

-¡Áteme usted esos caros!: fr. fam. con 
que se da á entender la incoherencia o despro- 
porción que resultado lo que alguno sostiene; ó 
bien, la concurrencia de dos o mis sucesos que 
por su índole y naturaleza se repelen. 

-Cabo adelante: m. adv. ant. Cabade- 
i.an n,. 

-Dar cabo: fr. ant. fig. Dar luz, abrir ca- 
mino. 

-Dar cabo Auna cosa: fr. Perfeccionarla, 

darle la ultima mano. 

... aquella perseverancia tan constante que 

llej,, de cilio a cabo, hasta subir a la cruz y 
de cu. 1er al infierno, y ilne CARO al :egocio 
de nuestra salvación. 

fu. Luís he Chanada. 

Dar cabo nc, una persona, ócosa: fr. Aca- 
barla, destruirla, concluii con su existencia. 

...iba por mandato del ESmperadoi dat 
cabo he los cristianos. 

I ; 1 \ VDENEIRA. 

-De caro: ni. adv. ant. Ni ei vmi nte. 

-De cabo a caco: ni. adv. Del principio il 

í¡n. 

- Di: C m:u \ i: m:u: ni. adv. fam. I'i C VBO \ 
CABO. 

-jHas leído el |¡bi i D cabo á rabo. 
l'l'UN \n Cabai/i ero. 

Echar \ c vbo un negocio: fr. ant. i lon- 
charlo, olvidarlo, 

- En CABO: ni. adv. ant. Al. C VBO. 

- En mi CABO, l'A tu . Muí, i U0AB0 

m adv. En mi solo cabo, en tu s< 

EN su SOLO CABO, OtC, La Academia lacha de 
anticuado aquel modo do dócil ¡en inda 

I lO e I, lile lie, ell , 

bii n lo e i el equivaloute i que i timo poco 

mas abajo al 1 

Buen siglo haya, que leal aun ¡ y buena 
compañera mo fue; que jamás i 
cosa i i esl nulo olla , 

/ ■ 
En mi i i n su 

VBO le: ni, adv. fam. A lilis solas, ., 

tus SI 

I' |'A II une \ i CABO me una cosa. ,', u. 

o vbo m i \ i m i i . ti fig, j tiiii. I labor en- 
tendido bien algún i CO! I '. I emprendido todas 
aus circunstancia 

I! l'A n M > \ i:n. o M l , ■ 

i ir, en el lin de la 



56 






... y estando mayaiCABO la enferma, po- 
ni,. : -ano luego. 

RlVADJSNEIRA. 

- Habéis sudado, y ñaua ai, cabo: ref. con- 
tra los que, después de haber sudado y ti 

do mucho en hacer alguna obra, la han i rrado 
nlo tan imperfecta, que no sirve para 
nada. 

Hasta el caco del hundo: Inc. fam. Ai. 
¡i. MUNDO. 

Viéndome resuelta en mi parecer, se ofreció 
á tenerme compañía, como él dijo, hasta el 
cabo del mundo. 

1 'l HV ANTES. 

JUNTAE CABOS: fr. fig. ATAK C IBOS. 

- Llevar á cabo, ó al cabo, una cosa: fr. 
Ejecul luirla, darle cumplimiento, lle- 
varla a efecto, realizarla, ponerla por obra. 

... pidiendo á Amor que se llevase pronto á 
CABO la boda prometida. 

V mera. 

Llevar á cabo, o alíalo, una cosa: fr. 
Dar ' ibo. 

- Llevar á cabo, ó al CABO, una cosa: fig. 
Llevar hasta i 

Llevar hasta el caro una cosa: fr. fig. 
Seguirla con tenacidad hasta el extremo. 

X" n\EK CABO NI CUENDA una cosa: fr. 
fig. y fam. Estar tan llena de dificultades y 

lies, qui no se sabe eco ponerla en 

claro ó por dúlld ' 

Pensé SAI'.ER 1'iiR EN LADO, Y ENFERMÉ 

iTRO CABO: ref. contra los (pie. guiadospoi 

la apariencia, entran ron poco reparo en algún 

udicial, y lo echan de ver 

cuando ya no tiene remedio. 

■ DE una cosa, ó AL (' UVi 
PE LA CALLE: fr. fig. V fam. Esi IB AL CABO 
DE UI I l CABO DE LA CALLE. 

i i cabo: m. adv. Ex- 
tremadamente. 

■.auto y cnerdo para 
que : \i:<). ni 

que alguna vez deje con voz ele rey de honrar 
al pui 

Fr. Antonio di Gi e\ ara. 

Pon -i ni. adv. De ningún 

modo, por ningún i lio ó concepto. 

i na*: fr. fig. Aim: 

CAROS. 

(i . . : lerdas que con el nombre 

II marina constan, según 

su gruí o cuatro cordonn Se 

i en que su aplica 

'■ion c i la 1 m 

So h 
y al torcer ¡US fiel, ras p . '.laman 

de que 

ibo distiul . como 

'■dones y 

; ner que esta 

f poi o -i' ¡de 

En la 

i 

n de la jerarquía militar. I 

Jadea in- 
cui rpos 

n la índole ,! 

, 1 cali 

A n 

ni un ioi .1 di 



CABO 

800 á 1 000 hombres. Corta vida alcanzó este 
título; muy poco después se transformó La co- 
límela en unidad orgánica de carácter perma- 
nente, cambiando su nombre por el de corone- 
lía, y entonces se llamaron coroneles los anti- 
. colunela, los cuales se convirtie- 
ron algo más tárele en Maestres de Campo de 
los tercios que desde 1534 sustituyeron á las 
coronelías en la organización militar española. 

Según Clonard, la voz cabo se aplico en el 
siglo XVI al capitán más antiguo de una tropa 
de infantería, cuando se juntaban en destaca- 
mento varias compañías de un tercio; y esto in- 
dica que dicho vocablo expresaba en rigor el 
concepto de mando ó jefatura suprema. K igual 
superior concepto se le asignaba en la caballería, 
como lo demuestra la organización dada á este 
arma en el siglo siguiente por el Cardenal In- 
fante, Gobernador General de los Países Bajos; 
entonces se estableció que al agruparse las com- 
pañías de jinetes para formar trozos, tomaran el 
mando de estos cuerpos los capitanes de mayor 
no rito, expidiéndoseles patentes de' «dios, con 
que ejercieran autoridad sobre los otros capita- 
nes, aunque fuesen éstos más antiguos. 

En plural, con la palabra cabos se designaba 
en los siglos xvi y xvn á los jefes principales 
de fuerzas reunidas en número ele cierta consi- 
deración; y asios frecuente el que en los rela- 
tos de las operaciones militares de aquella época 
famosa de nuestra historia, se hable de juntas ó 
reuniones de los cabos del ejército, para expre- 
sar cosa semejante á los Consejos de generales de 
los tiempos modernos. 

El cabo de escuadra tuvo su origen en el si- 
glo xvi, señalándose desde aquella fecha con 
este nombre el jefe más inmediato del soldado. 
Existían, en las compañías de los tercios, ca- 
bosdt escuadra, que según decretode lfi84 eran 
elegidos por ios capitanes de las mismas com- 
pañías. Durante los siglos xvi y XVII parece que 
no hubo división alguna en la clase de cabos, y 
que pertenecían todos á una categoría. Tero muy 
luego de comenzar el reinado de Felipe V. al 
introducirse en 1704 algunas modificaciones en 
la organización dada á la infantería por la Or- 
denanza de 1702. conocida por la segunda de 
Flandes, aparecieron en cada compañía tres cabos 
de escuadra y tres segundos robos de escuadra. 

Igual que en la infantería, se encuentra ya 
el cabo en la organización que en el afín 1512 se 
asigno á las tropas del arma de caballería; en 
cada compañía de es id ¡ion entonces 

lineo cabos, comoclase única comprendida entre 
el alférez y el soldado. Mies adelante no figuran 

l egla general los cabos de escuadra en las 

. dadas a los ' ueipos de jinetes en 
la .segunda mitad del siglo xvn, ni en las pri- 
. un que se dispuso el arma en el reinado 
de Felipe V, donde aparecen los nombres fran- 
ceses de mariscales de logis y brigadieres paro 

eñalai la ola es infe es a la de oficial; pero 

nuevamente surgió el cabo en las compañías de 

caballería al pi idiar el siglo pasado, subdi- 

vidiéndose después la .lase en ! 803 ■ n ca os 
primeros y segundos, ionio ocurre en la actúa 
lidad. 

En la artillería existía yaasimis estada 

los comienzos de la centuria últi- 
ma ; en 170' tdra y ca 

I ' II ' i'la una de la- pal. lasque loi - 

I i trOpa 'I'' aquel .'lleí |"> 

La categoi ¡a, elevada ou la milicia, de ■ 

no tiene remoto abolengo. Se estableció 
po E¡ il Orden de '¿<> junio 1800 donde ■ . pri 
vino que en cada capitanía general había de 
ejercei esas funciones un Oficial General anear 

g ido di i. i ii 1 1 i i al i ¡api loneral en ansí n 

eias, vai tnti , ü onl I tdcs. El objeto de la 

a di i ' ii le Scgumlo ' 'abo . i ué ovil ar 

qu.' iiea-.|olial».ili en los ex- 

II Opal J H'll '1' I'" III In- lili 

¡udii ¡al 'i' ui ' .1 

I ip ■ fil I' . I'ái V ll'llel (1 

irobado por Real Di roto di " i de di 

di i . ' i H Inerpo de Estado Mayor 

di ipiti i ■ 

el. ie ■ G " i ii.el.u. i militan do 

id ..i idencia, j icl nalmonte con 

.i. ¡gantes, dobi n i r 

1 1 , . : ¡e i 1 1 1 le' 
i. i y Filipino ol Si gu too I 'abi 

ii ti f ii n ci il i o i ■ i ' 

por Real 1 Id rctodi 2no\ ¡omhri i : ' 
o l. i poso ¡oni lili i'inn 



i ABO 

jefe superior encargado di la Subin p 
de las tropas bajo la dependencia del Capitán 
General respectivo, que a la vez ejerciera, e] co- 
metido de Segundo Cabo, si otra eosa no se de- 
terminara en algún caso especial. Declarados 
en 1853 los Capitanes Generales de Ultramar, 
Directores é inspoctoreí natos de todas las ar- 
mas é institutos de los respectivos ejércitos, el 
Mariscal de Campo, ScgundoCabo de la capita 
nía General de Cuba, Puerto Rico ó Filipina . 
es también Subinspector de los cuerpos activos, 
milicias y voluntarios, y á la vez Gobernado) 
militar de la Habana y suprovincia elquc ejer- 
ce i i ■ funciones en la isla de i ¡liba. 

-Cabo de hacha cimarrón: ]¡ot. Árbol 
abundante en las islas de Pinos, Cuba y Santo 
Domingo, que corresponde ¡ la especie Cigna- 
raya spondi&ides, Jacq.,de lafamilia de las Me- 
liáccas. Adquiere una aluna de 8á 10 metros y 
un grueso de medio metro. Tiene la corteza blan- 
ca y quebradiza, delgada y adherida al leño. 

La madera es ligera fuerte y correosa, á pri .pó- 
sito para mangos de herramientas, varas de ca- 
li no j. y ti nlo lo un. exige elasticidad y tenacidad; 
amarillenta y de libra recta. Rompe á diagonal 
corta en la flexión, y al largo sin astilla en la 
tensión, haciéndose después torcida. Su peso es- 
pecífico es de II. 79. 

En la isla de Cuba se crían las especies si- 
guientes: Gignaraya habanensis, Jacq., y Cig- 
naraya minor, A. Rich. (cercanías de Canasi). 

-CABO NEGRO: Bot. Palma de las islas Fili- 
pinas, correspondiente á la especie Car ¡iota onus- 
la; también se aplica este nombre á las fibras 
de los peciolos de sus hojas, con las que 
se hacen las famosas cuerdas y cables que resis- 
ten la acción del agua dulce y salada por muchos 
años sin descomponerse. V. Canon'. 

-Car..: Gcog. Aldea en la parroquia de Santa 
Mana de Pinol, avunt. de Puebla del Brollón, 
p. j. de Quiroga, prov. de Lugo; 27 edifis. || Lu- 
gar en la parroquia do Santa María de Feones, 
ayunt. de Maside, p. j. de Carballino, prov. de 
fílense; 2S edifs. || Lugar en la parroquia de San- 
tiago de Siembro, aynut. de Allor, p. j. de La- 
biana, prov. de Oviedo; 41 edifs. V. San* José 
del Cabo. 

- Cabo (Ciudad del) óCap- Toion, en inglés: 
Gcog. C. cap. de la colonia inglesa del Cabo de 
Buena Esperanza, África meridional, sit. en la 
orilla de la gran ensenada o bahía de la Tabla 
(Tablí ó Tafel lian), delante del Tafelbergó 
Montaña de la Meseta, y unos 50 krns. al N. del 
Cabo de Buena Esperanza. Es, como dice nues- 
tro compatriota don Ventura de Callejón, cón- 
sul de España que fué hace ]" s años en aque- 
lla población ( El Cabo de /.'.o na Esperanza y los 
circunvecinos; Boletín de la Sociedad Oeo- 
, ti, Madrid: tornos VII y VIII), la ciu- 
dad de los ángulos rectos, con anchas calles que 
se .in in perpendicularmente sin ningún edifi- 
cio que llame la atención por su arquitectura, ' 
ciudad . -eiu ialnieiite c. .inercia], con casas muy 
CÓ las. ,le estilo inglés, todas pintadas de en- 
carnado, que es el color del polvo queen grandes 
remolinos viene á envolver la ciudad cuando so- 
pla el viento S. E. ó N. O. yqne puede consido- 
ral '■ como la única contrariedad que se experi- 
iiuiiiaeii aquel delicioso y saludable clima. Su 

i ,|| es de :;,'. Hllll almas , ¡neluj ' lelo en 
este número algunos miles de malayo-. Kl lle- 
ne ni" inglés predomina. La población indígena 
lia desaparecido, y aun también los descendien- 
tes de los colonos holandeses, refugiados en las 
haciendas del interior de la colonia. Mas lejos 
aún de la ciudad \ dol mar, se encuentra losbo 
tontotí \ lee Iiui huís En Capc-Town residen ol 
gobierno de la Colonia y el Tribunal Supremo, 
I l.i\ un "le po católico y oí ni anglicaiio. \ Uni- 
versidad fundada on 1858. I, os principal, edi 
ficios é instituciones son la Biblioteca Mu 003 

• I' 1 Mediodía de Afnea. Jardín bol 10, 

Hospital de Somorsot, < 'asa íi hospital de I.. ina 

l'ineros, duques, l'ab. de '_;as, castillo, cuarteles 

y fuerte [catedrales católico y anglicana de San 
ta Muría 3 San Jorge, cuatro Iglesias católicas, 

' i tu ida , llllerall.l independiente J I ... 

... ia presbil muí. ol palacio de la Sociedad de 

i VI u I I In- 1 ii ni" de jóvenes y el 

il l palacio del Pal I. I la\ lllln lias es 

cuelo v de \ i n mía magníficos. Un 

tranvía poní ii la oiud "I i n i icil o inic u ¡ón 

lli i . i . ■ i I '..mi y Sea Poní! 



CABO 

y está unida por medio do f. o. con las poblacio- 
nes inmediatas de Papendort, SaesRiver, Mow- 

bray, Bondebosch, Clare t, Phanstead, Wyn- 

berg. Otro f c. se extiende desde Capotown por 

Stellenboseh y Paarl en diré ion de Wélling- 

tmi y Worcestei Del pnerto salen casi diaria- 
mente vapores para Puerto Isabel, Natal y las 
principales bahías de la costa S. de África. Ex- 
portavino, lana, diamantes, plumas de avestruz, 
pieles de cabra, buey y oveja curtidas y sin cur- 
tir. Fundaron la ciudad los holandeses en 1652. 
Desde 1806 pertenece á Inglaterra. 

-Cabo (Lomas del): Geog. Parte externa 
occidental de la sierra Maestra, Cuba, en la ju- 
risdicción de Manzanillo. 

- Cabo Babbasa: Geog. Laguna en la Repú- 
blica Argentina. V. Huinoa-Renancó. 

-('abo Blanco: Geog. Aldea en el ayunt. 
de Arona, p. j. de La Orotava, prov. de Cana- 
rias; 26 edif's. 

-Cabo Bretón (Isla de): Geog. Isla adya- 
cente á la península de Nueva Escocia, Canadá, 
en otro tiempo -llamada Isla Real. Hállase á la 
entrada del Golfo de San Lorenzo, y está sepa- 
rada del extremo septentrional de la Nueva Es- 
coeia )ior el Estrecho de Canso. Su punta N. dista 
77 kms. del Cabo Ray, de la isla de Terranova; 
al S. E. se halla el Cabo Bretón que ha dado nom- 
bro á la isla. Un brazo de mar divide á ésta 
en dos partes; llámase Brazo de Oro. La par- 
te del E. , la más pequeña, es baja, con clima 
templado, minas de excelente hulla, y relativa- 
mente más poblada que la otra; en ella estaba 
la cap. en tiempo de la dominación francesa, 
Luisburgo, y se halla la cap. actual, Sidney. La 
parte del O. es una tierra alta y fría, con mese- 
tas casi despobladas en la región N. No hay 
ríos, pero sí muchos torrentes. La superficie de 
la isla es de 8100 kms., y comprendiendo la is- 
la Madama y otras pequeñas inmediatas, 11200 
kms. Tiene 80 000 habits., y se divide en cuatro 
condados: Inverness, el más occidental y mayor; 

Victoria, ttichi d y Cabo Bretón. Además do 

la hulla hay hierro y algún oro. El suelo en 
gran parte es poco fértil. Tiene mucha impor- 
tancia la pesca. 

///,/. Descubrió esta isla Cabot en 1497, y 
de ¡de los primeros años del siglo xvr fué muy 
frecuentada por los marinos vascos, normandos 
y bretones que se dedicaban á la pesca del ba- 
calao. En 1711. ruando Francia había cedido á 
Inglaterra por la paz de Utrecht la Acadia, de- 
cide' el gobierno francés fundar un estableci- 
miento permanente en la isla, ala que se dio 
el nombre de Real. Los ingleses se apoderaron 
ile ella en 1715, la devolvieron en 1748, de nuevo 
la conquistaron en 1757, y definitivamente quedó 
en su poder con lodo el Canadá desde 1763, to- 
mando su primer nombre de Cabo Bretón. En 
1819 fué agregada al gobierno de la Acadia ó 
N n i Escocia, y con ella figura hoy en la Con- 
federa ion I 'anadíense. 

I iBO Bretón: Geog. Condado de la Nuc- 
\a Escocia, en la parte X Iv de la isla de su 

nombre: ::oiiii kms, eu.nl. y :¡oooo habits. Explo- 
tación do hullas y madera; pesca. Cap. sidney. 

-Cabo Biietón: Geog. Aldeadel cantón de 
Saint-Vincent de Tyrosse, dist. do Dax, dep. 
do las Landos; 1500 habits. Su puerto tuvo 
gran importancia en otro tiempo, cuando el 
Ailour se abrió i vo cauce en 1360. 

-Cai:h Caribe: Geog. Caserío agregado al 
ayunt, do Vega Baja, p, j. de San .luán de 
Puerto tXii o 

-Cabo Chuso: Geog. V. Cabo Cosía. 

Cabo ( Iosta ó i \\ pe Coasi Casti i\ on in 
gh's: Geog. Establecimiento inglés él! la costa 
del Oro, < hunco ¡optenti ional, ñl i n ol p ii di 
lo i mía, cerca y al E do Elimina. Tiono 1 8 000 
liabil ncgi lato i y europeo Los indí- 
gena i llaman á lo ciudad Egua. E ita contiene, 
además do In i ibafia do [os ná1 urali , une 
igli ii \ uní' li i .i i do negoci tntes i m opeo \, 
Al S. do ella, sobre una punta de roca que For 

i" i ingulo obi nsi i I i dirección do la plaza, 

se alza ol en tillo do ( ibo Costo ó C ipe Coa I 
i la il lo, ai mado on 60 boca do fuego; i ¡i no 
la forma de dos triángulos di íguali con una 

ha a ' mi, on cuyos ángulo hay fuertes bn 

líenle ;. Po ioi l i fortali i mi i biblioteca, depósi- 
to di in ii innonto i o mi ii o , y i iho ■ i roñó 

TOHO IV 



CABO 

metros. La gran masa de granito sobre la que 
se eleva el castillo, ha recibido de bis indígenas 

el nbre de Roca de Tabara. Al O. hay un 

gran lago de agua salobre separado del mar por 
una lengua de arena y encajonado entre algunas 
colinas de poca altura; la colina del S. O. lleva 
el nombre de Edgecombe, y en las de la parte 
oriental ludíanse los fuertes secundario.- d'- Vic- 
toria, William yMacarthy. Los dos primeros 
son una especie de torres cilindricas; el tercero 
es cuadrado. En el de William hay un faro. El 
principal comercio consiste en marfil y polvo de 
oro, y alhajas de este metal caprichosamente 
trabajadas por los indígenas. El clima es de los 
mas insalubres de Guinea. Este fuerte fué uno 
de los primeros establecimientos de los portu- 
gueses, con el nombre de Cabo Corso, del que es 
corrupción el actual nombre inglés. Como El- 
mina, cayó en poder de Holanda en 1641. Toma- 
do por los ingleses en 1665, quedó definitiva- 
mente on su poder por el tratado de Biela en 
1667. Lo hicieron cap. desús establecimientos 
en la costa del Oro; pero á causa de la insalu- 
bridad del país, han trasladado en 1876 la cap. 
á Acra. 

- Cabo da Vila: Geog. Lugar en la parroquia 
de Santa María de Ardan, ayunt. de Marín, 
p. j. y prov. do Pontevedra; 30 edifs. 

-Cabo de Búhela: Geog. Aldea en la pa- 
rroquia de Santa María de Burela, ayunt. de 
Cervo, p. j. de Vivero, prov. de Lugo; 85 edifs. 

- Cabo deBuenaEspeeanza(Coloniadel): 
Geog. Región extrema meridional de África, y 
una de las posesiones ó colonias de Inglaterra. 

Limites, superficie y poblar ton, - Esta limitada 
al N. por el rio Orange, que la separa del terri- 
torio Namacua y del estado libre ó República 
del Orange; al N. E. y E. por el río Tees, afl. 
del Orange, los montes Stormbergen y los ruis 
Indne y Grandksí, que la separan del país de los 
Basutos y de la ( 'i.s-i 'al'rería, alS. por el Océano 
Indico y al O. por el Atlántico. Así, queda com- 
prendido entre los 28° y 35° de lat. S. y los 
20° y 33° long. E. Madrid, con una superficie, 
aproximadamente, de 500 000 kms.'-, es decir, 
como España. Pero administrativamente depen- 
den de la Colonia otros territorios que le han 
sido agregados en estos últimos años, tales como 
el país de los Gricuas del Oeste óGricualand, el 
país de los Basutos ó Basutoland, de los gran- 
des Namacuas, parte de la antigua Cafreria in- 
dependiente, y el Damaraland. Con estas ane- 

m , la superficie de la Colonia llega á los 

750 000 kms-. La da nombre el Cabo de, Buena 
Esperanza, situado en sus costas. La población 
es de 1 200000 habits., dolos que próximamente 
la cuarta parte son europeos, otra cuarta parte 
cafres, y el resto hotentotes, malayos y mesti- 
zos. La gran mayoría de los blancos ó europeos 
son los boers (burs), es decir, campesinos, des- 
cendientes de los primeros colonos holandeses. 
Los ingleses viven principalmente en la cuela 
des. En algunos dists. se encuentran descen- 
dientes de franceses emigrados con motivo de 
la revocación del edicto de Nantes. Los hoten 
totes, dueños del territorio occidental antes que 
llegasen los europeos, son boy los criado de ■ 

tos. Los cafres viven en la parte oriental, hacia 
el N. Los malayos son los descendientes do los 
que, en la época do la dominación holandesa, 
fueron trasladados desde .lava y otras islas del 

Archipiélago do la Sonda, casi como esclavos, y 

con objeto de aumeutarel número de trabajado- 
res, ó bien por consideraciones políticas: Para 
atraer población y poner en cultivo los fértiles 

tai uno; de la i 'olonia, si edén no pequeñas 

ventajas & los inmigrantes. Cada uno recibe del 
gobierno 80, y, si es casado, 50 aeres do buena 

tierra; adema , 10 por cada hijo .pie tengo mayor 

i H, no , j cinco por cola hijo do másdo un 
año de edad. El valor do dicha Horra y ol im- 

pOl tC del Viaje lil| I .1 a p e; Ose e|l ClllOO «1118 

lidades, cuatro años después do haborso estable 
cido el emigrante en lo < lolonia, Ca i tod 

alemanes. Hay lilla Sociedad qllc tiene i ib 

¡oto i raía' niños oxpósil ppbi i de lo 

viudas do Hol inda, Los emplí u 10 ipi n 

dici en diferentes ofici i al campo 

para dedicaí lo i la agí icull urn f hasl 

yoi i dad |iei iiiaucci ai constaiitonii ni' bajo lo 

protecci le dicho Sociedad 

( 'onñgura I ■ i ■ o 

tas do la I 'oloni i, lia dii lio, o pon 

don i los do O i Ai lánl ico •■ [ndií o Ln 



CABO 



57 



del N. O., bañadas por aquél, son llanuras are- 
nosas, cubiertas de hierbas y arbustos. AlS. O. 
v S. presenta el litoral varios cabos y bahías; 
los principales de aquéllos son el ya citado de 
Buena Esperanza y el délas Agujas, punta i 
trema meridional de África. En la costa O. la 
única bahía que ofrece ventajosas condiciones de 
seguridad y fondeadero es la de Saldaña. Al S. 
de ésta se encuentra la bahía de la Meseta ó 
Tabla Bay, y en la costa meridional las bahías 
Falsa, San Sebastian. Mossel, Pletenberg , San 
Francisco y Algra. El interior del país es una 
serie de terrazas escalonadas, paralelas á la cos- 
ta S., adosadas ¡i cordilleras que van ganan- 
do sucesivamente altura de S. á N. La cordi- 
llera más próxima a la costa y más baja recibe 
los nombres (de E. á O.) de Karadouw, Lange 
Kloof, Uteuiqua, Lange Berge, Svellendam y 
Zonderend Bergc. Esta cordillera sirve de base 
á una meseta que la separa de la segunda cor- 
dillera llamada Zwarte Berge (Montañas Negras) 
y más al O. Witte Berge (Montañas Blancas). 
Luego se encuentra el Gran Karru (Karru es el 
nombre indígena de estas mesetas), meseta árida 
y seca, y la tercera y principal cordillera que 
forma línea divisoria entre las aguas que van al 
Océano Indico y al río Orange. Es esta cordi- 
llera prolongación occidental de los Drakenber- 
ge de la Cafrería, y toma, de E. á O. , los nombres 
de Stormberge, Zuurberg, Sneeuwberg, Nieuwe- 
veld y Roggeveld. Su cima más elevada es el 
Comapss Berg en el Sneeuwberg (2 600 m. ) Una 
cordillera transversal llamada Drakensteenberg, 
Cardón, Olil'ont, Cedar Berg, etc., que corre 
de S. á N. en la extremidad Ó. de los Karrus y 
á poca distancia del Atlántico, forma el escarpe 
occidental de las mesetas; el punto culminante 
de este sistema es el Winterhoek (2 222 ni. ) 

Geología y minas. -Nótase gran uniformidad 
en la constitución geológica de los terrenos del 
Calió. La mayor parte de las montañas tienen 
inii leo granítico cubierto por enormes masas de 
gres cuarzoso. Donde el granito queda al descu- 
bierto, en lacinia, ésta presenta forma redondea- 
da: si la constituyo el gres su forma es plana, 
como la montaña de la Mesa ó Meseta (Table ó 
Tal'el) cerca de la ciudad del Cabo. El espesor 
de los depósitos que cubren la roca primitiva 
llega a 500 y 600 m. en algunas localidades, y 
parecen gigantescas montañas construidas por 
el hombre. Esquistos primitivos se han mezclado 
al granito, y la descomposición de estos esquis- 
tos ha dado el principal elemento de la delgada 
capa de arcilla improductiva que compone el 
suelo de los Karrus, llanuras casi desprovistas 
de vegetación. En cuanto á riqueza minera, hay 
oro en varios puntos de la Colonia, piro en can- 
tidad escasa par.) recompensar los trabajos de 
explotación. Lo mismo puede decirse de la [data. 
En el país de los namacuas abunda el cobre, ha- 
biendo minerales que dan el 70 % de metal 
puro. Los explota con buen resultado \s,Co7Hpa- 
ñía de las minas de cobre del Cabo. Cerca del 
dist. do Storraberg y en BeauforJ hay carbón de 
piedra. El mineral neis importante de la Colo- 
nia, es el diamante, que se i nem ni i 
río Orange, en el territorio llamado Grricuadol O. 
En 1867 llamó la atención de un labrador holán - 
di ., residenteen el dist. de Hopo Towu, el ra- 
li ce dinario brillo de una piedra con que jugaba 
el hijo de uno de sus vecinos. La conservo, y al- 
gún tiempo después la i m eñ mo cosa curiosa 

y sin sospechar lo que era a un comerciante lla- 
mado ( I KrllK E itO lO envió al Dr, Atliei - 1, lie. 

j pe i. tniriMi ule al Sr. lleritle, cónsul de Fran- 
cia en el Cabo. Se reconoció qui ora un dia- 
mante v fué vendido al gobernador Sir I', E. 
Wodehouso en 600 libras esterlinas. Muchas per- 
sonas so dedicaron entonces á buscar diamantes; 
hallóse otro on la misma localidad y un I 

en las orillas del río W ni, quo OS donde se han 

descubierto los mayores depósitos. En 1869 prin- 
cipiaron ya i atino 
los llam idos i confi 

■i . l i ' d ii : i i, 

gi La piedra do i ic no ln 

ma\ oí , de las oni i 

llam ida Star i (E trolla dol Sur 

do Áfrico ■, vendí.; i poi i i libi i ■ 

Su peso, antes do ser fallada, era de 83 qui 

1 I , i I i . a 1 1 dol Si 

berg determinan mo I M 

N. , le i l : 

meridional del l'ÍO Ol'fl il \t 






CABO 



i; al S. descienden hacia el Océano índico 
a través de lo? Karrus y cordilleras intermedias. 
Los principales afls. 4c la izq. del Orange muí 
los nos Tees, Krai. Stormbergkei, Zuurbí i ¡ki i, 
Malapo, Zeekoe, Brak y Hartebeest (V. Oli US- 
ge). Los que llegan sus aguas al Océano Indico, 
son los ríos Kei, Keiskamma, Great Fish, Busch- 
raans, Zondag, Gamtoos, Gauritz (formado por el 
Olifant y el Groóte) y Breede. El Olifant del 
O. , es el único río importante que desagua en el 
Atlántico, al S. del Orange. De todos estos ríos 
el único navegable es el Breede. Casi todos se 
secan en verano. 

¡a. -Como está ya en la zona templada, 
hay cuatro estaciones, pero inversas á las de la 
zona templada del N. De septiembre á abril 
reinan vientos del S.E. ; las nubes que traen 
quedan detenidas en las primeras montañasque 
encuentran, y allí se condensan y resuelven en 
lluvia, de modo que muy poco ó nada llueve en 
las comarcas del O. El fenómeno inverso sepro- 
ii invierno, cuando soplan vientos del X.O. 
Estos vientos periódicos refrescan la atm 

11 de la Colonia del Cabo un país muy 
sano. La máxima temperatura en verano es de 
:i'J ó 33°; en invierno rara vez baja á menos de 8" 
sobre cero. Por excepción aparece la nieve en las 
inmediaciones de los montes Nieuweveld y 
vberg. La cantidad de lluvia que cae es 
muy escasa; no hay bosques, y, por otra parte. 
aquel suelo arenoso ó mezclado de arcilla y are- 
na absorbe rápidamente las aguas. 

Producciones; agricultura y ganadería; indus- 
' vivadas. -A pesar de la escasez de lluvia 
y de aguas corrientes, la agricultura y la ganade- 
las principales riquezas del país. Los co- 
lono- han puesto gran empeño en hacer planta- 
ciones en los terrenos arenosos, con tan buen 
: ido, que en muchos puntos hay ya una 
capa vegetal protectora contra la plaga de arenas 
que hacían los terrenos improductivos. Las 
plantas que mejor se adaptan á este fin son la 
>, arbusto que se cría á orillas 
del mar y tiene ib' seis a diez pies de altura; la 
i higuera de los hotentotcs, j 
baya de cera. Esta última 
planta muy útil, pues de ella se obtiene 
una sustancia parecida a la cera, con la que se 
ni bujías. Prod cese ti ico de exi eli ate 
olonia, principalmente cu los 
i M.ilnc iiiny. Pikelberg, parte de la di 
' ibo I oíd Bokkeveld, Swellendam, Lan- 
gckloof, los valles de Scneeuwberg y Winterberg, 
Hoek y ol disl de Q n I ow n. Se 
iién echada y avena para a limento 
iballar. La cebada es poco apropia 

da pai • eza El centi 

que principalincni n la colinas nos 

elevadas del pal -1' los namacuas y en los Rog- 
Kl maíz : 

cultivi n la 

E Unidos. Los cafres cul 

■ ! mijo. Se prodin 

del río Oli 

dizado mucho y el 

arrurul li i ablí canl idades. En 

ncuen 

"i inte liabichuolas, 
etc. El a plan! ío 'I- ahelee El 

■ luce en los vall> delríoOli 

le Georgo. 

E esti ' 

euforbios, goma higo hotontot, 

| i ii 

IU1 I nc'Ci cu 

ouia. 

I." ifo 1 I' 

i 1 

1 i ortificarlos 

i 

I 

1 

' I . ! -m 1 1 

' 

I 



CABO 

del Cabo son originarias de Francia, y que los 
hugonotes franceses, que emigraron a la Colo- 
nia al ser revocado el edicto ,1,- Nantes, lleva- 
ron algunos sarmientos consigo. Todavía existen 
en Fransche-Hoeck algunas viñas muy antiguas 
que, según la tradición, fueron plantadas por los 
hugonotes. Las varíe, hules importa, las después 
I, n ,1c Francia y Alemania. 

En esta región del África abundaban los ani- 
males de toda especie cuando los holandeses lle- 
garon á ella á mediados del siglo XVII. Había 
elefantes, rinocerontes, hipopótamos y leones en 
gran número. Hoy es preciso internarse á 200 ó 
300 leguas del Cabo para encontrar algún ele- 
fante. El último rinoceronte de la Colonia fué 
muerto en 1S53, cerca de Puerto Isabel. Se en- 
cuentran algunos hipopótamos en el Great Fish 
River, y más en los ríos do la Cal'rería ingle- 
sa v en el Orange inferior. Hállanse leones en 
la parte oriental délos distritos de Queens-town 
y Albert y en el de Beaufort. La pantera, á que 
los habits. llaman tigre, es muy común. Salva- 
je ó domesticado vive el avestruz en varias co- 
marcas. Abundan la perdiz, la liebre y el cone- 
jo (muy diferente del de Europa). La fami- 
lia ,1c los antílopes es más numerosa cu el Áfri- 
ca meridional que en ninguna otra región del 
mundo; se cuentan treinta variedades. El búfalo, 
salvaje y feroz, se halla en los escasos bosques 
que hay en la Colonia, á orillas del Great Fish 
River. El buey del Cabo es notable por la di- 
mensión de sus cuernos. Apenas hay pescado de 
agua dulce. En cambio la pesca en el litoral es 
abundantísima. Hay aldeas de pescadores en que 
las costillas de. ballena sirven para cercar cam- 
pos y jardines; con las vértebras del cetáceo 
construyen muros enteros; desús paletillas for- 
man peldaños de escalera y las colosales quija- 
das sirven de puerta en las cabanas. Anualmen- 
te se exportan muchos cientos de toneladas de 
atún escabechado. Pero vive también en aquellos 
mares un pescado muy peligroso. Es un pequeño 
toad ó sapo marino (tetraodon HovJcenyi), de 
unas seis pulgadas de largo; el incauto que cune 
de su carne, muere á los pocos minutos. 

Desde me, lia, los de este siglo sella desarrolla- 
do considerablemente la industria ganadera en 
la Colonia del Cabo. Hoy el principal artículo 
ile producción es la carne. Existen inmensas ha- 
ciendas destinadas á la cría de ganado lanar, 
principalmente ovejas de lana merina, que han 
reemplazado á las antiguas y corpulentas ,1c los 
colonos holandeses. Hay también cabras de An- 
gora. Los caballos del Cabo son bastante apre- 
ciados; todos pertenecen á razas importadas, in- 
gleses, españoles, holandeses y aun árabes, 'fe- 
rial, les plagas de la riqueza pecuaria de la. Colo- 
nia son una especial enfermedad epidémicaque 
ataca ;í los caballos, y el insecto llamado mosca 
t ¡é-tsé (glossina morsitans), cuya pica, luía mata 
al ganado caballar y vacuno; por fortuna, en- 
cuéntrase solí -nte en algunas tierras del S. O. 

.1, I., i ¡olonia. 

lea industria hoy muy importante en la Co- 
lonia y cu toda el África meridional es la cría de 
avi linee. Las plumas de avestruz son ya pro 
.ludo, Id trabajo metódico del hombre api ¡ca- 
cado al arte de domesticar, como la lana, el pelo 
do cabra y la seda. Los labradores del Cabocon> 
¡a. o, x venden avestruces, como Ice, n con las 

ovejas, forman rebí s ó bandadas, y los rennon 

en establos apropiados. Hace veinticinco ó trein- 
ta a ños no so conocía la cría de avestruces, y para 
obtener su lie: soy codiciado plumaje el ani- 
mal era peí i guido y i ii ti, i i,,, 1 1, v loi Indígenas 
del interior siguen el misino sistema; poro en las 
haciendas de i,, colono io al uta \ cuida al 

i 'I ' 1 ÍCadO, J e ,',11111 MIS plumas 

,i nocí Idad de mal irlo Ai la csj ie aumon- 

i i en lie o düdi luir, j i ei iódií inte i ida 

animal tía nuova plum 
Organización poliíica y administrativa La 

i ',,1 a di 1 1 ibi rn id i por un I h log i 

. I., jio, 'pie , gobc loi y comandante i n 

efe, un ( Ion ojo li gi lativo oompui to di !1 in 

i,, lie. i v |,i, idilio pon-I presidenta del Supre- 
mo Tribunal di Ju i una \ amblen do 68 

i i- ¡ i - 1 1 1 , II"'. I, gido poi su 

i popular. 1 1 , 1. 1 lineo ] iño , nii 

el ¡iblí i il,| 1, las ,1" 

ólo cual io do I" pi ie ipn.li . funcio- 

lol gobiorno tonían to \ podínn to- 

innrpartí nn la dis, i iom pi votar; 

o general do la Col I il id 

noral do Justicia -ll o 



CABO 

v el Auditor general. El acta de 1872 suprimió 
c-ta prohibición, y desde entonces el Ministerio 
funciona como el gabinete inglés. Lo componi u 
el Secretario general, el Secretario do los \, 
gocios de los colonos, el Comisario de obras 
públicas y el Tesorero general. El Parlamento 
debe reunirse por lo menos una vez al año, de 
modo que nunca transcurra un período de doce 
meses entre la última sesión de la legislatura 
anterior y la primera de la inmediata. El presi- 
dente del Tribunal Supremo tiene voto consul- 
tivo en el Consejo ó Senado. Toda ley, para lle- 
gar á serlo, tiene que ser aprobada por el Conse- 
jo y la Asamblea, y sancionada por el Goberna- 
dor. Para la elección de individuos del Consejo 
legislativo, la Colonia se dividía en las dos an- 
tiguas provincias del E. y el O., cuyas capitales 
eran respectivamente Grahamstown y I lindad ,1,1 
Caho; la primera elegía diez Consejeros, y la se- 
gunda once. Para poder tomar asiento en el Con- 
greso se necesita ser gran propietario. Cada elec- 
tor tiene tantos votos como Consejeros hayan de 
elegirse, y puede distribuirlos como mejor le pa- 
rezca, dando, si quiere , los diez ii once á un 
solo candidato. Por ley de 1874 se dividió la Co- 
lonia en siete distritos electorales, cada uno de 
los cuales debe enviar tres representantes á la 
Cámara Alta. La Asamblea representa á los dis- 
tritos rurales y alas ciudades. Cape Town y 
GreenPoint envían cuatro diputados; las demás 
circunscripciones dos. También cada elector tie- 
ne tantos votos como representantes elija su 
circunscripción, y puede distribuirlos como me- 
jor le parezca. 

Las siete provincias en que se divide la Co- 
lonia, son: prov. del Oeste, con cuatro dist. , 
uno de ellos Cape Town; prov. del Noroeste, 
con siete dist. ; prov. del Sudoeste, con nueve; 
prov. Central, con ocho; prov. del Sudeste, con 
ocho; prov. del Nordeste, con ocho, y prov. del 
Este, con seis. Además existen los siete dist. 
indígenas de Basutoland, Fingoland, Tambeo- 
kieland, Idutwya Reserve, Nomansland yGreat 
Xainaqualand. Las principales localidades son, 
a, lemas ile Ciudad del Cabo ó Cape Town, que 
es la cap., Puerto Isabel ó Port-Elisabeth, en 
la prov. del S. E., en la costa meridional; 
Grabams-Town, al N. E. de la anterior y á 
veinticinco millas de la costa; London East, 
puerto de la Cafrería inglesa, al E. ; King Wi- 
lliams-Town, cerca de London East, en el in- 
terior, y Queens-Town, más al interior, y las 
tres en la prov. del Este. En estas ciudades 
predominan, como es natural, las costumbres 
inglesas. Casi todos los colonos europeos son 
protestantes de varias sectas. Hay algunos ca- 
tólicos y musulmanes. Los malayos, desterra- 
dos por los holandeses á la Colonia del Cabo, 
llevaron los primeros gérmenes del islamismo a 
hiparte meridional de África. En algunas po- 
blaciones de ésta han influido las practicas re- 
ligiosas de los malayos, modificando las de los 
europeos cristianos allí establecidos. Ningún 
carnicero, por ejemplo, se permite matar cerdos 
y venderlos, por temor de irritar ñ sus parro- 
quianos malayos y alejar de su tienda los cre- 
yentes de la religión de Mahoina, y asi tienen 
también que privarse de aquel animal los habi- 
tantes cristianos. 

Comunicaciones. - De la Ciudad del Cafo y de 
Port-Elisabeth parten varios f. c. hacia el inte- 
rior. El do mayor longitud es el que va desde la 
Ciudad del Cabo á Beaufort por Wéllington y 
\\,,i,e i,. Otro enlaza á la capital con Mal 
lueshury. El fe. de Wynberg transporta viaje 
ros do la. t 'indail del ( labo a los suburbios del E, 
do Tablc Mountain. Del Porl Elisabcth arran- 
can dos líneas hacia el Y j hacia Grahams- 
Town, i it i.i va desdo East London a Queenstown. 
¿demás do los f. c. , hay diligencias j coches 
carros que do las ciudades citadas salen <-¡\ de 
terminados días de la semana para todas las 
poblaciones importantes de la Colonia, para los 
( lampos do Diamantes y las Repúblicas dol ( irán 
go \ Transvaal. Losgrandes viajes al intoriorse 
hacen casi siempre en posados vehículo.. , pe 

cío de inmensa galera i iradas por cinco, seis y 
ha i i dioz pinjas do bueyes. Como frecuento- 
oieiii, una familia tiene que permaní r sema- 
nal ,iii ,11 . n aquel caí ro, estri completamente 
cor-rodo y provisto do lodo lo necesario. Es 

una casa en movimiento, Se par, mucho a los 

i , ¡one di , o go dol í,a toooi i il : i ieno, cuando 
rn, ii,, , 18 pií do largo, , todo ol com oy, oon 

lO - bUOJ ' He lll líl e oihl, ,|, I I 80 pie 



CABO 

Eisl. - El Cabo de Buena Esperanza fué des- 
cubierto en 1486 por ol portugués Bartolomé 
Díaz (V. Buena Esperanza). Once años des- 
pués, en 1 197, Vasco ili- 4 iniiiix doblo la extre- 
midad meridional del Continente africano y 
abrid camino por mar para las Indias Durante 
muchos años fué el < ¡abo punto de escala de los 
ii i\ ¡antes portugueses en su» viajes al Oriente. 
En 1620 dos buques de la Compañía de las In- 
di:,, orientales, tomaron posesión deél en nom- 
bre de Inglaterra; pero el gobierno inglés no dio 
valor á este lie, dio. En 1648 un buque holandés 
naufragó en aquellas costas, y algunos de i 
tripulantes, en tanto que esperaban el paso di 
otra nave que los recogiera á bordo, recorrieron 
y estudiaron el país. Sv.s informes decidieron á 
la Compañía holandesa de las Indias a enviar 
algunos colonos en 1651, fundadores de la ciu- 
dad y colonia holandesa del Cabo. En 1793 bis 
colonos se sublevaron y proclamaron indepen 
dientes. En nombre 'del Statudér, refugiado 
en Londres desde la ocupación de Holanda 
por los franceses, y en virtud de un con- 
venio con él, Inglaterra envió al Cabo una 
escuadra que se apoderó de la ciudad en 1795. 
En 1802, por el tratado de Amiens, la devolvió 
á Holanda, entonces República Bátava; pero 
rota la paz en 1806 volvió la Colonia á poder 
de li Gran Bretaña, y los tratados de 1815 
confirmaron á Inglaterra en la posesión de di- 
chos dominios. Los colonos holandeses se mos- 
traron hostiles a la tiran Bretaña y muchos 
, on la Colonia para establecerse más al in- 
terior, donde fundaron las Repúblicas ó Estados 
libres de Orange y Transvaal. En diversas épo- 
cas los ingleses lian sostenido guerras con los 
cafres de la región oriental, y consecuencia 
de estas guerras lia sido la anexión de toda la 
( lafrería á las Colonias del < 'abo y de Natal. La 
Cafrería británica fué anexionada en 1866; la 
Tierra de los Basutos en 1808, y las comarcas 
entre el rio Kei y Natal, así como el Gricua- 
laud, en 1880. V. Cafrería y Natal. 

-CabodeGata: Oeog. Aldea en el ayunt., 
p. j. y prov. de Almería; 270 edifs. 

-Cabo Delgado: Geog. Dist. septentrional 
de la prov. portuguesa de Mozambique, África 
oriental. Comprende toda la parte de la costa 
que va desde Cabo Delgado a la bahía d - Al- 
meida, con los establecimientos de Macimba, 
Pangaue, Luinbo, Quiaauga, Montepes, Arimba 
y Pomba, y las veintiocho islas del Archipiélago 
Quirimea. En una de éstas se encuentra lacap. 

d,d dist., Ibo. 

- Cabo de Vila: Oeog. Lugar en la parroquia 
, le Santa Eulalia de Banga, ayunt. y p. j. de 
Carballino, prov. de Orense; 29 edifs. Lugar 
en la parroquia de San Adrián de Vieite, ayunt. 
de Leiro, p. ¡- de Ribadavia, prov. de Orense; 

I I edifs. Lugar en la parroquia de Santa Ma- 
rina de Villamarín, ayunt. de Grado, p. j. de 
l'i i . i,, prov. de Oviedo; 26 edifs. 

-Cabo Frío: Oeog. C. cap. de dist. en la 
prov. de Río de Janeiro, Brasil, sil,, cerca y 
al \ del ' labe l'i io y en la orilla S. de] río lia 
juru. que comunícala gran laguna de Aramania 
con 'I Atlántico. Explotación de salinas en Las 
inmediaciones. 

i ! m.,,ii utianoó elGu uticoi Puerto de): 
Geog. Bahía en la costa X. de la isla de Santo 

I lomingo, República de Haití, Está fi ada 

al i> yS. p,,i la tierra, y cerrada al N.E. y al E. 
por unos arrecifes qtio desde bu costa meridional 

n 1112 ni liaCÍa el tí, lia ita | neis alia del 

paralelo de La punta Picolet, exl remidad occi 
di ni ,1 de La enl rail i La ciudad del i íuarico ó 

Cabo Haitiano, qu i ¡ene i lo non I l. 

tini. , i , o neta en on i pequeña sai, ana baja 
v panl mo i , aunque torminada por pl , , de 

inna q le i|, ni la en el I lie "Il S. I (, I la 

baliía pro tina á I, boc i del leí llaul dn- 

i . al S de la montaña di Píi olel , é inmedia- 
tamente al E ,1,1 cerro do Lorj , til 4a al O 

del cual se ,1 Ita i añas del 

Haut-du-Cap, cuyo | ■ ",, i el, I y Bcpton- 

tríonal alcanzan 905 m di ,ii ,,i i Enl rente 

,| ,'11 i , ,0 llelll l mi 'I mili Lie do la Aduana 

■, I ,1, I i \ I i nn 'l imilla ,1 N . cero , de la 

I ta de la Damas, I na poquoña batería; 

III i . al la, al pie ,|e I I II la II , dfl I 'iCOll I , I 

llalla 'I ,ie i ie ,1,- San José, y, i Il i ni 

el exl o S E 'l la ciudad lia; otra batel ia, 

cerca do la cual si n 1 1 i n de 



CABO 

la torre de Estaing. Fundada la ciudad en 1070 
con el nombre de Gap Fraileáis, fué cap. de 
la colonia francesa. Los negros la quemaron 
en 1793 y se rindió á Los insurrectos en 1803. 
El negro Cristóbal también la hizo cap. de su 
estado, la reedificó en parto y la dio el nombre 
de ( 'ap-Eenri. 

-Cap.u la Fuente: Geog. Lugar con ayunt., 
p. j. de Ateca, prov. de Zaragoza, dióc. de Si- 
g i, a a; 180 habits. Sit. entre Ariza y Sisamón. 
Terreno de buena calidad; cereales, vino y le- 
gumbres. 

-CaboR : Geog. Ayunt. del part de Ma- 

yagüez, isla de Puerto Rico; 17000 habits. Lo 
forman el pueblo del mismo nombre y los case- 
ríos de Bajura, Guanajibo, Llanos, Miradero, 
Monte Gran y Pedernales. Esta el pueblo en 
una llanura, cerca del mar, al O. de la isla. 
Magníficas salinas y extensos cafetales. Puerto 
cómodo y abrigado. 

-Cabo Rojo [Morrillos de): Geog. Vértice 
S.O. de la isla de Puerto Rico; son dos, el Occi- 
dental ó chico, separado de la tierra firme por 
un canalizo de 0,50 m. de agua, y el Oriental ó 
Grande, á un cable al E. del Chico, separado 
de él por unas playuelas de arena muy blanca. 

-Cabo Rojo (Puerto Real de): Geog: Este 
puerto, cu la costa occidental de Puerto Rico y 
cu territorio del ayunt. do su nombre, se abre 
entre la punta de Gueyes al N. y la. del Fuerte 
al S. , y tiene su entrada por un canal de 50 me- 
tros de ancho, siendo el único punto de la costa 
occidental de la isla, que con cualquier mal tiem- 
po ofrece seguridad y abrigo á embarcaciones que 
no excedan de Zí¡ ni. de calado; presenta en la 
playa un pequeño caserío, al O.N.O. del cual 
se forma un abra que da paso ala Charca, peque- 
ño puerto. 

-CahoSoto: Geog. Monte de la gobernación 
de la Pampa, Rep. Argentina, al S.O. de Tian- 
Trequen. 

-Cabo Verde(Islas del): Geog. Archipiéla- 
go del Océano Atlántico, sit. líente á la costa 
de África, á la alt. del rio Senegal y del ('abo 
Verde, que le dan, cubre. Es colonia portuguesa. 
Las islas más orientales distan de ¡a costa afri- 
cana unos 750 kil., y el archipiélago está com- 
prendido entre los 14° 45' y l/'oü' de lat. N. y 
Los l'. 1 " y -I ' 41' Long. O. .Madrid. Hay diez islas, 
además de algunos islotes, dispuestas en dos 
grupos. El primero, al N.O., comprende las 
cuatro islas de San Antonio, San Vicente, Santa 
Lucía y San Nicolás, con los islotes Branco y 
Bazo. Forman el segundo grupo, del S. E. , las 
islas de la Sal, Buenavista, Mayo, Santiago ó de 
Cabo Verde, Fuego y Bravo ó Salvaje, con los 
islotes Grande y Rombo. Los marinos llaman á 
ambos gruiios de Barlovento y Sotavento, res- 
pectivamente. La mayor de las islas es la de 
Santiago (1 239 k-. i La superficie de tod 
de 2850 k-'. y la población de 90 000 habits:, 
algunos poiin [ue os j casi todos negros y mu- 
latos. Son islas altas, algunas con montañas no- 
tables, entre lasque merecen citarse el pico de 
San Antonio ,-n la i.>la de Santiago, el Pan de 
Azúcar en la de San Antonio, y el pico del Fue- 
go J70II m. i Este ultimo es un volcán activo. 
Otro volean, ya extinguido, hay en | a isla de 
San Nicolás, el Gordo, de l 350 m, do alt, El 
clima es húmedo y muy cálido y mal ano, obre 
todo al terminar La estación de la, lluvias, quo 

dina de ago i o o i, nibie. Fui le liai en 

grandi i si rago la fiebres perniciosas, la disen- 
tería v Los , olico coi radoa de caí ácti i i pidí 
mico, líl suelo es volcánico, OIUJ quebrado y 
poco fértil. El agua corriente o a io i en ca 

toda - la i la . Cío haj bo que . al na 

otro grupo de árboles, principalment, p i 
j , ocotí ros, El mil ¡ e) algodonero crecen sin 
culi ivo. En general, la flora indígena d 
piélago es una continuación di lo del Sallara 

r bao introducido otras pli [lio, i on 

las del país, pro |" ia, i ,i, ,l- i allí j ba 

i . tal ,■ i irroz, ol ni tíz, el mijo, la 

vid, la ii,i-l. izúcar y ol tai,. i,-,, En i - 

aielaiil, lima 1.a I ,i; ■■■ ' i u I a ,a 

,-,,11 II, ■ 11, II, la la planta. ¡OH I 011 ak ,111.1 

importancia los ganado cu dlar, a mal y mu 
lar. La , on muy iiumoro 

la ',,i,i ;a franca qm 

lo£ lii pecto ú la pobl " ion indi ¡i na lian 

mpui to Ugunoa que la forma /a 

¡lados do la - ■ .,..., , , 



i Al;n 



59 



los historiadores portugueses afirman que cuan- 
do fueron descubiertas las islas estaban despo- 
bladas, y los primeros colonos europeos oriun- 
dos del Algarve, compraron en la costa de Gui- 
: -o número de esclavos, que han dado 

origen á la población negra del archipii 
1 lia cruzado de tal modo con los portu- 

gueses, que apenas se ve ya el tipo negro puro. 
El idioma revela también este cruzamiento de 
ambas razas: es una mezcla de palabras africa- 
nas y del antiguo portugués, á que llaman len- 
gua criolla. La cap. del archip. es Praya ó Porto 
Praya, en la isla de Santiago; pero el goberna- 
dor portugués reside casi siempre en la isla 
Brava, cuyo clima es más sano que el de Praya. 
En la misma isla de Santiago se encuentra la 
ciudad episcopal del mismo nombre. Los prin- 
cipales artículos de exportación son sal, aceite 
de palma, pieles y cueros. 

Hist. - Refieren algunos á este archipiélago 
las islas Hespérides u Occidentales de que ha- 
blan los geógrafos antiguos. Su descubrimiento 
data de mediados del siglo XV. En 1450 el ve- 
neciano Luis Ca da Mosto, yelgenovés Antonio 
Usodimare vieron y exploraron dos islas, á las 
que llamaron Buenavista y Santiago. En 1402 
completó ,1 descubrimiento el genovés Antonio 
de Noli. Sin embargo, algunos autores antepo- 
nen el viaje de Noli al de Ca da Mosto, y afir- 
man que fué aquél el descubridor del archipié- 
go en 1450. Lo cierto es que bajo la dirección 
del célebre infante portugués D. Enrique se 
liizo el descubrimiento, y que el archipiélago 
quedó y sigue bajo el dominio portugués. 

CABO: Geog. Lugar con ayunt. al que están 
agregados el lugar de Vilar, y las aldeas de Pu- 
jaly Señus, p. j. de Seo de Urge], dióc. de Ur- 
ge], prov. de Lérida; 640 habits. Sit. cu terreno 
montañoso y quebrado, cutre Seo de Urgel y 
Figols; algunos cereales y legumbres, y cria de 
ganados. 

CABOALLES DE ABAJO: Geog. Lugar en el 

ayunt. de Villablino, p.j. de Muriasde Paredes, 
prov. de León; 04 edifs. 

-Caboalles de Arriba: Geog. Lugar en el 
ayunt. de Villablino, p.j. de Muriasde L'aredes, 
prov. de León; 50 edifs. 

caboche (Simón o Simón] i : Bíogr. Uno 
,b' los jefes de partido de Los borgoñones de Pa- 
rís, a pian, api, ,- del siglo XV y bajo el reinado 
de Callos VI. Era carnicero de profesión y ad- 
quirió gran importancia entre los de su gremio, 
desemp i, indo un importante papel en las tur- 
bulencias qin- ensangrentaron á París,! 
del asesinato del duque de Orleáns por .luán Sin 
Miedo. La facción que mandaba Caboche se lla- 
mó d,' Los cabochinos y se componía de quinien- 
niceros. Se ignora el fin de su ji fe. 

CABOGBOG: ni. Bot. Árbol de las islas Fili- 
pinas, que corresponde á la especie Ca 
grossularoides, Ulan ... de la 1 imilia de las Eu- 
forbiáceas Tii ne las boj 1 1 elíptii a -. con punti- 
ta en el ápice, entelas y con pelillos, sobre todo 
en lo bordes. Flores todas hei in ifi oditas, ti i 
mínales en racimos lai o , ipretados, de unos 
il ¡un tros de lai ¡o. Fruto en drupa glo- 
bosa . caí no ', con una muy comprimida, i on 

!i,,\ OS y una semilla. 

irbol alcanza una altura de seis motros 
El fruto es agrio. Empléase para 

qt I' -i iua a las fraguas. Esto pro 

ducto despidí muchas chispas, produoiendo 
ba I ,', i,' i nido. 

cabolitas: ni. pl. Etnog Pueblo de a\ 
n, ,t ieia Ptolomeo como morador de la regí 

que je hallaba (\a\ tira Ó I i' , ai li: díñente 

Cabul, capital del Cabulista!!, en ol país de Los 

Afj ii" i n ata «1 poi lo - hacia 

d año 33 de la Elegirá, j - itidos totalmonte 

un iglo En las llistl 

arabos so sucli ■ 

i rión unti ra di lo Cabolitas abre do 

i labal i'ue ,-,,! to cuai I a| odc 

ti de olla on 1504 ■ mucho 

tii mpo, l,i ta que ípo invadió el ln- 

i nd,' continuado siendo la 
, ipil il hasta n do la din i D 

uiana y boj 

CABOMBA: f. Hot Género di i 
Lcdónca ' 



60 



CABO 



CABOMBÁCEAS (de cdbmnba): f. pl. Familia 
de plantas dicotiledóneas talamifloras que Com- 
prende plantas herbáceas y vivaces que crecen 

eii las aguas dulces del Nuevo Continente. Hojas 
que sobrenadan en la superficie del agua, ente- 
ras y peltadas, ó que se dividen en lóbulos mas 
,iin 'nos finos; flores solitarias y extensamente 
pedunc diz con seis profundas divisio- 

nes ¿ is dispuestos en las series; es- 

tambres que varían de seis ;', treinta y seis. El 
número de los carpelos reunidos en ol centro de 




Cabomba 

la flor figura desde dos ó tres á dieciocho, es 
leral una mitad menos ¡pie los 
uno de aquéllos, más ó menos 
prolongado, ofrece solamente una cavidad que 
contiene dos óvulos parietales y pendientes; el 
ó menos largo, termina en un es- 
tigma sencillo. Fruto indehiscente, con una ó 
i ienen debajo de un tegu- 
mento propio un gran endospermo carnoso ó 
harinoso, ahuecado en su base formando una 
pequeña foseta en la cual se apoja un segundo 
permo deprimido y discoideo que contiene 
el embrión. 

prendí i" géneros Oabomba é Hidro 

i familia figuró largo tiempo entre los 
ii i pero su embrión es del to- 

do análogo al de las ninfea ea De i lando- 
He reunía esto dos géneros á la familia do 
i- y otros los agruparon con las nin- 

Pero ] ' qui esta familia se distin- 

ificientementi poi ts i irpelo distintos, 
óvulos sobrepuestos, y ]ior la 
u grano. 

CABÓNICO-. Geog Caseí > agregado al ayunt. 

■ I Cuba Puerto 

S , de la i'-l i de < Suba, jui i dio i m 

lalquiera 

i j fu entrada es un i afión común ñ 

dicho puerto y al di I , i u que dentro 

el oriental 
condn i Idera ó dái 

nto do dos mil] i de 
tnboca en dicho 

CABORAL I IPITAL. 

¡ i v maldades 

loe 

Azilla l ETA. 

1 

nuil OABOKAI 

i 
Azi 

CABORNERA 'l do l,i 

CABORN' 

I' 

I 



CABO 

CABORRECELLE: Gfeug. V. SAN JULIÁN DE 

Caboükeoelle. 

CABORREDONDO: Oeog. V. en el ayunt. de 
Galbarros, p. j. de Bribiesca, prov. de Burgos; 
22 edifs. 

CABOS (Los): Geog. Lugar en la parroquia 
de San Juan Evangelista de Santianes, ayunt. 
y p. j. de Bravia, prov. de Oviedo; 203 edifs. 

CABOSO, SA (de cabo, extremo): adj. ant. 
Cabal, perfecto. 

CABOT: Geog. Monteen la isla de los Estados 
perteneciente á la gobernación de la Tierra de! 
Fuego, República Argentina; es muy escarpado. 

-Cabot (Juan): Biog. Célebre navegante al 
servicio de Inglaterra. Floreció á fines del siglo 
decimoquinto. Completó el descubrimiento del 
Nuevo Mundo, poniendo, antes que ningún i tro 
europeo, el pie en el Continente americano. Ha- 
bía nacido en Venecia, pero sus relaciones co- 
merciales le obligaron a fijar su residencia en 
Bristol, á donde se traslado toda su familia, y 
adoptó por último como patria á Inglaterra. 
< lomenzaba por aquel tiempo la decadencia po- 
lítica y comercial de Venecia. Cabot, al tener 
noticia del descubrimiento efectuado por Colón, 
propuso á Enrique VII de Inglaterra que se bus- 
case un paso por el N. O. para ir á Catay. Sabía 
aquel monarca que el veneciano era un profundo 
eos grato y un navegante experimentado; po- 
seía además Enrique VII una verdadera ilustra- 
ción, y tenía la triste experiencia ele habei ai p 
tado demasiado tarde los ofrecimientos que 
Cristóbal Colon le hiciera en tiempos anteriores 
por medio de su hermano Bartolomé. Decidido 
por este conjunto de causas, aprobó en seguida 
el proyecto de Cabot, y remitió á este una comi- 
sión por la que le autorizaba, á él y á sus dos 
hijos, para tomar cinco naves de la Armada Real, 
para navegar por todos los mares, para someter 
á su pabellón todas las tierras que descubriesen, 
y para reservarse el quinto de los provechos de 
la expedición, no imponiéndoles más obligación 
que la de regresar al puerto de Bristol. Este do- 
cumento lleva la fecha de marzo de 149ti. En la 
primavera del año siguiente dióse Cabot ala vela 
con su hijo Sebastián, á quien estaba reservada 
la gloria de continuar sus descubrimientos en el 
Continente americano. Parece imposible que un 
navegante tan instruido como Juan Cabot no 
llevara un diario de su viaje, y así puede creerse 
que la negligencia ó la política británica han im- 
pedido el que tan valioso escrito sea conocido. El 
único relato auténtico del viaje de Juan Cabot 
se halla en una carta de su hijo Sebastián, que 
los historiadores del tiempo de Isabel aseguran 
haber visto en la Galería Real de Whitehall. Hé 
aquí este relato tomado de Lediard, quien, á su 
yez, parece que I" tomó de 1 'archas: «El año de 
gracia de 1497, Juan Cabot, veneciano, y su lujo 
Sebastián, partieron de Bristol con una. flota in- 
gle i v descubrieron esta tierra que nadie antes 
habír. hallado: esto fué el 24 de junio á las cinco 
déla mañana. Llamáronla Primera vista, poique 
fué la primera que divisaron por encima del 
mar. Dieron á la isla situada delante del Conti- 
nente el ia. mi. n de isla de San Juan, porque 
,,i i ¡barón allí, i egún parece, el día de San Juan 
Bautista, Los habitantes de esta isla iban cu- 
bil i tos de pieles de animales, con las que se 
creían muy adornados.* rundías agrega que 
m en ius guerra d treos, balli ta i, pi- 

I . de inideía y hondas. Halla 

ron i" di eniii id. ni ; que ol terreno era ostéi il 

ios y que ii ni. ni po ios l'ruios-, que 

i taba lleno di oso 1)1 meo y de ciervos, mucho 

más grandes que I" di E pa; que producía 

cantidad do pe » ado i especie mas 

grande, como las vea marinas y los salmones. 
Encontraron i l< nguadosde tres pie do lai go, j 
mucho pescado del que los lah ají llamaban bac 
\ i, ron también perdices, halcones y 

ion la singulai idad di que ovan 

. i torvo E ita pi a tiei ro 

Hite i ¡al i di i ubrió en i I9Í ora ol Labrador, 

i ha ta el ( ¡abo de la II la, ) volvió 

ol i on o "'i"" uto s i o ilvajj vi 

i n io ido u di 31 ubi uní, nto del t lonti 

in flti aillOl cano, pisado por i lol q i le 

a i 198, Poi osto pro] iso el historiado] 

■ I '. o, fui ■ II o lo 

S un ;n o ■! 1 1 ¡hiterra J la 

i una di I ucióu tal quo du 

lio ipo dijeron lo hi i loi 



('AlíO 

«Juan Cabot ha sido pava Inglaterra lo que para 
España I li istóbal Colon ; éste de i ubi ¡ó a I" 

pi lisias islas, y aquel hizo descubrir á los 

ingleses el Continente americano.» 

-Cabot (Sebastián): Biog. Navegante in- 
glés, hijo segundo del veneciano J un I íabot. N. 
en Bristol el 1477; M. en Londres el 1557. Des- 
de su niñez demostró felices disposiciones para 
la vida del mar. No había aúncumplido vein- 
tiún años de edad cuando acompañó á su padre 
en los viajes por éste realizados. Durante la ex- 
pedición de Juan Cabot al Labrador y la Flori- 
da. Sebastián tuvo el mando de una nave. En 
1517, persiguiendo el cumplimiento del sueño 
de su padre (V. Cabot, Juan), buscó el jiaso 
que debía conducir á la China por el Norte. 
vióse detenido por los hielos, y esta circunstan- 
cia, unida al descontento de sus subordinados, le 
decidió á descender hacia el S. O. Navegó por 
toda la costa de la América del Norte , re- 
corrió el Canal de Bahama y volvió á Inglate- 
rra, llevando de su exploración, entre otros pre- 
ciosos informes, nuevas noticias sobre la desvia- 
ción de la aguja imanada. En 1526, viendo con 
pena el olvido en que Inglaterra lo tenia, vino 
a España, donde se embarcó con el propósito 
de atravesar el Estrecho de Magallanes. Fraca- 
sada su tentativa, después de haber recorrido la 
costa del Brasil, regresó á Inglaterra, país en el 
ipieyaeran visibles las ventajas que el comercio 
había sacado del banco de Terranova. Estas ven- 
tajas despertaron el reconocimiento nacional, y 
Eduardo VI, en 1549, concedió al atrevido nave- 
gante una pensión déla que disfrutó Sebastián 
hasta su muerte. Además obtuvo Cabot, durante 
toda su vida, desde 1555, el titulo de goberna- 
dor délos mercaderes aventureros. Washington 
Irving, en su obra Vida y viajes de Cristóbal 
Colón, dice lo siguiente: «En el año de 1497, Se- 
bastian Cabot, hijo de un comerciante veneciano 
pero resiliente en Bristol, navegando al servicio 
ele Enrique VII de Inglaterra, llegó al Mar del 
Norte del Nuevo Mundo. Siguiendo la idea de Co- 
1 fué en busca de las costas del Catay, y espera- 
ba hallar un pasaje para la India al Noroeste. En 
su viaje descubrió á Newfoundland, costeó el 
Labrador hasta el quincuagésimosexto grado de 
latitud Norte, siguió el Sudoeste hasta la Flo- 
rida, y, cuando empezaron á escasearle las pro- 
visiones, volvió á Inglaterra. Solo quedan vagas 
y escasas relaciones de este viaje, importante 
por incluir los primeros descubrimientos del 
Continente Norte del Nuevo Mundo.» El histo- 
riador norte-americano lia incurrido cu el error 
de ai i ibuir al hijo los hechos del padre. Ténga- 
se eu cuenta, sin embargo, que, como hemos 
dicho, Sebastián Cabot acompañó al autor de 
sus días en el viaje por éste realizado, y al que 
se debió ol descubrimiento del Labrador. Consta, 
en eaml. ¡o, que Sebastián, en el viaje del año 
1Ó17, tocó en el Brasil, la Española y Puerto 
Rico, y que hizo sus exploraciones en nombre de 
Enrique VIII de Inglaterra. Se sabe que, poi" 
.-uenta de, España, exploró en su expedición de 
1526 (1525 según oíros) las orillas del Plata; 
construyó el fuerte de San Salvador o del Espí- 
ritu Santo, y regreso a Europa, por falta de re- 
curso en 1531. Está confirmado también que 
en 1552 dirigió la expedición inglesa que esta- 
bleció las pri ras relaciones de la Oran Breta- 
ña con Ari ingol, sien. lo nombrado gobernador 

do I i I i.lnpiliila lol loada para el I creio rull 

Ka ii La relación do los viajes do Sebastián 
Cabot fué publicada en \ o 1583, en lol. ) 

Caboi (Jokqe): Biog. Político iiorte-amevi 

ean... N. on Massachusetts on 1752; M. eu 1823. 
\,. tuvo en su primera, edad una esmerada edu- 
cación, o ingresó en la marina, do la que salió 

al] tiempo. Inteligente í íntegro en los ne- 

io un : ■ .iiiiil. .11, gó a si i mieiiil Ii I ( ¡en- 
grosó provincial j más tardo senador do I" E 
lados Unidos. Fue decidido partidario de Wá 
hington y coincidió con Hamilton en sus opi- 
niones respecto i la Revolución fram i 

CABOTAJE (de cabo): III. Sin " "le 

flCO que '•' lie .' por las inuiediiie is J II vista 

di la , .. ita d.l ni. ii 

- Cabotaje: Tráfico marítimo en las costas 
de determinado pan. 

... de Ii mu. i ' I pril ilegio) el i ...aérelo de 

BOTAJK, que |..n I i mayor parle es ni ■ 

niel . di 01 '¡ .1. ele. 

,lo\ la I, INOS, 



CABO 



CABR 



CABE 



61 



-Cabotaje: Mar. El Estado exige ciertas 
condiciones á aquellos á quienes confia el dere- 
cho de mandar buques dedicados al cabotaje así 
grande romo pequeño; en los puertos principa- 
les, tanto comerciales como de guerra, 
bran exámenes á menudo, prácticos y teóricos. 
El examen práctico para el gran cabotaje, versa 
especialmente sobre aparejo, maniobra de bu- 
ques y botes, y acerca de artillería; el examen 
teórico trata de Aritmética, el uso de los instru- 
mentos de navegación, cálculo de observaciones 
según fórmulas conocidas, manejo de las tablas 
de logaritmos, etc. En orden al pequeño cabo- 
taje ú ordinario, el examen es mucho más sen- 
cillo: se reduce á demostrar conocimientos en 
sondajes, naturaleza de los diferentes fondos, 
determinación de los escollos, sobre la dirección 
de las -corrientes, de las mareasy de los vientos, 
todo ello comprendido dentro de los limites 
asignados al género y extensión de la navega- 
ción. Cualquier viaje que pase de los limites 
asignados á la navegación de cabotají es de al- 
tura, y así ha sido preciso consignarlo en inte- 
rés de los segures y aseguradores marítimos. El 
plazo que se considera necesario para dar por 
perdido el buque y que los aseguradores puedan 
reclamar el importe del seguro, es, para el cabo- 
taje, de un año, á contar desde Las últimas noti- 
cias recibidas, y de dos años para los viajes de 
altura. Esta diferenciación de los viajes es tam- 
bién interesante desde otro punto de vista: los 
buques de altura han de ser mandados precisa- 
mente por capitanes, que han de haber sufrido 
exámenes mucho más rigurosos que aquellos que 
sufren los patrones del cabotaje. En el pequeño 
cabotaje, por último, el dueño del buque no res- 
ponde de las averías que puedan sufrir las mer- 
cancías que vayan sobre cubierta, sin el con- 
sentimiento escrito de los cargadores. TLnelgran 
cabotají ocurre lo contrario. En los puertos los 
armamentos para el craioto/e se hacen general- 
mente en participación con el armador, el capi- 
tán y algunos interesados escogidos entre los 
partícipes en el buque, tales como el construc- 
tor, etc. Esos armamentos se hacen á los n 
las condiciones citadas. Desde luego se separa 
del total del flete en bruto una comisión de 
7 por 100 que' se dividen por mitad el capitán y 
el armador. Los § de la suma restante se entre- 
gan al capitán, que guarda bajo su responsabi- 
lidad los sueldos y los víveres para la tripula- 
ción, los derechos de aduanas, corretaje, prác- 
ticos, etc. ; las otras tres octavas paites perte- 
necen á los asociados, que se encargan de reparar 
los desperfectos que ocurran en el casco y apa- 
rejodol buque. Antes los marineros navegaban 
voluntarios con un tanto de participación; [tero 
hoy, en razón á la carestía de los víveres, pre- 
fieren engancharse por meses sujetándose á un 
suelto fijo. Los ferrocarriles lian causado un 
grave perjuicio á la navegación de cabotaje. En 
1852, cuando la red ferroviaria era muy defi- 
ciente aún. y en su mayor parte se encontraba 
todavía en estado de proyectos, el gran cabotaje 
ascendía on Francia - y apuntamos estos datos 
como base estadística, y no los di E pail c, por- 
que éstos son muy incompletos á 282 000 to- 
nelada En I li ! e i .-ilr.-i di i-cinlió á 70 000. 

1. 1 "iin extensión del litoral francés, la gi an 
distancia que separa de los del Norte ó ' is puer- 
tos de] Mediodi '- debiendo costear la península 
ibérica para tra ladarse desde loa unos ,í bis 
li leen completamente imposible el inten- 
tar la lucha, con e peí in¡ is de éxito para éste, 
el gran cabotaje y los caminos de hierro, 
que en p di ... con tarifas reducida 

exponerlas á los infinitos riesgos que en bis bll- 

qn coi reii, i r. ni poi un l i mi re incía i. El pcqui 

mi cabotaje lia bu(i ido me n con lecui ucia de 

la oxplotación de los caminos de hierro, pero 
i rmbii M o liare on! ido; si tonelaje, que on] 51 
ei. i .li Francia do I 16000 toni ' ida . i endí i 

aún on 1 68 I 153000 toro ladas; pe s pre- 

eisn tenor en cuento que esa disi tción se ha 

efi i i tiado sido á expelí is do] ,.<■ qu¡ fio cabotaje 

00 iie 'i I Pin. mi, - mi lie. I.ip n de lieinp.,, 

, i, .d qui o, tiendo di di 1851 i ¡ 63 el p 

queño cabotaje francí do] Medito] i. i leí o 

de 60801 168 i "I i de arqueo. Juii 

to al cabotajt de vola exi 1 1 I cabotají do i p u 

1 1 i ifii ele i o pequeño buqui de e i i cal i 

iii i 64a ei muía pro ini miento i I cal ' y'i h cho 

en Francí i por modio du buqui do va] 

61 i I el i En lo tratado t] 

ido rociontomcnti cnlri difcreul 



ciones. como Francia, Inglaterra, Italia, Bélgica 
y otras, se fija la condición de que bes buques do 
una de ellas pueden ejercer el comercio de cabo- 
taje entre mis puertos respectivos indistinta y 
recíprocamente. En Inglaterra, cuya especial 
configuración topográfica es tan distinta de la 
que ofrecen los demás países, es donde menos ha 
sufrido la navegación de cabotaje por la concu- 
rrencia de las vías férreas; la importancia de esta 
navegación, á pesar de las vías férreas, de los 
muchos canales navegables y de la libertad de 
tráfico que disfrutan los buques extranjeros, es 
diez ó doce veces más considerable que en Fran- 
cia. En la investigación oficial mandada abrir 
en 1863-1804 acerca de la «situación de la ma- 
rina mercante» en Francia, todos los armado- 
res llamados, ó que espontáneamente acudieron 
ádeclarar, estuvieron conformes por unanimidad 
en considerar indispensable el mantenimiento 
de una severa protección contra la concurrencia 
extranjera, dando como fundamento de sus pre- 
tensiones el que en Francia los gastos de ar- 
mamento y de construcción son muy superiores 
á los que se ocasionan en los demás paíse poi 
las mismas causas; reclamaron asimismo la re- 
visión de los reglamentos relativos á la limita- 
ción del tonelaje, á la obligación de tomar prác- 
tico, y á la prohibición que pesa sobre los capi- 
tanes y patrones del cabotaje de navegar fuera de 
los caboc ; también reclamaron la adopción de 
medidas restrictivas contra la reducción de ta- 
rifas de transporte en los ferrocarriles; pero has- 
ta ahora sólo en un punto se han visto satisfe- 
chas esas aspiraciones que desde el punto de 
vista profesional son justísimas, sólo en lo refe- 
rente al examen que debe exigirse á los hombres 
de mar que como capitanes ó patronos quieren 
dedicarse á la navegación de cabotaje. Al poco 
más ó menos, en el mismo estado se encuentra 
la cuestión cutre nosotros. V. Comercio, 

CABOTSVILLE: 1,'cog. V. CHICOLEE. 

CABOVILAÑO: ffeog. V. San Román DE Ca- 

BOVILA.Ñ... 

Caboy: Geog. V. San Martín de Caboy. 

CABRA (del lat. copra): f. Hembra del ca- 
brón ó macho cabrío, mas pequeña que él, de 
pelo más áspero y de condición más mansa. 

... el olor que despedían de si ciertos tasajos 
de cauca que hirviendo al fuego cu un caldero 
estaban. 

Cervan rt.s. 

Estábase una cabra muy atenta 
Largo rato escuchando 
De un acorde violíu el eco blando. 

Iiualte. 

—Cabra: Máquina militar que se usaba anti- 
guamente púa arrojar piedras. 

-Cabra: /.Vos. Figura bastante rara cu los 
escudos de armas, en los que simboliza los países 
montañosos y las roí as in 

-Cabras: pl. Cabrillas, manchas ó veji- 
gas, etc. 

-Cabra montes: Rup.ic muía. 

Las i lbras monteses i on maj re qui las 

mansas, c i e en algunas partes de España 

eu las mas ásperas sierras y tierra de peña . 
Ai. o - o Martínez dj E pi ■ \ a 

Dicen do la cabra montes, que tiene al revés 

■ ■i i ■ irte, que al halagarla se eriza 

más. 

Fr. IIuui ensio Paravici 

-AÚN No ES PARIDA l.l CAU11 I 

CABRITO M VMA : ni COIll l'a los que In. 

til tnpodl -'-i i COI] ansia una. cosa, .sin cspi raí 

que [logue la opoi i unidad y i azón pai i 

guilla. 

- Cacha COJA SO Ql IEUE in l'A: i 
o da 6 entender que i 1 qro tiero ¡ 
lento debe apronl u 

I. 

I 'm:i; i i Vl\ \. i i \i l M U)R1 i M 

LA HIJA: n I. qUO di no! i que los hijo 

por lo común el o i brea de sus 

pelo 

Cargarle la» i i i un 

1 1 ici i qui i' i -i olo lo qu ■ ' tros 

b.i perdido 

' i i ii fam, 

E< liarl i lipa l qu 



- Echar cabras, ó las caceas: fr. fig. y 
fam. .lugar los que han perdido algún partido á 
cuál ha ele pigar solo lo que se ha perdido entre 
todos. 

- ECHARLE las i mi: \~ á uno: fr. tig. y fain. 
Cargarle las cabras auno. 

-La cabra de mi vecina más lechi da 
que mi la mía: ref. contra los descontentadi- 
zos que creen ver siempre mayoi prosperidad en 

el resultado de los negocios que manejan otras 
personas, que no en el que obtienen de los SUJ os 
propios. 

-La cabra siempre tira al monte: ref. 
con que se significa que regularmente ra 

con arreglo ala inclinación, educación, si:, ii a, 
natural, origen, etc., que cada uno tiene. 

-LOS QUE CABRAS NO TIENEN y CAÍ 
VENDEN. ,[il DÓNDE LES vienen? ref. que da á 
entender que los que, sin tener oficios nii 
gastan y triunfan largamente, ó lo hurtan, ó lo 
ganan por modos ilícitos. 

- Meterle á uno i isi lbrasen ei corral: 
fr. fig. y fam. Atemorizarlo, infundirle miedo. 

-Pul: DO SAETA LA CABRA, SAMA LA QUE 
LA MAMA: ref. CALLA POR VIÑA, CUAL LA .MA- 
dre salta la hija. 

-Tanto pi ca el que tiene la talla, co- 
mo EL QVi'. LA MAMA: ref. ALCAHUETES Y TU- 
NOS, TODOS SON UNOS. 

-Cabra: Zool. Mamífero rumiante, que re- 
presenta un género \ Capra) de la familia de los 
cavicornios, subfamilia de los ovinos. .Son muchas 
las especies do cabras que, reunidas á loi _■ ni ■■ 
ros Écmüragas y Aplocerus, forman el grupo 
denominado de los cápridos 

Son caracteres del género el tener los cuernos 
siempre comprimidos lateralmente, I i frente rec- 
ta, carecer generalmente de lagrimales y de 
glándulas en las pezuñas. Comprende : -i 
ro muchas especies, con las cuales se han forma- 
do varios subgéneros que algunos zoólogos con- 
sideran verdaderos géneros. Estos grupos 

son: 1.° Ibex, al que corresponde la Cebra de 
los Alpes (Ibex alpinus) y la Cabra 

• (Ibex hispawicus ) ; 2.° //.oves, que 
eompicnde la Cabra silvestre^ la doméstica (Hir- 
cvs agagrus), la I 'abra • An- 

gorensis), la Cabra de i 
niger),\dkCabraMainbricus(Hi 
la Cabra de la Tebaida (Hircos thebaieus), y la 
Cabra enana (Hircics reversas); '■',." Capra, al 
que corresponde la Capra de I 
acuática (Capra megaceros), que se conside- 
ra como tipo primitivo de donde derivan 
ñas de las especies anfc i 

Cabra de los .l ' \ z Alpinus ). La 
cabra de los Alpe, (Copra ibex, Capra alpina, 
/'.; i un hernioso 3 rdo ani- 

mal: tiene de i"',áoál"\üO de largo, de m ,80 




i do alto, j o pe o 7.'. y 

100 kilogramo Dodo revela 

i cu 

I. o Illa Oto pe- 

la IVeine n las piernas 

idos, 
y los o lllteli- 

i en ¡uviol lio; 

| ule los 

¡ i 

In iufi i ioi 

mto tu 



62 



I AI'.K 



mina el gris rojo; en invierno el gris amarillo 
leonado. El lomo es menos oscuro que el vien- 
tre y tiene una lista de color pardo claro, lige- 
ramente marrada; la frente, la parte superior de 
iza, la nariz y la garganta, son de un par- 
do oscuro; la barba, la parte anterior del ojo, 
la interior de la oreja y la posterior de las fosas 

is, tienen un tinte leonado rojo. Las ore- 
: i leonadas por fuera y blanquizcas 
por dentro; el pecho, el cuello y costados, más 
oscuros que el resto del cuerpo: las piernas de 
un ¡jardo negro; la línea media inferior del 
cuerpo, blanca; la cara superior de la oda, parda, 
con la punta pardo negra; á lo largo de las pin- 
nas posteriores se extiende una faja de un leo- 
nado claro. El tinte va siendo cada vez mas 
uniforme, á medida que el animal envejí 

El pelaje de la hembra es casi igual en un 

i! del macho; sin embargo, se distingue por 

icr ninguna lista en el lomo y por ser de 
nn color más uniforme, de un gris amarillento 

:nido en la parte snpeí ior, y de un gris más 

o en la inferior; su melé orta y 

menos ni uvada y no se notan indicios de barba. 
1 queñuelos tienen hasta la primera muda 

el mismo pelaje de la madre, y si son machos 

atan ya desde su nacimiento la lista oscura 
en el lomo. 

Ambos sexos están provistos do cuernos; los 
del macho son notables por su fuerza y tamaño, 
encorvándose hacia atrás directamente, forman- 
do aieo ó inedia luna; bastante gruesos en su raíz, 
y muy próximos á ella, se van adelgazando y 
apartándose cada vez más. 

Los cuernos crecen de una manera ilimitada, 

erto modo, siquiera mas despacio en los 
individuos viejos que en los jóvenes; i leu al- 
canza; i á 1 metro, siendo su peso 10 á 
ló kilogramos. Los cuernos de lahembra se ase 
mojan mas a los de la cabra doméstica qnc a los 
del macho; son relativamente pequeños, casi 
cilindricos, cubiertos de surcos transversales, y 
simplemente encorvados hacia atrás, no exce- 
diendo 0, 20 su extensión longitu- 

Los cuoi nos apa u fe en el individuo de 

un mes; al año no son aún más que unos simples 

tallos, que presentan junto á la raíz y encima 

i una primera protuberancia transversal; 

a los do tno apar ei¡ ¡ a dos ó i res; ;i 1" tn s 

• i - m , 50 de largo; el uúmero de 

■ nía cada vez mis y ni' mza la cifra 

ínl ícuatro en los individuos viejos. 

animales forman reducidas manadas, de 

las que viven alejados los machos viejos, excop 

l i del lo I ; minas y los 

individuos ¡o-.eiies eligen sitios menos elevados, 

D ellos tan mareada la tendencia a vivir 

■ Jo la falta de alimento 

o un frío excesivo puede obligarles á abandonar 

la. .Muestran:.!' insensibles á 

pero no su le 1 ¡sino 

cou lo tales parecen serles 

<■ i i panicus). - 
ibra montes i ■ i, íbex ¿Higo- 

nc el mismo 

lo Vlp i bien difiere 

■ nte .1.1 mismo por le. que mira á la for- 

los ; el i le. adulto melé de 

o m ,12 

que ti el liopo : mi ali uro ha ito la 

0™,; liasta el aero; la 

■ parte 'lela 

■ netros m 
idos tan cerca 
uno del olio en I li eparo hacia 

i cuatro cení 
i i -. .i 
principio, ■ i afue- 
ro al empezar 
I ' lll míe I II 



CABE 

dose sencillamente hacia atrás, presentándose 
cubiertos en las dos terceras partes de su lon- 
gitud de muchos pliegues anulares muy próxi 
inos los unos á los otros. 

El color y demás cualidades del pelaje, muy 
abundante en invierno y escaso en verano, cam- 
bian, nos. ilo según la estación, la edad, y el sexo, 
sino también, como acontece en todosios anima- 
les que inoran en las peñas, según la localidad. 
La muda tiene lugar durante el mes de mayo y, 
después que ha caído el bozo en grandes tíceos 
sos copos, continúan creciendo como de 
ordinario; el pelo, de color uniformo desde la 
raíz hasta la punta, alcanza una longitud de 
m ,02 á fines de agosto; se ha de notar, sin 
embargo, que conserva casi siempre la misma 
longitud una raya de pelos que á manera de 
melena arranca de detrás de los cuernos y con- 
tinúa hasta las primeras vértebras lumbares, 
y lo misino sucede con los de la barba y el 
hopo: la largura de los pelos de la raya ci- 
tada es de 0' ,08 á m ,09, los de la barba de 
0"', 00 y los del hopo de m ,12. El color domi- 
nante del pelaje es un pardo claro y hermoso, 
más oscuro en el dorso de la nariz, en la frente 
y en el occipucio, en cuyas partes está á menu- 
do salpicado de negro; son de este último color 
una mancha triangular que tiene el vértice vuel- 
to hacia el lomo, la cara anterior de las piernas 
y una raya en los costados, que separa la parte 
superior de la inferior; los carrillos, el labio su- 
perior, los lados del cuello y la cara interior de 
los muslos, son de un gris claro y las demás 
partes inferiores, blancas. Muy entrado ya el 
otoño empieza á crecer el bozo espeso, blando y 
ile un gris blanquecino, al propio tiempo que se 
decolora el pelo, que alcanza en invierno de tres 
á cuatro centímetros de largo; queda entonces 
muy espeso, de un pardo claro en la raiz, y os- 
curo en las dos restantes partes de su longitud 
En el pelaje de invierno domina el color negro 
pardusco y el gris; preséntase el primero de é 
tos en la frente, en el dorso de la nariz y en la 
parte anterior del cuello; el segundo entre los 
ojos y las orejas, en las articulaciones de bis 
mandíbulas, en los lados del cuello hasta los 
omoplatos, y en los costados hasta la mitad 
del cuarto trasero. 

El color del pelaje de la hembra sufre pocas 
variaciones: en verano es más claro que en in- 
vierno, y domina siempre el pardo claro ó. le oor- 
zo; lascaras anteriores de las piernas, desde el 
carpo y el tarso hasta los cascos, juntamente 
con una raya de O' 1 ', 03 de largura, por l ",0b'de 
anchura, la cual corre á lo largo del esternón, 
son negras, y de este mismo color manchado de 
gris las caras posteriores. Los pequeños se pare- 
cen á la madre, si bien su color es, en general, 
de un pardo castaño oscuro; las piernas son ne- 
gro-parduscas. 

La cabra montes se extiende desde las costas 
de] Golfo de Gascuña, basta el Mar Mediterrá- 
neo, y desde los Pirineos hasta la Serranía de 
Ronda. Habita en la sierra de Uredos, en la de 
Segura en Murcia, en la deCuencaj monte Ca 

i bien Valencia, en la Serranía de Ronda y 

Sierra Nevada, en Sena Morena, en los mont 3 
de Toli do mi los Pirineos y en todas las demás 

I i- \ ml.i cordilleras .leí N01 te v 1 ¡entro de E pa 

inda mucho en la sierra .le Gredos, y pa- 
recí I litar ¡"O < pli lo en la, n lanas de la 

costa cantábrica. 

La facii ó porte .le esta cabra difiere poco de 
la alpina, en cuanto .1 elegancia ó esbeltez y di- 

mmi iones, pero se ilisl inglle poli eel a II leu I e por 

I I color y, muy especial nte, por los cuornos. 

Hl pelaje 1 ci nicienl ojizo, mielo 

i, o que el del /'■• < alpinu ■ con la - palas, la 

pal le )upi ii" ■! '' ola 3 mía lile .1 qui se ' " 

1 ie ,i l., lo ¡odelí pinazo j que se prolonga li 1 ita 
1 , abi e di 1 oloi i" -i", l.a 1 pecie docrin que 

o ni. I I tupé 'I' I 00 ipucio y - oxtiondo por 
todo .1 doi " ' mucho neis pronunciada en la 

Bol 1 qi I ' alpina 

1'. 10 lo que mi ■!> tin -1 1 ii 'I ¡pecios 

n di p"i 1 dguna, loscuei no . Ii 

ontoi o' ' i" en d macho 5 muj re 
1 o la hembra. 

Cabra (11 ■ ' La cabro 

" 'I' /' "O, 1! lili el I I Mili . ' : 

■ , . l gartka ¡egócero* 3 - 

I lllll I" 'i pe , I 1I1. , .1. I" \ Ipi -.. 

11 lyor quo 1 1 ' 'ii 1 ■ 1 ica I Fu 

mol ¡o. niel l m ,50di largo la col 



CABR 

tiene m ,95 de altura basta la cruz y m , 97 ha ta 
el sacro; la hembra es algo neis pequeña. 

Este animal tiene el cuerpo prolongado, el 
lomo cortante, el cuello de un largo regular, la 
cabeza corta, el hocico obtuso, la líente ancha, 
el dorso de la nariz casi recto, las piernas largas 
y fuertes, los cascos obtusos, la cola mu v corta 
cubierta de pelos largos y crespos, los ojos pe- 
queños y las orejas regulares. Los cuernos del 
macho, largos y fuertes, miden m ,40 en los in- 
dividuos jóvenes y más de u" 1 , -Den los viejos; 
en estos últimos forman un semicírculo y mi 
aquéllos describen un arco hacia afuera. Muy 
juntos en la base, se apartan luego hasta el cen- 
tro y se encorvan después hacia adelante y hacia 
dentro. Hacia la mitad de su extensión están se- 
parados entre sí de m ,30 a U"\ 10 : cu la punta 
median de m ,12 áO m ,15 con .-mía diferencia, 
inclinándose ligeramente hacia afuera. Estos 
cuernos son comprimidos lateralmente, de arista 
aguda delante y detrás, redondeados y convexos 
en la cara externa; los individuos viejos tienen 
de diez ádoce anillos transversales y ungí. ni uú- 
mero de rugosidades. Cubre el cuerpo 11 11 bozo 
corto, bastante fino, y sedas largas, cerdosas y 
alisadas ; ambos sexos están provistos de una 
barba espesay prolongada. El color del pelaje 
es gris, rojo claro ó amarillo pardo, que tira al 
rojo, siendo menos subido en los lados y el vien- 
tre; el pecho y cuello son de un paulo negro 
oscuro; el vientre y las caras interna y posterior 
de los miembros de color blanco. Ocupa toda la 
linea inedia dorsal una faja pardo negro oscura, 
distintamente marcada y que se adelgaza en sus 
dos extremos; entre las piernas anteriores corre 
otra del mismo tinte que separa la parte supe- 
rior del cuerpo de la inferior. Las piernas delan- 
teras son ile un pardo negro oscuro por delante 
y á los lados, estando, como los posteriores, lá- 
xele- de blanco por encima del pie Los lados 
de la cabeza son de un gris rojo; la frente pardo 
necia; el nacimiento de la nariz y la barba de 
un pardo negro oscuro, y los labios blancos. 

La cabra de bezoar habita una extensión bas- 
tante grande del Oeste y Centro de Asia: se la 
encuentra al Sur del Cáucaso, en el Tauro y en la 
mayor parte de las montañas del Asia Menor y 
de la Persia, á mucha distancia hacia el Sur, en 
varias islas del Mar Mediterráneo, especialmen- 
te del Archipiélago Griego, y quizas aparecen 
también cu las más altas cordilleras de la pe- 
nínsula helénica. Según reciente.- investigad s 

no cabe duda que este animal es el misino de 
que habla Homero en la descripción de la isla de 

loS Ciclopes. 

No es fácil empresa apoderarse de estos ru- 
miantes, porque habitan en las altas montanas y 
saben ocultarse muy bien. 

Grande es el provecho que representa la caza 
del pasciigeu el monte Tauro; la carne es tierna 
y delicada; se pan-ce á ladel corzo;eómese fresca o 
bien se corta en tajadas largas y estrechas que so 

ponen á secar al aire libre para poderlas c I 

más tardo. La piel del animal muerto en invierno 
.pie ii.-nc largo el pelo, sirve de alfombra á los 
mahometanos, quienes se arrodillan sobre ella 
durante la oración, y esinuy apreciada a causa 

I leí agradable olor que despido; la de los animales 
muertos cu verano, la cual es de pelaje corlo, se 
utiliza para odres; con ios cuernos se hacen pu- 
ños de sable, frascos de pólvora, etc. , en térmi- 
nos que un macho vale siempre después de muer- 
to una- cuarenta 6 cincuenta pesetas. 

Cabra doméstica óvulgor. — La cabra domésti- 
ca difiere do la silvestre por sus cuernos, que 
después de elevarse encorvándose hacia atrás 

c 11 la segunda, se inclinan horizontalmente 

. fuera y un poco hacia adelante, de manera 
.pe trazan un principio de espiral. Son redou- 
,1, el,', en i.nlas las caras y bordes ó aristas, ex- 

II pi nando el anterior que es cortante, .b ¡gnal 
v tuberculoso algunas veces de trecho entre lio. 

La superficie d ¡tos cuernos présenla en casi 

toda 11 longitud anillos transversales, ondulan- 
te j m'n unid 11 ie -i. La hembra ó la ca 

l.ra piopianieiii q dicha lene ,1 menudo euei nos 

niel macho, aunque son lucilo-, fuertes y gran- 

di v !"i' de caro 1 de olios completi inte. Hl 

coloi 'leí plaje mi allllios sexos es el 1 lia neo y el 

ni i" también hay Individuos que sólo tienen 
uno de estos dos I intes, poro .--"ii mi menor nú- 

un lo E] pelaje es .lulo \ i|e i ■ • 1 1 1 1 en las .lili'- 

rentos pal tei di I cuerpo. 

La cabras domésticas se hallan boy día di- 
el i por ea a todo la lierrn, y se cumien 



CABB 



CABB 



CABR 



63 



tran en todos los pueblos, por poco civilizados 
q istén. 

Viven en las condiciones mas diversas, cons- 
tituyendo por lo general rebaños que gozan de 
completa independencia; de día buscan libre- 
mente sus pastos, y por la noche se ponen baj i 
la protección del hombre. Las cabras vuell is al 
estado salvaje se encuentran tan sólo en las cor- 
dilleras del Asia meridional y en algunos islotes 
del Mar Mediterráneo. 

La cabía es mas inteligente y cariñosa que la 
oveja; mas amante del hombre, al que conoce 
con facilidad; no parece muy sociable con sus 
compañeras, pues si se la dejara en libertad no 
formaría rebaño por su tendencia instintiva á 
trepar por las peñas y terrenos más accidenta- 
dos; es muy fecunda y come toda clase de ve- 
getales, inclusos la cicuta y el acónito, que son 
venenosos para otras especies. Entran en celo á 
los siete meses, pero generalmente no se entre- 
gan al macho hasta el año y medio ó dos, sien- 
do la época más á propósito el otoño para el acto 
de la concepción. La preñez dura cinco meses. 
La lactancia de sus crías suele ser de treinta ó 
cuarenta días. 

Suelen dar de uno á cuatro litros de leche las 
de nuestro país, en tanto que las de Nubia pro- 
ducen de diez á doce litros. 

La carne de la catira tiene menos valor que 
la del cordero y no es tan apreciada. Con el sebo 
se fabrican bujías para el aluminado. Su piel se 
usa para cueros y la de los cabritillos para guan- 
tes, curtiendo sólo la de aquellos que todavía 
están en la lactancia, pues de lo contrario re- 
sulta imperfecto este producto industrial. 

( 'ida cabra mantenida en estabulación rinde 
de nuevo á diez quintales métricos de estiércol, 
cuyo abono es tan bueno como el de la oveja. 

La limpieza es absolutamente necesaria para 
el cuidado y desarrollo de éstas. 

Los machos, después del salto, nodeben beber 
agua fría, y conviene administrarles abundante 
sa 1 y agua en blanco. La cabra, durante la gesta- 
ción, no debe beber agua fría, pues predispone al 
aborto. Cuando se ha verificado se observará si 
ha arrojado la secundinas, y, en caso contrario, 
se las extraerán suavemente. Si el animal queda 
débil convendrá el uso de bebidas tónicas. Hay 
que preservar á los cabritillos del frío y de las 
corrientes de aire, así como del contacto, y 
más del uso ó alimento con hierbas cubiertas de 
rocío. Para evitar que las moscas incomoden á 
las cabras se untarán las partes desnudas de és- 
tas con aceite común, y unas gotas de aceite de 
laurel. Sólo deben ordeñarse dos veces al día, 
una por la mañana y otra por la tarde. Faltar 
á los principios higiénicos y á la buena alimen- 
tación, tratándose de estos animales, es ir reñi- 
do con sus propios intereses. 

Cabra á\ Angora (Hircus angorensis).-lA 
cabra de Angora (Capra hircus angón tisis) es un 
hermoso animal de gran tamaño, cuerpo recogi- 




do, pií luí on [chics, cuello v cabeza coi to 

cuerno de formo i ciliar, ¡ - iiecial pelaje, 

Lo do i " ii i i n provi i - de cuoi nos; I" 
di I mi' ho "ii iini\ compí ímidos y ib. bordes <» 

■■ni to delgado , con el i treí btuso;seapai 

t;m horizontalmi tito, de ■ i ihi n lino doblo o ipi 
ral y t ion en la punta dirigida hacia afuera Loi 
cuernos de lo hcmbí a, mil pcqtioños y redondea 

do que lo del macho, ion d I ncilla 

\ uelc [i o I i orejo sin sobresalir do la ca 

bi i y ol cuello i dirigen hai ¡a ibajo \ he 

el< I mi' I ' | llega basto el nivi I del ojo y 

so inclina hacia afuera. E i nti i ionon 



e] cuerpo cubierto de un vellón largo, espeso, 
lino, suave, brillante, sedóse' y un poco crespo 
La cara, las orejas y la parte inferior de las 
piernas tienen pelos cortos y lisos; los dos sexos 
están provistos de una barba bastante larga, 
compuesta de pelos cerdosos. Los mas de rsim 
animales tienen un pelaje blanco y brillante, 
rara vez manchado. 

En verano se cae este vellón á copos, lo mis- 
mo que el bozo de las otras cabras, pero vuelve 
á crecer rápidamente. Su peso llega a veces has- 
ta 2 500 gramos. 

Parece que las cabras de Angora no eran có- 
lmenlas de los antiguos; Belon fué el primero 
que en el siglo xvi hizo mención de una cabía 
lanosa «cuyo vellón es fino como la seda, blanco 
como la nieve y sirve para fabricar camelote. » 
Poco á poco se llegó á conocer mejor este ani- 
mal; su nombro es de la ciudad de Angora, la 
Ancira de los antiguos en la Turquía asiática; 
desde allí se propagó esta cabra cada vez más, 
y fué introducida en Europa. 

El país de esta cabra es seco y bastante cálido 
en invierno, si bien es verdad que la estación 
sólo dura tres ó cuatro meses. Sólo cuando no 
encuentra ya el necesario alimento en la mon- 
taña la conducen á los establos; el restante tiem- 
po permanece en las praderas. 

Las cabras de Angora son susceptibles de me- 
jorarse, aunque no parece que debe contribuir 
mucho á ello el hombre, pues siempre tiene muy 
descuidados á tan preciosos animales; es indis- 
pensable para ellos el aire puro y seco. 

Durante la estación del calor se lava y se pei- 
na varias veces el vellón de la cabra de Angora 
piara que conserve su belleza. 

Se calcula que varía entre 5 000 y 8 000 el 
número de las cabras de esta especie existentes 
en Anatolia, contándose por lo regular un ma- 
cho por cada cien hembras. 

Eu el país vale una cabra de 15 á 60 pesetas; 
el esquileo se verifica en abril, y acto continuo 
se hacen las balas de pelo. Sólo en Angora se 
preparan cerca de 1000 000 de kilogramos, que 
representan un valor de 4500 000 pesetas; 10 000 
kilogramos, que se utilizan en el país para fa- 
bricar guantes, medias y telas, unas para usode 
los hombres y otras más finas para las mujeres, y 
el resto se exporta á Inglaterra. En Angora casi 
todos los habitantes comercian en lana. 

Se ha observado que la finura del vellón dis- 
minuye con la edad; en el individuo de un año 
esnotablemente hermoso, al paso que euel de dos 
es de ealidad más ínfima, y desde los cuatro va 
perdiendo de su valor; la cabra de seis años se 
destina al matadero, porque ya no se puedo 
utilizar su pelo. 

Apenas fueron conocidas las cabías do Ango- 
ra tratóse de aclimatarlas en Europa. En 17n."> 
impoi di el gobierno español un gran rebaño; en 
17s7 se llevaron algunos centenares de indivi- 
duóse los Bajos Alpes, donde prosperaron ad- 
mirablemente, y imís fárdese introdujeron asi- 
mismo en Toseana y hasta en Suecia. En l- 10 
compró Fernando VII cien cabras de Angora y 
las puso en el Real Sitio del Buen Retiro, donde 
se multiplicaron de tal modo que fué necesario 
trasladarlas á los montes del Escorial. En aquel 
punto, merced á las excelentes condiciones de 
clima y suelo, se conservaba el pelo de estas sa- 
brás tan fino como en su país. Después se trans- 
portar tras ala Carolina del Sur. donde se 

hallaban muy bien, y por último, cu I 85 1, la So- 
ciedad Imperial de ,\eli matación impoi tó más 
cabra en Fi ancia. El resultado ha sido sal i ifac 

lol |o, y haSta Se di'i' pie el pe | o ll.l me|o|:ld". 

Cabra de Cachemira (Hircus lanigerj Lo 
cabra de Cachemira vale casi tanto como la do 

Angora. 

E i" quena . pero bien formada ; el macho 

adulto 1" le coreado "'.15 de largo por m ,60 

do alto; u cuerpo es prolongado; ol lomo redon- 
deado; la gi upo apenas mus alta que 1 i 
1 1 piel o i oí o i i ; los cascos puní iagudos; oí 

cuello corto; la cabeza vi ino o . los ojo pi 

i'i i ■ j i 1 1 colgantes, un poco imi li 

que la mitad do la cabeza, Lo iu prolon 

gados y comprimidos, se i tornean en espiral 

y tienen un surco agudo en su cara anterior, so- 
parauso ií pulir de la ral j oblicu meloso por 
arriba hacia al ras ; la punto so inclino hacia 

adont i " El I coi to, sumai I ua 

vi' y muy coposo; ostá cubil rto di odo largo 
. ' i ' I .. iiuii j 1 1 i .. l .i l i ' 1 1 i \ 'oh 
mu i i ' ¡gton polo corto El coloi tlol pelaje 



es variable; los lados de la cabeza, la cola y las 
restantes partes del cuerpo, son generalmente de 
un blanco plateado ó amarillento claro; pero 
hay individuos que presentan un solo color: los 
hay enteramente blancos, negros, de un amari- 
llo suave, de un pardo claro y de un pard u 

ro ; las hembras de pelaje claro tienen el bozo 
blanco ó gris blanquecino, mientras las de pela- 
je oscuro lo tienen gris ceniciento. 

Esta magnifica cabra se encuentra desde el 
grande y pequeño Tibet á través de toda la Bukha- 
ria, hasta el país de los kirguises, y está aclima- 
tada en Bengala. Abunda en el Tibet, pero sólo 
en las montañas, donde arrostra los fríos más 
rigurosos. 

El pelo de estos animales aparece en septiem- 
bre, crece basta la primavera y cae en abril: el 
del macho, aunque más abundante, es de cali- 
dad interior. El esquileo se practica en mayo ó 
junio; terminada la operación se procede á epa- 
rar el pelo; las sedas se emplean para fal 
telas comunes, y del bozo se entresaca cuidado- 
samente lo mejor; el pelo blanco, que tiene todo 
el brillo y la blancura de la seda, es el más bus- 
cado. Una cabra produce de 300 á 400 gramos 
de bozo utilizable; se necesitan unos dos kilogra- 
mos para cada metro en cuadro, lo cual repre 
senta el producto de siete á ocho calilas. 

llajo la dominación del Gran .Mogol llegaron 
á contarse hasta 40 000 tejedores de chales de 
Cachemira; pero cuando reinaron los afghanes 
decayó la industria hasta el punto de verso preci- 
sados a emigrar muellísimos de los 60 000 que se 
dedicaban á ella, á causa de carecer de trabajo; 
en la actualidad no ha recobrado toda su impor- 
tancia este ramo de la industria. Kigen leyes 
por las cuales se prohibe el libre comercio del 
pelo; ningún habitante del Tibet puede vender 
el de su propiedad según le conviene, obligándo- 
sele á llevarlo á una gran feria que se celebra 
todos los años en Gestope. 

Por otra parte, hasta los impuestos de toda 
clase contribuyen á paralizar el comercio. 

Dos naturalistas franceses, Diar y Duvaneel, 
enviaron al Jardín de Plantas un magnífico ma- 
cho de Cachemira procedente de las Indias; éste 
fué el padre de todas las cabras de aquel país 
que actualmente existen en Francia, y que han 
repintado al propietario un beneficio de 15 i 20 
millones de trancos. Desde Francia se enviaron 
cabras de Cachemira á Wurtemberg y Austria, 
pero se abandonó su cría. 

Cabra mamberina ( Hircus mair.brkus). La 
cabra mamberina ó de Mamber, se asemeja un 
poco por sus largos pelos á la de l ¡achemira, pero 
difiere por sus orejas largas y colgantes, que no 
se parecen á las de ninguna otra cabro. Es de 
gran tamaño y altas piernas; tiene cuerpo reco 
gido, cabeza bastante larga, frente medianamen- 
te convexa y testera recta. Los dos sexos 
cuernos; los del macho son mas fuertes j contor- 
neados que los de la hembra ; descí iben un 
círculo, y su punta se dirige hacia adelante y arri 
ba. Los ojos son pequeños, las orejas miden dos 
veces y media el largo de la cabeza, basta, el punto 
de llegar á la mitad del cuello; son delgadas, 

obtusas, redondeadas hacia la punta y nn p i 

dirigidas hacia ai'iiera. i labre todo el cuerpo un 

pelaje lai'gO, espeso, sedoso, brillante; sólo hay 

pelos cortos en la cara, las orejas j los pies; los 

dos sexos están adornados do una pequeña barba. 

Según parece, hace aleónos siglos que vive 

esta cabra en estado de domestieidad : Áristule 
les baldaba ya de ella. y lev día se . tu uentran 
muí leí ■ i o los alrededores de Alcpo y do Damas- 
co, Se halla extendida en una gran partí 

1 1- 1 1 i. pero paieee ser "iie a del \ '' M 

ñor. 

i tártaros kirguises las ci ían on crin nn 

Hielo, y se Vell oblj I 1 11 !'' 1" ' ■!■ I ' 

'"liad de I e |.i . a lio de quO '-I l~ II" les es- 
torben paro i' 
Cabra de la I' \ (1 

I ..i ni i en eiei lo ln"d" el transito enl m Ins 

bras y las oveja i dgo 

oabn linaria, poi i dta d p n ' y con 

pelaje más coi to, 1 1" más caí i i do esto 

animal es la c iboi i pi [UOftO 

eulai ; i ii i 1 1 1 1 . i ■ ¡i ' . .i vexo 

la mucorola, Las fosa nasal tti ei has y 

largas; IOS OJO poqlll ¡Í0 I, 1 < 

I . l l 1 1 ■ " l . i i i [el gados, rodo nd 

('! ' ' I " I ' ireci mi' nle do 

cuernos, on snn pequeños y mili 



64 



CABR 



lisos y de igual extensión por to lo < 1 cuerpo. El 
más general os de un rojo pardo vivo, que 
tira al amarillo en las ancas; es raro en 
cabras tebaídicas de un gris pizarra ó mancha- 
Desde muy remotos tiempos habita esta cabra 
Egipto, como lo acreditan los dibujos que 
, in los más antiguos monumentos; se la 
cria "eneralmente en la parte superior del Valle 
del Xilo, y se extiende hasta la ÍTubia, siendo 




i ' ■ le la T< : laida 

te punto por otra raza di- 

I. La val ira 
enana del interior de África - lo tiene O" 1 . 7" de 
de alto hasta la cruz; mi peso 
no excede de 25 kilogramos. Distínguese además 
por los siguientes caracteres: cuerpo recogido, 
rtas y robustas y cabeza ancha ; los 
teñen ambos sexos; son cortos, ape- 
mi dedo: encórvanse primevo 
ligeramente hacia atrás y afuera, y en el ultimo 
. . uelven á encorvarse un poco hai ¡ 
i i el cuerpo un pelo corto y espesode 
coloro i alíñente negro y leonado rojo, 

manchado á reces de blanco; el .■raneo, el occi- 
pucio, la* mueerolas y una línea que se conti- 
irgodelloino, son de un leonado blan- 
quizco. De la garganta baja una franja negra 
i .ii. le se divide y vuelve á i a- 
illa hasta la cruz. El vientre es 
cómo también la cara interna de los 
miemhi epto una ancha faja blanca que 

Leaquél Rara ve se ven ca- 
imas de color rojo, pardo-amarillo óeom- 

La región ocupada por este animal es quizás 

del terreno i ¡prendido en- 

iBl . ■; en las márgenes 
encuentra en gran 
hweinfurth lo ha i i junta- 

más baja del 
. ! África. 

J. Es 

1 1 ,„,.. i di los .i: mes, 

i 

i hemira, rafs y ruch, de 

pudiei . ■ i 

como tronco de la cabra i domés- 

. ai del mi mo I imano 

li i ■ 55 d ' 

diendo su .duna h 

1.1 eui 1 1», i más bii n dclgadoquc 
. piernas median ti largas; el 

. :...'... i i. i . 
. puntia 
.. ira; el peí iji 

por una 
. pelo que 

urvatura 

dO, V : 

o. Il.i 

ii ral , dosel 

■r ; loa 
ito pro- 



CABB 

baria y en la cola cubierta de dos series de pe- 
los; en las partes donde éstos son largos, si no 
¡ras ondulantes pardas, á causa de ti rmi 
nar en puntas de este color. La cara anterior 

de las piernas, ei pción hecha del carpo, que 

es de un grisisabela, y el cubito que es blanco y 
cruzado por una raya de color pardo, es más 
oscura que la posterior; debajo del tarso se re- 
presenta una raya cruciforme, de color aún nías 
oscuro, cuya punta se dirige hacia la división 
de los dedos. La cara interior de las piernas y el 
vientre son más claros, casi de un blanco gris. 
Al a :i rcarse el invierno, las puntas de los pelos 
n su color y el bozo aparece mucho más 
abundante, de lo que. resulta que el pelaje pa- 
rece mucho más claro que en verano. Los cuer- 
nos son de un gris claro; los cascos y las uñas 
negros, y el iris de color do bronce. La hembra, 
mucho más pequeña que el macho, presenta el 
mismo color de éste; pero sus cuernos comprimi- 
dos y obtusos son mucho más endebles, y mi- 
den á lo más m ,25 de longitud; la barba, en 
comparación con la del macho, es rudimentaria. 
La cabra de Falconeri habita las cordilleras 
de la región superior de la cuenca del Indo y del 
Oxus: se encuentra con frecuencia en todas las 
montañas que rodean el valle de Peschawur, en 
el pequeño Tibet, y en las márgenes del Indo 
hasta Torbela, extendiéndose por el O. hasta la 
confluencia de aquel río y del Sudlege;no abun- 
da menos en el Hindukuch, en Cachemira y en 
Afganistán, notándose asimismo su presencia en 
el Sur de Persia; por el Este se extiende tan 
sólo hasta el río Bias, y no aparecen ya en la re- 
gión oriental del Himalaya. 

Se la encuentra también con frecuencia sobre 
rocas bajas, aunque inaccesibles, junto al agua, 
por lo que se le dio el nombre de Asura, y tiene 
fama de devorar las serpientes. En el interior de 
los territorios visitados por Adams, se la encuen- 
tra reunida generalmente en pequeñas manadas 
en los sitios erizados de peñascos y pobres de 
vegetación, viviendo en una zona más ó menos 
elevada, según la época del año. Su régimen es 
igual al del skin ó ibex del Himalaya y al de 
todas las cabras salvajes en general; raras veces 
se encuentran juntos estos dos animales, pues. 
según testimonio de un indígena bien informa- 
do, empiezan á luchar mutuamente no bien se 
halla el uno en presencia del otro. 

-Cabra.: Mil. En la mitología griega figura 
la cabra Amaltea (V. esta voz), que. amamantó 
ter, quien, para recompensarla, la colocó 
entre las constelaciones con sus dos cabritos. 
Las imágenes de los dioses egipcios suelen llevar 
como atributo unos cuernos de cabra, y en la 
mitología figurada de los tiempos clásicos tam- 
bién aparece como símbolo el cuerno de Amal- 
tea ¡ los de los t..r..s sacrificados (V. Cuernos). 
La leyenda nos suele representar al dios Pan 
orno i astor de cabras. Además, la imagen de la 
cabra, y más aun la del macho cabrío, son muy 
frecuentes en los pasajes del mito de Baco y de 
su cortejo, compuesto de faunos, sátiros, ména- 
. tore pondeá una asociación deideas 
I, que hubii ron de sacar mucho partido los poe- 
tas j los pintores de la antigüedad, pues . ni. li- 
dian que el macho cabrio sil i il h il i /.aba las ¡ncli- 

i . iones voluptuosas y disolutas de Baco, Pan y 
- tiros A estos últimos los represi litaban 
con piernas de cabra. En alguna pintura de 
,. ibra y un tirso, como em- 
blema báqui ■■ En la pinturas de los vasos 

:„,i , li. . UI III. que la illiagoll 

.. indio . !■ . ompafiada do un macho 

cabí i". S M.n -. .i i.i . ropreí i otaciom i n 

ni. li I ¡ I debidos, BU su mayor parte, a 

: . alto mano que inb i prel iban con 

i., animal. No sólo como sím 
bol pn entó la i ibra en la inti >dad, 

.ii.l.i. n :.|. .i unto do la \ ida co 

i . i,:i,.i ni l... itante i on umo do 
la leí h,i di cabn to, qui la /ai 

tenía '."■ ' ■'■ - 'i 11 " '' " ,L ' " l1, '" 

:,,l .¡ c.il i 

-Caui:\ princij 

ion del ' '." le i i i .< la 5 h ^"' 

! di ¡d . lii tforto. I' 

tii . ii i .n -"I" isósccli ni i i.. . i 

, .¡..i,, uno [a polar con la do ( i iopoa 

lio pálido, j -" luz ompl i 

, . on Hogar A la tiorra 
0/ r. Rio du I.i prov, do < ... 

I. I i ' ¡nd id di 1 labra, al 15, 



CABB 

de ella, erre de E. .. I ). , po i |.,,i el S. di I 
y X. de Aguilar, hacia donde se Huma río do 
Monturque ó Aguilar, y do agua en la orilla de- 
recha del Genil. 

- Cabra: Geog. P. j. en la prov. de Córdoba 

y Audiencia territorial de Sevilla, con un: 

dad, tres villas, veintiti caseí os y grupos, 
y quinientos cincuenta y seis edifs. y albi 
aislados que forman los cuatro ayunte, de Cabra, 
Doña Mencia, Nueva Carteya y Zuheros; x 12 500 
habits. Hállase cu la parte S.E. de la prov., 
entrelospart.de Baena al N., Priego al E. , Luce- 
na al S. y Aguilar y Montilla al ( >. En sil Tér- 
mino, al E., se alza la áspera sien-a deSimblia, 
con un santuario de la Virgen en su cumbre, y 
por las partes del N.< >.. O. y S.E. entran en él 
ó lo limitan el monte Horqnero, la sierra de Mon- 
tilla y la de Priego. Baña el part. el río Cabra, 
que es el mas importante, y también los llama- 
dos Santa María, Las Pozas, Guadalmoral, Gua- 
dalhazán, Bailón y Eío Frío. El aspecto del país 
tntador, pues las .-¡rías forman amenos 
valles y por todas partes se ven cortijos y casas 
de huerta y frondosos jardines. Como curiosida- 
des naturales, morecen citarse el cráter de un 
volcán apagado en el sitio llamado los Hoyo- 
ii i cueva de Jareas en las montañas del lí- 
mite oriental, donde, según tradición, se encon- 
traron en otros tiempos grandes cantidades do 
oro en polvo, las fortificaciones de conchas del 
Cerro Lóbrego y la preciosa cisterna de Cama- 
rena. Varias carreteras de segundo y tercer orden 
cruzan el partido, y por cerca de él pasa el f. c. 
de Córdoba á Málaga. 

- Cabra: Geog. C. conayunt. , cabeza de p. j.. 
prov. y dióc. de Córdoba; 13 600 habits. Sit. en 
la parte meridional de la prov., al N. E. de Lu- 
celia y S.E. de Baena, á orillas del río Cabra y 
en un valle fértil y pintoresco, casi cerrado por 
las montañas que le circundan al E. y S. , llama- 
das la Villa Vieja, en la que estuvo el castillo, 
luego palacio de los duques de Scssa y el cerro 
de San Juan, á que da título una ermita. Terre- 
no fértil; cereales, vino, aceite, garbanzos, pa- 
tatas, frutas y hortalizas; ganado cabrío, lanar 
y caballar: mucha caza en los feríenos ásperos y 
montuosos que cierran el valle; toros de lidia; 
canteras de mármol, telares de lienzo y mante- 
lerías; martinete para cobre; paños ordinarios y 
bayetasjfáb. de aguardiente. Iustituto local de 
segunda enseñanza fundado en 1879. La po- 
blación presenta buen aspeí to; sus calles, por lo 
general, son anchas y rectas, y hay una espa- 
ciosa plaza en la que se halla la Casa Ayunta- 
miento. Cuenta dos parroquias, una ea el inte- 
rior, dedicada á Ntra. Sra. de la Asunción, que 
fué mezquita, y otra en el exterior, bajo la ad- 
vocación de Ntra. Sra. de la Esperanza, situada 
en el antiguo castillo, en la parte O. de la ciu- 
dad, y cuyo arquitecto pretendió imitar el míe- 
la catedral de Córdoba. Los alrededores 
de la población son muy hermosos, pues hay 
amenos prados y frondosas arboledas. 

Hist. - Es población muy antigua. En el lugar 
que ... upa ó en sus inmediacioni - existió la ciu- 
dad de Igabrum, nombre que poco á poco fué 
.nd,, hasta convertirse en Bebro. En 

i pode los godos la llamaban Egabro ó Agabro. 

Algunos autores aseguran que los griegos habían 
edificado en ella un grandioso templo dedicado á 
i Fortuna Los geógrafos romanos la citan siem- 
[,i, como una de las principales ciudades de la 
Hética. Fué de las primeras en recibir el crisna- 

ni .mo. j aparece ya i oí ido epi copal á prin- 

¡pió del ■ iglo iv, s.. conservan noticias de va- 
rios de .sus' obispos, tales i 10 Sinagio. que 

asistió al concilio ihi.ei ii.iini. Juan que subs- 
cribió el 111 de Toledo. 1 1,,, dato, Baranda, < ba- 
lín,, ¡ i ¡onstantino, que \ ¡vían en el siglo vu. 

ib; tro después de la invasión ára- 

i,,.. lo que prueba que la sede do Egabro perse- 
veró bajo la dominación musulmana, acaso basta 
i ., , ni, ida de los almohades. En la distribución 

que los árabes hicieron de las tierras iquis- 

i ida , t,,. .. .1 leini. .i io de Cabra ó los üasi- 
i , ,|,i, li un non ,i la ciudad Uasi t en memoria 

do 'i mtigii i patria La c | Feí nando 1 1 1 

.o i ' i i Ufon o Xlo doi n 1258 a la ciudad 

di i ,i,i,,!, i pero Sanpho el Bravo la conce- 
dió 1 liijo ol mi inte D, Podro, cuyo 

liijo \ ,i 1 1 s ni. li,,. , i I,- I icdesma, la 

l„ i muí,, |„,i i.i \ ¡11 , il . un ' ' ú illa . on lo or- 
iol, d, I ilatrava I lurante las n i noli i¡ quo 
, i i tilla en lo nrimerosanos del reinado 






CABR 

de Alfonso XI, so apoderó de ella D. JuanPonce 
de < labrera. Sitiada por el Maestre de Calatrava 
]) Juan Núñez de Prado, la defendió con de- 
nuedo D. Juan Ponce. El rey mandó decapitar 
■jl rebelde. En «los ocasiones Cabra cayó en po- 
lín- de los granadinos, y reconquistada por Al- 
fonso, éste la dio á su manceba Leonor de Guz- 
Bián. Enrique II concedió título de conde de 
Cab] i a su hijo natural Enrique, duque de Me- 
dina-Sidonia. Por muerte de éste volvió Cabra 
otra vez á la corona. Enrique IV, en 14 ' ■ ■ dio 
I titulo de coudeáD. Diego Fernández de Cór- 
doba, titulo que posteriormente ha pasado á las 
casas de Sessa y Altamira. La ciudad de Cabra 
tiene por armas un cielo estrellado; en medio del 
ilo siete cabras, por la constelación, y más 
abajo otra cabra. 

- Cabra: Gcog. Villa con ayunt. , al que está 
agregado el lugar de Fontscaldetas, p. j. de 
Valls, prov. y dióc. de Tarragona; 1 ICO habits. 
Sit. entre los montes llamados en el país Coll de 
Cabra, eu los confines del partido de Mont- 
blanch. Terreno montañoso en general, con al- 
guno que otro llano; cebada, avellana, vino y 
legumbres; lab. de aguardientes. 

-Cabra: Geog. Isla adyacente á la de Min- 
doro, Filipinas, á unos 3 kms. al N. O. de la de 
l.ulinig. Tiene 4 kms. de largo por unoy medio 
de ancho, y está poblada de arbolado. 

- Cabra ó Cabral: Geog. Laguna de agua 
salada en el Chaco, República Argentina, cerca 
de las de Olascoaga y Pina. 

-Cabra: Geog. V. Kabara. 

- Cabra del Santo Cristo: Geog. V. con 
ayunt. al que está agregada la aldea de Larva, 
p. j. de Huelma, prov. y dióc de Jaén; 3 475 ha- 
bitantes. Sit. en la fabla oriental de Sierra Cru- 
zada, entre cerros, al S. deJódar. Terreno parte 
llano y parte montuoso, fértil, con especialidad 
en el sitio llamado Los Llanos; cereales, aceite, 
esparto, legumbres y hortalizas; ganadería; pie- 
dras de afilar; telares de lino y cánamo. 

-Cabra de Mora: Geog. Lugar con ayunt., 
|i j. de Mora de Rubiclos, prov. y dióc. de Te- 
ruel ;650 habits. Sit. á la derecha del ríoValbona, 
en terreno desigual y montuoso; cereales, legum- 
bres y hortalizas; ganado lanar; tejidos de lana. 

-Cabea (Condes de): Geneal. Descienden de 
I). Muño Fernández, caballero que se distinguió 
por su valor en las conquistas de Córdoba y Se- 
villa, á las órdenes de Fernando III. D. Diego 
Fernández <le Córdoba, vizconde de Iznájar, se- 
5oi de liona, Rute y Zambra, mariscal de Cas- 
tilla y alguacil mayor de Córdoba, obtuvo del 
tey D. Enrique IV, en 1455, título de conde de 
ibra, y de los Reyes Católicos la graciade que 
á las condesas de dicho título se ili.-sr todos los 
años el traje o hrial que vistiese la reina el día 
de l'i oiia de Resurrección. Su hijo y sucesor 
1). Diego sirvió á los Reyes Católicos en la gue- 
rra de Granada. El tercer conde, hijo del segun- 
do, llamóse también Diego. El cuarto, D. Luis 
Fernández de Córdoba, casó en 1520 con su pri- 
ma doña Elvira, segunda duquesa de Sessa, bija 
y única heredera del Gran Capitán. El quinto 
sonde de Cabra, D. Gonzalo, hijo de los ante- 
riores, fué el primer duque de Baena (V Bae- 
\ \. Duques de). Eoy es conde de Cabra el mar- 
qui de iyamonte, D. Luis Ossorio de Moscoso 

¡ Boi i , hijo egundo del conde de Altamira 

j duque de Sessa, I). José María Ossorio de Mos- 
i " ¡ónqu hizo en sn favor en 1868. 

1 \ BB V DlEOO f'l l;\ ÍNDEZ DE (Vil : \, 

■ ■'■ i /;,,„, \| i, ¡ s ,. ;l ] ,i,. ( ¡astilla, tí, en 
i : i el año i 188; M. en la misma villa el ano 

i . 'i e Le de l 'abra uno de los más ín- 
clito -o. i reros que tomaron parte en la gran- 
el i 1 "! 1 ""- i 'i"" i mpezó en la i li I lúa 

daloto j tu minó i n la conquista de i ¡ranada ; 
adolosconto aún, empí :ó a* guerrear al Borvicio 
do Enrique IV y dio buenas muestras de su 
per tona . pronl í ni cuidado I n 

i mti j i ''¡i. i ojn ¡ó i Si ¡ja leí ar 

i el 1 1 i '-i .'i ; .i | ¡lev ¡abo la mus 

reí ínula de bu i a militaros: hab a 

Boabdil ol i lírico reunid imi rosalnu te, 3 oon 

elli cli 1 1 1 iei .1 . ■ ¡ 'ii tii ■ animo do 

1 alai 1 1 Sabedor de olio el 1 onde do I 'abra, 

1 a\ 6 ota los o o el 1 j o de Martín 

1 Ale , con a do Lucona, ¡ pret ia una ai 

pelea loe destrozó | lompb to 1 lii o ni isiono- 

ro al rey di I Irauatl 1 por cuyo ai bo di ai ma 
Tomo i\ 



CABR 

recibió tales honores, que cuando fué á Córdo- 
ba, salió á recibirlo el rey Fernando el Católico 
precedido del clero, magistrados, soldados y 
ricos-bornes. Abierta la guerra que había de 
concluir con el dominio de los árabes en terri- 
torio español, prosiguió el de Córdoba la serie 
de sus triunfos, ya de por sí, ya coadyuvando 
con su persona y hombres de armas, lo mismo 
en Setenil que en Cártama, Coíny Loja, sin su- 
frir más percance que el de verse obligado á le- 
vantar el sitio de Moclín, que le valió una gra- 
ve herida en un brazo; se halló por último en 
todas las jornadas que precedieron al sitiode 
Málaga, y una vez rendida esta ciudad, tuvo, por 
enfermo, que retirarse á Baena. Muchas fueron 
las mercedes y distinciones que los Reyes Católi- 
cos otorgaron á tan gran capitán; pero con ser 
muchas, son dignas de la justa fama que por su 
valor, talento y virtudes mereció y merece el 
ilustre caudillo andaluz. 

-Cabra (Bernardo de la): Biog. Prelado 
español. N. en Zaragoza á fines del siglo xvi; 
M. en la segunda mitad del siglo XVII. vSiguió 
sus estudios en la Universidad de su ciudad 
natal, en la que recibió el grado de Doctor en 
Jurisprudencia. Ocupó los cargos de Arcediano 
titularen la catedral dcTarazona, élnquisidorde 
Cuenca, Sevilla y Zaragoza. Nombrado en 1640 
obispo de Barbastro, fué al poco tiempo trasla- 
dado al arzobispado de Caller (Cerdeña). Allí 
celebró en los años de 1646 y 1654 sínodo dio- 
cesano, cuyas doctas Constituciones fueron im- 
presas en aquella isla por Gregorio Gobetti 
en 1652. 

CABRACANCHA: Geog. Aldea en el dist. y 
prov. de Chota, dep. de Cajamarca, Perú; 1045 
habits. || Hay en el Perú otras siete aldeas ó 
chacras de mismo nombre, todas insignificantes. 

CABRACAO: Gcog. Sierra de la prov. del 
Miño, Portugal, eu las orillas del Coura; 
550 ms. de alt. 

CABRADOR: Geog. Islita de la prov. de Rom- 
blón, Filipinas, sit. al N. O. de la isla de Rom- 
blóu. 

CABRAFIGADURA: f. ant. CABRAHIGADURA. 

CABRAFIGAL: m: ant. CABRAHIGAR. 

Cabrafigar: a. ant. Cabrahigar. 

CABRAF1GO: ln. ant. CABRAHIGO. 

CABRAHIGADURA: f. Acción, ó efecto, de ca- 
brahigar. 

CABRAHIGAL: 111. CABRAHIGAR. 

CABRAHIGAR: m. Terreno poblado de cabra- 
higos. 

CABRAHIGAR (del lat. caprijiíórc ): a. Hacer 
sartas de higos silvestres ó cabrahigos, y col- 
garlas en las ramas de la higuera hembra, cuan- 
do 110 se puede plantar el macho junto á ella, 
para que lleve el fruto sazonado y dulce, 

Y por esto usan los hortelanos de semejan- 
te artificio que el pasado, haciendo unos sar 
tales de estos higos machos, y poniéndolos en 
las ramas de la loguera, lo cual ellos llaman 
OABRAHIQAR, 

Fu. Luís de Granada. 

CABRAHIGO (del lat. caprificus): m. Higuera 
macho silvestre, 

... otro día á las dos de la tarde llegaron á la 
cueva, cuya boca 1 espaciosa y ancha, pero 
llena de cambroneras y CABRAHIGOS, dezarzas 
y malezas, etc. 

Cervantes. 

CABRAHIGO: Fruto que produce dicha la- 
guna. 

...: Después que tengo luimos de gobernador 
(dijo Sancho] se me han quil Ldo lo 1 ;uidos 

de 1 adero, y no si 1 1 por cu inta 

hay ii t ■ i uní \ 11 100. . 

I '1 l:\ \\ I E8. 

- Cabrahigo: ffl og Siei ra en el t rmino di 

San PablO, p. j, dO N.iv alo I mu a. pt ni ,!i fu 
líalo. 

cabrajo: m. Zool, Especie do oangroj 

riño |n 1 1 1 .' a la fi lia di i" a 

'i upo di I" i" naiia , iil...r,l, II do lo decapo 

dos, orden do los podoftalmál ido S 11 

v\ |n 1 n de cabra jos, iendo las prini ípa 

le ol < aiiiaj n ai (Asta I y ol 

cabrajo ami 1 i ano (Ron mus). ] II 



CABR 65 

cabrajo común se distingue del cangrejo lluvial 

por caracteres poco importantes. Tiene el apén- 

dii o frontal más estrecho, y la escama en 

de las antenas exteriores, que en los cangrejo 

de río afecta la forma de hoja, es angosta 

tiforme. 

El cabrajo común de los mares europeos se 
encuentra desde la costa de Noruega hasta el 
Mediterráneo, pero las costas de Inglaten 1 
sobre todo las de Noruega, son su verdadera 
patria. 

_ Las costas pedregosas de Inglaterra son los 
sitios donde se cogen los cabrajos. Los p. 
res se sirven de cestos parecidos á los que se 
usan para la pesca de los cangrejos, ó también 
de redes longitudinales con la entrada en forma 
de embudo. En estas trampas entran de noche. 
En ningún país de Europa es tan grande el con- 
sumo de cabrajos como en Inglaterra. 

Calculando el consumo de cabrajos para el 
Norte de Europa en cinco ó seis millones de 
individuos al año, puede deducirse la extraor- 
dinaria fecundidad de este animal. La hembra 
pone más de 12 000 huevos, los cuales fija en su 
post-abdomen, llevándolos consigo hasta pocos 
momentos antes del nacimiento de los hijuelos, 
lis claro que sólo una pequeña parte escapa de 
los peligros, á pesar de que la madre los pi 
refugiándolos debajo de su cuerpo. 

El cabrajo norte-americano (Bbmarus anu 1 
canus) se reproduce también con gran facili- 
dad; la propagación se verifica desde abril á sep- 
tiembre, y parece que á este efecto las hembras 
visitan sitios menos profundos. Los hijuelos 
nadan libremente apellas nacen; tienen las pa- 
tas hendidas y gran semejanza con los hi- 
juelos de los quisópodos, lo mismo que cuando 
ofrecen el aspecto de los adultos y alcanzan tina 
longitud de nueve líneas. Como vagan en ma- 
nadas, los peces devoran un número extraordi- 
nario de ellos. 

El consumo del cabrajo en la América del 
Norte es muy superior al europeo; en Boston solo 
se venden todos los años un millón de indi vid tíos. 
La pesca en las costas americanas se hace casi 
exclusivamente con cestos, como en Inglaterra, 
poniendo varios cebos. 

CABRAKAN: MU. Personaje de la mitología 
americana, cuyo nombre es aún hoy sinónimo 
de la voz con que en un dialecto de Guatemala 
se expresa la idea del temblor de tierra. Es un 
símbolo de los Titanes, que, según el mito que- 
chua, escalaron el cielo para destronar al Ser 
Supremo. Su padre fué Vukubu-Cakia, que se 
envanecía de ser igual al Sol y á la Luna. Cabra- 
kan, que era el segundo de sus hijos, 
sólo esfuerzo de su voluntad, removió los volca- 
nes de Guatemala y pi rturbó la tierra y el cielo. 
Murió, como su padre y su hermano, á manos 
deXmucanéy de Xpiyacoc, nietos de Hurakán, 
quienes le ilición á comer un ave que le dejó sin 
fin 1 a . por efecto de la 1 iei ra con qui el ai e 
había estado en contai to, 3 después de atai lo de 
pies y manos le extendieron en el suelo y le en- 
terraron. 

cabral: Gt.og. V. Santa María de Ca 

BRAL. 

-CABEAL (GONZALVO Vf.I.IIo': /' ; Xa\i 
gante portugués. Vivió en el siglo XV. Enviado 

en 1-131 por I). Enrique, tercei hijo del rey 
.luán I de Portugal, á buscar un archipi 
que un ano antes había divisado, en medio del 
Atlántico, un navio destrozado, mandado por 
.ln , \ anderberg . Cabral do tu\ o feli 
en su prime) \ ¡aje; pero en el segundo, su 
fortuna lo hizo hallar la primera isla del grupo 
01 Luid del Archipiélago de las \ 
la que dio el nombro de Sama \¡.i ' 
1 1 ni. puede dei ¡rsi que no filaran apena 

hasta 1 460, -nudo, por tanto, orróm o 
al 1 iluiii a 1 .iiii.il ol descubi imii uto 
grupos distintos que 1 on poní a I A 
de la \ ■ 1 un. 1 al 1 li -te las ¡slas I 
70 ¡ otro on el contra la 

lorgo, G ¡ Porceira; y 1 1 1 

islas San Migue) y S mi 1 Mal I ) El nom 
/ dado a esta 
■ 1 li 

di pi ido 1 11 

gen 1 

1 i 1 1 1 I 1 1 Al. VA Rl 

en lo nula mitad 
del siglo xv; oí resultado 

9 



66 



CABE 



de la expedición de Vasco de Gama. Manuel ol 
Grande, en el año 1500, mandó aprestar una 

armada mas considerable y confió su manilo á 
Cabral, que ya tenía fama de experimentado 
marino. La flota destinada á este nuevo viaje á 
la India, se componía de trece naves, con nume- 
rosa tripulación y todos los recursos necesarios. 
Cabral llevaba á sus órdenes entendidos oficia- 
les, doscientos soldados para rechazar las hosti- 
lidades de que pudieran ser objeto, y no pocos 
monjes franciscanos que debían convertir al 
cristianismo las naciones orientales. Teniendo 
en cuenta los obstáculos y dificultades que tal 
vez hallaría cerca de la costa africana, los vien- 
jrrientes contrarias, resolvió mantener su 
rumbo, algo distante del Continente, al Oeste, 
hasta que llegó á una latitud próxima á la del 
Cabo de Buena Esperanza. 

Perseveró en esta ruta hacia S. O. , hasta que en 
el 17° de lat. S. descubrió tierra (el Brasil), á la 
que llamó Santa Cruz, y de laque tomó posesión 
en nombre de Portugal. Parecióle de tal impor- 
tancia este descubrimiento, que inmediatamente 
envió un navio á Portugal, a tin de comunicar 
¡a noticia; y aunque Vicente Yáñez Pinzón visi- 
I i costa algunos meses antes, España no 
hizo valer sus derechos de prioridad. Al volver 
i»il al Cabo de Buena Esperanza, hubo de 
contra terribles borrascas, y por espacio 
de veinte días estuvo con su flota expuesto a lis 
tunosos vendavales y de una mar desenca- 
denada. Cuatro navios se fueron á pique, en- 
tre ellos el que mandaba Bartolomé Díaz, el 
primero que descubrió el Cabo de Buena Espe- 
ranza. Cabral permaneció algún tiempo en Mo- 
zambique para reparar los desperfectos de su 
Iluta, y luego pasi i á la India. Su armada, aunque 
ida á seis navios, era bastante fuerte para 
r algún respeto. Pudo asi Cabral conse- 
: recibido con distinciones por losindíge- 
.1 gobernador de Calcuta, que miraba ron 
recelo el poder creciente «le los portugueses, 
procuraba por todos los medios hacer olvidar la 
piívoca que algunos años antes habían 
■ Vasco de Cama y sus compañeros. Por 
■ ibral un palacio, cuyos títulos 
de propiedad le remitió escritos en letras de 
:olocar las armas y la bandera 
ir talar en la población un fac- 
tor ó cónsul que representase á [esta nación, 
y l'unil ir i Utos liara el comercio de 

i i. Esta amistad duró poco tiempo. 
I unos 150 portugueses que con 
i. habiendo pretendido tratar é los 
i pueblos conquistados, fueron 
nas de un movimiento popular. Cabral se 
1 ilán y ol ros puntos, 
tiridadcs de amistad 
de aquellas 
Des] el Lo su 

irtió para Porl ngal, lle- 
ra ijador 
i" la bandera portuguesa. 
¡.ni y desemb ircói 
io de 1 ."'"I . A pi .ii de que liab 
l ■ 

i tViilas en la expedición 
no i uolví .i 
ihi itre mal i 

i i i - Bio i. Pin- 

i i hyo de Antonio 

i i : ■ i idoi del M a 

Son obras de e ite 

ienl i i das con 

i 

>illa] La 

La piedad de 

lirio de 

Exposi 

do oro 

CABRALE'. 

I. . Si mía 

i Vndrés 

I 
P 

■ 

l 



CABR 

tal de la prov. , al N. délas Peñas de Europa, 
entre ásperas y encumbradas montañas. La cor- 
dillera de cerros y puertos de Cui la 1" separa 
al X del ayunt. de Llanes; al E. yalS. confina 
con el valle de Penamellera y varios pueblos líe- 
la prov. de Santander. Le bañan muchos ríos y 
arroyos, de los que son los principales el Cares y 
el l iño. El terreno es por extremo montañoso 
y quebrado, pero muy fértil ; produce trigo, maíz, 
castañas, cáñamo, lino, legumbres, frutas y hor- 
talizas. A la izquierda del río Cares, entre las 
feligs. de San Pablo de Arangasy San Pedro de 
Camarmeña, brota un manantial de aguas ter- 
males al pie de elevado peñasco. En el puerto de 
Era, al E. de Camarmeña, hay mineral de hie- 
rro. En otros parajes se encuentran minas de 
óxido negro de cobalto, carbón de piedra y jas- 
pe de varios colores. Se cría ganado de todas 
clases y se fabrican quesos muy afamados, muy 
parecidos á los de Roquefort. 

CABRANES: Geog. Ayunt. formado por las 
feligs. de Santa Eulalia de Cabranes, Santa 

María de Fresnedo, San Julián de Grai I", 

San Bartolomé de Pandenes, San Martín de To- 
razo y San Julián de Viñón, p. j. de Intiesto, 
prov. y dióc. de Oviedo; 4020 habits. La cap. 
es la villa de Santa Eulalia de Cabranes. Está 
sit. en terreno montañoso, entre Villaviciosa al 
N. í Intiesto al S. Bañan el ayunt. los ríos Salas 
v Viñas. Trigo, maíz, avellanas, patatas y cas- 
tañas; cría de ganados; elaboración de sidra. 
V. Santa Eulalia de Cabranes. 

CABRAO: Geog. Sierra de la prov. del Miño, 
Portugal, continuada por la sierra del Soajo; 
760 m. de alt. 

CABRAS: Geog. Cerro elevado de la isla de 
Cuba; se levanta en la sierra de los Órganos, al 
N. y á unos 16 kms. de Pinar del Río. 

-Careas: Geog. Isla adyacente ala costa S. 
de Puerto Rico, hacia el O., unida á tierra firme 
por un manglar que la hace aparecer como si no 
fuera isla. Hállase entre la puntado la Parguera 
al O. y la de Salinas al E. 

- Cabras: Geog. Isla adyacente á la costa Tí. 
de la de Santo Domingo, Antillas, al S. O. de 
la punta de la Granja; está cubierta en parte de 
arbolado. |¡ Isla adyacente á la costa S. de la de 
Jamaica, en la ensenada de Portland. |¡ Dos is- 
letas lisas, cubiertas de matorral, en la Ensé- 
nala Honda de la costa oriental de la isla de 
Puerto Rico. 

-Cabras ó Isla de Cabras: Geog. Caserío 
agregado á la c. de San Juan de Puerto Rico, en 
la isla de su nombre. 

-Cabras ó Islote de las cabras: Geog. 
Caserío agregado al ayunt. de Fajardo, p. j. de 

Humaran. Puei tO RÍCÓ. 

CABE VS: Geog. Pueblo cabecera de un lira- 
nicip. en el ilisl. de Uochisl Lan, est. de I laj ica, 
Méjico. 

-Cabras (Rancho de). Geog Puerto, cabe- 
cera di mi muuicip. en el dist, de < luical lán, 
est de Oajaca, Méjico. 

i ! m-.k \s: Gfeog. ' !. de la prov de I 'agliari, 
i ¡i rdefia, I talia sit. ceroa del mai , al 

Tí. O. de i 'i i Mire 6D una llanura ínsula por el 
Tu o; I 500 habits. 

-Cabe > di San Ji tN: Geog, I la torio agre 
gado al ayunt. de Fajardo, p. j. de Humacao, 
Puerto Rico 

cabredo: Geog. V. con ayunt., p. j. de Es- 
b i., prov. de X.r. arra, dióc, de t lalahorra; 
; ,<i i, un Sil i la derecha de) río Ega, nava 
¿i lo ii. ..ni. di i lodi Tei reno de buena cali- 
dad; i'i'n alo • ) legumbres. 

CABREIA: í. ant. ' U)RA ni.r|ilina militar, 

i i cétera, 

CABREiRA: Geog. Aldea en la parroquia de 

, mi di M >■- am i, a¿ uní. de Oleiro p ¡ 

do la ' !oi ii ni . 'i edil Lug la 

mu roquín de San Pedí o de K lio i tyuut, 

iiii 1 1 i di 'i i"" pi oí de Pontovodra; 

l ,u i i i |i irroquia de Si M 

, ,|. i , ln ,i uní de Buen, p i j prov, de 

Ponto vedi i . '.'i i dil . V, San M di Ca 

\ 

I ! U1RT II: \: Gi ">) Sioi la prov, del 

■ ■' i 'i ■ i ontri i" ii" ' ' ado y Ti 

170 "i di illilia 



CABR 

Cabreiro: Geog. Lugar en la parroquia de 
San Esteban de Tremodedo, ayunt. de Villa- 
nueva de Arosa, p. j. de Cambados, piuv. de 
Pontevedra; 37 edifs. 

Cabreiroa: Geog. Lugar en la parroquia de 
San Salvador de Cabreiroa, ayunt. y p. i. de 
Verín, prov. de Orense; 115 edifs. Us el único 

lugar de la parroquia. V. San Sai.vajhiu ni; 
Cabreiroa. 

CABREIROS: Geog. V. Santa Marina de 
Cabkeikon. 

CABREJAS: Geog. Sierra de la prov. de Soria. 
Extiéndese de E. á O. , al O. de la ciudad do So- 
ria, al S. del río Duero. || Aldea en el ayunt. de 
Aria de la Obispalía, p. j. y prov. de Cuenca; 18 
edifs. 

Cabrejas (Altos de): Geog. Región eleva- 
da y montuosa en la prov. de Cuenca, entre los 
ríos Huete al N. y Giguela al S., entre los tér- 
minos de Huete al O. y Cuenca al E. Su má- 
xima altura es de 1 157 ms. 

- Cabrejas del Campo: Geog. Lugar con 
ayunt. al que está agregado el lugar de Ojuel, 
p. j. y prov. de Soria, dióc. de Osma; 320 ha- 
bits. Sit. entre Almenar y Aldea la Fuente, 
en terreno llano, en la carretera de Soria á Ga- 
latayud. Cereales y legumbres; cría de ganados; 
fáb. de yeso. 

- Carrejas del Pinar: Geog. V. con ayunt. , 
p. j. y prov. de Soria, dióc. de Osma; 730 ha- 
bits. Sit en la sierra de Cabrejas, entre Abejar 
y Talbeyla. Terreno algo quebrado; cereales, 
cáñamo y legumbres. 

CABREO (del b. lat. cabreum, atpihrecium; 
del lat. capt.it, cabeza, y brevis, pequeña): m. 
prov. Ar. Libro becerro, ó de becerro. 

CABRERA: Geog. Isla del grupo Balear, sit, 
al S. de la de Mallorca. Es fragosa y quebrada, 
y remata en cumbre peñascosa cubierta de pi- 
nos, acebnches y espeso matorral bajo. Además 
de muchos arroyuelos tiene tres fuentes muy 
buenas, de las cuales la principal y más abun- 
dante se encuentra á unos 420 m. de la cala de 
la Playola, que está dentro del puerto princi- 
pal. Abraza la isla doce millas de bojeo sin in- 
cluir dicho puerto, presentando una figura muy 
irregular, cuya mayor extensión es de Tí. E. á 
S. O. Termina en costa alta, limpia, sinuo- 
sa y tajada, y está cercada de islotes y peálens- 
eos, de los cuales el mayor número se encuen- 
tra en la parte del K. , formando con la pun- 
ta de las Salinas, extremo meridional de Ma- 
llorca, un canal de cinco millas largas de an- 
cho, en cuyo centro hay 42 m. de agua. Carece. 
ile población, si se exceptúan unos cuantos la- 
bradores que,' teniéndola arrendada, cultivan 
algunos terrenos y cuidan del ganado lanar que 
pace en ella. Los cabos Calabaza ó Ventoso, Le- 
veclie y Falcó son respectivamente las extremi- 
dades N. E., N. O. y S. E. déla isla Entre los ca- 
bos Leveche y Falcó se halla el do Anciola con 
un faro. En la costa occidental de la isla están 
las dos calas de Anciola y Goleóla; en la opues- 
ta las de la Olla y Barri. lista ullima es la úni- 
ca que tii nc playa cu toda la isla. Al S. S. E. y 
cerca del Cabo Leveche se abre el hermoso puer- 
to de Cabrera, resguardado de todos los vientos, 
y en el que pueden fondear los mayores buques 
por 25 á 50 m. de agua. Contiene varias caletas 
ó rinconadas, délas que la de la Playola es la 
mayor y más interior. En la costa oriental del 
puerto se ven la casa del gobernador, una gran- 
ja, un castillo y los restéis de la población im- 
ada por los prisioneros l'raie eses ilc 1 MIS 
a 1813, pues la isla fué depósito de éstos duran- 
te la "ln ni do la Independencia. Al K. del 
puerto principal do Cabrera se halla la cala de 
Caminí'. Las islas é islotes qvie rodean la Cabro- 
ra son las islas Redonda y Conejora y los islotes 
E tellongs, Imperial, Bleda y Horadada, 

- C \i,i. kra: <:■ ni/. Río en la prov. ile León, p. 

i di Ponf i rada Nace en la c aroa de su mismo 

iiombn , del lago 'i" la Baña, cerca do Peña Tre 
vinca, limito común de las provs de León, Oren 
ie v /. iiiuii.i . ooi re al E. , pasando por la Baña 
h i i el pueblo de Travazos donde voltea al N. 
j pronto tuerce hacia el N. O. y O., pasando por 
s.i.vil.i j i'asirill,.. y desagua en el Sil, en la 

frontera d m ie, por cer.M de Pílenle .le Do. 

mingo Flore Pais ó oom irca en la prov. de 
i ,,.,,1, p i de Pont, i ■!■■■■ 1 i ; i "i responde n la par 
to S. O de la prov. entre el monte Telena v us 



CABK 

ramales y las provs. do Zamora y Orense. Es 
país montañoso, fertilizado por las aguas del 
Cabrera y los arroyos all. de éste. Divídese en 
alta y baja; la primera pertenece al partido do 
i.storga. Fui- una antigua jurisdicción llamada 
gobernación de Cabrera; el marqués de Villa- 
franca nombraba el gobernador. II Sierra en el 
término de Navalueillos, p. j. de Navahermosa, 
prov. de Toledo Siena en la prov. de Almona 
011 término do Mojacar y Carbonera, del p. j. de 
Vera. Es la mas elevada en esta parte de la cos- 
ta ib- la prov. y se descubro á distancia de 40 á 
i:¡ millas oh el mar, y aun desde Cartagena; 
corre de E. á O. y va á enlazarse con la de Al- 
liaiuilla. I! Lugar con ayunt., p. j. de Igualada, 
prov. y dióo. de Barcelona; 300 habits. Sit. en 
la cumbre do un monte del misino nombre, á 
cuyo pie, por la parte del N. , pasa el río Noya. 
Terreno montuoso y de mediana calidad. Vino, 
aceite, frutas y pocos cereales; lab. de tejidos de 
algodón é hilo; papel y aguardientes. || Lugar 
con ayunt., p. j. de Mataro, prov. y dióc. de 
Barcelona; 820 habits. Sit. entre Árgentona, 
Cabrils y el mar. Terreno montañoso con al- 
guna parte llana: Vino, naranja, limones, trigo 
y algarrobas; lab. de tejidos de algodón. 'Lugar 
en el ayunt. de La Vega de Almanza, p. j. de 
Sahagun, prov. de León, 62 edifs. 

-Cabreiía ó de los Conejos: Geog. La 
mayor de las cinco islas de Suances, frente á la 
ría y puerto de este nombre, costa de la prov. 
de Santander. Es escarpada por todos lados, de 
difícil acceso y más elevada en la parte E. , don- 
de tiene 53 ms. de altura. 

-Cabrera: Geoy. Río de la República de 
Colombia, en el dep. del Tolima; es afl. del Mag- 
dalena por la orilla derecha, corre por la parte 
oriental del dep. y tiene 350 kms. de curso. || 
Parroquia cabecera del dist. del mismo nombre, 
prov. de Guanentá, dep. de Santander, Colom- 
bia, sit. en un llano elevado, cerca del río Suá- 
rez ó Sarabita; 4 500 habits. 

- Cabrera (La); Geog. V. en el ayunt. de 
Pelegrina, p. j. de Sigüenza, prov. de Guadala- 
jara . 52 edifs. || Lugar con ayunt., p. j. de To- 
rrelaguna, prov. y dióc. de Madrid; 430 habits. 
Sit. en la falda del cerro llamado Pico de la 
Miel, al N. O. de Torrelaguna, en la carretera do 
.Madrid á Burgos. Terreno montañoso y flojo. 
Centeno en abundancia y poco trigo; patatas y 
algarrobas; cría de ganados; carboneo; minas de 
plomo. 

- Cabrera (Bernardo de): Biog. Caballero 
español. N. en Calatayud ''1 1298; SI. decapi- 
tado en Zaragoza el 26 de julio de 1364. Hijo de 
ilustre familia, ganó justa fama de valiente en 
los campos de batalla y se distinguió sobre 
todo en la conquista ib' Mallorca, por lo que el 
rey Pedro I V el Ceremonioso le confió elgobier- 
leí reino. Allí dio á conocer sus vastos cono- 
cimientos y su habilidad política, y llegó á ser 
el favorito del monarca. Tuvo el mando de la 
Armada aragonesa cuando el monarca intentó 
apoderarse de Cerdeña, que se hallaba unida a 
li b' pública de t íénova, y aj mi. el., poi los \ o- 

i ianos derrotó á los genoveses el 27 .le agosto 

de 1353. Cabrera se vio colmado .¡.- beneficios; 

ma • temiese, por causa que ignoramos, la 

ingratitud del rey, renunció tudas sus riquezas 
3 • retiró é un moa i ttei io El rey don Pedro, 
.pie sintió la falta «le su favorito, fué á visi- 
tarle en persona v le rogóqm volviese á la corte. 

i labrera obedi ció, y como por entonces solicitase 
Enrique .le Trastamara el apoyo del monarca 
aragonés para destronat á Pedro I de Castilla, 
presentó ni rej esta guerra o imo injusta, impo- 

lin. . , .ii. Iltatot i.i a la legitima sucesión .le 1.. 

reyi y pus., los medios qt staban á su al- 
cance para evitarla. Re entidospor esta caúsala 

i. ni'. .'I H \ ó' Naval i., y E | ii. do 'I',. . i 

mará, i ' labrera .le secreto inteligen- 

. i Pedro I i 'reyó Pedro I \ lo que Le de 

cfan, j i abrera pat . libt u te del injusto castigo 
que le amenazaba, quiso huir á Francia ¡ pero 

mi detenido en la l rontera j llevado á I t> 

de Aragón, .Ion. le |. dieron los más crueles tor- 

' to para q f. ts. '1 inpui to crimen. 

Nada consiguieron; antes bien su constancia 

para suportar el dolot ato I ¡gUÓ n l n. i.i 

lo in ticia j la le\ ie.1 Lian o libi i tad ; pero 

cediendo Podro I V i las in itaw ia de I 

im.. I.i debilidad de act ifli n le, con lo que per 

dio uno de sus ni. i . Lóalos lervidore I 

gobierno como en la guerra, Cabrera, pm fui 



CABR 

decapitado en la fecha y lugar citados, y á su 
muerte siguió la alianza del monarca aragonés 
con Enrique de Trastamara. La corte aragonesa. 
sin embargo, rehabilitó su memoria y restituyó 
sus bienes á su nieto Bernardo de Cabrera. 

-Cabrera (Bernardo de): Biog. Privado 
del rey de Sicilia y nieto del caballero aragonés 
del misino nombre y apellido. Se dio á conocer 
á principios del siglo xv. Después de la muerte 
del rey don Martín, acaecida en 1410, quiso 
usurpar el trono de Sicilia y obligar á Blanca, 
viuda de dicho rey, á que se casase con él. Re- 
sistió la reina, y Cabrera la sitió en el castillo 
de Siraeusa. Halló la reina quien viniese á so- 
correrla, y el ambicicioso don Bernardo hubo de 
levantar .1 sitio y retirarse á Palermo. Habien- 
do caído en poder de sus enemigos el año 1412, 
Cabrera fué arrojado a una. cisterna seca, des. le 
donde aquellos le llevaron á una torre que, sin 
que él lo notara, circuyeron con una red para que 
no burlase la vigilancia de los centinelas. Don 
Bernardo intentó la fuga, pero quedó preso en la 
red y allí permaneció veinticuatro horas para ser- 
vir de irrisión al pueblo. El rey don Fernando, el 
que en Castilla gano el sobrenombre de el de 
Antequera, le perdonó, con tal que se alejase de 
Sicilia. Cabrera murió poco después en el des- 
tierro. 

-Cabrera (Andrés de): Bio¡j. Caballero 
español, marqués de Moya. Dióse á conocer á 
fines del siglo xv. Fué un leal servidor de Isa- 
bel I, especialmente en los primeros días del rei- 
nado de ésta. Desde muchos años antes era al- 
caide del Alcázar de Segovia. En 1476, hallán- 
dose ausente de aquella ciudad, estalló un mo- 
tín, en ocasión en que le suplía en el cargo de 
alcaide don Pedro de Bobadilla, su suegro, pa- 
dre de dona Beatriz. La reina, que en unión con 
don Andrés se encontraba en Tordesillas, supo 
que los amotinados querían asesinará Bobadilla 
y apoderarse de la infauta dona Isabel, hija de 
Los reyes, que habitaba el alcázar. Acudió pre- 
surosa, seguida de Cabrera y de otros magnates, 
i Segovia, y los amotinados despacharon una 
comisión para advertir á la reina que no entrase 
en la ciudad con algunos de los que la acompa- 
ñaban, entre los que el primer nombrado era el 
marqués de Moya. La reina, sin embargo, pene- 
tró hasta el alcázar, mandó abrir las puertas 
para que pudiesen entrar los rebeldes, y ella 
misma bajo á la puerta para recibirlos. Uno de 
aquéllos pidió la destitución de Cabrera, aloque 
la reina contestó que si los agravios de que le 
acusaban eran ciertos, le depondría. Calmóse con 
esto la insurrección, y los cabezas del motín, 
entre los que se contaba un tal Maldonado, que 
en otro tiempo había sido, antes que Cabrera, 
alcaide del Alcázar, y que deseaba reemplazarle, 
huyeron de la ciudad. Antes de dispersarse la 

un rosa turba, la reina mandó á los quo de 

aquélla tenía más cerca que enviasen al día si- 
guiente una comisión que expusiese todas las 
quejas, y nombró alcaide á don Gonzalo Chacón. 
Llegada la siguiente mañana, recibió el capítulo 
de quejas y agravios; examinó éstos, tomó in- 
formes, castigó .. los que aparecieron culpables, 
¡ n pu •,. .. más bien . confii mó, á < labrera en su 
cargo de alcaide, porque, probada ampliamente 
su inocencia, quedo demostrado que cuantos caí 

g Le hacían eran infundados,' y que el motín 

sólo obedeció al deseo de depone] Le para ocupar 
otro su puesto. Así premió La rene, á Cabrera, 
quien, en 117 1, cuando el rey de Porl • 

había apoderado de Toro y /,. socoi 

rey don Pernal 1. 1 o con cierta suma de dinero para 
que pudiera presentarse delante de la priini ra d 

di, -has pla/as. 

i ' \ bb ti l .i i ; Biog. t lapitán ospi I. 

abuelo, del histoi tador Luis ( labn radi Córdoba 

M. el L557. I lesee 1 1. lia ell 1 íllea le, I a i le Peí II He I" 

Díaz do i labrera, octavo señor de La torro de su 
apellido. Fué capitán de infantería española y 

estuvo casado c Lona María de ' i 

Sin ¡ó al emporad n bis célebres campan is de 

I tullí y A Lio. ) fué di ote hei ho pt i tío 

aero poi Los i tíreos en la desastrosa jorn id i de 

i ' 1 1 .! I" I" ¡i ido poi iii.l ova li- 
bertara tro capitane volvió tí i pa 

fué in poi.i.l.. al tercio de Flandi 

emienda ti en ól lia: ta quoouol iñ. tad 

peleando o i in i San Quin 

i in. habiendo ido uno de los prii ¡ 

calaron lo m Li aquella - iudad, 

i ' v Bill iu .1 1 v , 01 B Milita! i pa 



CABR 



(¡7 



Bol. Vivió en los dos primeros tercio: di 
decimosexto. Se contó entro los con pii 
del Nuevo Mundo. Oficial de Belalcázar, se dis- 
tinguió en la conquista de lo que hoy día com- 
pone el estado del Cauca y el alto Tolima. Fué 
Maestre de Campo del virrey Blasco Nóñez de 
Vela, y murió en la batalla de Añaquito, donde 
combatió contra la insurrección de Gonzalo de 
Pizarro. 

-Cabiu i: i Ai, i onso to : Biog, Escritores- 
pañol. N. en Córdoba hacia 1548; M. en no- 
viembre de 1598. Hijo de antignay distinguida 
familia, fué educado con gran esmero y dedica- 
do al sacerdocio; vistió . 1 hábito di Santo Do- 
mingo, y, movido por el gran deseo de seguir 
el ejemplo de los religiosos que le precedieron 
en la predicación evangélica, marchó al Nuevo 
Mundo, donde probó su celo y los grandes co 
nocimientos que había adquirido por el estudio 
de las sagradas letras. De regreso a España, fué 
destinado por sus superiores á la enseñanza de 
la Teología; pero de todas las prendas que le 
adornaron, ninguna tan preciosa como su natu- 
ral y sublime elocuencia, por la que mereció ser 
nombrado predicador de Felipe II y más tarde 
de Felipe III. Fué con justicia considerado como 
el mejor orador de su siglo. Su voz era clara y 
suave, su expresión viva, su estilo correcto, su 
lenguaje puro, cualidades todas que, con su eru- 
dición singularísima, adornada de senteni ias 
graves y provechosas, caracterizaron al que con 
razón ha sido llamado Apóstol del cristianismo. 
La muerte le impidió publicar sus sermones; 
pero los Dominicos los dieron á luz, y se recibie- 
ron como rico tesoro de nuestro lenguaje. Escri- 
bió las obras siguientes: Con s sobre 
los Evangelios desde el Domingode laSepti 
ma, todos los Domingos y ferias de la cuaresma, 
hasta el Domingo de la octava de Resurrección 
(2 partes, Córdoba, 1601, Barcelona, 1602-7); 
Sobre los Evangelios del Adviento y dom 
hasta la septuagésima, coa las festividad^ de 
Santos que ocurrenen este íii mpo (2 partes, Bar- 
celona, 1609, Zaragoza, 1610); Tratado de los 
escrúpulos y sus remedios (Valencia, 1599); el 
Sermón que predicó en Jas honras del r. \ 
pe lien Madrid, en Santo Domingo el Real, el 
último día deoctubredé 1598. Cabrera, que mu- 
rió pocos días después de haber pronunciado 
este sermón, figura en el Catálogo de Autorida- 
des de la Lengua publicado por ia Academia Es- 
pañola. 

-Cabrera (Jerónimo de): Biog. Pintor es- 
panol de mérito, discípulo de Gaspai Becerra 
No se sabe en qué año y lugar nació, aun- 
que consta que floreció en 1570. En esta épo 
pintó, juntamente con Teodosio Mingot, una an- 
tecámara v una de las torres del Pala Leí 

Pardo, todo al fresco y según las máximas de 
los maestros florentinos del Renacimiento. Hu- 
ida de el con elogio Vino neiu Calducho cu sus 
lamosos Diálogos. 

i mo.i RA -I WIMO la I oí : B :. .Mi- 
litar español. N. en Sevilla. Vivió en la 

da mitad del siglo xvi. Ocu] I i irgo de go- 

bei ii.oloi de Tueumán, y fundó en 15 

is la ciudad .le t ¡órdoba l ' I . lando 

á aquella provincia el nombre ,!<■ Nueva Anda- 
lucia. 

I I \ ,.¡; l i; v \l \ Rl OS 10 /■' > Escultor se- 

villano. Vivió á Unes del siglo xvi. Fué discípu- 
lo de Jerónimo Hernánde 1 1 . la es- 
tatua . do ' I -i- \ i i i i : i: , que forma p 
i. cumie tito do Semana Santo do la oati d 
Sevilla. 

i \i:i;i i; \ (Ju \n TOM \s |.'.sri.,.i i /. de): 
almirante de < ¡astilla, i ondi d tfelgai 

duque di lo N on di iembn d 

en Lisboa el .' I de junio do 11 I ' su ju- 
ventud obtuvo i empleos muy distinguí- 

l o- n in ido Lo Mi- 

lu., donde t< sidió al i lai los 1 1 le nom- 

bróMini i ip 

de New boui g, meri od alo 

lie I,, ,, ,.| ,,, 

por el mal uso que hizo d 

,. tanto i a\ .o i . , le de\ ooii n 

dinastía ausl i laca, pot lo i mto 

Borbon i del 

na l Portocarn ■ no pti . 1 

io le sopara 

i.- onviarli 



68 



CABR 



París. Al morir Cavíos II, I i i, coi tanteen 
fecciones, hizo cuanto pudoen contra de la 
sucesión de Felipe de Anjou;se trasladó á Lisboa, 
y desde allí anunció tener el verdadero testa- 
mento del último monarca austríaco; dio muy 
bueno- los generales que defendían 

al archiduque Callos, y propuso que la base de 
operaciones políticas y militares fuera Andalu- 
cía, porque creía que sería sospechoso á los cas- 
os todo movimiento que partiera de Cata- 
luña, y no dejaba de estar en lo cierto. Exo- 
nerado por los contrarios y desatendido de los 
i .-adumbre acabó con él. Como ven- 
ció la causa de los Borbones, la memoria de Ca- 
brera es tratada con harta dureza, y, en verdad. 
no lo merece. 

i URO): Biog. Escritor español. 
X. en Córdoba. Floreció en el último tercio del 
.vi y primero del XVII. Era hermano de 
don Alfouso Cabrera, y, como éste, abrazó la ca- 
rrera eclesiástica. Vistió el hábito de los religio- 
sos Jerónimos en el real Monasterio de San Lo- 
renzo. Por su constante aplicación llegó á ocupar 
en su orden un lugar muy distinguido y pudo 
practicar la enseñanza con beneficiosos resulta- 
dos. Enseñó en varios conventos primero Filoso- 
fía, después Teología y mas tarde la Sagrada 
Escritura. Publicó las siguientes olivas: la ter- 
i Divi Thomce commentariorum et dis- 
«(Córdoba, ltiooi; ¿i, Sacramentisin 
■ no, ' t d. baptismo, in ter- 
. questione LX usque 
adLXXl. *' ■■ ' ilisinitfiíimics (Madrid, 

1 611 l; De sacramento Eucharristim. 

Melchor): Biog. Impresor es- 
Vivió en el siglo xvn. Con el título de 
'úrico y político en prueba del 
■ ./ del arte de 
Madrid, 1675, en foL), escribió una 
irte tipográfico. 

-Cabrera Jerónimo Luis de): Biog. Mili- 
pañol. Vivió en el siglo xvn. Fué el único 
americano que logró ejercer el cargo de gober- 
nado: Aires. Desempeñó estas fun- 
de lfi41 á 1646. 

i i Juan de): Biog. Fa- 

•V. en Villavrobledo (Al- 

M. en su pueblo natal 

el 1730. Quin ' i i taba cuando in- 

la Compañía de Jesús te- 
Villarejo de Fuentes, Hecho su noi 
estudiar las Facultades mayores de Filoso- 
fía y Ti mocer su talento en va- 
i. , con las que ganó fa- 
lo o ' ubi ¡ó el camino de las 
leo I :'■'. 6 algunos cursos 
ivamente 1" : coli 
ivaca y Villarejo, el de la Casapro- 
Toledo y el de los 
en Mi i] tancia le llevaron 
natal. Allí 1' orpj end ió la muerte 
i de San Blas, 
enta en 17IH un intere- 
sante librotitnlado i 'ttica. Po: ta obra, 
or parte desu vida, 
figura el autor en ' *ridades im- 
mia de la 1 I . i ' 'risú 

de ni n- 

tenido i i udio. Ba ido pi inci 
locl ' ¡ñas de Santo Toma! . u 

lia dicho un i -i noi i 1 i ,,, n , te 

sin miedo la ¡ 

lelve con notable independí n- 
¡o nal iíi.i 

moneo ., i,,, 

i la all 

o, hacia 

que 'i 
o todo 

i 1 1 1 1 , 
o sor n 



CABR 

hayaentre los hombres alguna potestad que los 

lija, y que es preciso algún modo de gobierno 
en el mundo. De aquí, examinadas todas las es- 
pecies de policía que han discurrido los políticos 
y filósofos, concluyo ser mejor y mas excelente 
el reino ó monarquía, y cievto de esta verdad. 
aplico la mano á labrar su imagen por todos 
aquellos medios que contribuyen a su grandeza, 
á su poder y á la gloria de verse asistido de los 
Ministros más ventajosos, y formada ya la ima- 
gen del reino, le doy como vida en un prnuipe 
perfectísimo, no sólo en las gracias exteriores de 
su pei'sona, sino en las interiores virtudes de su 
ánimo, á quien como gloriosa comitiva sigan los 
derechos de la majestad. » Al censurar el libro, 
dijo el sabio don Juan Perreras: «El método y 
distribución de. una materia de que han tratado 
tantos, no puede ser más exacta ni más com- 
prensiva; la doctrina es muy sólida, las noticias 
variasy singulares, el estilo puro y terso sin afec- 
tación. » 

-Cabrera (Francisco): Biog. Uno de los 
primeros pobladores de Montevideo; parece que 
era natural de las Islas Canarias. Desempeño el 
cargo de alcalde de la Santa Hermandad, en el 
cuarto Cabildo de la época del coloniaje, 1734. 

-Cabrera i Francisco): Biog. Jesuíta espa- 
ñol. N. en Tamarite de Litera (Huesca) el 14 de 
noviembre de 1724: M. en su ciudad natal el 
1773. Abrazó la carrera eclesiástica, é ingresó 
en la Compañía de Jesús, en la que obtuvo los 
cargos de Maestro de Humanidades en el cole- 
gio de la ciudad de Calatayud y otros de Ara- 
gón, y Penitenciario apostólico en Roma, Tra- 
dujo é imprimió con notas y adiciones Los entre- 
tenimientos históricos, teológicos, cronológicos y 
escriturarios del P. César Calina, eu diez tomos 
en 4.°, cinco sobre el Viejo y cinco sobre el Nue- 
vo Testamento, en Madrid, 1787. 

-Cabrera (Miguel): Biog. Pintor mejica- 
no. N. en Oajaca. Floreció en el siglo xvm. Fué 
indio zapoteca, y pintó obras tan admirables, 
que algunas han merecido el nombre de maravi- 
llas americanas. Artista fecundísimo, apenas 
hay iglesia en su patria que no guarde algún 
cuadro suyo. La Academia de Bellas Artes de 
San Carlos posee algunos lienzos de Cabrera, que 
obtuvo el titulo de pintor de cámara, concedi- 
do por el arzobispo Rubio y Salinas. No se co- 
nocen más detalles de su vida, y se ignora la 
lecha y lugar de su muerte. Las obras principa- 
les que de Cabrera se conocen son: La vida de 
Santo Domingo, pintada en el claustro del 
convento de este nombre; La vida de San Igna- 
cio, y /.o historia del corazón del hombre degra- 
dado por el pecado mortal ¡i ero, ■uceado por la 
rielad, en el claustro de la Profesa, galería que 
ba merecido unánimes elogios. 

-Cabrera (Ramón): Biog. Filólogo espa- 
ñol. N. en Segovia el 9 de abril de 1754; M. en 
Sevilla el 30 de enero de 1333. Abrazó el estado 
eclesiástico v obtuvo, merced á sus profundos 
conocimientos, los cargos de Prior de Arroniz, 
Consejero de Estado, Director de la Real Acade- 
mia Española (29 de marzo de 1814), individuo 
de número de la Academia déla Historia v ho- 
norario de la de San Feí na mío. Escribió la obra 
titulada Diccionario de etimologías de la lengua 
impresa en 1837, dos tomo |. El 

i primero compn nde unos Preliminares < ti- 

do el verdadero Diccionario, 

ontiene unas dos mil quinientas etimolo- 
m más propiedad, el origen inmediato 
l.ii ¡no de ol raí tantas voo 

-Cabri ha Ramón Biog. General español. 
Condi di Morella, V en Tortosa (Tarragona) 

el 27 de di bi i I 1806; M en Londres el 

24 di mayo de 1877. Por donación de un miem- 
bro di o lunilla coi respondían á < labrera los 

i (icio do do ■ ipellanía poi e te motivo 

o i n el s i nuil. le l'oi tosa \ fué ton 

lirado en primoi ra o pero al p lentarse al 

ispo para manifi tarh us de - de recibir 

igi ni. i i li leños, lo dijo ol prelado: ■■ I ú 

n ido para Bei militar; ba i raí te p ira 

que no i ¡i i" i oí ai Ii iásl ica¡ no 

,,■ Icnarb - \ iti inio que pronto halló 

n ii. El i en la aulas, ora 

■ . i . ¡mero en loi lances de bui la . coi 

pi ni) . por todo 1" que tenía gi an 

lionti ontn la gonti revoltosa, y i to uní 

intcced políl li u familia, lo 

i i I i" .'i inicial i la i itaciórj 



CABR 

carlista con motivo de ll n i ti de I 'i i lian 

di. VIL Sintió tanto este destierro, qui . resuel- 
to .i lumplirlo, marchó á Morella i pr< 

sentó al barón de Hervés, que en esta ciudad 

levantó entonces un bandi i ín n ; mchc á 

favor de D. I irlo 

I 'otado de un valor temerai io de una 
ti t lición física á toda prueba, desde los primeros 
encuentros con los liberales sobresalió entre los 
suyos; y tal fué el prestigio que alcanzó, que 

totalmente derrotada: la pi ¡mera fací i n 

1833, al reunirse los dispersos á las ordenes de 

Camicer, quedó por aelamac i- 'nací ■ ; 

brera segundo jefe. Hicieron ambos caudillos 
diversas correrías por Aragón v \ ilencia coa 
buena fortuna; pero al penetrar en Cata] [fia 
fueron completamente batidos en Mayáis poi el 
general Carratalá. Tenaz Cabrera, reunió á los 
fugitivos; y desecntento d».l giro que tomaba en 
el Centróla causado 1). ('arlos, ocultándolo á 
los suyos hizo un viaje á Navarra para confe- 
renciar con el Pretendiente; obtuvo buena aco- 
gida y regresó al Maestrazgo portador de una 
carta-orden de D. Carlos, por la que se preve- 
nía á Carnicer pasase al Norte á recibir ¡ns1 ni ■• 
ciones Carnicer no llegó á Navarra. En el ca- 
mino, y por causa de una denuncia, fué recono- 
cido, preso y fusilado. Se ha acusado á Cabrera 
de haber preparado el viaje y hecho la delación ; 
y aunque las apariencias le condenan, hay que 
convenid en que no resultan prueba, conclu- 
yentes en contra suya. 

Desde que Cabrera tomó interinamente el 
mando, cambió en sentido favorable la suerte 
de los carlistas; activo y audaz, inauguró de un 
modo brillante la campaña de 1835 con la vic- 
toria de Alloya, campaña que supo llevará feliz 
término con la derrota de Nogueras, con la toma 
de Ruínelos, y con las excursiones que hizo á 
Aragón y Valencia, que le valieron abundantes 
recursos en hombres, dineroy material de guerra. 
No obtuvo estas ventajas sin sembrar el terror 
en las comarcas que recorrió, pues, sobre ser 
.sanguinario en demasía, aun en guerra sin cuar- 
tel, su manera de castigar al enemigo rayaba 
en la ferocidad, y buen ejemplo de ello es lo 
que les aconteció á los milicianos de Ruínelos. 
Capitularon éstos con la condición de. salvar 
sus vidas; faltó Cabrera al pacto, y después de 
fusilar á los principales entre los milicianos, 
hizo poner el resto en cueros, les invitó á sal- 
varse corriendo, y destacó á la caballería en su 
persecución para que los acuchillase. 

Para contener los desmanes de (alacia fué 
presa en rehenes su madre María Griñón. Que 
Guzmán el Bueno, puesto en el trance de nn li- 
gar Tarifa ó perder á su hijo, sacrificase á éste 
en un arranque de bárbara grandeza, es cosa 
que admira y se explica; pero á Cabrera no se 
le pedia otra cosa sino que fuese humano é hi- 
ciese la guerra que correspondía á los tiempos 
que (ornan; á bien poca costa salvaba la vida 
de su madre seriamente ami nazada, á pesar de 
lo que, é importándole sin duda muy poco que 
viviese ó muriese, por solo simples SOS] echas de 
infidencia encarcelo y fusiló a los alcaldes de 
\ aldealgorza y Torrecilla. A esta provocación 
contesto el general Nogueras con el cruel fusi- 
lamiento do la ¡nocente Mana Griñón en enero 
de 1886. Desde entonces no conoció límites el 
furor de Cabrera; como represalias mandó pasar 
por las armas á cuatro señoras parientas de li- 
berales, y durante el curso le la guerra ordenó 
ó i sintió la ejecución de mil ciento un prisio- 
neros, acusando alguno de i Jtos ai tos, como el 
di Burjasot, instintos de fiera que merecida- 

i te le \alicron el ser llamado el Tign del 

a go. Para fe: tejar su \ ictorio del Pía 
del l'ou, dio (labrera un banquete en Funja -nt. 
mando sacar de sus prisiones a los jotes \ ofi- 
ciales vencidos en el combato^ y i stos en pie 

I" o nsales con las copasen la mano, á un 

mismo tiempo empezaron los brindis, las des- 
carga de los ejecutores y tos aj o de las víc- 
tima 

Nombrado por ]). Carlos brigadier y coman- 
danto ""ii. ¡i il de A ragón, ubi iócon mala fortuna 
la campan i di i ¡86 D rrotado poi Palarea on 

Chiva \ i"--' ralad u guai ida do la 

de Bcceito, merced i i ■ ■ ai i tadas opi raí enes 
do! -' ni ral on ¡efe conl rario, general Montes, 
mal l" fuora i la ene a eai lia a n* no ocurrir la 
indi ■ i plina del ejercí to y revuelta on las pobla- 
ción! liberales. Bien aproi echó I labrera lo ierro 
i. del em migo; foi i ificó 1 1 lantav ioja v estable- 



CABK 

ció allí fundiciones, parques y alraaoéñés; hizo 

vechosas correrías por la Plana y tierras de 

i lastellón; batió en Ulldi is al coronel Iriarte y 

se reunió en Utiel á la expedición que, proce- 
dente del >. ■ .1 1 .-. acaudillaba Gómez. Derrotados 
ambos en Villarrobledo, uo desmayaron por eso, 
y marchando Cabrera á la vanguardia, rene ió á 
los liberales que defendían á 1 ¡órdoba y á Alma- 
dén, ¡ prosiguió hasta Extremadura, en donde, 
sen porque llegó á su noticia la pérdida de 1 an- 
i v lo mal que andaban los asuntos suyas 
en el Centro, ó por disensiones entre los dos cau- 
dillos, se separo de Gómez y se dirigió con 1 soa- 
sas fuerzas al Norte. Alcanzado en Rincón del 
Soto y batido por Albuín, fué la misma noche 
sorprendido en Arévalo de la Sierra y escapó 
1 raí ias á la oscuridad, no sin recibir tres graves 
heridas de arma blanca. Halló secreto refugio y 
curación en la casa del cura de Almazán, y salió 
de allí merced al auxilio que le prestó su segundo, 
Forcadell; ya entre los suyos, y al h¡ runa di- 
versión por la huerta de valencia, fué .1. 'i-rotado 
y nuevamente herido en Torreblanca por Borso 
diCarminati. Comprendió lo critico de susitua- 
ción, v. sacan. lo fuerzas de Baqueza,y abiertassus 
heridas, caví' sobre una. columna liberal en Pía 

del Pou y la destrozó por pleto. Recuperó 

por traición á Cantavieja y restableció sus par- 
quoa y factorías, servicios que D. Carlos premió 
con el empleo de Mariscal de Campo. 

En las campañas de 1837 y 38 se acreditó Ca- 
brera como general y hombre de gobierno. Lla- 
mado á proteger el paso de La expedición real so- 
bre Cheste, acumuló el material necesario, triun- 
fó, ala vistádel Pretendiente, de Borso, destacado 
á impedirlo, y pudo con razón decir á D. Carlos: 
«Cuando V. -M. lo ordene puede pasar el Ebro: 
abiertas están las puertas de Valencia. » Con la 
expedición real llego á las puertas de Madrid. 
Nombrado por D. 1 'arlos en mandante genera! de 
Aragón, Valencia y Murcia, á su regreso al Cen- 
tro le hizo sufrir el general Oráa un descalabro 
en Arcos de la Cantera; pero halló el desquite 
apoderándose por sorpresa de la importante plaza 
de Mordía, al abrigo de la cual reorganizó, per- 
I cionó y aumento su ejército; creó el cuerpo de 
ingenieros militares y una. Academia de cadetes, 
organizó los tribunales y administración civil, y 
fi -ntó las construcciones de pertrechos de gue- 
rra y vestuario. Con1 inuando sus operaciones de 
guerra rindió á Benicarló, < 'alanda y otras po- 
blaciones de menos importancia y combatió con 
éxito al general Oráa, quien, obligado por el go- 
bierno de la reina á poner sirio a Morella, se vio 
en la precisión de levantarlo para emprender la 
retirada. Este triunfo le valió á Cabrera el nom- 
bramiento de Teniente General y el título de 
conde de Morella. 

Continuo esta 1 campanas con la completa de- 
rrota .VI general Paulinas en Manila; aseguró 
sus conquistas estableciendo una serie de puntos 
fortificados; y con la victoria de U trilla y toma 
de Montalván, llegó Cabrera en 1839 ásu apogeo 
y se convirtió en verdadero peligro para la causa 

liberal. A partir de este ini roto empezó á pa 

lidecer la estrella del jefe carlista. Derrotado 
por el general O'Donnell (que tomó el mando del 
ejército Liberal) en Lueena y en Tales, y tomada 
que fué la plaza fuerte de Morella por el conde 

de I baña, de ¡pm s de defender en 1 ano .1 !'• 1 

■_ 1, lili uno ba Luarte de L > carlistas, eni ró 1 a 
brera en Francia seguido de La fuei as de su 
mando en julio de I - 10. 

No quiso el gobierno fri iderarlecomo 

emigrado político, y le encerró en la fortaleza de 
Main. Puesto en libertad, disintió de su partido, 

itró ad versal io da la abdicación del Pre- 
tendiente J lo quitaron en 1 8 12 los poderes 

cali 1 y 1 I 1 te generalísimo. Allí 

conde de Montemolín, aprovechó el disgusto que 
produjeron en I nglati 1 ra Los mal rimonios de la 
reina é infanta 'I" E p iño, 1 intentó, aunque sin 

n ihltado . 1 I procui ai recursos para u iovb 

lucha en la nonín 1 1 1 A ■ 1 1 el.i Europa entera 

por la revolucu >n dolí 1 1 1 la tizó de quoa o 

a la. pelí iy guorn m h ibilidad en ' lataluria . 

[■■i mpleti mti d tado j het ido poi la 

¡ni 1 r .\ . que mainl ib 1 el " ii' 1 il Noiu ila n 1 
acción dol Pastel il, entro on Francia y ic bei 
nuil" la .Muí ¡onda 

I li pué 1, sólo 1 ibi nto tomó pal te en los 

acto do lo uyo . ha ta qt piondo c 1 

ante lentes , al odi enimiento de don Alfori 

" \ 1 1. '■ .1 i|nil loa re] tantea del go 

biei no de este ,j"\ • u mon irea un oon> li 



CABR 

reconocimiento de esta dinastía, obligándose por 
su parte á invitar á los carlistas a deponer las 
armas á cambio de que se respetasen los fueros 
ile las Provincias Vascongadas y Navarra y de 
que les reconociese los empleos adquiridos á los 
carlistas que acatasen el convenio. A este efecto, 
y en su cumplimiento, dirigió en marzo de I f i 5 
un Manifiesto de llamamiento á las huestes del 
Pretendiente, y aunque D. Carlos le contri" el 
20 del mismo, acusando y condenando á Cabrera 
como reo de alta traición, es lo cierto que el arto 

de Cabrera inició en el bando carlista ladese 

pot ¡1 ion que [iiiso término á la guerra civil. El 
gobierno de D. Alfonso reconoció el empleo de 
Capitán General de ejército á favor de Cabrera, y 
sus títulos nobiliarios. 

Guerrillero más que general, astuto en los ar- 
dides de la guerra de montañas, no era táctico 
en los combates, y, despreciando la maniobra, 
consiguió sus victorias por su valor personal, lu- 
chando armado de un garrote, aun de 1 lennal en 
ji fe, en primera lila y en el sitio de mas pi ligro. 

i "i ¡asi todos los fanáticos, dalia a sus dichos 

carácter profótico y se complacía en predecirlo 
porvenir. Así, por ejemplo, la víspera de la ac- 
ción de Maella, dijo: •• Mañana morirán Pardiñas 
y uno de los que están presentes.» Lo nial tuvo 
confirmación, y esto hacía que. creyéndole sus 
partidarios dotado de visión divina, le siguiesen 
ciegos en los lances prósperos como en los ad- 
versos. Casado en la emigración con la acauda- 
lada Miss Richard (de creencias anglicanas), el 
trato con la sociedad inglesa modificó su tempe- 
ramento é ideas políticas, no parando hasta re- 
conocer el régimen liberal y la legitimidad que 
tan duramente combatió. Carácter arrebatado 
más que (irme, ejerció en él gran influencia el 
medio que le rodeaba, y así se explica que cm- 
pezase por ser sectario fanático, para concluir en 
la más vulgar de las apostasías. 

-Cabrera de Córdoba (Juan): Biog. Mili- 
tar y político español, padre del historiador Luis 
Cabrera 'le Córdoba. Vivió en el siglo xvi. Si- 
guió al principio la carrera de las aunas y fué 
alférez de su padre Luis. A ¡a muerte de éste dejó 
el servicio y lijé, su residencia en Madrid, donde 
obtuvo el cargo de fiscal de la Contaduría mayor 
de Cuentas, y posteriormente el de Despensero 
mayor del rey. Casó con doña Mana del Águila 
y Bullón, madre del cronista de Felipe II y se- 
ñora rica y principal. Debió de morir en ed i 
avanzada. 

-Cabrera de Córdoba (Luis): Biog. Hiato 
riador español. X. en Madrid el 1559 ó 1569; 
M. en la misma capital el 9 de abril de 162 
Oriundo de Córdoba y vastago de una familia 
ilustre de aquella ciudad, era hijo de .luán Ca- 
brera de Córdoba y nieto de Luis Cabrera. Nada 
SO salir de los primeros años de su vida, ni del 
lugar en que fué educado, y por él misino sabe- 
mos 'i ue, por disposición dol 1 r\ . dejó los estu- 
dios para que con los viajes 3 práctica de los ne- 
gocios se habilitase en el conocimiento y manejo 
de lo papi leí 'I" E tado. En 158 1 hallábase ni 

Ñapóles c 1 duque de Osuna, vil rej di aquí 

listado; ría escí ¡baño de ración, v 1" estaban 
confiados los papeles referentes a la expedición 

marítima que el duqu ganizó para defenderá 

1" ral' .11 i. Malta 'I" las piratei ía 'Ir turcos 

y venecianos. A fin de arreglar las diferencias 

mi re '■ tos últimos y 1..-. do Malta, m¡ mi 1 

1 1 1 , po: im dio del c le do 1 Hivares, su 

erhbajadoi en 1: 1 j del duque de t Isuna, 

iacione 1 Poní ¡fie i, ¡ poi esta can ¡a, j 

obedeciendo las órdenes del rilado virrey ' 
brera 1 ¡sitaba con frecuencia I rte pontifici 1 

para dar y L'ecibil' las respuestas. Pól' razón do 

ni 11 isistió, durante su e ttancia en \ 

1 la ' 1 1 ucci le vari", luí, "... que, 1 lempo 

adelante, sirvieron en la fu I ii scaua 

1 '.ibrn 1 1 1 .11 11 Vi nei 1 ' v ni do m 

ti Roma li le I do Osuna que do do 

' 1 1 1.1 1 .■ 1 la capital de iq 
blii .1 con el ' ticni go principal di 1 

■ 11 i.l, o deCri 1 ibal snlazat . anl igun boi retario 
de España 1 n aquel 1 1 emb ijada, para que do 
acuerdo con é) ni gooia 1 la 1 icióu di 

inr 1 1" 1 11 \ ' nocí 1. Cal ipeñi 

cometido con el mil iti 1 1 torio n tultado 1 

1 ióli i.Hiii I virrey a lt 1 I 

tivo del tumulto di N Lp ■ ocu Ido 011 lfi 

1 labrera < tpu o al 1 rea la vordadi rn sitúa 

ción de aquí I reino, y m 1 oriol bir 

l.i i" . |r na padrea Di d • 1 Ri al Sil io 



CABR 



69 



marchó á Monzón, y luego á Ñapóles, pa¡ 
antes por Francia, no sin peligro de caer pris 
ro de los franceses ó de ser desbalijado D 

' á Flandes con algunas fuerzas mandadas 
por Carlos Spinelo, duque de Seminara 
lantóse á las tropas para noticiar su Llegada al 
príncipe de Parma, que á la sazón expugnaba 
Nuis. Hallóse en la rendición de esta ciudad y 
en el sitio de Rimberghe, volvió al Escorial, con 
una misión de escasa importancia, y regresó á 
Flandes. De nuevo vino á la península, pornian- 
elato de Alejandro Farnesio, cuando se dis 
si sería ó no convi uiente unir la Armada de Es- 
paña, luego llamada invencible, con la de Flan- 
des, y en España quedó definitivamente «para 
ser ocupado, dice el mismo, eu los papeles de 
Estado.» Dispuso el rey que con el secretario 
Andrés de Al lia fuese a 1 'astilla la Vieja y Gali- 
cia para ayudar á proveer un socorro de treinta 
navios que había de partir para Inglaterra en 
pisando su territorio el ejército español. S 
luego I labrera ,1 Las inmediatas órdenes del sobe- 
rano, quien, además del cuid ido j in lode los 
papeles de Estado, solía mandarle, en concepto 
de hombre de su confianza, á enterarse de ciertos 
asuntos. Muerto Felipe II, continuo™ Palacio 
de Grefier de la Reina Nuestra Señora Marga- 
rita de Austria, espos 1 de Felipi III 
de la Casa Real (te Castilla. Tuvo trato y amis- 
tad con algunos literatos de su tiempo, y entre 
ellos con Cervantes, que le elogió de esta mane- 
ra en su Viaje al Parnaso: 

No lo harás con éste de ese modo 
^ Que es el gran Luis Cabrera, que pequeño 
Todo lo alcanza, pues lo sabe todo. 
Es de la Historia conocido dueño, 
Y en discursos discretos tan discreto, 
Que á Tácito verás si te lo en 

D. Martín de Ángulo y Pulgar, en un libri- 
to que compuso con el titulo de Epístolas satis- 
factorias á las objeciones q%ie opuso •• 
de D. Luis de Góngora el licenciado Francisco 
Cáscales (Granada, 1635), nombra, entre los 
poetas que siguieron con aplauso la 
aquél, a un 1). Luis Cabrera de Córdoba 
evidentemente es el mismo historiador de Feli- 
pe II. Cabrera estuvo casado con doña Baltasa- 
ra de Ziiñiga y Tapia, muerta en 1Ü22, que le 
hizo padre de varios hijos. 

1 1' |" escritas varia ob las cua- 

les se imprimieron en vida suya, y "ira, 
ron manuscritas. En el número de las primeras 
se cuéntala primera parir de la Historia 
Upe II (Madrid, 1619), y el tratado didáctico 
Historia para entenderla y escribirla [Madrid, 
1 1',1 1 . Trató de publicar la segunda p irte de .-11 
Historia, cu laque incluía lis alteraciom 
rridas en Aragón en 1591; pero habiendo enten 
dido los diputados de aquel reino que con ella 
se les infería agravio, escribieron á Felipe 111 

rogándole que prol 1 e la impre i 111 El rey 

sometió el negocio á consulta del 1 Ion iejo, que 

pidió á Cabrera 1" que sobre el pai 1 ¡cu] 11 

, ¡ci o " El historiador ent 

que el mismo 1 mitió .1 Zai ago o. Los 

diputad' ' examen ó Bai 

León ii'l" de Lrgei la, quien puso 

que le pareció con\ enientc reformar. Voh 

los cu idriii's s Madrid, y el » lonscjo se 

\ olvió a ' labrera, 1 ■ ■^" do no ¡mpi imii los 

sin los adveí 1 \ ■ nmii 11 1 

condición a la qru el cronista no q 
se, por lo qm 11 inéditos I 

porte do la i Tlae ha publ 

por primoi 1 voz, junt 11 la pt ¡mera parto do 

la iiiisn 1 ei Madrid el 18! ,; . poi "i Minis 

torio de Fomento, que se ha limitado i 
un manii crito no ol oí iginal do 1 
gumía pai to, existente i I foi ion d 

de Parts En la Bi l Escorial 

sot i a inédito, y al ] ol tuu- 

!".. mu en octava 
do San Lo I 

■ i,. . ibrora para 

/'■ II. s. II 

I ¡.lili I 

i ¡lo familiai d 

fueron halla 
su muerte y pue sto n i 
perinanei leudo ¡ni 
orden do 1 36' so puhlii ton el til tilo 

1599 614 (M 

i labrara, como ir 



70 






i uro, confuso y afectado. No obstante, su nom- 
bre figura en el i 

la publicado por la Academia Española. 

-Cabrera Núñez de Guzmán (Mej i bob 
itor español. N. en Castilla. E"li i iá 
en el siglo xvii. Fué abogado y adquirió n pu- 
taeión por su ciencia y conocimiento de la lite- 
ratura. Quebrantada su salud, se retiro á su ca- 
sa., que ignoramos dóude se hallaba, y publico 
■ obras, de las que la más notable es la ti- 
tulada Cons ■■'/'' stra 
i de Austria enla muerte del 
TV Madrid, 1678). 

-Cabrera y Corbera (Lorenzo : Biog. Mi- 
spañol. N. en übeda; M. en Sevilla. Yi- 

i mitad del siglo xvii. Ejerció 
los caí ! i egidor y capellán de guerra de 

la ciudad de l i .modela fortaleza 

3 r Cal na, en la misma ciudad. Nom- 
brado gobernador de la isla de Cuba cu lo' de 
mbn de 1626, fué desafortunado. En la 
de su mando se dio principio a las mura- 
Sur de la Habana, y ocurrió en 
Matanzas '1628) la pérdida de la escuadra de 
I la venta pública de un cargamento 
de negros, hechos que ocasionaron la visita del 
seo <lc Prada, el que sus- 
tbrera el 7 de octubre de 1630 y le 
i a España, donde Cabrera murió, des- 
pués de haber sufrido los rigores de uua larga 
prisión. 

-Cabrera Y Uávalon (Gil): Biog Magis- 
trado español y caballero de la orden di 
nava. Dióse á conocer á fines del siglo xvii y 
principios del xvm. De 1686 á 1703 ó 1708 fué 
e di Audiencia de Nueva Granada. 
I iempo de su adn dice un his- 

no, «durmió la Colouia un sue- 
mlcral, sin recibir impulso, ni gemir tam- 
ijo la presión de la tiranía. » En la misma 
i de I 687 en Santafé un 
gran ruido subterráneo que duro media hora . y 
que las gentes de aquellos tiempos atribuyeron 
ompeta del .Inicio Final. El recuerdo de 
este ruido, que se debió á movimientos volcáni- 
I país á un refrán con que ei] 
i la vejez de algui 
ruido. 

CABRERAS: Geog. Aldea en el ayunt. y p. j. 
irov. de Almería; 49 edifs. . 

-Caí Seog Río de la isla de Tuba: 

ttrionalcs de las lomas de 
Rompí Des tgua pul- 

las ion, I : .. 

mando multií ud de c itei o que uno 

' y bis principales a! puei 
mdes. 

cabrería he de 

' i a en dondi i reí ogi □ la.- 

-be. 

1 

CABRERIZA: l I |i\e se guarda el hato 

y en q I noche los cabreros y que 

i la i ■ 1 1 lia des doude se 

'. ■ leí cal 

IIKRIZA: Mil 

"ii ayunt., p ¡. 
de Aln 

i i ii te 

CABRERIZO: m: 

... en un lu Exl 

'ii 
CABRERIZOS: '.'< I I 

CABRERO, RA: III. y I 



CABR 

... faltóles el sol, y la esperanza de alcanzar 
lo que deseaban, junto á unas chuzas di 
CABREROS, etc. 

Cervantes. 

... dio gracias por todo alas Ninfas y á la 
misma mar. pues, aunque cabrero, parecíale 

la mar más dulce que la tierra, etc. 

Valera. 

-Kim.n LOS cabreros, descúbrense los 
ei i-"-: ref. Riñen los lahuones v be des- 
cubren LOS HURTOS. 

-Cabrero: Geog. Lugar con ayunt., p. j. y 
dióc. de Plasencia, prov. deCáccrcs; 460 habite. 
Sit. en la sierra de Casas del Castañar, al E. de 
Plasencia. Terreno áspero y escabroso; centeno, 
vino, aceite y hortalizas. 

— Cabrero (José): Biog. Sacerdote ó histo- 
riador español. N. en Huesca á mediados del si- 
glo xvii. Ocupo el cargo de Arcediano de I 

i. dignidad de la Iglesia metropolitana de Za- 
l, y escribió Unas oportunas advertencias 
', á la historia de Huesca por Ayusa, y la 
Historia de la ciudad de Huesca. Un fragmento 
de esta obra, que contiene el episcopologio y la 
demostración de que la Universidad S. rumana 
es la de Huesca, se conserva en la Academia de 
la Historia, colección de Traggia, tomo XI. 

CABREROS DEL MONTE : Geog. Lugar con 
ayunt., p. j. de Ríoseco, prov. de Valladolid, 
dióc. de León; 510 habits. Sit. en terreno llano, 
cerca del confín con la prov. de Salamanca, al 
S. O. de Villafreehós. Cereales y vino. 

-Cabreros del RÍO: Geog. V. con ayunt., 
al que está agregado el lugar de Jabares de los 
Úteros, p. j. de Valencia de Dou Juan, prov. y 
dióc. de León; 615 habits. Sit. en la orilla izq. 
del río Esla. Terreno bastante fértil; cereales, 
viuo y legumbres. 

CABRES: ni. pl. Etnog. Tribu indígena de 
Colombia, establecida en las orillas del Gua- 
viare. 

cabrestante del lat. capistrans, capistran- 
tis, que liga y ata): ni. Torno colocado vertical- 
mente para mover piezas de mucho peso, y cu- 
yas palancas operan en la parte superior, arro- 
llándose la maroma ó cable en el cilindro que 
está en lo bajo. 

Mandamos, que los cabrestantes de los 
Galeones, Capitana y Abuirauta de Ilota se 
vuelvan á donde solían estar. 

Recopilación de hi leyes de ludias. 

Cabrestante: Mee. El cabrestante consta 
de un cilindro que descansa sobre un cojinete 
inferior, y se conserva vertical, mediante otro 
cojinete superior, por encima del cual sobresale 
el gorrón correspondiente. En esta prolongación 
se adaptan cuatlo. seis y a veces ocho palancas 

dispuestas con regularidad á su alrededor. Al- 
gunas estacas sólidamente clavadas en tierra 
afianzan por medio de cuerdas la armadura en 
i m los cojinetes, á Bn de dejarla inmóvil 
durante la maniobra. < lomo el cabrestante suele 

ser de i a aluna, mientras el cable que tira de) 

obstáculo es por lo común muy largo, sería 

i irl ii rollando sobre el cilindro, pues 




< :■ . 

pronto una i vui Ita ii pondi rfat i las 

I paro evitarlo ■ hace que un h 
i i. mano gi da la cuerda poi su ex- 
libro, despie lado á olla BÓlo 
uatro vu Ita dredi tordel i ilindro, por- 
ta manera, cuando otro I brea ac 

obn ' llancas haciendo girar 

tante, el cable i llevado i 1 en vii 

idlicrcn ¡a prodti 

i i ni lado ¡a .o rolla i tro c 

i . laúd i" 1 'l eiliiidi do 




Cabrestante 
de buques 



CABB 

por la misma longitud de cable Variaf - 
practicadas en la superficie del cilindro aumeu 
tan su adherencia con la cuerda y dificultan que 

pueda deslizarse. 

En cuanto a la n lación que existe i ntre la 
resistencia equilibrada y la potí acia ó esfuerzo 
resultante de los que se aplican a las diferenti 
palancas del aparato, ¡e halla como en el caso 
de un torno de eje horizontal (V, Torno), mas 
debe tomarse en cuenta que una parte de la re- 
sistencia es destruida por la tracción que ejer 
ce el hombre, en cuyas manos está sujeta la 
cuerda, de modo que solo la otra pal te de la re- 
sistencia es la que guarda con aquella potencia 
la relación indicada. 

Por último, el cabrestante, por la dilección en 
que ulna, no se destina a vencer el peso de un 
cuerpo, sino sólo el rozamiento producido al 
arrastrarle por el suelo. 

A bordo de los buques se usa principalmente 
para levar las anclas, siendo más fuertes que el 
descrito, con sombrero grande para introducir 
las barras y una pieza especial para impedir el 
movimiento retrógrado del aparato. Los nombres 
ile sus diversas pai tes, tal como en la marina se 
les designa, son: guarda-infantes, sombrero, lin- 
guete y barras. Recientemente, en los grandes 
buques de vapor, se ha empleado este motor para 
hacer funcionar el cabrestante. 

Los cabrestantes moder- 
nos usados en la marina es- 
t ni euarnecidos en su parte 
inferior del cuerpo por un 
cerco de hierro con mortajas, 
en las cuales engranan los 
eslabones de las cadenas, lo 
que evita pata levar que sea 
preciso el virador. Hay ca- 
brestante mayor 6 principal, 
que es el que va colocado co- 
mo hacia el centro del alcá- 
zar, sobre el cual eleva uno 
de sus cuerpos, teniendo otro 
debajo en la batería del combés, y cabrestante 
Si ncillo ó de combés y de proa, que es el que no 
nene más que un cuerpo y se sitúa en el com- 
bés ó cu el castillo. La mayor parte de los bu- 
ques llevan dos cabrestantes, uno á popa y otro 
a proa; á veces se los emplaza en el astillero, 
en los muelles y en los varaderos para sacar 
los buques á flote; éstos se llaman cabrestantes 
volantes 6 provisionales. De pie sobre el cabres- 
tante, y con alguna barra de él embrazada, con 
algún fusil ú otro pese cualquiera, es donde antes 
expiaban sus faltas los marineros y pajes ó gru- 
metes que habían cometido alguna de leve enti- 
dad, y que se castigaba por el oficial de guardia. 
Otro castigo había, consistente en darle golpes 
con un chicote ó en tener al culpable por un 
tiempo determinado sujeto sobre una de las ba- 
ñas del cabrestante con dos balas atadas á los 
pies. 

De uso muy antiguo es este aparato, pues Vi- 
truvio (Lib. X. Cap. IV) lo menciona con el 

ble de ergata. Es el que se lia empleado 

siempre para mover ó trasladar ¡usadas moles, 
j como ' h mplos históricos de tales translaciones 
pueden citarse la de bis obeliscos de Roma y la 
de la famosa roca conducida á San Petersburgo 
para servir de pedestal a la estatua de Pedro el 
Grande que pesaba 1 500 toneladas. 

CABRESTILLO: ni. Mar. Cabo delgado q 
amarra desde los obenques de la jarcia de trin- 
qui te al extremo superior del cepo de un ancla 

.mi nía al costado de un buque, para que no se 
enreden las escotas j amuras de la vela de trin- 
quete al hacer alguna maniobra. 

cabresto: m. Metátesis de Cab 

cabrevacion: i prov. .//-. Leg. Descripción 

que • ii las bailí is 6 m i Í1 3 n alongó de Ma 

llorca y Valencia, se hacía de las lucas sujetas 
o de derechos n fat oí del Real Patrimonio, 
oxpn indo á quién pertenecía el dominio direc- 
to y el útil, las liinles de cada finca, y el c, n 

anual que debían pa .1 

En 18 de mayo di 1660 se dio una pragmáti- 
ca ordenando que la cabrea ación se vei ifii ira 
cada cinco lüos pía: o que posteriormente se 
alai liez. 

1 1 opi 1 - '"ii do la cabre\ ación tiene por ob- 
n do I" poseedores el canon anual, co- 

1 1 " 1 di i. • lio de luisi a el trai paso de la 

liu or\ o de compi'obanti on fas cuentas 



CABR 

que presentasen los bailes ó administradores, 
evitando so perdieran ó menguaran los derechos 

y regalías de la corona. 

CABREVAR (de cabreo): a. prov. Ar. Apeal- 
en los terrenos realengos las fincas sujetas al pa- 
go de los derechos del Real Patrimonio. 

CABREVE (de cabrevarj: m. prov. Ar. Apto 
en las bailías de las fincas sujetas al pago de los 
derechos del Real Patrimonio. 

CABRIA (de cabra, máquina): Mee. Máquina 
compuesta ordinariamente de dos ó tres vigas ó 
palos, que, asentando en el suelo, convergen y 
se unen por lo alto, de donde cuelga en el hue- 
co una polea. Por ésta, y para levantar el peso, 
corro una soga, que se va arrollando en un tor- 
no situado en bajo. Se emplea para montar la 
artillería y para otros usos análogos. 

Las cabrias pueden ser de dos ó tres palos, 

sencillas ú giratorias, de movimiento sencillo y 

doble, movidas á 



brazo ó á vapor. 
Se emplean mu- 
cho para la carga 
y descarga de los 
lia iros, camiones, 
vagones de ferro- 
carril, etc. Su con- 
dición de equili- 
brio es la del tor- 
no, pues la polea 
no hace unís (pie 
cambiar la direc- 
ción de la trac- 



ción. 

La fig. adjunta 

representa una de 
Cabria las de forma de 

pabellón ó tres ca- 
brillas en servicio sobre un registro de alcanta- 
rilla, y la figura siguiente la más usual de dos 
cabrillas. Se mantiene á las cabrias en una posi- 
ción algo inclinada por medio de una cuerda ó 
riento, atada á su extremidad superior y sujeta 
i algún punto firme é inmediato del terreno. 





Cabria 

El uso de estos aparatos es constante en toda 
clase de obras y bien antiguo su empleo, pues se 
le ve claramente definido en Vilruvio. 

En marina llaman cabria de arbolar o de aba- 
nico, la que se anua á bordo de 1111 buque pura 
meter los palos cuando no hay machina; tam 




1Í 
v. 



' 'abría 

bien llaman asi los con i ructores, las que sirven 
para arbolar cuadernas, ol poto, la. roda, etc 

Las cabrio 1 para 1 10 construyen actual' 

rite do hiei ro 3 1 011 las maj pie . ■. 

ten en cadi le nuosl malo 1; con itan 

do tres bordone 1 6 \ tali arl icul idos en un 

1 él 1 ¡ce, y puedon levantai por mi dio lo] 1 ipoi 

h 1 I ' cien 1 ilad is di po 10 cada una Los dos 

bonloie' lunillas dol líenle , 1 .huillas, 

o 1 ro i", rli soi ci ido tubode hioi 1 



CABR 

das con remaches, tienen unos 6fi0 milímetros 
de diámetro en sus extremos y cerca de dos me- 
tros en el centro, con una longitud de cincuenta 
y un metros y medio, llevando en su paite supe- 
rior unos travesanos de hierro forjado que sirven 
de escalera para llegar hasta el vertiré de unión 
de los tres bordones ; éstos se construyen con 
planillas de caldera de 7 /ie de pulgada de grueso 
los dos del frente, y de 3 / s de pulgada inglesa 
también el posterior en su parto media, variando 
á 9 /| G en sus extremos superiores, los cuales se 
hallan dispuestos para sobresalir fuera del muro 
del muelle cerca do doce metros. El cuadernal 



C \ BR 



71 




Cabria de vapor 

superior lleva seis roldanas, cinco de ellas para 
elevar grandes pesos, y una que sólo se utiliza 
para elevar los pequeños; el inferior tiene cuatro 
roldanas y en él va hecho firme la cadena del 
aparejo; para pesos pequeños, en cuya elevación 
sólo ha de intervenir la roldana superior, tiene 
un motor sencillo en la parte inferior. Las cade- 
nas ipie lleva en lugar de cuerdas son de unos 
cinco centímetros de diámetro, de hierro Best- 
Best, con eslabones cortos para grúa y de vein- 
titrés toneladas de resistencia, la una de 405 me- 
tros de largo y la otra de unos 130, según hayan 
de emplearse para grandes ó pequeños esfuerzos. 
El tornillo horizontal del mecanismo del pie del 
bordón posterior tienecatorce metros de largo 3 
doscientos milímetros de diámetro, construido 
de hierro forjado; dos máquinas de vapor, ho- 
rizontales, de dos cilindros de unos cincuenta 
centímetros de diámetro y otros cincuenta de 
curso, con su eje y piñón correspondientes, mue- 
ven el carro de curso á lo largo del tornillo y el 
eje mismo de la máquina pone en movimiento 
el molinete en que se guarne y arrolla la cadena 
por medio de barras de conexión ; la caldera tiene 
resistencia suficiente para trabajar con una pre- 
sión de 120 libras por pulgada cuadrada. Estas 
machinas (V.) ó cabrias de hierro, han. sustituido 
con grandes ventajas á las de melera, compues- 
tas de vigas, que antes se usaban, moviéndolas, 
en vez dol vapor que hoy se emplea, con fuerza 
animal ó hidráulica, las cuales resultaban ya im- 
potentes para efectuar los grandes esfuerzos que 
exigen en el día las piezas de artillería y otras, 
de peso también extraordinario, que en los mo- 
dernos buques se emplean, 

Cabria: Mee. Cilindro ó espiga redonda 

que se pone en el torno (i eje do la rueda cuando 
se coloca horizontalniente. 

— Cabria: Geog. Aldea en la parroquia de 
Santa María do Hombre, ayunt. y p. j. de la 
Corana; 50 edifs. || Lugar en el ayunt. de V 
lar, p. j. de Cervera de Pisuerga, prov. de Pa- 
tencia . 2 1 edifs. 

cabriali ni. an t. Arq. Cabrio, madero co- 
locado paralelamente, etc. 

CABRICÁN: ffeOO. l'llebbi , 1,] dep ,1, i j 

te nango, Guatemala; 550 habits, Trigo y maíz. 

Da su nombre á un municipio qu nidia a] 

N. con i. i irno del Aguo i ! diente, al E con el 
municip. de Huí tan, al s con ol do Río Blan- 
co, y al O, con los do < ' itancillo y Sipo ipa, 

en el dep de S m Marcos, E ¡tí n do poi los 
ríos Estancia, i üénac i, Durazno j /iquilla 
Mal . 1 1 igo, pal ii i ., h íjol v 1 
liar; lab. de cal. 

cabriel: Geog Río de 1 1 proi di i !m m o 
en la p irte S.l > do lo prov do Toi ui I, p, 

i do \lb.M r.i. ■ni. il S.O di '■ monfci l ni 
1 01 do i, no lojo do lo fuoiiti b l fajo; en! ra 



en la prov. de Cuenca, descendiendo como un 
torrente por entre las empinadas rocas que for- 
man l.i elevadísima meseta ó M uela de SanJuan 
y los estribos que de ella arrancan, con ¡tituídos 
en la orilla izquierda por los altos de Javalón y 
Santerón, asperísimos cerros volcánicos, y en la 
derecha por la sierra de Zafrilla. Al principio 
corre hacia el S. E. , pero luego cambia al S. for- 
mando un arco; pasa por Salvacañete, Alcalá 
de la Vega, Villar de Lobos y Boniches; descri- 
be otro arco hacia cID. , pasa al E. de Cardene- 
te, aguas abajo de dicho pueblo recibe por la 
orilla derecha su principal afl., el Guadazaón, 
y más al S., por la orilla izquierda, el Moya. 
Entre las confluencias de ambos ríos se halla 
Enguídanos, frente á la del .Moya, Li Pesquera; 
poco después el puente que atraviesa la carrete- 
ra de las Cabrillas entre la Minglanilla, en ( luen- 
ca, y Villargordo del Cabriel, en Valencia; desde 
dicho puente forma el río límite con la prov. de 
Valencia, pasa por Villatoya, entra luego en di- 
cha prov. y cerca de Cofrentcs se une al Júcar 
á 188 kms. de su nacimiento y al pie de la sie- 
rra de Martes, que limita su cuenca por la de- 
recha. El cauce del Cabriel es estrecho y con 
frecuencia presentan sus orillas altísimos escar- 
pes verticales. 

CABRiere Giraud de): Biog. Trovador pro- 
venzal del siglo xm. No queda de este poeta 
más que algunos fragmentos de una poesía que 
dejo sin acabar. En cuanto á su vida sólo se 
sabe, y esto porque él mismo nos lo dice, que fué 
amigo de Ebbles de Vissielj Rudel y Macabros. 

CABrieres d'avignóN: Geog. Pequeña po- 
blación del cantón del Isle, dist. do Avignón, 
dep. de Vaucluse, Francia; célebre por haber 
sido centro de la herejía de Los Valdenses y 
porque sus habitantes fueron pasados a cuchillo 
por los católicos en 20 de abril de 1545. 

CABRIETA: f. Carp. Especie de escaleta que 
usan los carreteros para suspender una niebla de 
carruaje cuando hay que mudarla ó ensebarla. 

CABRIL: Geog. .Monte de la prov. de Sala- 
manca, en el p. j. de Sequeros y términos de la 
Alborea y Hcrguijuela de la Sierra, al E. de la 
Peña de Francia, y separado de ella por una es- 
pecie de garganta que da entrada por esta paite 
al antiguo santuario ó convento de la I '. ¡ 

-Cabril: Geog. Sierra en la prov. del Duero, 

Portugal; tiene 452 m. de alt. y se enlaza i 

la cordillera de. la Estrella. || Río de Portugal, 
an". del Zezere á 4 kms. de Pedregao o Grande; 
40 kms. de curso. 

cabrils: G i ;ar con ayunt., p. j. do 
Mataró, prov. y dióc. de Barcelona; 800 hábil i 
Sit. en terreno pendiente y escabroso, rodeado 
de montañas por el X. y E. \ de colina por el 
O., entre los términos de Orrius, Cabrera, Vila- 
sarde Mar y Vilasarde Dalt. Le cruza una rie- 
ra que lleva el nombre del pueblo y desagua en 
el mar por San Juan de Vilasar, La principales 
producciones son trigo, vino, a iranja, fresa y 
legumbres. Eay fáb. do aguardií ni . j tejidos 
de algodón y lana, y tintes. La iglesia pai o 
dedicada á Santa Cruz, es un bonito templo con 
buen campanario; llaman la atención el altar 

nía \ or y el de Sama Elena. 

CABRILLA.- f. d. de CABR > 

Cabrilla: Pez de nuestros mares, demedio 
pie do largo, de color oscuro, con cual ro fajas 

i. la cola ne II el i ; SU eai ne es Han 
da e insípida. 

Otro-, i i . i \ . que no ¡é que los liaya poi 

:u.i los que llaman m;i;'i i i ■■ . ii sen al 

gima semejanza con truchas. 

P, 3 r \, OSTA. 

1 CABRILLAS J ' 

i res. 

I ll l ■ ■■ i . i. | 

-Cabrii.l \; Ti [pode d madera 
carpinteros y asi n ; 
grandes para la 

CABRILLANES : ' I COU ayunt, al 

nua están o I 

l a ¡o, Mon ' . Meroy , Los Muí ¡a -. Poftalba, 

l'ledralil i.ii.i i Lo Rioi l, S&ll 1 

Toi re y 1 \ i , do M m 1.1 ¡ do Pai 

i Oviedo, 
río Li ] i proi ■ i i íncli- 
tos dol Sil, Torren ni 



72 



('ahí; 



CABE 



CABR 



lies y llanos. Cereales y legumbres. Fáb de ha 
ires de hilo. 
cabrillas: pl. Las siete estrellas principa- 
les del grupo de las Pléyades. V. Pléyades. 

... maldicen los gallos porque anuncian el 
día. y al reloj porque da tan apriesa; requie- 
ren las cabrillas y el norte, haciéndose es- 
trelleras. 

La Celestina. 

... sucedió (dijo Sancho) que íbamo. por 
parte doude están las siete cabrillas; etc. 
Cervan i 
-Cabrillas: Manchas ó vejigas que se hacen 
en las piernas por la continuación de estar cerca 
del fuego. 

lBRILLAS: Ufar. Las pequeñas olas coro- 
nadas de espuma blanca que hace el mar cuando 
empieza á soplar un viento fresco. 

-Cabrillas: Geog. Ríodelaprov. deGuada- 
lajara. en el p. j. de Molina. Nace en el termino 
de Orea, en los confines con la prov. de Teruel, 
donde se alza la sierra de Albarracín; a 
X. O. I heca y Peralejos y va á 'Íes- 

aguar en la orilla derecha del Tajo. 

-Cabrillas: Geog. V. couayunt. , p. j. ydióc. 
de Ciudad Rodrigo, prov. de Salamanca; 890 
habits. Sit. en un llano inmediato á un arroyo 
lo lleva aguas en invierno, entro los tér- 
minos de Almsejo y Santa Olalla. Cereales, pa- 
tatas y legumbres; ganado lanar. En las inme- 
diaciones del pueblo se han descubierto restos 
de población antigua. 

- i MIRILLAS (Las): Geog. Desfiladero de gran 

ia estratégica situado en la provincia 

d.- Valencia, entre Reqnena y Chiva. Eida for- 

il turas casi inaccesibles, cortadas por 

un barranco muy profundo que es precisi 

y repa ees, y hacia el cual bajan ver- 

- inias. Hállase situado en la 

linead ' tilla conduce á Va- 

i región del Júcar. Es imposible for- 

- -le frente, por cuya razón no debe 

i . poni ¡el" '!'■ fui rzas pai 

nar 1 1 y atacar á sus defensores poi 

-■ !" hizo M i-ey en 1808; y 

i del i' iso eran mili- 
mny inexpertos, fué necesario 

ibates parciales para desalojarlos de 

■ ■ ---lies. 
Las alturas en que se interna este desfiladero 
i y forman una 

■ lltle los rÍ0S 

c iry del Tui ia n 
ite, que se extiende desde lie: alto 
le Requena hasl i 

ta la carretera que 'le Madrid va ó Va 
I Re [ucna, 

CABRILLEAR: In W 

contin 

cabrilleo: m. ¡lar efecto di 

luill- 

Cabrina: f. ant. Piel i ¡al a. 

CABRINE1 l u-il. \. 

i Horca; M. en Alpens el ü de 

-n lo 
ira civil . 

CÍÓ11 de Mil di l-i l'iirt ; 

1 . 1 1 

ontecimientos de 
I - uta < lentral, 
- i 

¡ncipio 
i . i ¡neti en 

r pública, 
iln. ¡i-, 

CABRIO: 



-Cabrio: prov. Val. Madero de treinta ínti- 
mos de largo y quince dedos de ancho por catoi 
ce de grueso. 

CABRIO, A: adj. Perteneciente ó relativo á las 

cabras. 

Los derechos de los carneros se paguen en 
carneros, y de las ovejas en ovejas, y de lo 
Cabrío en CABRÍO. 

Atura Recop i loción. 

... llegaroná ser poseedores de mucho ganado 
lanar y cabrío, etc. 

Valeba. 

-Cabrío: m. Rebaño de cabras. 

- Cabrío: ant. Macho cabrío, ó de cabrío, ó 
cabrón. 

Sus armas son un escudo de plata, uu mazo 
y un cabrío de color negro. 

Akgote de Molina. 

CABRIOL: m. ant. Cabria] ó cabrio. 

CABRIOLA (de cabra): f. Brinco que dan los 
que danzan, cruzando varias veces los pies en el 
aire. 

El modo de bailar es asaltos moderados, le- 
vantándose muy poco del suelo, y sin ningún 
artificio de los cortados, borueos y CABRIO] 1.8 
que usan los europeos. 

OVALLE. 

- Cabriola: fig. Brinco dado con ligereza. 

... tomando (la doncella) los cuatro reales, 
en lugar de hacerme una reverencia, hizo una 
CABRIO] \ que se levantó dos varas de medir en 
el aire. 

Cervantes. 

... entró el estudiante dando mil brincos y 
cabriolas en el aire. 

La picara Justina. 

CABRIOLAR: n. Dar ó hacer cabriolas. 

No los holgaba miembro, porque con los pies 
danzaban con el cuerpo, cabriolaban y con 
las manos daban cédulas. 

La pirara, Justina. 

CABRIOLÉ: ni. Especie de capote con man- 
gas ó aberturas en los lados para sacar por ellas 
los brazos, y que con diferentes hechuras, usa- 
ban las personas de uno y otro sexo. 

CABRIOLÉ (del fr. cabrioletj: m. Especie de 
birlocho ó silla volante. 

-¿Tendrás coches?- Y berlinas, 
5 c \ brioles, y oro y plata 
Mas que producen las ludias. 

Espronceda. 

... viéronse aparecer á la puerta de la casa... 
un CABRIOLÉ y un tttbury, etc. 

Mesonero Romanos. 

. i: .I/-"/. ( !ai i" que se mm-i e sobre 

cuatro ruedas por unos carriles ó correderas si- 
tuados -o I" alto de los talleres, fabricase fun- 
diciones, c luciendo un Ionio, por cuyoniedio 

penden 3 transportan los grandes pesos 
que hay necesidad de mover en tales estableci- 
mientos, 

CABRIOLEAR: m. CABRIOLAR. 

Viendo él, pues, un día que aquel tablado, 
que - - para dicho reparo, se cim 

braba lindamente para danzar, comenzó i - i 
brío] ' ■■ i ; . 

\ romo I'm omino. 

cabriolo (del lil capriílusj: m. ant. Ca- 
li:; i" 

CABRióN: ni. Mar. Pedazo de cuartón, con 

-I" . i tajai adaptadas al grue o de las ruedas 

traseras en la pií - c¿ue artillan los buques, 
que sirve par i clavarlas en ia eubici ta sujetando 

la clin na ' D los I ' nipol ales. 

cabrionar: Mar. I' ireabri salas en- 

cabrIoS: ni. pl. fflnog. Tribu indígena del 
-. , mas de Venezuela, 

cabrita: f. -1 de < ' \ i-e i, Entii ndi í 100 

-mi' - na. 

Cabrita: i Iabii \. m íquin i militar, eto. 

• : i ii.l H do In cab ü - que hacia 1418 e 
usó en el itio do Baluguer, dici que i ra una mií 
i :a . panto ' | l ni. ai-, i piedra di i 
I u Ii y bacín tanto estrago qtio 



■ un ellas se hundía hasta el primer suelo, rom- 
1'n-ii'l" vigas l an gi o-- .. - .-ino dos g] -i ndi pí 
nos. También del i empleara i ta n 
como medio de defensa ó de impedir los a il tos, 
puesto que en Calatrava, en la época déla 
paña famosa que terminó con la batalla di I. 
Navas, los moros habían puesto cabritas di ntro 
de la fortaleza. 

- < Iabrita: ant. Piel de rala ¡to adobada - 
britilla. 

CABRITERO, RA: m. y f. Persona que- vende 
cabritos. 

Domingo primero de agosto la ofrenda que 
nombran de la carne, carniceros, cabiuteros, 
estaderos, pesadores, cocineros, figoneros y 
fruteros. 

Diego de Colmenares. 

- Caeritero: ant. Persona que vende pieles 
de cabrito adobadas. 

CABRITILLA: f. Piel de cualquier animal pe- 
queño, como cabrito, cordero, ote, adobada y 
aderezada para hacer guante: y para otrosusos. 

Usase de la pintura al temple sobre pared, 
lienzo, tabla, pergamino, papel, seda y cabri- 
tilla. 

Antonio Palomino. 

cabrito: m. Hijo de la cabra. Entiéndese 
comúnmente del mamantón. 

Desa manera, dijo Sancho, no faltará ternera 
ó cabrito. 

Cervantes. 

Y viendo por los ásperos vallares 
Subir balando al receudal cabrito, etc. 
Valbu ena, 

Si hay alguna real moza que guste de cenar 
cabrito, que levante el dedo. 

L. F. de Moratín. 

-El cabrito, DE UN MES; y II cordero 
DE TRES: ref. con que se denota las edades en 
que respectivamente han de ser comidos dichos 
animales, para que su carne sea gustosa. 

- Cabrito ó Savaná: Geog. Isla del grupo 
de las Vírgenes, Antillas, de una milla de largo 
por media de ancho y 82 i s. de máxima altura; 
se halla cerca y al S. O. del islote San Tuinas 
Chico, y está destinado únicamente á la cría de 
cabras. 

cabritos (Los): Astron. Llámause asi tres 
estrellas de cuarta magnitud situadas en el bra- 
zo del Boyero, y forman un triángulo ¡sóceles 
por debajo de la Cabra. 

CABRITOS (Los): Geog. Dos colinas fortifi- 
cadas de 130 y 190 mellos de altura, y que domi- 
nan el murro del Príncipe Ruperto en la isla do 
la Dominica, Antillas. Aunque vistos por el N. 
o por el S. parecen islotes, están unidos á la, 
costa por una lengua baja y pantanosa formando 
la banda septentrional de la bahía del Príncipe 
Ruperto. || Islote, también llamado de San Jorge 
ó Soler, próximo á la isla do la Guadalupe, An- 
tillas; es de forma irregular y tiene cuatro mi- 
llas de largo por tres de ancho en su parte oc- 
cidental, que termina en elevada punta cubierta 
de arboleda hasta la cima. 

cabrituno, NA: adj. ant. Perteneciente ó 
rclai ivo al cabrito. 

cabriza (Francisco Luis): Biog Político 
boliviano. Floreció en la primera mitad del si- 
glo xix, Ocupó el cargo de primer escribano de 
la ciudad de la Paz, y se dio á conocí t como es- 
forzado adalid do la independencia. El 6 de oc- 
tubre de isi 1 alcanzó en los campos de Sicasica 
una completa victoria ganada al ooronel Lom- 

bora, jefe de unadivisi le l 200 hombres, al 

que derrotó ' labrera con un ején ito de nidios, 
I, o un- na, su capellán y sieto oficiales fueron los 
un -. do los '¡-i. i ro que ■ e salvaron de aquel 
desasí re. 

CABROJO: Geog. Lugar en el aviint. de Ca- 
hoz lela Sal, p, j. de Cabuérniga, prov. de 

.'■ uii.in.l. i : 18 edifs. I i ]■■;.- 1 1 en ol ayunt. de Va- 
llo ' I '- I nona usa. p. j, de San Y ice ule de la Bai- 

■ Mi- i i |,i,,. de Santander; 81 edifs. 

CABRÓN lainn. de CíllllYl I; m. El ina-li" 'li- 
la cabra, ó macho cabrío. V. Cabra 

... bajn la sangro del cabrón y unas poqui- 
ta de i., [..o i... -mi., i a le ----i i .i i ■ 

/.i< i 'destina. 



i \BU 

Otrosí declaro en razón de la carne viva y 
muerta, asi como vacas y terneras, bueyes, car- 
neros, ovejas, cabrones y puercos, que cual- 
quier persona lo pueda comprar para revender. 
Recopilación. 

Cabrón: lig. y fam. El que consiente el 
adulterio de su mujer. U. t. c. adj. 

El que se casa viejo tiene el mal del cabrito 
ó se muere presto ó viene á sel CABRÓN. 
Vicente Espinel. 

Llega y te tornaré amatar, infame, que no 
puedes ser hombre de bien: llega, cabhmn. 
QüEVEDO. 

-Cabbón: Geog. Cabo en la costa N. E. de 

la isla de Santo Domingo, Antillas, próximo al 
i labo de Samanácon que termina al E. la penín- 
sula del mismo nombre. Es elevado y barran- 
coso. 

CABRONADA (de cabrón): f. fam. Acción in- 
fame que permite alguno contra su honra. 

-Cabronada: fig. y fam. Cualquiera inco- 
modidad grave é importuna que hay precisión 
de aguantar por uno ú otro motivo. 

CABRONZUELO: ni. d. de C-ABRÓN. 
CABRUNO, NA: adj. Perteneciente ó relativo 
á la cabra. 

Los ganados cabrunos lo comen luego me- 
jor que otro ningún pasto. 

.Y». va Recopilación. 

La leche cabruna relaja menos el vientre 
á causa que por la mayor parte las cabras pa- 
cen cosas mas constrictivas. 

Andb.es de Laguna. 

CABRUÑANA: Geog. V. SAN LÁZARO DE Ca- 

bruñana. 

CABRUÑAR: a. prov. Ast. Sacar ó renovar el 
corte al dalle ó guadaña, picándolo en toda su 
longitud con un martillo adecuado sobre un 
yunque- pequeño que se clava en tierra. 

CABRUÑO: m. prov. Ast. Acción, ó efecto, de 
■ale uñar. 

CABRUTA: Geog. Pueblo y dist. en la parte S. 
del est de Guzmán Illanco, Venezuela, sit. en 
las orillas del Orinoco, no lejos de la conf. del 

Apure. 

CABRUY: Geog. V. San MARTÍN DE CABRUY. 
CABU: ni. prov. Ast. Tierra estéril. 
CABUALLÁN: Geog. RÍO en la prov. de ('api/, 

isla de Panay, Filipinas. Desagua en el mar, es 
bastante caudaloso y fertiliza muchos de los te- 
rrenos que liana. 

CABUDARE: Geog. Dep. del est. Lara. Vi lie 
zuela, dividido en cinco parroquias que son: 
Cabudarcs, Rastrojos, Sarare, Buria y Aliar; 
16 000 habits. || C. cap. del dcp. y una de laspo- 

1-1 ic - del estado que más han progresado; 

dista 'i kins. (le Barquisímeto y tiene 7 000 ha- 
bitantes. 

CABUDE: Geog. Aldea en la parroquia de San- 
ta María de Foilebar, ayuut. de Samos, p. j. de 

Sarria, prov. de Lugo; 27 edifs. 

CABUEÑES : Ucog. V. Sania EULALIA DE 

I ' V BUEÑES, 

CABUÉRNIGA; Geog. 1'. j. en la pi'OV. do San 
i. ni. I-i j An-I territorial de Burgos, con una 
villa, :¡:i lugares, M aldeas, 13 caseríos y loo 
edificios ai lados, que forman los ayunts. si- 
enti : Cabezón tío la Sal, Cabuérniga, Maz- 
oneras, Polacioncs, Rúente, los Tojos y Tudan 
coj 10 300 habits. Confina al N. con el part. do 
Sin Vicente de la Barquera, al Iv con el de 
T orrelavega, al S, con el de lleinosa y la prov. 
de P dem ¡a, y al < >. con el de Potes Tei reno des. 
i -o il, con días montañas y hermosos y pinto- 
o valles. Lo bafían, de S. 6 N , los ríos 
iy Saja 

I ' \ la ÉRNIG \: '.' Vallo de la pl.iv -I- 

I -n ni-ler, sil. onf I valle do i labezon al N., 

I-- de Bm lúa, < liozo • Iguña al E. , el p. j. do 
Ki - ,i al S., v los valles de Puente Na n i \ 
Tudanco al O. Forma un ayo ni. cotilos lugares 
do Carmona, Fresneda, Lloudcmozó, Ronedo, Se 
Ion . Sopona, Taran, Valli 5 \ ¡aña, en el p. j. 

i.iiiiI-I- o llamado do i 'al lióo. do San 

i inder, I >a ca p del ayunl Vallo I. ta 

n i que b- circundan sen bastante elevad i y al 
N. del \ alie se alza la sioi ra llamada ol E - lulo 
Towo i\ 



CABU 

entro los ríos Nansa y Saja; este último recorre 
el valle de S. á N. La población dol ayunt. es de 
2 160 habits., y el mejor terreno de él el que 
ocupan los lugares de Renedo, Selores, Teran, 
Valle y Sopeña. Las principales producciones 
son maíz, castalias, frutas y legumbres; se fa- 
brican instrumentos de agricultura. 

CABUGÁN: Geog. Islita adyacente á la costa 
E. de la isla de la Parajera, Filipinas. 

CABUGAO: Geog. Ayunt. en la prov. de llo- 
cos Sur, Luzón, Filipinas; 10 700 habits. El 
pueblo, sit. en terreno llano, fué fundado en 
1722, y es uno de los mejores de la prov. Al O. 
se halla el puerto de Solomagui y al E. los mon- 
tes de Maquinaten y Cabatingán. I! Anejo del 
pueblode Bato, en la isla de Catanduanes, prov. 
de Alliay, Filipinas. 

CABUJA: f. Sol. Nombre vulgar del agave 
americana que crece en algunas partes de la 
América meridional. 

CABUJÓN: m. Rubí sin labrar. 

CABUL: Geog. ant. C. de la tribu de Aser, 
Palestina, citada en el cap. XIX del libro de 
Josué. Iliram, rey de Tiro, dio en el año 1000 
a. J. C. , el nombre de Cabul al territorio que com- 
prendía veinte ciudades en el país de Galilea, y 
que Salomón le había cedido en recompensa de 
sus buenos servicios. 

-Cabul ó Kabul (Río de;: Cabul ó Ka- 
bul-Daria: Geog. Río del Afghanistan oriental. 
Nace unos lOOkms. al O. S. O. de la ciudad de 
Cabul, en un contrafuerte del Koh-i-Baba. Los 
indígenas dan á sus fuentes el nombre de Sir-i- 
Chexma y al curso superior del río, antes de lle- 
gar á Cabul, Yui-xir. Desde Cabul el río se diri- 
gí- . de O. á E. , á través de rico valle, hacia Ye- 
Lalabad, y por el N. de los montes Safed óJiber 
entra en la llanura de Pexauer, deja esta c. á 
la derecha, y va á terminar en el Indo, frente á 
Atoek. La longitud del río es de unos 500 kms. 
lí.s navegable desde Cabul; pero su curso torren- 
cial y las rocas que hay en su lecho dificultan 
mucho la navegación. Sus afl. principales son: 
por la orilla derecha ó Sur, el Logar, y por la 
izquierda ó N. , los ríos Baran, Mandraur, Jo- 
nar y Landai. El valle del Cabul está rodeado 
por todas partes de montañas de muy difícil 
paso; al E. , donde el río se abre paso entre las 
alturas del Jiber, queda do tal modo encauzado 
entre rocas que la entrada del Afghanistan por 
esta parte es un desfiladero. Llamábase este 
río en los tiempos védicos Kubo; <\ nombre 
Cofes es una transcripción griega de aquél. Pto- 
lemeo consideraba como río principal de la cuen- 
ca '1 Coas ó Coaspes de los griegos, que es el afl. 
del Cabul, hoy llamado Jouar. En el país, en 
efecto, suelen estimar como río principal al .lo. 

o, v i loafl. deéste al Cabul. 

-Cabul ó Kabul: Geog. O. del Afghanis- 
tan, cap. de este reino y ilc la prov. de labll- 
listán, sil. á orillas del río Cabul, cerca de la 
confl. de éste con el Logar, en país bien rega- 
do, fértil y muy pintoresco; 60 000 habits. 
Ocupa el extremo occidental de una. gran lla- 
nura ya cerrada por aquella, parle entro dos 
cordilleras que se encuentran formando ángulo, 
de lal modo, que aunque la c. se baila en alt. 
de I '. 1 1 7 ins. , la rodean alturas superiores. El 
estrecho valle que se abre entre éstas da paso al 
rio. En ilichas montañas hay largas murallas 
c.in troneras y torres redondas, y al S r di 

1 i ciudad e i i la foi taleza llamada Bala Misar, 
que forma como una pequeña ciudad aparte y 
lieiie forma exagonal; cinco do sus lados están 

amurallados, y aunque présenla inq inte is 

pecto, no se baila en condiciones do resistir un 

n i-, l-.i mal. En el Hila Misar se onoui nlran el 
palacio del Emir, la tumba de Babor, varios 
jardines, lo : edifioios públ icos, un fuerl - inte 
rior, un bs ti y un millar ó.- - i a En I i o 
propiamente dicha liay una cinco mil ca i j 
glandes arrabales; I i - all i rechas y su- 

ii .i i todos los edificios de un solo piso, y 
ninguno de tres; inoro terrado izol i con 
pretili i di i res < cual ro pie -I- altura Las me- 
jore i casa ncnoiitrnn en ol barrio llamo 

iln ¡Canilol al ' >. -I-- la ciudad entn - to ) 

ol río; os ol arrabal do la ramilla i ■ 

ra i toda i di - endientes de una tribu peí i 

tablí cida - n < labul despm lo l i do 

\ i-l 1 1 '. i I,-, i el man 

siil'dií el- M - i- ■ ■ ioni - ■ rodcadacada 



CABU 



73 



una de éstas de un muro con puertas que se 
tapian en tiempo de guerra. Los bazares son in- 
dependientes de las secciones. Los principales 
son los de Xar y Labore, paralelos entre sí; al 
segundo se le llama también Charchata ó Char- 
Chirok (bazar de los cuatro cuadros), pues lo 
forman cuatro patios rectangulares con galerías 
uuiílis [mi- cortas calles cubiertas. Fué casi des- 
truido en 1812 por el general Polloek. En el 
centro de la ciudad está el mausoleo, aún no 
terminado, de Tiinur-Xá, monumento poco 
notable y mal conservado. Las mezquitas son 
muy pobres; más dignos de visitar son los - - 
menterios, en los que se ve alguna que otra 
tumba de algún mérito. Tiene la ciudad unos 
cuatro kms. de circuito; los terrenos pantano- 
sos de las inmediaciones la hacen insalubre, 
por más que. el clima sea muy agradable. La 
única industria es la fabricación de armas y 
arneses militares. El comercio es principalmen- 
te de importación; la India envía algodones, 
añil, especias y artículos manufacturados ingle- 
ses; el íurqucstáu, lana, sedas, terciopelos, en- 
cajes, papel, quincallería y artículos rusos. 

Hist. - Cabul es una de las más antigus ciu- 
dades de Asia. Las tradiciones locales le atri- 
buyen más de seis mil años de existencia, y la 
leyenda cuenta que Satanás levantó allí las pri- 
meras escaleras de montañas para escalar el cie- 
1" La noticia histórica data de la época de Ale- 
jandro Magno. Llamábase entonces Orlospano 
y también Cabwra; créese, sin embargo, que no 
ocupaba el mismo lugar que la actual Cabul, 
sino que estaba un poco al E. En la Edad Me- 
dia comenzó á adquirir importancia desde que, 
en el siglo xi, la fortificó Malunud de Gazui. 
Conquistada en el siglo xv por Baber, formó 
parte de los estados del Imperio de Dheli. Nadir- 
Xa la anexionó á la Persia. Alimed la conquistó 
á mediados elel siglo xvm; pero lacap. era I an- 
dahar, hasta que en 1776 la trasladó á Cabul 
Tiinur-Xá. (Para mas detalles, véase Afganis- 
tán; hist. ) 

CABULAO: Geog. Anejo del pueblo de Tali- 
boug, isla de Bohol, Filipinas. 

CABULILIAN; '.'..--/. Anejo del pueblo -i- Pi 
togo, prov. de Toyabas, Luzón, Filipinas; sit. 
en la costa S. O. de la prov. 

CABULISTÁN Ó KABULISTÁN (PAÍS DE Ca- 

bui : Geog Parte septentrional del Afghanistan. 
En su acepción propia es el país comprendido 
entre Yelalabad al E., el Hindu-Koh y Ba- 
rdan al N. y N. O. y el país de Candahar al 
S.O. Desde el punto' de vista político y admi- 
nistrativo, el nombre de Cabulistáu, desde el 
tiempo en que dominaron en el país los empe- 
radores «I-- I lehli, se aplicó tambii a á to 
parte inferior del valle del río Cabul ha I i u 
desagüe en el Indo. V. Afghanistan, 

CABULLA: f. ÜAB1 - I 

CABULLARITO: Geog. Laguna en el 
Bolíi ai . territorio del antiguo estado -le Apure, 
Venezuela. 

CABULLERÍA: f. Mar. CaBUYI RÍA. 

cabungeoán: Geog. Islita distante uno i I 

kms. de la COSta E. de la. isla de Polillo, a-l 

cripta a la prov. -1- la Laguna, Lu ón, Filipinas. 
Tii o- tres kms. de lai go por mi" - icaso de 
ancho. 

CABUNTOG: ',',.>;/ Ayunt. en la prov. d. Su- 
¡i i- Mindanao, Filipina ■ ¡ i - 90 habits. 

CABURAO ó PASAJE: Geog. Una do la la 
de Snrigao, adscripta i la pmv. do este nombre, 
Filipinas; .lisia unos 33 kms. do la isla d< Ley te, 
v tiene cinco kms. de lai 40 por tres de ancho. 

CABU RE: m. Zool. Ave d-- i api ñ.-l noel n n 

lo los Buhos < -oí -1 ¡tuyo la 

Lldma 5 en el 

Brasil. Es del tamaño de un tordo, y sus alas ple- 
gadas llegan más allá dol nacimionto do 
1 1 partí supcrioi dol cm 1 po ido de 

mancha b] mi as, muj 1 

en el OUollo, ' 

las ala fondo do mi pardo fo 

1 1 o-- la parto i 

ni ni- ii 1.1 itambiéi 

on pardas 0; la cola I 

os parda y ra; 

ni irillo 1, ol pico p 

ni dojí 1 Ate 1 

rillo, \ I ' 11 ni 1, - 

10 



74 






Esta ave se amansa fácil] f sus movi- 

mientos son algo graciosos. 

-Cabuke: Geog. Villa cap. del dep. Petit, en 
el estado Falcón, Venezuela. Hallase al S. de 
. y tiene 4 000 habits. 

CABURE'BA: f. Bot. Árbol del Brasil que pro- 
duce un jugo balsámico análogo, si no idéntico, 
al bálsamo de Perú. Se asegura también que es 
el nombre vulgar que produce el bálsamo del 
ardo. 

CABURLANGA: Grog. Monte de la isla de Lu- 
zón, en la prov. de llocos Norte, Filipinas. 

CABURNI: Geog. Río de la isla de Cuba. Nace 
en las alturas del Aguacate, jurisdicción de la 
Trinidad; recoge el río Brazo y después de sumir- 
se por breve espacio, desagua en el río A y. 

CABUS (Schems EL Maali): hiog. Cuarto 
príncipe de la dinastía persa de los Zayaridas, 
fué hijo de Vacb.ruegb.ir y hermano de Bistum 
á quien sucedió en el trono de Djordjian el año 
976 de Jesucristo (366 de la H. gira II 
se refugiado en sus Estados el príncipe Unida 
Faklrir Eddnlat que andaba buido, y no con- 
sintiendo de manera alguna entregarlo a si 
. como éstos querían, aquéllos le di 
ron la guerra, le vencieron, se apoderaron de 
sus Estados y le obligaron á buscar asilo en 
l amir Sasanida Nula. Este príncipe, de- 
le protegerle, bizo varios esfuerzos que re- 
sultaron infructuosos, para devolverle la corona; 
pero vieudo que á pesar de su buen deseo nada 
i de su empeño. Al poco tiem- 
po Faklrir Eddulat entró en posesión de sus Es- 
de los que entonces formaban parte los de 
Cabns, y éste, en seguida que tuvo noticia de su 
i. envióle embajadores que, al par- 
que le felicitasen, le recordasen á cuanto se ha- 
bía expuesto su señor por servirle, y le pidie- 
sen la devolución de sus Estados; mas el Buida, 
pagando con la más negra ingratitud los favo- 
res del Zayarida, desatendió mis justas reclama- 
indo hasta la muerte de cuan- 
to pertenecía al qne fué su protector. En el año 
¡<5 tal suceso, i labus volvió a 
entrar en posesión de sus antiguos dominios. 
Los disgustos sufridos en el destierro, y las pe- 
ingratitud del Huilla le habían cau- 
sado, I habían cambiado su carácter, 
que de bondadoso y jovial que fué, se había tor- 
evero. El primer arto de su 
:, . i. casi igar terriblemente ti 

o conl u 

ioi medio de i ipida i conquistas, 
idos el Tabaristán y el i thilán, 

lonsagró ] ¡ntero al gobi i di 

sus pueblos, que trato con grande rigidez. Tal 
justamente los efectos contra- 
rios que I proponía: una porción di 

u v los miembros de una 
de elli hicieron proposiciones al 

príncipe Menut Chehr para que se pusii 

ibus, fingió aceptar y dio 
. ■ . . 

■ odiOSO a sus súb- 

mol ano sci la di ~t roña 
¡ó voluntariamente y si retiró 
. el cual le siguió la venganza 
lo le hicieron morir i 

CABUTBUTÁN: '. 

CABUY: t; ■ ■ al ayunt. de 

I lerto Rico, 

cabuya Pita. 

o fabri- 

I 

¡I I el hÜO, 

Tnln 

CABUYAI 

I ira Poi 70 i 

■ i mi 

Me. dopfl 

CABUYAO i | la l,H 



CACA 

guna, Luzón, Filipinas; 8 450 habits. El pueblo 
esta sit. en la playa de la laguna de Bay, al < I. 
de ésta, en terreno llano y junto al desagüe de 
un riachuelo y la dcsi mbocadura de un rio que 
baja ilil monte Lungay. 

CABUYARO: G og. Corregimiento del territo- 
rio nacional de San Martin, Colombia Lo con 
tituye un caserío con 200 habits., sit. en la ori- 
lla i q. del lío Meta. Hastaél pueden subir va- 
pores de tanto porte como los que navegan en 
el Magdalena, y es lugar de bastante comercio 
frecuentado por embarcaciones que remontan el 
río desde Orocué. 

CABUYERÍA (de cabuya ): f. Mar. Conjunto de 
■ cuerdas. 

CACA (del lat. cácala, p. p. de cacare, eva- 
cuar el vientre): f. fam. Excremento humano, y 
especialmente el que expelen los niños pequeños. 

La vida empieza en lágrimas y caca, 
Luego viene la mu. con mama y eoco, 

S - lense las viruelas, baba y i 

Y luego llega el trompo y la matraca. 
','i i \ EDO. 

- Caca: Voz con que el niño avisa que quiere 
exonerar el vientre. 

No os enojéis porque os diga 
Sus deseos o sus ganas, 
Pues antes es donosura, 
Que sepa decir la caca. 

Sm.ís. 

-Caca: Voz con que se denota á los niños 
pequeños que no pidan ó toquen alguna co a, 
en el concepto de ser ésta sucia o perjudicial, ó 
haciéndoselo creer así, con el fin de que desistan 
de su pretensión o capricho. 

-CACA:fig. y fam. Defecto ó vicio. Usase co- 
múnmente con los verbos callar, ocultar, tapar, 
descubrir, manifestar, y otros análogos. 

De esta vez. amigos Condes, 
Descubierto 'tabéis la caca. 

Quevedo. 

-Caca: Hit. Hermana de Caco, divinizada 
por los romanos por haber advertido á Hercules 
el robo que le había hecho su hermano. Tenía 
un adoratorio servido por vestales que la ofre- 
cían sacrificios. 

- Caca: Geog. Río de Bolivia, en la prov. de 
Lari aja, dep. de La Paz, afl. del Beni. 

-Cacao Ccacca: Geog. Pueblo en el dist. 
i 'hipan, prov. Lueanas, dep. Ayacueho, Perú. 
Aldea en el dist. Acora, prov. y dep. runo. 
Perú; 850 habits. || Ccacca, en quechua, signifi- 
ca peña ó duro, y en aymará fantasma. 

CACABELOS: Geog. V. con ayunt. al que es 
tan agregados la villa de Pieros, y los lugares 
di- Arboi 'l.uena y Quilos, p. j. do Villal i mea 
del Bierzo, prov. de León, dióc. de Santiago; 
I 190 habits. Sit. entre Pouferrada y Villafran 
ca, en la cal retera general de < íalicia, á la iz- 
quierda del no i 'mi. Terreno feraz y llano; mu- 
cho vino, trigo centeno, cebada, avena, fruta 
y legumbres; cría de ganados; fáb. de aguar 
dientes. H Lugar en la parroquia de San Adrián 
de \ ilaiiúii, ayunt. y p. j. de Cambados, prov. 
de Pontevedra; 21 edifs. 

cacábido (del gr. xaxxajStc, xaxxoc|3tSo;, per 
diz ni. Zool. Género de aves gallináceas de la 
lamilla 'I los tetraónidos, subfamilia de los per- 

Lo " " modernos incluyen este 

a" en el j ncro Perdí I o caí ábidos tie- 
nen el I ■ ; ", en. II Mu; e.'ihez.'l reía- 
nle voluminosa; alas di n guiar longitud 
v i la ii a i, con la torcera ¡ i tiarta réiniges más 
prolongadas; cola ba tante lai ga, compuesta de 
loco a dieci >■ i' mía , complel mto cu- 
nea tas por l i pico prolong ido, 

pero fuerte ; la na edi ma j I" 

en el ni le. i - polonés lo un tu- 

ii. K! plumaje i abundante \ 

I >.i to; o color ti inanto en el Ion 

roj i o . i 1 1 1 ' ti ra en al g i 1 i v id u o á gri s 

[tu 'a parte antorior del cui 

pocho \ lo co i "i- . pre en tan \ i\ n . 

La ■ pocí iportantc n 

roja (Cacea i) la perdiz do las 

■ i ' i ' 'ac 

i \ I ' i 




Vácabo 



CACA 

Cácabo (del lat, cacabus; del gr. xaxxá- 
Sn, marmita de tres pie i m. Argueul. Olla mi 
que los romanos cocían la carne, las legumbres, 
etc., ponii ndola ii unen- 

t ..luí .1 ln obre una 

trípode. Las mas comune i ran 
. ni., tanto que los autos es 
antiguos sólo indican la mal i fia 
cuando se trata de cacabus de 
metal, y así hablan de cacabus 
de estaño, de bronce, óde plata. 
En cuanto á su forma difiere po- 
co de la olla actual, y tiene tapa- 
dera que suele estar provista de un asa que en 
algún ejemplai afecta la forma de- un delfín. La 
que reproduce nuestro grabado es de bronce y 
procede de Pompeya. 

-i acabo: Bot. Genero de Solanáceas, tribu 
de las sotaneas, caracterizado por tener cáliz 
constantemente quinquefido, acrescente, vesii u- 
loso, provisto de cinco ángulos o de diez lados. 
Corola ancha, campanuladaó infundibuliforme, 
de limbo pentágono. Estambres ii os en la base 
de la corola y mas cortos que ella; de filamentos 
filiformes, dilatados en la base, de anteras óvalo- 
oblongas, de celdas paralelas, dehiscentes por 
hendiduras longitudinales. Ovario bilaminado, 
de placentas bífidas prominentes. Estilo filifor- 
me, coronado por un estigma biluminado. Óvu- 
los numerosos. El fruto es una baya jugosa, en- 
cerrada en el cáliz abultado y mucho más cor- 
ta que él, provista de un pericarpo, delgado, 
frágil. Las semillas comprimidas tienen el em- 
brión subperiférico, curvo ó cíclico. Son hierbas 
anuales, difusas, tendidas ó ascendentes, floja- 
mente ramificadas, velludas y comúnmente vis- 
cosas; hojas largamente pecioladas, sinuoso-den- 
tadas; Hoces solitarias, grandes, violetas o blan- 
quecinas. Se conocen dos especies de la Améri- 
ca tropical. 

CACABUSÁN: Geog. Anejo del pueblo de Pa- 
suquin. prov. de llocos Norte, Luzón, Filipinas. 

CACACOLLO oCCACCACCOLLO: Geog. Aldea 
en el dist. l'isac, prov. Calca, dep. Cuzco, Perú; 
120 habits. 

CACACHA ó CCACCACHA: Grog. Aldea en el 
dist. dcTalavera, prov. Andahuaylas, dep. Apu- 
rimac, Perú; 210 habits. Ceaccacha, en que- 
chua, significa piedra ¡triada. 

CACAGUATIQUE: Geog. Sierra ó 'dillera vol- 
cánica de la República, del Salvador, sit. en la 
región del X. E., que corresponde a los depárta- 
me utos de Gotera y San Miguel. Presenta aspecto 
imponente con sus altas cimas y resquebrajados 
flancos que hacen de esta cordillera una barrera 
inexpugnable. La cubren espesos bosques y des- 
de lo alto de las rocas se despeñan numerosí- 
simos torrentes que bajan a fertilizarlos amenos 
valles. Su más elevada cumbre alcanza la alti- 
tud de 4 S50 metros. 

CACAHUAL: m. Terreno poblado de cacaos, 

CACAHUAMILPA: Geog. Localidad del est. V 
República de Méjico, unos 24 Unís, al S. O. de 
Cnernavaea, culos confines septentrionales del 
estado de Guerrero, notable á causa de una gran 
caverna que por sus extensas galerías, sus infi- 
nitas y hermosas concreciones y especio fantás- 
tico que ofrece iluminada por luz eléctrica, esta 
considerada cuno una verdadera maravilla de 
la naturaleza. 

CACAHUARA: Geog. Aldea en el dist. Ubinas, 
dep. Moquegua, Porú; 80 habits. 

i \. mu ni \ n Co tCCAHUAKA: Geog. Aldea 
en el dist. Zurita, proi . Anta, dep. I ¡u co, Pe 
rú; 200 habits. Significa en quechua, Calzónfuer- 

te. || Aldea en el dist. Socabaya, prov. y dep. 
Arequipa, Perú; 250 habits. 

CACAHUASI Ó CCACCAHUASI: Geog. Pueblo 

on el dist. Pa.'.apaii- a. prov. Parinacochas, dep. 
A j ii ii. fio, Poi u . 800 habits. Significa co 

a quechua, y casa de aflicción ódelfan- 
tasma on aj mará, 

CACAHUASTEPEC: '.'"'i Pueblo .1.1 ,1 1 I de 

l. [ti pee, os! .de i tajaca, Méjico; I 000 habits. 

CACAHUATAL: Geog. Pueblo cal ra de su 

nicíp. , en el dep. do Soconusco, oatado do 

i l.i ipa i, Méjico. 

CACAHUATE: Tu ÜAI mu i i i 

CACAHUATEPEC: Grog. I'llcbl I. 




Cacahuete 

(fruto) 



CACA 

su municip. en ''1 dist. Je Jamiltepec, est. de 
Oajaca, Méjico. || Pueblo do la municip. de San 
Marcos, dist de Tavares, est. de Guerrero, Mé- 
jico, mi. iii [a margen izquierda del río Papa- 
gullo. |¡ Pueblo de la municip. deTlapo, dist. de 
Morolos, est. de Guerrero, Méjico. 

CACAHUÉ: lll. CACAHUETE. 

CACAHUETE (del mejic. camuatí. Parece, por 
la forma, ser diminutivo de ca- 
cao): ni. Planta procedente de 
América, que se cría en varias 
provincias meridionales de Espa- 
na. y produce un fruto pequeño 
■ (lie en el gusto se parece á la 
avellana, por lo que en Andalucía 
la suelen llamar avellana ameri- 
cana. Es herbácea y anual y per- 
tenece á la familia de las Legu- 
minosas; los botánicos la denomi- 
nan Araclíü hipogea, Ara 
africana, Arachis americana, 
Arachinda hipogea. 
. Se conoce esta ¡llanta con el 
nombre de Cacahuate en la Amé- 
rica septentrional; con éste y el 
ib- i 'acojínete en España; en la América meridio- 
nal con el de Maní, palabra que, según Ilum- 
boldt, pertenece á la antigua lengua haitiana; 
en el Perú lo denominaban en lo antiguo Iiichic; 
en Portugal se le denomina Amenduinas; en la 
América portuguesa seledael nombre de Man- 
duvi; iíi el Congo el ile Queda; en Egipto, el de 
/•',,«/ Senaar, que quiere decir procedentes de 
las tierras interiores; en el Japón el de Katjan; 
en China, el de ThmUhan; en Italia el de Pis- 
tacchio di terra ó AracJddna, y en Francia el de 
Pistache de terre, pistacho o alfó'iisigo de tierra. 
En Valencia y C nal uña se llama también Maní, 
avellana de Falencia, y avellana americana. 

Es oriunda de América, África y Asia, y por 
lo tanto reúne la singular coincidencia di- per- 
tenecer al Antiguo y Nuevo Continente. Según 
Pirón, esta planta fué transportada al Brasil 
desde las costas de África, y Browne asegura 
también que desde esta última región fué lleva- 
da á las Antillas; 
el maní que se cul- 
tiva en la isla de 
Cuba procede de la 
Baja i liiiuea, y los 
españoles lo intro- 
dujeron en Santa Fe 

'^f nT^ 1 ^'^ 81 '''' ''"■-"'■'■- s egún 
parece desde el Asia 
oriental se importó 
en Guatemala, y de 
aquí ádistintospun- 
tos de América, ha- 
liándose también es- 
pontaneo cu (jl Bra- 
sil, donde se han 
encontrado hasta 
si is especies de Ara- 
chis, yol Padre Blan- 
co creo haberlo visto 
esponl io en Pun- 
ta Azufre, en las is- 
las Filipinas. 
En Europa e encuentra en Italia, Francia, 
Poi tuga] y, mas principalmente, en España. Va- 
1 " ! fué el puní., do Europa donde por primo- 

cultivó esta planta, á fines do] pa i lo 

l""' el a igo D K, meisco Tabares do 

' I i nal publicó en dicha ciudad, en el 
año de 1800, el resultado do sus ensayos y ex- 
l" "mentaciones prácticas obre i I cacahuete. 
■' i <■■>■ i llénennos emi ¡rados ¡í la Ai 
gelia la li m introducido en < Irán. 

En Úrica o co ech i e ipi ni límente en la Se 

1 ,l " y '" la ' Ininea mpi i ior, j e ría 

espontám i en el Si nogal j co I ¡dental de 

i-frica culi iván l- e i ti grandi e cal i i n el < Ion 
' varios punto del ifrii .. ei ntral, y en 

me propoi n.ie , ,, Egipto. 

'■ '."'" bra il la co lechan en grande 

co i hall Hele ■■ i mi u i ultivad i en l 
i ido i l ni I" , i laroliua do] Su: , Mi ¡l o, \n i , 
1 li ni el i. I lolombi i. I'.eln i i. Peí u. ' hilo, t luba, 

Puoi lo Rico y I ni i Uitilla do oí i ■ ipaüol, 

En A iltiva on I i i Ihina, Japón j i lo 

Ollílli [mil] i. ' i I imbióll en Si. un. I '.u in.i ni.i 

j p o le Sin de] [mío i in 

Estahorb ea tiono la raí i inujii uta libro 

sa ) fu tf , • I tallo, ' ie ill.. . n u 




Cacahuete (planta) 



TACA 

después ramificado y rastrero, con estipulasen 
los peciolos que no son zarcillosos, teniendo un 
nudo o articulación en el nacimiento de cada 
estípula; hojas peínenlas, alternas, compuestas 
de cuatro folíolosovales. Limbo de] cáliz bilabia- 
do,y el tubo prolongado en forma de pedúnculo; 
corolaamai ¡lienta y levantada (rempinada) ; nue- 
vo estambres unidos fértiles, y uno libre casi es- 
téril; tiene cinco ó siete flores axilares, las su- 
periores estélales y aéreas, las inferiores fértiles 
y subterráneas, que se introducen en la tierra 
para sazonar el fruto. Este es una legumbre co- 
riácea, aovada, oblonga, gibosa, indehisecnte, 
casi cilindrica, deprimida en los intermedios de 
las semillas, con varios ángulos como nervios 
longitudinales y con una á cuatro semillas glo- 
bulosas y aceitosas. 

Las principales variedades son dos: la Galam 
y la Cayor, ambas cosechadas en Valencia y 
Hitelva, que se distinguen por el color rosado ó 
bl meo de sus frutos. En algunos puntos de Cuba 
suelen preferir la rosado-amarillenta, si bien la 
blanca, por regla general, es la mas productiva. 
Los suelos ligeros, aun cuando sean algo are- 
niscos, frescos y húmedos, los de aluvión y los 
de las vegas, son los que más le convienen; si- 
da bien cu los almarjales, y en las tierras cali- 
zo-silíceo-arcillosas; pero los terrenos duros plás- 
ticos y arcillóos le son perjudiciales. Esta plan- 
ta en la Península debe considerarse como de 
regadío. 

La tierra destinada á cacahuetal se ha de la- 
brar profundamente con el arado, desmenuzán- 
dola, y dejándola bien pulverizada y allanada, 
embasurándola con estiércol bien repodrido y 
dándole una reja honda para enterrar la ba- 
sura. 

Inmediatamente, con el arado aporeador, se 
formarán caballones de noventa centímetros de 
ancho por treinta de alto, dejando de este modo 
preparada la tierra para la siembra. 

En los cultivos en pequeño, que generalmente 
se llevan á cabo en las huertas, se cava y em- 
basura en la tierra, se da una entrecava para en- 
volver el abono, y se taja ó apara el terreno, 
formando eras alomadas ó acolladas de un me- 
tro de anchas por veinte centímetros de altas. 

La época mas oportuna de verificar la siem- 
bra en nuestra Península es de mayo á junio. 
En Cuba y Puerto Rico en abril y m.-.yo, al ini- 
ciarse la época de las lluvias, y tanto en la Pe 
uínsula como en las Antillas, puede alternar el 
cultivo del cacahuete con el del trigo ó la ceba- 
da, si bien en Cuba debe preferirse el trigo bar- 
budo por ser el más productivo y en la. Penínsu- 
la la cebada; inmediatamente después de verifi- 
cada la siega .le aquellos cereales, se prepara el 
terreno para la siembra del cacahuete, envol- 
viendo el rastrojo del trigo ó la cebada en la 
primera reja que s e ó.- al suelo. En las Antillas 
al cultivo del maní debe sncí dei el del buniato, 
mina', malanga, yuca, y papas 6 patatas, y en 
Camarines Sur y otras provincias de las islas 
Filipinas conviene sembrarlo en enero, de, pues 
de la recolección del arroz do monteó de secano, 
v alternarlo con el gabi ubi y los aros comesti- 
bles. El cacahuete, debe también cosecharse en 
los inlerlíneos del cacao y de] cafó durante los 
pi ine-ie. años de e.i i . plantaciones. 

El cacahuete suele semináis.- a chorrillo, mas 
es mucho mejor verificarlo a gol] ateado, 

110 sólo polque se ga-.| I Jll.-lne. ,eiulll,i, 8ÍI10 pul- 
que las plantas resultan convenientemente dis 
tanciadas, se desarrollan mejor y producen más 
cantidad de fruto. 

A los qu <i veinte días de liabei n 

si la i n-i i.i .- ,i ni [i . eea, se le da un i lego, \ 

Hile, qllc el SUelo pielil.l e| (empero, ,e le ,|.i 

una oscarda ; ma i si la tierra o il u\ ioi a i a buena 
sazón se le ,1,1 primero la oí carda ¡ .1 riego á 

lo - ni- " .1 1.. I i ii mi. i, i se ha bocho a 

chorrillo, pa ados i reinta días, j ti 

■ I" aporeador, se arrima tierra ..! pió de la 

planta, ó Un do ongro ai el i llón iodo loque 

Si el leí reno -. lia pi [i irado en 

almantas, dospués do nacido so riega tan a 
como ol iielo y la pl anta lo m 
día di li ii.ei i> gado, con un rastro di 
construido de madora con puní i ti liiei ro 

OllCOI \ .el.i,, > ,. ,n, ||, i y ], ,|,|,| , | |, , i,,,,. 

iliiloi 'le lll pínula, 

A lo, : ieie i |,.. i , lo la tierra io 

'■i ii, i .ni . ! nimio upoi tdoi so 

tierra i boa Indos, di modo qin 

i. nli. o las pl.un.i mi .1 i tro di lu almanta 



CACA 



75 



y las regueras á los costados; después se cubre 
con frecuencia y se riega cuando sea necesario. 
A los dos meses de haber nacido la planta, ó 
antes según los climas, principia el maní á flo- 
■ i de modo que cuando se inicie la florescen- 
cia de los ramos inferiores, que son los fértiles, 
se aparean con una legona ó azada estos tallos 
ramificados, que tienden naturalmente á intro- 
ducirse en el suelo, echando sobre ellos paladas 
de lena bien extendidas y repitiendo con fre- 
cuencia esta operación siempre que otros sucesi- 
vos tallos rastreros desarrollen una trama de flor. 
Es también muy útil volver á despuntar los 
tallos superiores cuando toda la planta está en 
flor, con el fin de dirigii lasavia hacia las rami- 
ficaciones inferiores que nacen inmediatas al pie 
di I ve ;etal, para que de este modo les comuni- 
que mas vida y aumente su nutrición. 

En Cuba y Puerto Rico, así como en el Archi- 
piélago filipino, se debe chapear ó escardar el 
sucio, binarlo ó guataquearlo cu frecuencia; y 
regarlo cuando lo necesite, [mes por regla general 
á esta planta le es muy perjudicial la sequía, y 
aporcar las ramitas inferiores así que mis Boros 
se fecunden, y aun algunos aconsejan que se es 
polvoreen con ceniza las superficies aporcada 
con el propósito de aumentar la fructifica 
ción. 

Así que los tallos y hojas del cacahuete se po- 
nen amarillentos, y sobre todo cuando se seca la 
planta, deben arrancarse las matas con cuidado, 
cogiéndolas por su parte inferior y tirando sua- 
vemente de ellas, apoyando las manos en la tie- 
rra. Después se las deja al sol y al aire libre 
extendidas sobre los misinos caballones, y cuando 
se han enjugado se sacuden suavemente para 
desprender la tierra que pudieran conservar; en 
seguida se las lleva á un sitio seco y soleado 
para que se d, •sequen por completo; conseguido 
esto, se procede a la separación de los frutos, 
que es distinta según que la cosecha se quiera ó 
no conservar. 

Para separar los granos de sus cascaras y de- 
jarlos completamente limpios, después de aven- 
tar la paja, se acriban ó pasan por zaranda, y 
después se guardan en sitio seco para destinal 
los a sus diferentes usos, ó inmediatamente se 
muelen y se prensan para extraer el aceite lijo 
que contienen. 

Las babosas y caracoles roen y devastan las 
hojas y tallos tiernos del cacahuete; el grillo- 
talpa y otros insectos corroen y destruyen las 
raice y los latones campesinos devoran los fru- 
tos lauto verdes como maduros 

La mas importante de las aplicaciones del 
maní es la extracción del aceite fijo contenido 
en sus si millas que tune la buena cualidad 
de no alterarse en mucho tiempo. Se conserva 
fácilmente sin temor de que se enrancie. Vea e 
Aceite. 

Las almendra ó semillas en crudo son amar- 
gas y de olor desagradable pero tostadas son 
dulces, oleosas, nutritivas, de olor particular y 
de un sabor que recuerda algo el do la almendra 
v ile la avellana tostadas; con ellas se preparan 

horchatas ó eniulsi ¡s refrigerantes, y también 

se comen en verde cocidas en la olla y en pota- 
jes; se usan en pastas, coufif ura¡ . cremas j na 
tillas, y forman parte de variadas 
de caí nes \ pe toados. 
I, a harina I. -1 ea rnezol el. i .11 pal tes 

iguales,-, ni la del nigo, se emplea para confec- 
cionar pan ) g.lll.-la, nuil sal il, isas V lllll I II II .1 . 

que un s,. alteran . orno 1 1 1 fabí i. id is con solo 
esto cereal. En Cuba con la harina dol maní v 
la catibía li u ina de 3 m a . bii 11 1111 
pai tes iguale-, se amasa un ea abe ó toi ta que, 
adicionado con manteca en 0] mismo burén ó 
vasija donde se hace, resulta un alimento gus- 
toso y lll. le. la I, .1 , . - , 

caiil ia y harina do maní se conserva du 
mucho 1 iompo in literal 
Las nú,, saca ■ reempl ¡ an al palo dulce ó 

t'Ogfl 

le. deben 11 til i u b como abono. 

1 tallos vordci» 3 man un sale o . 

II, Il Millo I,, 1 raí, . 

'lene ticos. El 1,95 

1 1 i- i m 9 

luii de 

El tallo 1 11 mu un , 

1 1 1 1 1 , . - 1 1 -. . 1 ton los colon 

.. .1 1 •. 011 para tila icaí tolas 

,,„ 



76 



CAi a 



CACAHUEY: m. CACAHUETE. 

CACAITI: Gcog. (Airo en la Cordillera occi- 
dental de los Andes de Bolivia que limita al O. 
la prov. de Ñor Lipez, dep. de Potosí. 

CACAJAO: ni. Zool. Mono platirrino de la fa- 
milia de los pitéeidos, género Fullee a i Pitheeia 
toce/alus 6 P ■ íaryj. Recibe tam- 

bién entre los americanos los nombres indígenas 
¡a, ' tlirí, mono feo, mono 
v otros muchos. 
Este mono tiene 10 m ,65 de largo, de los cua- 
les m ,15 pertenecen ala cola. El pelaje, un poco 
i, es brillante y de color pardo claro, más 
claro aún en el pecho, el vientre y la partí inte 
rior de las extremidades; negro gris en el dorso, 
manos y pies, y en la cabeza y la cola 
mente negro. En varios individuos se extien le 
el negro también á los antebrazos y manos, y el 
pardo claro del espinazo pasa á rojo de orín en 
los muslos y la raíz de la cola. 

CACALCHEN: Geog. Pueblo cabecera de su 
ip. en el part. de Motul, est. di i ncatán, 
Méjico; 1 500 habits. 
CACALIA: f.itoí. Género de Compuestas que los 

autores más modernos han considerado coi la 

sección del género Senecio, apenas determinado 
por la forma de su estilo, de extremidades obtu- 
sas. La especie B. sonchifolia se cultiva por la 
bondad de sus cabezuelas rojas en forma depom- 

CACALIEAS (de cacalia): f. pl. Bol. Grupodi 

tiestas que comprende los géneros Erio- 

. . i ■ , alia - i ' ■lniit y 

CacalomacáN: Geog. Pueblo de la municip. 
y dist 3e Tornea, est. y Rep Méjico; 

2 400 habits. 

CACALOTÁN: Geog. Pueblo de la municip., 
dist. y est. de Siualoa, Méjico. || Pueblo de la 
municip. y dist. del Rosario, est. de Sinaloa, 
Méjico. 

CACALOTE: Ul. Iféj. l.'l T.KYO. 

i Mu •' i ion i íi el f. c. de 

o á .San Luis, Méjico, sil. entre las de SaV- 
vatierra y Celaya, en el est de Guanajuato. 

CACALOTENANGO: Geog. Pueblo de la muni- 
l i Tas :o, di i de Alarcón . est. de 
ero, Méjico, fundado en 1713; 400 habi- 
Bu sus inmediaciones hay una hermosa 
iu,i el arroyo del mismo nom- 
bre; cae el agua desde una altura di L03 metros. 

CACALOTEPEC : Gcog. Pueblo del dist. de 

» i 350 habits. 

i \ Makí \, San ii wso v 

de Cacalotepec. || Pueblo, 

ira de su municip. en ol dist. de Villa 

Juárez, est. de Oajaca, Méji 

Cacaloxtepec: G og. Pueblo, cabí 

I dist. di Huajuapam, est. de 
¡ico. 

CACALUTÁN: Gcog. Pueblo ■ li- 1 

no dep. (Ahu 

CACALUTLA: '/ | I', [o 1 1" i i ni n lies i do 

i de Morales, •■ it. de I ■ 

ro, Mi 

CACAMARCA: Q la en el dist. Vis- 

lio r 

CACANÁN o CCACCANÁN: ' 

B d Perú; 

cacanina m Ii.. 

i, dep. Lima, Pi i ú, Su 

CACAO (ílel lo U ) : ni. A 

p 



CACA 

-CACAO: .Simiente de este árbol. Es una al- 
mendra carnosa, cubierta de una cascara delgada 
de color pardo, de la cual se despoja tostando! i 
Se emplea como principal ingrediente del cho- 
colate. 

El cacao es una fruta menor que almen- 
dras y más gruesa, la cual tostada no tiene 
mal sabor. 

P. José de Acosta. 

Al acalav de comer tomaba (Motezuma) 
ordinariamente un género de chocolate .i su 
modo, en que iba la sustancia del cacad, etc. 

SOLÍS. 

- Cacao: Bot. Árbol americano perteneciente 
al género Thi óbroma, de la familia de las Bitne- 
Se llama también cacao la semilla del 
mismo árbol, y éste cacaoyero. 

Esta planta, originaria de la América tropi- 
cal, era cultivada por los indios mucho antes del 
descubrimiento de las Amérieas; los mejicanos 
tostaban el fruto, al que llamaban cacahoaltl, y 
confeccionaban una bebida á la que daban el 
nombre de chacolatl, de donde se deriva la voz 
chocolate. Las almendras del cacao se usaban 
como moneda entre los aztecas y Motezuma re- 
cibía en ellas paite de sus tributos. 

Según parece existen aún en el Centro de 
América bosques impenetrables, casi exclusiva- 
mente formados por cacaos silvestres, cuyo fruto, 
aunque se recoge en parte, es de muy poco valor 
y menos aromático que el de las plantas culti 
radas, así como aún existen en Mazatenango 
y Cuyutenango cacaotales, plantados en tiem- 
po de los españoles, llenos de manigua y de 
árboles de extraordinario crecimiento, cubiertos 
de parásitas y plantas trepadoras. Desde los 
valles húmedos de la pendiente oriental de los 
Andes se ha propagado por diferentes puntos, 
cultivándose en la actualidad en las Antillas 
é islas Filipinas, Brasil, Venezuela, Colombia, 
Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Guadalupe, 
Perú, Bahía, San Salvador, y demás Repúblicas 
españolas, así como en Java, Célebes y Borneo. 
El cacao se introdujo en Filipinas desde Aca- 
puleo en Camarines en 1670 por un piloto lla- 
mado Pedro Bravo de Lagunas, el cual se lo dio 
aun hermano suyo. Mas á éste se lo robó un 
indio de Lipa que lo escondió y cultivo, y de 
este pie, que llegó plantado en una maceta, 
proceden todos los árboles que se han cultivado 
en diclias islas. Así corno en Samarlo introduje- 
ron [os jesuítas en tiempo de Salcedo, en la pro- 
vincia de Patangas, en las islas Filipinas, exis- 
ten los palos de cacao mas antiguos y corpu- 
lentos, 

Caracteres de la planta. - El árbol del caí " 
se caracteriza por tener llores hermafroditas y 
regulares, de receptáculo convexo. Cáliz forma- 
do de oii sépalos valvares. Corola de cinco 

pétalos alternos con los sépalos y torcidos en la 
profloración, formados cada uno de tres partes; 
la una basilar, dilatada, 
cruzada en forma de ru- 
charon, recubre lose t mi 
bresfértiles; otra mediana, 
estrecha , separa la pri- 
meradel limbo, quees alar- 
gado, aplanado, obtusoen 
el vértice é inclinado hacia 
fuera., después do la aber- 
tura de la flor. El andró- 

eeo eslli formado de e lain 

bies fea i ¡les y estériles uni- 
dos todos en conjunto en 
la ba ii de un urecolo que 
ro lea i 1 ovario, dos esta- 

iiii di lineo, sobre 

pui tos i los lépalos, más 
largos que el ovario , y 
terminado en punta; los 
estambro i fértíli están 

i- en ein ,i | 

oposi ti pétalos. Cada par 
i teñe un filamento común 
recto, terminado en cuatro 
ei Mi di pui ' 
do uperiores y doi in 
[ohisoenl cada 

n dos hendiduras 

longtl 'eliu dos, Las dos 

i i ' di n mo lado per 

o leía inclinada lateral 

¡ston .I i n la i pido do 

■ .i Ida ' 1 1 1 ■ ropn i ntan tre i 




, , 



CACA 

anteras. El gineceo es supero; está formado de 
un ovario de cinco celdas opuestas á los pi I Jo ; 
cada una contiene un numero indi luíalo de 
óvulos anátropos, insertos en el ángulo iritei no 
sobre dos series verticales, y que se dan frente 
por sus líneas salientes. El fruto es una baya 
carnosa en torio su espesor cuando es fresca; 
tiene la forma de un cohombro. Su superficie 
rojiza ó amarilla, es rugosa, inanielonada, y re- 
corrida por diez borbollones longitudinales equi- 
distantes. Su superficie interna i stá n cubil rta 
por una pulpa blanda, cuyo origen no lia sido 
suficientemente estudiado, y en la que hay es- 
condidas numerosa.-, semilla-. Estas son ovoides; 
contienen un grueso embrión, de raicilla corta 
\ de gruesos cotiledones carnosos . replegados 
en sí y alojando entre sus pliegues una peque- 
ña cantidad de albumen. 

Se conocen dieciocho especies, de las que pro- 
ceden las distintas variedades que se cultivan, 
las cuales se distinguen por el mayor ó menor 
crecimiento de la planta, forma de las hojas, 
volumen y coloración de sus frutos, forma, ta- 
maño, color y cualidades sápidas y nutritivas 
de sus semillas. 

Las principales especies son: el cacao común 
( Theobroma cacao); cacao bicolor ( Th. bicolo 1 , ): 
cacao blanquecino ( Th. subi/ncana); cacao cima- 
rrón ó sil vestre ( Th. sylvestris) -cacao elegante 
(Tli. specwsa); cacao de la Guayana ( Th. Guia- 
nensis); cacao de fruto pequeño (Th. microcar- 
pa); cacao de hojas estrechas (Th. angustifolia); 
y cacao de hojas ovales ( Th. ovalifolia). 

i 'acao común. - Es un árbol pequeño de hojas 
alternas, sencillas, pecioladas, acompañarlas de 
dos estípulas pequeñas, laterales y caducas. Sus 
ñores son solitarias o reunidas en pequeñas cimas 
en la axila de las hojas ó sobre la madera de las 
ramas viejas ó del tronco. Se encuentra en el 
Norte de la América del Sur y de la America cen- 
tral hasta Méjico, á la vez en estado salvaje y 
de cultivo. 

Cacao bicolor. -Es un arbolillo que crece en 
la América meridional, de dos metros ó poco más 
de altura, con ramos alargados, pecíolos de dos 
centímetros de largo, hojas acuminadas, ovales 
ú ovales oblongas, de unos veintisiete centí- 
metros de largas, con siete pezones verdes en la 
parte superior, blanquecinas en la parte inferior, 
oblicuamente cordiformes en su base; estipulas 
cortas, lanceolado-subuladas; flor pequeña, de 
color de púrpura oscuro, en cimas axilares y 
solitarias; fruto de unos quince centímetros de 
largo, leñoso, oval, globuloso, pentágono, sedo- 
so y rugoso. Esta especie por sí sola forma bos- 
ques inmensos en los valles de Colombia y del 
Brasil, donde los indios le conocen con el nom- 
bre de bacao. También se cultiva al pie de los 
Andes de Quindin, aunque su semilla, déla que 
una tercera parte se mezcla con el cacao común,' 
no sea de una calidad muy excelente. La pulpa 
amarilla que la rodea tiene un sabor agradable, 
v con la corteza leño a del fruto se construyen 
vasitos y otros utensilios domésticos. 

1 5a "' blanquecino. -Se encuentra en los bos- 
ques de las orillas del Amazonas; es especie poco 
conocida; sus semillas se ven en los mercados do 
Europa. 

i 'acao cimarrón ó cacao silvestre. - Es árbol do 
mas de cuatro metros de altura, y con laníos 
irregulares; suele tener muchos tallos (muí ticau- 
leí. Las hojas, de unos dieciocho centímetros de 
largas, son cuteras, oblongas, acuminadas, redon 

deadaa en su liase, lisas por la partí- superior y 
algodonosas por la inferior; estipulas oblongas y 
puntiagudas; flores amarillas en hacecillos can 
linares y rameales. Fruto ovoideo, algodonoso, 
de vello rojizo, no anguloso, largo de once cen 
tímetros; pulpa blanca, gelatinosa. Semillas 
, omprimidas y rojizas. 

ble árbol crece cu los bosques húi bis de la 

Guayana; sus almendras son i [estibios, aun- 

qui i ai ' v le bilí I comercio. 

i 'acao ■ ?i gante, íi obroma elegante, i á, ce en 
,1 Bra il; sus flores son dos veces mayores que 
las de |a ' .¡" ■ a común. 

Caca ■ , ,,,. teobroma •>• la Guayana. 

Los 'in 1 ', i o, el nombre de cacao a o ta 

especie, ,|Ue etece i|| los boS.|l|''S pl 1 1 1 .1 liosos de 

l.i i ,a i\ in i Es un ai bol de más de cual i o me 

[i ih nía, con ramos cirios inclinados. I lo- 

■ ' i me irte pecioladi s, de dio il olí 

metros .le lar ., oblonga i aouininadas, sintiólo 
da denticuladas, lisas por la parto supo: ior y 
il I i a poi la infei mi: . i ipulu pequeña 



CACA 

y caducas. Flor amarillenta, en hacecillos cau- 
linares y rameales. Fruto cubierto de un vello 
rojo, ovoideo, que ofrece cinco ángulos. Simien- 
te globulosa, comprimida, rojiza. 

La pulpa del fruto, que es Manca y gustosa al 
paladar, puede fundirse ó derretirse; es vinosa, 
¡ de ella se obtiene por destilación un licor es- 
pirituoso. .Sus almendras frescas son excelentes 
como postre, y secas se encuentran á menudo en 
el comercio, mezcladas con las del cacao común. 

Cacao de fruto pequeño, teobroma de fruto pe- 
queño. -Crece en las riberas del río Negro, y se 
distingue por la notable particularidad de tener 
sus frutos del tamaño de una ciruela. Esta espe- 
cie es muy conocida, así como también la del 
Cacao de hojas estrechas, teobroma de hojas an- 
gostas (Theobroma angustifolia) procedente de 
Méjico. 

( 'acao de hojas orales, teobroma de hojas ovala- 
das. - Este árbol crece también en Méjico y es, 
según parece, el que produce el excelente cacao 
ido con el nombre di' cacao de Soconusco. 

Cultivo delcacao. - La zona de cultivo del ár- 
bol del cacao se- extiende hasta los 23° de lati- 
tud Norte y 20° de latitud Sur, necesitando para 
fructificar una temperatura de 24 á 30° ceutí- 
gi ados. 

El terreno más propio para su desarrollo es el 
humífcro-calizo-silíceo-arcilloso, ó bien el de alu- 
vión. La naturaleza de los terrenos influye no- 
tablemente en el desarrollo de esta planta y en 
la mayor ó menor precocidad de su fructifica- 
cióu. 

l'ara el cultivo del cacao son preferibles en 
primer término las tierras vírgenes, y con espe- 
cialidad aquellas que se encuentran rodeadas de 
bosques naturales ó de grandes plantaciones que 
les proporcionen frescura y ambiente húmedo. 

El cacao se propaga por semilla, de modo que 
la siembra puede hacerse de asiento ó en semi- 
lleros. En el primer caso se siembra en el mismo 
sitio en que la planta hade permanecer durante 
toda su existencia; en el segundo se cria en al- 
mácigas para después transplantarla al terreno 
en el cual ha de permanecer. 

Para sacar la almendra se rompe la cascara 
con cuidado á fin de no lastimar los granos; 
después se separan éstos de la película que los 
cubre dejando limpias é intactas las semillas y 
¡cogiendo de éstas las al [liendras mayores, .más 
lanas, mas pesadas y más nutridas, las cuales se 
ponen á mojar en baldes ó cubos con agua por 
espacio de veinticuatro horas, ó sea un día antes 
de sembrarlas. 

El transpl ante desde las almácigas ó semilleros 
de cacao á los hoyos en que han de permanecer 

estos vegetales se hai i el mayor cuidado 

posible a los veinticin treinta días de naci- 
dos, y cuando han adquirido unos quince centí- 
mel i" ; de altura. 

Si un cacahual ae siembra de asiento, á los 

dos 6 i - meses de haber nacido, y cuando las 

plantas han llegado a adquirir cierta fuerza y 

ile lio, se enl resacan de los casilleros lasque 

sobran y se dejan las neis vigorosas, conservan- 
do en cada uno de ellos solamente el pie más 
robusto y reponiendo con los sobrantes los de 
aquellos casilleros cuyas semillas se hubiesen 
perdido, á fin de que la plantación resulte com- 
pleta y colocada cadapl mtaensu respectivo lu- 
gar. Si el i acao te ha criado en almáciga, ydes- 
pui . lia sido transpl i, tado para formar el caca- 
hual, so reponen las faltas de aquellos pies que 
se e ti t rasen perdido 

Durante los tres 6 cuatro pi imeros años de un 
cacahual so guataquea, es decir, se labra con gua- 
' a ida alrededor de la i plantas, que pros- 
per ni rápidami nto llegando í tener o los dos 
afios un metro do elevación y aveces mucho más 

1 1 1 planl i pr b comienzan á florecer al 

segundo ó tercer ano ; mas n rvienee añera 

alguna dej irla que fi notifiquen, sino que, porel 
conl tu i", di bon " ranea] ic con cuidado a me- 
dida que io i .n ni de n II indo u capullos 

para que e robu itezca el i ogi tal j & ra debido 

tiempo] luzci iquilrn n onidí toi ioi ai 

mi canl idad y mejor fruto. 

En ' 'ulia lí [letifica ó pare el cacao n lo dos 

. en < lolombia 6 los cual tinco, en el 

< lonl ra Ann'1 lea á 1 i | en \ cnezuo. 

la á los íet< 

En ' luba uelen madura: lo fi utos por regla 

gciioral i los tro al i i di pin di i il 

da 1 i don '.ii i |M ni' ipio '1 coloi 

verde, I mal illo y i il ioi 



CACA 

curo. En cuanto ha llegado á su completa ma- 
durez se procede á la recolección, verificando á 
mano la de los que se encuentran en las ramas 
falderas, y usando de una cuchilla ó especie de 
horquilla de hierro en forma de media luna, 
ciicli iilada al extremo de una larga vara, para, des- 
prender los que están á mayor altura, pero cui- 
dando mucho de no perjudicar al árbol al de- 
rribarlos. 

Preparación de la semilla. — Varios son los 
métodos empleados para desgranar, lavar y se- 
car el cacao. 

Los frutos, cuando están maduros, son coriá- 
ceos, duros, de paredes leñosas, de color amarillo 
rojizo muy oscuro, de catorce á dieciocho centí- 
metros de largo (unas seis ú ocho pulgadas) y de 
la figura y tamaño de un pepino ó más bien de un 
quibombó. En su interior, dividido en cincoeeldi- 
llas, se encuentran veinte, treintaó más semillas 
cubiertas de una pulpa blanda y mantecosa. Es- 
tas semillas, ó sea el cacao del comercio, se ase- 
mejan a las habas y contienen un aceite llamado 
manteca de cacao, concreto, sólido, amarillento, 
parecido á la manteca de vacas, de olor y sabor 
agradables, que se conserva por mucho tiempo 
sin alterarse, se licúa á los 24° centígrados, es 
soluble en el éter y en la esencia de trementina, 
y muy poco en el alcohol. En dicha manteca, que 
por su composición se asemeja á las grasas ani- 
males, se encuentra la tcobromina , sustancia 
neutra, eristalizablc, amarga, saponificable, poco 
soluble en el éter, y que, tratadapor el alcohol, 
produce un cuerpo ácido ygrasicnto, denomina- 
do ácido teobrómico. 

Otro de los métodos empleados para desgra- 
nar, lavar y secar el cacao, consiste en abrir los 
frutos con un cuchillo, sacarleslasalmendras en- 
vueltas en la pulpa, las cuales se amontonan en 
tinas, lo cual también se consigue formando 
con ellas pequeños montones sobre tablados in- 
clinados para que corra y no se estanque el li- 
quido mucilaginoso que destilan, cubriendo los 
montones con hojas verdes de plátano ó camas, 
regándolos y removiéndolos de vez en cuando 
con una pala de madera; de este modo se consi- 
gue que a los cinco ó seis días las almendras 
pierdan toda, su acritud y amargura. 

Terminada la fermentación, seprocedeá lavar 
las semillas, bien en tinas, bien en estanques ó 
bien cu agua corriente, en cuyo último caso se 
coloca una rejilla de alambre en la dirección 
de la corrienteá lin de impedir que las almendras 
sean arrastradas por el agua. Después de luco 
lavadas las semillas se llevan á los secadores ó 
temíales, donde se colocan bien extendidas y 
expuestas al sol y al aire hasta que queden com- 
pleta mente desecadas. 

En algunos puntos de Centro Anua ica pracl i 
can un sistema que no deja de ser sencillo é in- 
genioso, el cual consiste en romper con tres gol- 
pes do machete la corteza para no lastimarlos 
granos desprendiéndolos después de su cubierta 
exterior por medio de un hueso de costilla del 
lado izquierdo do mía res ; cu seguida se echan 
las mazorcas peladas en una canoa angosta y 

larga que tiene une espita para dar salida a la 

leí i' iti'l'i de las alini adras, 
batido quo se ejecuta con una paleta de di 
tímetros de .inclín, con cabo 6 mango I irgo, á lin 
de poder fái ilmento remover los grauos bástala 

profundidad de la canoa; así que el batido no 

produce más melaza, se sacan las almendras, se 
limpian bien de todos los residuos y suciedades 
que puedan tener, y se conducen d cajonera! di 
cedro destinadas i la desecación. 

En otras localidades haj la mala costumbre 
de ontei raí la i almendras después de lo fermí o 
tai ion j .ioi' i de 'I- leí .nías al sol, prácl 
mámente pi rniciosa, poi que adquiero el co io 
un mal aspecto j un especial ibord 

qUe 1 1 I il "I" lll' II .1 ql|e Se |fl | l| e| CH- 
IN' H 1" con li il ¡nación do 

Enemigos y enfí mi d ■ ■' . En I"- clin 

lii me ■ v I los . j en ni", bajos v poco 

i enl liado ,so i i mi ra o ito i ogi tal mucho ni ra 

■ " .i p idccoi i" mi' i" ' enfei moda 

e . también ao i ido por m lyoi n i le ¡n 

i " otro varios anímalos que merman la 

lll pOr ■ I I i 1 1 1 ' Oí II e .1 || . | MI. 

Entro las enfermedades que pad m 

I i ni lo ..' ■ " '.' ' ' i 

i tonipi i uli | \ ionto . huí c ni "I" i, 

I. Illl.lles ql|e |e pCl |" íl "I "' ' lili 

. tu. |". los ratones lti hubo i i 

a -.1 



CATA 77 

Usos y aplicaciones. -La almendra del ca ao 
tostada, ligera y gradualmente descascarillada y 
convenientemente molida hasta formar una pasta 
fina, mezclada con azúcar y canela, constituye el 
chocolate. 

Con el cacao, harina de arroz y de maíz tos- 
tados, achiote y canela, reducido todo á polvo 
fino, mezclado con agua y azúcar y batido como 
el chocolate, se confecciona una bebida refres- 
cante denominada tiste, muy usada en Méjico y 
en Centro America. En Nicaragua se hace una 
infusión con cacao quebranta I", que se usa como 
el te. El especial chocolate llamado macho y la 
bellida llamada batido usadas por los indios de 
Guatemala y República mejicana, son prepara- 
dos á base de cacao, maíz tostado, achiote y otras 
vanas sustancias. 

Con la pulpa, que es olorosa y de un agradable 
sabor agridulce, se prepara nua aromática y gus- 
tosa bebida refrescante. 

Triturada la almendra de cacao, y puesta en 
infusión en aguardiente, suministra una exquisi- 
ta ratafia. 

El líquido mucilaginoso producido por la fer- 
mentación, destilado, es un excelente aguardien- 
te del que después de refinado se consigue un i on 
muy agradable al paladar. 

Con la cascarilla ó película de las almendras 
se hace una infusión teiforme bastante agrada- 
ble como bebida , y también suele usarse en 
sustitución del tabaco. 

Finalmente, y esto es do suma importancia, 
esta cascarilla constituye un excelente y privi- 
■ iado abono para muchas plantas ¡ recomen- 
dable especialmente para los naranjos y limo- 
neros. 

El comercio ha establee i. bi varias suertes i 
siflcaciones;l. a de Caracas, 2. a Marañón y cacao 
Guayaquil, 3. a de las islas de Guadalupe, Mar- 
tinica y Santo Domingo, 4. a de Cayena, 5. a de 
Maracaibo. Otros lo clasifican; 1. a clase, Soco- 
nusco, Maraeaibo y Magdalena; 2. a l 
Trinidad y Ocaña; 3. a Guayaquil; 4. a Surinam, 
Demerara, Berbice, Sinamari, Ara» uis y .Maca- 
lia; 5. a Marañón y Para; 6. a Antillas, Cayenay 
Bahía; 7. a Borbón. 

-Cacao: Farm, y Terap. Tostadas, priva- 
das de una parte do la manteca y pulveri- 
zadas, las semillas do cacan forman parte de 
varias preparaciones antiguas, algunas de las 
cuales aún figuran en los formularios entre bes 
analépticos. Asociad" el cacan al azúcar, forman- 
do chocolate, es un buen alimento, útil en las 
convalecencias, y al que se pueden asociar 'lite- 
rentes sustancias medicamentosas, como los pre 
parados de hierro, la santonina, el 

Entre las preparacione i an di pticas furnia' las 
con el cacao como liase, pueden citarse: el roca- 

huí de los árah . que se comj le: caí ao tos 

tado, 15 gramos; fécula do patata, 10 gr. ; harina 
de arroz, 40 gr. ; azocar, 60 gr. ; vainilla, 2 gr. 
Se da en dosis de una. á tres cucharadas en 250 
gramos do leche, caldo ó agua. El pala 
consta de: cacao 30 i . hai in i de arroz, 120 gr. ; 
fécula ib- patal i 120 gr.; sándalo rojo, I gr. 

El Wa ' se i ipnii" de: 

i "ii I", 120 gr. ; azúcar en polvo, 320 gr. ; vai- 
nilla. I gr. : canela pulí erii ida, 15 gr. ; 
gris, 0,30 centigr. Dosis, una cucharada en sopa 
de ai i" . 'i" fideos " on leche La 
gím Groult, es un analéptico agradable, formado 
por: cacao de l araca ¡ i a poli o, 31 gr ¡ cacao 
M. o ni n on polvo, 31 gr. ; vainilla. 1 gr. : leu- 
la, 125 gr. ; azúcar, 217 gr. ¡crema do palta, 
1)2 gr. El polvo de Contení y el Kaiffa ó fécula 
"i icntal, tienen una composición muj pai 

c usa en la l : 

con in. i i loncia que el poli o do la si millas, 

para la con f ecci ón di 

do manteca do cacao nace on cini ■ gramo 

moldo cónico; on i ei mo 

■ blanca. A la ti i do ca 

gan libérenles sustam i is, ogún las indicaciones 

• P in do lli ten ' I 

opio, orgotina, ratania, ote. 

Se b iii proconi ido muí ho la propi 
emolientes do la ni 
terior on las bronquil i ■■ \ catarros crónico 

este 

poctorali ' "i 1' i '.li. na do- 

di i ottei 
1 

il 

.... 



78 



CACA 



de beleño, 30 gr. ; azúcar, 4 gr. Dosis de 5 á 10 
gramos cada dos horas. 

La ■:. ü de Tronchiu se compone do: 

manteca de cacao, 60 gr. ; azúcar, 15 gr. ; jarabe 
de Tolú, 30 gr. -Jarabe de eapüasia, 30 gr. La 
dosis igual que la anterior. Muy parecidas son 
la mar . la crema pectoral de 

le Jeannet, etc. El licor llamado cri 
cacao, que es muy agradable, en nada se asemeja 
á las cremas pectorales citadas. 

La esencia de cacao, principio aromático que 
se desarrolla por la torrefacción, es solubl 
alcohol y en el vino. El vino tónico-nutritivo de 
Bugeaud se compone, según Ueuil.de: cacao de 
en polvo, 2 100 gr. ; quina calisaya, 50 
gr. : quina gris de Loja, 50 gr. ; espíritu de vino 
30°, 400 gr. ; vino de Málaga, 2 000. 

-i ai lo: g. Caserioagregadoalayunt.de 
Trujíllo Alto, p. j. in de Puerto Kico. 

f | Case: : o al ayunt. de Quebradillos, 

p. j. de Aguadilla, Puerto Rico. 

-Cacao (El): ('■ i. Aldea en el parí, del 
Centro, estado di raba o U i i; 270 habits. 
de raza choutal. 

_ Cacao A o agreg ido al 

ayiiut. de Patillas, p. j. de Guayaua, Puerto 
Rico. 

- Cacao Arriba: Geog i río agregado al 
ayunt. de Patillas, p. j. de Guayaua, Puerto 

CACAOS: Geog. Caserío agregado al ayunt. de 
Barros, p. j. de Ponce, Puerto Rico. 

-Cacaos: Geog. Pueblo en el part de Jalapa, 

est. de Tabasco, Méjico; 1 500 habits. 

CACAOTAL: m. CACAHUAL. 

Hay beneficio de cacaotales, donde se 
criau corno viñas ú olivares en España. 
P. José de Acosta. 

cacaotepeC: Geog. V. San Lorenzo de 
Cacao i 

Cacapaqui ..ccaCCAPAQUI: Geog. Aldeaen 
el dist. y prov. Huanto, dep. Ayacucho, Peni; 
::-J."i habits. con los - 
CACAPATA: Geog. Aldea en el dist Characa 
iv. v dep. Arequipa, Perú; 360 habits. Su 
o quechua cwm.fr 

Cacapuqui: Geog Estancia en el dist. Quillo, 
prov. Huaylas, dep. Ancachs, Perú; 100 habits. 

cacaraña: f. .!/•/. Cada uno de los h 
rostro de una p 
lado por las viruelas. 

CACARAÑADO. DA: .!/■/. adj. Lleno de I 

CACARAY: Geog. Aldea en el dist Chacas, 
Huari, dep. Ancachs, Perú; 350 h 

CACAREADOR, RA adj.: Que cacarea. 

' . ! . \ l -• ■ l: : fig. ) I I II Qu i 

pondi 

CACAREA!; 

las, el gallo ó 
ana. 

i te todo se 1 
i ir. 

Dieoo Gr mían. 

rana 

IRTE. 

vil : a. fig. y fam. exage- 

l. ' irte, 

I 

CACAREO 
CACAIII / 



CACA 

CACARÍA: Geog. Hacienda en el cst. de Du- 
rango, Méjico, antiguamente pueblo. Cuando 
■■ Imanes se sublevaron en 1616, se dio en 
las inmediaciones de Cacaría una terrible bata- 
lla en la que, según las irónicas de aquel tiem- 
po, perecieron 15 000 de los rebeldes. 

CACARIZO, ZA: adj. MéJ. CACARAÑADO. 

CACARRATA: ffi Lomas ó cadena de pe- 
queñas alturas en la isla de Cuba, sit. ala dere- 
cha del río de las Chambas, jurisdicción de Sancti 
Spiritus. El río Calvario separa estas lomas de 
las de las Jayas y de Naranjo. 

CACAS: Geog. Pueblo en el dist. Sopallanga, 
prov. Huancayo, dep. Junín, Perú; 290 habits. 

l'u iblo en la prov. de Tarma, dist. y dep. de 
Junín, Perú; 1 330 habits. 

-Caí \s ,i Ci i.ci --: Geog. Hacienda en el 
dist. y prov. Huanta, dep. Ayaeucho, Perú; 110 

CACASIRE ó CCACCASIRE: <g. Estancia en 
el dist. Aeovia, prov. y dep. Huancavelica, Pe- 
rú; 150 habits. 

CACASTOTOL: ni. Zoo!. Pájaro americano, no 
bien clasificado, del tamaño de un estornino, 
variado, sobre todo el cuerpo, de azul y negruz- 
co, cuya cabeza es pequeña y el pico prolonga- 
do, los ojos negros, y el iris amarillo, y cuyo canto 
bs muy desagradable; se encuentra en Méjico y 
en algunos otros parajes algo más cálidos. Su 
carne es de harto mal gusto. 

CACATACHE: Geog. Aldea i n el dist. y prov. 
de Mayobamba, dep. Loreto, Perú: 190 habits. 

CACATÚA:!'. Zool. A ve trepadora de gran ta- 
maño, con la cabeza adornada de un moño for- 
mado de largas plumas erectiles. Hay muchas 
especies de cacatúas distribuidas en varios gé- 
neros, cuales son: Plictolophus, Nynvphicus, Na- 
Calyptorhinchus, Mia 

. con todos los cuales se forma la 
subfamilia de los plictolofinos, dentro de la fa- 
milia de los psitácidos, del orden de las trepa- 
doras. Los caracteres generales de las cacatúas 
son los siguientes: el pico, muy fuerte, rara vez 
tiene más altura que longitud, es ligeramente 
abovedado en los lados y muy comprimido; la 
arista se redondea, aplanándose un poco hasta 
la punta, y tiene á veces un pequeño surco lon- 
gitudinal; la mandíbula superior forma un arco 
muy pronunciado y se encorva con la punta ha 
ci i adentro; esta ultima sobresale y baja a vi ees 
mucho, presentando por leíante una sesgadnra 
profunda ó redondeada; la mandíbula inferiores 
más baja que la superior, estrecha culos lados 
v ancha por debajo, con los borde., incisos lisos 
y arqueados en la extremidad. Las piernas son 
muy cortas y los pies fuertes, con dedos robus- 
tos j provistos de uñas falciforines. Las alas son 
largas y puntiagudas, con la extremidad poco 
saliente; la tercera ó cuarta rémige sobresale 
de la otras; la cola tiene una anchura regular 
y la punta escotada; el plumaje, que deja des- 
cubierto un círculo mas ó ríenos extenso aire- 
de los ojos, se compone de pininas anchas 
y sedosas, redondeadas en la punta. El earái te: 
i ivo consiste en un I casco ó mo- 

no que vana mucho según las especies, compo- 
is plumas prolongadas de la frente 
y déla i oronilla. El color di 1 plumaje es blan- 
co y el del i o ibigarrado. Las cacatúas habi: 

la Oceanía Su iri i de di ipersión se ex- 

tiondo desdo las isla: Filipinas hasta la Tasma- 
nia y dosde Tiinor y Flores hasta las islas de 

S il n. Las pi ii ■ pecios de cae itúas 

son las 

Cacatúa 1 l " // " tii H ). 

< ' í ul poi los indígenas 
de la Australia, es uní do lo hermo- 

iquel I Es bl me i, pero la 

parte anterior do 1 i I nti lo 

leí cuello, ol c i i ra ferio] de la 

alas, la p o i lol vientre j la basi de la 

cara interna déla i lab . on d lor 

i i p i. ii, di b yo '1" las alas 
lo mi hornn > matiz rojo brill mto en la ba- 
rrillo n ol centro y blanco cu el 

i i uando ! ivi in I ino bu n n i c mas 

u o pero i laudo li I inta ipa el 

i una faja qi mi i - 1 no de 

i parí I pardo ol pico 

no claro los turso 'I" un pardo 

I,, hi ni 1 " i diforenciu d I niai lio poi 



CACA 

los colores menos vivos del vientreypoi tencí 

más tinte amai illo i n el ni Esta rnagnílii a 

a\ i i.i diseminada i u indo el Sur de An , 
y prefiere permanecer cerca de los gomero r en 
des pie rodean las coi rientes Es muy co- 
mún en las márgenes del Dar ring y del Murray; 

falta en las costas del Norte j ' 

tralia. Durante el período del celo se dejan ver 




Cacatúa Inca 

estas cacatúas todos los años en sitios lijos, don- 
de si reúne un gran número de individuos. Pres- 
tan mucha animación a los bosques del interior 
de las tierras; su voz es más plañidera que la de 
sus congéneres y no tiene el tono ronco. Soporta 
muy bien la cautividad, y á juzgar poi 1" que 
dicen ciertos autores es más dócil y fácil de do- 
mesticar que los demás loros. 

Cacatúa de lasitolucas ( Plictoloplvus Moluc- 
censisj. - Esta cacatúa, llamada golavi por los 
indios, es una de las especies mayores. Su co- 
lor predominante es el blanco, con un lustre 
sonrosado hermosísimo; las plumas del muño 
rojas, sobrepuestas de otras blancas, tienen m ,17 
de largo. La mitad de la base de las rémiges y 
de la cola ofrece un tinte amarillento por deba- 
jo; la pupila es de un pardo oscuro; los peque- 
ños círculos oculares de un gris azul ó blanco 
azulado; el pico y los pies negros, con un lustre 
gris en los individuos cautivos y azul en los li- 
bres. El color sonrosado del plumaje se oscurece 
con la edad en los individuos libres, de una ma- 
nera que no se observa nunca en los cautivos. 
I itúa de las .Mullicas habita casi exclusi- 

vamente la isla de Cerám; raras veces pasa ala 
de Amboina, que está contigua y más al Sur. 
Los habitantes de Amboina y los de Cerám de- 
signan á esta cacatúa'con el nombre de Batalla. 
Su vuelo es ruidoso y fuerte; siempre sigílela 
lín i recta, y si se espanta al ave cuando cruza 
el espacio, profiere ruidosos gritos. Tan pronto 
está en el suelo como en la copa de los árboles, 
siempre ocupada y velando por su seguridad. 
Cierto que fácilmente se la puede sorprender en 
los bosques solitarios de las montañas; pero en 
iones habitadas, sobre todo allí donde se 
las persigue mucho, estas cacatúas son muy 
tímida-. Por lo regular se las ve en pan 
después del período de la incubación en banda- 
das, las cuales forman siempre cuando tratan 
tiear un campo de trigo. Según dicen los 
uas, el ni9 ho se m intii a liel á la hern- 
ia la vida una vez aparcado. Su alinien- 
:, trigo, ¡rano j varios frutos. Ha- 
ría fines de I i i stacion seca, la hembra bu ¡ca 

un liu le árbol i propósito; arréglale masó 

ni, no ■ Buid ido lamento, y pone rabre las libras 
I caída •'' en mchai el h :o, tres ó cua- 
tro huevos blancos ) brillantes de p más do 

o 1 ". ol do longitud, La ini libación dura veinti- 
cinco 'I • í ■ hijuelo visten ya en el nido 
el plumaje de sus padres L lígi no ■ de An -■ 

tralla, buenos trepadme, engr n frecurnria 

p menos del nido y los domestican para 

venderlo En l erám vale dos pesetas una de es- 

, ó menos aún, y en Amboina do cuatro á 

Ca pre lloga dome I ic ido 6 poder de 

los europí • > i bien al principio se muestra un 

poco ai i i i. icol lase, sm embargo, muj p ■ 

. i ni i.. , 1 1 :. mimaría, al nui \ o 

;én lo \ ida . agradi ce mucho la: caricias que 

la di i- n ..ni. \ las n c pi an on oxl n mada 

muy iuti 1'"' uto, vivaz y 
, i i Vunque i ti po idn ti uiquilami 
un u percha, leí anto j baja do conl i 



CACA 

magnifico moño para expresar que observa todo 
cuanto pasa a mi alrededor; cuando se excita 
eriza no sólo las plumas largas de aquél, sino 
también las del cuello, de la nuca y del pecho, 
que entonces forman como un gran collar; entre- 
abre las alas y desarrolla la cola de figura de 
abanico, ofreciendo asi un aspecto verdadera- 
mente magnífico. Las plumas rujas del moño 
parecen brillantes llamas; lasquehay alrededor 
de la mandíbula inferior toman el aspecto de 
barbas, y las alas entreabiertas contribuyen á 
que el ave parezca una imagen de la fuerza or- 
gullosa. A medida que aumenta su excitación 
muévese con mayor viveza sin alisar el pluma- 
je, y si entonces se baila en una jaula ancha ó 
en un espacio más grande, balancéase sobre su 
percha, no sólo ostentando todas sus galas, 
sino también haciendo alarde de sus habili- 
dades. 

Cacatúa de casco ( Cali/ptorrMncJius galea- 
tus). - Es de color negro oscuro de pizarra, con 
ondulaciones transversales de color más claro; 
cavia pluma tiene en su extremidad una estrecha 
orla de un tinte blanco pardusco claro; la cabe- 
za, la nuca, las "mejillas y el ['asco, son de un 
magnífico rojo de escarlata; las rémiges del bra- 
zo están bordeadas exteriormente de un verde 
oscí le bronce; las tectrices inferiores y la ca- 
ra inferior de las alas y de la cola presentan un 
gris oscuro. Los ojos son pardo-oscuros; el pico 
blanco de cuerno, y los pies negruzcos. El plu- 
maje de los pequeños, y quizás también el de 
las hembras adultas, es de un color pardo gris 
oscuro de pizarra; las plumas de la parte supe- 
rior presentan en la base y en el centro fajas 
transversales blanquizcas, en la extremidad una 
orla estrecha de color rojo pálido-; las de la par- 
te inferior están bordeadas en su extremidad de 
un ligero tinte gris; las plumas de la cola y las 
rémiges tienen en la mitad de la base fajas 
transversales poco marcadas de un gris claro; la 
cabeza y el casco son casi de un mismo color, 
pardo gris de pizarra. Esta especie habita en los 
bosques déla costa meridional de Australia y 
algunas islas vecinas, y también se encuentra 
en las partes septentrionales de IaTierrade Van 
Diemen; Perón la encontró en la isla del Roy; 
y el Musen de Sidney posee un individuo de la 
bahía de Moretón. 

Cacatúa de /¡mil s( < 'alyptorrhinchus Banksi). 
-Es mayor que todas las cacatúas hasta aho- 
ra citadas: su longitud total alcanza l m ,30 lar- 
go; la de las alas 0"',42 y la cola m ,30. El plu- 
maje, á excepción de- las plumas caudales, es 
en el macho de un negro brillante con lustre 
verde, yen la hembra negro verdnzco; en la ca- 
beza, en los lados del cuello y en las tectrices di' 
las alas hay manchas amarillas, y en la parte 
inferior laja- del mismo tinte más pálido. El ma- 
cho tiene en |¡ la ancha laja, rojo escarla- 
ta, que 8 Hie por el centro y las barbas exte- 
riores de las pininas laterales En la hembra se 
observan iguales lajas, anchas, de color amari 

lio Sllpí: 1:1.. lie l.-py ..i; ■ II las l.ftllics lili, llo- 
res de la cola se ven iguales mal ¡ees. 

Las cacatúas de Banks ójeringueros, según las 
llaman vulgarmente, solo se encuentran en la 

Nueva Holanda, pero habitan en varias parles 

(le eSte ' '"llliliellfe. 

Cacatúa corella ( Callipsitacus Novae Solían- 
diai I. V i ¡011 ei, i, a. 

',',7i,; Cacatúa blanca (Cacatúa cristatus). 
Tiene el tamaño de la gallina común, peí" pare 

e ii luí m.iy ,r, pal lieular nte cuando , ,--. 

cita, porque oriza todas sus plumas. Distingüe- 
se también por su magnífico plumaje, que esdel 

lodo Man iin un ligero ii ii rosado; el pico 

negro y las palas del mismo tinte. La cacal lia 
blanca habita en la Nueva Guinea y en las islas 
ad\ aci ni' Apenas difiere de la . demás cacatúa i 

i i bn j ni de vida. Muchos 

de los individuos d ita especie i li i ir m 

por la facilidad con que aprenden ;í repetir las 

palabra i| j i n. | n o d l,|, , 

recreo de lo iie ion el : , constituyendo adorna 

un precioso acl m I i colecci s. 

Cacatúa de moño amarillo (Cacatúa galerv 
ta ) V. i una de la ei peí ¡o que más abundan 

eil e :i||| |\ ¡dad, K I-a lauto ■ |- nido, pues |,~;| | 

te , 15 di longil ud : su plumaj < blanco 

brillante LI n o, las pinina- que cubren las 

oreja , el centro del \ ¡cnl re, la i ala ¡ la b i le 

intuí na ile la i ] uulali on do un ama- 

1 1 i de a: "i re pálido; el pico y la patas de un 
pardo agí i ado No te toe todavía c u te i 



CACA 

si estas cacatúas se han propagado desde la isla 
de Van Diemen por toda la Nueva Holanda, 
hasta la Nueva Guinea, Ó si son especies distin- 
tas, aunque semejantes por el plumaje, todas las 
que habitan aquellos diversos países. Se han no- 
tado algunas diferencias en la forma del peo \ 
esto parce confirmar la segunda opinión. La ca- 
catúa déla isla de Van Diemen es la mayor y la 
que tiene el pico más largo; lacle la Nueva Gui- 
nea es más pequeña y tiene dicho órgano más 
corto y redondeado. La cacatúa de moño amari- 
llo abunda en toda la Australia, excepto en la 



CACC 



79 




Cacatúa de moño amarillo 

parte occidental. Forma grandes bandadas de 
varios miles de individuos, y parece preferirlas 
llanuras descubiertas y los bosques de poca es- 
pesura á las breñas de las costas. 

Cacatúa Arara ( Micróglossus aterrimus). - 
Es una de las mayores, y ninguna tiene el pico 
tan pederoso. Este pico gigantesco, cuya longi- 
tud excede á la cabeza, es mucho más largo que 
alto y muy comprimido lateralmente; la mandí- 
bula superior se encorva en forma de semicírculo 
hacia abajo; su punta es larga y delgada y junto 
á ella se ve una prominencia rectangular, con la 
cual toca la extremidad de la mandíbula infe- 
rior; esta última no encaja en la superior, y dis- 
tingüese por su ancho maxilar y su barbilla, 
que forma un rectángulo con él. Los pies son 
robustos, aunque relativamente débiles; las pier- 
nas cortas y desnudas hasta la articulación, y 
los dedos de longitud regular. Las alas, has 
tan te largas, tienen las puntas muy cortas ; la 

■llalla l'émige es la neis larga de todas. La ' nía 

larga y ancha, tiene las plumas redondeadas en 
la extremidad; el plumaje, bastante suave, K e 

coui] ■ también de plumas muy anchas; sólo las 

del casco son puntiagudas; este ultimóse arquea 
hacia arriba y atrás. La clasificación delave se 
funda principalmente en la cola, que es corla y 
cuadrada, y también en .-I moño; la cabeza di- 
fiere también mucho por su forma de las caca- 
túas verdaderas, y el enorme pico recuerda las 
verdaderas araras. Característica es igualmente 
la lengua, bastante larga, carnosa, cilindrica, 
hueca por arriba, aplanada en la parle anterior 

de la punta, d lor rojo oscuro, córnea en la 

extremidad y provista de una especie de corteza 
negra; este órgano puede separarse bastante del 

pieo para, emplear! mo cuchara ; con él recoge 

el ave el alimento tril lirado por aquél ¡ lo con 
iliee al esófago. Los bordes de la lengua son 
muy movibl.es y pueden arquearse por izquierda 
y derecha, de modo que enoii i ra el alimento como 
en un tubo. 

El ras/malos, como lo llaman en la '- 
Guinea, a\ entaja en fuerza á la maj or pule de 
los cacatúas. Su plumajees igualmente negro o 

eiu- n un ligero lustre verdoso, aunque 

miil oubiei i" de un polvillo harinoso, i, 

. i i I la , di mu las y con replieguos, s le color 

rojo; el i ii formado por plum i larga \ 

estrech i i, cuj loi tira m i o I eri i que todas 

las demás. Este loro habita en la \ nc\ a < luinea 
y las isl.-is vecinas, sobre todo Salawati, Misul, 
W ligiti ¡ las i ' de \\\ traba. Son en ex i remo 

i da 1. 1 nueco i ti mstil uyen la ba o 

de bu régimen alimí ul ii io \ también tra ni pi 
de 1 1.. , -I-- piedra Suelen posa copos 

de los mas olevados ái bole , i itán eonl 

en inov i m ion to, y cuan do d i ms iru ni lo 

ain i "ii -,i iro bvuolo, dejan oír su vo pene 
iiinie, , di nuil .i, lid- l i cacatún blan i 



Los indígenas cogen los pequeño, en el nido, 
I"- ' i i ni y los venden á lo-, t' alicante-, 

cacaxtle: m. M.j Escalerilla de tabla p 
llevar algo á cuestas, 

-Cacaxtle: Méj. Especie de alacena portá- 
til en que los indios transportan gallinas, pa- 
vos, etc. 

CACAXTLERO: ni. Méj. Indio que transporta 
mercaderías ú otras cosas en cacaxtle. 

CACAYACO: Geog. Aldea en el dist. Chignata, 
prov. y dep. Arequipa, Perú; 50 habits. 

CACCAMO: Geog. C. del dist. de Termini, 
prov. de Palcrmo, Sicilia, Italia, sit. al S. O. de 
Terniini; 7 500 habits. 

CACCADELLO (Aníbal): Biog. Escultor na- 
politano. Floreció por los años de 1560. Fué 
discípulo de Juan Martiano de Ñola, y uno de 
los artistas que más trabajaron en el decorado de 
las iglesias de Ñapóles. Sus obras descubren un 
talento real y positivo, pero inferior al de los 
grandes maestros de su época. 

CACCIA: Geog. Comarca de la Córcega. Véase 
Cantifauo. 

-Cacgia (Guillermo): Biog. Pintor italiano 
de la escuela pianiontesa. N. en Montabone, en 

el Monferrato, en lób'S; M. en tó2ñ. Se le coi 

con el nombre de Moncalvo, tomado de otro 
lugar del Monferrato. donde fué educado, y por 
el cual conservó toda su vida una predilección 
particular. Se cree que fué discípulo de Giorgio 
Soleri, hábil pintor milanés; pero á pesar de las 
lecciones de aquel maestro, y del estudio que 
hizo de Rafael, de Andrea del Sarto y de otros 
grandes artistas de diversas escuelas, no pudo 
preservarse por completo del mal gusto que do. 
minaba en aquella sazón en Italia. Aunque así 
sea, se encuentra en sus obras una glande in- 
vención, una gran soltura de pincel y un bri- 
llante colorido que hace con frecuencia olvidar 
la incorrección de sudibujoy si: falta de verdad. 
El Moncalvo sobresalió principalmente en la 
pintura al fresco. Sus obras son muy numerosas 
en Milán, París, Novara y otras ciudades de 
Italia. Landi cita con elogio un San Antonio 
Abad y un San Pablo en la iglesia de este título 
de Milán, y una Gloria en la cúpula de San Mi- 
guel de Novara. Los cuadros al fresco son en ge- 
neral menos brillantes, mereciendo no obstante 
eit irse ion honrosas excepciones un San Pedro 
\ una Santa Teresa en éxtasis, en Santa Cruz de 
Turín, y sobre todo el Desprendimiento, de San 
Gaudcncio de Novara, y que pasa por su obra 
maestra. Dotado de una ferviente piedad, fundó 
un monasterio de Ursulinas en el que pi-of. iron 
sus hljis. Entre sus discípulos so citi i Giorgió 
Alberino. 

-Caccia Francisca): Biog. Pintora italiana 
de la escuela piamoncesa. Vivía en la primera 
mitad del siglo xvii y murió á la edad de cin- 
cuenta y siete años. Fin- discípula é imitadora 
de su padre, Guillermo Caccia, llamado el Mon 
calvo, y para distinguir sus obras de las de su 
hermana Úrsula Mag lalen i . que sabía culti- 
var, annqu m muy diverso estilo, el nte, 

adopto por emblema un pajaro qu locaba en 

todos sus cuadros. Como sus cuatro hermanas 
profi o en el convento de las Ursulinas fundado 

por su padre en el Moni I, nato 

Caccia (Thsula M igdai i - Pin- 

tora ital inadelae; cuela piatnonti la \ ¡ fines 

del siglo xvi ; murió de edad inu\ avanzada en 
1678, Fué discípula de mí padre el Moncalvo y 

lli ■■■• a imita] I" ■ on tal foi luna, que si mí , ,,l.¡ i-, 

no llevaran una flor que adopto por i mblenia, 

se eonl til [i n ta do él, M u lio: ■- 

cuadros se conset i ni en el Mon tstei io fundado 
i padre 3 a que ella i ■ el \ olo. 

CACCIANEMICI ■ I-im ! 

n -i 1 1 ino do la priim Per- 

tenecía á una do los más noblos familia d l ■ ■ 
loni i y fué uno do los muchos diseíp 
in. ii ico, i quien i te mai tro llevó con - i 

I 'l i • ' ' , i - • qlle || ||,, 

i" i i- lo l i i 1 1. M lo Pri 

mal iee fué a Roma para ropi ir el i , loconti i 
quedó on i - 1 i ' ¡ - unió i R 
aunque 

ni, luí i Así I.. | .tu ha ¡i 
San ■/'■■' 8 ii pintó para la - 

M ichi u oli de 9au listelmn d' liolonin 9 
qie lo i n líos de par. e 



80 



CACC 



con Vicente v aun algunos le han confundido 
con él. Sin embargo la diferencia de estilos se 
hace n te en el referido lienzo, cuyo 

asunto coincide con la obra maestra de Vicente. 
- Cacoianemici (Vicentj Pintor 

italiano w. Floreció por los años de 

Fué discípulo é imitadordel Parnn 
v pintó para la capilla Fantucci en San P< tro 
nio de Bolonia una Degollación dt SanJuan 
(a, que se distingue por la corrección del 
, .,- sobre todo por la brillantez del colori- 
do. Se dedicó también al grabado, siéndolo mas 
notable de sus estampas una I 
del gusto de su maestro. 

CACCIANIGA (l'i: . Pintor ita- 

liano. N. en Milán en 1700; M. en Roma en 
1781 Había sido discípulo en Bolonia de Marco 
Antonia Franceschini; pero después de la muerte 
de sn maestro, acaecida en 1729, fué á fijarse en 
: y como en aquella ciudad fué donde paso 
el resto' de su larga carrera y donde se perfeccio- 
i 1 arte, se le considera como pintor de la 
escuela romana. Encargado de numerosos traba- 
uto al óleo como al fresco, desplegó en su 
ion brillantes cualidades, aun á despe- 
cho de esa falta de atrevimiento y de energía 
que no da nunca el estudio. Uno de sus mas 
hermosos frescos se ve en Roma en el Palacio 
i. y muchos otros trabajos suyos i 
illa del príncipe Maro Antonio Borghe- 
se, cuyos trabajos aseguraron la vida de Caccia- 
uando en su veje/, se encontraba sin for- 
tuna v abrumado pin las enfermedades. También 
ido, reproduciendo muchos de 
sus cuadros. Entre estos últimos merecen espe- 
cial mención cuatro cuadros de altar que pintó 
para Ancona, sobresaliendo de ellos, por la tres- 
cura del colorido y la armonía de la composi- 
ción, bis titulados La i ■. y el ' 'asa- 
./, la Virgen. El retrato de Caccianiga 
lo por él mismo, forma parte de la colec- 
ción iconográfii a de Florencia. 

-Caccianiga (Antonio): Biog. Agrónomo, 
economista v literato italiano. N. en Trevisa el 
30 de junio "de 1823. Estudió on la Universidad 
de Padua y marchó luego á Milán, donde fundó 
y dirigió Lo Spiriio Folleito, periódico humo- 
que obtuvo gran popularidad. Emigrado 
mas tarde en París, envió correspondencias, pla- 
to i oneordia, j después a La Opinión 
je Tu i patria, sirvió mu- 

; la Administración pú- 
blica, y posteriormente se retiró á una finca de 
lii idoá la agricultuí i 

ibajos, notablí s también 

por la facilidad de estilo j por el buen sentido 

que i mente á migodel 

i, lo habló siempre on sus ulna ¡ con la 

ii < !oi ¡compensa á sus 

de presidente del 
• 
; , los estudios de la histoi ¡a pa- 

pondi i ráieto; 

. . | i i . liputado 

Parla cu ;pi idcntedell onsejo proi m 
cial de Trevisa y ciudadano ho ide j u n 

otras, las obra iguientes: La 
la al fram ■ 

•,; Almanaqtu 

: 

: i dolo, far ni nti . II bocio 

ido al franí i i 

ca; No- 

! di Parí 

CACCI ATORE ' 

lo xvii. I Schiaf- 

do marmol que 

oleón. 

i 

Keili i había 



CA< I 

citado con elogio en el catálogo de Piazzi; en 

1813 le concedió el premio el Instituto de Fian 

,, isi7 se le i onfió la dirección del i Ib 

serví i" de Palé Sus principales 

son: Del cómela aparecido en septiembrí de 1807 
D, ¡ cometa aparecido en sep- 
tiembrí d\ 1819 i Ibid, 1819 ; Descripción del 
nuevo círculo de reflexión <!'■ M. Simoiwff {Vaid., 
Descripción del meridiano de la catedral 
¡ mo ibid, 1824 . ' >bsi rvaciom i meteoro 
11. i. 1. 1825), y Origen del sistema 
(Ibid, 1826 . 

- üacciatore (Cayetano): Biog. Astrónomo 
siciliano. N. en Palermo el 17 de marzo de 1814. 
i ..un ii " sus estudios on el Colegio Náutico y los 
terminó en la Universidad. En 1835 fué eli gido 
ayudante segundo del Real Observatorio, \ di- 
rector del mismo en 1841, año en que fué nom- 
brado profesoras Astronomía en la Universidad. 
Dedicado á la ilustración teórica y práctica de 
la juventud, publicó basta 1848 un./, uario as- 
tronómico, en el que insertó preciosos trabajos 
astronómicos y meteorológicos. Los cometas, 
el planeta descubierto por Leverrier, las ma- 
rea-, etc., fueron objetode sus investigaciones. 
Cacciatore tomó parte activa en la revolución 
siciliana (1848), y como diputado del Parla- 
mento firmó el decreto que arrojaba del trono 
de Sicilia á los Borbones. Expulsado luego del 
Observatorio y de Palermo, recobró su puesto en 
aquel centro científico después de la revolución 
de 1860, siendo su primer cuidado colocar un 
ecuatorial de grandes dimensiones ; y á fin de 
que se conocieran las observaciones astronómi- 
cas recogidas en aquel establecimiento, deseoso 
también de favorecer el desarrollo de los estudios 
meteorológicos en Si. ilia, dio comienzo a la pu- 
blicación del Boletín del RealObsi matorio. Miem- 
bro de muchas Academias italianas, individuo de 
la Real Sociedad Astronómica de Londres y 
presidente de la Comisión astronómica italiana 
para los estudios de los eclipses en Sicilia (1870), 
publicó el resultado de estas últimas observa- 
ciones en un grueso volumen en 4.° que acogió 
con entusiasmo el mundo científico. Conociendo 
los p.-ogresos de la moderna Mi teorología, con 
cibió la idea, que realizó, de separar el Observa- 
torio meteorológico del astronómico. En premio 
á sus servicios fué nombrado presidente déla 
Facultad de Ciencias fisico-matemáticas de la 
Universidad. 

CACCiNi (Julio): Biog. Compositor italiano. 
N. en Roma hacia 15 16. Fué uno de los prime- 
ros artistas que introdujeron en la música el 
elemento dramático, ó mejor, uno délos primí 
ros compositores que aplicaron la música á una 
acción dramática. Con. ícense pocos datos de los 
(.mu. ros años de su vida. Saliese que fué discí- 
pulo de Escipión della Palla, y que en 15S0 can- 
taba la parte de la .Ve Vo en un intermedio com- 
puesto por Francisco Strozzi para las tiestas del 
casamiento del gran duque Francisco de Mediéis 
con Blanca Capello. Por esta i po a varios gran- 
I. .mués aficionados á la música y algunos 
artistas distinguidos, como .luán do Bardi, con- 
! ,| V, ñu.,; .lae.il>.. I ..i i . \ id ule Galileo, 
jiuln del célebre astrónomo; Ángel Mei y el 
poi ta Rinm cini, fatigados de la monotonía de 
[os luu.li igale i \ ■ inteiitaii.ii la n - 
surrección de la declamación musical griega 
aplic ida il drama, y .-1 reí itado por una sola voz 
, ,u.i,la de insl rumontos. < 'accini adoptó 
este proj ecto con entusiasmo y se sintió con el 
talento ni bi sario para realizar esta verdadi ra re- 
vnluei . Poi vía .1 .u .. .■ .'i ibió al- 
gunas . sonetos que alcanzaron una 
popularidad i ■ traordinai ia, v á los que mis bri- 
llantes e liei is de cantor daban gran real 

I, i,, n nuil. is decidieron á Vernio á e cribiruna 
monodia: Combale de Apo para 

la cual ' 'u cini q.ui pro lu 

¡ .,,,!,, , i, i .,,., i 590 l ,n 159 ; Etinuí i ini e 

i : i: D ii ia 

• . .'un j Pi ir Su. ni. ron "i mpo i io 

en la . que ilofinil i\ amonti i im] la di 

il I il al qUI di i. i ' "alar al ai te 

di trotero El mi i le la innova ion, 

... ,,.,. Je . i .'i'!' n'do oxelusiva 

ni pi Cavalion tompo 

, ,.,,i ir por la misma épo i on 

■ M. nodi ni. II |Ui ofrecí ni 

ayo di 1 1 .ni i ."a 'i" ii ' 

. I tilo di i ! i- 1 a. i ' i i'" "i 

■ . II ■ I (ll I 'I • i I iul.al.ua 



CACE 

Monte* .ule por la > | u apasionada y i ' 

rissini por la acentuación del recitado, hay que 

lee -el al IIUlUiS que -. U - lie |...¡:a ...Il le. la 

bles v originales, que los peí iodo < di ai rollan 

de ni lo convi nii lite, j , sobre todo, qne exis- 

t-. peí ti .i., acuerdo enl re la ¡di a mu ical y el 
senil, lu de las palabra ' a. ■ ¡ni, í quii n hay 
que considerar como uno de los padres del reei 
tado moderno, tuvo la sati facción 'i.- reí ibiren 
\ ida la admiración de mis contemporám o El 
al, ai.. Angelo Grillo, amigo del Tasso, i 
1 1 iccini: «Sois el padre de un nuevo género mu- 
sical, ó mejor, de un canto qu lanto, de 

un canto recitado, noble y supi rioi á los cantos 
populares, que no trueca ni altera las palabras, 
no les quita la vida y el sentimiento, sino que, 
por el contrario, los aumenta, agregando más 
alma y más fuerza. » Juan de Bardi, cuyo testi- 
monio tiene tanto valor para la época en que 
escribía, dirigía al músico compositor estas pa- 
labras: «Según mi sentimiento y el de los cono- 
cedores, habéis tocado el fin de una música pi i 
fecta; no sólo no hay en Italia quien os supere, 
sino que hay pocos, acaso ninguno, que os igua- 
len.» Las obras conocidas de Ca cini son: Com- 
bate de Apolo con la serpiente (1590), poema de 
Bardi; Dafne, en colaboración con Peri, poema 
de Kimtecini (1594:; Euridice, monodrama del 

mismo poeta (1600); El robo di O falo ] nía de 

Chiabrerajy Le nuove musiclie, colección de ma- 
drigales, canciones y monodias. 

Caccini (Juan): Biog. Escultory arquitec- 
to italiano. N. en Florencia en 1562: M..n 1612. 
Sus más importantes trabajos arquitecti nic is 
son el pórtico corintio que se eleva delante de 
la iglesia de l'Anunziata, costeado por la fami- 
lia Pucci, la capilla de dicha familia y el altar 
mayor de la iglesia de Santo-Spifitu. Además 
de las que decoran estos monumentos se ven nu- 
merosas esculturas de Caccini en varias iglesias 
de Florencia. Todas ellas llevan el sello del mal 
gusto que comenzaba á dominar en Italia. 

caccioli (Juan Bautista): Biog. Pintor 
italiano de la escuela boloñcsa. N. en líudrio 
en 1628, según Lasi, y en 1636, según Ticozzi; 
M. en 1676. Fué discípulo de Domingo M. a Ca- 
nuti v del Cuido; pero sus aficiones fe llevaron 
a imitar con especialidad á Carlos Cignani. Tra- 
bajó mucho, tanto al óleo como al fresco, en PjO- 
lonia, Módena, Parma y Mantua, é hizo varios 
cuadros de caballete, de los que los más estima- 
dos sou dos cabezas de viejo. Pordesgrai i i l 
cioli fué arrebatado por la muerte en todo el 
apogeo de su talento. Dejó un hijo de corta ciad 
.¡ue siguí, i la carrera de su padre. 

-Caccioli (José Antonio): Biog. Pintor 
italiano, de la escuela boloñcsa. N. hacia 1670; 
M. .n 1740. Era hijo ,1c Juan Bautista, y como 
siendo muy niño había perdido ;i su padre, entró 
como discípulo en los talleres de Giuseppe Rolli, 
de los que salió sin haber hecho grandes pro- 
Sólo viendo trabajar á los mas notables 
maestros de su tiempo fué como desarrolló me- 
dianamente sus talentos, no pasando de figurar 
cutre bis de ultima lila. Asociado con Pietro 

F a. como pintor de ornamentación , pasó 

con él a Alemania, donde ejecutaron diferentes 
trabajos. Después de una larga ausencia volvió á 
i ii a SU patria. 

CACCYARACCAY, CHILLARACCAY o CHARA- 

CYACAY: Oeog. Aldea en el dist. Maras, pro- 
vincia i'iiil.amlia, dep. Cuzco, Perú; 200 ha- 
bitantes. 

CACEAR: a Rl \.1\m una BOS8 COll el cazo. 

cácela: Geog. Pueblo y castillo en la cusía 
meridional de Portugal, sil, cerca y al O. de la 

.l...unl adura de] Guadiana. Enfrento hay un 

ni. fondeadero. 

CACERA (de cas ): f. /alija 6 canal por donde 
se i luco .1 igua ll las tierras. 

ll¡v.i el Rej merced á -luán de ' 'ontn ra de 
que ¡, i e e molino de pan en la i ioera del 

..■i,,. ... I pUl lite. 

Diego di i oí vi i muís. 
Cáceres: Oeog. Prov. de E paña, sil en el 

m. dio di laregió icidental. 

E i i eompren- 

,l,,i , , ,,,,.. lo 39 5' \ lu 28' de lal \. j los 
l 14' y 3 54' long O. de Madrid l ' al 

\, 1 i pi'0\ iu. l i de S. ilain. ni. a. ll N, E. con 

la di iv'ü i, al E i I i do Toledo, al S I i 



CACE 



CACE 



' ',< 



SI 



do Badajoz y al O. con Portugal, donde su con- 
torno haco un entrante entre el Tajo y el Se- 
ver. Forma linde entre las ]>rovs. de Cáceres y 
Salamanca la linea de crestas de las sierras de 
Gata y Francia, divisoria en esta parte ele las 
cuencas del Duero y Tajo. Los principales pun- 
tos de esta frontera son el alto de Jalama, los 
puertos de Perales y de Gata, el puerto de Es- 
paraván, las sierras altas de Monsagro, la cor- 
dillera de Batimos, el puerto de Bañes, el can- 
chal de Pona Negra, el puerto de la Cruz, el 
canchal de la .Muela y el corro del Trampal, 
donde Cáceres, Salamanca y Avila tienen su 
mojón común. La línea de contacto 'le las pro- 
vincias de Cáceles y Avila correspondo .1 la 8 1 ■ 
tas regiones del valle de Jerte y la Vera. Pasa 
por el puerto de Tornavacas, la Sierra Llana, 
al O. de los picos de Gredos, elriscodel Media- 
nil, junto al puerto del Madrigal, desde donde 
tuerce sinuosa para seguir la garganta de Alar- 
des c|ue se une al Tiétar en la dehesa del Gamo, 
donde coinciden las provs. de Toledo y Avila. 
La linde con Toledo va de N. á S. por suelo 
llano ó ligeramente ondulado hasta la carretera 
d6 Madrid; encuentra el Tajo entre Valdever- 
deja y Berrocalejo, continúa río arriba hasta 
Puente del Arzobispo, y luego, por los extremos 
llanos del Taconal y á corta distancia del río 
Pedroso, llega á las cumbres de las sierras que 
se enlazan con el puerto de San Vicente desde 
los riscos de Mohedas. En dicho puerto empieza 
el límite de Badajoz, hacia el O., por el Guada- 
Iupejo, el cerro de la Cabezuela de Valverde, las 
Gargalidas y Cerros Gordos de Miajadas, cruza 
el no Bárdalo, sube á la sierra de San Pedro 
por el puerto de las Herrerías, atraviesa dicha 
sierra, volviendo al N. , hasta el mojón de las 
Cuatro Villas, prosigue hacia el S.S.O. y O., 
con alguna variante hacia el N. , corta lis sie- 
rras de Mallorga y de Jola y se une en la Baba- 
za en", la frontera portuguesa. Desde este punto 
la prov. queda separada de Portugal por la sie- 
rra de la Roya y el Morrón de San Mamed, cu- 
yas cimas pertenecen al vecino reino, el río Se- 
ver, el Tajo y el Bijas. 

Superficie y población. -Su extensión superfi- 
cial es de 20 754 k a . y la pueblan 306 594 habi- 
tantes, resultando, pues, una densidad de catorce 
habitantes por k 2 . Según el cálculo que hizo el 
Instituto Geográfico y Estadístico, teniendo en 
cuenta los nacimientos y defunciones habidos 
desde 31 de diciembre de 1877 hasta 31 de di- 
ciembre 1884, la población en esta última fecha 
era de 323 149 habits. Es la segunda prov. de. Es- 
paña en superficie, la vigésimacuarta en pobla 
cien absoluta y la cuadragésimasexta en pobla- 
ción relativa. 

Orografía. - Hay en la prov. de Cáceres tres 
n iones montañosas: en elN., en el Centro y en 
el S. La septentrional forma parte do la cordi- 
llera ('ai peto- Vetónica y es la que separa a Ex- 
tremadura de las provs. de Salamanca y Avila, 
desdo la sierra do Gata hasta los picos de Gre- 
dos. Cuatro sierras principales hay en esta parto 
de la citada cordillera: las de la vera, de Béjar, 
¿e I rancia y de Gata. La comarca llamada la 
Vera de Plasencia es una de las más pintorescas 
de la prov. y su parte, más alta es la sierra 
Llana, extensa meseta entre Madrigal y Boyos 
(Avila). Las derivaciones que del S. do la siena. 

de Francia penetran en Oi 'es, constituyen la 

comarca llamada las Hurdes ó . I urdes, lili I ir I 1 
i'- iptentrional y meridional de la pro- 
vincia se extiende lili Ie| 1 i 1 1 .1 I cllll.nlii e..|i 

suma irregularidad, que cruzan corrientes do 

a 1 y 1 o el (¡ue no hay ninguna elevación no- 
table; sus montes, uno-, son redondos y otros 
11 irregulares colinas de de igual anchura. 
I 1 1 r. 1 de M nulo! tin ho, derivada de la di la 
1 n P01 tugal, forma en 1 ácere 1 do re 
un I del \ corrí ponden las 

de la Moni ina, G pai 1 j E 1 obal qui 

[lega Lia 1 del río I igou , 3 la 1 r ra 

I1.1 1 ii|e San Pablo; el segundo a 1 ranea, del pri ■ 

1 n ■ 1 pnei i" do Vald ¡a j 1 onstituye 

las Uto de la ¿ 11 ¡ ] onc 13 (Uta de 

ni Pablo, •■ 1 1 1 1 1 ecl ivín 3 ' achorrilla. Esta 

Inn .1 de ■ 1 '-.i [i - ' mi in.i\ "i altura en 

.■I téi mili iile Portí uelo , reforzada por bis 
e .. abro " montes que hay al s de 1 !at illas do 
Coria y P01 tago. Al \ del ifiai eral se halla el 

punto culminante do la Km ¡da con el 

nombre do 1 lancho do la ta en él toman 
origen lo montos del Pocl , con laa [< 

rías 1I1I 1 .111 uei.il j del Arquillo. I.n m.111 el pe 

Towi i\ 



qttefio valle de Valdecoco. Continúa por el 
E.S.E. la sierra de Santa Marina, y de ella y 
de la del Cañaveral se derivan al S. varios mon- 
tes que terminan en las orillas del Tajo. Varios 
eeiin,, enlinas y montes encauzan el Tajo desde 
los términos de SerradiHa y Talaván hasta la 
frontera portuguesa; en los de la izq. sobre, ule 
la sierra de Santo Domingo, ó Cuesta Ara\ a. La 
región meridional, mucho más montañosa, em- 
pieza al E. en la sierra de Guadalupe, y signe 
hacia el O. con las de Montánchez, San Pedro, 
Santiago y Jola. El macizo de Guadalupe tiene 
por altura culminante las Villucrcas. 

Entre las citadas regiones montañosas se ex- 
tiende un suelo por lo regular ondulado, en que 
se alzan lomas y colinas redondeadas, pocas ve- 
ces de más de cien metros de elevación, sobre las 
depresiones que las limitan. Cuando aquél es 
pizarroso, la comarca presenta aspecto monóto- 
no, con tinte general amarillento y oscuro, sin 
que ningún objeto notable se destaque, fuera de 
algunos grupos de encinas y alcornoques, y las 
tierras labradas de los pueblos, muy distantes 
entre sí. En los suelos de granito, los canchales 
dan alguna mayor variedad al país. La princi- 
pal llanura es el Campo Arañuelo, al S. de la 
Vera, entre los ríos Tajo y Tiétar. Otra llanura 
es la llamada Llanos de la Gavilla, entre el Ala- 
góu y la carretera de Béjar, en el part. de Pla- 
sencia, enlazada con una tercera, La del part. de 
Coria. El espacio comprendido entre las ver- 
tientes septentrionales de la sierra de San Pedro 
y las cercanías del Tajo, es también bastante 
llano; lo mismo puede decirse de la cuenca del 
Aliuonte y sus alls. A uno y otro lado de la ca- 
rretera de Mérida, en los términos de Cáceres, 
Casas de Don Antonio, Aldea del Cano, Alcucs- 
car, Montánchez, Albalá, Valdefuentes, Benque- 
rencia, Botija, Plasenzuela, Torremocha, Torre- 
quemada y Torreorgaz, se encuentran llanuras 
irregularmente dispuestas entre las sierras de 
San Pedro y de Montánchez. Otra llanura hay 
que tiene en su centro el Villar del Pedroso, y 
se extiende por el S. hasta Carrascalojo , por el 
N. hasta Valdelacasa y por O. hasta los térmi- 
nos de Estrella y Aldeanueva de San Bartolomé, 
en la prov. de Toledo. 

Hidrografía. -Casi toda la prov. pertenece á 
la cuenca del Tajo; sólo una parte muy reducida 
de la región meridional corresponde á la cuenca 
del Guadiana. Cruza el Tajo toda la prov. de 
E. á O. por el centro de la misma, pasando por 
Almaraz, Garrovillas y Alcántara. El Tiétar y 
el Alagón son los dos afluentes principales del 
Tajo en la prov. de Cáceres. Figuran en segundo 
lugar el Ibor, el Salor y el Aliuonte, y el Sever 
y el Eljas que separan á España de Portugal. 
El Tiétar, el Alagón y el Eljas desaguan en la 
orilla derecha ó N. del Tajo; los otros ríos en la 
izquierda. Los principales afluentes del Aliuonte 
-mi el Taniuja con el Magasca, el Guadiloba, 
el Talaban y el Villaluengo; los del Alagón el 
Ambroz, el Jerte y el Arrago. Tiene también 
relativa importancia el Alburrel, principal afluen- 
te del Sever por la parte de España. Como 
illin ules del Tajo, de tercer orden, figuran los 
ríos Pechoso, Guadalijá, Fresnedoso, Lavid, 
Mal vecino, Fresneda, Jartín, Maimón, Galavid, 
Calatrucha, Carbajo, Casillas ó Amela, Negí il 

y Cabrioso, Al S. de la prov., los 1 tes que 

con sus ramificaciones constituyen laregión me- 
ridional de l.i misma y sirven do línea divisoria, 

I la 1 dos cuenca i del Tejo y Guadiana, dan ori- 
gen por la parte .le esta ultimad ríos pequeños, 
de los que son los mas importantes el Guada- 

rranque, el Guadalupejo, el R as, el Bórdalo 

v ' 1 1 e\ "i 1. I :i fuentes naturales abundan m ís 
cu la región montano a septentrional \ en las 
sienas de ( luailaliipe y San Pedro que en 

'le l.l pri l . ell ell\ II II. I e "I clll ll I I I ■'! 

I io .le quo la ni 11 "i' parto de loa pueblos so 

I I o "i'l i-. ni" . .1 beber agu is 'I" 1 de 

charca. Hay algunas caída de agua El 

de 1 1 Meancí ra e una I ta cascada -le unos 

cien mol ro de caída lituada cerca \ al S. de 
1 . o en las Hurdi . onl re e cabro 

I io n, "nie 1 ne o ti" al N. Je tcobo hállase 
otra caída do agua . de cincm nta un 1 ros de 
nli ni. 1, llamad 1 la Corvigana 1.1 1 ibril, que 

linee e|i e| pi|et ln i|e ( ¡ala. Se i|e ■;]„ | Inn 

formando grandes 1 escal da 1 Kdo en 1 1 1 1 

II 1 i" ó.- ei li ni El ' o Jortí 1 i" que 

o. 1 1 -i . .1.1.1 en la parí up ioi 1 u urso 

1 1 1 ■ , k pro 

C ¡ 1 ■ 1 ' 1 " 1 1 I 1 • 1 : 1 1 ' '. 



del terreno de transición y por granitos Lo 
señores Egozcue y Mallada, en su Memoria Geo- 
lógico-minera de laprovincia tic Cáceres, consi- 
deran agrupados en seis regiones los dil 
macizos graníticos de la prov. Son la región do 
la siena de Gata, con cuatro manchones princi- 
pales, Jálama, Gata, Santibáñez, y el compn n- 
dido entre Hernán Pérez y Torre de Don Miguel; 
la región granítica del Ñ. E., que hace parte 
del gran macizo granítico occidental de la Pe- 
nínsula, d'-sairollado además en la prov. de Sa- 
lamanca, Avila y Madrid, y comprende en la 
prov. los macizos de la Vera, Jerte y siena do 
Hervás; la región de Levante , con los islotes de 
Belvís, Berrocalejo y Puente del Arzobispo, Pera- 
leda y Valdelacasa y Villar del Pedroso; la re- 
gión del S. E. y S., repartida en siete mancho- 
nes: Trujillo, Plasenzuela, Benquerencia, Mon- 
tánchez, Miajadas, Santa Cruz y Logrosán; la 
región central y occidental, gran macizo graní- 
tico, que por occidente, penetra de Portugal, lo 
atraviesa el Tajo y se extiende en dirección á 
Cáceres, formando el macizo de Cáceres, el .Man- 
chón de Zarza la Mayor y Ceclavín y otros aflo- 
ramientos de menor importancia; y finalmente, 
la región del S. E. que comprende dos maci: 
el de Valencia de Alcántara, que penetra en 
Portugal, y el de Alburquerque, que principal- 
mente corresponde á la prov. de Badajoz. El 
sistema estrato-cristalino tiene escaso desarrollo 
en la prov. Hay sólo exiguas zonas de gm is en 
el puerto de Madrigal, valle de Jerte, Belvís, 
Peraleda de San Román y Ceclavín. El terreno de 
transición ocupa más de la mitad de la superficie 
total de la prov., y se halla compuesto, en su 
mayor parte, de pizarras metamorfoseadas ó fi- 
lodios. El sistema cambriano tiene inmenso de- 
sarrollo, en el sentido de su espesor, lo mismo 
que en Portugal. Al sistema siluriano corres- 
ponden ciertas fajas que marcan las crestas de 
las sierras en las regiones montañosas central y 
meridional. El sistema devoniano tiene poco 
desarrollo; hay depósitos en la sierra de San Te- 
dio, donde se encuentra el calerizo de la Aliseda, 

y otro en territorio de la capital conoció 

bien con el nombre de Calerizo, y que es de de 
tiempos antiguos el exclusivo depósito de don- 
de se obtiene la cal para el consumo de I 
provincia. Citaremos también los calerizos de la 
sierra do Guadalupe Almaraz. Desde el sistema 
devoniano en adelante ninguna formación se- 
dimentaria se observa en esta provincia basta 
llegar al terreno cuaternario, faltando por com- 
pleto los sistemas carbonífero y permiano y las 
dos series secundaria y terciaria. El terreno cua - 
ternario está representado por el manchón del 
Tiétar en las extensas llanuras del Camp 
ñuelo, ocupando una gran sección del part. de 
\ ivalmoral, por el deposito de la enem 1 del 
Alagón entre 1 lalviteo y Casillas de Coria ) 
por los depósitos de la sierra del Cañai 
Torrejón el Rubio, Puente del Ai obi-po \ M.i 
drigalejo. 

Minas y aguas minerales. ■- Merecen citarse 
¡■u primor término los criaderos de Fosforitaó 
fo fato calizo. Los principales son los de Zarza 
la Mayor y Ceclavín, Trujillo, Montáncln 

eeie. iliias, M , | | 1 1;| I t 1. 1 I y Arroyo del 1'llelVO, Wl- 

leneia de Alcántara, Alburquerque y sus inme- 
diaciones, Logrosán, Cao Lliseda. Hay 
minerales de hiei i o j m ing meso, aunque en ma- 
las condiciones de explotación, en las siena do 
Guadalupe, San Podro j < lañai ei d, en el ti r 
niiiio de tíavezuela, en las Villuercas, ¡ et 
términos de < ¡armonita, d Zán nciade 
Alcántara; galena en varios puntos dosdi Val 
verde a i ínadalupe, y d i la ierra Jola á 
la Y. ra do Pía udo los más exp 

tdi ros de Pía icnzuelay Bol i 
ó,- 1850 ■ 1860. \l \ de la M ttilla, ¡uní 
.i i. i. i.i ne i., eres a Tnvjillo, esto la 
.le plata llamada S i ¡ 

en tiempo do los romanos En Pclozano 

i . , n. i ' i inco kms, d tí. ó'- Hcr- 

, de mil 

pli i", constituido i i 
plomo ni entífero 1 1 13 

1 un nnni ■ iiliui el., u ■ ¡miento ■ do 

cobre do muy 1 1 Desdo muj •■ 

iniir hablándose di lo aluí 1 

1 cores; pero no merecí ti la 
(ales para bu benolii i" En olios tiempo 

de al- 
gunos \ bi me do M lucillos 

II 



S2 



CACE 



que á fuerza de repetidos lavados sacan peque- 
ñas cantidades de oro, cuyo valor apenas remu- 
llera cd esfuerzo hecho para separarlas de las 
arenas; donde más se busca el codiciado metal 
es en las riberas de Eljas y de Gata, en 1"- re- 
gatos de las Hurdes, en los ríos Trasgas y Ami- 
go y en ciertas secciones del Alagón y delJerte. 
esta lística minera de la Junta fa- 
cultativadel ramo (1S86) hay en la provincia de 
- nueve minas de hierro, treinta v siete 
de plomo, treinta y nueve de plomo argentífero, 
tres de oro, ocho de cobre, tres de zinc, cuatro 
de antimonio, dos de manganeso, ciento cuaren- 
ta y seis de fosforita y una de grafito: pero de 
ellas solo figuran como productivas las tres de 
zinc, tres de plomo argentífero y ocho de fosfo- 
rita. La producción en toneladas en lis;, f u é 
147 de plomo argentífero, 70 de zinc y 19350 de 
fosforita. Entre los explotadores de la fosforita 
figuran la So ■ 

y la Sociedad ia Buena Estrella, de Madrid. 
sociedad portuguesa explota la blenda en 
las inmediaciones de Membrío. 

De las fuentes minerales de la prov., lamas 
impon de Baños de Montemayor, sit. 

al lado de la carretera de Berja y al pie del puer- 
to de su nombre. Son sus aguas sulfurosas ter- 
males. A dos kms. al S. de Santibáñez el Alto, 
hay otro manantial de agua sulfurosa, llamado 
Fuente Polvorosa. Citaremos también la fuente 
rosa fría del arroyo del Corral Alto, cuatro 
kms al S. E. de la Sonta; el manantial de San 
(¡i. gorio de Brozas, cinco kms. al E. de la villa, 
¡as sulfurosas calcicas; la fuente también 
sulfurosa llamada Hedegosa de Silleros, y la I - 
rrugin i del Oro, en el término del < ¡as- 

tañar, ew n i del Guadalija; las de ta sierra de 
San Podro, la del Trampal al S. E. de Carmoni- 
> del Carrasco, al E. de Almoharín, la del 
i, junto á Valencia de Alcántara, y 
la II' ri umbrosa de Silleros. 

Clima. - En general es templado, y en algu- 
nas! i caluroso; predominan los vien- 
tos del E. , abrasadores y muy perjudiciales á 
icultura, y los del S., más benéficos, como 
¡errazones y lluvias. En algunas 
particularmente en las que cruza el 
f. c, son comunes las tercianas. 

ría. - 1. 1 |'i imera se ha- 

: i como dispi 1" vastos 

■ idío muchos, entre «dios los 

fenili, el Tajo y sus principales afls., 

oge bastante vino, aceite, trigo, cebada, 

■ v lino, logumbres y hortali- 
zas, pimiento j buenas frutas, entre rilas na- 

limí s y fre a El terreno de la derecha 

■ rtil que i-I ile la izq. El torre- 
unía 1 529 191 Kecl uva.,, así 

nielas: 

/'• / 

¡zas, Icgumb) i . etc. . ó B01 hi ctáreas 

I ' 

992 887 hi ctáreas 
... 257038 » 
is to ... ¡49439 » 

12 672 » 

11674 » 

leí ■ dcorno- 

que '■ i'\| lo- 

[era d 

■ i tica im] olí 1 1 onoi ¡ 

un calcula 

18 de ganado 

[ ¡ 510981 cal 
do lai li corda; 

mular, 

Ihni i 

i' pri 



I ICE 

mera clase en Alcántara, que es la principal, He- 
rrera de Alcántara y Valencia de Alcántara; de 
tercera oíase en Valverde del Fresno y Zarza la 
Mayor, y de cuarta en Aceivasde Membrío, Ce- 
dilloy Encomienda de Herrera. Los contribuyen- 
tes por subsidio industrial y de comercio son 
7 662, que pagan anualmente 252 500 pesetas. 

Líiieas de comunicación. - Cruza la prov. de, 
E. á O. el f. c. llamado de Madrid á Cáeeres y 
Portugal, por Navalmoral, Casatejada, Las Ca- 
bezas, La Bazagona, Malpartida de Plasencia, 
Mirabel, Cañaveral, Arroyo del Puerco, Alise- 
da y Valencia de Alcántara; de Arroyo parte un 
ramal á Cáceles, y desde Cáeeres hay otro f. c. 
que se dirige á Mérida por Aldea del Cano, t !ar- 
monitayCarrascalejo. Hay construidos 1S1 kms. 
de carretera de primer orden, 360 de segundo y 
300 de tercero. Las carreteras de primer orden son 
la de Madrid á Portugal, quedesde Talavera se 
dirige por Trujillo hacia Mérida y Badajoz, y la 
de Trujilloá Cáeeres; las de segundo orden son las 
de Plasencia á Logrosán por Trujillo; de Puente 
Guadaucil á Ciudad Rodrigo (Salamanca) por 
Coria; de Cáeeres a Salamanca por Plasencia, y 
de Cáeeres a Mérida por Montánchez. 

Correosy trió/rafas. - En la cap. hay Adminis- 
tración pral. ile correos y sección telegráfica; 
estafetas en Alcántara, Almaraz, Arroyo del 
Puerco, Coria, Garrovillas, Gata. lincas, lio 
vos, Jarandilla, Logrosán, Montánchez, Naval- 
moral de la Mata, Plasencia, Trujillo y Valencia 
de Alcántara; carterías en otros cuarenta y un 
pueblos, y estación telegráfica, ademas de las es- 
taciones de ferrocarriles, en Cañavera], Hervás, 
Miajadas, Navalmoral, Plasencia, Trujillo y Va- 
Icncia de Alcántara. 

Organización administrativa. - Es prov. de ter- 
cera clase, y comprende los trece part. judiciales 
siguientes: Alcántara, Cáeeres, Coria, Garrovi- 
llas, Hervás, Hoyos, Jarandilla, Logrosán, Mon- 
tánchez, Navalmoral de la Mata, Plasencia, Tru- 
jillo y Valencia de Alcántara, con un total de 
223 ayunts. Pertenece á la capitanía general de 
Extremadura, Audiencia territorial de Cáeeres y 
dist. universitario de Salamanca. La mayor par- 
te de sus pueblos son de las diócesis de Coria y 
Plasencia: pero, ademas, la de Avila tiene juris- 
dicción en dos del partido de Navalmoral de la 
Mata; la de Ciudad Rodrigo en seis del partido 
de Hoyos, y la de Toledo en alguno de los par- 
tidos de Navalmoral y Logrosán. 

Hist. -Nada se dice aquí de la historia de 
esta prov. por no repetir las noticias que el lec- 
tor encontrará en el artículo EXTREMADURA. 

- CÁCERES: Oeog. Audiencia territorial ó 
dist. judicial, que comprende las provs. de Ba- 
dajoz y Cáeeres, con las Audiencias de lo cri- 
minal de Badajoz, Aliuendralejo, Don Benito, 
Llere.na, Cáeeres y Plasencia. Audiencia de lo 
criminal con siete parts. jnds. , que sonCá 
de término; Trujillo, de ascenso, y Alcántara, 
Garrovillas, Logrosán, Montánchez y Valencia 
de Alcántara, de entrada. 

-CÁCERES: Oeog. I'. ,j. en la prov. y Au- 
diencia territorial de su nombre, ron una ciu- 
dad, tres villas, cinco lugares, veintinueve ca 
erío \ grupos 3 cual rocientos catorce edifs. y 
albergue ai lados que forman los nuevo ayuuts, 
\ Idl a del < 'ano. Aliseda. Al n>\ o del 

i Malpai tela do < ¡áceres, Siei ra 

de Fuentes, Tomorgaz y Torrequemada; 34600 
habite. I tállase en el i eni ro de la zona dr la 
prov. qin está il S. del Tajo, entre los pal tidos 
de Alcántara y < o novillas al N. , Trujillo al E. , 
Montánchez y Uburqucrque éste de Badajo , 
al S. y Valencia de Alcántara al O. Por toda - 
partí ha | ii rras y < ¡perezas, pues aun las 11a- 

di la parte optentrional io uonl ran 

interrumpidas por corros y cue ¡ta . \ on las 

doi ¡oiu del pai tido se alzan e 'mes 

nía i granítica ori ada - de pico \ crestas, 

m al i' o o: oh téi minos de 

, lea del i 'ano coi re la i ioi ra de San 

i .i ; halla la ioi ra di 

. y al E, mil la oí ii di ¡do el partido de 

Trujillo. Bañan el pai tido los río Almoiite, 

i, Salor, Tai i i, y pasa poi 

. i 1 1 i e do Madrid i Cácon | Poi tugal 

- i i. i ni di Esp ni. i. i api 
tal do la |iim im ¡a di ¡u nombre, una do I 

do oh q ¡iiil Exti'i madura con \ ndi n 

1816 hábil on 187; f 142i 

nbrí de 1884, itondií mi ¡ nn 

'■" ¡oí ni) 1 di li 1 v 77 



CACE 

Pertenece á la dióc. de ' !oi ¡a. Sit. en el i 
de la parte do la prov. que cae a la izquierda del 
Tajo sobre una cordillera de i ei ros que i a de E. 
á O. Bañan su término varios líos y arroyos, tal 

es • orno el .Uniente, el Talilllja, el Salí 

Ayuela, elGuadiloboy la ribera do Cáeeres. I, as 
principales producciones son cereales, ao 
vino, legumbres y hortalizas. Críanso ganados 
tienen gran y importancia las mina d¡ fo [ato 
calizo. La industria ¡ tá repri entada poi 
de curtidos, harinas, tejidos de paño y elabora- 
ción de corcho. 

Compeliese de dos p irtes peí feí tamente di 
tintas: la ciudad antigua y la moderna. Aqué- 
lla, encerrada en sus murallas y en lo más alto 
de una colina, forma vivo contrasto con ésta, 
que se dilata en la parte más baja, rodeándola, y 
que tiene calles anchas y limpias. Entre una y 
otra contienen próximann uto dos mil casas. Al- 
gunas de sus plazas son bastante espaciosas. La 
mayor afecta la forma de nn rectángulo irregu- 
gular con doscientas varas de longitud y 
ta de anchura. En su costado oriental se leí an- 
ta uno ib- los torreones de la antigua fortaleza 
llamada hoy del Reloj, porque en el está coloca- 
do el de la villa desde el año 1796. Es cuadrado, 
do gran altura y solidez, y en un templete que 
lo corona está colocada una estatua de mármol 
'[10' representa la diosa Cores, hallada h 
glos en los campos cacereños, opinando algunos 
que de ' 'asirá ' ' r -, proviene el nombre do Cá- 
eeres. 

Abundan en ( ¡áceres, como en general en toda 
España, los edificios de mérito artístico. Mere- 
cen litarse los de Santa María la Mayor, San- 
tiago el Mayor. San Mateo y San Juan Bautista. 
Santa María la Mayor os un templo de tro- na- 
ves, de estilo gótico, aunque no muy uniforme, 
y de aspecto solemne. El retablo mayor es nota- 
ble por sus preciosidades, y fué hecho por los no- 
tables artistas sevillanos maestros Guillen Fe- 
rraz y Roque Valduque. Son también dignos de 
sor visitados en la misma iglesia los magníficos 
sepulcros de alabastro, pertenet ¡entes á ilustres 
familias de la localidad. La iglesia de San Mateo 
es más antigua. Se cree que fué templo gótico y 
luego mezquita. Después de la Reconquista vol- 
vió al culto cristiano, y en 1500 la ensanchó 
notablemente Pedro Ezquerra. Lo importante 
en ella es la capilla de Diego de Obando y la de 
los marqueses de Valdefuentes. En su historia 
hay también una nota importante, porque en 
ella se fundó en 1345 la célebre cofradía de caba- 
llería y nobleza de Nuestra Señora del Salor, 
cuyos estatutos estallan calcados sobre los de 
la ínclita orden de la Banda. La iglesia ^]'~ San- 
tiago, situada, en la paite más moderna, es, sin 
embargo, antiquísima, pues ya existía en la fe- 
i li i de la invasión árabe, y en ella continuó ee- 
lebrándose el culto hasta la Reconquista, En 
ella se fundó la orden de Caballería de Santia- 
go, según opinión de varios v respetables histo- 
riadores; mas lo que está fuera de toda duda, 
es que cuando en 1171 volvió la ciudad á ser 
conquistada por los cristianos, después de haber 
ostado algún tiempo en poder de los moros, el 
Maestre Pedro Fernández de Puente-Encalada 
construyó on ella el primer convento de la or- 
den. La Compañía do Jesús tuvo en Cáeeres un 
colegio instalado en un edificio que la misma 
fundó y aun hoy so conserva, y quo os notable 
por n hernioso aspecto. En él -' halla boy ins- 
talado •! Instituto de pri ra j segunda ense- 
nan a 1 1 i\ también en < 'áceres casas particula- 
res dignas de mención por su suntuosidad. La 
más notable de éstas es la llamada de las /'■/•■ 
tas, situada en el antiguo alcázar que los reyes 
loman ell Cácei'CS. I.a llamada dolos Golfines 

ostonia en su fachada un ludio mosaico, Edifi- 
cios i lomo, do mérito los hay, aunque no en 

gran número. El de la Audiencia territorial es 
digno di meni ii n lsí < orno también la < 'asa 
Ayuntamiento con pósito y oficinas bien insta- 
lada , ol Pal ipi ¡copal, Escuela normal, el 

Hospital civil, la l'asa de Expósitos, un teatro 

bastante mediano j anl ¡cu ido, e te M iy también 

trios cal o , s y oíros punios de reunión. 

Tione ■ ¡¡lo do f c. on i 1 empalme de la lí 
ni i d. ■ i ii on a \bi ¡da ' "ii el i amal que so uno 
en ol ai i"\ o de Malpartida con la lím a A'- Ma- 
drid a l'oi tugal ; liaj oí ii estación en su ténni 

lo., i f io 1, ni | , | Mulada las Minas, y una ler- 

i i nn.o a pai i el t. o do M,a ida 

¡rosa la fundí n de < ¡4c I 

o ti QuintoC cilio Mételo tño 74 a. di J C 



CACE 



i ACE 






33 



y so supone que es la población que con el nom- 
ine ¿le Castra Gaecilia ó Castris Oaeceliis en el 
itinerario del camino militar romano de Mérida ¡i 
Zaragoza, constituyendo la segunda mansión de 
la Via lata ó Camino de la Plata. Durante las re- 
motas é] as anteriores á la Reconquista, nada 

notable ofrece su historia fuera de la parte más 
ó menos activa que tomó en las revueltas muslí- 
micas capitaneadas por Chakya y Mahamuth, 
contra los emires Omeyas. Fué ganada por pri- 
mera vézalos sarracenos por Alfonso VII en 
1142, la segunda por el misino rey en 1171, la 
i por D. Fernando de León en 11S4 y la 
cuarta en 122:) por Alfonso IX, no volviéndose 
ya á perder. ( 'leen algunos que en la fecha de la 
primera conquista tuvo origen en Cáceres la or- 
den militar de Santiago; pero este punto es bas- 
tante dudoso y no puede dilucidarse aquí. Lo 
que si es verídico es que conquistada segunda 
vez el año ya citado, el rey dio la villa ala orden 
de Santiago, de cuyo poder la arrancaron á los 
dos años los almohades. Ala reconquista defini- 
tiva de Cáceres acudieron caballeros de las más 
ilustres casas de León y Galicia, y otros de las 
órdenes militares del Temple y de la Espada. 
Para que fuese repoblada concedióla D. Al- 
fonso fueros tales, que siempre fué una de las 
poblaciones más independientes del reino. Pi- 
diéronsela por juro de heredad los caballeros 
de la Espada, y antes que dársela les entregó 
Villafáfila y Castrotorafe con 2 000 maravedís de 
plus. Ningún vecino de Cáceres pagaba pontazgo, 
ni portazgo ni peaje. Celebraba una feria de 15 de 
abril á 16 de mayo, que después se dividió en dos, 
teniendo lugar la primera desde 23 de abril al 8 
de mayo, y la segunda desde el día de San An- 
illes hasta 15 de diciembre, á las que podían con- 
currir moros y judíos, y sus vecinos no asistían á 
mas roncejo que el que se celebraba al pie del 
Puente de Alcántara. Porque- 
rei t cibar los caballeros del 
Temple el paso del puente, 
hubo serios disturbios que ter- 
minaron en virtud del con- 
trato celebrado en marzo de 
1252. Se mostró Cáceres muy 
fiel al rey D. Pedro de Casti- 
lla, y su canciller, Mateo Fer- 
nández de Cáceres, le sirvió 
hasta su muerte. En las dife- 
rencias con su hermano D. En- 
rique, se interpuso por prenda 
de la ln:iV"l -e-m idail el alea- 
zar de Cáceres, entregándose- 
i ias de i 'áceres lo á dos caballeros de apellido 
Gil, para que mientras no se 
redujeran á concordia sus diferencias, lo tu- 
vieran en rehenes, sin entregarlo á uno ni á 
otro. Por no habérselo querido entregar les hizo 
D. Pedro cortar la cabeza, lie Cáceres salió la 
embajada que D. redro envió al rey de Portugal, 
li Alfonso, en 1354, pidiéndole la entrega de 
I), .luán Alfonso de Álburquerque, que se había 
refugiado en sus Estados. 1». Enrique pensó ena 
¡ n i esta villa, pero Cáceres representó advir- 
tiéndole que era contra fuero, y el rey desistió 
de ello. En 1 102 los procuradores de Cáceres 
acudieron á las Corte de Toledo á jurar por su- 
cesora de la coronad la infanta doña Maria, hija 
do I). Enrique III. En la guerra que I). Juan I 
sostuvo contra el duque de Lancastre, preten- 
diente ií la corona \ auxiliado por el rey de Poi 
tugal , la villa se puso de parte do D. Juan. 

En los disturbios civiles de tiempos de don 
.1 u.in II dio el rey la villa de Cáceres á su hijo 
el infante D. Enrique; y aunque se resistió por 
s er en n i i.i fuero, luego le sirvió con gran lealtad 

siendo reí pensada por ello. Porfiadas y san- 

■i ¡en tas contienda i e libn lenl ro de los 

nuil o de la \ill.i. en h>s tiempos calamil ¡ 

D Enrique el Impotente; pues dividiéndose en 
do bando lo vecinos, uno .".tenía los derechos 

del rey j lo del infante I >. Alonso, cuyo - 

trastornos no tuvieron fin hasta que, aclamada 
ii 'i.in.i Isabel la ( latólica, é ita i ino á l 

ceres y después do jni ai tu fui ros, hiz 

ordenanza municipale para el gobierno de la 
villa, zanjando la di ti lia de que hacía 

ela ¡ilesa A 1; n que I do Gl niela COUCtirriÓ 

eiui 7o hombres de o cabal lo y 600 peoni . di 

lO I Cliall I 200 ei.in li ill I IIH) Lineen,,, 

todo peí fecti tnti portn h ido Cía i 

ri in.i I abel se la otorg i iu hijo el 

infante I > Juan, juntament i i de Tnvjillo. 

I'.n 1583 hizo a Felipe II un ibimii ntobrill m 




tisiiuii. También para sofocar el levantamiento 
do los miiníies, como para las guerras de Portu- 
gal, contribuyó con soldados suyos. En 1791 se 
estableció en ella la Audiencia territorial. Al 
tiempo de la proclamación de la revolución de 
1820, fué elegida capital de la provincia, á pesai 
del empeño con que Plasencia le disputaba ese 
honor, el cual fué confirmado en 1833. En 1823 
el Empecinado encontró grandísima resistencia 
en < 'netas, teniendo que pelear con los habitan- 
te 17 de octubre), que pretendieron oponei se . 
sus intentos El 31 de octubre de 1836 lli gó ¡í I !á 
ceres el ejército carlista expedicionario, manda- 
do por el general Gómez, quien dio allí libertad 
á una porción de prisioneros tomándoles jura- 
mento de que no volverían á hacer armas cuntía 
11. Carlos. Allí también se separó de Cabrera, ha- 
ciéndole volver á Aragón con el Serrador y de- 
más cabecillas que le acompañaban. Entre otros 
humilles ilustres en armas y letras, cuenta como 
hijos predilectos al citado Mateo Fernández de 
i laceres, Canciller mayor de Castilla en tiempos 
del rey D. Pedro; á D. Gómez de Cáceles y So- 
lís, Maestre de la orden de Alcántara; D. Fran- 
cisco de Solís, también Maestre electo de la mis- 
ma; Alfonso de Torres, Mariscal dé Castilla; 
I). Ni olas de Obando, Gobernador de la Espa- 
ñola; D. Alvaro de Saude, famoso general de 
Felipe II; D. Juan de Obando, primer Presiden- 
te del Consejil de Hacienda; D. Alvaro Gómez 
Becerra y 1). Juan García Carrasco, Ministros 
durante la menor edad de doña Isabel II; y 
D. Antonio Hurtado, Consejero de Estado y 
aplaudidísinio autor dramático, muerto en nues- 
tros días. 

-Cáceres: Geog. Nombre que se ha solido 
dar al río ó ribera que corre al E. de la ciudad 
de Cáceres; nace en la Fuente del Rey, en el sitio 
llamado el Marco, y desagua en el Guadiloba. 

-CÁCERES: Geog. Dist. déla prov. del Norte, 
di qi de Antioquía, Colombia, sit. en la orilla 
oriental del Cauca; 1 000 habits. La ciudad fué 
fundada por Gaspar de Rodas, en el sitio de la 
matanza de Valdivia, en 1556; mudó de asiento 
varias veces, á causa de lo nocivo del clima, has- 
ta que en 15SS la trasladó Francisco Redondo 
al paraje en que hoy está. 

-Cáceres: Geog. Uno de los lagos ó jarayes 
que forman los rebalsos del río Paraguay en la 
frontera boliviano-brasileña. Corresponde á la 
prov. de Chiquitos, deldep. de Santa Cruz, Bo- 
livia. 

-Cáceres (Marqueses de): Geneal. Car- 
los iii, siendo rey de las Dos Sicilias, dio este 
título, en 1736, á D. Juan Ambrosio García de 
Cáceres, capitán de Galeras de la escuadra real 
e pañola. Su hijo D. Juan, capitán de fragata, 
obtuvo de Carlos IV en 1789 la declaración de 
título de Castilla á favor del marquesado. Pasó 
éste en 1807 á D. Vicente Joaquín de Noguera, 
primo de Juan. Murió Vicente Joaquín en 1836, 
y le sucedió su sobrino, cuarto y actual mar- 
qués, 1). Vicente Lorenzo Secuudino, grande de 
España desde 1875. 

Cáceres (Alonso de : Biog. Militar espa 
ie.l Vivió en la primera mitad del siglo xvi, 
Al encargarse de la provincia de Honduras don 
la ue i co de Montejo, mandó á recorrer la pro- 
vincia al capitán Alonso de Cáceres. Este pací 

ficó vatios puoblos insurrecc ados; fundo la 

villa de Camayagua (1537), e hizo contra el ca 
cique Lempira una larga y penosa campaña, en 
la que alcanzó celebridad por haber logrado dar 
muerte, aunque de un modo artoro y traidor, al 
citado caudillo. 

i Iceres: Biog. M Hitar español. Vi 
la segunda mitad del siglo w i |i. carácter le 

\ allí 1 II o V allllie 1 , puesto al lente de lili 

mol ni militar, consiguió por los i ¡i 9 

proclamado gobei u olor de la colonia 'le la \ .un 
eion en Uruguay (América Su administración, 
que duró tres años, fué una serie no interrum- 
pida 'le 'I'' ■ I'iele . j |. ! 'lililí ' |' 'l'|ll''. C l|| l'l"- 
II ¡Obi I M l'l" I'' -I "MI' a ¡el '" 1 I 

i i i ¡ le mandaron más mide i España 

eol 10 'I'' i''. I el" 

i'\ ¡ K ni" B Políti ragua- 

yo Pel'te i" al l'i i I I '.neo ' llllido en 

las ni. il"" le , del Ai royo 'l'l VfigUol i' ■ I 10 do 

le e mi le 1 8 1". cuando aún aqu la E¡ ¡ 

Mi,', i h icio parte di la i «unida di 

lii" 'l. l.i Plata Fué electo pi li 

ni el.. . i'. o. i que i" . i , |.i , n di cli 



gieso. La instalación fué festejada en ti 

país, habiéndose sancionado en él la forma de 
gobierno que debería darse á la provincia, de- 
clarándose que el país formaba parte, como pro- 
vincia oriental del Uruguay, de las del Río de 
la Plata, y que su gobierno seria una Junta gu- 
bernativa, compuesta de tres ciudadanos nom- 
brados por la representación de la provincia. 

cacería-, f. Caza que se dispone ó previene 
entre muchos por solaz y recreo. 

Válese el hombre de este animal para las CA- 
CERÍAS de los conejos, particularmente cuando 
crían. 

Alonso Martínez de Espinar. 

Es tan estólido, que en la misma red, a que 
le redujo la caza que le daba todo el tropel de 
cacería, se eolia á dormir. 

Fit. ll'H: rt'Nsli. Paravicino. 

-Cacería: Pint. Cuadro que figura una 



CACERINA de caza): f. Bolsa glande de cue- 
ro con divisiones, de que se usa para llevar car- 
tuchos y balas. En el siglo XIV la usaban los 
soldados para llevar las viras, virotonas y otros 
lances de ballesta; luego la emplearon los cara- 
bineros para las municiones, y más recientemen- 
te, en nuestro siglo, designábase exclusivamen- 
te con este nombre la cajita de hoja de lata en 
que el artillero guardaba los estopines, y sirvió 
también para los cebos de fricción. Se colocaba 
en el culturan del machete. 

CACEROLA (de ca-o): f. Vasija de metal, de 
figura circular, comúnmente con mango, la cual 
sirve para cocer, tostar, freir, ó guisar en ella. 

CACES: Geog. Lugar en la parroquia de San 
Juan de Caces, ayunt. de Ribera de Abajo, p. j. 
y prov. do Oviedo; 66 edil's. V. San Juan de 
Caces. 

CACETA: f. Farm. Especie de cazo, regular- 
mente de azófar, con su pie, y de cabilla de una 
libra medicinal de licor, de que usan los botica- 
rios para algunas medicinas. 

La libra de cacetas de boticario taladradas 
y torneadas por dentro y fuera, á diez real.-. 
Pragmática de tasas de 1680. 

CACICA: f. Mujer del cacique. 

CACICÁN íde Cacique y Tucán): m. Zoo?. 
Ave poco conocida cuyo nomine está formada 
por las palabras cacique 3 tucán, indicando las 
dos aves con las cuales tune ésta una semejan- 
za muy grande. Semeja á los caciques en la 
forma del cuerpo y en la delantera de la cabe- 
za ó frente desnuda de plumas, y á los i 
en el tamaño y forma del pico, quo es redondo, 
ancho en su base y encorvado en su extre- 
midad. 

líl eacicán corresponde, pues, tí las aves pnen 
soras, familia de los ramfástidos. Tieno cerca 
trece pul i ida 'i" largo, 1 re ■ dedos delante y uno 

atlas; las piel ñas calzadas hasta el talón; sus 

alas no exceden mucho del nacimieni 

la cabeza, el cuello, lo alto del pecho y el huno 

son negros; el obispillo, las cobijas de la eola y 

las de debajo del cuerpo, blaueas; las grandes 
guía .le i 1 al is. negras, y la parto de arri 

mi 1 cubiertas blaueas. algunas manch is ne 

gras oblongas en dirección de las plumas; las 
eiiiii 1 . medianas de las alas, unís son nogras j 
ot ras l'l mi a . l.i cola negra terminada de oían 

eo; el pieo azulado J 1" pe ' 1 .' tizeos. 

CACICAZGO: ni, I li ni 1 i,¡ i. i 

Entre 1 lal 

el derecho riel Señorío j i vi ica 

I l\ Mil 

CAOIi v ZOO Pi : un" i" , 1 1 1 ■ poseí óen que 
ejere" jurisdicción el , teiq le 

i. , i : no puedan privar á 

iusact miiiial /i querella. 

/,' 

Cacicedo Lugar en el a do i 
". p j v pro\ do s.ini i ¡9 i 'lifs. 

CACIDRÓN I n "ii la p ii i " 

Santa María del D 
i i r Trivos, pro 

■ - lil's. 



Si 



CAC1 



CACIEDO ó CAÑEDO: Geog. Luga] en la [ia- 
iroquia de San Miguel de Puenteareas, aynnfe 
y p. j. de Puenteareas, prov. de Pontevedra;43 

edificios. 

CACILHAS: Geog. Lugar de la comarca de Al- 
mada, Extn madura, Portugal, 

sit. en la o - yo, tiente á Lisboa, céle- 

bre porque i i de Villa Flor batió en 

le D. Miguel. 

CACILLO (d. de caso): m. Cazo pequeño. 

CACIMBA: f. CASIMBA. 

CACimbinha: Geog. Pueblo de la comarcade 
Piratinim, prov. de Kío Grande do Sul, Brasil. 

CACÍN: Geog. Río de la prov. de Granada; 

o la vertiente septentrional de la sierra de 

Almijara, corre de S. áíf., pasa por Jayena y 

recibe por la orilla izquierda las aguas 

i Ihama, y desemboca también en la orilla 

■ nil, cerca y al E. de Huétor- 

Tajar. ¡| Lugar con ayunt. ai que está agregado 

! i de El Turro, p. j. de Alhama, prov. y 

Granada; 270 habits. Sit. á orillas del 

río de su nombre, al N. E. de Albania. Terreno 

montuoso; cereales, esparto y legumbres. Fué 

este pueblo uno de los que más sufrieron en el 

terremoto de diciembre de 1884, 

CACIPACCHA: Geog. Hacienda en el distrito 
Ayacuebo, prov. Huauanga, dep. Ayaeucho, 
Perú; célebre por haber sido asesinados en ella 
; nielo 1). Felipe Cucalón y el capitán 
en diciembre de 1874. 
CACIQUE (voz caribe): m. Señor de vasallo;, 
o alguna provincia ó pueblo de in- 
dios. 

icléu, cacique señalado 
Que el gran valle de Arauco le obedece 
Por natural señor, etc. 

Ekcilla. 

...volvieron los misinos indios cou señales 
de paz, diciendo que sus caciques la admi- 
tían, etc. 

Solís. 

-Cacique: fig. y fam. Cualquiera de las per- 
sonas principales de un pueblo, que ejercí 

: en el manejo de los asuntos 
u administrativos. 

Mi padre es el cacique del lugar. 

Valeka. 

-Cacique: Bist. Conviene ante todo Sjat 
bien el esta palabra, que, según Littré, 

i 'iv del día bes, y, en opi- 

nión de la Academia Española, rozmeji ana que 
i i misma A afii ¡na que 

mi ta pal ibra en lis islas de 
• oto, las primeras qui se conqui 
i bien en muchas partes del Nuevo Muu- 
I lene otros nombres en 1"- di i intos 
lujeron siem 
Caciqu l innegable cine 
10 tomando esta palabra 
en .-.ii : ndo las ule, es 

i Conquista y las modernas 
... \ , . i observa 
i',:, illa, w.i í, 

, ,n tu, 1 1 o 
i á lo si ñore 

i nidios, 
l tcep 
to 

una otra 
. pues, 

: 
/.'■ 

lo que 
ii un ce ' 

... li , 

inblos 



CAC1 

de esclavos, no de personas libres, Se elegía ó se 
aceptaba por jefes á bis más hábiles, generosos 

ó bravos, y en algunos pueblos de los Llanos, á 
los que sufrían impasibles cierta clase detoi ¡ 

tos. Si llegaban á ser hereditarias tales jefaturas, 
se debía al hecho de reproducirse en los hijos las 
virtudes de los padres, y se perdían al desapare- 
cer las cualidades que les balean dado origen. En- 
tre los tupíes cada tribu tenia un jefe lien Uta- 
rio, guardándose en la sucesión el orden de pri- 
mogenitura. El jefe y sus deudos constituían 
una especie de aristocracia; los demás subditos 
la plebe. Esta y la nobleza debían obedecer al 
jefe cuando los llamase a la guerra, y !a plebe, 
ademas, servirle y cultivarle el campo. Tenían 
las tribus algouquinas jefes militares y civiles. 
Estos solían conservar su autoridad hasta la 
muerte; aquéllos solo durante la guerra. Había 
en cada tribu de los nntkas un jefe hereditario 
y otros subalternos, que ordinariamente salían 
de cierta clase aristocrática, Eran también he- 
reditarias las jefaturas entre los californios del 
Centro y los del Mediodía; pero en ninguna de 
las razas dichas se extendía la organización más 
allá de la tribu. 

En otros pueblos, los caciques, vinculada la 
jefatura en sus familias, habían adquirid" por 
su liberalidad, valor ó entendimiento, influencia 
tal sobre sus tribus, que las tenían dóciles y 
sujetas. Exigían servicios, cobraban tributos, 
perseguían á los delincuentes, llevaban insignias 
de mando y se hacían conducir en hamacas por 
hombres libres. En Haití habían conseguido que 
los subditos trabajasen en las obras públicas. 
Afortunadamente no solían abusar de tan abso- 
luto imperio. Padres mas bien que reyes, eran: 
vivos, objeto de amor; muertos, de luto. No se 
cansaban las tribus de cantarles en sus areitos. 
En la Florida existía un consejo de nobles en el 
que los jefes resolvían los negocios difíciles; pero 
el cacique obraba a su gusto y se hacía respetar 
como dios, mas que como padre ni como rey. 
Vestían estos caciques fastuosamente, y su muer- 
te causaba molestas privaciones á sus vasallos, 
que, sin distinción de sexo, debían recortarse el 
cabello y guardar tres días de rigoroso ayuno, y 
durante seis meses multitud de plañideros se 
reunían tres veces al día en torno del sepulcro y 
prorrumpían en lúgubres alaridos. Los jefes de 
Haití y los eaquesios de la Costa reconocían otro 
superior, formando una especie de confederación. 
Los jefes de la tribu de los eaquesios, cuando la 
conquista, obedecían a Manante y le pagaban 
tributo; los de Haití, a Guarionet, Caonabo, 
Behechio, Guacanagari ó Cayaeoa, verdaderos 
reyes de la Isla. Estos cinco reyes se confedera- 
ban si se veían amenazados por los caribes, y es 
probable que hiciesen lo mismo los eaquesios de 
tierra adentro. Los manaeieas, rama de' los chi- 
quitos, estaban regidos también por jefes abso- 
lutos, siendo lo singular que la mujer compartía 
el imperio con el marido, pues si él mandaba 
en los varones, ella en las hembras, y el hijo, 
paia suceder al padre, no había de esperará que 
éste muriera, sino á que se lo consintiesen el en- 
tendimiento y los años. Los jefes de los otoma- 

" ei ni aun más absolutos. Todas las mañanas 
recibían en los umbrales de mis casas a los hom- 
bres Titiles para el trabajo, y los distribuían, los 
unos ala caza, los otros a pascar ó á labrar la 
líele ruinan por las tanlesen común acervo lo 

que traían labradores, pescadores y cazadores, y 

lo dividían entre todas las familias de la tribu á 

prorrata de los indi i iduosqueen cada uno había. 

Los nalebez consumían va nación y vivían 

bajo un régimen despótico El rey, q le decía 

i leí Sol, ejercía un poder sin limites. Los 
vasallos 1" debían su sangre en tiempo de gue 

lia, la total ¡ei 'I' a campo! J i" lie 'I" • 

productoi 'i' la caza j de la pesca en i iempo de 

... podían le - irle ei i icio qui li i pidiese 

ni bija e la Su ni. i - »i ..un , |,.n i, i, 

I i , i., ni i h, i, nía nombre dejefe hembra y 

: Ion ■ 1 1 • de hacoi mal n ñor ana i"\ ene-, guar- 

que la "telele , , todo porque i u hijo be 

ii e ie i ■ ;e i i.i ' : peí oí i a mu i ¡ei 

' la tribus ni a 

lo ., unto d'l reino. I labio en Araui o ji fe -i 
pueblo ó de i iil'ii, que depi lidian di otro I'"' 

' li I .1 i . ll.iU.i n il, .■ qui I elll.ll e I 

el. ie ', ' 'i' que .i i.i i" 

1 1641 a ii II ' ' i ¡le Las tribu 

■ i pueblos tenían caoi [ui i que mi debían "i i" 

q no el de 1 Do* estos oaciqm . 

o y jefes, irnos eran feudatai lo 



CAC1 
j otros cobraban feudo, que . ou i i ía en a isüi 

-na J di l' ['minado nene ro 

o, lanzas. L"s que lo pe: i ibían eran I" i que de 

ordinario vocaban solos ó juntos el utha-eo- 

yetgh óAsamblea Nacional. Allí tenían asiento, 
voz y voto ios caciques indos, sin distinción de 
superiores é inferiores; se decidía la paz y la 
guerra, y se elegía al thoQui, es decir, al general 
en jefe de la República. 101 elegido solía 
niñear la nación mientras duraba la guerra; 
después, aunque conservase el cargo, no valía 
m. e que otro cacique, ni tanto si, e uno podía 
suceder, hubiese salido de la plebe. Los iro- 
que-. - tenían mejor gobierno. Estaban divididos 
en seis naciones, de las que cinco formaban una 
confederación. 

El jefe de ésta llevaba el nombre de atotarho, 
y su olieío era hereditario bajando por línea fe- 
menina. Además de , tos jefes civiles había ca- 
pitanes para la guerra. 101 ¡ele de cada una de 
las naciones era llamado am a ánez. En cada 
nación halda otros jefes, los sach i wii s, que- compo- 
nían un total de 50: todos reunidos formaban una 
especiedeSeuadoó Asamblea de la confederación, 
de modo que venían á ser los legisladores de la 
misma. En su larga peregrinación los aztecas 
iban regidos por capitanes sumisos á la voz de 
un sacerdote. Luego se organizaron del modo 
que puede verse en el articulo correspondiente 
(V. Aztecas). Cuando la conquista, había en 
Tlaxcala cuatro señoríos que constituían una 
confederación. Cada señor, jeté ó cacique era au- 
tónomo en su territorio, pero debía reunirse con 
los demás piara resolver los negocios comunes, y 
en uno solo de ellos delegaban los otros su pula' 
para las empresas militares. Debajo de los cuatro 
señoríos había treinta feudos que se regían por 
las mismas leyes y pagaban tributos reales y per- 
sonales. Cada uno de estos treinta caciques infe- 
riores ejercía jurisdicción sobre los pueblos. En 
Huexotzingo se conocían tres jetes, desiguales en 
la autoridad, que constituían orden jerárquico 
y jerárquicamente se sucedían. Reemplazaba al 
primero el segundo, al segundo el tercero, y al 
tercero el hijo del primero que hubiese demos- 
trado más aptitud para el mando. No podía nin- 
guno de los tres jefes oprimir á los pueblos. Ha- 
llábase dividido el reino en calpullis, y éstos 
gobernados por unos caciques inferiores muy se- 
mejantes á nuestros alcaldes, si bien eran nom- 
brados unos por herencia y otros por elección. 
También el rey de Michoacán era absoluto y 
gobernaba sin Asambleas ni Consejos. El reino 
comprendía cuatro provincias administradas por 
nobles, á los que podríamos llamar caciques- 
gobernadores, que se distinguían por su despo- 
tismo y su magnificencia. De los caciques qui- 
chés se hablara en su lugar respectivo (V. Qui- 
chés). Los reyes de Yucatán no eran menos 
fastuosos que los aztecas, pero tenían limitada 
mi autoridad. El gobierno de las provincias se 
confiaba por lo general con carácter hereditario 
a ios príncipes de la sangre, a cada uno de los 
cuales convenía, por tanto, el título de cacique. 
En Nicaragua, prescindiendo de las pequeñas 
Repúblicas dirigidas por Consejos de Ancianos, 
existían otras comarcas regidas por señores ó 
teiles que ejercían una autoridad hereditaria y 
eran á la vez jefes civiles y militares. El país 
se dividía en leudos territoriales. Cada señor 
feudal era un verdadero cacique. 

Eos muiscas o chibepas, antes de la domi- 
niei,,ii española, estaban divididos en tres 
naciones, en cada una de las cuales el poder su- 
premo era todo lo absoluto que la organización 
tendal permitía. Los Incas, emperadores del 
l'eiii, merecen particular estudio que no es de 

este lugar (V. [NOA8 leíste decir aquí que el 

Imperio se dividía en enano regiones; que cada 
una de éstas estaba gobernada por un virrey con 
amplia autoridad, y gubdividida en provincias 
ad ministradas por un gobernador 6 hwrmus que 
disponía de gente de guerra para conservar y 
restablecer o] ordi n, y que llevaban el nombro 
i ¡as los antiguos caciques o señores de las 
tribus ó de las comarcas un día iudopendiontesde] 
Imperio, después sujetas al Inca! Los curacas 

■ i naban mandando en sus tribus, sin otras 

!¡i ' lenes que las do paga] tributo en hora- 

bri i j cosas, asistir a la te por si o por sus 

hijos, adorar y hacer adorar al Sel, y hablar y 
hacei hablai la lengua del Cuzco, Las minas 
ii ,l,l in.i í de i" curacas. 

Cacique!: Zool. Pajaro ai nene,- del grupo 

de los bntii rostios, familia de Iob ictéridos, gé- 



OAOI 

uoro Tcterus. Se conocen varias especies y algu- 
nas de éstas comprenden diversas variedades. 

Cacique amarillo. - Llámase también yapan, y 
los caracteres que particularmente le distinguen 
son: el pico l-u cono prolongado, recto y muy 
puntiagudo; las plumas de la base del pico vuel- 
tas hacia atrás, y, por consiguiente, las narices 
descubiertas. 

Su pico es á proporción mucho más grueso cu 
su base que el de los trupiales, y empieza á afi- 
larse mas pronto hacia su extremidad sin dismi- 
nuir también gradualmente de grueso desile su 
base hasta la punta. 

Las plumas de la base ó nacimiento del pico 
están vueltas hacia atrás y dejan las narices 
descubiertas tanto en unos ".orno en otros, pero 
en los caciques nacen mucho más lejos del naci- 
miento del pico y en parte más retirada de la 
cabeza ; el pico, mejor redondeado, profundiza 
también la raíz más hacia atrás y se interna más 
en el cráneo, cuya parte anterior está cubierta}' 
forma en estas aves una facción que parece tener 
alguna semejanza con aquella parte del rostro 
del hombre que se llama frente. Según estos ca- 
racteres que le son propios, á saber: lo grueso 
del pico en su nacimiento, su dilatación hacia 
atrás, ó su anticipación sobre la parte superior 
del cráneo, queda determinado este grupo. 

El cacique amarillo es un ave muy común en 
la Cayena, donde se conoce con el nombre de culi 
amarillo. Su tamaño varía en los diferentes in- 
dividuos, desde el de un pájaro mayor que el 
mirlo hasta el de otro de un tercio más pe- 
queño. 

El cacique ó yapan tiene todo el plumaje de 
un negro brillante, á excepción de lo inferior del 
lomo, las cubiertas de arriba y debajo de la cola, 
y las grandes cubiertas de las alas que son de un 
amarillo muy hermoso; la cola es de este último 
color, desde su nacimiento hasta los dos tercios 
de su longitud, y lo restante negro; el iris es de 
un azul de zafiro y la niña negra; el pico es de 
color de azufre pálido y los píes y las uñas ne- 
gras. 

Los caciques, por lo regular, construyen su 
nido cerca de los lugares habitados; les dan una 
forma muy particular, y los cuelgan en las inul- 
tas de las ramas más pequeñas de los árboles mas 
elevados; lo componen de filamentos do hierbas 
secas entrelazadas con crines ó pelos fuertes y 
duros; le dan la forma de una cucúrbita estrecha 
y encima su alambique de cerca de diez y ocho 
pulgadas de largo, seis de las cuales están llenas 
en lo alto del nido, y queda un pie de vacío ó de 
cavidad en lo restante de su longitud. Marc- 
grave dice haber visto más de cuatrocientos 
nidos de estos colgados en un solo árbol, como 
también que los caciques ponen tres veces al 
año. 

Cacique crestado. - Esta variedad, desde la 
punta del picoa la de la cola, tiene dieciocho 
pulgadas de largo, y su grueso es proporcionado 
a u longitud; su plumaje es de un negro oscu- 
ro, i • LCopción de la parte anterior del lomo, y 
las cubiertas de encima y bajo de la cola, como 
también la parte inferior del bajo-vientre, que 

l le un castaño purpúreo; las alas plegadas se 

extiendan, poco mas ó menos, hasta el tercio de 
la cola; sus guías laterales son de un amarillo os- 
curo de cidra, algo desiguales, y las dos del medio 
de un negro muy hermoso; las plumas de, la co- 
t'onilla de la cabeza son por detrás más largas y 
mas estrechas que las otras, y forman un capote 
caído y pendiente hacia atrás, que el ave levan- 
ta a su arbitrio; el pico tiene dos ¡migadas de 
li: ¡o v es ib' un color de marfil que participa 
algo de amarillo; los pies, los dedos y las uña., 
son negros. Los habitantes de la Cayena dan é 
. ta ave el nombre de cacique di los grandes bos- 
¡i,,. En esta - pecñ . como sucede con la dol 
cacique amarillo, hay algunos individuos lo 
ni i un tercio maj ¡ que los demti 

Ca iqui di la Luisiana. No tiene más que 
■ le pulgada de I irgo; las plumas de la cabeza 

y del cuello Bon bit as; el resto del plumaje 

i ii ¡a i" 'le blai i vi lOBde violeta y verdoso; 

las gramil ni [as do la da casi del todo no 

glas, y sus puntas algo de blanco, las ile la cola 

también son negras y los oxtremos bla lo 

pie ion negruzco i, el pie ;ro y un poco ar 

queado, 

Quizá i será una ( ai iedad de un trupial n 
oro, V. Tiiti-i al. 

Cacique rojo del Brasil Llámast también 
J upaba. Es de un tamaño OH tercio mayor que 



CACI 

un mirlo; su plumaje es de un negro oscuro y 
brillante, excepto lo inferior del lomo y las 
cubiertas de encima de la cola que son de un rojo 
vivo y resplandeciente; el pico es de color de 
azufre pálido y los pies y las uñas negros. 

Cacique verde. -Originario de Cayena. Su ta- 
ñían,' es el do la corneja; su plumaje, tanto por 
arriba como por abajo, es de un verde de aceitu- 
na más oscuro en las partes superiores. Lo alto 
de las piernas hacia la rodilla, el occipucio, la 
parte inferior del vientre y por debajo de la cola, 
son de un color pardo claro; en la extremidad de 
las grandes cubiertas de las alas tiene algunas 
manchas del mismo color, y las guías son de un 
negn, cárdeno y lavado ó de un pardo oscuro; 
las dos plumas dol centro de la cola son pardas 
y las laterales de un amarillo muy vivo; de la 
coronilla ó vértice de la cabeza salen dos plumas 
estrechas y aceitunadas que en algunos indivi- 
duos tienen dos pulgadas de largo, y en otros 
cerca de tres; nacen las dos juntas, y siguen una 
dirección muy divergente; el pico es muy ancho 
en su base, y en el nacimiento de la parte supe- 
rior tiene una prominencia deprimida y chata, 
redonda por los lados y por detrás, que se pro- 
longa hasta el tercio do la cabeza; es de un color 
pardo lavado, y lo restante de él de color de 
marfil amarillento; los pies, dedos y uñas son 
negros. 

CACIQUISMO: m. tig. y fam. Pul. Excesiva 
influencia de los caciques en los pueblos. 

Es inútil ir á buscar el significado de esta 
palabra á los libros extranjeros. Sin ser desco- 
nocida fuera de España esa misteriosa influen- 
cia que envuelve un poder anómalo, extralegal 
é irresponsable dentro del mecanismo del Esta- 
do, parece, y es realmente, el caciquismo fruto 
propio de nuestro país, y pernicioso resultado de 
nuestra especial manera de entender el régimen 
representativo. 

No se libran, sin embargo, de su influjo otros 
pueblos latinos, como lo demuestra el impor- 
tante libro de Minghetti titulado: Los partidos 
políticos y su ingerencia en la Jusl ida y en />' Ad- 
ministración. Ya su autor, en 1880, había hecho 
notar «la degeneración de la condición de dipu- 
tado» en Italia, procedente «de no representar 
principio alguno, ni siquiera el sentimiento na- 
cional, sino de estar convertido enórganodc in- 
tereses locales y en patrono y agente de los elec- 
tores,» que es, según Minghetti, el origen de la 
corruptela. Los abusos lamentados en Italia 
abalizan ya á Bélgica, á Francia, y, en general, 
á todos los países constitucionales; pero arraigan 
especialmente entre nosotros hasta el punto de 
haber merecido que los califique la Asociación 
nacional de Ñapóles como «la más fea clase de 
españolismo parlamentario. » 

Por de contado, el sentido de la voz cacique 
dentro de nuestro Derecho administrativo es 
una derivación analógica leí primitivo sentido 
con arreglo á la Legislaciónde Indias. En el título 
Vil del libro IV de su Recopilación, se respetan 
los derechosde los naturales de Indias, que eran 
en tiempos do su infidelidad caciques o señores 
de pueblos, cuya indómita jurisdicción se pro- 
cura contener ni la forma que toleraba acá o 
una raza que había cedido parle de su fiereza al 
contacto de sus civilizadores. 

Nada de esto reza ya con nuestro vocabulario. 
En España el cacique es un elemento, un factor 
indispensable de la política palpitante y de la 
administración real y efectiva que se mueve 
detras de la administración aparente y arti- 
ficiosa de nuestra leyes orgánica -. I lesde fue 
ra solo se ve lo legal, l" permitido, lo quo 
viene prescrito con arreglo s la pauta constitu 
eional, el orden legal de podere . in til ucione 
\ mecanismos administrativos, que desenvuol- 

\ "ii .o i ici "ir la vida '!'■ la \ " ion, do la 

|'io\ tu.: i j dol Municipio, con til uj ando jerar- 
quía - v atribu i j t eñalando las órbitas en 

quo li ni do girai la i utidade ocíales; desde 
lo Lnterioi del edificio admini tti ativo 10 colum- 
bran la máquina que domina en todo estos 

\ inmuto . v el factor mi te anónimo, in- 
descifrable, qui I ula. 

Tal es el caciquismo: i o j poderoso impe- 
rio qua so levanta au medio do nuestras insti- 

tu. |'"ht ni - ; nuoi ". porque b i 

dol fal oainiento del régimen n pn antal 

doro io, i i"' 1 oí io do l'rono j de límite. 

El caoique uiniont itoi idad en el I Itulo 

du /(( influencia, legitima ó ilogíl una, originada 



CACO 



85 



del prestigio de los años, de la importancia de 
la posición, de la prudencia en los consejos, ó 
acaso, y más frecuentemente, del amaño, del te 
rior ó ríe la intriga. Pero el cacique, así presen- 
tado, no es todavía elemento de este poder 
misterioso que hemos descrito sino va acompa- 
ñado de una ingerencia práctica y constante en 
los asuntos políticos y administrativos, y si esta 
ingerencia no se verifica en nombre de una par- 
cialidad y con relación á un fin. 

El cacique no está solo y aislado. Ejerce SU 
influencia dentro del pueblo; pero obedece aun 
sistema. El cacicazgo se ordena también en una 
especial y característica jerarquía, y este es el 
secreto de su influjo; compone una red extensa 
que abarca el Municipio y la Provincia; el campo 
y la ciudad, y abraza, á veces, con sus lilallas 
los mas altos factores de la gobernación del Es- 
tado. Por eso hay cierta correspondencia en sus 
manejos y un turno que viene á ser el reverso 
del ijue guardan los partidos políticos, á los que 
se aterran como verdaderos parásitos, dificul- 
tando la actividad bienhechora, embarazando 
sus disposiciones y haciendo que se sobreponga 
el bien egoísta de la parcialidad al bien general 
de la patria. 

Los gobiernos tienen que contar con las ma- 
yorías parlamentarias, y sus diputados con el 
apoyo de los caciques, que consagran durante 
el mando con favores y entretienen durante la 
oposición con esperanzas. Aquéllos, entre tanto, 
han de corresponder á sus parciales de igual 
manera, y así se establecen cambios de servicios, 
contratos innominados que los romanos i 
liaban dentro déla conocida fórmula: do ut des, 
do ut /acias, fació ut facías, fació ut des. 

Los servicios electorales se pagan luego con 
destinos y recomendaciones para que se acel 
ó retarde, según convenga al cacique, el di spa 
cho de los expedientes en los Ministerio-, por 
virtud de una excesiva centralización que pone 
casi todos los resortes administrativos en manos 
del poder central. En aras del cacique hacen 
nuestros políticos á las veces los mas duros y 
antipáticos sacrificios; so cometen injusticias y 
opresiones; se infringe el principio de igualdad 
ante la ley, y, otorgando privilegios á unos cuan- 
tos, la administración municipal y provincial se 
desquicia, la guerra dentro de cada parcialidad 
y de cada Ayuntamiento se encona, y, como dice 
el Sr. Posada Herrera, «las leyes y los reglamen- 
tos no se entienden nunca con los amigos. » 

Viene á ser, por consiguiente, el caciquismo, 
feudalismo novísimo y oligárquico que ostenta 
su dominio en el distrito electoral, su momento 
álgido en las elecciones y su campo de combate 
en la influencia, todo fuera y á espaldas del de- 
í. ebo y de la ley. 

Hoy no hay nadie que no sienta la necesi- 
dad de sacudir semejante yugo, que comienza 
defendiendo, modestamente, inten íes de campa- 
nario, y acaba desacreditando lo que, merced a 
su intervención, se denomina «parlamentaris- 
mo,» en unión de otras concausas no menos 
censurables. 

La elaboración de una buena l. 
sobre la base de inanwcilidad y rcsponsabí 
que ponga coto o desmedidas exigencias; la me- 
jora del procedimiento administ ativo que aparte 
la tramitación de los expedientes del dominio de 
la arbitrariedad del poder ministerial, y la dis- 
minución de los poli propo nulo la 

n en la política de todi 
e ni' I a< la nos aptos, acabarían poi desterrar el vi- 
cio del caciquismo, foco de corrupción j do Hi- 
lad. 

Do nada sirve pretender estai á cubierto de 
las infracciones legales manifiestas; do u i 
fender la moral grossi del I lódigo penal Bueno 
quo se castiguen el síntoma j i ado de 

rebeldía; pero el movimii uto ai tual do lo Cien- 
cia política, la SCI edad do lo 

l i, id.. ¡ 1 1 constante clamoreo do ia opinión y 
de la piensa, exigen queso combata duramouto 

al caciquismo o] iéndolo un mploto 

do ropre ióu ¡ iko ¡ indo, i a uní i, olmal 
misma raíz, quo es el pueblo, '1 municipio, para 

que -.'ilIii i i |'"i ■ ■ i. o i 

ción ' toda la maquina j al I i 
di i E i.i.l'- 

cacle: ni l/i Sandalia tosca de cuero muy 
u ....i i por los indio j también poi la 
cuando i aino. 

caco (do Caco, fama ia 



86 CACO 

cuyo nombre nos ha transmitido la Mitoli 
ni." tig. y fain. Ladrón que roba con destreza. 

Da comida de la Venta 
Supónese puerca y cara. 
I te el Ventero era caí O, 

Y la Ventera era caca. 

JIantix de León. 

-Caco: MU. Gigante hijo de Vulcano, medio 
hombre y medio sátiro, que habitaba en un an- 
: monte Aventino por el tiempo en que 
Hércules conducía á las riberas del Tiber los 
ganados que arrebatara á Gerión en los prados 
ia Mientras Hercules dormía, Cacóle ra- 
juñas terneras que. por esconderlas, llevo 
i al antro que habitaba. Por la maña- 
na, cuando Hercules se disponía á partir, los to- 
ros de su rebaño empezaron á mugir y las ter- 
les respondieron. Hércules, furioso, corrió 
. ein.i cuya puerta halló cerrada con una 
pie separo con sus poderosas manos, y pe- 
netrando en aquel antro, trabó terrible lucha con 
el monstruo a quien, a pesar de las llamas que 
vomitaba contra él, le ahogó ó le dio muerte a 
golpes de clava. Según los relatos de Virgilio y 
Ovidio, Caco era un simple pastor ó servidor de 
lívand lía unahermaua llamada Caca, 

que fué quien denunció á Hércules el robo. Dio- 
doro dice que Caco comenzó por dar hospitali- 
Hércules, y, según Sblim, fué embajador 
de Frigias, Marcia, en Etruria; pero que, 
nado por Tarcón rey délos tirrenios, se 
escapó, volvió alAsiay, tornando con un ejérci- 
to, amparósede las riberas del Vulturnus j de la 
murió á manos de Hércules citando 
lir el territorio arcadiano. Según otra 
i l-sión mi fue Hércules quien mato ;\t ¡acó, sino 
un pastor de extraordinaria fuerza llamado Ga- 
mo Ba irano. El teatro de la lucha de Hércu- 
1 acó tue un hondo valle que hay entre 
los montes A', entino y Palatino, donde más tai 

tvo el Forum Boarium; en el Aventino 

se enseñaba una vertiente llamada escala di I 'a < 

y el altar dedicado por Hércules a Júpiter In- 

mando fue en busca de sus bueyes. En el 

Palatino se alzaba alara máxima consagrada á 

Hércules Victorioso y el templo y la estatua de 

l,i victoria de Hercules sobre Caco 

era e] prototipo de las victorias romanas; se con- 

is anuales en las que se hacia 

irificio y luego se celebraba un festín, y 

había además íii ta extraordinarias en los .has 

de triunfo Por oposición á la referida fábula 

con la del robo de los bueyes de Apolo por Her 

| to que Hermes era la forma divi- 

Caco la forma demoniaca del ladrón. El 

i de Caco debió formar un episodio de los 

mesto] poetas sicilianos, 

i.: :- antiguo fué contemporáneo 

.¡o Tulio. En la mitología griega Caí 

rráneo d I fuego; es la oscuridad 
roba o i la claridad solar. 

i i: Qeog. Ha ienda en el disl . de Plica 
i [ep. de Puno, Perú; »i<i liabits, 

caco i' i ■ ie. i un I [ombí 

. . ,i. po i ó ninguna teso 

lie -i', li. 

CACOCALINA '■!• I gr. ruaiói, malo, ¡ //.Xtvo:. 
de madera); f. Zool Género de celenterios es- 

n i. lo lil irio 

alicindrinos, familia de los c i 
[lie comprende este género 
. Rojo v i ieueu elasp to i te 

Caco ■"luí. 

CACOCOl l . 

CACOCÚn 
di Hol 

CACOCHA do Sil- 

. o\ de II ' Perú; 

CACODEMO: .!/■ ritll de 

I., 
■ •mal 

no 

CACODILATO 

I ... 



CACO 

mente el Acido cacodílico poi las basi on 
por lo general, de aspecto gomoso é incristali 
zables, solubles en el agua y en el alcohol. Por 

In acci leí calor se desi i\ n, formándose 

arseniato y carbonato de la base. Pos cacodila- 
tos de mercurio y de plata cristalizan en aguji- 
tas. y, por la acción del luego, el de plata pro- 
duce una ligera explosión. 

cacodílico (Aoinu) (de cacodilo): Quím. 
Compuesto arsenical ácido, correspondiente a 
la fórmula C 2 H 7 As0 2 , y que se produce por la 
acción directa del cacodilo y del óxido de caco- 
dilo. Para obtenerlo se añade óxido mercúrico al 
licor fumante de Cadet, cubierto de una capa 
ele agua, y se dejan reaccionar a uní tempera- 
tura baja hasta que el liquido pierda su olor. 
En este caso se evapórala solución, y el residuo 
cristalino se, trata por el alcohol, de cuya disO: 
Ilición alcohólica se depositan por evaporación 
cristales de ácido cacodílico. 

El ácido cacodílico cristaliza en prismas obli- 
cuos delicuescentes; es soluble en el agua y en el 
alcohol, é insoluole en el éter; fusible á200° y 
descomponible á mayor temperatura. Es inodo- 
ro, y aunque el cacodilo, el óxido y cloruro de 
este radical son venenosos, el árido cacodílico 
parece que no lo es, á pesar de que contiene 
Ó4,3 por 100 de arsénico; así es que, introduci- 
do en el estómago de un conejo en cantidad de 
30 centigramos, no ha producido síntoma nin- 
guno de envenenamiento (Gerhardt). 

Por la accióndel ácido fosforoso, protocloruro 
de estaño y zinc metálico, se reduce al estado i\'' 
óxido de cacodilo. El ácido clorhídrico, broinhi- 
drico y fluorhídrico concentrados, entran en 
combinación con él y forman compuestos defi- 
nidos. El ácido iodhídrico seco forma con el 
árido cacodílico ioduro de cacodilo y agua, 
quedando todo en libertad. El ácido sulfhídrico 
produce bisulfuro de cacodilo, agua y azufre. 

El ácido cacodílico es un árido débil y las sa- 
les que forma se llaman cacodilatos. 

CACODILO (del gr. zazo.;, malo, y o_' 'v 9en - 
tir, oler): m. ','"""• Radical compuesto, forma- 
do de una molécula de arsénico y dos de metilo, 
y correspondiente, por lo tanto, á la fórmula 

I ,PTí-i'i4 = As 2 (CH :1 ) 4 . Se encuentra en mez- 
cla con el óxido de cacodilo en la alcaisina ó 
licor fumante de Cadet. Por su composición le 
corresponde también el nombre de arsenidime- 
l lia. liunsen lo aisló por vez primera en 1842 y 
reconoció su carácter de radical compuesto. 

Se aisla el cacodilo ó arsenidimetilo calen- 
tando el cloruro de cacodilo con zinc á 100 en 
tubos cerrados. Se forma clorurode zinc y caco- 
dilo, que queda en libertad, el cual se destila ni 
un aparato lleno de una atmósfera de hidróge- 
no, porque en contacto del oxigeno se inflama. 
El cacodilo es un líquido incoloro, denso, <l<' 
olor fuerte arsenical, muy venenoso \ corrosii o. 
i ■■ ,i i 89 . j expuesto á una tempeí al tira 
ilc -6 o rusta liza. En contacto del aire despren- 

... bla n os y se inflama; -i la acción del 
oxígeno es lenta, se forma oxido de cacodilo; y 
si la acción continúa, se convierte en ácido arse- 
mu .i \ ácido carbónico. Es soluble en el alcohol 
v n el éter y poco en el agua. Como el raro 
diloes un radical compuesto, y funciona á la 
manera que un cuerpo simple, forma divorsas 
, i, i.i,inr , i,, , mas importantes de las cuales 
son: 

* > > i ■ - .. lilo I II ' ' \ Se produce 

, ir cuerpo cuando si desl ila una mezcla de 

iguales di ai etato de pota ia seco j de 

acido ai r jo; le retorta e calienta con baño 

de arena, ) tei mina poi me lio de una alai 

i-a ron un recipiente rodeado de hielo, para que 

¡ondeu en los vapoi J provi itod la t'go 

tubo qm iiiii .. un. i ventana > salga fuera del 
laboratoi io, porque los vapoi es que se dospren- 
,i i, .. , i mi ii t.- i enonosos. lil producto 
destilado es I" que Be llama licor fumante de 

. ,. 'car tina ; en con tacto del airo pr< 
vaporo i blanco - di pilé se inflama ; so hall i 

nido pi ■! '' ' , di i i ' ii ile ■ la in 

|. i ior ' i in depó ito arsenical, la su- 

i. i .in ai i i 'in j .ii i lo acól ico, y 

i ii i leo i. de color pardo j for 

poi '■ ido do cacodil | Para puii- 

i [ido do r lilo ' upai tapa 

ni ■ ■ ■ l i i ■ ■ ■ i i cuidando d e e vi tai 

icto del ain In i b i destila 



c o o 

juntamente con agua en un aparato lli 
una atnni tfei a de hidrógeno; el pi oil ucl o di ti 
lado b rectifica obre cal can i ii a y fuei a di 
iiini icto del aire. La reai ción que se i ei ¡fiea 

mi re el acetato de potasa ■ ido ai i ni ra 

producirse el óxido de cacodilo i pn i por 

la ecuación siguiente, prescindiendo de los pro- 
ductos accesorios que ' forman: 

4(C 2 H 3 2 K)+As°O 3 = C0 s + 3C0 8 K hC*H"A 

lil óxido de cacodilo es un líquido incoloro, 
de mi olor fuerte arsenical, sumamente veneno- 
so; su densidad es igual á L,46; hierve hacia 
150° y se solidifica á — 23°; insoluble en a 
soluble en alcohol y éter. En contacto del aire 
produce vapores blancos y se inflama, produ- 
ciéndose ácido arsenioso. Si la nbusti - 

lenta forma ácido cacodílico. Por la gran afini- 
dad que tiene con el oxíg obra como reduc- 
tor en contacto de otros cuerpos: así es que trans- 
forma el índigo azul en índigo blanco, y reduce 
las sales de oro, de plata y de mercurio. 

El óxido de cacodilo se combina con los áci- 
dos y forma sales; por tanto, si ¡e trata e] licor 
de i nlet con ácido nítrico, se forma el nitrato 
de cacodilo, é igualmente se obtiene el sulj 
cacodilo cuando se trata por el ácido sulfúrico 
hirviendo. 

Bióxido de cacodilo. - C"-'H i; AsO. Es un grado 
intermedio de oxidación entre el óxido de caco- 
dilo y el ácido cacodílico; se forma cuando se 
quema lentamente el óxido de cacodilo; por 
ejemplo, cubierto de una ligera capa de agua, 
al través de la cual es absorbido lcntamenteel 
oxígeno del aire, se forma al mismo tiempo 
ácido cacodílico, del cual se separa el bióxido 
por medio de la destilación con agua, en cuyo 
caso pasa éste bajo la forma de un liquido vis- 
coso, y el ácido cacodílico queda en la retorta. 

Bromuro de cacodilo. - Es un compuesto aná- 
logo al cloruro. de cacodilo. Se obtiene desti- 
lando el cloroinercuriato de cacodilo con ácido 
broiiihídrico en disolución coi ntrada. Resul- 
ta un líquido de color amarillo. Su fórmula es 
r Il' ; AsBr. 

i '1, ¡raro de cacodilo. - C^H'AsCl. Se llama 
también clorarsina. Se obtiene esto compuesto 
destilando con acido clorhídrico concentrado 
la combinación del óxido de cacodilo con el clo- 
ruro mercúrico; este compuesto se prepara tra- 
tando una disolución débil de oxido de cacodilo 
con otra diluida de cloruro mercúrico, en cuyo 
caso se forman cristales del compuesto meucio- 
ii.idi. El producto de la destilación se pone en 
itactopor algún tiempo con el cloruro de cal- 
cio y la cal viva, y se rectifica después en un 
aparato lleno de ácido carbóuico. El cacodilo se 
combina directamente con el clora, de modo que 
puede obtenerse el cloruro de cacodilo, tratando 
este radical por el agua de cloro, rectificable 
después sobre cloruro de calcio y cal cáustica. 

El cloruro de cacodilo es un líquido espon- 
táneamente inflamable al aire, de olor fuerte in- 
soportable, muy venenoso, insoluble en agua y 
en éter, pero soluble en alcohol. Hierve hacia 
100°, y resiste á - 45° sin solidificarse. Con el 
nitrato de plata se forma cloruro de plata y óxi- 
do de cacodilo; el árido sulfúrico y fosfórico 
concentrados producen desprendimiento de áci- 
do clorhídrico; el acido nítrico da lugar á la in- 
flamación en contacto del cloruro .Ir carodilo. 
lil zinc, hierro y estaño se apoderan del cloro 
del cloruro do cacodilo, poniendo en libertad el 
radical cacodilo. El cloruro de cacodilo entra en 
combinación con los cloruros metálicos, tales co- 

ii I cobre, el platino, etc., y forma cloruros 

dobles. 

Trkloruro de cacodilo. - r''ll'AsCl :; , Se pro 
duco este cuerpo por ta acción del cloro subir el 
cloruro de cacodilo ; pero es tan violenta la 
acción, que se inflama la masa. Pnedi obtener- 
se más fácilmente añadiendo en cortas pon Io- 
nes ácido cacodílico en polvo al porción lo 

fósforo, cubiei to de una capa de éter frío. So 
forma ácido olorhídico, oxiclornro do fósforo, y 
se precipitan cristales de tricloruro de cacodilo. 

lil triol de cacodilo es soluble en éter, 

de donde si puede obtener, por a\ aporación, cris- 
talizado en prismas incoloros; en contacto del 

, i di ' iniipiiiir. formándose nenio clorhí- 
di ico j ácido cacodílico 

' 'jaira r ■ cacodilo Se prepara dostilondo 

el licor de Cadol con cianuro mercúrico; se 
'ni ii mi de '■ ta ni o en el recipiente (en el 

.1 i i agua . inri ',iiii oleo ia que so 



CACO 

solidifica por enfriamento, formando una masa 
cristalina. Estos cristales se secan entre papeles 
de filtro, y después se destilan con barita, re- 
sultando el cianuro de cacodilo puro. Estecuer- 
po se funde á 32°,5 y hierve á 140°; poco solu- 
ble en agua] soluble ene Icoho] y éter; la densi- 
dad del vapor es 1,63. Es sumamente venenoso. 

Fluoruro de cacodilo. -.Se obtiene de una ma- 
nera análoga qi 1 cloruro y que el bromuro, es 

decir, destilando una mezcla de cloromercuriato 
de cacodilo con nido fluorhídrico. Resulta un 
líquido que ataea al vidrio. 

Toduro de cacodilo. - Se prepara destilando el 
licor fumante de Cadet con el ácido iodhídrico en 
disolución concentrada; resulta un líquido oleo- 
so amarillo, que se decanta y se le vuelve á des- 
tilar con más ácido iodhídrico; el producto se 
pone con cloruro de calcio fuera del contacto del 
aire, y se rectifica. Es un líquido siruposo ama- 
rillo, de olor fuerte; hierve á más de 100°, pero 
en contacto del agua se destila á esta tempera- 
tura. Cuando se calienta en contacto del aire, se 
inflama con producción de vapores de iodo; es 
insolnble en agua, pero soluble en alcohol y 
éter. 

Sulfuro de cacodilo ó sulfarsina. -Se prepara 
destilando una mezcla de sulfuro de bario con 
cloruro de cacodilo; el producto se rectifica so- 
bre carbonato de plomo, y después sobre cloru- 
ro de calcio fuera del contacto del aire. El sul- 
furo de cacodilo es un liquido incoloro, de olor 
fuerte desagradable, pero que no da humos al 
aire: absorbe rápidamente el oxígeno y forma 
bióxido de cacodilo, ácido cacodílico y bisulfuro 
de cacodilo. Hierve á más de 100° y la densidad 
de su vapor es 7,72. Es casi insolnble en alco- 
hol y éter. El ácido clorhídrico le transforma en 
cloruro de cacodilo , con desprendimiento de 
hidrógeno sulfurado. Los ácidos sulfúrico y fos- 
fórico, forman sulfato y fosfato de óxido de ca- 
codilo. 

Cuando se calienta el sulfuro de cacodilo con 
el azufre, se forma el bisulfuro de cacodilo. Este 
cuerpo se presenta sólido, fusible á 50° y des- 
componible á una temperatura más elevada; so- 
luble en el alcohol y éter. El agua le precipita 
en gotitas oleosas de su disolución alcohólica. 

Tratando las disoluciones metálicas por el bi- 
sulfuro de cacodilo, ó tratando ciertos cacodila- 
tos por el hidrógeno sulfurado, se forman los 
sulfocacodilatos; así, por ejemplo, sise trata una 
disolución alcohólica de acetato de plomo por el 
bisulfuro de cacodilo, se forma el sulfocacodilato 
de plomo. 

CACOFONÍA (del gr. xaxdsojvt'a; de zi/.ó;, 
malo, y scoy»), sonido, voz):f. Viciodel lengua- 
je, que consiste en el encuentro ó repetición fre- 
cuente de unas mismas letras ó sílabas. 

Asísteme ;i este romance, 

Y líbrame como puedes 
De la vil cacofonía 

Y el bajo siinulcadente. 

Jerónimo Cáncer. 

... hay dos cacofonías en la primera parte 
[del verso), una en túáquien, y otra la inte- 
gridad, etc. 

JOVELLANOS. 

-Cacofonía: Mus. Efecto desagradable al 
oído, producido por la sucesión, ó por la eoncu- 
i rencia, de \ ai io sonidos discordantes. 

-Cacofoní s.: I. ¡i. Se da este noml n lite- 
ral ura al choque de lagí idable de sílabas que se 

ro n aspereza en el discurso y producen un 

sonido duro y de mal efecto al oído, ó loa, como 
expresa la etimología do la palabra, un mal so- 
n ido. I [ay cacol a cuando se ¡untan dos sila- 
bas exacl nte ¡guales, como todo dominio, 

torri redonda, Puerl* temor, navevelera. La caco 
foníadi truyopor lo general la buena impresión 
estética que di ea causar el escritor con una fra 

SI ' ii ll .nimio de los leedores. Kn prosa es en e\- 

i i' igradablo, é Insufrible en verso. 1 asi 

la voz i icol i. i n 'ni i" ontido Ggur ido, para 

lignilii o también la incoherencia de las ideas, 

] ibí, do un 'ii ni ■• ni il.e i"ii ni ordi ii. ó do 

una | i.i falta do bolli i, nele decirse q 's 

uno \ ei, i, el, i.i cacofonía Pordi ■ ¡racia, es toda- 
■ .i ni frecuont en lo el, , | u [a n da 

bras. Fácil 'iii o il M in'i ¡i "loas y discur- 
so i| |e ne ipalmente políticos, que no b i ro 

eo no crio de cacofoní i , de frai i bri 

liantes en la ipariencio vacias de lenl ido on el 
i I", que ofenden al bien gn to j ,i la sano 



CACO 

ii -on más de lo que lastiman al oído las cacofo 
nías de palabras, También se aplica éste nom- 
bre á los sonidos que producen las voces é ins- 
trumentos que cantan y tocan sin marchar acor- 
des, y. por extensión, al ruido confuso causado 
por las voces de cierto número de personas que 
hablan ó gritan á la vez sin que se puedan dis- 
tinguir bien sus palabras. Ejemplo frecuente de 
esta cacofonía ofrecen las conversaciones de sa- 
lón, las discusiones parlamentarias, y, por lo que 
á unas y otras se refiere, conviene advertir que 
la cacofonía se da no pocas veces en las ideas 
más que en las palabras. 

CACOFÓNICO, CA: adj. Que tiene caco- 
fonía. 

CACOGENESIS (del gr. xoex?o', malo, y yívsai;, 
generación): í. Pat. y Terat. Desviación del des- 
arrollo orgánico; monstruosidad. Formación de 
tejidos patológicos. 

CACOGRAFÍA (del gr. x«xofpa<pía; de xaxo';, 
malo, vicioso, y ypaoj], escritura): f. Ortografía 
viciosa, modo incorrecto de escribir. 

CACOGRÁFICO, CA: adj. Que tiene caco- 
grafía. 

CACOLOGiA (del gr. xaxo).OYÍa; de zazo;, 
malo, y Xo'yo;, discurso): f. Locución viciosa. 

CACOLÓGICO, CA: adj. Perteneciente ó rela- 
tivo á la cacología. 

CACOMITE: ni. Bot. Planta que vive en la 
mesa central del territorio mejicano, de flores 
muy hermosas á manera de lirios, en forma de 
copa, por lo común rojas en la periferia y ama 
lillas en el centro, pero con manchas también 
rojas. La raíz ó tubérculo de esta planta es rica 
en fécula y se usa como alimento cocido en 
agua. Corresponde ala especie botánica Trigi- 
dia pavonia. 

CACOMIXTLE: 111. Méj. BaSÁRIDE. 

CACON: Geog. Caserío de la jurisdicción de 
Malacatán, dep. de Huehuetenango, Guatema- 
la; 180 habite, (¡ranos y frutas; entre éstas, 
uva. 

CACOQUIMIA (del gr. zazo/coaa; de zazo;, 
malo, y yyy-ó;. jugo, humor): Med. Mala elabo 
ración del quimo. 

i VCOQTJIMIA: Med. Depravación de los hu- 
mores. 

CACOQUiMlCO. CA: adj. Perteneciente ó re- 
lativo a la cacoquimia. 

CACOQUÍMICO: Que padece cacoquimia. 
U. t. c. s. 

Mientra i mas engordan los cuerpos impuros 
y OACOQÜÍM1COS, mas daño les vieue. 

José Pellicer. 

CACOQUIMIO, MÍA (del gr. v.x/.h / j-i. ,;, mal 
humorado): m. y f. Persona que padece I listeza 
ó disgusto, lo cual lo ocasiona oslar pálida y 
melancólica. 

...La prueba 

E«, que a ve 'es suele estar 

Frenético, cacoquimio, 
Sintómato, contumaz. 

As roxio Zamob v, 

CACOSPONGIA (del gr. zazo';, malo, y el lat. 

spongia, esponja i f. Zool. Género de celenterios 

es| "i ', del orden de los fibro-esj 

¡i, orden de los ceraospongio ¡ ó o ponjas cór- 
neas, familia de los espóngidoa, Se caracteriza 
porque la mayor parte de sus fibras presentan 
gran solide/. Son notables la e ipeí ie i l '. mo 
llior, C. seo/"//, y O. cavernosa, propias del 
Adriático 

Cácota: Geog Poqueño laguna lil en la 

pal te S del pan ' /• b i, I,, i , And' I ll 1' Illa 

[es de Colombia, en La prov, de Pamplona, don. 
de Santander, Aid. a cabí cero del dist d l mi 
ino nombre, prov, de Pamplona, den di S 111 
tander, Colombia ; Bit. en un pequeño llano, 

del le iu nombra ¡ i 500 b ibite. 

cacotelina: Qulm, Álcali nitrado pro luí 
do por lo acción del icido nítri o obre la bru 
' tu a \ Bbui in \. 

cacoxeno: ur i/ Fosfato hidratado do 
hierro y do aluminio do oompo ii n mal deter- 
minado " ie uta on p i i libro ' 



CACT 



87 



le color amarillo de ocre y de un brillo semime- 
tálico. 

CACRA: Geog. Pueblo en el dist. Huangái u, 
prov. Castrovirreina, dep. Huancavelica, Perú, 
-ll. al E. de. Catahuasi ; 280 habite, litro en el 
dist. Pilpichaca, de la misma prov. y dep. Ca- 
erá, en quechua, significa perverso. 

CACRARAY: Geog. Isla adyacente á la prov. 
de Albay. Lnzón, filipinas; sit. entre tierrasde 
ésta al O., la isla de San Miguel al N. O. y la 
isla Batán al E. ; su costa occidental correspon- 
de il seno de Tabaco; ladel S. al seno de Albay. 
No hay pueblos en ella. 

CACRILLO: Geog. Pueblo en el dist. Arma, 
prov. Castrovirreina, dep. Huancaveliva, Perú; 
115 habits. 

CACSANI ó CCACSANI: Geog. Aldea en el 
dist. Arapa, prov. Asángaro, dep. Puno, Perú; 
460 habits. 

CACTÁCEAS (de cacto): f. pl. Bot. Familia 
de plantas constituida por el género Cactus de 
Linneo y las divisiones que de éste género se 
han hecho, consideradas hoy día como géneros 
independientes. Son plantas vivaces, con fre- 
cuencia arborescentes, de un aspecto particular 
que sólo tiene semejanza con el de algunas eu- 
foibias; tallos cilindricos, ramosos, acanalados, 
angulares ó globulosos, ó compuestos de piezas 
articuladas, gruesas y comprimidas que se han 
considerado como hojas, listas últimas faltan 
casi constantemente y las reemplazan espinas 
reunidas en haces; flores muy grandes algunas 
veces, y que ostentan el mas vivo brillo, en ge- 
neral solitarias, y situadas en la axila de uno de 
dichos haces de espinas; cáliz gamosépalo, adh ■ 

rente, con el ovario infero, á vi s escamoso por 

fuera, y terminado en su extremidad por un 
limbo, compuesto de un gran número de lóbulos 
desiguales que se confunden con los pétalos; éstos 
son muy numerosos en general, y se hallan dis- 
puestos en varias series; estambres muy nnme- 




' 

ni filamentos delgados y capilares; ova 
rio infero, unilocular, que em ii i ra un gran nú- 
mero do lóbulos fijos en ti ofo ¡ tales, 

cuy íinero, muy variable, está de ordinario en 

a con el ile los estigmas; estilo sencillo y 
terminado en I res ó maj or número de o 

radiados; fruto C un tó i a. I,. I u 

midad; semillas 

encierran un embrión red urvo 

lar desprovisto de endo ipeí mo, 

Esta familia, muy ni n pi íes, que 

se cultivan abund intérnente en los ¡n 
se pie do dividir 

i i. ii \-: pídalo- reuní i 

ovario ' 

i tubo: ■■-. /'• - 

i altivo de 1 > 
sobre todo en los elim 
sean inii\ i onsiderabl los desequilibrios de 

lemp, iai ni a ni duraderas las li id 

i ■ , . ' i |o ti to donó 
pl.nn i . un campo i a ido 



88 



CACT 



e-iones, y si el invierno muestra cierta crudeza, 
basta colocar los tiestos en cámaras bien ilu- 
minadas. Pasados los fríos pueden tenerse estas 
plantas al aire libre hasta los últimos días de 
otoño. 

Donde las condiciones del clima no permiten 
el cultivo de las cactáceas al aire libre, requie- 
ren estas plantas mayores cuidados y adquiere 
particular interés su conservación en los inver- 
náculos, que deben tenerse con exposición al 
Mediodía y en disposición de ventilarlos fácil- 
mente. Son preferibles los de techumbres de 
cristal á dos vertientes, á tin de que disfruten 
de suficiente cantidad de luz portodas partes. Los 
vegetales de esta familia botánica experimentan 
daños del exceso de humedad atmosférica, por 
lo que dichos invernáculos no deben caldear- 
se con el vapor de agua producido por calderas 
de acción directa, siendo preferible la calefac- 
ción por medio de termosifones, aire caliente ó 
el humo, prescindiendo de todos los métodos 
que producen condensaciones de vapor. El cal- 
deo artificial es de interés para tales plantas, no 
sólo para las nuevas especies ó variedades que 
se importen, sino que también para activar la 
vegetación en primavera. 

Para obtener la acción forzada del expresado 
vo jardinero, son de particular eficacia las 
cunas calientes, donde se coloca en los tiestos ó 
macetas que contengan las plantas cuy a vegeta- 
se quiera activar. A medida que se riegan 
las plantas así dispuestas, debe elevarse simul- 
táneamente la temperatura del invernáculo de 
10 á 15° durante el día, y de 7 á 8 durante la 
noche. Cuando el calor de la primavera hace 
aumentar la temperatura á 20°, es indispensable 
sombrear con urgencia, con auxilio de cortinas 
de malla clara, persianas ú otro medio análogo. 
Hacia principios de mayo pueden irse sacando 
las plantas al aire libre, poniendo fuera del in- 
vernáculo los cofres con los tiestos y cubriéndo- 
las por las noches con bastidores de cristal, 
que llegado el mes de junio puedan dejar- 
se las plantas enteramente al aire libre. 

agosto se deben ir disminuyendo 
¡lo enteramente al concluir el 
tiembre, ó, mejor dicho, desde que 
dan principiólas lluvias de otoño, pues desde 
tal época las plantas se conservan suficiente- 
ii principios de noviembre, 
:i entrar de nuevo en el invernáculo. 
A parti momento hasta el mes de ene- 

ro, las rvarse sin regarlas, 

ano ser qm i ii demasiado la tierra y 

exiga ligera adición de humedad. 

La ii. 'i r.i más adecnada para estecultivo, di be 

ode mantillo de brezo, de i 

ii i silícea, un i o de sai bón 

pulverizado, 5 1 cantidad de boñiga ó 

ue sirle. Muchas de tales plantas puedi n 

en mantillo de hojas y tierra suelta de 

La multiplicación por injerto puede ser ven- 
poi i ¡i tnplo; los cl- 
iente patrón para 
[os Equinocaclos y al- 
i i del género / i 

lo que los ÚrÍ08 para i 

las más sen- 
il .¡¡i i illos carnosos du- 

in pronl i, idad di 

cubrii 

l brote 
L : i idos; se 

ii bien 
to 

ii i e 

I 'le la 

a 
Oí 

CÁCTEO, TEA: 



CAi i 

-CÁCTEAS: f. pl. Bol. Grupo de plantas con 
pétalos reunidos en tubo sobre el ovario, y que 

constituye una tribu de la familia de las cac- 
táceas. 

A él pertenecen los géneros Cactus, Echinocac- 
tus, Echinopsis, etc. 

CACTO (del gr. xáxTO;, hoja espinosa, alca- 
chofa): m. Planta vascular, crasa y perenne, 
que se distingue por sus hojas carnosas, como 
el nopal ó higuera chumba, el nopal de la cochi- 
nilla, y otras. Representa un género de la fami- 
lia de las cactáceas. Y. CACTÁCEAS. 

CACUMEN (del lat cacumen): m. ant. Altu- 
ra, elevación ó cumbre de un monte. 

CaCOMEN quiere decir altura. 

Juan de Mena. 

-Cacumen: fig. y fam. Agudeza, perspica- 
cia, ingenio, penetración. 

...el tío Juan tenía fama de hombre de ca- 
cumen, etc. 

Fernán Caballero. 

CACUTÁNICO (Acidü) (del fr. cachcni, cato): 
adj. Quím. Acido obtenido del cato ó cachú. 
Puede aislarse: 1. "Añadiendo poco á poco ácido 
sulfúrico concentrado á la infusión también con- 
centrada y fría del cato. Se forma un precipita- 
do, primero pardo, que se separa, después menos 
intenso, que se recoge sobre un filtro; se lava 
con ácido diluido, se exprime y se disuelve en 
agua pura. El líquido se pone en digestión con 
carbonato de plomo que elimina el ácido sulfú- 
rico. Por último, el liquido, después de filtrado, 
se evapora en el vacío. El residuo se purifica por 
disolución en el éter alcohólico. 2.° Agotando 
en frío con éter el cato pulverizado. La solu- 
ción etérea, evaporada en el vacío, da un re- 
siduo poroso y amarillento. El ácido cacutánico 
es soluble en el agua, alcohol y éter. Sus solu- 
ciones precipitan por la gelatina; dan, con las 
sales férricas, un precipitado verde grisáceo; el 
emético no se precipita. Es poco soluble en el 
ácido sulfúrico diluido. Al contacto del aire las 
soluciones acuosas se enrojecen rápidamente, y 
dejan después de la evaporación un residuo in- 
soluole, formándose al mismo tiempo la cate- 
quina. Nenbauer niega la producción de la ca- 
tequina. Las sales alcalinas son solubles y muy 
alterables; las combinaciones alcalino- terrea? y 
metálicas son poco ó nada solubles y se forman 
por doble descomposición. Según Stenhouse el 
ácido cacutánico no da azúcar, desdoblándose 
por el ácido sulfúrico hirviendo. Disuelto el cato 
en dos litros de agua y calentado durante una 
media hora con cien gramos de ácido sulfúrico 
por litro de agua, despide un olor que recuerda 
el hidruro ¡le salicilo y precipita una sustancia 
parda. El líquido que sobrenada es amarillo. 
Saturado por el carbonato decaí, da, con el al- 
cohol, cincuenta y cinco gramos de una mezcla de 
tartrato de cal y de sosa. El líquido filtrado y 
evaporado deja 370 gramos de azúcar de uva. 
I,i masa piula es fácil de pulverizar; insolu- 
ole en el agua, el alcohol, el éter y los ácidos. 
El aei.l i n, ■,, la >l> -.i ■oii i pone; el acido sulfúri- 
co la disuelve. La sosa hidratada la disuelve en 
pardo, pero el liquido ■ i i de púrpura al aire 
libre. La masa parda es, según Sace, catecuretina. 
El cato lento ,'n panes expuesto a unatempera- 
ii .i.i do 100 se funde y se vuelve transparente, 
i-iic ado i " 5 por ",,„ de su peso. En la ¡n- 

■ni'iai i leja un residuo de 3 á l % Poi 

■a con i i ie 1 1 exl r "■! n. i , i i sujeto ¡i falsifi- 
cad i ' ni -ias extrañas, are 

n.i .ovilla, ocre, sangre, azúcar, almidón, el 
, i,-).,, eto El - ■■. iiii.'h .1. los caracteres físicos 
j ... .ni Jépl ico ■ ele la canl ¡dad j de la natura- 
'.- i ¡. l i. iduo insoluble en el agua \ en el 
alcohol; la im tm raí cu j - I ■ imen de las ce- 
lan ni" de la pureza de un pro- 
pero conviene liemprc tu r o] en ayo 

p -i vía de impro lión formando un coloi j cora 

ídolo con lato tipo Se toman p ira '-II": 

cato 60 gi . -i- i-I-- ai éticoáí , 120 gi 

liáronte ci ntími tros oúbico Si impí iirn 

o ova] al cromato ácido 

nplea en Medicina c i rin 

' u el curtido de lo ¡ pintura. 

íleo del cato para la coló n di 

- - ' 1 1 1 1 ■ 1 i - lo i t - 1 ' i - ' 

, i |, , . . is do la 

ol i ' ' - - 1 

■ i - ii i i [ación 



CAQHA 

nía. ion de la catequina en compuestos pardo , 

insoluoles, adherente poi dente I - 

bles por su gran fijeza. La oxidación se proi a 
por diferentes uclios: l. u por simple exposición 
del tejido al aire libre; 2.° más rápidamente, por 
la evaporación. En uno y otro caso, conviene 
intro lucir en el color que se trata de imprimir 
agentes oxidantes que no produzcan su . i, to 
sino después do mucho tiempo ó durante la 
evaporación (sales de cobre); 3." por tratamien- 
to de solución alcalina seguido de un or la 

pn "ic-ia de una base alcalina favorece la oxi- 
dación; 4." por un tratamiento ,1, l,,, ai-,.1.- 

potasa. Este es el medio más eficaz. Algunas ve- 
ces se combinan estos procedimientos. Kl cato 
contiene de 36 á 54% de ácido cacutánico; el res- 
to se halla formado en gran parte por catequina. 

CACHókacH: Oeog. Isla de la costa occiden- 
tal del Indostán, sit. al S. de las bocas del Indo 
y al N. de la península de Guyerate, de la que 
la separa el Golfo de Cach. Es una tierra mon- 
tañosa y sin arbolado , con buenos pastos y al- 
guno que otro valle fértil, Al N. y O. se halla 
separada del Indostán por el liati de Cach, gran 
laguna pantanosa de 233 k'-. de superficie. En 
ella se hallan las islas de Kaora, Kadra, Beila y 
Santalpur. Las tierras del Ran, en parte dese- 
cadas, y las islas, forman un principado, tributa- 
rio de Inglaterra, de 18 834 k 2 . y medio millón 
de liabits. La cap. es Bugy, sit. cerca de la costa 
septentrional de la isla de Cach. El príncipe 
lleva el título de Rao. El calor es excesivo y 
los terremotos muy frecuentes. Hay ganado va- 
cuno, asnal y caballar, y camellos. Mandavi, en 
la costa S. , es el pinato principal de la isla: ex- 
porta algodón, sal y tabaco. || Golfo que forma 
el -Mar de Omán en la costa O. del Indostán, 
entre las islas de Cach al N. y la península de 
Guyerate al S. ; tiene 380 kil. de largo, 65 do 
anchura en la entrada, nueve en la parte inte- 
rior, y se comunica con la laguna pantanosa del 
Ran. 

CACHA (de cacho): f. Cada una de las piezas ú 
hojas de que se compone el mango de las navajas 
y de algunos cuchillos. U. m. en pl. 

El uno tema una media espada, y el otro 
un cuchillo de cachas amarillas. 

Cervantes. 

Dio al punto á Vulcano el soplo 
Que estalla, en lugar de puño, 
Echando cachas de cuerno 
Al puñal de un hombre zurdo. 

Jacinto Polo de Medina. 

-Cacha: fam. prov. And. Nalga. U. m. 
en pl. 

-Hasta las cachas: loe. fig. y fam. Sobre : 
manera, á más no poder. Jiíeese principalmente 
del que se mete en alguna empresa por demás 
espinosa y comprometida, de la cual es muy di- 
fícil el poder salir con bien, 

-Cacha: Beog. V. San Pedro de Cacha. 

-Cacha: Biog. Rey de Quito. Pertenecía á la 
raza de los caras y fue el ultimo de la dinastía 
de los Seyris. Vivió en la segunda mitad del 
siglo xv. Sucedió á su padre Hualcopo. Este ha- 
bía sido desgraciado en su lucha contra los In- 
cas. Cacha, más afortunado que su padre, re- 
unió fuerzas, cayó con ímpetu sol, re los tahuan- 
tinsuyus (peruanos de Mocha, los pasóal tilo, li- 
la espada, gano toda la tierra de Purubua, y 
llego hasta la de los tiquizambis. Habría llevado 
aún mis alia sus armas á no impedirlo los ca- 
Baris, ya más afeotos i los Incas que á los Soyris. 
i o i luchó contra ellos; no pudo jamás ven- 
cerlos ni álense paso, y. para eolmo de ilesgia 
eias, fué liei ido en lili lllll lo v contrajo lilla ,ii 

fermedad que lo dejó, si no inútil, extremada- 
mente débil, Re i 1 1... ai. embargo, con denuedo 

a los talnianí \ u - acaudillados por el In 

II iiama Capac Los dos ejércitos enemigos, man 
dados por sus respectivos reyes, se hallaron en 
I ■ . - , \ illi i lucha lúe vencido. Rotiróse ésto 
di -pn, do la derrota á Mocha, decidido tí per- 
ida .-.i que entregar esta pía. 'a. i lele- 
lu-o consojodi [«erra, ¡ oyó sot prendido de boca 
de I", mas lu n " que era inútil toda resistenoia, 
y qm- convenía aceptar las condiciones impues- 
i i por i luaj na ( lapac. Sólo tres cacique i del 
los do < 'i \ ;i mi n-, Otavalo y Carangui, 
o tuvieron que era indecorosa la paz y que de 
i.i ni todos morir peleando antes de i sentir 

que sus mujeles e hijos lilelall esclavo- do IOS 



CAÍ II A 

enemigos. Losdemáa caí iques so negaron á prose- 
guir la guerra. Cacha siguió el parecer de los del 
Norte, y prescindiendo «le la defensa de Quito, 
se retiro ala Fortaleza do Hatuu-Taqui, construi- 
da por los primeros Scyris, en la provincia de 
Otavalo. Allí vino á buscarle Huayna Capac. 
Cacha acepto el combate á campo raso, y tras 
varios días de lucha, apenas interrumpida, cayó 
de repente atravesado el pecho por una lanza, 
y el Inca quedó dueño del campo y de la for- 
taleza. 

CACHACO: Geog. Aldea en el dist. y prov. 
Ayabaea, dep. Piura, Perú; 390 habito. II Aldea 
en el dist." Cumbieus, prov. Ayabaea, dep. Piu- 
ra, Perú; 165 habits. 

CACHACHE: Qeog. Dist. de la prov. de Ca- 
jabamba, dep. de Cajamarca, Perú; 4 375 habits. 
|| Pueblo capital de este dist. , con 670 habits. 
Cachache, en quechua, significa chispa ó cen- 
tella. 

CACHADA (de cascar, golpear): f. Golpe que 
dan los muchachos con el hierro del trompo en 
la cabeza de otro trompo. 

-CaciiaI'A: Geog. Lugar en la parroquia de 
Santa María de Rosal, ayunt. do Rosal, p. j. de 
Túy, prov. de Pontevedra; 43 edifs. || Barrio en 
la parroquia de San Miguel de Puenteareas, 
ayunt. y p. ,]'. de Puenteareas, prov. de Ponte- 
vedra; 20 edii's. 

CACHADO: ni. Carp. Madero aserrado por 
su mitad. 

CACHAFEIRO: Geog. Lugar en la parroquia 
do San Martín de Forcarey, ayunt. de Forca- 
rev, p. i de Estrada, prov. de Pontevedra; 
33 edifs. 

CACHAHUALn CACHAGUAL: Geog. Canal na- 
tural que contribuye á formar con la parte de 
sus aguas absorbidos en los terrenos regados, 
el río de los Patos ó de San Juan, en la prov. 
de San Juan, Rep. Argentina; se pierde en la 
primera de las lagunas de Guanacache, la del 
Rosario. Ha dado nombre á uno de los nuevos 
dep. de la prov. 

CACHAJES: Geog. Lugar en la parroquia de 
Santa Mana de Folcoso, ayunt. de Cordelo, 
p. j. de Estrada, prov. de Pontevedra; 21 edifs. 

CACHAL: Geog. Lugar cu la parroquia de 
San Pedio de Lantaño, ayunt. de Portas, p. j. 
de Caldas, prov. de Pontevedra; 50 edifs. 

CACH ALDORÁ: Qeog. Lugar en la ayudado 
parroquia de Santiago de Cerreda, ayunt. de 
Nogueira de Ramuín, p. j. y prov. de Orense; 
25 edifs. 

cachalote (del inglés cachalot, y éste del 
catalán caxal, diente ó muela): ni. Zool. Cetá- 
ceo carnicero, del guipo de los denticetos, fami- 
lia de los catodóntidos. Los cachalotes forman 
dos géneros: Catodon y Physcler, con una espe- 
cie en cada uno, El cachalote común constituye 
la especie Cntn,/mi niiicrticr'ihalus, y el cachalote 
negro, el Physi ter turno. 

Cachalote común (Catodon maerocephalus). - 
Los alemanes le II. unan potwal, los ingleses 
spcnnwhalc, los franceses cachelol, los groen- 
landeses Iccgulilik, Los islandeses t/weldhwal t etc 
El i achatóte macrocéfalo es i m grande como la 
ballena; un macho adulto puede alcanzar de 20 á 
80 metros de largo y una circunferencia de 12; la 
tu mina sólo llega a la. mitad de esta talla. Las 
alelas pectorales son relativamente muy peque- 
oí , pue "lo miden un metro do longitud, por 
O" 1 lio de anchura en un macho ile 20 metros de 

' ¡o; la aleta caudal tie n cambio seis 

1 1 ancho, Los dos se sos <■ asemejan, aun- 
que algí balleneros han i reído reconocer una 

QÍfOl'1 ||, i i mi I i l"i loa di I I ¡(¡o, .|ii, , i ;,i i, ,, 

lo y truncado en la hembra j redondeado ou el 
macho. La cabe n ■ 

muy larga, am lia y 
casi cuadrángula] - , 
I a ll alia y ancha 

' "i il cuerno, del 

que no se destaca 
marca lamento . El 

I I ". V ll" por de 

lanii i , ,li mi , en su 
eorir i ransí en al, presenta en el cení ro del lomo 
una pequeña depri ion di do el espin 
continúa en línoa ca ií roí ta ha ta el i enl ro de 
I tados, de do rtondi i rodoan sin transí' 

Tomo i\ 




' i ,/,■ Cachalote 



CACHA 

cióu; la línea del vientre forma una especie de 
quilla. Tiene el cachalote una pequeña aleta 
dorsal, compuesta simplemente de grasa, como 
truncada por detrás, confundiéndose insensible- 
mente con el resto del cuerpo. Las aletas pecto- 
rales son cortas, anchas, gruesas y situadas in- 
mediatamente detrás de los ojos; presentan en 
la cara superior cinco surcos prolongados, co- 
rrespondientes i los dedos; la superficie es lisa. 
La aleta caudal está profundamente hendida y 
bilobada; en los individuos jóvenes el borde 
está recortado; en los viejos es liso. En el dorso 
se presentan pequeñas protuberancias en forma 
de joroba, desde la aleta dorsal bata la caudal. 
La cara anterior de la cabeza es vertical; el oído 
está formado por una abertura en forma de S de 
m , 20 á m ,30 de largo, y situada al extremo 
del hocico, en el sitio que ocupa la nariz en los 



CACHA 



89 




Cachalote 

otros mamíferos. Los ojos, que son pequeños, 
se hallan situados muy hacia atrás; los párpados 
carecen de pestañas; las orejas están un poco 
más bajas que los ojos, y presentan una peque- 
ña abertura longitudinal; la boca es grande, 
hendida casi hasta el nivel de los ojos; la man- 
díbula inferior más angosta y corta que la supe- 
rior, á la que cubre cuando está cerrada la boca. 
Las dos están provistas do dientes cónicos y sin 
raíces, algunos de los cuales caen á medida que 
el animal envejece, al paso que otros se hallan 
casi enteramente cubiertos por las encías. Única- 
mente los de la mandíbula interior son grandes; 
algunos llegan á tener m ,30 de largo; su núme- 
ro varía de 39 á 80, notándose la particularidad 
de que hay más en una mandíbula que en la 
otra. En los individuos jóvenes son muy puntia- 
gudos; pero se van poniendo romos con la edad, 
y en los viejos no son ya sino conos de marfil, 
huecos y llenos de sustancias huesosas. El cráneo 
es notable por su desproporción; su enorme ca- 
beza presenta el mismo grueso en todas sus par- 
tes. Bajo una capa de grasa de varios centíme- 
tros de espesor, se extiende otra aponeurótica, 
envolviendo un espacio dividido por un tabique 
horizontal en dos compartimientos, que se co- 
munican por varias aberturas. Todo este espacio 
está lleno de una materia transparente y aceitosa, 
la cetina, que también se encuentra cu un canal 
qllc se extiende desdo la cabeza á la cola, y en 

diversas bolsas pcr|ucfias diseminadas en i lio 

de la grasa y de los músculos. Seis de las i él te 
bras cervicales están soldadas, y sólo e] atla 
halla libre; exi ten 14 dorsales, 20 lumbares y 
19 caudales. El omoplato es relativamente del- 
gado; el húmero corto y grueso, y soldado i 

los huesos del antebrazo, que son todavía más 
cortos. Los músculos s luios, de fibras grue- 
sas, y corridos por tendones muy nuini 
por encima existe una capa do grasa de varios 
centímetros de espesor; luego viene la piel, que 
es lisa, brillante y .le un color negro oscuro, 
unís claro cu ciertos sitios del vientre, de la cola 
y de la mandíbula inferior. 

La lengua, se adhiere por toda su cara infi i ioi 
a la base del maxilar. El esl ago está dividi- 
do mi cuatro bolsas; el intestino mido quince 
v s la longitud del cuerpo; la traqueai'tei'ia 

ei i dividida mi tres bronquios principales, 
La vejiga urinaria está gom raímente ocupada 

por un liquido i ¡to lo coloi de naranja, en 

el que dotan i \ eces pequi B p do ,08 

, ,83 de diá tro, pesando en iu conjunto 

de "i 10 I,, ¡logramos; son prol ibloi nte con 

creciónos i lógica: . análog i Llosc iloulosnri 

nai i" , de l i ros animales; estas conoi 

eonsiii u \ ,n el famoso ámbar gi i , objeto tan 
bu icado por el comei ció 

VA cachalote común c un col inopolita 

s, oncuei] t ra en todos 1" m ires del oí be, j aun 

que raía i oce ole i I Norl ó al Sui di I 

"o" di latitud, pu de bu] e, sin i mbaí pie 

i - ■ ■ 1 1 1 allí i i i alguna ve: Su patria 



verdadera son los maros situados entre el 40 de 
latitud Norte y el mismo grado de latitud Sur; 
des, le aquí, siguiendo ¡as corrientes cálidas, em- 
prende sus viajes hacia todos los mares del Sur 
y del Norte á donde se dirigen los balleneros 
para pescarle. También en las costas europeas se 
le observa con bastante frecuencia. Sin embargo, 
no puede negarse que con bastante frecuencia 
se le ve más allá del fui' do latitud Norteó Sur, 
y que tanto le agradan las zonas templadas y 
hasta frías como la ecuatorial; pero el número 
de individuos que buscan aquellas regiones no 
es tan crecido como el de los que nunca abando- 
nan los mares situados entre los trópicos. La 
frecuencia con que se halla el cachalote en los 
mares meridionales se explica por la facilidad 
con que puede pasar del Atlántico al Pacífico, 
dirigiéndose por el Cabo de Hornos, ó alguna vez 
por el de Buena Esperanza. Sin embargo, no se 
ha cogido nunca hasta ahora un potwal en las 
aguas de este último punto. 

Los cachalotes recorren los mares en manadas 
numerosas, lo mismo que los delfines; buscan los 
sitios mas profundos; les gusta mantenerse cerca 
de las costas escarpadas, y evitan cuidadosamen- 
te las playas de suave pendiente. Los balleneros 
dicen que cada manada va conducida por un 
vigoroso macho, el cual defiende á las hembras y 
á los pequeños contra los ataques de otros anima- 
les. Los machos viejos viven solitarios ó forman 
entre sí reducidas manadas; en ciertos momentos 
se reúnen varias en una sola, constituida enton- 
ces de centonares de individuos. Por sus movi- 
mientos se parece el cachalote másalos delfines 
que á las ballenas, y apenas le aventajan en li- 
gereza los mas rápidos cetáceos. 

Nadando tranquilamente recorre de 3 á 4 mi- 
llas inglesas por hora; cuando se apresura, corta 
las olas con tal ligereza, que el agua bulle á su 
alrededor, formando un oleaje que se extiende 
á lo lejos, rivalizando entonces con todos los 
tiuques. El tacto es al parecer el sentido más 
perfecto del cachalote, pues su piel está cubierta 
de papilas nerviosas muy delicadas y capaces de 
percibir las más ligeras impresiones; la vista es 
bastante buena; el oído, en cambio, sumamente 
defectuoso. En cuanto á su inteligencia, asemé- 
jase más el cachalote á los delfines queá las ba- 
llenas, aunque huye del hombre y parece temerle 
más que aquéllos, tan amigos de los marineros. 
No obstante, si es acometido, su timidez se con- 
vierte en furor y en una sed de lucha y de ven- 
ganza, sin igual entre los demás cetáceos. Los 
cachalotes se alimentan principalmente de cefa- 
lópodos de diversas especies, y, como es natural, 
se tragan también los peces que van á perderse 
en su vasta boca, si bien nunca los persiguen. 
Según los antiguos navegantes, los cachalotes 
acometen á los tiburones, locas y hasta ,i las 

ballenas; los observadores más lernosj veri 

dicos no dicen nada de esto. Según dios, por el 
contrario, comen a veces vegetales, ó, por lo 
loen,,., se han enconl rado en su estómago frutos 
de diversas especies arrastrados por los ríos al 
mar. 

i Iradas a la facultad de poder permanecer de 
bajo del agua n> ás tiempo que los dem 
,,,, lo cual le permite examinar las grutas y 
cavidades del mar inacce: ible p iva ol ros con- 
géneres, no le falla n u in'.i la su lición I c can l ciad 
de alimento. N o se sabe aun , su pre- 

sa; pero algunos prácticos pretenden que abreu 
su mandíbula inferior moi ¡ble de tal modo que 
forma un ángulo recto con la superior; pasando 

asi lenta rite poi el ogi ¡ - on sus dientes 

puntiagudos cuanto encuentra, y lo devora un 
iu uto después La pe n i del caoli dote es mu- 
cho iu i- peligrosa que la de la 

\ c. ll |, e líenle ,i SUS 'lo migOS ; pelo mpiel. por 

el contrario, no sólo se defiendo cuando se le 
acomete, sino que so tan a valorosaiiionl n i 

sus am,,- 3, convirtiendo en armas su p 

sa cola y su terrible dentadura I ' 
Borvaciones resulta que se defiendo 
vamento con los dientes; por o 

i , ni ioho adultos i la maudibul i ¡i 

oomplí tami nti dostro ida, siendo de suponoi 
que ' i i i lacii ncia do Iu 

cha con sus se i.inl, ,, con ol rOS eoloSOS I' I Si I 

ahora do i 01 nada corea do la 

nipi i tieie ,i,, las aguas, i y cii 

1 1 a 1 1 l ii on un i uto; tainbi 

de non arlo l'ii ilmenie con mu L i Facilidad. 
Si a ipodoi i de una p 
ln, ó al molí 

12 



90 



CAÍ 11 A 



arpón queda alguuas i - mentos 

como paralizado, daudo lugar al ballenero para 
arrojarle más lanzas á fin de rematarle; por lo 

: lucha á la no ¡iempre 

dva , sino [ue si i ¡i 

te furiosami 

Los beneficios qu. 
lote están equiparados con lo- reaqué- 

lia ofrece, y eso que las utilidades no son de 

tancia. De la grasa se saca un 
lente aceite; la espenna y el ámbar gris 
igualmente dos productos de gran valor. Los 
dientes del cachalote tienen también su uso en 
las artes; son duros, pes iles de puli- 

mentar y trabajar, y valdrían tanto como el 
marfil si tuviesen el magnífico matiz de 

¡das). 
- El cachalote negro tiene también la cabeza 
enorme, acaso tan larga corno la cuarta parte de 
todo el cuerpo del animal : pero los conductos por 
donde lanza el agua no se hallan situados en la 
extremidad del hocico, sino en el centro de la 

superior de la cabeza. Las pequen. 
tuberancias del lomo no aparecen tan marcadas 

cetáceo como en el cachalote macn 
lo; la aleta pectoral es de resillar tamaño 3 

to modo la forma triangular; la dorsal es 
más larg - sta; el número de dientes varía 

entre veintidós y cuarenta y cuatro, y son ma- 
yores y mas pesados los del centro de la mandí- 
bula que los del extremo y de la base. El ca- 
chalote negro es bastante mas pequeño que el 
anterior, pero difiere poco en cuanto á los demás 

res. El color de la piel es uniformemente 
negro, y por esto se ha designado al cetáceo con el 
nombre que 
todos los mares; 110 difi 

ote macrocéfalo, pero se halla principal- 
mente en el & <s encontrados en los ma- 
res de la Australia y del Cabo se cree actualmen- 
te sean especies distintas aunque muy afines. 

Se han encontrado en el plioceno resto 
les de cachalotes correspondientes al 

CACHAN! ARCA: Geog. Aldea de los dist. Chi- 

hnata ; rov. y dep. Arequipa, Perú; 

iré por una batalla libi 

i] gobierno, á las órde- 
I general Castilla, y las del general insu- 
rrecto Vi vaneo. 

CACHAMARiN: ni. CACHEMARÍN. 

CACHAMUIÑA: ir en la parroquia 

P iro, ayunt de Pe- 

niar, p. j. y prov. de ' >i 

ficios. lí Aldea en la parroquia de Santa María 

de Lámela, ayunt. o de Aguiar, p. j. 

y proi : 20 edifs. 

CACHAN: Geog. Pueblo de la mnnicip de 

!. dist. de Coalcomán, est. de Mi- 

- de un ríodel mis- 

cachaña ebloeneldisl Cotahua- 

ri. pn i arequipa, Perú; 2 15 ha- 

bitan 

cachano, NA: m. y f. Nombre propio de 
da el vulgo á las que se llam 

- ¡: rcf. 
con qu 1 punto ilusorio o 

mas común- 

CACHAO: I 

cachapa: I. Panecil 

dulce. 
cachapampa: tributa- 

omhrc, qu 

CACH APOAL ó CACHAPUAt 

ndina, nii '.■ 



1I.\ 

U 1 lin 1 '1 

punto, 

turna en seguida la ion del N. O. j 

dea m.' nte de 

.- de nuevo hacia el S. 
i. mío asi una gran clin 1 luego 

á tomar la dirección del N. O q 
ta su unión con el Tingniririca. Sirve de límite 
á las provs. de Santiago y Colehagua R 1 « 
muele. por la izquierda los 1 

: is, los Cipreses, los dos Claros \ Tagua- 
Tagua, y por la derecha el Cunde y el 1 

su nacimiento basta su reunión con el 
Tingniririca recorre el Caehapual una distancia 
1 kins. Dep. 'le la prov. de O'Higgins, 
Chile; ocupa unasuperficie de 2 000 km .-: tiene 
•21 700 habits. y consta deocho subd 
Lo riega el río Cachapoal, y su cap. es la villa de 
Peumo. 

CACHAPUAL: GcviJ. V. CACHAPOAL. 

CACHAPUCHA: tig. y l'ani. Gatuperio, revolti- 
llo, bodrio. 

Por señas, que todavía me acuerdo de al- 
gunas de sus composiciones poéticas;y 1 
acordarse, el tal Zapatilla, de que en t 
presente él, repetí el año de 1841 algunos ver- 
romance de Jacinto Polo, de que él 
ha sabido después aprovecharse bellacamente 
para cierta CACHAPUCHA. 

Bartolomé José Gallardo. 

cachar: a. Hacer cachos ó pedazos una cosa, 

- Cachar: Partir con la sierra ó el hacha un 

madero en dos mitades paralelamente á su tabla. 

lchar ó Hachar: Geog. Dist. del Asám, 
N. O. del Indostáu; sit. en el ángulo S. E. déla 
prov., en los confines del Maniptvr y de la Bir- 
mania. Lo rodean por el N. los montes Barail, 
por el E. los del Manipur y por el S. las mon- 
taña- del país de los Luxai. y constituye el va- 

lerior del Barak, gran atl. del Bramapu- 
tra; 12 950 kins*. y anos 300000 habits., com- 
prendiendo la región del Asalu ó Cachar sep- 
tentrional, que es la parte montanos 
correspondiente álos montes Barail. País fértil, 
con espesos bosques en las laderas de las mon- 
: boles frutales y te en las co- 
linas y en los valles. La cap. es Silchar. Los 
habits. de los valle- son casi todos de raza bir- 
niana: los de la región montañosa son los ca- 
lían-, que han dado nombre al país. El 1 lachar 
formó durante mucho tiempo uno de los más 
importantes reinos del Asám. Conquistado en 
1 -i - por los birmaiios, Inglaterra, en 1826, tomó 
la defensa del raya destronado y lo restableció 
11 ' 1 trono expulsando a aquéllos. Mu 
raya los ingleses se anexionaron el país, que 

! 353 forma parte de la presidencia de 
I 'al. 'Uta. V. Ka. 11. 

Cacharis .. kachariS: Elnog. Pueblo de 

la región N. E. del Indostán confinante con la 

Indo-China, establecido en el Alto Asan., en el 

ng, en el Bntáu y en el Cachar, al que 

- : de -olor amarillo, con 

otros iii 1 propios de la raza mongola. Se 

porque 

[optado 1 i- costumbres de los indios. Se 

dividen en Hagáis i murieres, • Pircatias .. 

iil a su gran dios Hato, y lo 
ntan con la planta seng ó euforbio, cul- 

CACHARREQUILLE: Geog. ] 1 en la pa- 
rroquia .1" San .luán di 1 -. ayunt.de 

. . Pneb o ■ I 1 1 "■ ■ 
lifs. 

CACHARRERÍA: f. Tienda de loza ordinaria. 

... enfrente de la casa, en la otra acera, ha- 
bía una CACHARR1 1 

1 IRALLERO. 

CACHARRERO, RA: m. y f. Persona que ven- 

■■ 

... la 1 ie la ca- 

lle, narrio como 

!. II 1 l'!:... 

cacharro I; m. Vasija 

1 iniciales 



HE 

. 111 mu:..: Pedazo graml 1 tosca 

n q 1 

|08 CACE 

escí rotos 1 

suelo 

I.I.E. 

-CACHARRO: fain. I'" dquú r 

vasijaó quiera. 

... le claro en claro ti 

jando y afo 
llama crisoles y rodeado de llamas, etc. 

Larra. 

-Cacharro: fam. Por exl ilquier 

objeto antiguo de loza, sea basta ó fina. U. m. 
en pl. 

... no se acui ¡ 1 de libros, ni mone- 

das, ni de . .. 11 i.i: -. etc. 

[.LASOS. 

CACHAS: Geog. Estancia en el dist. y prov. 
Huari, di p \n acli -. Pi 

cachava: f. Juego de niños que consistí 1 n 
hacer entrar con un palo una pelota en ciertos 
hoyuelos abiertos en la tierra á distancia unos 
de otros. 

cachaza (del turco cachucha, d. de cach, 
tai i : f. fam. Lentitud y sosiego en el modo 
de obrar; flema, frialdad de ánimo. 

Tómelo usted con cachaza, déjese de hacer 
poesías, que son la piedra de choque donde 
tropiezan nuestros aprendices de literatos, etc. 
JOVELLANOS. 

-¿Sabe ella que usted la quiere? 

- Yo no le he dicho palabra; 
Y ahora me alegro mucho. 

— ¡Pues alabo la CACHAZA! 

Bretón he los Herí 

— Cachaza: Aguardiente de azúcar. 

-Cachaza: Primera j 1 espuma que 

arroja el zumo de 1 . caña cuando empieza á co- 
cerse para hacer azi 11 

-.Cachaza, y mala intención! loe. fam. 
con que se exhorta á ten socios arduos 

gran serenidad y á .-star en constante acecho. 

CACHAZPARI: 111. Per. Convite nocturno que 
por despedida se ofrece al que va á emprender 
un viaje. 

CACHAZUDO. DA: a.lj. Que tiene mu. ha ca- 
chaza. Api. á pers., ú. t. c. s. 

1 HAZcno médico, vecino 

Del cuarto principal, materialista, 
Sin turbarse subió, etc. 

ESPRONCEDA. 

CACHE: Geog. Aldea en el dist. y prov. l'ru- 
11, 1, dep. Cuzco, Perú; 300 hal.its. || Lugar 
inmediato á San Pedro de Cacha, Perú, donde 
existen ruinas de un edificio de grandes dimen- 
siones, con nuevi puertas; dícesc que era un tem- 
plo dedicado a Viracocha. 

■ ' lado del territorio de 

Utah, Estados Unidos; sit. en la parte X.. en 
los confines del Idaho y en la vertiente occiden- 
tal de los montes Wasatch. Le da nombre un 
valle cuyos arroyos desaguan en el río Bear, atl. 
I oS da lo: 5760 kins.- y 13000 ha- 
l.its. 1... cap es L m 

CACHEIRAS: '-' f V S\\ SlMÓN HE C.\- 

cllt'.ll: \-. 

CACHEIRO: Geog. Lugar en la parroquia de 
San Esteban de I inicouba, ayunt. de Puente 
Sampayo, p. j. d. Pu 1 i-l aldelas, prov. de 
edifs. 

CACHEMARÍN: 111. 1,'Cl . 11 1 M Allí s. 
CACHEMIRA, KACHIMIR, KAXMIR: <?< 

del \ 0. del [ndostán, pi ovincia del reino de 

di 1819 a 1846, J hoy tribu- 

■ : lo limitan el Tibel al Y v 

1 del Punyaba] S. y O. 

Es un lier -o y fértil valí.- de las montañas 

del llimalava. poblado por algo más do millón 

i ... ,'. llama \node Oa- 

1 comprende, además del va lie de este 

Cacl ira propio, la prov. de Yam- 

uní, que 1 parte del Pjnyau;losi alies .le Kich- 

var, I". minan y Zansk 1 1 tíiinalaya; el 

Guilguit, el Balti " pequeño Rhi 1 el 



OACHE 

Ladafe ó Tibí i medio, y las mesetas del Lingzi- 
fcang y del Kuenlún. Asi considerado, el Caí lle- 
nura confina al N. con ol Yarkand, del i[iK' lo 
soparan los montes Lvarakoram y Euenlún, al E. 
con i'l Tibet chino, al S. con el Pnuyab inglés y 
al O. con ol Dardistán. El Maharayá ó rey reside 
en Yaiinnu, cunada la dinastía reinante. La ex- 
tensión del territorio es de 178 000 k. 2 , de los que 
sólo unos 5 00o componen el valle propia- 
mente dicho. La altitud media do éste es de 
1 830 ras. Según las tradiciones, el valle fué. en 
remotos tiempos un gran lago; quedóse en seco 
a consecuencia de un terremoto, y las aguas 
salieron por el paso ó desfiladero de Baramula 
que hoy Mirra el río Yelam. Los estudios geoló- 
gicos modernos confirman esta tradición. Las 
montañas que rodean el valle presentan altitu- 
des muy varias: la parte N.E. es la más eleva- 
da; su punto culminante, el Nanga Parbat ó 
Diyamir, tiene 8105 ms. Los principales pasos 
ó depresiones que abren camino entre ( 'achemira 
v las comarcas vecinas son, además del Baramu- 
la, el l'ir Panyal, el Banihal, el Dras y el Dara- 
var; casi todos quedan cerrados por la nieve 
durante el invierno. El río Yelam atraviesa el 
valle en toda su longitud de S. E á N.O. Hay 
varios lagos: los mayores son el Ualar. el Manas 
Bal y el Dal. El clima y la vegetación son aná- 
logos á ¡os de las zonas templadas, algo trias. El 
invierno dura tres meses, durante los que cae 
bastante nieve. Prosperan la vid y los cereales. 
El arroz sólo da una cosecha, y no dos, como en 
otras partes del Indostán. 

Todos los viajeros que hau visto este valle, con- 
vienen en que es uno de los más hermosos pai- 
sajes de la tierra; Happy Valley, el valle feliz, 
le llaman los ingleses; la obra maestra de la 
Creación, los poetas indios y persas. Entre mon- 
tañas cubiertas de nieve en las cumbres, entre 
rocas de variadísimo color y diversas formas, se 
extienden llanuras cubiertas de árboles y flores, 
surcadas por innumerables torrentes que caen 
primero despeñados y discurren luego mansa- 
mente para ir á morir en el Yelam ó en los tran- 
quilos y azules lagos. La fauna es pobre; el ani- 
mal salvaje más común es el oso pardo ó negro; 
hay lobos, chacales, zorros y una especie de leo- 
pardo, ciervos, gacelas y cabras. Los caballos 
son pequeños, pero muy fuertes, á propósito 
para caminar con pesada carga por los escabro- 
sos senderos de la montaña. 

Así por sus rasgos físicos como por su idioma 
y costumbres, los habitantes de Cachemira cons- 
tituyen raza muy distinta de los pueblos que los 
rodean. Su tipo es el de la raza aria, casi puro; 
color moreno claro, nariz algo aguileña, ojos 
rasgados negros y aun azules en algunos indivi- 
duos, labios delgados y barba abundante y se- 
dosa. Las mujeres tienen faina por su belleza y 
por su elegancia de formas. El idioma corres- 
ponde al guipo indo, pero difiere mucho del 
indostani, penyabi y dogri. 

La industria más importante es laque ha he- 
cho popular el nombre de Cachemira en toda 
Europa: los chales. La lana ó pelo con que los 
fabrican es de dos clases: la llamada paxmina, 
procedente de la cabra doméstica, y la acali las, 
pelo sedoso de cabra y carnero salvajes, toro 
yak y aun el perro de las altas mesetas del Ti- 
bet. Una vez limpio el pelo, pi 'den á hilarlo 

y teñirlo; después cada obrero teje cierto número 
de tiras, que, según el dibujo, se unen y com- 
liinan para formar el ebal. La fabricación de un 
chai exige, por término medio, cuatro meses de 
trabajo, También tiene importancia otra indus- 
tria: la. fabricación del Atar ó agua de rosa, que 

bl Lene de los hermosos rosales cultivados en 

gran escala en todo el vallo; 500 ó 600 libras de 
fiojas -I»' ro i sólo dan una. onza de atar. 

La principal ciudad del valle y cap. del mis- 
mo e i I 'achemira á Sirinagar, esto es, ciudad de 
la felicidad, sit. á orillas del río Yelam, cerca y 
a.l 8. E. del lago ü ilai ; tiene 140 000 hábil j 
hermoso aspeí to. porque los tejados de la¡ ca 
están cubiertos do tierra y flores. En segundo 
lugar merecen citai •■ las ciudades de Islamabad, 
Xanabad, Pampur, Sopur, Biybahar, Xapeyan, 
Baramula y 'I' irar 

I, o, liabits. del < ¡achemira profesai la 

religión musulmana, siita ó sunita, yotrosla 
religión bramánica ó lu de los sijs. 

II r! M , . | i ¡ida ' i la lu ioi ii de 

i li lie i anti de la oonqui ita musulmana. 

Créi e que en el siglo 1 1 1 a. tic -I C, foi parte 

ele los E i del emperado; Vxokc \ princi- 



CACHI 

pios del siglo XIV d. de J.C. lo conquistó Xanch 
L'.lin, que introdujo el islamismo. De 1584 a 
17."' I peí toneció al Imperio del Gran Mogol, y 
pasó luego a poder de los afghanes que lo con- 
servaron hasta 1819. En esta é] alo c pos- 
taron los Sijs, y desmembrado el Imperio de és- 
tos por los ingleses en 1845 y 1849, el Cache 
mira fué cedido al Maharayá de Yammú, Gulab 
Sing, romo tributario de Inglaterra. Los prime- 
ro; i i yeros que visitaron el país y dieron de id 
noticia fueron Bernicrenl664yForsteren 1783. 

cachen: Geog. Dist. de la prov. de Chota, 
dep. Cajamarca, Perú, -i 300 habits. Pueblo cap. 
de dicho dist. sit. en la cumbre 'I 1 ' una lomada 
que divide las aguas que bajan al río de la Le- 
che y las que afluyen al Lambayeque ; 250 
habits. 

CACHEO: Geog. Establecimiento portugués de 
la Senegambia, África occidental, sit. en la orilla 
izq. del estuario del río Cacheo ó Santo Domin- 
go; 15 000 habits. 

CACHERA (del ár. qu.ixr, vestido): f. Ropa 
de ¡nía muy tosca y de pelo largo, como las 
mantas. 

Era el mes de las moquitas, 
Cuando saben bien las mantas, 
Y cuando el Sol a los pobres 
Sirve de CACHERA y ascuas. 

ll EV1 DO 

CACHETAS í del fr. gdchette): f. pl. Entre ce- 
rrajeros, puntas ó dientes que tienen los pesti- 
llos en las cerrajas de la llave maestra, los cua- 
les hr encajan en unos huecos correspondientes, 
para que no pueda correrse con facilidad el pes- 
tillo, y quede más segura la cerradura. 

Y siendo la cerradura de CACHETAS, y li- 
madas las llaves y escudo, cuarenta y dos 
reales. 

Pragmática de tasas de 1680. 

CACHETE (de cacho): m. Carrillo ó mejilla, es- 
pecialmente cuando sobresale mucho. 

...y así del que está grueso se dice que tiene 
buenos cachetes. 

Diccionario de I" Academia de 1729. 

-CACHETE: liar. Nombro que suele darse á 
la amura del buque ó á cada redondo que forma 
exd 'ionnrnte el costado á babor y estribor des- 
líe la mesa de guarnición del trinquete hai ta la 
roda. 

CACHETE id-' cascar, golpear): m. fam. Golpe 
que se da con el puño, principalmente en la ra- 
ra de alguno. 

Quiso matarla, levantó la mano, 
Tiró un cachete, pero fuese salva, etc. 

Samaniego. 

¡Será el público... que se da de CACHETES para 
coger billetes para oir una cantatriz pinture- 
ra, o el que los revende? 

Larra. 

Dai; el cachete: fr. Dar la puntilla. 

CACHETERO (de cachete): m. Especie de pu- 
ñal corto y agudo que antiguamente usaban los 
malhechores. 

Cachetero: Puñal de forma semejante al 
anteriormente, descrito con que se remata á las 
reses. 

-Cachetero: Torero que remata al toro con 
dicho instrumento. 

-Cache Sg, y fam. Peí ¡ona que can a 

á otra, ó ¡i alguna cosa, el úll imo y maj or daño 
que podía sobrevenirle. 
cachetina; f. lam. Riña i cachete . 

,,. acudiendo librotes, asaltando librerías, 
ayuntáudose en junta, ordinal ¡as y extr lordi 

naria:, ni conciliábulos, secretas fábula' 

oi . públicas conclusión! ai i utos, 

réplicas, disputa j ca i < B is y ca- 
morras. 

Varga Pokoe. 

cachetudo, da: adj. Que tiene grandes ca- 
le tes, caí rillo ó mejilla ; carrilludo, i li 

tirio 

CACHI: Geog. Cerro nevad la paite sep- 
tentrional de i i prov. de Salta, Republi i \ 

gontina; 62 tro di dtitud Dep de la 

prov, de Salta , República A igi ni lúa . 8 500 lia 



CACHI 



i'! 



bil Población cap. de dicho dep. . sit. á 

m. de altitud, á orillas de un río que es el brazo 

principal del Salado, y se suele llamar i 

' 'achi, i n uno de los altos falle de los A ndes 

desde el que se penei ra en Bolivia, boy l 

ni dirección do las mesetas de Atacama. Tiene 

unos 600 habits. y la rodean lineas productivas 

y arbólelas, 

-Cachi: Geog. Río en la prov. Carabaya, 
dep, Puno, Perú; en mis orillas, cerca de Marca- 
pata, hay un manantial de aguas termales. || Pue- 
blo en el dist. Huancavas, prov. Andahuaylas, 
dep, Apurimac, Perú. Otro en el dist. San- 
tiago, prov. Huamanga, dep. Ayacucho. Pi i i, 

con 800 habits Haciend '. dist. Acoria, 

prov. y dep. Huancavelica, Perú; 170 habits. 

-Cachi: Geog. Cerro de 6 000 m. de alt. en 
los Andes Chilenos, límite de Chile y Repúbli- 
ca Argentina; esta sit. en los 24°54'lat. S. y 
cerca esta el pueblo del mismo nombre, perte- 
neciente á la República Argentina. 

CACHIBOYAS: Geog. RÍO tributario del Uca- 
yali, Perú, en el que desagua no lejos de Sara- 
yacu. En sus orillas habitan indígenas salvajes, 
y para llegar á su ranchei ¡ qn< tiene el misino 
nombre del río, hay que pasar por un rano ó ca- 
nal muy estrecho. 

CACHICA: Geog. Aldea en el dist. y prov. 
Urubamba, dep. Cuzco, Perú; 160 i. ibits. 

CACHICACHI: Geog. Ramal de la cordillera 
peruana, entre Jauja y Taima. Cerro inmediato 
al pueblo de Carb.ua pampa, en el dist. Quinti, 
prov. Huarochiri, dep. Lima, Perú; tiene dos 
minas de plata, i; Hacienda en el dist. y prov. 
de Jauja, dep. Junín, Perú; 50 habits. 

CACHICADÁN: Geog. Aldea en el dist. San- 
tiago de Cherco, prov. Huamachuco, dep. Liber- 
tad, Perú. En las inmediaciones hay un manan- 
tial de aguas termales ferruginosas muy concu- 
rridas. 

CACHICAMO: Geog. Clan ciénaga del territo- 
rio nacional de Casanare, Colombia. Tiene de 
largo mas de 50 kins. , y de 5 á 15 de ancho, y 
en la estación de las lluvias toma el aspecto de 
un pequeño mar. 

cachicán (del vasc. echeco-jaun, jefe de la 

casa): m. Mayoral de la labranza. 

-Cachicán: lig. y fam. Hombre astuto, 
diestro. U. t. c. adj. 

Cachicara: Geog. Aldea, en el dist. Cutervo, 
prov. Chota, dep. Cajamarca, Pi rú; 1 130 habi- 
tantes con los de Culial y Cuquid. 

CACHI-CÓ Ó COCHICÓ: Geog. Arroyo y lagu- 
nitaen laGobet nación del Neuqucn, Rep. Argen- 
tina, al N. E. deRanquelcó. En sus inmediacio- 
nes hay salinas y canteras de piedra caliza. 

-Cachi-có-mahuida: Geog. Cerro en la go- 
bernación de la Pampa, Rep. Argentina, inme- 
diato al Chedi-Lenon y á La laguna Amare;.!, 
al N. de Sierra Mañuela. En araucano cachi 
significa sal , ci, agua, y mahuida, cerro. 

CACHICUERNO, NA: adj. que se aplica al cu- 
chillo, navaja, etc. , que tiendas cachas ó mango 
de cuerno 

iíáti lite con agutj 

No con lanzas ni con o u 

' I O o' . 

V' ci.iu puñales llorados. 

'Romana ro. 

CACHICHE: 'ó / Pequeño \ lile -ai I i pnn 

.1 [ca, Perú, \ aldea en el dist., proi . ¡ dep 
de lea. Perú; 250 hábil i. 

cachidiablo: ni. El sujeto que se vi i ¡ 
botai a. Imitando la figura con que se sude pin- 
tar al diablo. 

Ya me o irecia pical me 
que salían i >oi debajo déla cama la man:. 

y c o li 1 1 o > 

M vnoi Al i 

Él fué en tien <• • que los Reyi 

i 

V para Pascua t' uúui 

lado. 



cachifollar do golpear, 3 

a i mi I >oj I'' luí el- ■■ luimill ido, o 

bui lad I ¡una proten iíóii 6 omp So, 



92 



CACHI 



CACH1GORDETE, TA: ajj. fallí, d. «le CACHI- 
GOHDO. 

CACHIGORDO, DA: adj. fam. Dícese de la 
persona que es pequeña y gruesa; regordete. 

CACHIL: Geog. Caserío de la jurisdicción de 
Salaniá, dep. de Baja Verapaz, Guatemala; 70 
habits. Caña de azúcar. 

CACHILLADA (del lat. calillas, cachorrillo): 
I'. Lechigada, parto de animal que da á luz mu- 
chos hijuelos. 

CACHIMAYO: Gcog. Riode Rolivia, afl. de] 
Pilcoinayo, en I i , rov. de Cercado yYampai-áez, 
del dep. de Chuquisaca. 

-Cai-iiimayo: Gcog. Estancia en el dist., 
prov. y dep. Huancaveliea, Perú; 70 habits. 
Aldea en el dist. y prov. de Anta, dep. i izco, 
Perú; 340 habits. 

-Caohimayo Grande y Pequeño: 

Dos lavaderos de oro en el dist. y prov. Sandia, 
dep. Puno, Perú. 

CACHIMBA: f. Ámér. PlI'A. jtellsilio de USO 
común para fumar tabaco de hoja, etc. 

CACHiN o CCACHÍN: Gcog. Pueblo en el dist, 
Lares, prov. Calca, dep. Cuzco, Peni; '270 ha- 
bitantes. 

CACHIPACCHA: Geog. Hacienda en el dist. 
Quilina, prov. Huamanga, dep. Ayacucho, Perú, 
cerca de Ayacucho; 75 habits. 

CACHIPAMPA: Geog. Chacra en el dist. y prov. 
LTmbamba, dep. Cuzco, Peni ¡lugar célebre por- 
lli se dio la famosa batalla de las Salinas 
las tropas de Almagro y las de Pizarra. 

CACHIPO: Geog- Pueblo en el di iragua 
I rmúdez, en territorio de lo que fué 
Barcelona, Venezuela; sit. cerca 
la derecha del rio Cachipo, afl. del Güere, al S. 
i fjua. 
CACHIPOLACHE (De): ni. adv. fam. prov. 
con que se pondera lo considerable, no- 
table, etc., de aquello deque tá 
tratando. 

CACHIPOLLA: f. Insecto de unas ocho lineas 
de largo, de color ceniciento, con manchas oscu- 
ra- en las alas y tres cerdit.es en la [cute poste- 
rior del eu i po. II tbita en las orillas del agua, 
. ce un día. 

cachiporra (de cascar, golpear, y porra): 
f. Palo que tiene en uno de sus extremos una 
cabeza abultada. 

mas CACHIPORRAS de una vara de largo, 
y de ellas cuelgan dos 6 tres bolas muy pe- 

Ov w ii".. 

CACHIPORRAZO: ni. Golpe dad i utiaca- 

chiporra ú otro m o p trecido, 

CACHIR: Geog. Aldea en el dist. Chavín, pro- 
vinei i Buai p. Aucaohs, Perú; 60 habits. 

cAchira ■ i cabecera del dist. del 

misino Ocaña, est, de Sanl m- 

. ,i i de un 

, ..... , ii ..-i liabil . 

CACHIRI: ' i déla cordillera 

ta] i ■ , den. ou el límite 

de la prov. de Soto i oh ¡ d ' • dep. do 

| . : 

i I i "i ni La- 
cachirulo: m ' vidrio, barro ú 

VIII. 

Cachi i I I pafloó d 

: don 



CACHO 

CACHIRULO: m. Mar. Embarcación muy pe- 
queña de tres palos con vela» al tercio. 

CACHITOS: Geog. Rio de Chile; nace en las 
montañas de Peñanegra, únese con el Turbio, y 
di spués con el Porquero, uno de los rúes que se 
juntan para formar el Copiapó. 

CACHIVACHE d.- cacho, Cascado, y atsn): m. 
despect. Vasija, utensilio, trebejo. Ú. ni. eu pl. 

Estos trastos heredé de mi madre, sin que- 
dar cachivache que no me traspalase. 
La Picara Justina. 

El padre se dio una linda tragantona con e 
déte: encajóle todos cuantos cachivaches te- 
nia eu casa. 

QllEVEDO. 

-Cachivache: despect. Cualquiera vasija, 
utensilio ó trebejo que se arrincona, ó de que 
no se hace aprecio, por lo poco que vale. U. ni. 
en pl. 

...son muchos los cachivaches que hay en 
el cuarto de depósito, y es preciso un recono- 
cimiento menudo. 

JOVELLANOS. 

-Cachivache: fig. y fam. Persona ridicula, 
embustera, inútil, y acreedora al mayor des- 
precio. 

CACHIVOS: ni. pl. Elnog. Tribu de indígenas 
salvajes del Perú que habitan las orillas del Pa- 
chiteac y del Ucayali. Son altos, robustos y 
bien formados, pero de aspecto feroz Su idioma 
es muy gutural. Van completamente desnudos 
y se echan los cabellos por la cara. Se les consi- 
dera como antropófagos, sin duda perqué comen 
á sus padres ó parientes cuando éstos han muer- 
to, en la creencia de que así continúan viviendo 
entro ellos. Para los padres es un dolor morir 
sin hijos ó parientes cercanos que los coman y 
los liberten así de ser devorados por gusanos. 

CACHI YACO: Geog. Río del Perú, tributario 
del Pariuapunas; es navegable y su puerto es 
el pueblo de Balsapuerto, cerca do la confluen- 
cia. || Río al!, del Mayo ó Moyobaniba, por la 
izq., cerca de la ciudad de este nombre, Perú. 
Cachiyaco, en quechua, significa agua salada, 
Ccachi yacu. 

CACHIYUYAL: Geog. Salitreras en la parte N. 
de la prov. de Atacama, Chile. 

CACHIZO: adj. V. Macuco cachizo. Usase 
también c. s. 

Cada madero cachizo, que llaman maderos 
de á seis, á diez y seis reales. 

Pragmática de tugas de 1680. 

CACHO, CHA (del lat. qiUtSSUS, quebrado, ro- 

idj. Cacho. 
-Cacho: m. Pedazo pequeño de alguna cosa, 
y más especialmente el del pan y el de algunas 
ii utas, como el limón y la calabaza. 

... un CACHO de pan y una manzana era toda 
su cena. etc. 

Kern ín Caballero. 

-Caí ii<>: .lingo de naipes. Se juega con me- 
1, , baraja de de lo do ¡es hasta los seises, ó des- 
de lo ■ i es hasta los reyes, graduado por este 
: ii el valer do cada carta, j aumentándose 
,1 punto ■■'. ." io ligan los pales, siendo el ma- 
yor el del seis y ci i de cada mee Repártcnse 

1 , , ,ii i i . una á una hasta tres, y ei las se 

p i I i id o ; cuando Megan á ligai e la tres 

de un palo, le i-e i I i \ ll.MH indo e i \ 

, ni, m \-, oh i uan l" la e ilinación la forman 

ii. 

Caí ice Pez muy común en el Tajo, el libro 

. .mi de ei be pulgadas 

di n ■ ompri lo, de color o ¡curo, ) que 

tiene la cola mellada y dei olor blanquizcoc 

las dein.i . del ' 

CACHO:-m. I " ' ' '"' ' ' ' I ' 

i oho ó C ii ko '.'. o Uden en el dist. 
i i, prov, Chunt ivilca lep. Cuzi o, Perú; 
¡40 ha 

i •-,, |.,, lineo: Gcog Hacienda en el mismo 
dist. , proi v dep qui la intei ¡or; 10 habits. 

i • Iban di G r. H tcii ndo en el dist. 

• ! . |.i.e. l'i tcaja, dep Hi avolica, 

32 h ibil 
cachoeiha: Gcog Comarca do la prov.de 



C A( 1 1 ' ' 

Río Grande do Sul, Brasil; comprende lo tér 
minos de Cachoeira y Sao Sepe, Villa cap. del 
término y comarca de su nombre, sit. en la orí 

lia izq. del río Jaciihy, hasta donde se navega á 
vapor el río; estación cu el i. c. de Porto Ale- 
gre á Uruguay ana, y gran depósito coi al 

entre Porto Alegre y las colonias ulemanae del 
centro de la prov. ; 500 habits. Le dan nombro 
las cachoeiras ó caídas que forma allí el río. 

Cachoeira ó Caxoeira: Geog. C. de la 
prov. de Bahía, Brasil, sit. al N. Ii. de la e. de 
Bahía, á orilla del río Cachoeira, afl. del Para- 
guasú; 20 000 habits. La marea remonta el río 
hasta poca distancia aguas arriba de la ciudad. 
Entre las producciones de la localidad tiene fa- 
ma el tabaco que, lo mismo que el algodón, el 
café y las frutas, se exportan en grandes canti- 
dades para Bahía. Es punto de partida del f. c. 
que va hacia Chapada-Diamantiua y de un ra- 
mal á Feira de Santa Anua. 

- Cachoeira-de-Ilheos: Gcog. Colonia de la 
prov. de Bahía, Brasil; sit. cerca de la villa de 
líbeos; 500 habits.; algodón, café, arroz, azúcar 
y aguardiente. 

CACHOLA: f. Mar. Cada una de las dos cur- 
vas con que se forma el cuello de un palo, y en 
cuyas pernadas superiores sientan los baos que 
sostienen las cofas. 

-Cachola: Mar. Cada uno de los pedazos 
gruesos de tablón colocados á uno y otro lado de 
la cabeza del bauprés. 

CACHOMANI: Gcog. Lugar en la parroquia de 
Santa Marina de Fuentefría, ayunt. de Amoei- 
ro, p. j. y prov. de Orense; 32 edil's. 

cachón (de cascar, romper); m. Cada una 
de las olas del mar que rompen cu la playa y 
hacen espuma. U. m. en pl. 

- Cachón: Chorro ó caída de agua. 

cachondearse: r. lig. y fam. Regodearse, 
estar de chacota, burlarse con cierta calma, so- 
llama ó sorna. 

CACHONDEO: 111. CACHONDEZ. 

-Cachondeo: fig. y fam. Acción ó efecto de 
cachondearse. 

CACHONDEZ: f. Apetito venéreo. 

CACHONDIEZ: f. ant. CACHONDEZ. 

CACHONDO, DA (del lat. catüllens, que está 
en celo): adj. Dominado de apetito venéreo. 
Aplicase más especialmente á la perra salida, y, 
por extensión, á las personas, y, entre éstas, á 
la mujer por todo extremo libidinosa. 

CACHOPATAS: Elnog. Indígenas que habita- 
ron la comarca de dimana, en Venezuela ; dieron 
mucho que hacer á los españoles ; quemaron un 
monasterio de frailes y mataron al capitán Die- 
go Hernández. 

cachopín: m. Cachupín. 

CACHOPO: ni. prov. Ast. Tronco s 00 de árbol. 

CACHORA ó CCACHORA: Geog. Pueblo en el 

dist. Curahuasi, prov. Abancay, dep. Apurimac, 

Peni; 160 habits. 

cachorreña: f. fam. prov. And. Cachaza, 

fiema, pachorra. 

CACHORREÑAS: f. pl. fam. En algunas pro- 
vincias, las sopas de ajo, 

CACHORRILLA: Gcug. Lugar con ayunt, , p ; j. 
y dióc. de Coria, prov. de Cácorcs; 885 habits, 
Sii, cerca v al S. del río Alagón, sobre una pe- 
queña oolina. El terreno participa de monte y 
llano, y produce cereales y algo de vino. 
CACHORRILLO, LLA: m. d. de CACHORRO. 

La braveza del león ¡ufn n mansedumbre 

i u , i, HORHIl LOS que impí 1 1 un. miente le 
desjugueii las tetas, 

Fe. Luis de León, 

-Cachorrillo: m, fig. y fam. Pistola pe- 

quena que se lleva fácil y coi límenle en la 

faltriquera. 

CACHORRO, rra (del lat, C&W.US, d. de a- 
.,, ... can, perro): ni. y f. I'erro de COI la edad. 
U. t. c. adj. 

Mas, [por qué me maravillo 
Y , ,in el tiempo me tomo! 
Los bueyes fueron beci rroa, 

\ I. n mastines, cac ¡io's. 

i ! c v 



CACHU 

-Cachorro: Por ext., hijo poqueno de i n i 
lesquiera otros mamíferos, como león, tigre, 
lobo, oso, etc. U. t. c. adj. 

Pusiste, Señor, tinieblas, y hízose la noche, 

en la cual salen las bestias de las ntañas y 

los cachorros de los leones bramando. 
Frt. Luis de Granada. 

Entra rompiendo tilas (una mona) 
Con su cachorro ufana, etc. 

Samaniego. 

- CACHORRO: fig. y joc. Niño recién nacido. 
Díci e más comúnmente del que está rollizo, y 
so usa con mas frecuencia en las locuciones Es- 
tar hecho, ó Parecer, un cachorro. 

-Cachorro: m. Cachorrillo. 
CACHOS: Geog. Puerto sit. en la orilla dere- 
cho del río Zulia, prov. de Cuenta, dep. do San- 
tander, Colombia. 

CACHÚ: m. Cato. 

CACHUACHO: Gcog. Aldea en el dist. Cara- 
velí, |irov. dimana, dep. Arequipa, Perú; 136 
habitantes. 

CACHUCHA: f. Baile popular de Andalucía, 
de movimiento gracioso y pausado en compás 
binario, que se ejecuta al son de las castañue- 
las, lis originario de Cádiz, datando su origen 
desde principios del siglo actual. 

-Cachucha: Especie de gorra de forma abar- 
quillada, más alta por la parte delantera, y que 
termina por la de atrás en un lazo de cintas. 

-Cachucha: Amér. Bote ó lanchilla. 

CACHUCHERO: El que hace cachuchas. 

-Cachuchero: Germ. Ladrón quehurta oro. 

CACHUCHO (del Iat. capsula, cajetilla : ni. 
Medida de aceite, que corresponde á la sexta 
parte de una libra. 

-Cachucho: En la aljaba, nicho ó hueco 
donde se metía cada (lecha. 

- Cachucho: Alfiletero. 
-Cachucho: ant. Cartucho. 
-Cachucho: Germ. Oro. 

CACHUCHO (del Iat. catülus): m. prov. And. 
Cachorro, peno de corta edad. Por aféresis. suele 
decirse más comúnmente chucho. 

CACHUELA (de cazuela): f. Guisado é. frito 
que se hace del hígado, corazón y ríñones de los 

colicjos. 

-Cachuela: Molleja, tratándose de las 
aves. 

-Cachuela: Geog. Nombre que se da en Bo- 
liviaálas caídas, rompientes y remolinos de los 
ríos Mauíoré y Madera que obstruyen la corrien- 
te, dificultando la navegación. La primera se 
halla sit. en los 10°50' Iat. S., y se llama Gua- 
jaramerín (es caída y rompiente), y siguen las 
denominadas Bananeira (caída), Pan Grande y 
I .¡'.i rompientes) y Madeirá caída). Estase 
halla en el principio del río Madera. Desde este 
punió sigue una serie do once cachuelas neis 
hasta la última, que es la de San Antonio, en 
los v 20' Iat. S., pertenecientes al territorio 
bi asilcño. 

CACHUELO: ni. Pez puequeño do río, algo pa- 
recido á la boga. 

CACHULERA : f. prov. Mure, Cueva éi sitio 
donde' algunos so esconden. 

CACHUMBO: ni. G Mili MU". 

CACHUNDE: t. Pasta iptiesta de almizcle, 

ámbar y cato, de la cual se forman unos granitos 
que < i raen en 1 1 boca, y sirven para foi tincar el 
igo. 
i ' m 1 1 1 ■ s 1 1 1: : Cato. 

CACHÚ nieiu: Geog. Arroyo en lagobomación 

dclNeuq Rep argentina, el mas raudaloso 

di l. qui alimentan la laguna de Moliqui. 
Forman i l nombre las palabra i iraní ana i a 
din, pa io, ¡ ni n, corrupción acaso de nuin, 
ni, 

CACHUPANDA: f fam. proV. And. COMIS- 

i n \.io 
cachupata: Gteog Hacienda on el dist. y 

prov. I'iine.'ii'i iinbo, dep. Cuzco, I 'ei ii : 60 hábil ■ 

CACHUPÍN, NA id. d, I pol l ■ ' ■ 

ni vi E i I que pa > i l * \ue i ica opten 

i al, \ hi e tafdcco en ella. 



CAD 

CACHUY: Geog. Pueblo en el dist. Pampas, 
prov. Yangos, dep. Lima, Peni; 260 habits. 

CACHUYO: Geog. Aldea en el dist. Tambo, 
prov. Islay, dep. Arequipa, Perú: 30 habits. 
Sufrió mucho en el terremoto de 13 de agosto 
de 1868. 

CADA (del Iat. quota, fem. de quotus): adj. 
Sirve para designar separadamente una ó mas 
pe : , nis ó cosas con relación á otras de su mis- 
ma especie; v. g. : Un doblan <> CADA criado; el 
pan nuestro á CADA día. Este adjetivo no se 
aplica al género neutro, y para usarlo en plural 
bu de ir acompañado de un numeral absoluto; 
v. g. : Cada tres meses; cada veinte mujeres. 

Que al más valiente y bravo se le antoja 
Ver un fiero español tras cada hoja. 

Ercilla. 

... formó Cortés de su gente once compañías, 
liando una á cada bajel, etc. 

Soi.is. 

- Cada: ant. A cada uno. 

- Cada cual: Cada uno. 

Restituyendo CADA cnal el espacio mayor 
que tomó en un tiempo. 

Fr. Luis de Granada. 

Ni mira cuanto le importa 
Cada cual saber vivir. 

Alonso de Pachos. 

-Cada que: ni. adv. Siempre que, ó cada 
vez que. 

Mayoría há el Papa sobre los otros perlados 
en poder é en fecho, ea él los puede deponer 
cada que fieiesen porque, é después tomarlos. 
Partidas. 
-Cada quisque: loe. fam. Cada cual. 

-Cada y cuando: m. adv. Siempre que, ó 
luego que. 

... tomaba (Sancho) la ocasión por la mele- 
na en esto del regalarse CADA y cuando que 
se le ofrecía. 

Cervantes. 

... que la milicia que seguían por su vo- 
luntad la podían dejar CADA y citando que 
quisiesen. 

Mariana. 

CADABA: f. Bot. Género de plantas pertene- 
ciente á la tribu de las Cappareas, de la familia 
de las Caparidac. a,. 

Comprende arbustos inermes, indígenas del 
Asia y de la región tropical de África. Hojas 
alternas, sencillas ó trifoliadas; las flores son so- 
litarias y axilares. Cáliz de cuatro sépalos des- 
; los dos externos cóncavos y como pro- 
tegiendo a los interiores; todos caedizos. Corola 
de cuatro i" talos, nula. Estambres de cuatro a 
seis, insertos en el ápice del receptáculo, que es 
estipitiforme y cilindrico, y los filamentos alez- 
nados, con anteras oblongas, agudas y longitu- 
dinalmente dehiscentes. El ovario es largamente 
estipitado, unilocular, con las semillas di pue ■ 
tas en dos series en las dos placentas ¡ntervalvu- 
loes. El estigma es sentado y el fruto sil iqui- 
forme. 

Cadaba indica. - Planta inerme, con ib ¡ 
cuatro pétalos y cuatro estambres. Hojas oblon- 
gas, lampiñas y mucronadas, indígena de la 
India oriental. 

Tiene virtudí s antihelmínticas, -i leen suele 
u .o ai poca i - cuencia. 

Cadaba farinosa, ríanla ineime, con laflor 
d<' cuntí,, p.ialos y cinco estambres; hojas ova- 
1, . de un solo nervio y acompañadas de un 
polvillo garzo 3 harinoso. Fl samarillas. Ha- 
bita cu la Arabia \ en el Seiiegnl. 

cad-abderramán: Biog General turoo na 
, ido , mediados del siglo pasado, huíanle su 
juventud se dedil o i la ma ¡stratura, lli 

á ocupar el caí le Cadi i ipo, por 

tusa i i ■ inoculo por i idl 

i; 1 1 , , pe,,, d, 'i ico lo |ibi i poi las 

armas, logrando on poco tiempo li cci ci lebrs 

ioi o i .din j and u 1 1 El sultán Solún [II, co 

noi i doi de o .i o. ilióli el oncaí idi 

la tropa de I.. \ mi Ijedid u que 

1 1 id I i liní i ■ un el ocho 1 II 

I |i ix mando para quo con ello peí ligutoso 

¡n di i A las bantl is do terribl Forajidas 

, j 1 1 ,■ i , 1 1 i i'on I a Bulgaria 3 I a Bu ni lia En 

tflo 1804 do i 



CADA 



93 



victoriosamente, y en el 1806 fué llamado á 
Const.antinopla con los 20 000 hombres rué bajo 
su mando estaban, para sujetar á los geníza'os 
qno, cada vezmás insoportables, se habían le un- 
ii I liini el gobierno del sultán. En esta em- 
presa no fué Cad-Abderramán lo afortunado 
que en la primera; vencido por aquellos que de- 
bió someter, obligado á refugiarse en Andrino- 
polis y luego en Caramania, tuvo noticia del 
destronamiento de su protector Selím sin que pu- 
diera, a pesar de esto, impedirlo. Su odio hacia 
los genízaros que le habían vencido aument i con 
esto, y este odio, reconcentrado en la soledad, 
fué el único móvil que le hizo aceptar los ofre- 
cimientos del guazirde Mahmud II, Mustafá, y 
entrar á servir á aquél contra cuyo gobierno 
empezaban ya á murmurar sus soldados. Poco 
tiempo después viéronse coronados sus deseos de 
venganza; rebeláronse los genízaros, asesinaron 
;í Mustafá, y Mahmud dio orden á Cad de ven- 
gar su muerte. Cad-Abderramán con 4 000 de 
sus soldados, hizo en las calles de Constantino- 
lila una matanza horrible en sus enemigos. Ni á 
uno solo dio cuartel, y sobre los cuerpos de los 
heridos que pedían misericordia hizo galopar su 
caballo. Su crueldad fué sin duda cansa de su 
muerte ;indignado el pueblo unióse á los ven idos 
que á su vez se convirtieron en vence i 
rotos y estropeados los Nizam-djedid, abando- 
nado de Mahmud, cuyo trono se bamboleaba, 
Cad-Abderramán tuvo que huir disfrazado ; mas 
reconocido en Kutayeh y asesinado por sus ene- 
migos, sufrió el postrer ultraje de que su cabeza 
fuese expuesta en Constantinopla durante largo 
tiempo, por mandato del mismo sultán, que de 
esta manera quiso dar satisfacción á los podero- 
sos genízaros. 

CADABEDO: Geog. V. San Bartolomé de 
Cadabedo. 

CADAFRESNES: Geog. Lugar en el ayunt. de 
Comilón, p. j. de Villafranca del Bierzo, prov. 
de León; 37 edifs. 

CADAGE: Geog. Lugar en la parroquia de 
San .Martín de Cayes, ayunt. de Llanera, p. j. 
y prov. de Oviedo; 35 edifs. 

CADAGUA éi SALCEDÓN: Geog. Pío de las 
prov. de Burgos y Vizcaya; nace en el valle de 
Mena y peña de que toma nombre, corre hacia 
el N. y X. '!., entra en la prov. de Vizcaya, 
pa i por Valmaseda, Gueñes, Sodape y Alonsó- 
tegui, v iior las inmediaciones de l.ueliana des- 
agua en la orilla izq. del río Nervión. 

-CADAGUA: Geog. Lugar en el ayunt. de V i 
lie de Mena, p. j. ib- Villarcayo, prov. de Bur- 
gos; : íl edifs. 

CADAHALSO: ni. Cobertizo ó bal 
blas. 

Que fieiesen palenques, é le cerc 
en derredor, é cadahalsos m derecho i 

salidas de las huestes. 

Doctrinal de Caballeros. 
-CAIUH m so: ant. C vnu so. 

ii i i .1 cuerpo, cortada la cabeza, por es- 
pacio de tres oii .a el oadaHai so. en una 
bacía puesta allí junto para recoger limosna. 

M \l;l \\A. 

Cadahalso: Q < x Cadai o 
-Cadas vi o: B i V. Cadalso ri i 
OADALDlA: adv. t. ant. Cada día. 

El maestre é su gente cadaldia se vían en 

min 

CADALECHO: m. Cama tejida do ramas, do 
que usan para 1 is cho - is on \ 
mis otra- parte 

cadalen: i Cantón on el dial 

11. ie, di p del fon, Franci i; 7 500 1' ibits. 

cadalo: /oc Antipapa. V. Honouio II. 
cadalso i rabiado quo 

,e ie\ mta en cnalqu 

leí 

...li ibiond 
,i,i,, ese un es] 

I | i . • i o 
. i '. etc. 

Cadí ' 

crie. 



94 (ADA 

Al pie del cadalso el reo 
De la alta ínula se apea: 
Fervoroso el padre E-pina 
Con él sube y no le deja. 

DUQITE DE RlVAS. 

Su ilusión la desvanece 
De repente el sueño impío, 

Ha itu cuerpo mudo y frió 
Y un cadalso en su lugar. 

E- I'KOKCEDA. 

- Cadalso: ant. Fortificación ó baluarte de 
nía. 

...mandó edificar un CADALSO arrimado á la 
fortaleza por la parte de afuera. 

B. L. de Argén - 

- Cadalso: Geog. V. cou ayimt, p. j. de Ho- 
yos, dióc. de Coria, prov. de Cáceles; 685 ha- 
bits. Sit. en la falda oriental de la siena de la 
Almenara de Gata, al S. de la siena de Gata y 
de las Hurdes, y por consiguiente cerca de la 
prov. de Salamanca. Terreuo de siena áspero y 
montañoso, bañado por el rio Arrago que pasa 
al O. del pueblo. Cereales, naranjas, vino, acei- 
te v funis. Esta villa correspondió al territo- 
rio" de las órdenes militares y dependía de la de 
Santibáñez el Alto; pero en 1626 la corona, por 
1 500 ducados, la concedió el título de villa. An- 

- Cadalso ó Cadalso de los Vidrios 

V. con ayunt., p. j. de Sau Alai un de Valdo- 
.v. y dióc. de Madrid; 1 070 liabits. 
Sit. en el extremos. O. de la prov. y confines 
con la prov. de Avila, entre San .Mallín \ ' i ai 
cientos. Terreno de mediana calidad, con sie- 
rras y riscos, entre ellos uno llamado la Teña. 
que fué en otro tiempo fortaleza de los moros. 
i. aceite, frutas y legumbres; ar- 
que mantienen ganados de va- 
lses; fab. de aguardiente y de. vidrio. La 
población c.-ruvo muy fortificada en otros tiem- 
u los muros que aún eon- 
i y aun en tiempo , en la píame- 

la guerra civil, se destinó á fuerte su iglesia, 
o palacio del duque de Frías con hermo- 
huertas. 

-Cadaj so Biog. Po ta, milita] ; - 

1 i el 10 d tubre de 

1741; M. herido por una granada, en el sitio de 
i de 1782. Hijo de ilustre 
. recibió una edúca- 
los ji iii- 
ó muy pronto decidid i afii ion í la - 
v adquirió profundos cono 
las mismas por ne-dio del estudio de diversas 

- los idiomas flanees, aleí 

-i-. Viajó por 
di-din' '• io na, Fian- 

Portugal, y á 
bu vuelta á España, á la eda I de veinte años, 

•. ¡imii ni" de 

militar. Se halló ! il, sir- 

vien i i la, y en 

lamen te 
i.i ' co§as, 
i e \ i md i, u jefe, le lleí 

i ihode canil I 
ii 

i .n a 
ica, ciu 
J I 77 1, y en la 
teraria 

milita- 
lar el ciilti i. En 177'i 

o 

11 dele- 
I 



CADA 

Alivio de mis penas, porque los hice todos en 
ocasión de acometerme alguna pesadumbre, tal 

vez efecto de mis mucha desgracias, tal vez 
efe i" de mis pocos año,, y tal vez de la combi- 
nación de ambas causas.» Se sabe que estuvo 
enamorado de una dama que la muerte le arre- 
bató en lo mas lozano de su edad. Cadalso no 
pudo acostumbrarse á la idea de quedar para 
siempre privado de ver á su amada. Una noche, 
merced á su audacia y al soborno de los guardas 
del cementerio de la parroquia de San Sebas- 
tián, en que yacían los restos mortales de la 
que fué objeto de su pasión, logró exhumar el 

er y posar sus labios en los putrefactos de 
amo. Cundió la noticia de aquella- ;o de 
locura amorosa, calificado de sacrilegio, y la In- 
quisición quiso intervenir en el asunto. Por for- 
tuna para el poeta, sus buenas relaciones y el 
favor de que disfrutaba en la corte, evitaron el 
castigo, y lo que pudo ser grave disgusto quedó 
sólo como episodio de la vida del escritor. 

Considerado en este último concepto, Cadal- 
so se contó entre los más decididos partidarios 
de la escuela clasico-francesa, lo que no es de 
extrañar si se tiene en cuenta que en Paris ad- 
quirió la vasta cultura arriba indicada, á la vez 
que el conocimiento de las ciencias exactas y las 
naturales. Era asiduo concurrente á la famosa 
tertulia de la Fonda de San Sebastián, creada 
por D. Nicolás Fernández Moratín, y que vino 
a ser como una reproducción de la no menos 
celebrada Academia del buen gusto, con la dife- 
rencia de no concurrir á ella las dunas. Allí se 
reunían los hombres más renombrados en las 
letras, sobre todo los partidarios de la escuela 
clasico-francesa, por lo que la reunión, y i Cadal- 
so como miembro de ella, influyeron bastante 
en el movimiento literario del reinado de I 'ar- 
los III, y allí el poeta platica! a con sus amigos, 
no sobre política, porque estaba prohibido, sino 
de teatros, toros, amores y versos. Afiliado á 
la escuela literaria dicha, Cadalso quiso, en las 
que llamó poesías líricas, imitar á Vil 
Quevedoy Góngora, pero, en realidad, imitó á 
los escritores franceses. Dotado de ingenio ame- 
no y flexible, brilló por la dulzura y naturali- 
dad más que por la elevación y brío de su ver- 
sificación, la cual siempre es galana, y aun- 
que desprovista generalmente de sentimiento, 
armoniosa y fácil. Y á la verdad, el atilda- 
miento, la falta de elevación y la monot